CEEY | MCV Reimaginemos el panorama:
Ingresos, gastos y desigualdades 73
MÉXICO 2018-2022:
MENOR DESIGUALDAD Y
MENOR POBREZA
Gerardo Esquivel22
Se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de México correspon-
dientes a 2022 y las cifras son, en general, muy alentadoras. Los datos revelan que en México hoy tenemos una menor des-
igualdad y menores niveles de pobreza en comparación con los que teníamos en 2018. Veamos las cifras que nos permiten ha-
cer esta afirmación.
La siguiente gráfica muestra el crecimiento observado, entre 2018 y 2022, del ingreso promedio de hogares y personas agru-
padas por sus deciles correspondientes. La imagen no deja lugar a dudas: el crecimiento de los ingresos de hogares y personas
más pobres (es decir, que pertenecen a los primeros deciles de la distribución) fue claramente superior al de los hogares y per-
sonas en la parte superior de la distribución. Lo anterior es típico de un crecimiento del ingreso pro-pobre, es decir, que favo-
rece más a las personas en mayor pobreza y que, precisamente por eso, tiende a reducir la desigualdad del ingreso.
Un segundo resultado que se obtiene de la ENIGH-2022 es el correspondiente al comportamiento del ingreso promedio de los
hogares por entidad federativa. Esto se representa en la siguiente gráfica: en el eje horizontal está el ingreso promedio inicial
por estado en 2018 y, en el eje vertical, el crecimiento de dicho ingreso entre 2018 y 2022.
La gráfica muestra un par de resultados relevantes. Por una parte, se observa una clara pendiente negativa en la gráfica (con
excepción de dos observaciones atípicas a las que nos referiremos más adelante). Esta tendencia negativa refleja el comporta-
miento típico en los casos en los que tiende a haber un proceso de convergencia absoluta en el ingreso promedio de las entida-
des federativas. Lo anterior se debe a que los estados más pobres (en este caso, los que se ubican en la parte izquierda de la
gráfica) tuvieron un mayor crecimiento del ingreso promedio de sus hogares que los de los estados más ricos (es decir, los que
se encuentran más a la derecha en la gráfica). En este caso en particular, se muestra cómo los estados del sur-sureste del país,
como Chiapas, Guerrero, Veracruz y Oaxaca, presentaron crecimientos muy significativos, superiores al 10 %, entre 2018 y 2022.
22 Profesor-Investigador en El Colegio de México e imparte clases en la Facultad de Economía de la UNAM. Es Investigador Nacional nivel III. https://
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En el caso de Chiapas, el crecimiento del ingreso promedio de sus hogares fue superior, incluso, al 20 %. Este comportamiento
implica que la desigualdad en el país se redujo no solo entre hogares y entre personas, sino también entre estados y regiones.
Por otro lado, las dos entidades federativas, cuyo comportamiento parece salirse de la norma antes descrita, son Chihuahua y
Baja California. Estos dos estados tuvieron un crecimiento del ingreso promedio de sus hogares entre 2018 y 2022 por encima
de 20 %. ¿Qué puede explicar este comportamiento? Mi hipótesis es que, al ser dos estados fronterizos, se vieron muy benefi-
ciados por el programa Zona Libre de la Frontera Norte. Esto, entre otras cosas, implicó un aumento inicial del 100 % en el sa-
lario mínimo entre 2018 y 2019. Un incremento de esta magnitud, sin duda, tuvo efectos positivos importantes en los ingresos
promedio de los hogares de estas dos entidades federativas.
Ahora bien, a los pocos días de darse a conocer la ENIGH-2022, el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desa-
rrollo Social (CONEVAL) reveló sus estimaciones oficiales de la pobreza en México. Las cifras mostraron que en 2022 la tasa de
pobreza multidimensional total era de 36.3 %, cifra menor al 41.9 % de 2018. Esto implicaba 5.1 millones de personas pobres
menos en 2022 en comparación con 2018, o 7.2 millones de pobres menos que si se hubiera mantenido la tasa de pobreza de
2018.
Un aspecto notable de esta reducción de la pobreza multidimensional es que toda la reducción provino de la pobreza modera-
da, ya que la tasa de pobreza extrema multidimensional prácticamente se mantuvo (pasó de 7.02 a 7.06 %, entre 2018 y 2022).
De hecho, el número de personas en situación de pobreza extrema creció en 400 mil entre 2018 y 2022 (aproximadamente 50
mil por el aumento en la tasa de pobreza. El resto se puede atribuir al crecimiento de la población).
Otra característica de la reducción de la pobreza multidimensional fue su carácter generalizado. De hecho, la pobreza multidi-
mensional se redujo en 30 de las 32 entidades federativas del país. Las excepciones fueron el estado de México y Tlaxcala. En-
tre las entidades con las reducciones más significativas de pobreza destacan las del sur-sureste, como Chiapas (10.6 puntos
porcentuales) y Tabasco (10 pp), aunque también destacaron Colima y Baja California (con reducciones de 10 puntos porcentua-
les cada una).
Para tener una perspectiva de largo plazo, también vale la pena mencionar lo que ocurrió con la tasa de pobreza por ingresos.
En este caso, el comportamiento desde 1992 se muestra en la siguiente gráfica. La línea de arriba corresponde a la tasa de po-
breza total y la de abajo, a la tasa de pobreza extrema. Las discontinuidades en ambas líneas se refieren a cambios metodoló-
gicos en la ENIGH, o en la medición de la pobreza. En ambos casos, se muestra una reducción en las tasas de pobreza entre 2018
y 2022.
En el caso de la pobreza total, la reducción fue de 6.4 puntos porcentuales, al pasar de 49.9 %, en 2018, a solo 43.5 % en 2022.
En el de la pobreza extrema, la reducción fue menor: pasó de 14 a 12.1 %, en el mismo lapso de cuatro años. En cualquier caso,
las cifras de pobreza por ingresos muestran que tenemos las tasas de pobreza más bajas de nuestra historia reciente.
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Los resultados que hemos descrito sobre la pobreza son aún más sorprendentes si tomamos en cuenta el contexto de pandemia
y crisis económica. Para ilustrar mejor lo anterior, la siguiente gráfica muestra lo que ocurrió en otras crisis económicas recien-
tes: la de 1994-1995, la crisis financiera global (2008-2009) y la asociada a la pandemia (2020). En los tres casos, la caída del
PIB fue masiva: 6.3 % en 1995, 5.3 % en 2009 y 8.8 % en 2020. La gráfica muestra lo ocurrido con las tasas de pobreza total y
extrema por ingresos a partir del inicio de la crisis. Este se ancla al año «t» y se muestra la evolución de las tasas de pobreza
en comparación con el punto de partida.
La gráfica muestra que nos tomó ocho años regresar a los niveles iniciales de pobreza previos a la crisis de 1994-1995. En el
caso de la crisis financiera global, que hemos anclado en «t» = 2006, la tasa de pobreza aumentó hasta por ocho años más y
no regresó a sus niveles previos a la crisis, sino hasta ahora. En cambio, en esta crisis, nos tomó solo 4 años regresar a los ni-
veles de pobreza previos, y eso a pesar de que las caídas en la actividad económica y en los ingresos fueron más significativas
que en los otros dos casos. Esto revela que la población vulnerable tuvo mucha mayor resiliencia a la crisis que en años ante-
riores, y que las políticas públicas actuales operaron con mayor eficacia para reestablecer rápidamente los niveles de pobreza
previos o, como ocurrió en este caso, para incluso disminuirlos.
¿Qué puede explicar tan buenos resultados entre 2018 y 2022? En mi opinión, fue la combinación de tres factores: 1) que el sa-
lario mínimo aumentó en 90 % en términos reales entre 2018 y 2022 (incluso aumentó más en los municipios de la zona fron-
teriza con Estados Unidos); 2) la política de transferencias y programas sociales aumentó sus recursos un 100 %, en términos
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reales, según las cifras de la propia ENIGH-2022; y 3) que la política de desarrollo territorial concentró los proyectos públicos
de inversión en el sur-sureste del país (Tren Maya, Refinería Dos Bocas y Tren Interoceánico).
Por supuesto, no todas las noticias fueron buenas. Hubo dos resultados negativos que vale la pena mencionar: el incremento
de la pobreza extrema multidimensional ya mencionado (de 7.02 a 7.06 %) y el aumento en las carencias de rezago educativo
(de 19 a 19.4 %) y de acceso a la salud (que pasó de 16.2 %, en 2018, a 39 %, en 2022). Este notorio aumento en la carencia de
salud se explica por el fallido intento de sustitución del Seguro Popular por el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), que
fue desechado ya por el gobierno mismo y que ahora ha sustituido por el IMSS-Bienestar.
A pesar de estos problemas, tanto la tasa de pobreza multidimensional total como las dos tasas de pobreza por ingresos y la
desigualdad entre hogares, personas y regiones mostraron disminuciones entre 2018 y 2022. Considero que el haber logrado
obtener estos resultados en un contexto de pandemia y crisis es sumamente meritorio. Debemos valorar en su justa medida las
políticas públicas que hicieron esto posible y que permitieron que los grupos más vulnerables del país fueran más resilientes
frente a esta crisis de lo que habían sido en el pasado.