Querido Hijo (a)
Hace rato quería decirte algo, pero encontré este preciso
momento y me dedicare a decirte todo lo que siento, deseo
que al leer mi mensaje, tus ojos brillen, tus labios sonrían, tu
corazón palpite rápido, tus manos tiemblen de gozo, tu
inteligencia comprendan muchas cosas que hasta hoy no
veías con claridad y tu corazón opte por amarme con un
inmenso amor, ya que yo,
SIEMPRE TE HE AMADO.
Desde que forme la creación te pensé, eres mi obra yo te
modele, y te instale en el vientre de tu madre, cuando
pasaron los nueves meses y determine que ya era hora de
que conocieras la tierra, saliste, fue un momento maravilloso
para mí , me alegre con tu madre y te destine para una gran
tarea.
Fuiste creciendo y cuando empezaste a dar los primeros
pasos yo sonreía y enviaba a los ángeles del cielo para que te
levantaran cuando caías, era hermoso verte en medio de
tantas alas.
Me sentí complacido el día en que llegaste por primera vez a
la escuela, en medio de mis otros hijos, te veía y contemplaba
tu silencio ya que casi siempre callabas, pero el silencio no
duro mucho, ya que empezaste a expresar tus nobles
sentimientos en aquella humilde escuela en donde aprendías
muchas cosas que hoy son un gran tesoro que conservas en
tu corazón.
Me dolió cuando algunos chicos inquietos te molestaban y tú
lo único que hacías era llorar, te veía tan solitario y callado,
que de esto yo me ocupaba y aun lo sigo haciendo porque
cuido de ti.
Quiero que sepas que
desde siempre
he estado a tu lado,
nunca te he dejado solo, aun en aquel momento tan doloroso
del cual no has podido despertarte, en esos momentos tan
difíciles te cargue en mis brazos, nunca las pruebas han sido
superiores a tus fuerzas, te conozco y sé hasta dónde eres
capaz de soportar, por eso no te sientas solo, lo único que
debes aprender es a reconocerme en todo.