Ñandú
La diversidad de aves en el planeta incluye desde
diminutas hasta grandes especies, que en ciertos casos
nos hacen recordar que están emparentadas con los
extintos dinosaurios. Estos animales presentan variadas
características, algunas con plumajes coloridos, otras más
monocromáticas, también aquellas que emiten hermosos
cantos o las que casi no vocalizan. Además, generalmente
las relacionamos con animales que vuelan, pero existen
algunas que no son capaces de hacerlo.
Características del ñandú
El ñandú es un ave que se caracteriza por presentar los
siguientes rasgos:
Es un animal de gran tamaño. Dependiendo de la especie,
la altura oscila entre 0.90 y 1,70 metros, mientras que el
peso va desde los 15 hasta los 36 kg.
La forma de su cuerpo es ovular.
Según la especie, el ñandú puede tener una coloración
negra con la cabeza y el cuello gris pardo, pero de plumas
claras hacia las extremidades inferiores. Otros son más
bien pardos o grisáceos con manchas blancas que varían
de tamaño según la especie.
El cuello y las patas son largas y tienen muslos bien
desarrollados. Todas estas partes del cuerpo tienen
plumas, aunque no tan abundantes.
Es un ave no voladora, que tiene plumas suaves y en cada
ala posee una garra que usa para defenderse.
Corren a grandes velocidades y no lo hacen en forma
recta, sino en zigzag, pudiendo alcanzar hasta 60 km/h.
¿Quieres saber si el ñandú se encuentra entre los
animales más veloces.
Tipos de ñandú
La Unión Internacional para la Conservación de la
Naturaleza (UICN) reconoce tres especies de ñandú, las
cuales son:
Rhea americana (Ñandú mayor): mide entre 1,34 y 1,70
metros y pesa de 26 a 36 kg, siendo los machos más
grandes que las hembras. La región superior del cuerpo es
gris parduzco, mientras que las zonas superior y dorsal
son negras y la ventral es clara o blanca.
Rhea pennata (Ñandú menor): su dimensión oscila entre
0,90 y 1 metro, con un peso de 15 a 25 kg. En general es
de color pardo con manchas blancas a los lados y la zona
ventral es clara.
Rhea tarapacensis: su dimensión, peso y coloración
coinciden con el ñandú menor, sin embargo, es más gris
que el anterior y con menores manchas blancas.
¿Dónde vive el ñandú?
El ñandú es un ave nativa de Suramérica, la cual tiene una
distribución por diversos países de esta región,
generalmente asociados a pastizales abiertos. Así, la
especie conocida de forma común como ñandú mayor se
encuentra en Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y
Uruguay, mientras que el ñandú menor en Argentina y
Chile. Por su parte, R. tarapacensis se distribuye en
Argentina, Bolivia, Chile y Perú.
El tipo de hábitat del ñandú puede tener ciertas
variaciones. La primera especie se ubica en sabanas,
matorrales, praderas y campos con cultivos, mientras que
las otras dos en estepas, matorrales y humedales
¿Qué come el ñandú?
La alimentación del ñandú se basa principalmente en
plantas, pero debido a que también consume en menor
grado ciertos animales, se le considera un animal
omnívoro. Esta ave come generalmente plantas y
semillas. En las épocas de abundancia opta
preferiblemente por las leguminosas, sin embargo, cuando
las mismas empiezan a escasear, incluye pastos y
cereales.
En cuanto a los animales que come el ñandú, podemos
mencionar a peces, otras aves, vertebrados de menor
tamaño e insectos. Eventualmente consume heces de
otros ñandúes y también pequeñas rocas, las cuales
ayudan a procesar el alimento. Estos animales suelen
obtener el agua que requieren de la vegetación que
consumen.
¿Cómo se reproduce el ñandú?
Esta es un ave gregaria que forma grupos de hasta unos
30 individuos. Sin embargo, cuando llega la época
reproductiva, los machos se vuelven territoriales y
reducen la agrupación exclusivamente a un número
máximo de unas 12 hembras. El macho líder copulará con
todas las hembras y cavará un nido poco profundo en el
suelo que llenará con hojas. Después de copular, las
hembras son llevadas al nido por el macho para que
vayan poniendo los huevos. En ocasiones, pueden
regresar en unos días a poner algunos huevos más.
Una vez que se forma la nidada colectiva, el macho se
vuelve muy agresivo y territorial con todo lo que se
aproxime al nido, inclusive con hembras que quieran
poner más huevos, por lo que estas hacen las puestas
sucesivas a una distancia prudencial del mismo. Luego, el
macho se acerca y traslada estos huevos con el resto.
Algunos se pudren porque no son encubados, lo que atrae
a ciertos insectos de los cuales el macho se alimentará y
también dará a los polluelos al nacer.
La incubación dura entre 35 y 40 días y, finalmente,
terminan por ser viables entre 13 y 30 huevos. Cuando
nace el primer ñandú empieza a realizar llamados que
sirven de estímulo para que eclosionen el resto, de modo
que el nacimiento se da casi sincronizado y dura entre 24
y 28 horas aproximadamente.
Los ñandúes machos son muy protectores, mantienen a
los jóvenes cerca hasta unos seis meses, aunque hay
casos en los que incluso llegan a estar juntos por más
tiempo. Estos animales tienen desarrollado un instinto
paternal al punto que, si encuentran a un polluelo perdido,
lo adoptan para su grupo.
Estado de conservación del ñandú
La UICN ha establecido que el ñandú mayor y R.
tarapacensis se encuentran en la categoría de casi
amenazados, mientras que el ñandú menor es
considerado como de menor preocupación.
En el caso de R. americana (ñandú mayor), las causas que
amenazan a la especie han tenido que ver con la caza
masiva para la comercialización de la carne y la piel del
ñandú, pero también la transformación del hábitat para la
ganadería y agricultura es otra razón de afectación. En
cuanto a la especie R. tarapacensis, se ha cazado para
consumo de la carne y para usos en medicina tradicional,
por otro lado, el consumo masivo de huevos ha influido en
esta situación, así como la alteración del hábitat.
Aunque el ñandú menor se ubica en la categoría señalada,
su tendencia poblacional se encuentra en descenso, de
modo que, al igual que ñandú mayor, se ha incluido en el
apéndice II de la Convención sobre el Comercio
Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres, que establece ciertos mecanismos legales de
control sobre las especies en peligro; mientras que R.
tarapacensis se ubica en el apéndice I, el cual prohíbe la
captura en sus hábitats naturales de los animales ahí
incluidos.