Certamen Escolar - Promoción de la Interculturalidad
¿De qué manera podrías utilizar tu rol como reina para promover la
interculturalidad?
Si tengo el honor de ser elegida reina, no asumiría este título solo como un símbolo de
belleza, sino como una plataforma de liderazgo con propósito. En un colegio como el
nuestro, donde conviven estudiantes de distintas regiones, culturas y formas de pensar,
promover la interculturalidad es fundamental para construir una comunidad más unida,
respetuosa y solidaria.
1. Educación para la comprensión
Promovería espacios donde podamos aprender realmente unos de otros. La
interculturalidad no se trata solo de tolerar diferencias, sino de comprenderlas y valorarlas.
Impulsaría charlas, jornadas temáticas y talleres donde los estudiantes puedan compartir
sus costumbres, lenguas, creencias, y también derribar prejuicios y estereotipos que
muchas veces dividen en lugar de unir.
2. Visibilización de todas las culturas
Como reina, utilizaría cada acto público, presentación o medio de comunicación como una
oportunidad para representar y visibilizar a todas las culturas presentes en nuestra
comunidad educativa. Ya sea luciendo trajes típicos, incluyendo frases en lenguas
originarias o resaltando celebraciones tradicionales, enviaría un mensaje claro: todas las
identidades importan, todas merecen respeto y reconocimiento.
3. Participación activa e inclusiva
Iniciaría proyectos como ferias interculturales, concursos artísticos, muestras
gastronómicas o “semanas de la diversidad”, donde cada estudiante tenga un espacio para
expresar con orgullo sus raíces. Pero no solo como espectador, sino como protagonista.
Además, buscaría integrar en estas actividades a profesores, familias y personal del colegio,
para que todos se sientan parte de este compromiso.
Pero sobre todo, me comprometería a escuchar. Porque muchas veces hablamos de
interculturalidad sin darle voz a quienes viven la exclusión o la discriminación. Como reina,
mi mayor gesto sería abrir espacios de diálogo sincero, donde cada cultura, cada historia y
cada persona se sienta valorada.
Conclusión
Una verdadera reina no impone, une. No solo representa a una parte, representa a todos. Y
yo quiero ser esa reina: la que construya puentes donde antes hubo muros, la que
transforme la diversidad en un motivo de orgullo y no de división. Porque solo cuando
aprendemos a convivir con respeto, construimos un colegio más humano, justo y fuerte.