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Cuadernillo 5to 2025

El documento presenta una reflexión sobre la definición de literatura, sugiriendo que esta no se limita a la ficción, sino que se caracteriza por su uso distintivo del lenguaje. Se discute la naturaleza no pragmática de la literatura, así como la variabilidad en la clasificación de los textos literarios. Además, se abordan conceptos de estructura narrativa, perspectiva y cosmovisiones mitológicas, épicas, trágicas y realistas en la literatura.

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Cuadernillo 5to 2025

El documento presenta una reflexión sobre la definición de literatura, sugiriendo que esta no se limita a la ficción, sino que se caracteriza por su uso distintivo del lenguaje. Se discute la naturaleza no pragmática de la literatura, así como la variabilidad en la clasificación de los textos literarios. Además, se abordan conceptos de estructura narrativa, perspectiva y cosmovisiones mitológicas, épicas, trágicas y realistas en la literatura.

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CUADERNILLO 5TO AÑO

Intensificación e Integración
CONTENIDOS 4TO AÑO

Teoría: “¿Qué es la literatura?”, Terry Eagleton


[...] Varias veces se ha intentado definir la literatura. Podría definírsela, por ejemplo, como obra
de "imaginación", en el sentido de ficción, de escribir sobre algo que no es literalmente real.
Pero bastaría un instante de reflexión sobre lo que comúnmente se incluye bajo el rubro de
literatura para entrever que no va por ahí la cosa. La literatura inglesa del siglo XVII incluye a
Shakespeare, Webster, Marvell y Milton, pero también abarca los ensayos de Francis Bacon, los
sermones de John Donne, la autobiografía espiritual de Bunyan [...] Quizá haga falta un enfoque
totalmente diferente. Quizá haya que definir la literatura no con base en su carácter novelístico
o “imaginario” sino en su empleo característico de la lengua. De acuerdo con esta teoría, la
literatura consiste en una forma de escribir, según palabras textuales del crítico ruso Roman
Jakobson, en la cual "se violenta organizadamente el lenguaje ordinario". La literatura
transforma e intensifica el lenguaje ordinario, se aleja sistemáticamente de la forma en que se
habla en la vida diaria. Si en una parada de autobús alguien se acerca a mi y me murmura al
oído: “Sois la virgen impoluta del silencio”, caigo inmediatamente en la cuenta de que me hallo
en presencia de lo literario. Lo comprendo porque la textura, ritmo y resonancia de las palabras
exceden, por decirlo así, su significado “abstraíble” o bien, expresado en la terminología técnica
de los lingüistas, porque no existe proporción entre el significante y el significado. El lenguaje
empleado atrae sobre sí la atención, hace gala de su ser material, lo cual no sucede en frases
como "¿No sabe usted que hay huelga de choferes?''. [...] Cuando el poeta nos dice que su amor
es cual rosa encarnada, sabemos, precisamente porque recurrió a la métrica para expresarse,
que no hemos de preguntarnos si realmente estaba enamorado de alguien que, por extrañas
razones, le pareció que tenía semejanza con una rosa. El poeta simplemente ha expresado algo
referente a las mujeres y al amor en términos generales. Por consiguiente, podríamos decir que
la literatura es un discurso "no pragmático”. Al contrario de los manuales de biología o los
recados que se dejan para el lechero, la literatura carece de un fin práctico inmediato, y debe
referirse a una situación de carácter general. [...] Este enfoque, dirigido a la manera de hablar y
no a la realidad de aquello sobre lo cual se habla, a veces se interpreta como si con ello se
quisiera indicar que entendemos por literatura cierto tipo de lenguaje autorreferente, un
lenguaje que habla de sí mismo.

Con todo, también esta forma de definir la literatura encierra problemas. Por principio de
cuentas, probablemente George Orwell se habría sorprendido al enterarse de que sus ensayos
se leerían como si los temas que discute fueran menos importantes que la forma en que los
discute. [...] Se deja la definición de literatura a la forma en que alguien decide leer, no a la
naturaleza de lo escrito. [...] Es verdad que muchas de las obras que se estudian como literatura
en las instituciones académicas fueron "construidas" para ser leídas como literatura, pero
también es verdad que muchas no fueron "construidas" así. Un escrito puede comenzar a vivir
como historia o filosofía y, posteriormente, ser clasificado como literatura; o bien puede
empezar como literatura y acabar siendo apreciado por su valor arqueológico. Algunos textos
nacen literarios; a otros se les impone el carácter literario. En este sentido puede considerarse la
literatura no tanto como una cualidad o conjunto de cualidades inherentes que quedan de
manifiesto en cierto tipo de obras, desde Beowulf hasta Virginia Woolf, sino como las diferentes
formas en que la gente se relaciona con lo escrito. No es fácil separar, de todo lo que en una u
otra forma se ha denominado "literatura", un conjunto fijo de características intrínsecas. A decir
verdad, es algo tan imposible como tratar de identificar el rasgo distintivo y único que todos los
juegos tienen en común. No hay absolutamente nada que constituya la "esencia" misma de la
literatura. [...]

Eagleton, Terry, Una introducción a la teoría literaria. Fondo de Cultura Económica, México, 1998

Actividades
1. Enlistar los diferentes enfoques desde los que puede definirse la literatura.
2. Según la lista del punto anterior, responder: ¿por qué el literario sería un discurso no
pragmático?
3. ¿Qué “vaivenes” puede sufrir la vida de un texto? ¿Esos cambios se deben a enfoques de
análisis o de la perspectiva social que aborda un determinado texto?
4. ¿Hay una manera unívoca de definir a la literatura? Según su respuesta, responder: ¿Por
qué y qué factores intervienen en las definiciones?

Herramientas de análisis:

1) La estructura narrativa
Las narraciones literarias presentan una estructura común, la estructura narrativa, y se
construyen alrededor de un conflicto. La secuencia de acciones más general o abarcadora se
corresponde con tres momentos: situación inicial, conflicto, y resolución, desenlace o situación
final. La situación inicial consiste en la presentación de ciertos personajes ubicados en un
tiempo y lugar determinados. Estos elementos suelen presentarse en una situación de
equilibrio. A medida que avanza la narración, ese estado de equilibrio se rompe por algo que
afecta y altera el orden establecido: el conflicto narrativo. A partir de esta aparición se desarrolla
la acción hasta que el conflicto o problema tenga una resolución, ya sea positiva o negativa. Una
vez resuelto el conflicto, se vuelve a un nuevo estado de equilibrio o situación final. En muchos
cuentos sucede que cuando se resuelve un conflicto se presenta uno nuevo, de modo que entre
la situación inicial y la situación final, los protagonistas deberán superar varios conflictos. Cada
aparición y resolución de conflicto se denomina episodio.

2) Perspectiva: punto de vista narrativo, voz y focalización


Cuando se lee una narración ficcional, el lector no tiene una percepción directa de los
acontecimientos, sino a través de la intervención de quien los cuenta. La perspectiva está
constituida por la voz y el punto de vista a partir de los cuales se narra, y el foco narrativo que
elige el narrador para contar la historia. Dicho en otras palabras, el lugar que elige el narrador
para observar y contar los hechos del relato.

Voz y punto de vista:

La voz es la persona que narra, y puede estar presente como personaje de la acción o ausente
como personaje. El punto de vista es la “mirada” que orienta la perspectiva narrativa; puede ser
interior o exterior:

• Si el narrador relata los acontecimientos analizados desde el interior, puede ser: narrador
protagonista, cuando cuenta su historia; o narrador omnisciente, cuando narra todo lo que
viven y piensan los personajes, reflexionando en torno a los acontecimientos.

• Si el narrador relata los acontecimientos observados desde el exterior, es narrador testigo,


cuando un testigo cuenta la historia del protagonista.

En las narraciones suele haber un punto de vista predominante, pero este puede variar en el
transcurso de la narración: puede suceder que un mismo narrador cambie de perspectiva; o
que dos personajes distintos cuenten un mismo hecho, y que uno tenga una visión subjetiva de
lo sucedido, narre desde el interior, y el otro personaje sea objetivo o cuente desde el exterior.

Focalización:

El foco es el ángulo de visión del narrador desde donde cuenta la historia. Hay narraciones
ficcionales que tienen un solo foco, es decir, se narran los hechos desde un solo personaje, o no
lo tienen pues se ubican por encima de la historia; y otras que utilizan una multiplicidad de
focos. Las posibilidades de focalización son las siguientes:
• Relato no focalizado, focalización cero: el narrador sabe más que los personajes: conoce sus
deseos, sus pensamientos, su pasado, etcétera. Se denomina también visión por detrás u
omnisciente, ya que plantea una perspectiva que abarca toda la escena narrativa desde una
posición general y privilegiada.

• Relato de focalización interna: el narrador sabe lo mismo que uno o varios personajes. Se
denomina narrador con o de campo limitado. Puede ser fija si el narrador conoce la historia
desde las limitaciones de un único personaje. Es interna y variable cuando se alternan
personajes, o múltiple, cuando un mismo hecho es presentado desde las visiones de distintos
personajes (visión prismática).

• Relato con focalización externa: el narrador dice menos de lo que sabe el personaje, tiene
información deficiente. Se la designa como visión desde afuera y es propia del relato objetivo.
Suele aparecer en narraciones que solo refieren a lo que los personajes dicen o hacen.

En un mismo relato, puede haber distintos focos según las necesidades narrativas, el grado de
información que se quiera dar y el efecto que se busque. En “Lejana” se combina una definida y
dominante focalización interna fija, para luego contrastar con la externa.

Actividad:
1. Armar un mapa conceptual que contenga los distintos tipos de narradores y focalización, y
la estructura narrativa de los textos literarios.

Cosmovisión mitológica
Lee el siguiente fragmento del mito de Prometeo (mitología griega):

“Prometeo, un titán astuto, robó el fuego del Olimpo y se lo entregó a los hombres, dándoles el poder
del conocimiento y la civilización. Como castigo, Zeus lo encadenó a una roca, donde un águila
devoraría su hígado cada día, el cual se regeneraría por la noche, condenándolo a un sufrimiento
eterno.”

Actividades
1. ¿Qué es un mito?
2. ¿Qué aspectos de la cosmovisión mítica se reflejan en este fragmento? (Ejemplo: presencia
de dioses, castigo divino, intervención en la vida humana).
3. ¿Cómo explica este mito la relación entre los dioses y los humanos?
4. ¿Por qué los mitos solían utilizar figuras heroicas o divinas para explicar fenómenos y
valores culturales?
Intertextualidad: Mitos y leyendas urbanas
Las leyendas urbanas son relatos pertenecientes al folclore contemporáneo que, pese a
contener elementos sobrenaturales o inverosímiles, se presentan como crónica de hechos
reales sucedidos en la actualidad. Algunos parten de hechos reales, pero éstos son exagerados,
distorsionados o mezclados con datos ficticios. Circulan a través del boca a boca, correo
electrónico o medios de comunicación como prensa, radio, televisión o Internet. Suelen tener
como trasfondo una “moraleja”. Una misma leyenda urbana puede llegar a tener infinidad de
versiones, situadas generalmente en el entorno de aquéllos que las narran y reciben. Por su
adecuación a la sociedad industrial y al mundo moderno reciben el calificativo de “urbanas”, que
las opone a aquellas leyendas que, habiendo sido objeto de creencia en el pasado, han perdido
su vigencia y se identifican con épocas pasadas. A menudo, el narrador presenta a los
protagonistas de una leyenda urbana como conocidos o parientes de alguna persona cercana
(por lo que se las conoce también como “historias de un amigo de un amigo”)

Actividades
1. Buscar y transcribir la definición de INTERTEXTUALIDAD
2. ¿De qué manera las leyendas urbanas y los mitos clásicos establecen una relación
intertextual?
3. Buscar y copiar en la carpeta una leyenda urbana

Cosmovisión épica
Lee el siguiente fragmento de La Ilíada, de Homero:

"Así habló Aquiles, y su broncínea lanza lanzó contra Héctor.


Mas el héroe, inclinado, la vio venir y esquivó el golpe.
Sobre su hombro pasó el asta y fue a clavarse en la tierra.
Entonces Héctor, alzando la voz, dijo a Aquiles:
'¡Has errado! No era aún mi hora de morir.
Pero cuidaos, pues mi lanza puede hallar su destino'."

Actividades
1. ¿Qué valores de la cosmovisión épica se reflejan en este fragmento? (Ejemplo: heroísmo,
destino, honor, valentía).
2. ¿Cómo se presenta la figura del héroe en este pasaje?
3. ¿De qué manera el destino influye en las acciones de los personajes?

Cosmovisión trágica
Lee el siguiente fragmento de Edipo Rey, de Sófocles:

“¡Ay, ay! Todo está claro ahora. ¡Oh luz, que pueda verte por última vez!
Nací de aquellos a quienes no debía nacer, me uní a quien no debía unirme,
y di muerte a aquel a quien no debía dar muerte.”

Actividades
1. Enlistar las características principales de la tragedia: el héroe trágico, la fatalidad del destino,
la catarsis
2. ¿Qué elementos del héroe trágico se reflejan en este fragmento? (destino, culpa, castigo)
3. ¿Cómo se muestra la inevitabilidad del destino en las palabras de Edipo?
4. ¿Por qué se dice que la tragedia muestra la fragilidad del ser humano ante fuerzas
superiores?

Cosmovisión realista

Antecedentes del realismo


Lo que leerán a continuación es un fragmento del Tratado tercero de una novela picaresca
española, La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, escrita alrededor de
1523, de autor anónimo, que se relaciona, en tono de parodia, con las novelas de caballería y la
literatura épica. En la novela del Lazarillo se narra la vida de un pícaro desde que deja su casa
siendo casi un niño y pasa por diferentes amos (representantes de los diversos tipos sociales de
la época), de quienes aprende a sobrevivir. En el final de la historia, el protagonista logra tener
una posición más acomodada, pero a costa de su hono

Tratado tercero: Cómo Lázaro se asentó con un escudero y de lo que le acaeció con él

De esta manera me fue forzado sacar fuerzas de flaqueza, y poco a poco, con ayuda de las buenas
gentes, di conmigo en esta insigne ciudad de Toledo, adonde, con la merced de Dios, dende a quince
días se me cerró la herida. Y, mientras estaba malo, siempre me daban alguna limosna; mas, después
que estuve sano, todos me decían:

–Tú, bellaco y gallofero eres. Busca, busca un buen amo a quien sirvas.
“¿Y adónde se hallará ese –decía yo entre mí–, si Dios agora de nuevo, como crió el mundo, no le
criase?”.

Andando así discurriendo de puerta en puerta, con harto poco remedio, porque ya la caridad se subió
al cielo, topome Dios con un escudero que iba por la calle, con razonable vestido, bien peinado, su
paso y compás en orden. Mirome, y yo a él, y díjome:

–Muchacho, ¿buscas amo?

Yo le dije: –Sí, señor.

–Pues vente tras mí –me respondió–, que Dios te ha hecho merced en topar conmigo; alguna buena
oración rezaste hoy.

Y seguile, dando gracias a Dios por lo que le oí, y también que me parecía, según su hábito y
continente, ser el que yo había menester. Era de mañana cuando este mi tercero amo topé, y llevome
tras sí gran parte de la ciudad. Pasábamos por las plazas do se vendía pan y otras provisiones. Yo
pensaba, y aun deseaba, que allí me quería cargar de lo que se vendía, porque esta era propia hora
cuando se suele proveer de lo necesario, mas muy a tendido paso pasaba por estas cosas.

“Por ventura no lo ve aquí a su contento –decía yo–, y querrá que lo compremos en otro cabo”. De
esta manera anduvimos hasta que dio las once. Entonces se entró en la iglesia mayor, y yo tras él, y
muy devotamente le vi oír misa y los otros oficios divinos, hasta que todo fue acabado y la gente ida.
Entonces salimos de la iglesia. A buen paso tendido comenzamos a ir por una calle abajo. Yo iba el
más alegre del mundo en ver que no nos habíamos ocupado en buscar de comer. Bien consideré que
debía ser hombre, mi nuevo amo, que se proveía en junto, y que ya la comida estaría a punto y tal
como yo la deseaba y aun la había menester.

En este tiempo dio el reloj la una después de mediodía, y llegamos a una casa, ante la cual mi amo se
paró, y yo con él, y, derribando el cabo de la capa sobre el lado izquierdo, sacó una llave de la manga
y abrió su puerta y entramos en casa, la cual tenía la entrada oscura y lóbrega, de tal manera que
parece que ponía temor a los que en ella entraban, aunque dentro de ella estaba un patio pequeño y
razonables cámaras.

Desque fuimos entrados, quita de sobre sí su capa y, preguntando si tenía las manos limpias, la
sacudimos y doblamos y, muy limpiamente soplando un poyo que allí estaba, la puso en él. Y hecho
esto, sentose cabo de ella, preguntándome muy por extenso de dónde era y cómo había venido a
aquella ciudad. Y yo le di más larga cuenta que quisiera, porque me parecía más conveniente hora de
mandar poner la mesa y escudillar la olla que de lo que me pedía. Con todo eso, yo le satisfice de mi
persona lo mejor que mentir supe, diciendo mis bienes y callando lo demás, porque me parecía no ser
para en cámara. Esto hecho, estuvo así un poco, y yo luego vi mala señal por ser ya casi las dos y no
verle más aliento de comer que a un muerto. Después de esto, consideraba aquel tener cerrada la
puerta con llave ni sentir arriba ni abajo pasos de viva persona por la casa. Todo lo que yo había visto
eran paredes, sin ver en ella silleta, ni tajo, ni banco, ni mesa, ni aun tal arcaz como el de marras.
Finalmente, ella parecía casa encantada. Estando así, díjome:
–Tú, mozo, ¿has comido?

–No, señor –dije yo–, que aún no eran dadas las ocho cuando con Vuestra Merced encontré.

–Pues, aunque de mañana, yo había almorzado, y, cuando así como algo, hágote saber que hasta la
noche me estoy así. Por eso, pásate como pudieres, que después cenaremos.

Vuestra Merced crea, cuando esto le oí, que estuve en poco de caer de mi estado, no tanto de hambre
como por conocer de todo en todo la fortuna serme adversa. Allí se me representaron de nuevo mis
fatigas y torné a llorar mis trabajos; allí se me vino a la memoria la consideración que hacía cuando
me pensaba ir del clérigo, diciendo que, aunque aquel era desventurado y mísero, por ventura toparía
con otro peor. Finalmente, allí lloré mi trabajosa vida pasada y mi cercana muerte venidera. Y con
todo disimulando lo mejor que pude, le dije:

–Señor, mozo soy que no me fatigo mucho por comer, bendito Dios. De eso me podré yo alabar entre
todos mis iguales por de mejor garganta, y así fui yo loado de ella hasta hoy día de los amos que yo
he tenido.

–Virtud es esa –dijo él–, y por eso te querré yo más, porque el hartar es de los puercos y el comer
regladamente es de los hombres de bien.

“¡Bien te he entendido! –dije yo entre mí–. ¡Maldita tanta medicina y bondad como aquestos mis amos
que yo hallo hallan en la hambre!”. Púseme a un cabo del portal y saqué unos pedazos de pan del
seno, que me habían quedado de los de por Dios. Él, que vio esto, díjome:

–Ven acá, mozo. ¿Qué comes?

Yo llegueme a él y mostrele el pan. Tomome él un pedazo, de tres que eran, el mejor y más grande, y
díjome:

–Por mi vida, que parece este buen pan.

–¡Y cómo agora –dije yo–, señor, es bueno!

–Sí, a fe –dijo él–. ¿Adónde lo hubiste? ¿Si es amasado de manos limpias?

–No sé yo eso –le dije–; mas a mí no me pone asco el sabor de ello.

–Así plega a Dios –dijo el pobre de mi amo. Y, llevándolo a la boca, comenzó a dar en él tan fieros
bocados como yo en lo otro.

–¡Sabrosísimo pan está –dijo–, por Dios!

Y como le sentí de qué pie cojeaba, dime prisa, porque le vi en disposición, si acababa antes que yo,
se comediría a ayudarme a lo que me quedase. Y con esto acabamos casi a una. Y mi amo comenzó a
sacudir con las manos unas pocas de migajas, y bien menudas, que en los pechos se le habían
quedado. Y entró en una camareta que allí estaba, y sacó un jarro desbocado y no muy nuevo, y,
desque hubo bebido, convidome con él. Yo, por hacer del continente, dije:
–Señor, no bebo vino.

–Agua es –me respondió–. Bien puedes beber.

Entonces tomé el jarro y bebí, no mucho, porque de sed no era mi congoja. Así estuvimos hasta la
noche, hablando en cosas que me preguntaba, a las cuales yo le respondí lo mejor que supe. En este
tiempo metiome en la cámara donde estaba el jarro de que bebimos, y díjome:

–Mozo, párate allí, y verás cómo hacemos esta cama, para que la sepas hacer de aquí adelante.

Púseme de un cabo y él de otro, e hicimos la negra cama, en la cual no había mucho que hacer,
porque ella tenía sobre unos bancos un cañizo, sobre el cual estaba tendida la ropa, que, por no estar
muy continuada a lavarse, no parecía colchón, aunque servía de él, con harta menos lana que era
menester. Aquel tendimos, haciendo cuenta de ablandalle, lo cual era imposible, porque de lo duro
mal se puede hacer blando. El diablo del enjalma maldita la cosa tenía dentro de sí, que, puesto sobre
el cañizo, todas las cañas se señalaban y parecían a lo proprio entrecuesto de flaquísimo puerco. Y
sobre aquel hambriento colchón, un alfamar del mismo jaez, del cual el color yo no pude alcanzar.
Hecha la cama, y la noche venida, díjome:

–Lázaro, ya es tarde, y de aquí a la plaza hay gran trecho. También en esta ciudad andan muchos
ladrones, que, siendo de noche, capean. Pasemos como podamos, y mañana, venido el día, Dios hará
merced; porque yo, por estar solo, no estoy proveído, antes he comido estos días por allá fuera. Mas
agora hacerlo hemos de otra manera.

–Señor, de mí –dije yo– ninguna pena tenga Vuestra Merced, que bien sé pasar una noche y aún más,
si es menester, sin comer.

–Vivirás más y más sano –me respondió–, porque, como decíamos hoy, no hay tal cosa en el mundo
para vivir mucho que comer poco.

“Si por esa vía es –dije entre mí–, nunca yo moriré, que siempre he guardado esa regla por fuerza, y
aún espero, en mi desdicha, tenella toda mi vida”. Y acostose en la cama, poniendo por cabecera las
calzas y el jubón, y mandome echar a sus pies, lo cual yo hice; mas, maldito el sueño que yo dormí,
porque las cañas y mis salidos huesos en toda la noche dejaron de rifar y encenderse; que con mis
trabajos, males y hambre, pienso que en mi cuerpo no había libra de carne, y también, como aquel
día no había comido casi nada, rabiaba de hambre, la cual con el sueño no tenía amistad. Maldíjeme
mil veces (Dios me lo perdone), y a mi ruin fortuna, allí lo más de la noche, y lo peor, no osándome
revolver por no despertalle, pedí a Dios muchas veces la muerte.

La mañana venida, levantámonos, y comienza a limpiar y sacudir sus calzas y jubón y sayo y capa. ¡Y
yo que le servía de pelillo! Y vísteseme muy a su placer de espacio. Echele aguamanos, peinose y
púsose su espada en el talabarte, y, al tiempo que la ponía, díjome:

–¡Oh, si supieses, mozo, qué pieza es esta! No hay marco de oro en el mundo porque yo la diese; mas
así, ninguna de cuantas Antonio hizo no acertó a ponelle los aceros tan prestos como esta los tiene. Y
sacola de la vaina y tentola con los dedos, diciendo:
–¿La ves aquí? Yo me obligo con ella cercenar un copo de lana.

Y yo dije entre mí: “Y yo con mis dientes, aunque no son de acero, un pan de cuatro libras”.

Tornola a meter y ciñósela, y un sartal de cuentas gruesas del talabarte. Y con un paso sosegado y el
cuerpo derecho, haciendo con él y con la cabeza muy gentiles meneos, echando el cabo de la capa
sobre el hombro y a veces so el brazo, y poniendo la mano derecha en el costado, salió por la puerta,
diciendo:

–Lázaro, mira por la casa en tanto que voy a oír misa, y haz la cama y ve por la vasija de agua al río,
que aquí bajo está, y cierra la puerta con llave, no nos hurten algo, y ponla aquí al quicio porque, si
yo viniere en tanto, pueda entrar. Y súbese por la calle arriba con tan gentil semblante y continente,
que quien no le conociera pensara ser muy cercano pariente al conde de Arcos, o, al menos,
camarero que le daba de vestir.

“¡Bendito seáis Vos, Señor –quedé yo diciendo– que dais la enfermedad y ponéis el remedio! ¿Quién
encontrará a aquel mi señor que no piense, según el contento de sí lleva, haber anoche bien cenado y
dormido en buena cama, y, aunque agora es de mañana, no le cuenten por muy bien almorzado?
¡Grandes secretos son, Señor, los que vos hacéis y las gentes ignoran! ¿A quién no engañará aquella
buena disposición y razonable capa y sayo? ¿Y quién pensará que aquel gentil hombre se pasó ayer
todo el día sin comer con aquel mendrugo de pan que su criado Lázaro trajo un día y una noche en el
arca de su seno, do no se le podía pegar mucha limpieza, y hoy, lavándose las manos y cara, a falta
de paño de manos, se hacía servir de la halda del sayo? Nadie por cierto lo sospechará. ¡Oh Señor, y
cuántos de aquestos debéis Vos tener por el mundo derramados, que padecen por la negra que
llaman honra, lo que por Vos no sufrirán!”.

Anónimo, El Lazarillo de Tormes, Buenos Aires, Longseller, 2007. (Fragmento).

Actividades
1. Con los elementos que presenta el relato, traten de reconstruir cuáles eran las
características de la sociedad representada en el fragmento leído. Tengan en cuenta los
ámbitos descriptos, las costumbres y los personajes presentados en el fragmento.
2. Describan cómo es el protagonista del tercer tratado del Lazarillo. Caractericen al personaje
y digan cuál es el objetivo o deseo que persigue. ¿Quién o quiénes lo ayudan a cumplir con
ese objetivo? ¿Quiénes se oponen?
3. ¿Cómo se describe al escudero? ¿Qué rango social tiene? ¿Cuál es su realidad cotidiana?
¿Cómo es su casa?
4. Reflexionen acerca de cuáles son las razones que llevan al escudero a cuidar con tanto
esmero su apariencia externa.
5. ¿Qué une a Lázaro con el escudero?
6. ¿Quién narra la historia? ¿Qué aporta ese punto de vista?
7. Identifiquen y expliquen las reflexiones a las que llega Lázaro luego de conocer la verdadera
realidad del escudero.
8. ¿Qué es la honra para el escudero? ¿Y para Lázaro?
9. Debatan entre ustedes la siguiente afirmación en relación con el fragmento leído y anoten
una conclusión: “Lázaro aprende que la gloria de este mundo se basa en la mera apariencia”
10. Luego de leer el fragmento, identifiquen las características de la novela picaresca presentes
en el texto. Para ello, consideren los siguientes apartados y expliquen con ejemplos cómo
se manifiestan en la historia.

Teoría

La novela picaresca: un antecedente del realismo literario


La novela picaresca se reconoce como un género español, surgido en el siglo XVI (Siglo de Oro)
con la publicación de La vida del Lazarillo de Tormes, que parte de una mirada realista y propone
como protagonista a un personaje marginal, un hombre común, un antihéroe. Esta perspectiva
se opone a la visión idílica de las novelas de caballería y de los poemas y novelas pastoriles de la
época.

En Lazarillo de Tormes, el antihéroe es un pícaro, es decir, un muchacho que, como único medio
de vida, se pone al servicio de muchos amos. Esta visión realista presenta ambientes y
personajes pertenecientes al orden cotidiano, y la marginación social es el marco de las novelas
picarescas. Este encuadre realista responde a la conflictiva situación que vivía la mayor parte de
Europa en ese momento: el surgimiento de la burguesía marca un nuevo orden social, se
terminan los grandes feudos y pierde vigencia el vasallaje, con lo cual, muchos campesinos
pierden su medio de vida y la protección del señor, quedando librados a su suerte y, por lo
tanto, a sufrir más pobreza y necesidades. Así, las figuras del pícaro y del vagabundo se hicieron
habituales en las ciudades, donde ellos acudían en busca de caridad.

La picaresca presenta una ácida crítica social dirigida hacia los estamentos privilegiados de esa
época, como el clero y la nobleza. Esta crítica social que planteaba la novela picaresca, sobre
todo hacia la Iglesia, era una audacia para el siglo XVI. Este género de novelas se asocia con el
Barroco por la intensificación de la visión pesimista y desconfiada del mundo, ratificada por la
crítica social que se presenta en ella.

Además, la novela picaresca es considerada una antecesora del realismo como género
literario, ya que introduce una representación cruda y verosímil de la sociedad, alejada de la
idealización de otras formas narrativas. A través de la narración en primera persona, el
protagonista cuenta su historia desde una perspectiva personal, mostrando las dificultades de la
vida cotidiana con un tono crítico e irónico. Estos elementos serán fundamentales en el realismo
del siglo XIX, donde la literatura se enfocará en la observación detallada de la realidad social y en
la psicología de los personajes.

El Lazarillo de Tormes fue escrito en la época de transición entre el Renacimiento y el Barroco y


se publicó de manera anónima en 1554.

Características de la novela picaresca


El protagonista es un pícaro, un antihéroe de origen humilde y marginal que sobrevive
mediante el engaño y la astucia.
Presenta una visión realista del mundo, mostrando la sociedad sin idealización, con sus
desigualdades y corrupción.
El relato es ficticio, pero verosímil, basado en situaciones creíbles de la vida cotidiana.
Se narra en primera persona y con forma autobiográfica, siguiendo el modelo de una
supuesta confesión o relato de vida. A diferencia de las historias de héroes épicos o
caballeros, contadas por narradores en tercera persona, aquí es el propio protagonista
quien relata sus vivencias, marcadas por la astucia, la desventura y la lucha por la
supervivencia.
Tiene una estructura episódica o abierta, organizada en una sucesión de episodios o
aventuras, lo que permite su posible continuación.
Su intención es crítica y moralizante, ya que plantea una visión satírica y cuestionadora de la
sociedad. Se problematiza la condición del hombre y del español, representados tanto por
el pícaro como por los personajes que lo rodean, quienes evidencian la decadencia de los
valores tradicionales y el ascenso del dinero como valor supremo.
La deshonra y el deshonor son temas centrales en la identidad del pícaro, quien
generalmente busca mejorar su posición social pero se enfrenta a un destino marcado por
la marginalidad.
El pícaro proviene de un entorno marginal, muchas veces con padres delincuentes o de baja
reputación, lo que refuerza su exclusión social y su necesidad de recurrir al engaño para
sobrevivir.

Realismo literario
El Realismo fue un movimiento cultural que surgió en Francia en el siglo XIX como una reacción
contra el Romanticismo. Este último, nacido a fines del siglo XVIII y principios del XIX, se oponía
al racionalismo predominante en la etapa anterior y exaltaba la supremacía de los sentimientos
sobre la razón. Sus seguidores promovieron la independencia creativa del individuo y
defendieron la libertad en todas sus formas: política, social, estética e individual.

Sin embargo, las transformaciones sociales y políticas del siglo XIX generaron una visión más
objetiva y empírica del mundo. Influenciados por los avances en las ciencias naturales, los
escritores adoptaron esta nueva perspectiva y la plasmaron en sus obras, dando origen al
Realismo.

Las narraciones realistas presentan una realidad que, aunque pueda ser desconocida por el
lector, siempre resulta verosímil y reconocible. Se caracterizan por una observación detallada de
los rasgos psicológicos y sociales de los personajes, mostrando sus condiciones de vida y
trabajo, valores, pensamientos y relaciones con su entorno social, económico, político y cultural.

Entre los recursos literarios más utilizados en el Realismo se destacan:

Descripciones precisas, que buscan construir un marco reconocible para el lector.


Narrador omnisciente, que permite presentar la historia con una aparente objetividad.
Personajes creíbles, cuyas acciones y motivaciones reflejan la complejidad de la vida real.

El Realismo se propuso representar con exactitud la sociedad de su tiempo, exponiendo sus


problemas y desigualdades. En especial, rechazó y criticó una época marcada por la dominación
del dinero y las estructuras de poder.

Características del Realismo literario

Verosimilitud y objetividad: Las historias realistas presentan un mundo creíble, basado en la


observación detallada de la sociedad. No hay elementos fantásticos ni situaciones
inverosímiles.
Narrador omnisciente: Se utiliza una voz narrativa que conoce todos los pensamientos y
acciones de los personajes, lo que permite ofrecer una visión amplia y detallada de la
realidad.
Énfasis en la psicología de los personajes: Los protagonistas ya no son héroes idealizados,
sino individuos comunes, con conflictos internos complejos y motivaciones realistas. Sus
decisiones se basan en su entorno social y su carácter.
Lenguaje sobrio y preciso: Se evita la exageración retórica y el sentimentalismo. El lenguaje
es claro, directo y adecuado a cada personaje y contexto.
Rechazo a lo fantástico y lo idealizado: El Realismo se aparta de las aventuras épicas, lo
sobrenatural y los relatos heroicos para centrarse en lo cotidiano y lo verosímil.
Crítica social y denuncia de desigualdades: Muchas novelas realistas exponen los problemas
de la sociedad, como la pobreza, la corrupción, la hipocresía de las clases altas y la
explotación laboral.

Temas del Realismo literario

El Realismo abordó una amplia gama de temáticas que reflejaban la vida de la época:

1. La vida cotidiana y la sociedad burguesa: Se representaban con detalle las costumbres, la


moral y las aspiraciones de la clase media en expansión.
2. Las diferencias de clase y la lucha por el ascenso social: Se ponía en evidencia la
desigualdad económica y la dificultad de los sectores más bajos para mejorar su situación.
3. La hipocresía y corrupción de la sociedad: Se denunciaban las contradicciones morales de la
burguesía y los vicios de los poderosos.
4. El trabajo y sus condiciones: Se mostraban los conflictos laborales, el esfuerzo por subsistir
y la explotación en fábricas y campos.
5. La familia y el matrimonio: Se analizaban las relaciones familiares, las imposiciones sociales
sobre el matrimonio y la situación de la mujer en la sociedad.
6. El destino y la herencia social: Se planteaba la idea de que el entorno y las circunstancias
determinaban el futuro de los personajes, limitando sus oportunidades de cambio.
7. La pobreza, la marginalidad y la discriminación en la sociedad industrial.
8. Las tensiones entre las clases sociales.
9. El rol social de la mujer frente al matrimonio, el divorcio y el adulterio.
10. La soledad del ser humano frente a la sociedad moderna.
11. El delito, el crimen y la lucha de clases.
12. La pregunta sobre la existencia de Dios.
El Realismo se consolidó como un reflejo fiel de la vida social de su tiempo, dando voz a sectores
antes ignorados y dejando un importante legado en la literatura posterior. Por otro lado, agotó
sus fuerzas a comienzos del siglo XX, y se diversificó en un conjunto diverso de movimientos
literarios, como el naturalismo, el espiritualismo, la novela psicológica y el simbolismo.

Lectura: “Mientras no muera tu nombre”

Enlace a la obra

Actividades
Primera parte: “Binomios fantásticos”

1. Desde las primeras páginas de la obra, observamos una estructura que permanecerá en el
resto de los capítulos: la historia que se cuenta a partir del hallazgo de una fotografía en
paralelo a la historia de Marina, hija y sobrina de las dos mujeres (de Cecilia y de Gabriela,
respectivamente) que aparecen en la foto. Teniendo en cuenta estas dos historias, elaborar
un cuadro sobre la historia de Marina y la historia de Cecilia y ubicar el siguiente listado de
palabras en el cuadro según crean que corresponda: FOTOGRAFÍA EN BLANCO Y NEGRO -
NARRADOR EN PRIMERA PERSONATALLER DE ESCRITURA – MARINA – CECILIA - MILO -
MÓNICA- BELÉNGABRIELA- BAILE- VESTIDO- CISNE- NARRADOR EN TERCERA PERSONA -
PATITO FEO- PARO RESPIRATORIO – BARILOCHE –FINLANDIA – CARDIÓLOGO - EQUIPOS DE
FOTOGRAFÍA
2. Luego de la lectura de esta primera parte, pensemos en los vínculos afectivos de pareja que
construyen los personajes de Marina y Cecilia: -Sobre Marina y Milo ¿De qué manera se
construye este vínculo? ¿Qué actitudes de Milo hacen que Belén lo cuestione? ¿Cómo se
siente Marina con esta relación? -Sobre Cecilia y César: ¿Cómo era la relación que tenían?
¿Qué actitudes poco sanas detectaba la mamá de Marina en esa pareja? Incluir en tus
respuestas ejemplos extraídos de la novela.

Segunda parte: “Collages”

1. En la segunda parte de la novela, "Collage", se plantea un paralelo entre dos textos: la carta
de Cecilia y el poema collage de Marina. Ambas escrituras aparecen “invadidas” por las
palabras de otros. Revisar esas dos situaciones y explicar qué lleva a cada uno de “esos
otros” a intervenir sobre la palabra ajena. ¿Qué similitudes tienen estos personajes?
Registrar las miradas que sobre ellos tienen los demás personajes: Belén y Lula sobre Milo,
Gabriela sobre César, etc
2. ¿Por qué creen que Milo no dejó ir a Marina al slam? ¿Qué argumentos usa para
convencerla? ¿Cómo reacciona Marina? (Mirar el siguiente vídeo en que se explica qué es un
slam: [Link]

Tercera parte: “Muro Descascarado”

1. En la tercera parte de la novela, "Muro descascarado", se presenta una consigna de


escritura que consiste en borrar palabras de un poema, "descascarar” el texto, mutilarlo.
Responder: ¿qué fragmentos de Marina y de Cecilia se van “descascarando” en la historia: la
autoestima, las relaciones con la familia, los encuentros con los amigos, los gustos
personales. Extraer citas del texto que sirvan como ejemplo de este proceso.

Cuarta parte: “Predominio de...”

1. En la cuarta parte, "Predominio de..." se comienza a develar la misteriosa muerte de Cecilia.


¿Quién impulsa esa investigación? ¿Qué la motiva a realizar dicha investigación?
2. Registrar los cambios físicos que se empiezan a dar notar en Marina, ¿Podríamos vincularlos
con cómo la ve Milo? ¿Se evidencian cambios en Cecilia?
3. La familia y amigos de Marina dan cuenta del comportamiento de Milo y cómo se encuentra
ella, ¿de qué manera le advierten?

Quinta parte: “Cadaver Exquisito”

1. En la quinta parte se cierra la historia de Cecilia, ¿de qué manera? ¿Coincide con lo que
sabía hasta el momento Gabriela? ¿Cuál es el objeto material que recuperan y creen puede
servir para ayudar a Marina?

Sexta parte: “Recontar un texto / hacer crecer / cambiar de punto de vista”

1. Al final del capítulo escribe un poema dedicado a su tía Cecilia, ¿de qué se trata dicho
poema?
2. Luego de la lectura de la novela, ¿qué características del realismo literario podemos
encontrar? Desarrollar

Herramientas de producción: La reseña literaria


La reseña literaria es un género periodístico, caracterizado por ser una breve exposición y
comentario de obras literarias publicadas recientemente o vueltas a publicar. Está destinada a
informar y actualizar al lector acerca de las novedades literarias, seleccionadas según el criterio
editorial de la publicación o de las leyes del mercado. A su vez, es un texto que presenta la
lectura personal que un crítico realiza sobre una obra. Abarca tanto una presentación o
descripción de la obra como la valoración crítica, es decir, la opinión personal del crítico.

En general presenta la siguiente estructura:

resumen de la obra,
datos del autor,
análisis o valoración crítica.

En cuanto a la descripción o análisis de la obra, tomando como ejemplo una narración, los
aspectos a considerar serían: cuál es el tema que aborda, cómo es el orden temporal en que
está organizada la obra en cuestión, quién narra y desde qué punto de vista se cuenta la
historia, cuáles serían los posibles sentidos del título, quiénes son los personajes que se
destacan, cómo es el estilo y la estructura, qué recursos aparecen, y cualquier otra característica
literaria que el crítico desee mencionar.
El juicio crítico debe estar debidamente justificado con pasajes de la obra o con la cita de
referencias que surjan de aquella, es decir: la opinión del crítico debe aparecer debidamente
justificada mediante argumentos fundamentados en la misma obra que se está reseñando. Para
la elaboración de la reseña es necesario realizar una primera lectura de la obra, incluyendo
todos sus elementos paratextuales: tapa, contratapa, prólogo, dedicatoria, notas, etcétera; y una
segunda lectura del texto, deteniéndose en los aspectos que merezcan un análisis más
detallado, o bien, en los que fundamenten su opinión. Las reseñas literarias suelen aparecer en
los suplementos culturales de los diarios y en revistas literarias o culturales, aunque también se
publican en libros que compilan diferentes reseñas, ya sean de varios autores o de un mismo
autor.

Ejemplo:

Los claros y los oscuros de la vida entre rejas

El hombre numerado, de Marcelo Estefanell

A primera vista, el humor y la vida carcelaria parecen incompatibles. No obstante, Marcelo Estefanell
(Paysandú, 1950) logra conjugarlos para contar en primera persona los avatares de su vida en prisión
desde 1972 a 1985. Narrado en un tono nada solemne, el libro se compone de relatos independientes,
que en un estilo ágil y sin vueltas recorren todos los momentos, desde los más terribles hasta los
otros, vinculados a veces a hechos pequeños pero significativos, como la autorización a tomar mate,
"la primera buena noticia que recibí" en prisión, como él recuerda. Otras veces el autor cuenta
anécdotas insólitas, cita versos profundos, escribe muy breves párrafos sueltos o medita sobre la
soledad y la necesidad de afectos, dando a sus escritos un tono más meditativo que invita a la
reflexión. Porque más allá de la vida entre rejas, la publicación expresa unas enormes ganas de vivir y
un hondo sentido de la existencia. El escritor, que luego de más de una década en prisión retomó sus
estudios universitarios, especializándose en redes informáticas y comunicaciones, ocupó también sus
largas horas de reclusión en la lectura de unos 1600 títulos, entre ellos el Quijote, del que llegó a
convertirse en un erudito. Fue producto de esa pasión cervantina que concretó sus primeros libros,
Don Quijote en la cancha (2003) y El retorno de Don Quijote, obra premiada con el Bartolomé Hidalgo
en 2005. En ellos dejaba volar su imaginación para entablar un diálogo mano a mano con Cervantes
y su mayor creación, en una amena conjunción de diversión y humanismo. Con El hombre numerado
Estefanell se ubica en una dirección diferente, aunque conservando su buena prosa, su sentido del
humor y sus ganas de pensar junto al lector. También recupera en este nuevo libro el valor de cada
ser humano en su individualidad, algo que está presente en el Quijote y en las obras que Estefanell le
dedicó a él.

El País, Suplemento Cultural, sábado 21 de abril de 2007

Actividad:
Realiza una reseña literaria sobre la novela Mientras no muera tu nombre de Liliana Cinetto.
Para ello, sigue la estructura típica de una reseña:
1. Resumen de la obra: Presenta brevemente la historia sin revelar el desenlace.
2. Datos del autor: Incluye información relevante sobre Liliana Cinetto y su trayectoria.
3. Análisis y valoración crítica: Reflexiona sobre los temas principales de la novela, el
desarrollo de los personajes, el estilo narrativo y los recursos literarios utilizados (incorporar
teoría literaria y herramientas de análisis como tipo de narradores, focalización, estructura
de la obra). Explica qué impacto genera la historia y justifica tu opinión con ejemplos del
texto.

Teoría:

La non-fiction: Crónicas
La non fiction o non fiction novel, también denominada literatura documental o testimonial por
algunos críticos, está asociada al nuevo periodismo o periodismo literario, y consiste en la
reconstrucción y narración de hechos reales, con procedimientos propios de la ficción narrativa.
Según Beatriz Sarlo, la non fiction “es la expansión de la crónica periodística por medios
tradicionalmente literarios. Un género de mezcla. Hoy ese uso de tecnología literaria se ha
difundido. No hay noticia, ni denuncia, ni opinión, sin relato. Esa mañana el mayor X no sabía
que iba a encontrar a quienes, poco después, le revelarían... etc. etc. Ese género periodístico,
enormemente expansivo porque toma zonas que ocupó el ensayo, la historia, la reflexión
cultural, la política, la biografía, tiene una capacidad para escuchar a los testigos de los hechos.
El non fiction es un género de voces”. Otro aspecto que caracteriza este género literario es la
inmediatez de los acontecimientos narrados; por ejemplo, Operación Masacre fue escrito a
meses de ocurridos los fusilamientos en 1956 y el libro salió publicado por primera vez en 1957.
Rodolfo Walsh inventó este nuevo género que redefine las fronteras entre el ejercicio
periodístico y la narración literaria, incorporando en Operación Masacre las técnicas y recursos
de la investigación periodística y los procedimientos del género policial, como la utilización del
suspenso y el enigma, al mismo tiempo que incluye la intención política.

La crónica es un texto narrativo que pertenece al género de no ficción y que relata hechos
reales en orden cronológico, combinando la objetividad informativa con un estilo literario. Se
caracteriza por su lenguaje detallado, la presencia de descripciones vívidas y, en muchos casos,
la inclusión de la perspectiva o interpretación del autor. Puede ser periodística, histórica,
testimonial o literaria, dependiendo de su finalidad y del enfoque del cronista. En una crónica
periodística se distinguen dos elementos: el mundo narrado, compuesto por los hechos
ocurridos en un tiempo y espacio determinados, y el mundo comentado, que refleja la opinión
y postura ideológica del cronista. Además de narrar los hechos, el periodista suele incluir
explicaciones o descripciones para contextualizar el acontecimiento. En resumen, la crónica
combina la exposición objetiva de los hechos con la interpretación y el análisis del periodista.

Relación entre No Ficción y Realismo Literario

Comparten la representación de la realidad:


Tanto el realismo literario como la no ficción buscan reflejar el mundo tal como es, con
descripciones detalladas y personajes verosímiles.
En la literatura realista, las historias pueden ser ficticias, pero están inspiradas en la vida
cotidiana y en problemáticas sociales reales.
La no ficción, en cambio, no inventa los hechos, sino que los relata con fidelidad, pero
puede usar recursos narrativos propios de la literatura.

Periodismo y denuncia social

El periodismo ha desempeñado un papel fundamental en la denuncia de injusticias y en la


construcción de una memoria colectiva. Su función no solo es informar, sino también investigar,
cuestionar y exponer las verdades que los poderes políticos y económicos intentan ocultar.

El periodismo como herramienta de denuncia

A lo largo de la historia, el periodismo de investigación ha sido clave para revelar violaciones a


los derechos humanos, corrupción y abusos de poder. Reportajes y libros como Operación
Masacre de Rodolfo Walsh han sido fundamentales para visibilizar hechos que de otro modo
habrían quedado en la impunidad.

Walsh no solo registró los fusilamientos de 1956, sino que enfrentó la versión oficial del Estado,
demostrando con pruebas y testimonios cómo el gobierno de facto intentó ocultar la masacre.
Su trabajo periodístico se convirtió en un acto de resistencia, desafiando la censura y la
represión de la época.

Periodismo y compromiso social

El periodista que asume un rol de denuncia no solo investiga, sino que se involucra con la
realidad que expone. En muchos casos, esta labor implica riesgos personales y profesionales.
Walsh, por ejemplo, pasó de ser un escritor y traductor de relatos policiales a un periodista
comprometido con la verdad y la justicia social.

El caso de Operación Masacre demuestra que el periodismo puede ir más allá de la simple
transmisión de información: puede ser un acto de militancia, un mecanismo para generar
conciencia y un medio para la transformación social. Su impacto trascendió la publicación del
libro, dejando un precedente en la historia del periodismo argentino y latinoamericano.

Actividad
Leer “La tragedia del hombre que busca empleo” de Arlt

La tragedia del hombre que busca empleo

La persona que tenga la saludable costumbre de levantarse temprano, y salir en tranvía a


trabajar o a tomar fresco, habrá a veces observado el siguiente fenómeno: Una puerta de casa
comercial con la cortina metálica medio corrida. Frente a la cortina metálica, y ocupando la
vereda y parte de la calle, hay un racimo de gente. La muchedumbre es variada en aspecto. Hay
pequeños y grandes, sanos y lisiados. Todos tienen un diario en la mano y conversan
animadamente entre sí. Lo primero que se le ocurre al viajante inexperto es de que allí ha
ocurrido un crimen trascendental, y siente tentaciones de ir a engrosar el número de aparentes
curiosos que hacen cola frente a la cortina metálica, mas a poco de reflexionarlo se da cuenta de
que el grupo está constituido por gente que busca empleo, y que ha acudido al llamado de un
aviso. Y si es observador y se detiene en la esquina podrá apreciar este conmovedor
espectáculo. Del interior de la casa semiblindada salen cada diez minutos individuos que tienen
el aspecto de haber sufrido una decepción, pues irónicamente miran a todos los que les rodean,
y contestando rabiosa y sintéticamente a las preguntas que les hacen, se alejan rumiando
desconsuelo. Esto no hace desmayar a los que quedan, pues, como si lo ocurrido fuera un
aliciente, comienzan a empujarse contra la cortina metálica, y a darse de puñetazos y pisotones
para ver quien entra primero. De pronto el más ágil o el más fuerte se escurre adentro y el resto
queda mirando la cortina, hasta que aparece en escena un viejo empleado de la casa que dice:

-Pueden irse, ya hemos tomado empleado.

Esta incitación no convence a los presentes, que estirando el cogote sobre el hombro de su
compañero comienzan a desaforar desvergüenzas, y a amenazar con romper los vidrios del
comercio. Entonces, para enfriar los ánimos, por lo general un robusto portero sale con un cubo
de agua o armado de una escoba y empieza a dispersar a los amotinados. Esto no es
exageración. Ya muchas veces se han hecho denuncias semejantes en las seccionales sobre este
procedimiento expeditivo de los patrones que buscan empleados. Los patrones arguyen que
ellos en el aviso pidieron expresamente "un muchacho de dieciséis años para hacer trabajos de
escritorio", y que en vez de presentarse candidatos de esa edad, lo hacen personas de treinta
.años, y hasta cojos y jorobados. Y ello es en parte cierto. En Buenos Aires, "el hombre que
busca empleo" ha venido a constituir un tipo su¡ generis. Puede decirse que este hombre tiene
el empleo de "ser hombre que busca trabajo". El hombre que busca trabajo es frecuentemente
un individuo que oscila entre los dieciocho y veinticuatro años. No sirve para nada. No ha
aprendido nada. No conoce ningún oficio. Su única y meritoria aspiración es ser empleado. Es el
tipo del empleado abstracto. El quiere trabajar, pero trabajar sin ensuciarse las manos, trabajar
en un lugar donde se use cuello; en fin, trabajar "pero entendámonos... decentemente".

Y un buen día, día lejano, si alguna vez llega, él, el profesional de la busca de empleo, se "ubica".
Se ubica con el sueldo mínimo, pero qué le importa. Ahora podrá tener esperanzas de jubilarse.
Y desde ese día, calafateado en su rincón administrativo espera la vejez con la paciencia de una
rémora. Lo trágico es la búsqueda del empleo en casas comerciales. La oferta ha llegado a ser
tan extraordinaria, que un comerciante de nuestra amistad nos decía:

-Uno no sabe con qué empleado quedarse. Vienen con certificados. Son inmejorables. Comienza
entonces el interrogatorio:

-¿Sabe usted escribir a máquina?


-Sí, ciento cincuenta palabras por minuto.

-¿Sabe usted taquigrafía?

-Sí, hace diez años.

-¿Sabe usted contabilidad?

-Soy contador público.

-¿Sabe usted inglés?

-Y también francés.

-¿Puede ofrecer una garantía?

-Hasta diez mil pesos de las siguientes firmas.

-¿Cuánto quiere ganar?

-Lo que ustedes acostumbran pagar.

-Y el sueldo que se les paga a esta gente -nos decía el aludido comerciante- no es nunca superior
a ciento cincuenta pesos. Doscientos pesos los gana un empleado con antigüedad... y
trescientos... trescientos es lo mítico.

Y ello se debe a la oferta. Hay farmacéuticos que ganan ciento ochenta pesos y trabajan ocho
horas diarias, hay abogados que son escribientes de procuradores, procuradores que les pagan
doscientos pesos mensuales, ingenieros que no saben qué cosa hacer con el título, doctores en
química que envasan muestras de importantes droguerías. Parece mentira y es cierto.

La interminable lista de "empleados ofrecidos" que se lee por las mañanas en los diarios es la
mejor prueba de la trágica situación por la que pasan millares y millares de personas en nuestra
ciudad. Y se pasan éstas los años buscando trabajo, gastan casi capitales en tranvías y
estampillas ofreciéndose, y nada... la ciudad está congestionada de empleados. Y sin embargo,
afuera está la llanura, están los campos, pero la gente no quiere salir afuera. Y es claro, termina
tanto por acostumbrarse a la falta de empleo que viene a constituir un gremio, el gremio de los
desocupados. Sólo les falta personería jurídica para llegar a constituir una de las tantas
sociedades originales y exóticas de las que hablará la historia del futuro.

Responder:

1. ¿Qué elementos del texto permiten identificar la situación de los desempleados en Buenos
Aires según Arlt?
2. ¿Cómo describe el autor la actitud de los empleadores y qué crítica implícita puede
encontrarse en su relato?
3. Según la aguafuerte, ¿cómo es "el hombre que busca empleo"? ¿Qué características y
aspiraciones tiene?
4. ¿Crees que esta figura sigue existiendo en la actualidad? Justifica tu respuesta con ejemplos.
5. ¿Por qué puede considerarse una crónica en lugar de ser un texto del realismo literario?

Lectura: “Operación Masacre”


A raíz de que el 9 de junio de 1956 los generales Tanco y Valle se sublevaron contra el gobierno
de facto que había derrocado a Perón en 1955, el gobierno de Aramburu reprimió de una forma
violenta e ilegal a los sublevados y a otros que poco y nada tenían que ver con la conspiración.
Hubo muertos. En un basural de José León Suárez, un grupo de civiles fueron masacrados
cuando habían sido detenidos antes de que fuera decretada la ley marcial. Algunos lograron
escapar. Lo que leerán a continuación es un fragmento de la investigación acerca de ese hecho
que realizó el periodista Rodolfo Walsh en 1957 y que, en un principio, se publicó como notas en
el diario Mayoría y que luego se transformaría en libro bajo el título Operación Masacre. Leerán
el prólogo a la tercera edición que escribió su autor en 1972, en el que explica las razones de su
investigación, e intenta dar cuenta de la construcción del relato y de los aspectos específicos que
constituyen esta obra de la literatura de no ficción.

PRÓLOGO

La primera noticia sobre los fusilamientos clandestinos de junio de 1956 me llegó en forma casual, a
fines de ese año, en un café de La Plata donde se jugaba al ajedrez, se hablaba más de Keres o
Nimzovitch que de Aramburu y Rojas, y la única maniobra militar que gozaba de algún renombre era
el ataque a la bayoneta de Schlechter en la apertura siciliana.

En ese mismo lugar, seis meses antes, nos había sorprendido una medianoche el cercano tiroteo con
que empezó el asalto al comando de la segunda división y al departamento de policía, en la
fracasada revolución de Valle. Recuerdo cómo salimos en tropel, los jugadores de ajedrez, los
jugadores de codillo y los parroquianos ocasionales, para ver qué festejo era ese, y cómo a medida
que nos acercábamos a la plaza San Martín nos íbamos poniendo más serios y éramos cada vez
menos, y al fin cuando crucé la plaza, me vi solo, y cuando entré a la estación de ómnibus ya fuimos
de nuevo unos cuantos, inclusive un negrito con uniforme de vigilante que se había parapetado detrás
de unas gomas y decía que, revolución o no, a él no le iban a quitar el arma, que era un notable
Mauser del año 1901.

Recuerdo que después volví a encontrarme solo, en la oscurecida calle 54, donde tres cuadras más
adelante debía estar mi casa, a la que quería llegar y finalmente llegué dos horas más tarde, entre el
aroma de los tilos que siempre me ponía nervioso, y esa noche más que otras. Recuerdo la incoercible
autonomía de mis piernas, la preferencia que, en cada bocacalle, demostraban por la estación de
ómnibus, a la que volvieron por su cuenta dos y tres veces, pero cada vez de más lejos, hasta que la
última no tuvieron necesidad de volver porque habíamos cruzado la línea de fuego y estábamos en mi
casa. Mi casa era peor que el café y peor que la estación de ómnibus, porque había soldados en las
azoteas y en la cocina y en los dormitorios, pero principalmente en el baño, y desde entonces he
tomado aversión a las casas que están frente a un cuartel, un comando o un departamento de
policía.
Tampoco olvido que, pegado a la persiana, oí morir a un conscripto en la calle y ese hombre no dijo:
“Viva la patria” sino que dijo: “No me dejen solo, hijos de puta”.

Después no quiero recordar más, ni la voz del locutor en la madrugada anunciando que dieciocho
civiles han sido ejecutados en Lanús, ni la ola de sangre que anega al país hasta la muerte de Valle.
Tengo demasiado para una sola noche. Valle no me interesa. Perón no me interesa, la revolución no
me interesa. ¿Puedo volver al ajedrez?

Puedo. Al ajedrez y a la literatura fantástica que leo, a los cuentos policiales que escribo, a la novela
“seria” que planeo para dentro de algunos años, y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que
llamo periodismo, aunque no es periodismo. La violencia me ha salpicado las paredes, en las
ventanas hay agujeros de balas, he visto un coche agujereado y adentro un hombre con los sesos al
aire, pero es solamente el azar lo que me ha puesto eso ante los ojos. Pudo ocurrir a cien kilómetros,
pudo ocurrir cuando yo no estaba.

Seis meses más tarde, una noche asfixiante de verano, frente a un vaso de cerveza, un hombre me
dice:

–Hay un fusilado que vive.

No sé qué es lo que consigue atraerme en esa historia difusa, lejana, erizada de improbabilidades. No
sé por qué pido hablar con ese hombre, por qué estoy hablando con Juan Carlos Livraga.

Pero después sé. Miro esa cara, el agujero en la mejilla, el agujero más grande en la garganta, la boca
quebrada y los ojos opacos donde se ha quedado flotando una sombra de muerte. Me siento
insultado, como me sentí sin saberlo cuando oí aquel grito desgarrador detrás de la persiana.

Livraga me cuenta su historia increíble; la creo en el acto.

Así nace aquella investigación, este libro. La larga noche del 9 de junio vuelve sobre mí, por segunda
vez me saca de “las suaves, tranquilas estaciones”. Ahora, durante casi un año no pensaré en otra
cosa, abandonaré mi casa y mi trabajo, me llamaré Francisco Freyre, tendré una cédula falsa con ese
nombre, un amigo me prestará una casa en el Tigre, durante dos meses viviré en un helado rancho de
Merlo, llevaré conmigo un revólver, y a cada momento las figuras del drama volverán obsesivamente:
Livraga bañado en sangre caminando por aquel interminable callejón por donde salió de la muerte, y
el otro que se salvó con él disparando por el campo entre las balas, y los que se salvaron sin que él
supiera, y los que no se salvaron.

Porque lo que sabe Livraga es que eran unos cuantos y los llevaron a fusilar, que eran como diez y los
llevaron, y que él y iunta estaban vivos. Esa es la historia que le oigo repetir ante el juez, una mañana
en que soy el primo de Livraga y por eso puedo entrar en el despacho del juez, donde todo respira
discreción y escepticismo, donde el relato suena un poco más absurdo, un grado más tropical, y veo
que el juez duda, hasta que la voz de Livraga trepa esa ardua colina detrás de la cual solo queda el
llanto, y hace ademán de desnudarse para que le vean el otro balazo. Entonces estamos todos
avergonzados, me parece que el juez se conmueve y a mí vuelve a conmoverme la desgracia de mi
primo.
Esa es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano, pero que
después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie
me la quiere publicar, y casi ni enterarse. Es que uno llega a creer en las novelas policiales que ha
leído o escrito, y piensa que una historia así, con un muerto que habla, se la van a pelear en las
redacciones, piensa que está corriendo una carrera contra el tiempo, que en cualquier momento un
diario grande va a mandar una docena de reporteros y fotógrafos como en las películas. En cambio
se encuentra con un multitudinario esquive de bulto.

Es cosa de reírse, a doce años de distancia, porque se pueden revisar las colecciones de los diarios, y
esta historia no existió ni existe.

Así que ambulo por suburbios cada vez más remotos del periodismo, hasta que al fin recalo en un
sótano de Leandro Alem donde se hace una hojita gremial, y encuentro un hombre que se anima.
Temblando y sudando, porque él tampoco es un héroe de película, sino simplemente un hombre que
se anima, y eso es más que un héroe de película. Y la historia sale, es un tremolar de hojitas amarillas
en los kioscos, sale sin firma, mal diagramada, con los títulos cambiados, pero sale. La miro con
cariño mientras se esfuma en diez millares de manos anónimas.

Pero he tenido más suerte todavía. Desde el principio está conmigo una muchacha que es periodista,
se llama Enriqueta Muñiz, se juega entera. Es difícil hacerle justicia en unas pocas líneas. Simplemente
quiero decir que en algún lugar de este libro escribo “hice”, “fui”, “descubrí”, debe entenderse
“hicimos”, “fuimos”, “descubrimos”. Algunas cosas importantes las consiguió ella sola, como los
testimonios de los exiliados Troxler, Benavídez, avino. En esa época el mundo no se me presentaba
como una serie ordenada de garantías y seguridades, sino más bien como todo lo contrario. En
Enriqueta Muñiz encontré esa seguridad, valor, inteligencia que me parecían tan rarificados a mi
alrededor.

Así que una tarde tomamos el tren a José León Suárez, llevamos una cámara y un planito a lápiz que
nos ha hecho Livraga, un minucioso plano de colectivero con las rutas y los pasos a nivel, una
arboleda marcada y una (x), que es donde fue la cosa. Caminamos como ocho cuadras por un
camino pavimentado, en el atardecer, divisamos esa alta y obscura hilera de eucaliptos que al
ejecutor Rodríguez Moreno le pareció “un lugar adecuado al efecto”, o sea al efecto de tronarlos, y nos
encontramos frente a un mar de latas y espejismos. No es el menor de esos espejismos la idea de que
un lugar así no puede estar tan tranquilo, tan silencioso y olvidado bajo el sol que se va a poner, sin
que nadie vigile la historia prisionera en la basura cortada por la falsa marea de metales muertos
que brillan reflexivamente. Pero Enriqueta dice “Aquí fue” y se sienta en la tierra con naturalidad para
que le saque una foto de picnic, porque en ese momento pasa por el camino un hombre alto y
sombrío con un perro grande y sombrío. No sé por qué uno ve esas cosas. Pero aquí fue, y el relato de
Livraga corre ahora con más fuerza, aquí el camino, allá la zanja y por todas partes el basural y la
noche.

Al día siguiente vamos a ver al otro que se salvó, Miguel Ángel iunta, que nos recibe con un portazo en
las narices, no nos cree cuando le anunciamos que somos periodistas, nos pide credenciales que no
tenemos, y no sé qué le decimos, a través de la mirilla, qué promesa de silencio, qué clave oculta, para
que vaya abriendo la puerta de a poco, y vaya saliendo, cosa que le lleva como media hora, y hable,
que le lleva mucho más.

Es matador escuchar a iunta, porque uno tiene la sensación de estar viendo una película que, desde
que se rodó aquella noche, gira y gira dentro de su cabeza, sin poder parar nunca. Están todos los
detallecitos, las caras, los focos, el campo, los menudos ruidos, el frío y el calor, la escapada entre las
latas, y el olor a pólvora y a pánico, y uno piensa que cuando termine va a empezar de nuevo, como
es seguro que empieza dentro de su cabeza ese continuado eterno, “Así me fusilaron”. Pero lo que
más aflige es la ofensa que el hombre lleva adentro, cómo está lastimado por ese error que
cometieron con él, que es un hombre decente y ni siquiera fue peronista, “y todo el mundo le puede
decir quién soy yo”. Aunque eso ya no es seguro, porque hay dos iuntas, este que habla
torrencialmente mientras se pasa la gran película, y otro que a veces se distrae y consigue sonreír y
hacer un chiste como antes.

Parece que aquí va terminar el caso, porque no hay más que contar. Dos sobrevivientes, y los demás
están muertos. Uno puede publicar el reportaje a iunta y volver a aquella partida que dejó
suspendida en el café hace un mes. Pero no termina. A último momento iunta se acuerda de una
creencia que él tiene, no de algo que sabe, sino de algo que ha imaginado o que oyó murmurar, y es
que hay un tercer hombre que se salvó.

Entretanto la gran divinidad de la picana y sus metralletas empieza a tronar desde La Plata. La hojita
del reportaje flota en los pasillos de la Jefatura de Policía, y el teniente coronel Fernández Suárez
quiere saber qué bochinche es ese. El reportaje no estaba firmado, pero al pie de los originales
figuraban mis iniciales. En el diarito trabajaba un periodista con las mismas iniciales, aunque a él le
tocaron en otro orden: J. W. R. Una madrugada se despierta para contemplar una interesante
concentración de fusiles y otros implementos silogísticos, y su espíritu experimenta esa gran emoción
previa a una verdad por revelarse. Lo sacan en calzoncillos y lo trasladan en un vuelo a La Plata y a la
Jefatura, lo sientan en un sillón y enfrente está sentado el teniente coronel, que le dice, “Y ahora por
favor, hágame un reportaje a mí”. El periodista aclara que no es a él a quien corresponden esos
honores, mientras por lo bajo se acuerda de mi madre.

La rueda sigue girando, hay que ir por esos andurriales en busca del tercer hombre, Horacio di
Chiano, que se ha vuelto lombriz y vive bajo tierra. Parece que ya nos conocen en muchas partes, los
chicos por lo menos nos siguen, y un día una nena nos para en la calle.

–El señor que ustedes buscan –nos dice–, está en su casa. Les van a decir que no está, pero está.

–¿Y vos sabés por qué venimos?

–Sí, yo sé todo.

Bueno, Casandra.

Nos dicen que no está, pero está, y hay que ir venciendo las barreras protectoras, las cautelosas
deidades que custodian a un enterrado vivo, esta pared, esta cara que niega y desconfía. Se pasa del
sol de la calle a la sombra del porch, se pide un vaso de agua y se está adentro, en la obscuridad, se
pronuncian palabras-ganzúa, hasta que la más oxidada del manojo funciona, y don Horacio di
Chiano sube la escalera tomado de la mano de su mujer, que lo trae como un chico.

Así que son tres.

Al día siguiente llega al periódico una carta anónima y dice que “lograron fugar: Livraga, iunta y el ex
suboficial avino”.

Así que son cuatro. Y avino, dice la carta, “pudo meterse en la embajada de Bolivia y asilarse a aquel
país”.

En la embajada de Bolivia no encuentro pues a avino, pero encuentro a su amigo Torres, que sonríe,
cuenta con los dedos, me dice: “Le faltan dos”, y me habla de Troxler y Benavídez.

Así que son seis.

Y ya que estamos, ¿no serán siete? Puede ser, me dice Torres, porque había un sargento, con un
apellido muy común, algo así, como arcía o Rodríguez, y nadie sabe qué ha sido de él.

A los dos o tres días vuelvo a ver a Torres y le disparo a quemarropa:

–Rogelio Díaz.

Se le ilumina la cara.

–¿Cómo hizo?

Ya no recuerdo cómo hice. Pero son siete.

Entonces puedo sentarme, porque ya he hablado con sobrevivientes, viudas, huérfanos,


conspiradores, asilados, prófugos, delatores presuntos, héroes anónimos. En el mes de mayo, tengo
escrita la mitad de este libro. tra vez el paseo en busca de alguien que lo publique. Por esa época los
hermanos Jacovella han sacado una revista. Hablo con Bruno, después con Tulio. Tulio Jacovella lee el
manuscrito, y se ríe, no del manuscrito, sino del lío en que se va a meter, y se mete.

Lo demás es el relato que sigue. Se publicó en “Mayoría”, de mayo a julio de 1957. Después hubo
apéndices, corolarios, desmentidas y réplicas, que prolongaron esa campaña hasta abril de 1958. Los
he suprimido, así como parte de la evidencia que usé entonces y que reemplazo aquí por otra más
categórica. Frente a esta nueva evidencia, creo que la polémica queda descartada.

Agradecimientos: al doctor Jorge Doglia, ex jefe de la división judicial de la policía de la provincia,


exonerado por sus denuncias sobre este caso; al doctor Máximo von Kotsch, abogado de Juan C.
Livraga y Miguel iunta; a Leónidas Barletta, director del periódico “Propósitos”, donde se publicó la
denuncia inicial de Livraga; al doctor Cerruti Costa, director del desaparecido periódico “Revolución
Nacional”, donde aparecieron los primeros reportajes sobre este caso; a Bruno y Tulio Jacovella; al
doctor Marcelo Sánchez Sorondo, que publicó la primera edición en libro de este relato; a Edmundo A.
Suárez, exonerado de Radio del Estado por darme una fotocopia del libro de locutores de esa
emisora, que probaba la hora exacta en que se promulgó la ley marcial; al ex terrorista llamado
“Marcelo”, que se arriesgó a traerme información, y poco después fue atrozmente picaneado; al
informante anónimo que firmaba “Atilas”; a la anónima Casandra, que sabía todo; a Horacio
Manigua, que me dio albergue; a los familiares de las víctimas.

Rodolfo Walsh, Operación Masacre, Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 2003. (Fragmento.)

Actividades:
1. Ordenen los datos que aparecen nombrados en el prólogo según cómo fueron sucediendo
los hechos, es decir, en el orden cronológico: juego de ajedrez – tiroteo durante la
revolución de Valle – investigación – conocimiento de un sobreviviente: Livraga – aparición
de un segundo sobreviviente: iunta – reconocimiento del basural como escena del crimen –
reportaje a iunta – publicación de reportaje y requerimiento de un teniente coronel a un
colega de Walsh – descubrimiento del tercer sobreviviente: di Chiano – conversación con
“Casandra” – reportaje al tercer sobreviviente – lectura de carta anónima anunciando un
cuarto sobreviviente – encuentro con Torres en la embajada de Bolivia, que le habla de dos
sobrevivientes más – descubrimiento del séptimo sobreviviente –publicación de la
investigación en el diario Mayoría – reescritura de la evidencia para la publicación del libro –
escritura del prólogo.
2. Relean cómo era la situación personal del narrador el día 9 de junio de 1956 y en qué
ciudad se encontraba. ¿Cuáles son los hechos que vive esa noche? Identifiquen en qué
posición elige estar. Subrayen el párrafo que hace alusión a esa toma de posición.
3. Identifiquen en el fragmento cuáles eran las cosas que le gustaba hacer a Rodolfo Walsh
antes de que “la violencia le salpicara las paredes”. Desarrollen el sentido de esa expresión
4. La frase “Hay un fusilado que vive”, ¿a qué hecho histórico se refiere y qué determina en la
vida de Walsh? Relean cómo transcurrió su vida después de haberla escuchado.
5. ¿Qué dificultades enfrenta Walsh para publicar su investigación? ¿Qué nos dice esto sobre la
situación de la prensa en ese momento?
6. ¿Qué pasa con Operación Masacre cuando Walsh la concluye? ¿A quiénes agradece y por
qué? Relean atentamente los agradecimientos del párrafo final y reflexionen sobre el
contexto de ese momento y la relación con la libertad de investigación y expresión.
7. Identifiquen qué elementos del prólogo se vinculan con el periodismo, y cuáles, con la
literatura. Confeccionen un listado para cada uno.
8. Busquen información sobre el autor

Lectura: Contexto y estructura de “Operación Masacre”

Operación Masacre narra los fusilamientos ilegales ocurridos en junio de 1956 en el basural de
José León Suárez, durante la dictadura de Aramburu. Rodolfo Walsh descubrió el caso seis
meses después al escuchar la frase: “Hay un fusilado que vive”, lo que marcó un punto de
inflexión en su vida. A partir de entonces, investigó de manera clandestina, reconstruyó los
hechos y recopiló pruebas que se transformaron en el libro.

La obra adopta la estructura de un relato policial, combinando la búsqueda de la verdad con


técnicas periodísticas. Walsh, quien ya tenía experiencia en este género, integró su trabajo como
periodista con una narración detallada y atrapante. A pesar de concluir la investigación en 1957,
continuó reescribiendo y ampliando el texto en cada edición, reflejando su evolución como
escritor y militante.

El libro logró probar los fusilamientos, aunque estos quedaron impunes. Sin embargo,
desenmascaró la versión oficial, mostrando cómo el Estado manipulaba los hechos. Como
señala Ricardo Piglia, Walsh confrontó el discurso estatal con testimonios reales, construyendo
un relato alternativo basado en la verdad de los sobrevivientes.

Estructura de Operación Masacre

1. Prólogo: Explica cómo Walsh descubrió el caso.


2. Primera parte – Las personas: Presenta a las víctimas, sus historias y el contexto en el que
fueron detenidas.
3. Segunda parte – Los hechos: Relata los arrestos, el traslado y los fusilamientos, con un ritmo
más vertiginoso.
4. Tercera parte – La evidencia: Reproduce documentos oficiales, testimonios y el fallo judicial.
5. Apéndices: Incluyen prólogos y textos añadidos en ediciones posteriores.

El uso de una narración novelada en las dos primeras partes refuerza el impacto emocional y la
persuasión del lector.

Herramientas de análisis: El tiempo en el relato


En una narración, el tiempo puede desarrollarse de manera cronológica y lineal, respetando el
orden natural de los hechos, o de forma no cronológica y no lineal, con saltos temporales hacia
el pasado o el futuro.

El análisis del tiempo en un relato se basa en la relación entre historia (los hechos en su orden
real) y discurso (cómo se cuentan esos hechos). En el relato clásico, la historia y el discurso
coinciden, mientras que en la narrativa actual, el discurso puede alterar la cronología.

Orden temporal

El orden en que se presentan los hechos puede ser:

Cronológico: los acontecimientos se relatan tal como sucedieron.


Anacrónico:hay una alteración en el orden de los hechos, lo que genera:
Retrospectivas (saltos al pasado): racconto (relato organizado del pasado) o flashback
(interrupción breve con un recuerdo).
Anticipaciones (saltos al futuro): flashforward (adelanto de un hecho que sucederá
después).
Duración del relato

La relación entre el tiempo de la historia y el tiempo del discurso puede generar diferentes
ritmos narrativos mediante recursos como:

Elipsis: omisión de información para acelerar el relato.


Pausa descriptiva: detiene la acción para describir, ralentizando el ritmo.
Escena dialogada y relato sumario: presentan un equilibrio entre historia y discurso.

En Operación Masacre, Walsh utiliza estos recursos para darle dinamismo a su narración,
combinando momentos de aceleración con pausas descriptivas y diálogos.

Actividades:
1. Expliquen por qué se considera que Operación Masacre es una obra literaria de denuncia.
2. ¿Cómo está conformada la estructura de Operación Masacre?
3. Identifiquen las voces que aparecen en el relato y expliquen cuál es el tipo de narrador.
4. Rastreen en el prólogo leído alguna retrospección y una anticipación. Clasifíquenlas en la
carpeta y determinen cuál es la función de cada una.

Herramientas de producción: Informe de lectura


El informe es un texto expositivo que presenta el resultado de una investigación, acerca de un
tema determinado.

Es un texto que expone en forma objetiva y ordenada los análisis y las conclusiones de una
lectura. Para la elaboración de este tipo de informes se necesita leer detenidamente la obra en
cuestión, analizarla y consultar fuentes bibliográficas, es decir, textos críticos, como
monografías, ensayos y artículos especializados. Para determinar el tema, una vez elegida la
obra, se seleccionan aquellos aspectos que hayan interesado o llamado la atención al lector, y se
comienza a investigar acerca de ellos.

Aunque hay gran variedad de informes, existen características comunes a todos ellos que los
definen como género y que son:

Estructura: Las partes que componen un informe son:


1. Introducción: presenta el tema de la investigación. Puede incluir también los objetivos del
trabajo, las teorías que se tendrán en cuenta. Suele comenzar con fórmulas del tipo: El
presente informe tiene por objeto…, Este trabajo pretende exponer:.
2. Desarrollo: se presentan los datos obtenidos durante la investigación, y se analizan,
describen, explican y organizan las ideas que surgen de ella.
3. Conclusión: se reafirma la idea presentada en la introducción.
Es frecuente que estos textos incluyan la bibliografía, es decir, las fuentes utilizadas: libros,
sitios de Internet, revistas especializadas, videos y cualquier otra, citados de forma
adecuada. Esta información puede aparecer al final del trabajo o en forma de notas a pie de
página, en el desarrollo del texto.
El estilo debe ser claro, formal y conciso. Las ideas, formuladas en forma precisa y no deben
extenderse más de lo necesario.
El informe es un texto objetivo, no aparece la opinión del emisor, y se centra en el objeto de
la investigación.
Ejemplo:

Informe de lectura de La revolución es un sueño eterno, de Andrés Rivera

Este informe pretende analizar la figura del narrador en La revolución es un sueño eterno, de Andrés
Rivera, como uno de los elementos de ruptura con la novela histórica canónica.

Estructurada en tres partes, esta novela está planteada como relato autobiográfico escrito de puño y
letra por el personaje-narrador Castelli en dos cuadernos (“Cuaderno 1” y “Cuaderno 2”). A diferencia
de las dos primeras, la tercera parte, el “Apéndice”, presenta un nuevo personaje-narrador: la editora,
que genera un efecto de verosimilitud.

Una de las máximas fundamentales de la novela histórica es el intento de reflejar los hechos y los
personajes desde un punto de vista lo más objetivo posible. Esto se logra con el uso de un narrador en
tercera persona no omnisciente y con la selección de escenas y características relevantes relativas al
evento histórico que se quiere narrar.

Andrés Rivera, al elegir contar la historia desde el punto de vista de Castelli, desde la intimidad de los
escritos y reflexiones personales de este, introduce esa gran ruptura. Por medio de este recurso nos
acerca la reescritura de un momento histórico particular (la Revolución de Mayo y sus secuelas) desde
el punto de vista subjetivo de uno de sus precursores como personaje. Elige el formato de cuadernos o
“diarios íntimos” desde donde aparecen dudas, ideas y cavilaciones íntimas que lo humanizan y
corporizan, encarnándolo y acercándolo al hombre común. No solo eso. Además construye un Castelli
personaje narrador que es escritor y experimenta, al mismo tiempo, con la escritura, poniendo en
duda la existencia de un único narrador.

Por momentos, Castelli duda de sí mismo al tiempo que da cuenta del momento mismo de la
escritura en primera persona: “Yo, ¿quién soy? Yo, que me pregunto quién soy, miro mi mano, esta
mano, y la pluma que sostiene esta mano, y la letra apretada y aún firme que traza, con la pluma,
esta mano, en las hojas de un cuaderno de tapas rojas”.

Y por momentos se desdobla, escribe sobre sí mismo en tercera persona, o deja planteada la
inquietud acerca de si será acaso otro narrador que hace de contrapunto:

“No sé qué se hizo de mis palabras. Y yo, que maté, tengo miedo. Y no me respondí, escribe Castelli.
Tengo miedo, escribe Castelli. Y escribe miedo con un pulso que no tiembla”.

Se abre así un juego de narrador/narradores que claramente se postula para poner en duda
cualquier discurso. Este juego se hace explícito en el capítulo 21 del “Cuaderno 1”: “¿Quién escribe las
preguntas que escribe esta mano?”.

Desde esta perspectiva íntima, de una voz que se desdobla en muchas o muchas voces que se
conjugan en una, Andrés Rivera nos acerca una versión de Castelli que el propio autor quería escribir,
el de una “ficción que trae una verdad, la suya, la de la ficción”, como dice en un reportaje que le
hicieron en la Revista La Maga a propósito de la publicación de esta novela
Actividad:
En parejas, elaboren un informe de lectura sobre el prólogo de Operación Masacre de Rodolfo
Walsh, centrándose en uno de los siguientes aspectos:

El tiempo en la narración: Analicen cómo Walsh organiza los hechos de manera no


cronológica y cómo esto influye en la construcción del relato.
Periodismo y denuncia social: Reflexionen sobre el papel del periodista en la búsqueda de
la verdad y cómo Operación Masacre desafía la versión oficial de los hechos.
El estilo narrativo: Identifiquen los recursos literarios utilizados por Walsh (descripciones,
diálogos, estructura) y expliquen cómo aportan al impacto del texto.
El rol del testimonio: Analicen cómo los testimonios de los sobrevivientes construyen la
veracidad de la investigación y el efecto que generan en el lector.

Instrucciones:

1. Seleccionen uno de los temas propuestos.


2. Lean nuevamente el prólogo y busquen ejemplos concretos que respalden su análisis.
3. Redacten un informe de una a dos páginas, con una introducción, desarrollo y conclusión.
4. Sean claros en su argumentación y utilicen citas del texto cuando sea necesario.
5. Entreguen el informe en formato digital o impreso en la fecha acordada.

Criterios de evaluación:

1. Comprensión y análisis del prólogo.


2. Claridad en la exposición de ideas.
3. Uso de citas textuales para fundamentar el análisis.
4. Redacción coherente y estructurada.
5. Saber defender lo redactado.

Teoría: Género lírico o poético


La poesía es un género literario que expresa ideas, sentimientos e historias de forma estética,
utilizando recursos como metáforas, rimas y musicalidad. Puede escribirse en verso o prosa y
abordar cualquier tema. A lo largo de la historia, han surgido distintos estilos, como el haiku
japonés o la oda griega, y en el siglo XX el verso libre amplió sus posibilidades expresivas.

Los textos poéticos son aquellos en los que se destaca un uso connotativo y polisémico del
lenguaje. Esto quiere decir que, en ellos, se aprovecha al máximo el poder evocador de las
palabras, tanto en sus planos fónico, gráfico o semántico. Estos textos pueden adoptar distintas
formas y tratar diversos temas, puesto que lo característico en ellos es la presencia de una voz,
denominada sujeto lírico o yo poético que nos presenta su visión del mundo a través del poema.

Características de la poesía:

Género literario escrito en verso o prosa.


Uso de recursos poéticos (metáfora, rima, musicalidad).
Temática variada y abierta a interpretaciones.
Puede tener métrica y rima, aunque ha evolucionado con el tiempo.
Se manifiesta en el poema, que es la composición poética.

Diferencia entre poesía y poema:

Poesía: Hace referencia al género literario en general o a la expresión poética.


Poema: Es una composición específica dentro del género poético.

Ejemplo:

"La poesía romántica es mi favorita." (Género)


"He escrito un poema sobre la naturaleza." (Composición)

Herramientas de análisis: recursos del género poético


Los recursos poéticos o figuras literarias son usos especiales del lenguaje que enriquecen la
estética del poema. Algunos de los más comunes son:

Comparación: Relación entre dos elementos con “como”. (Ej.: Su cabello es negro como la
noche.)
Antítesis: Contraposición de ideas opuestas. (Ej.: Es dulce y amargo a la vez.)
Metáfora: Sustitución de un término por otro con significado similar. (Ej.: Sus ojos eran dos
luceros.)
Personificación: Atribución de cualidades humanas a objetos o animales. (Ej.: El viento
susurraba su nombre.)
Hipérbole: Exageración de una idea. (Ej.: Te esperé un siglo.)
Sinestesia: Mezcla de sensaciones de diferentes sentidos. (Ej.: Un sonido dulce recorrió la
sala.)
Aliteración: Repetición de sonidos para generar musicalidad. (Ej.: El susurro de la brisa
suave.)
Onomatopeya: Uso de palabras que imitan sonidos. (Ej.: Tic-tac del reloj.)
Anáfora: Repetición de palabras al inicio de versos. (Ej.: Canta el río, canta el viento, canta el
alma.)
Hipérbaton: Alteración del orden lógico de la oración. (Ej.: Del bosque oscuro surgió él.)
Oxímoron: Unión de términos opuestos. (Ej.: Un silencio ensordecedor.)
Sinécdoque: Mención de una parte para referirse al todo. (Ej.: Quedaron sin techo. – en lugar
de "sin hogar")
Paralelismo: Repetición de estructuras sintácticas. (Ej.: Ríe el alma, llora el corazón.)
Pleonasmo: Uso de palabras redundantes. (Ej.: Lo vi con mis propios ojos.)
Elipsis: Omisión de palabras sin perder sentido. (Ej.: Tú traes las bebidas, yo, la comida.)

El realismo en la poesía
El realismo en la poesía es un movimiento literario que busca representar la realidad de manera
objetiva, sin embellecerla ni idealizarla. Surge como una reacción contra el romanticismo y sus
excesos emocionales, apostando por una visión más fiel a la vida cotidiana y las problemáticas
sociales.

Características:

Descripción detallada de la realidad: Se enfoca en escenas y situaciones de la vida común,


evitando lo fantástico o lo idealizado.
Lenguaje claro y directo: Usa un estilo sencillo y natural, sin metáforas excesivas ni adornos
innecesarios.
Temas sociales y humanos: Trata temas como la pobreza, la injusticia, el trabajo, la vida en
la ciudad y las desigualdades sociales.
Compromiso y denuncia: Muchas veces la poesía realista tiene un tono crítico hacia la
sociedad y sus problemas.
Ausencia de subjetivismo: Se evita la exageración de sentimientos, predominando la
objetividad en la descripción de los hechos.

Lectura: 200 años de poesía argentina (selección) (Jorge


Monteleone)
Alfonsina Storni
Juan Gelman
Actividades:
Parte 1:

1. Lee los poemas “Versos a la tristeza de Buenos Aires”, “Danzón Porteño”, “Las Euménides
Bonaerenses” y “Mi Buenos Aires querido”.
2. En grupo, completen la siguiente tabla con citas de cada poema que reflejen su visión de la
ciudad.

Poema Frase que describa Buenos Sensación que transmite


Aires (melancolía, hostilidad,
nostalgia, etc.)

Versos a la tristeza de
Buenos Aires

Danzón Porteño

Las Euménides Bonaerenses

Mi Buenos Aires querido

3.¿Cuál es la temática en común? Escriban una breve conclusión justificando su respuesta.

Parte 2:
1. Subrayen en cada poema las frases donde la ciudad parece tener vida propia o se le
otorgan características humanas (recurso de personificación). Ejemplo: "Sus venenosas
viboreando aguas, viborean hilos de sangre" (Danzón Porteño).
2. Completen la siguiente tabla con información sobre estructura y recursos literarios en
cada poema.

Poema Recursos poéticos usados Ejemplo del recurso en el


(metáfora, aliteración, poema
hipérbaton, sinestesia, etc.)

Versos a la tristeza de
Buenos Aires

Danzón Porteño

Las Euménides Bonaerenses

Mi Buenos Aires querido

3.¿Cómo influyen estos recursos en la lectura del poema? ¿Qué efecto producen en la forma en
que se percibe la ciudad?

Parte 3: Creación de una Antología Poética Temática

En parejas elaborar una antología poética seleccionando entre 3 y 5 poemas de la siguiente


selección: enlace

La selección debe estar basada en una temática en común que los relacione.

Pasos a seguir:

1. Selección de poemas
Elijan entre 3 y 5 poemas de la selección.
Lean atentamente cada uno y piensen qué los une.
2. Determinación de la temática central: Introducción
Identifiquen un tema común en los poemas (por ejemplo, la melancolía urbana, la soledad
en la ciudad, la relación con Buenos Aires, el paso del tiempo, el desencanto, etc.).
Justifiquen por qué eligieron esa temática con ejemplos de los textos.
3. Análisis de los poemas seleccionados: desarrollo
Para cada poema, expliquen:
¿Qué elementos del poema reflejan la temática elegida?
¿Qué imágenes, metáforas o recursos literarios refuerzan esa idea?
¿Cómo se relaciona con los otros poemas de la antología?
4. Título y presentación de la antología
Elijan un título original que represente la esencia de su selección.
Redacten una introducción breve (una carilla) explicando su elección temática y cómo los
poemas dialogan entre sí.
En el desarollo: Ordenen los poemas de manera coherente (pueden pensar si hay una
evolución o contraste entre ellos) e incorporen el analisis de cada uno.
5. Portada: Armar una portada para la antología (Actividad para la feria del libro 5toB)
La portada debe reflejar la temática central de la antología, por lo que es importante
seleccionar imágenes, texturas y colores que transmitan la esencia de los poemas elegidos
Debe realizarse con la técnica de COLLAGE. Y puede ser digital (NO IA) o a mano.

Criterios de evaluación:

1. Coherencia en la selección de los poemas.


2. Argumentación clara sobre la temática en común.
3. Análisis detallado de los recursos y elementos de cada poema.
4. Presentación organizada y creativa.
5. Saber defender lo redactado.

Intensificación y profundización
Julio-Agosto

COSMOVISIÓN REALISTA

Actividad 1: Fragmento de La vida de Lazarillo de Tormes


1. Lázaro reflexiona: “¿A quién no engañará aquella buena disposición y razonable capa y
sayo?”. ¿Cómo se relaciona este pensamiento con el comportamiento del escudero?
2. Relacionar la siguiente característica de la novela picaresca con “La vida del lazarillo de
Tormes”: La intención de la novela picaresca es crítica y moralizante.

Actividad 2: Intertextualidad
Seleccionen un fragmento de Mientras no muera tu nombre, una escena de Operación
Masacre y un poema de la antología que consideren que tienen un tema en común.

Comparen cómo se representa ese tema en cada texto. Consideren:

El tipo de lenguaje utilizado (¿es poético, directo, testimonial?)


El tono (¿es trágico, esperanzador, frío, sentimental?)
La perspectiva (¿narrador en primera persona, testigo, omnisciente?)

Escriban un breve análisis comparativo (entre 15 y 20 líneas) donde expliquen las diferencias y
similitudes en la representación del tema elegido.
Actividad 3: Escritura creativa
Imaginen que son cronistas de un hecho injusto ocurrido en su comunidad.
Escriban una crónica breve (1 página) usando las características del periodismo de
investigación y la literatura testimonial, como lo hace Walsh en Operación Masacre.
Deben incluir:
Un relato detallado de los hechos.
Uso de diálogos o declaraciones de testigos.
Un tono comprometido, que invite a la reflexión sobre el suceso.
Una estructura que intercale narración y análisis personal, como en Operación
Masacre.

Actividad 4: Exposición oral y debate


Divídanse en dos grupos y organicen un debate sobre la siguiente pregunta:
¿La literatura testimonial y la poesía pueden ser herramientas de justicia y
reparación?
Un grupo defenderá la idea de que sí, la literatura tiene un impacto en la memoria colectiva
y la búsqueda de justicia.
El otro grupo argumentará que no, que la literatura es solo una forma de expresión, pero
no tiene un impacto real en los procesos de justicia.
Cada grupo debe preparar tres argumentos con ejemplos de los textos trabajados.
Luego del debate, realicen una reflexión escrita personal sobre su postura final.

Actividad 5: Poema-respuesta
Elijan un poema de la antología y escriban un poema-respuesta.

Puede ser:

Un poema en el que completen o reinterpreten la visión de la ciudad presentada en el


poema original.
Un poema donde dialoguen con los autores, respondiendo a sus palabras o reformulando
sus ideas desde su propia experiencia.
Escriban su poema-respuesta y su justificación
Luego, compartan su poema con la clase y expliquen qué quisieron transmitir y qué
relación tiene con el poema original.
Cosmovisión Fantástica y
Realismo Mágico

Teoría: Literatura fantástica


La literatura fantástica se caracteriza por introducir al lector en un mundo inicialmente estable y
reconocible. Al comienzo del relato, los hechos, personajes, lugares y épocas pertenecen a un
orden natural, posible o normal dentro de la concepción del lector. Esta aparente normalidad
genera tranquilidad, ya que el mundo narrado sigue las leyes que rigen la realidad cotidiana.

Sin embargo, esta estabilidad se ve abruptamente interrumpida por un acontecimiento


fantástico, sobrenatural o extraordinario. Este quiebre provoca una problematización en la
historia, desafiando la percepción del lector y sumergiéndolo en una experiencia de
incertidumbre.

Todo relato fantástico plantea una confrontación entre lo real y lo desconocido, poniendo en
crisis la confianza en la lógica racional. Al hacerlo, sugiere la existencia de otras realidades
posibles, desestabilizando la percepción de lo que se considera normal y posible. Lo fantástico
provoca una vacilación, una inquietud respecto a la naturaleza de la realidad y del propio yo, al
insinuar que lo imposible puede ser real y que lo real podría ser una ilusión.

Definición de lo fantástico según Tzvetan Todorov

“Lo fantástico es la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes
naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural.” (Todorov, 1980, pág. 19).

Para que un texto pueda considerarse fantástico, deben darse las siguientes condiciones:

1. Un mundo inicial estable y realista: El entorno del relato es reconocible y sigue las leyes
de la realidad cotidiana.
2. Un acontecimiento inexplicable: Se introduce un hecho que desafía las leyes conocidas de
la naturaleza.
3. La vacilación del lector y del personaje: Ambos se debaten entre dos explicaciones
posibles:
Que el fenómeno sea una ilusión o error de los sentidos.
Que existan leyes desconocidas que rigen el acontecimiento.
Frontera entre lo fantástico, lo extraño y lo maravilloso

Según Todorov, el relato fantástico se sitúa en el límite entre dos géneros:

Lo extraño: Si al final del relato se encuentra una explicación racional para los hechos
extraordinarios, la obra pertenece a este género.
Lo maravilloso: Si el desenlace implica la aceptación de nuevas leyes de la realidad para
comprender el fenómeno, entonces la obra pertenece a este género.

Lo fantástico, por lo tanto, no es un simple elemento dentro de la historia, sino una condición
esencial que debe sostenerse a lo largo del relato. La incertidumbre del lector es la clave para
diferenciar lo fantástico de otros géneros.

Subgéneros dentro de la literatura fantástica

Dependiendo de la resolución de la vacilación, se pueden identificar cuatro subgéneros:


Categoría Definición Características Ejemplos
clave

Extraño puro Los acontecimientos - Se basan en Relatos de terror


pueden explicarse hechos psicológico, como
racionalmente, sorprendentes pero los de Edgar Allan
aunque resultan explicables. Poe.
inquietantes, - Provocan miedo,
chocantes o asombro o
extraordinarios. desconcierto.
- Relacionados con
el género de horror.
- Explicaciones
comunes: azar,
coincidencias,
sueños, drogas,
ilusiones de los
sentidos o locura.

Fantástico extraño A lo largo del relato, - La historia genera "Otra vuelta de


los hechos parecen incertidumbre. tuerca" de Henry
sobrenaturales, - Se mantiene la James.
pero al final reciben ambigüedad hasta
una explicación el final.
racional. - La resolución da
una explicación
lógica a lo que
parecía inexplicable.

Fantástico La historia comienza - Se mantiene la "El Horla" de Guy de


maravilloso con elementos vacilación durante el Maupassant.
fantásticos y relato.
concluye con la - Al final, se asume
aceptación de lo que el fenómeno es
sobrenatural como real y obedece a
parte de la realidad. nuevas reglas
desconocidas.

Maravilloso puro Los acontecimientos - Lo sobrenatural es "Cenicienta", "La


sobrenaturales son parte del universo Bella Durmiente",
asumidos como narrativo. "Alicia en el país de
normales desde el - No hay vacilación las maravillas".
inicio, sin generar entre realidad e
sorpresa ni duda. irrealidad.
- No provoca
inquietud en los
personajes ni en el
lector.
- Un subgénero es el
cuento de hadas.

Actividades:
1. Armar un mapa conceptual que incluya la definición del género fantástico, la diferencia
entre lo extraño y maravilloso, y las subdivisiones del género.
2. Armar un cuadro comparativo entre las características del realismo literario y el género
fantástico.

Lectura: “El almohadón de plumas” - Horacio Quiroga


El almohadón de plumas - Horacio Quiroga

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló
sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento
cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de
Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.
Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella
deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el
impasible semblante de su marido la contenía siempre.

La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —
frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado.
Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella
sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa,
como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.

En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un
velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta
que llegaba su marido.

No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y
días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él.
Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la
cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo
su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron
retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.

Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de
Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.

—No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad
que no me explico, y sin vómitos, nada.. . Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.

Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima,
completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo
el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el
menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida.
Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus
pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a
su mujer cada vez que caminaba en su dirección.

Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron
luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la
alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando
fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.

—¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra. Jordán corrió al
dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror. —¡Soy yo, Alicia, soy yo!

Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta
confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola
temblando.

Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos,
que tenía fijos en ella los ojos.

Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa,
desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia
yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La
observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.

—Pst... —se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio... poco hay que hacer...

—¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa

Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las
primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en
síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía
siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima.
Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso
que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron
en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.

Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban
fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más
que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.

Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el
almohadón.

—¡Señor! —llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del
hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.

—Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.

—Levántelo a la luz —le dijo Jordán.

La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando.
Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.

—¿Qué hay?—murmuró con la voz ronca.

—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.

Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán
cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror
con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandós: —sobre el fondo, entre las
plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y
viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.

Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su
trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre.

La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin dada su
desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en
cinco noches, había vaciado a Alicia. Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual,
llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles
particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

Actividades:
1. Haz una lista de los síntomas que presenta Alicia a lo largo del cuento. ¿Qué explicación dan
los médicos? ¿Qué cree Jordán?
2. Identifica el momento exacto en el que el cuento deja de ser completamente realista.
3. ¿Cómo se mantiene la ambigüedad entre lo posible y lo inexplicable?
4. ¿De qué manera el lector comparte el miedo de la protagonista sin saber aún la verdad?
Teoría: Cortazar y lo fantástico
A Cortázar se lo asocia inevitablemente a la literatura fantástica porque escribió muchos y
originales cuentos pertenecientes a esa tipología. Esos cuentos están basados en la teoría
personal que este autor plantea acerca de lo fantástico y que difiere de la concepción clásica.
Cortázar define lo fantástico como una forma de percibir y sentir el mundo. Para él lo fantástico
es un sentimiento, extremadamente familiar, que se relaciona con una zona ampliada de lo
denominado “real” que suele quedar fuera de la vista y de la comprensión, pero que, sin
embargo, está ahí. Lo fantástico se vincula de esta manera con lo que no se conoce del mundo,
con el plano de lo desconocido, pero del que se percibe su presencia amenazante. Es decir, lo
fantástico se enlaza con una zona desconocida de la realidad que suele estar agazapada,
escondida, muchas veces dentro del sujeto mismo, y que según Cortázar puede irrumpir en
cualquier momento y lugar, cuestionando de manera severa la noción que se tiene de lo “real”.
Para este autor, esta irrupción de otro orden en la “realidad” descoloca al sujeto y le genera una
sensación de extrañamiento, ya que su conocimiento del mundo, con su lógica temporal,
espacial, física y metafísica, junto con sus reglas y pautas, queda cuestionado y conmocionado.
Cuando aparece lo fantástico, la seguridad y comprensión del mundo conocido trastabilla. En los
primeros cuentos de Cortázar, la aparición de lo fantástico cuestiona la certeza y univocidad de
lo real, al mismo tiempo que critica el orden burgués que supone la existencia de un mundo
dominable e inteligible. En sus cuentos se presentan dos fuerzas opuestas y simultáneas, dos
planos enfrentados. Se plantea un plano que muestra un aspecto “realista” o natural de los
hechos, y otro que, en forma simultánea, narra esos hechos desde otra lógica, problematizando
el eje realista.

Actividad:
1. Analizar y explicar las diferencias conceptuales entre la teoría clásica del género fantástico y
la concepción de lo fantástico según Cortázar, destacando cómo cada enfoque entiende la
relación entre lo real y lo sobrenatural.

Lectura: “Bestiario” - Cortazar


CASA TOMADA - CORTAZAR

Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la
mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el
abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.

Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían
vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y
a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina.
Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos
sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos
bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo
casarnos. Irene rechazo dos pretendientes sin mayor motivo, a mi se me murió María Esther antes
que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el
nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía
asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos
primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos;
o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el
resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres
tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía
cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella. A
veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso
ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas.
Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los
colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las
librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba
nada valioso a la Argentina.

Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me
pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover
está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda
de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una
mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamos
ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene
solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mi se me iban las horas
viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo
donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y
tres dormitorios grandes quedaban en la parte mas retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña.
Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había
un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el
pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera
que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de
nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte mas retirada; avanzando por el
pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía
girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo mas estrecho que llevaba a
la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no,
daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo
vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo
para hacer la limpieza, pues es increíble como se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una
ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire,
apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las
carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un
momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba
tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la
pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al
codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia
impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de
conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía
desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la
cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí
el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

-¿Estás seguro?

Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que
me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas
cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca.
Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente
sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza

-No está aquí.

Y era una cosa mas de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.

Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las
nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se
acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se
decidió esto: mientras yo preparaba el almuerza, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche.
Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y
ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida
fiambre.

Irene estaba contenta porque le quedaba mas tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa
de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá,
y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre
reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fíjate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito
de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se
puede vivir sin pensar.

(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de
estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños
consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el
living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar,
toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.

Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de
las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo
dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a
hablar en vos mas alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de
loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio,
pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz,
hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene
empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)

Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a
Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí
ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el
sonido. A Irene le llamo la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir
palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la
puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado
nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin
volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían mas fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré
de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada

-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel
y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin
mirarlo.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.

-No, nada

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era
tarde ahora.
Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de
Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré
bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que algún pobre diablo se le
ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

Actividades:
1. ¿Cómo es la relación entre los hermanos?
2. ¿Qué importancia tiene la casa para ellos?
3. ¿Cómo reaccionan cuando comienza la "toma" de la casa?
4. ¿Qué elementos del cuento generan intriga o inquietud?
5. Describir cómo se construye la atmósfera de la historia.
6. ¿Qué crees que representa la "toma" de la casa? ¿Se puede interpretar de manera
metafórica?
7. ¿Cómo juega el miedo en la historia?
8. ¿Por qué los protagonistas no intentan recuperar la casa?
9. ¿Cómo se relaciona el cuento con la visión de lo fantástico que tenía Cortázar?
10. ¿Hay una confrontación entre lo real y lo sobrenatural o lo inexplicable? Desarrollar y
ejemplificar con el cuento

CARTA A UNA SEÑORITA EN PARÍS - CORTAZAR

Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los
conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más
finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne
con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará. Me es amargo entrar en un ámbito
donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí
los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este
preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre
un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con
té y tenacillas de azúcar... Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera
sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia. Cuán
culpable tomar una tacita de metal y ponerla al otro extremo de la mesa, ponerla allí simplemente
porque uno ha traído sus diccionarios ingleses y es de este lado, al alcance de la mano, donde habrán
de estar. Mover esa tacita vale por un horrible rojo inesperado en medio de una modulación de
Ozenfant, como si de golpe las cuerdas de todos los contrabajos se rompieran al mismo tiempo con el
mismo espantoso chicotazo en el instante más callado de una sinfonía de Mozart. Mover esa tacita
altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma
con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir
apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y
desafío me pase por los ojos como un bando de gorriones.
Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural,
como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de
la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que
septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires y me lance a mí a alguna otra casa donde quizá... Pero
no le escribo por eso, esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enteraría; y
porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve.

Me mudé el jueves pasado, a las cinco de la tarde, entre niebla y hastío. He cerrado tantas maletas en
mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el
jueves fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como
si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más
horrible. Pero hice las maletas, avisé a la mucama que vendría a instalarme, y subí en el ascensor.
Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado
antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que
de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el
hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía
total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un
conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que
avergonzarse y estar aislado y andar callándose.

Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta,
y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas.
Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos
traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y
perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejillo de chocolate pero blanco y enteramente
un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el
conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa
trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de
comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al
balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito
alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo
dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos
en las granjas.

Entre el primero y segundo piso, Andrée, como un anuncio de lo que sería mi vida en su casa, supe
que iba a vomitar un conejito. En seguida tuve miedo (¿o era extrañeza? No, miedo de la misma
extrañeza, acaso) porque antes de dejar mi casa, sólo dos días antes, había vomitado un conejito y
estaba seguro por un mes, por cinco semanas, tal vez seis con un poco de suerte. Mire usted, yo tenía
perfectamente resuelto el problema de los conejitos. Sembraba trébol en el balcón de mi otra casa,
vomitaba un conejito, lo ponía en el trébol y al cabo de un mes, cuando sospechaba que de un
momento a otro... entonces regalaba el conejo ya crecido a la señora de Molina, que creía en un
hobby y se callaba. Ya en otra maceta venía creciendo un trébol tierno y propicio, yo aguardaba sin
preocupación la mañana en que la cosquilla de una pelusa subiendo me cerraba la garganta, y el
nuevo conejito repetía desde esa hora la vida y las costumbres del anterior. Las costumbres, Andrée,
son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir. No era tan terrible
vomitar conejitos una vez que se había entrado en el ciclo invariable, en el método. Usted querrá
saber por qué todo ese trabajo, por qué todo ese trébol y la señora de Molina. Hubera sido preferible
matar en seguida al conejito y... Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y
ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su
proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos
salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto
inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable... Como un poema en los
primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo... y después tan no
uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta.

Me decidí, con todo, a matar el conejito apenas naciera. Yo viviría cuatro meses en su casa: cuatro -
quizá, con suerte, tres- cucharadas de alcohol en el hocico. (¿Sabe usted que la misericordia permite
matar instantáneamente a un conejito dándole a beber una cucharada de alcohol? Su carne sabe
luego mejor, dicen, aun-que yo... Tres o cuatro cucharadas de alcohol, luego el cuarto de baño o un
piquete sumándose a los desechos.)

Al cruzar el tercer piso el conejito se movía en mi mano abierta. Sara esperaba arriba, para ayudarme
a entrar las valijas... ¿Cómo explicarle que un capricho, una tienda de animales? Envolví el conejito en
mi pañuelo, lo puse en el bolsillo del sobretodo dejando el sobretodo suelto para no oprimirlo.
Apenas se movía. Su menuda conciencia debía estarle revelando hechos importantes: que la vida es
un movimiento hacia arriba con un click final, y que es también un cielo bajo, blanco, envolvente y
oliendo a Lavanda, en el fondo de un pozo tibio.

Sara no vio nada, la fascinaba demasiado el arduo problema de ajustar su sentido del orden a mi
valija-ropero, mis papeles y mi displicencia ante sus elaboradas explicaciones donde abunda la
expresión «por ejemplo». Apenas pudee me encerré en el baño; matarlo ahora. Una fina zona de calor
rodeaba el pañuelo, el conejito era blanquísimo y creo que más lindo que los otros. No me miraba,
solamente bullía y estaba contento, lo que era el más horrible modo de mirarme. Lo encerré en el
botiquín vacío y me volví para desempacar, desorientado pero no infeliz, no culpable, no
jabonándome las manos para quitarles una última convulsión.

Comprendí que no podía matarlo. Pero esa misma noche vomité un conejito negro. Y dos días
después uno blanco. Y a la cuarta noche un conejito gris.

Usted ha de amar el bello armario de su dormitorio, con la gran puerta que se abre generosa, las
tablas vacías a la espera de mi ropa. Ahora los tengo ahí. Ahí dentro. Verdad que parece imposible; ni
Sara lo creería. Porque Sara nada sospecha, y el que no sospeche nada procede de mi horrible tarea,
una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por
dentro y endureciendo como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que a cada
baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de la profundidad.

De día duermen. Hay diez. De día duermen. Con la puerta cerrada, el armario es una noche diurna
solamente para ellos, allí duermen su noche con sosegada obediencia. Me llevo las llaves del
dormitorio al partir a mi empleo. Sara debe creer que desconfío de su honradez y me mira dubitativa,
se le ve todas las mañanas que está por decirme algo, pero al final se calla y yo estoy tan contento.
(Cuando arregla el dormitorio, de nueve a diez, hago ruido en el salón, pongo un disco de Benny
Carter que ocupa toda la atmósfera, y como Sara es también amiga de saetas y pasodobles, el
armario parece silencioso y acaso lo esté, porque para los conejitos transcurre ya la noche y el
descanso.)

Su día principia a esa hora que sigue a la cena, cuando Sara se lleva la bandeja con un menudo
tintinear de tenacillas de azúcar, me desea buenas noches -sí, me las desea, Andrée, lo más amargo es
que me desea las buenas noches- y se encierra en su cuarto y de pronto estoy yo solo, solo con el
armario condenado, solo con mi deber y mi tristeza.

Los dejo salir, lanzarse ágiles al asalto del salón, oliendo vivaces el trébol que ocultaban mis bolsillos
y ahora hace en la alfombra efímeras puntillas que ellos alteran, remueven, acaban en un momento.
Comen bien, callados y correctos, hasta ese instante nada tengo que decir, los miro solamente desde
el sofá, con un libro inútil en la mano -yo que quería leerme todos sus Giraudoux, Andrée, y la historia
argentina de López que tiene usted en el anaquel más bajo-; y se comen el trébol.

Son diez. Casi todos blancos. Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles
inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles. Miran
su triple sol y están contentos. Así es que saltan por la alfombra, a las sillas, diez manchas livianas se
trasladan como una moviente constelación de una parte a otra, mientras yo quisiera verlos quietos,
verlos a mis pies y quietos -un poco el sueño de todo dios, Andrée, el sueño nunca cumplido de los
dioses-, no así insinuándose detrás del retrato de Miguel de Unamuno, en torno al jarrón verde claro,
por la negra cavidad del escritorio, siempre menos de diez, siempre seis u ocho y yo preguntándome
dónde andarán los dos que faltan, y si Sara se levantara por cualquier cosa, y la presidencia de
Rivadavia que yo quería leer en la historia de López.

No sé cómo resisto, Andrée. Usted recuerda que vine a descansar a su casa. No es culpa mía si de
cuando en cuando vomito un conejito, si esta mudanza me alteró también por dentro -no es
nominalismo, no es magia, solamente que las cosas no se pueden variar así de pronto, a veces las
cosas viran brutalmente y cuando usted esperaba la bofetada a la derecha-. Así, Andrée, o de otro
modo, pero siempre así.

Le escribo de noche. Son las tres de la tarde, pero le escribo en la noche de ellos. De día duermen ¡Qué
alivio esta oficina cubierta de gritos, órdenes, máquinas Royal, vicepresidentes y mimeógrafos! Qué
alivio, qué paz, qué horror, Andrée! Ahora me llaman por teléfono, son los amigos que se inquietan
por mis noches recoletas, es Luis que me invita a caminar o Jorge que me guarda un concierto. Casi
no me atrevo a decirles que no, invento prolongadas e ineficaces historias de mala salud, de
traducciones atrasadas, de evasión Y cuando regreso y subo en el ascensor ese tramo, entre el
primero y segundo piso me formulo noche a noche irremediablemente la vana esperanza de que no
sea verdad.

Hago lo que puedo para que no destrocen sus cosas. Han roído un poco los libros del anaquel más
bajo, usted los encontrará disimulados para que Sara no se dé cuenta. ¿Quería usted mucho su
lámpara con el vientre de porcelana lleno de mariposas y caballeros antiguos? El trizado apenas se
advierte, toda la noche trabajé con un cemento especial que me vendieron en una casa inglesa -usted
sabe que las casas inglesas tienen los mejores cementos- y ahora me quedo al lado para que ninguno
la alcance otra vez con las patas (es casi hermoso ver cómo les gusta pararse, nostalgia de lo humano
distante, quizá imitación de su dios ambulando y mirándolos hosco; además usted habrá advertido -
en su infancia, quizá- que se puede dejar a un conejito en penitencia contra la pared, parado, las
patitas apoyadas y muy quieto horas y horas).

A las cinco de la mañana (he dormido un poco, tirado en el sofá verde y despertándome a cada
carrera afelpada, a cada tintineo) los pongo en el armario y hago la limpieza. Por eso Sara encuentra
todo bien aunque a veces le he visto algún asombro contenido, un quedarse mirando un objeto, una
leve decoloración en la alfombra y de nuevo el deseo de preguntarme algo, pero yo silbando las
variaciones sinfónicas de Franck, de manera que nones. Para qué contarle, Andrée, las minucias
desventuradas de ese amanecer sordo y vegetal, en que camino entredormido levantando cabos de
trébol, hojas sueltas, pelusas blancas, dándome contra los muebles, loco de sueño, y mi Gide que se
atrasa, Troyat que no he traducido, y mis respuestas a una señora lejana que estará preguntándose
ya si... para qué seguir todo esto, para qué seguir esta carta que escribo entre teléfonos y entrevistas.

Andrée, querida Andrée, mi consuelo es que son diez y ya no más. Hace quince días contuve en la
palma de la mano un último conejito, después nada, solamente los diez conmigo, su diurna noche y
creciendo, ya feos y naciéndoles el pelo largo, ya adolescentes y llenos de urgencias y caprichos,
saltando sobre el busto de Antinoo (¿es Antinoo, verdad, ese muchacho que mira ciegamente?) o
perdiéndose en el living, donde sus movimientos crean ruidos resonantes, tanto que de allí debo
echarlos por miedo a que los oiga Sara y se me aparezca horripilada, tal vez en camisón -porque Sara
ha de ser así, con camisón- y entonces... Solamente diez, piense usted esa pequeña alegría que tengo
en medio de todo, la creciente calma con que franqueo de vuelta los rígidos cielos del primero y el
segundo piso.

Interrumpí esta carta porque debía asistir a una tarea de comisiones. La continúo aquí en su casa,
Andrée, bajo una sorda grisalla de amanecer. ¿Es de veras el día siguiente, Andrée? Un trozo en
blanco de la página será para usted el intervalo, apenas el puente que une mi letra de ayer a mi letra
de hoy. Decirle que en ese intervalo todo se ha roto, donde mira usted el puente fácil oigo yo
quebrarse la cintura furiosa del agua, para mí este lado del papel, este lado de mi carta no continúa
la calma con que venía yo escribiéndole cuando la dejé para asistir a una tarea de comisiones. En su
cúbica noche sin tristeza duermen once conejitos; acaso ahora mismo, pero no, no ahora - En el
ascensor, luego, o al entrar; ya no importa dónde, si el cuándo es ahora, si puede ser en cualquier
ahora de los que me quedan.

Basta ya, he escrito esto porque me importa probarle que no fui tan culpable en el destrozo
insalvable de su casa. Dejaré esta carta esperándola, sería sórdido que el correo se la entregara
alguna clara mañana de París. Anoche di vuelta los libros del segundo estante, alcanzaban ya a ellos,
parándose o saltando, royeron los lomos para afilarse los dientes -no por hambre, tienen todo el
trébol que les compro y almaceno en los cajones del escritorio. Rompieron las cortinas, las telas de los
sillones, el borde del autorretrato de Augusto Torres, llenaron de pelos la alfombra y también
gritaron, estuvieron en círculo bajo la luz de la lámpara, en círculo y como adorándome, y de pronto
gritaban, gritaban como yo no creo que griten los conejos.

He querido en vano sacar los pelos que estropean la alfombra, alisar el borde de la tela roída,
encerrarlos de nuevo en el armario. El día sube, tal vez Sara se levante pronto. Es casi extraño que no
me importe verlos brincar en busca de juguetes. No tuve tanta culpa, usted verá cuando llegue que
muchos de los destrozos están bien reparados con el cemento que compré en una casa inglesa, yo
hice lo que pude para evitarle un enojo... En cuanto a mí, del diez al once hay como un hueco
insuperable. Usted ve: diez estaba bien, con un armario, trébol y esperanza, cuántas cosas pueden
construirse. No ya con once, porque decir once es seguramente doce, Andrée, doce que serán trece.
Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso
tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo
que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos,
atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros
colegiales.

Actividades:
1. Realiza una lista de los síntomas físicos y emocionales que experimenta el protagonista
(como la sensación de "vomitar un conejito" y sus reacciones ante su propio
comportamiento).
2. Analiza cómo estos síntomas se van intensificando a medida que avanza la historia. ¿Cómo
se relacionan con su percepción de la realidad?
3. ¿Estos síntomas pueden explicarse de manera lógica o pertenecen al terreno de lo
fantástico? Justificar
4. Elige un pasaje de la historia que te parezca clave para la ambigüedad que mantiene al
lector en duda sobre lo real y lo fantástico.

Parte 2:

Elijan y lean otro cuento de “Bestiario” que no hayamos trabajado en clase y luego
completen el cuadro con los elementos principales del relato: enlace
Ejes de análisis Respuestas

Título del cuento

Resumen breve (5-6 líneas)

Elementos fantásticos (¿Qué situaciones,


personajes o hechos rompen con la lógica
realista?)

Ambigüedad o incertidumbre (¿Cómo se


genera? ¿Qué efectos produce en el lector?)

Relación con la realidad (¿Qué aspectos


cotidianos o realistas aparecen en la
historia?)

Tono y atmósfera del cuento (¿Es


inquietante, perturbador, extraño? ¿Por
qué?)

Recursos literarios destacados (Ejemplos de


metáforas, comparaciones, descripciones,
etc.)

Opinión personal (¿Qué sensación te dejó el


cuento? ¿Qué interpretación le das?)

Teoría: Realismo mágico


El realismo mágico surge dentro de un movimiento literario latinoamericano del siglo xx. Es un
género en el que se insertan elementos fantásticos dentro del mundo “real”, resultando un
equilibrio entre una atmósfera por momentos onírica y la cotidianeidad. La frontera que separa
lo real de lo irreal se pierde y estos dos órdenes se funden, presentando a veces lo real como si
fuese maravilloso y lo maravilloso como si fuese real. Este mundo particular es tomado con
naturalidad tanto por los personajes de estas obras, como por el lector, sin introducir inquietud
o dudas, como sí sucede en el género fantástico. De esta manera, la literatura
hispanoamericana supera los procedimientos literarios del Realismo del siglo xix, incluyendo
una visión más amplia, compleja y profunda de lo que se denomina “realidad”.
En esta narrativa suelen aparecer mitos, leyendas y creencias arraigados en el mundo íntimo de
las personas y que conviven con su cotidianeidad sin provocar ninguna contradicción racional,
ya que se parte del presupuesto de que la percepción de la realidad es multifacética y presenta
ambigüedades. Además, no puede dejar de tenerse en cuenta la influencia de nuevas
vanguardias literarias y artísticas europeas, y también el psicoanálisis y los movimientos
filosóficos, como el existencialismo.

Las características del realismo mágico se pueden sintetizar de la siguiente manera:

Superación del realismo al incorporar la dimensión mágica o maravillosa, sin que esto
implique contradicción alguna.
Inclusión de mitos, leyendas, elementos mágicos y oníricos que pertenecen a lo más
profundo y ancestral del imaginario americano.
Predominancia de imágenes sensoriales para dar cuenta de la realidad.
Descripciones expresionistas o surrealistas.
Tratamiento alegórico de personajes o ambientes.
Transformación de lo cotidiano, “común” o “normal” en una experiencia que incluye
vivencias sobrenaturales o fantásticas.
Predominancia de escenarios americanos, en los que se presenta la realidad social
vinculada a lo mítico y lo mágico.
Consideración del tiempo como cíclico y no como lineal: distorsiones temporales del
presente que se repite o se parece al pasado

Lectura: “Como agua para chocolate” - Laura Esquivel


Enlace

Actividades:
Leer la novela y resolver las actividades en grupos de 2 o 3:
1. Completen la siguiente ficha con información sobre los personajes principales:
Personaje Características Relación con Conflicto Elementos del
principales otros central realismo
personajes mágico
asociados

Tita

Mamá Elena

Pedro

Rosaura

Gertrudis

2. Dibujen un mapa de relaciones donde se representen los vínculos entre los personajes.
Marquen con diferentes colores las relaciones de amor, poder, conflictos y alianzas. Luego,
escriban una breve reflexión sobre cómo los conflictos familiares afectan a Tita y a los demás
personajes.

3. Escritura de recetas mágicas: Inspirados en la novela, elaboren una receta ficticia que
genere un efecto mágico en quienes la consuman. (Se evaluará la creatividad y la integración de
elementos narrativos del realismo mágico).

4. Escribir un informe de lectura sobre la obra. Elegir una de las siguientes consignas/temáticas:

Analizar el uso del realismo mágico en la novela, ejemplificando con fragmentos.


Comparar el rol de la mujer en la obra con la actualidad.
Explorar el simbolismo de los ingredientes y la cocina en la historia.

Cosmovisión
Ciencia Ficción
Lectura: “El árbol de la buena muerte” - Héctor G.
Oesterheld
El árbol de la buena muerte - Héctor G. Oesterheld

María Santos cerró los ojos, aflojó el cuerpo, acomodó la espalda contra el blando tronco del árbol.
Se estaba bien allí, a la sombra de aquellas hojas transparentes que filtraban la luz rojiza del sol.
Carlos, el yerno, no podía haberle hecho un regalo mejor para su cumpleaños. Todo el día anterior
había trabajado Carlos, limpiando de malezas el lugar donde crecía el árbol. Y había hecho el
sacrificio de madrugar todavía más temprano que de costumbre para que, cuando ella se levantara,
encontrara instalado el banco al pie del árbol.

María Santos sonrió agradecida; el tronco parecía rugoso y áspero, pero era muelle, cedía a la menor
presión como si estuviera relleno de plumas. Carlos había tenido una gran idea cuando se le ocurrió
plantarlo allí, al borde del sembrado.

Tuf-tuf-tuf.

Hasta María Santos llegó el ruido del tractor. Por entre los párpados entrecerrados, la anciana miró a
Marisa, su hija, sentada en el asiento de la máquina, al lado de Carlos. El brazo de Marisa
descansaba en la cintura de Carlos, las dos cabezas estaban muy juntas: seguro que hacían planes
para la nueva casa que Carlos quería construir. María Santos sonrió; Carlos era un buen hombre, un
marido inmejorable para Marisa. Suerte que Marisa no se casó con Laico, el ingeniero aquel; Carlos
no era más que un agricultor, pero era bueno y sabía trabajar, y no les hacía faltar nada. ¿No les
hacía faltar nada? Una punzada dolida borró la sonrisa de María Santos. El rostro, viejo de
incontables arrugas, viejo de muchos soles y de mucho trabajo, se nubló.

No. Carlos podría hacer feliz a Marisa y a Roberto, el hijo, que ya tenía 18 años y estudiaba medicina
por televisión. No, nunca podría hacerla feliz a ella, a María Santos, la abuela... Porque María Santos
no se adaptaría nunca –hacía mucho que había renunciado a hacerlo– a la vida en aquella colonia de
Marte.

De acuerdo con que allí se ganaba bien, que no les faltaba nada, que se vivía mejor que en la Tierra;
de acuerdo con que allí, en Marte, toda la familia tenía un porvenir mucho mejor; de acuerdo con que
la vida en la Tierra era ahora muy dura... De acuerdo con todo eso; pero, ¡Marte era tan diferente!...

¡Qué no daría María Santos por un poco de viento como el de la Tierra, con algún "panadero" volando
alto!

–¿Duermes, abuela? –Roberto, el nieto, viene sonriente, con su libro bajo el brazo.

–No, Roberto. Un poco cansada, nada más.

–¿No necesitas nada?

–No, nada.
–¿Seguro?

–Seguro

Curiosa, la insistencia de Roberto; no acostumbraba ser tan solícito; a veces se pasaba días enteros
sin acordarse de que ella existía. Pero, claro, eso era de esperar; la juventud, la juventud de siempre,
tiene demasiado quehacer con eso, con ser joven.

Aunque en verdad María Santos no tiene por qué quejarse: últimamente Roberto había estado muy
bueno con ella, pasaba horas enteras a su lado, haciéndola hablar de la Tierra. Claro, Roberto no
conocía la Tierra; él había nacido en Marte, y las cosas de la Tierra eran para él algo tan raro como
cincuenta o sesenta años atrás lo habían sido las cosas de Buenos Aires –la capital–, tan raras y
fantásticas para María Santos, la muchachita que cazaba lagartijas entre las tunas, allá en el pueblito
de Catamarca.

Roberto, el nieto, la había hecho hablar de los viejos tiempos, de los tantos años que María Santos
vivió en la ciudad, en una casita de Saavedra, a siete cuadras de la estación. Roberto le hizo describir
ladrillo por ladrillo la casa, quiso saber el nombre de cada flor en el cantero que estaba delante,
quiso saber cómo era la calle antes de que la pavimentaran, no se cansaba de oírla contar cómo
jugaban los chicos a la pelota, cómo remontaban barriletes, cómo iban en bandadas de
guardapolvos al colegio, tres cuadras más allá. Todo le interesaba a Roberto: el almacén del barrio, la
librería, la lechería... ¿No tuvo acaso que explicarle cómo eran las moscas? Hasta quiso saber cuántas
patas tenían... ¡Como si alguna vez María Santos se hubiera acordado de contarlas! Pero, hoy,
Roberto no quiere oírla recordar: claro, debe ser ya la hora de la lección, por eso el muchacho se
aparta casi de pronto, apurado.

Carlos y Marisa terminaron el surco que araban con el tractor. Ahora vienen de vuelta.

Da gusto verlos: ya no son jóvenes pero están contentos. Más contentos que de costumbre, con un
contento profundo, un contento sin sonrisas, pero con una gran placidez, como si ya hubieran
construido la nueva casa. O como si ya hubieran podido comprarse el helicóptero que Carlos dice que
necesitan tanto.

Tuf-tuf-tuf...

El tractor llega hasta unos cuantos metros de ella; Marisa, la hija, saluda con la mano; María Santos
solo sonríe; quisiera contestarle, pero hoy está muy cansada.

Rocas ondulantes erizan el horizonte, rocas como no viera nunca en su Catamarca de hace tanto. El
pasto amarillo, ese pasto raro que cruje al pisarlo, María Santos no se acostumbró nunca a él. Es
como una alfombra rota que se estira por todas partes: por los lugares rotos afloran las rocas,
siempre angulosas, siempre oscuras.

Algo pasa delante de los ojos de María Santos. Un golpe de viento quiere despeinarla. María Santos
parpadea, trata de ver lo que le pasa por delante. Allí viene otro. Delicadas, ligeras estrellitas de
largos rayos blancos... ¡"Panaderos"! ¡Sí, "panaderos", semillas de cardo, iguales que en la Tierra! El
gastado corazón de María Santos se encabrita en el viejo pecho: ¡"Panaderos"! No más pastos
amarillos: ahora hay una calle de tierra, con algo de pasto verde en los bordes, con una zanja, con
veredas de ladrillos torcidos...

Callecita de barrio, callecita del recuerdo, con chicos de guardapolvo corriendo para la librería de la
esquina, con el esqueleto de un barrilete no terminando de morirse nunca, enredado en un hilo de
teléfono. María Santos está sentada en la puerta de su casa, en su silla de paja, ve la hilera de casitas
bajas, las más viejas tienen jardín al frente, las más modernas son muy blancas, con algún balcón
cromado, el colmo de la elegancia.

"Panaderos" en el viento, viento alegre que parece bajar del cielo mismo, desde aquellas nubes tan
blancas y tan redondas... "Panaderos" como los que perseguía en el patio de tierra del rancho allá en
la provincia. ¡"Panaderos"!

El pecho de María Santos es un gran tumulto gozoso.

"Panaderos" jugando en el aire, yendo a lo alto...

Carlos y Marisa han detenido el tractor. Roberto, el hijo, se les junta, y los tres se acercan a María
Santos. Se quedan mirándola.

–Ha muerto feliz... Mira, parece reírse.

–Sí... ¡Pobre doña María!...

–Fue una suerte que pudiéramos proporcionarle una muerte así.

–Sí... Tenía razón el que me vendió el árbol, no exageró en nada: la sombra mata en poco tiempo y sin
dolor alguno, al contrario...

–¡Abuela!... ¡Abuelita!...

Héctor Germán Oesterheld, El Eternauta y otros cuentos de ciencia ficción, Buenos Aires, Colihue, 1995.

Actividades:
1. Busquen y subrayen indicios de lugar que indiquen que la historia transcurre en un lugar
extraño.
2. Marquen en el texto el pasaje que hace explícito el lugar en el que sucede la historia.
3. ¿Qué función cumplen los panaderos en el relato?
4. Analicen la perspectiva del narrador teniendo en cuenta el punto de vista, la voz y la
focalización.
5. Debatan entre ustedes cuál es el deseo de la abuela y qué motivos, valores o ideas la
impulsan a cumplirlo.
6. Reflexionen entre ustedes acerca de la siguiente afirmación, luego anoten las conclusiones:
“Apelando a los matices crepusculares de la elegía, ‘El árbol de la buena muerte’ (1968), de
Héctor Germán Oesterheld, narra un caso de eutanasia”.
7. Lean el siguiente texto sobre las características del género ciencia ficción. Luego, analicen el
cuento de Oesterheld y expliquen por qué se enmarca dentro de este género. Además,
discutan si el relato tiene un enfoque utópico o distópico, justificando su respuesta con
elementos específicos del cuento.

Teoría: La ciencia ficción


La ciencia ficción suele tratar temas tales como el dominio de las máquinas y los robots, el fin
del mundo y la soledad y angustia de los sobrevivientes, la descripción de mundos alternativos
con características culturales absolutamente diferentes a las del mundo actual, entre otras.

Los relatos de este tipo tienen su origen en la literatura de género fantástico, y algunos temas
pueden ser los mismos, pero su forma de organización es a partir de una lógica de tono
científico que crea la ilusión de verosimilitud. Es decir, no es que los hechos o leyes internos de
este género de ficción deban ser demostrados como reales por la ciencia, sino que los universos
de estas historias deben mostrar cierta compatibilidad con la lógica del discurso científico.
También se diferencia de lo fantástico porque el mundo presentado en los relatos de ciencia
ficción no es familiar ni reconocible para el lector, y los hechos narrados suelen estar ubicados
en un marco asociado al futuro. Pero no son los viajes en el tiempo o las batallas intergalácticas
el elemento definitorio de este género. En general, en esta literatura se presenta un sentimiento
humano de destrucción y pérdida, relacionado con la creciente deshumanización que implica el
avance vertiginoso de los descubrimientos tecnológicos y científicos.

Hay varias vertientes de la ciencia ficción:

la llamada ciencia ficción contrautópica o distopía presenta un tono sombrío y pesimista


acerca del futuro de la humanidad y se postula como una forma de advertencia.
la denominada ciencia ficción utópica plantea los beneficios y ventajas que pueden producir
la ciencia y la tecnología al servicio de la liberación del hombre.
la ciencia ficción ucrónica o ucronía plantea el desarrollo alternativo de un hecho histórico.
¿Qué hubiese pasado si el resultado de una batalla hubiese sido diferente? ¿Qué hubiese
sucedido si tal o cual personaje hubiese muerto antes o después?

Proyecto de Lectura: Café Literario de Ciencia Ficción


1. En grupos de 4 seleccionen uno de los siguientes libros de ciencia ficción (o pueden
proponer uno, consultar con la docente):
Los juegos del hambre de Suzanne Collins enlace
1984 de George Orwell enlace
El cuento de la criada de Margaret Atwood enlace
Un mundo feliz de Aldous Huxley enlace
2. Avance de lectura 1 (Semana 1): Entregar un breve diario de lectura (unas 300 palabras) en
el que comenten qué los atrajo de la obra, las primeras impresiones sobre los personajes y
el mundo que construye el autor, y qué expectativas tienen para el desarrollo de la historia.
3. Avance de lectura 2 (semana 2): Elegir una escena clave del libro que les haya impactado, y
escribir un análisis en el que expliquen cómo esta escena refleja los temas principales de la
obra (por ejemplo, libertad, control social, tecnología, etc.).
4. Encuentro - Café Literario: Al final de las tres semanas, se organizará un encuentro en el
que los estudiantes presentarán su libro de manera oral y compartirán sus impresiones y
análisis. Deberán:
Explicar brevemente la trama.
Presentar la temática central y los elementos del género de ciencia ficción o distopía
presentes en la obra.
Relacionar el libro con la realidad actual, de ser posible.
Responder preguntas y debatir sobre los dilemas planteados en la obra.
5. Entrega de reseña literaria:
¿Cómo la obra se conecta con el género de ciencia ficción o distopía?
¿Qué mensaje o crítica social presenta el autor?
¿Cuáles son los elementos literarios más destacados?
Opinión personal

Intensificación y profundización
Diciembre 1

COSMOVISIÓN REALISTA

Actividad:

Actividad 1: Fragmento de La vida de Lazarillo de Tormes


1. Lázaro reflexiona: “¿A quién no engañará aquella buena disposición y razonable capa y
sayo?”. ¿Cómo se relaciona este pensamiento con el comportamiento del escudero?
2. Relacionar la siguiente característica de la novela picaresca con “La vida del lazarillo de
Tormes”: La intención de la novela picaresca es crítica y moralizante.

Actividad 2: Intertextualidad
Seleccionen un fragmento de Mientras no muera tu nombre, una escena de Operación
Masacre y un poema de la antología que consideren que tienen un tema en común.

Comparen cómo se representa ese tema en cada texto. Consideren:

El tipo de lenguaje utilizado (¿es poético, directo, testimonial?)


El tono (¿es trágico, esperanzador, frío, sentimental?)
La perspectiva (¿narrador en primera persona, testigo, omnisciente?)

Escriban un breve análisis comparativo (entre 15 y 20 líneas) donde expliquen las diferencias y
similitudes en la representación del tema elegido.
Actividad 3: Escritura creativa
Imaginen que son cronistas de un hecho injusto ocurrido en su comunidad.
Escriban una crónica breve (1 página) usando las características del periodismo de
investigación y la literatura testimonial, como lo hace Walsh en Operación Masacre.
Deben incluir:
Un relato detallado de los hechos.
Uso de diálogos o declaraciones de testigos.
Un tono comprometido, que invite a la reflexión sobre el suceso.
Una estructura que intercale narración y análisis personal, como en Operación
Masacre.

Actividad 4: Exposición oral y debate


Divídanse en dos grupos y organicen un debate sobre la siguiente pregunta:
¿La literatura testimonial y la poesía pueden ser herramientas de justicia y
reparación?
Un grupo defenderá la idea de que sí, la literatura tiene un impacto en la memoria colectiva
y la búsqueda de justicia.
El otro grupo argumentará que no, que la literatura es solo una forma de expresión, pero
no tiene un impacto real en los procesos de justicia.
Cada grupo debe preparar tres argumentos con ejemplos de los textos trabajados.
Luego del debate, realicen una reflexión escrita personal sobre su postura final.

Actividad 5: Poema-respuesta
Elijan un poema de la antología y escriban un poema-respuesta.

Puede ser:

Un poema en el que completen o reinterpreten la visión de la ciudad presentada en el


poema original.
Un poema donde dialoguen con los autores, respondiendo a sus palabras o reformulando
sus ideas desde su propia experiencia.
Escriban su poema-respuesta y su justificación
Luego, compartan su poema con la clase y expliquen qué quisieron transmitir y qué
relación tiene con el poema original.

COSMOVISIÓN FANTÁSTICA

Actividad 1: “Omnibus” - Cortazar


ENLACE (pág. 18 del PDF)

1. Lean el cuento Ómnibus de Julio Cortázar e identifiquen los elementos que lo convierten en
un relato fantástico según la teoría del autor. Completen el siguiente cuadro:
Elemento Ejemplo del cuento

Situación cotidiana que se altera

Presencia de lo inexplicable

Reacción del personaje ante lo extraño

Duda entre lo real y lo irreal

[Link] Cortázar plantea que el relato fantástico provoca un extrañamiento en el lector. Imaginen
que son el personaje principal de Ómnibus y escriban un monólogo interno de 200-300 palabras
expresando sus pensamientos y emociones mientras ocurre la escena en el colectivo.

[Link] un fragmento del cuento desde la perspectiva de:

Uno de los pasajeros del colectivo.


El inspector que revisa los boletos.
Un observador externo (narrador omnisciente).

Actividad 2: “La casa de Adela” - Mariana Enriquez


ENLACE

1. Después de leer el cuento, completen el siguiente cuadro identificando los elementos clave
del género fantástico según la teoría de Todorov:

Elemento del fantástico Ejemplo en el cuento

Situación cotidiana que se altera

Presencia de lo inexplicable

Ambigüedad entre lo real y lo irreal

Reacción de los personajes ante lo extraño

Final abierto o enigmático

[Link] cómo el punto de vista del narrador contribuye a la construcción de lo fantástico en


el cuento. Luego, reescriban un fragmento desde una perspectiva diferente:

Desde la mirada de Adela.


Desde el punto de vista de la casa (como si fuera un ente consciente).
Desde un testigo externo que no cree en la historia.

[Link] Enríquez usa descripciones muy visuales para generar tensión en el cuento.
Seleccionen un fragmento descriptivo y:

Transformen cada fragmento en una imagen (pueden hacer un dibujo, un collage o una
edición digital).
Expliquen cómo la descripción contribuye a la sensación de extrañeza o miedo.

REALISMO MÁGICO: “Como agua para Chocolate” - Laura Esquivel

Actividad 1:
Seleccionen un fragmento de la novela y luego respondan:
1. ¿Qué emociones transmite el fragmento?
2. ¿Cómo influye el contexto histórico y familiar en la escena?
3. ¿Qué elementos del realismo mágico aparecen y cómo impactan en la historia?

Actividad 2:
Escriban un fragmento del diario de Tita, narrando un episodio de la novela desde su
perspectiva en primera persona.

CIENCIA FICCIÓN

Lectura: “El peatón” - Ray Bradbury


ENLACE

Actividades 1:
1. ¿Quién es Leonard Mead y qué hábito lo distingue del resto de la sociedad?
2. ¿Cómo es la ciudad donde vive? Describan el ambiente y la vida cotidiana de sus habitantes.
3. ¿Por qué la patrulla lo detiene y qué implica esto sobre la sociedad del cuento?
4. ¿Cómo se siente Mead en su interacción con la patrulla? ¿Por qué no hay un policía real en
el coche?
5. ¿Qué representa la televisión en esta sociedad y cómo afecta a los ciudadanos?

Actividad 2:
Comparen El peatón de Ray Bradbury con El árbol de la buena muerte de Héctor G.
Oesterheld. Consideren los siguientes aspectos:
1. ¿Cómo se sienten los protagonistas en sus respectivos mundos? ¿Por qué Leonard Mead y
María Santos se perciben como ajenos a su entorno?
2. ¿Cómo influyen la tecnología y el contexto en la vida de los personajes? ¿Se presenta el
avance tecnológico como un beneficio o como una amenaza?

Intensificación
Diciembre 2 Y Febrero

COSMOVISIÓN REALISTA

Actividad 1:
Lectura: “La fiesta ajena” -Liliana Heker

ENLACE

Luego de realizar las actividades se deberá defender oralmente.

1. Describí cómo son los siguientes personajes y explicá relación que hay entre ellos. -Rosaura
- Luciana -Nena de Moño -Señora Inés -Mamá de Rosaura
2. ¿Cómo está descrito el lugar donde se realiza la fiesta? ¿Qué detalles indican que es un
entorno común o cotidiano?
3. ¿Cuáles son las “pistas” en el cuento que anticipan que Rosaura no gozaba de los beneficios
de ser considerada una invitada más?
4. La palabra "ajena" puede asociarse a la idea de un otro diferente. ¿En qué sentido Rosaura
es ajena a la fiesta de cumpleaños de Luciana?
5. Teniendo en cuenta las características del lugar, de los personajes y el conflicto ¿Por qué
podríamos afirmar que esta narración pertenece a un cuento realista?

Actividad 2:
ACTIVIDAD LAPBOOK: Entregar y defender oralmente.

Armar un LAPBOOK sobre “Mientras no muera tu nombre”, tener en cuenta acontecimientos de


la novela: temática, personajes, descripciones del lugar, relación con el género realista.

Un lapbook se podría definir como un cuaderno desplegable interactivo. En él se puede añadir:


dibujos de las portadas de los libros, sobres con información y sinopsis, imagen del autor e
incluir detalles más elaborados para interactuar.

CONSIGNA DETALLADA:
[Link]

Actividad 3: “Operación Masacre”


1. De qué manera el prólogo pone en evidencia la importancia del testimonio como forma de
literatura?
2. ¿Por qué Walsh elige el formato de investigación periodística para contar una historia tan
impactante?

Actividad 4: “Operación Masacre”


Elaboren un informe de lectura sobre el prólogo de Operación Masacre de Rodolfo Walsh,
centrándose en uno de los siguientes aspectos:

El tiempo en la narración: Analicen cómo Walsh organiza los hechos de manera no


cronológica y cómo esto influye en la construcción del relato.
Periodismo y denuncia social: Reflexionen sobre el papel del periodista en la búsqueda de
la verdad y cómo Operación Masacre desafía la versión oficial de los hechos.
El estilo narrativo: Identifiquen los recursos literarios utilizados por Walsh (descripciones,
diálogos, estructura) y expliquen cómo aportan al impacto del texto.
El rol del testimonio: Analicen cómo los testimonios de los sobrevivientes construyen la
veracidad de la investigación y el efecto que generan en el lector.

Instrucciones:

1. Seleccionen uno de los temas propuestos.


2. Lean nuevamente el prólogo y busquen ejemplos concretos que respalden su análisis.
3. Redacten un informe de una a dos páginas, con una introducción, desarrollo y conclusión.
4. Sean claros en su argumentación y utilicen citas del texto cuando sea necesario.
5. Entreguen el informe en formato digital o impreso en la fecha acordada.

Entregar y defender oralmente.

Actividad 5: “200 años de poesía” Antología Monteleone


(selección)
Elaborar una antología poética seleccionando entre 3 poemas de la siguiente selección:
enlace
La selección debe estar basada en una temática en común que los relacione.

Pasos a seguir:

1. Selección de poemas
Elijan entre 3 poemas de la selección.
Lean atentamente cada uno y piensen qué los une.
2. Determinación de la temática central: Introducción
Identifiquen un tema común en los poemas (por ejemplo, la melancolía urbana, la soledad
en la ciudad, la relación con Buenos Aires, el paso del tiempo, el desencanto, etc.).
Justifiquen por qué eligieron esa temática con ejemplos de los textos.
3. Análisis de los poemas seleccionados: desarrollo
Para cada poema, expliquen:
¿Qué elementos del poema reflejan la temática elegida?
¿Qué imágenes, metáforas o recursos literarios refuerzan esa idea?
¿Cómo se relaciona con los otros poemas de la antología?
4. Título y presentación de la antología
Elijan un título original que represente la esencia de su selección.
Redacten una introducción breve (una carilla) explicando su elección temática y cómo los
poemas dialogan entre sí.
En el desarollo: Ordenen los poemas de manera coherente (pueden pensar si hay una
evolución o contraste entre ellos) e incorporen el analisis de cada uno.

Entregar y defender oralmente.

COSMOVISIÓN FANTÁSTICA

Actividad 1:
Lectura “Fin de curso” - Mariana Enríquez

ENLACE

1. ¿Cómo reacciona la narradora ante los eventos extraños que suceden con Marcela? ¿Qué
emociones o pensamientos surgen en ella? ¿Qué función tiene la perspectiva de la
narradora en la construcción del relato fantástico?
2. ¿De qué manera el cuento juega con la ambigüedad entre lo real y lo sobrenatural? Elige un
fragmento y explica cómo Enriquez hace que el lector dude entre lo que es real y lo que es
fantástico.
3. ¿Cómo interpretas las últimas palabras de Marcela antes de que se cierre la puerta? ¿Crees
que lo que ella predice sucederá realmente o es un simple juego mental?
4. Reflexiona sobre la frase: “Ya te vas a enterar. Él mismo te lo va a contar algún día”. ¿Cómo
contribuye esta afirmación a la atmósfera de incertidumbre y a la confusión entre lo real y
lo fantástico?

Actividad 2: “Bestiario” - Cortazar


1. Lee tres cuentos del libro Bestiario de Julio Cortázar. Pueden ser cuentos como Bestiario, La
casa tomada, Lejana, entre otros.
2. Luego de leer los tres cuentos seleccionados, redacta una reseña literaria que contenga los
siguientes puntos:
Temáticas de los cuentos: Describe brevemente los temas principales de cada uno de los
cuentos que has seleccionado. ¿De qué hablan? ¿Qué situaciones o conflictos exploran?
Relación con el fantástico: Analiza cómo cada cuento se relaciona con el género fantástico.
¿Qué elementos irreales o extraordinarios aparecen? ¿Cómo rompe Cortázar con la lógica
de la realidad en cada uno de los cuentos? ¿Cuál es el efecto de esa ruptura en la narrativa?
Opinión personal: Finalmente, reflexiona sobre lo que más te impactó de Bestiario. ¿Qué
sensaciones o pensamientos te dejó la lectura? ¿Qué aspectos del estilo de Cortázar te
resultaron más interesantes o sorprendentes? ¿Qué te gustaría destacar de la obra?
Entregar y defender oralmente.

REALISMO MÁGICO: “Como agua para Chocolate” - Laura Esquivel

Actividad 1:
1. ¿Bajo qué circunstancias nace Tita?
2. ¿Qué tipo de relación tiene Tita con su madre?
3. ¿Por qué Pedro se casa con Rosaura?
4. ¿De qué forma Tita mantenía una relación sensual con Pedro?
5. ¿Qué plato hace Tita Con las rosas que le regala Pedro? ¿Cuál es su efecto?
6. ¿Cómo muere Mamá Elena? ¿Qué secreto escondía la madre de Tita en la caja?
7. Las tres hermanas De la Garza tienen personalidades muy diferentes. Describa a las tres. 8
8. ¿Por qué el doctor John se lleva a Tita a la ciudad? ¿Qué rol cumple en la novela?
9. ¿Qué sucede la noche en que Tita y Pedro tienen relaciones sexuales?
10. Explique el papel de Nacha en la novela y por qué ella es importante para Tita.
11. ¿Cuál es el final de Rosaura? ¿Qué sucede con Esperanza?
12. Relate el final de la historia de Tita y Pedro. ¿Por qué tiene este final?
13. ¿De qué modo Tita termina con la tradición de la familia de la Garza
14. ¿En su opinión qué tipo de mujer es Tita? Es una mujer fuerte, de rasgos feministas, o es
débil y sumisa.
15. ¿Qué críticas harías a la actuación de la madre de Tita en la novela?¿Cómo se justifica?
16. ¿Qué relación existe entre la memoria de Tita y la cocina?

Actividad 2:
Realiza una reseña literaria sobre la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel.
Para ello, sigue la estructura típica de una reseña:
1. Resumen de la obra: Presenta brevemente la historia sin revelar el desenlace.
2. Datos del autor: Incluye información relevante sobre Liliana Cinetto y su trayectoria.
3. Análisis y valoración crítica: Reflexiona sobre los temas principales de la novela, el
desarrollo de los personajes, el estilo narrativo y los recursos literarios utilizados (incorporar
teoría literaria y herramientas de análisis como tipo de narradores, focalización, estructura
de la obra). Explica qué impacto genera la historia y justifica tu opinión con ejemplos del
texto.

CIENCIA FICCIÓN

Actividad:
1. Seleccionen uno de los siguientes libros de ciencia ficción (o pueden proponer uno,
consultar con la docente):
Los juegos del hambre de Suzanne Collins enlace
1984 de George Orwell enlace
El cuento de la criada de Margaret Atwood enlace
Un mundo feliz de Aldous Huxley enlace
2. Realiza una reseña literaria sobre el libro que eligieron. Para ello, sigue la estructura típica
de una reseña:
Resumen de la obra: Presenta brevemente la historia sin revelar el desenlace.
Datos del autor: Incluye información relevante sobre Liliana Cinetto y su trayectoria.
Análisis y valoración crítica: Reflexiona sobre los temas principales de la novela, el
desarrollo de los personajes, el estilo narrativo y los recursos literarios utilizados (incorporar
teoría literaria, como se relaciona con el género de ciencia ficción y herramientas de análisis
como tipo de narradores, focalización, estructura de la obra). Explica qué impacto genera la
historia y justifica tu opinión con ejemplos del texto.

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