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Tema 30

El texto argumentativo se define como un razonamiento que justifica una opinión a través de la tesis, demostración, refutación y conclusión, siguiendo la dialéctica filosófica. Se utilizan conectores argumentativos y marcadores para estructurar el discurso, y se identifican falacias que invalidan argumentos. La retórica juega un papel crucial en la argumentación, buscando persuadir y mover emocionalmente al destinatario.

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Tema 30

El texto argumentativo se define como un razonamiento que justifica una opinión a través de la tesis, demostración, refutación y conclusión, siguiendo la dialéctica filosófica. Se utilizan conectores argumentativos y marcadores para estructurar el discurso, y se identifican falacias que invalidan argumentos. La retórica juega un papel crucial en la argumentación, buscando persuadir y mover emocionalmente al destinatario.

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Tema 30: El texto argumentativo-1

Tema 30:El texto argumentativo: Estructuras y técnicas


Esquema:

1. Clasificación de la oración simple por el MODUS.


2. La aserción

1. ¿Qué es argumentar?

Es justificar una opinión mediante el razonamiento. Con dos fines: o rebatir una opinión contraria
o persuadir acerca de las propias ideas. Se utiliza sobre todo para desarrollar temas que se prestan a
controversia.
De esta manera entendida, argumentar es sólo una orientación pragmática
Como, en muchas ocasiones los datos no son verificables, la persuasión ocupa un papel importante en este
tipo de textos.

Por tanto, el esquema textual básico de los textos argumentativos es el siguiente:


1- Enunciación de la teoría, tesis o hipótesis
2- Demostración: cadenas de argumentos, referencias a hechos o a principios que avalan dicha
propuesta.
3- Refutación de las teorías, tesis o hipótesis contrarias.
4- Conclusión: confirmación final en que se vuelve a formular la tesis inicial asentada ahora sobre la
estrategia argumentativa empleada.

El proceso de la argumentación se atiene a la tradición filosófica de la dialéctica de la idea: tesis, antítesis


y síntesis. Por tanto, la argumentación que desarrollan los textos de esta índole se asienta en la dialéctica y
en el razonamiento lógico.

La tesis es la idea central que desarrolla el texto argumentativo. Puede aparecer al comienzo, como
propuesta de reflexión, o al final del texto, como conclusión lógica que se deriva del mismo. La tesis
puede encerrar y conectar con un conjunto muy amplio y complejo de ideas, pero ha de ser formulada de
una manera clara y precisa. En el proceso de la argumentación se pueden establecer todos los desarrollos
y paralelismos que se estimen necesarios, pero la formulación de la tesis debe hacerse de forma breve,
clara y ordenada.

La refutación era una parte obligada del discurso dialéctico. En realidad, la refutación es otro conjunto de
argumentos añadidos a la demostración de la tesis, en tanto que al negar una postura contraria o diferente,
se está confirmando la propia. En todo proceso argumentativo se mezcla la objetividad racional con
elementos de una mas o menos apasionada subjetividad.
La controversia, (discusión larga y reiterada entre dos o más personas. Especialmente se usa refiriéndose
a las cuestiones de religión) la diatriba, (discurso o escrito violento e injurioso contra personas o cosas)
la apología, (discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de personas o cosas) aluden a
cadenas argumentativas en la que se estima como prioritario el triunfo de una idea, que el hablante
sostiene frente a un oponente. Se trata en este caso de buscar el triunfo dialéctico, (ciencia filosófica que
trata del raciocinio y de sus leyes, formas y modos de expresión./Impulso natural del ánimo, que lo
sostiene y guía en la investigación de la verdad./Ordenada serie de verdades o teoremas que se
desarrolla en la ciencia o en la sucesión y encadenamiento de los hechos) más que la honesta búsqueda
de la verdad. Por eso, estas figuras aparecen más en la oratoria política, religiosa o forense, que en los
textos científicos, aunque estos no son ajenos a posiciones enfrentadas e irreductibles, pues las teorías
científicas innovadoras tienen que abrirse paso y afirmarse frente a los rechazos y las incomprensiones.
Tema 30: El texto argumentativo-2
2. La teoría de la argumentación

Como hemos podido apreciar, la argumentación es uno de los tipos posibles de encadenamiento del
discurso. Una argumentación es un razonamiento que proporciona premisas que avalan una conclusión.
Se trata de presentar un razonamiento como si fuera un buen camino para llegar a una conclusión
determinada

La teoría de la argumentación ha sido desarrollada como un intento de determinar la adecuación de los


enunciados al tipo de texto en que aparecen. Se ocupa de los medios que proporciona la lengua a sus
hablantes para orientar argumentativamente sus enunciados y de los instrumentos formales que sirven al
destinatario para construir su interpretación.

MARÍA VICTORIA ESCANDELL (Introducción a la pragmática), expone en su obra uno de los


capítulos de la pragmática: la teoría de la argumentación, desarrollada por ANSCROMBE Y DUCROT.
Para estos autores, uno de los tipos de encadenamiento discursivo posible es el de la argumentación. Los
principios que rigen los encadenamientos argumentativos dependen fundamentalmente de los propia
estructura lingüística de los enunciados, y no sólo de su contenido. La argumentación aparece tanto en los
textos humanísticos y científicos como en el uso cotidiano de la lengua.

Una argumentación coloquial es un tipo de razonamiento implícito, como se puede apreciar en el


siguiente diálogo: ¿Esta ya la cena?- Sí, casi. En la respuesta se incurre en una contradicción lógica, sin
embargo la secuencia es aceptable desde el punto de vista argumentativo. Vemos pues que la
argumentación no se atiene necesariamente ni estrictamente a los principios de la lógica divalente, sino
más bien a los de una lógica borrosa.

• La teoría pragmática de la argumentación se ocupa de los medios formales que proporciona la lengua
a sus hablantes para orientar argumentativamente sus enunciados y de los medios que sirven al
destinatario para construir su interpretación. En este sentido, se ha comprobado que la acumulación de
argumentos nunca impondrá la necesidad lógica de extraer una determinada conclusión, aunque sí se
impone la evidencia de una conclusión psicológica. Por ejemplo, la conclusión de estas premisas
puede ser múltiple:
No tengo ganas de seguir estudiando, son las ocho de la tarde y además hace
calor, Voy a salir a dar una vuelta / me prepararé una copa bien fría / me iré al
cine, etc.

• En el razonamiento argumentativo, los argumentos pueden estar implícitos, y la conclusión busca


imponerse por vía de la evidencia:
Decididamente París no es una ciudad favorable para la música.

• Como hemos dicho, la argumentación discursiva tiene unos principios que desbordan los de la pura
lógica. Por ejemplo una frase como la siguiente, perfectamente lógica, resulta una argumentación
poco admisible: Eva es muy inteligente: habla ruso, alemán e incluso español.

• Presentada de esta otra forma resulta la argumentación esperada para demostrar el aserto (afirmación
de la certeza de una cosa):
Eva es muy inteligente: habla español, alemán e incluso ruso.

• Por tanto, como podemos apreciar, la manera de presentar un argumento es una parte del argumento
mismo.

• Los elementos lingüísticos que sirven para marcar la orientación argumentativa de un enunciado
Tema 30: El texto argumentativo-3
reciben el nombre de marcadores argumentativos. La teoría de la argumentación distingue dos tipos:

a) Operadores argumentativos, que afectan a un único enunciado.


Un operador argumentativo es un morfema que aplicado a un enunciado modifica el potencial
argumentativo de su contenido. En la frase “Son las ocho” no hay ningún operador argumentativo, en
cambio cuando decimos “No son más que las ocho”, estamos introduciendo una argumentación que nos
permite concluir, por ejemplo, que no tenemos que darnos prisa

b) Conectores argumentativos, enlazan dos o más enunciados. Un conector argumentativo es un


morfema (adverbio, locución, conjunción subordinante o coordinante) que enlaza dos o más enunciados,
los cuales intervienen en una estrategia argumentativa única. Un conector enlaza, al menos, tres
elementos:
Argumento <conector> argumento <conector> conclusión.
Me gusta mucho <pero> es muy caro <por tanto> no voy a comprarlo.
Las mismas premisas pueden llevar a una conclusión opuesta:
Me gusta mucho <pero> es muy caro, <no obstante> voy a comprarlo.
El conector introduce una conclusión explícita apoyada en una serie de argumentos:
Me he levantado tarde, <pero> no he perdido el autobús < al final> he tenido suerte.

El razonamiento argumentativo de una conversación cotidiana se apoya en tópicos y lugares comunes que
se suponen admitidos por la sociedad y que establecen ciertos vínculos entre enunciados.
Ana sabe mucho: tiene la licenciatura <y> ha terminado el doctorado.
Tener una titulación universitaria no es una condición imprescindible para saber mucho, pero nuestra
sociedad suele aceptar esta relación como un argumento válido.

Estos procedimientos de codificar la argumentación comportan el uso de unos elementos lingüísticos que
encadenan los argumentos, y de un componente retórico, que articula el significado con los elementos del
contexto y de la situación. Las leyes discursivas que rigen la argumentación son, pues, de dos tipos:
lingüísticas y sociales. La interpretación de cada enunciado tiene en cuenta ambos componentes.

3. Conectores argumentativos

ROSER MARTÍNEZ (1997) ha estudiado los principales conectores expositivos y argumentativos, los
clasifica en los siguientes grupos:

a) Conectores sumativos: Son copulativos o aditivos, marcan la relación A + 8 Algunas de sus formas
son: ADEMÁS, ASIMISMO, ENCIMA, POR UNA PARTE... POR OTRA, IGUALMENTE. Lo más
habitual es que aparezcan al principio del enunciado para señalar la dirección expositiva en la cadena
de enunciados. Suelen combinarse con los nexos y o pero actuando como refuerzo de la relación
denotada por las conjunciones: “y, además”; "y, asimismo"; "e igualmente"; "pero, además"; "pero...
Encadenan los enunciados sumando sus contenidos proposicionales

ENCIMA - Valoración personal negativa


- Oral
- implica crítica
ASIMISMO - Igualdad de importancia
IGUALMENTE - Escrito
ADEMÁS: - Articulación de ideas adicionales
(unidad prototípica) - mayor importancia (además)
POR UNA PARTE... - Organizador de información
- Desglose en dos bloques
POR OTRA PARTE.... - no oposición entre contenidos
Tema 30: El texto argumentativo-4
- leve oposición o diferente perspectiva (por otra parte)

B) Conectores contra-argumentativos: Su significado básico es expresar algo contrario a lo que se


espera, esta expresión puede proceder tanto del contenido del enunciado como de la situación. Sus formas
más corrientes son: SIN EMBARGO, NO OBSTANTE, AHORA BIEN, EN CAMBIO, POR EL
CONTRARIO, DE TODOS MODOS, CON TODO, (NI) AUN ASÍ. A excepto de “ahora bien”, todos
son contra-argumentativos, pueden combinarse con pero para resaltar el carácter opositivo de esta
conjunción.

Al actuar como señales de alerta para mostrar cierta contrariedad respecto a lo que se ha dicho antes
suelen ocupar la primera posición.

La aparición de un conector contra-argumentativo implica que ha de reconsiderarse el enunciado anterior,


pues lo que viene a continuación presenta una información inesperada.

AHORA BIEN: -“pero” - advertencia


- observación primordial - amenaza
- entornos de hipótesis - oral
CON TODO - formal - conclusión -
resumen

AUN ASÍ
(NI AÚN ASÍ)
EN CAMBIO
POR EL
CONTRARIO
DE TODOS
MODOS
SIN EMBARGO

C) Conectores consecutivos

Estos conectores se han especializado en señalar que el enunciado que introducen debe considerarse como
la consecuencia que se sigue, que se deriva del texto previo. En esta relación forman una especie de
demostración. Las formas más habituales son: POR (LO) TANTO, POR CONSIGUIENTE, EN
CONSECUENCIA, DE AHÍ QUE, ASÍ PUES, ASÍ QUE, LUEGO, PUES. Algunas de sus formas
pueden aparecer entre comas. su aparición implica el reconocimiento de dos informaciones que se
articulan a través del conector en una secuencia de posteridad lógica.***falta***

4. Los argumentos falaces

Para Fina Pizarro (Aprender a razonar) la falacia es una inferencia no válida. Se emplea cuando alguien
quiere hacer evidente un argumento que no está bien formado. Una modalidad de la falacia es el sofisma,
o razonamiento incorrecto. La dialéctica ha hecho un inventario de falacias o argumentos capciosos.
Veamos algunos:
• Argumento Cid hopninem, pretende desacreditar las proposiciones en base a la mala fama de la
persona que las sostiene.

2) Recurso a la fuerza, son aquellos argumentos que quieren imponer una idea recurriendo a la fuerza
o al terror.
Tema 30: El texto argumentativo-5
3) Argumentación demagógica, apela a los sentimientos y deseos del público haciendo promesas
infundadas.

4) Argumento de autoridad, se sustenta en la cita de las palabras de una persona prestigiada, un líder
de opinión. Si la cita es de una autoridad cientítica el argumento puede ser aceptable.

5) Falacia Cid ignoranticun, pretende que sea verdad aquello que no ha podido probarse: «Nadie ha
probado que Dios no exista, luego existe».
6) Falacia del tu quoque (tú también), replica a una acusación devolviéndola al acusador.

7) Argumento sin datos suficientes, sobre unas premisas inseguras se extrae una conclusión cierta.

8) Falacia de la falsa causa, cuando dos hechos se dan correlativamente se toma el primero como
causa del segundo Q>ost hoc, ergo propter hoc), durante mucho tiempo se creyó que el arco iris era la
causa para que dejara de llover.

9) Razonamiento ambiguo, la ambiguedad se reconoce como un valor literario, pero no tiene ningún
valor científico.

10) Argumentación basada en el equívoco, utiliza la fluctuación en e! significado de una palabra para
realizar un razonamiento capcioso o falaz:

Sólo el hombre es racional


Ninguna mujer es hombre
Por tanto, ninguna mujer es racional

Miriam Álvarez, cita además otros argumentos que pueden resultar falaces. El amparo de las verdades
contenidas en el refranero puede utilizarse como argumento que apela al sentido común. Sin embargo, los
refranes son dobles, hay refranes que fundamentan una verdad y la contraria. La contradicción forma
parte del refranero: "Gente refranera, gente embustera", pero también se acoge la verdad contraria
"Hombre refranero, medido y certero". El refrán unas veces elogia y otras vitupera. No obstante, los
proverbios, sentencias, aforismos, axiomas, apotegmas, máximas y frases proverbiales han sido utilizadas
frecuentemente como verdades admitidas y contenidos que condensan la sabiduria acumulada por la
experiencia humana. Pero su valor probatorio es más literario que científico.
Los estereoflpos consagran verdades basadas en apreciaciones superticiales y esquemáticas que se dan
como ciertas y universales y asignan cualidades a personas (por ejemplo, cualidades negativas de las
mujeres en la literatura misógina) y a los pueblos (por ejemplo, la pereza de los andaluces) que son
falaces, por afirmar una verdad universal de un conjunto de sujetos que tomados uno a uno no cumpliffan
el rasgo que se les otorga:
"los gallegos son agarrados". Usar estas imágenes sociales como argumentos es amparar el discurso en un
terreno en el es posible cualquier tipo de conclusión: xenofobia, machismo, racismo, etc.
5 la retórica como arte de la argumentación

Señala U. Eco (Estructura ausei;fe) que la retórica se ocupaba de las premisas probables abiertas a la
discusión y a la refutación, y articulaba sus silogismos, o entimemas, para mover pragmáticamente,
emocionalmente, al destinatario. La llamada 'nueva retórica' ha confinado definitivamente los discursos
apodícticos en los sistemas axiomatizados y ha incluido todos los demás tipos de discurso, desde el
filosófico hasta el político, en la historia de la 'retórica'. Así, todos los razonamientos humanos sobre
hechos, decisiones, creencas, opiniones y valores ya no se consideran como obedientes a la lógica de una
razón absoluta, sino que se los ve en su relación mutua con elementos afectivos, valoraciones históricas y
motivaciones prácticas.
Tema 30: El texto argumentativo-6
En esa perspectiva, el discurso persuasivo se despoja definitivamente de ese aura de fraude que lo rodea
incluso en la edad de oro de la retórica clásica para pasar a ser una técnica de la interacción discursiva
'racional'. De este modo considerada, la retórica constituye el objeto de una semiótica de la interacción
conversacional. El requisito principal es el de que se respeten las reglas de la conversación y que se
reconozca la parcialidad de las premisas y su capacidad de reaccionar ante las circunstancias. Existen
ejecuciones alrarantes' que dan lugar a los llamados discursos ideológicos, en que a partir de prein¡sas
probables, que definen sólo una sección parcial de un campo semántico determinado, se pretende llegar a
conclusiones que hay que aceptar como verdaderas.
En la antigúedad clásica se admitía la existencia de un razonamiento de tipo apodíctico, en el cual las
conclusiones se extraían por silogismos de premisas indiscutibles, fundados sobre primeros principios.
Seguía el razonamiento dialéctico, que argumentaba con premisas probables, en las que eran lícitas dos
soluciones, el razonamiento decidía cuál de las dos era la más aceptable. El razonamiento retórico partía
también de premisas prohables y llegaba a conclusiones no apodícticas, basándose en el silogismo
retórico, es el llamado entimema. Pero la retórica no pretendía sólo un asentimiento racional, sino también
emotivo; por lo tanto se presentaba como una técnica para persuadir, seducir y subyugar al oyente. Hay
diversos grados de ralonamiento persuasivo, desde el razonamiento filosófico a las técnicas de
propaganda, publicidad y de persuasión de masas.
En la publicidad es muy frecuente la utilización de los recursos de autoridad como ejemplos probatorios:
«de cada diez estrellas, nueve usan jabón Lux». En nuestra vida cotidiana, tanto la propaganda política, la
publicidad o el discurso conmemorativo, quieren convencernos de lugares tan opuestos como: «todo el
mundo hace esto, por lo tanto, tú también debes hacerlo» y -a la inversa- «'todos lo hacen así, si tú lo
haces de otra manera podrás distinguirte de los demás».
Véase nuestra capacidad para aceptar razonamientos opuestos: «¡entrad todos a formar parte de este
núcleo selecto de elegidos!». Las figuras traslativas y las figuras retóricas, que no son sino
embellecimientos gracias a los cuales el razonamiento parece nuevo, permiten estimular la atención.
Cuando una figura se desgasta pierde su carácter de sorpresa. La metáfora convertida en usual entra a
formar parte dei código y se anquilosa en una~catacresis («el cuello de la botella»).

6. La argumentación socrática

Los Diálogos de Platón atribuyen a Sócrates un mecanismo argumentativo basado en un doble proceso, la
ironía y la mayéutica. Alguien interroga a otra persona y le hace preguntas elementales y en apariencia
inocentes. Las respuestas de ésta son tomadas como base de nuevas preguntas que van mostrando
sutilmente las contradicciones en las que alegremente va incurriendo. Con ello se ironiza sobre su
credulidad y sobre la falsedad en la que asienta sus creencias. Con esta forma de demostrar la
inconsistencia de las creencias del otro se pretende hacerle descubrir unas nuevas verdades en las que
asentar de una manera más justifica y coherente sus posturas guoseológicas, esta es la mayéutica. Estos
procesos de argumentación indirecta se usan habitualmente en la coliversación cotidiana, pero de una
manera menos sistemática y profunda que en la práctica socrática.

7 La acción comunicativa como búsqueda de la racionalidad consensual

Llama J. Habermas argumentación (Teoría de Li acción comunicativa) al tipo de habla en que los
participantes tematizan las pretensiones de validez que se han vuelto dudosas ytratan de fundamentarías o
de recusarías por medio de argumentos. Una argumentación contiene razones que están conectadas de
forma sistemática con la pretensión de validez de la manifestación o emisión problematizada.

Una persona racional es aquella que en el ámbito cognitivo instrumental expresa opiniones fundadas y
actúa con eficiencia; la racionalidad permanece contingente si no va conectada a la capacidad de aprender
de los desaciertos, de la refutación de hipótesis y del fracaso de las intervenciones en el mundo.
Tema 30: El texto argumentativo-7
Llamamos racional a aquel que en un conflicto normativo actda con lucidez, es decir, no dejándose llevar
por sus pasiones ni entregándose a sus intereses inmediatos, sino esforzáhdose por juzgar imparcialmente
la cuestión desde un punto de vista moral y por resolverla consensualmente.

A la forma de argumentación que sirve para disipar autoengaños sistemáticos la llama el autor critica
terapéutica. Las argumentaciones hacen posible un comportamiento que puede considerarse racional en
un sentido especial, a saber: el de aprender de los errores una vez que se los ha identificado.

Habermas introduce el concepto de mundo de la vida como correlato de los procesos de entendimiento. Al
actuar comunicativamente [os sujetos se entienden siempre en el horizonte de un mundo de la vida. Su
mundo de la vida está formado de convicciones de fondo, más o menos difusas, pero siempre
aproblemáticas. El mundo de la vida, en tanto que trasfondo, es la fuente de donde se obtienen las
definiciones de la situación que los implicados presuponen como aprobiemáticas.

En sus operaciones interpretativas los miembros de una comunidad deslindan el mundo objetivo y el
mundo social que intersubjetivamente comparten, frente a los mundos subjetivos de cada uno y frente a
otros colectivos. Los conceptos de mundo y las correspondientes pretensiones de validez constituyen el
armazón formal de que los agentes se sirven en su acción comunicativa para afrontar en su mundo de la
vida las situaciones que en cada caso se han tomado problemáticas, es decir, aquellas sobre las que se
hace menester llegar a un acuerdo.

El mundo de la vida acumula el trabajo de interpretación realizado por las generaciones pasadas; es el
contrapeso conservador contra el riesgo de disentimiento que comporta todo proceso de entendimiento
que esté en curso. Pues en la acción comunicativa los agentes sólo pueden entenderse a través de tomas de
postura, de afirmación o negación, frente a pretensiones de validez susceptibles de crítica. La importancia
relativa de estas dos magnitudes cambia con la decentración de las imágenes del mundo.
Cuanto más avanzado está el proceso de decentración de la imagen del mundo, que es la que provee a los
participantes del mencionado acervo del saber cultural, tanto menos será menester que la necesidad de
entendimiento quede cubierta de antemano; y cuanto más haya de ser cubierta esa necesidad por medio de
operaciones interpretativas de los participantes mismos, esto es, por medio de un acuerdo que, por tener
que ser motivado racionalmente, siempre comportará sus riesgos, con tanta más frecuencia cabe esperar
orientaciones racionales de acción.
Por ello, la racionalización del mundo de la vida puede caracterizarse ante todo en la dimensión "acuerdo
normativamente adscrito" vs. "entendimiento alcanzado comunicativamente". Cuanto más sean las
tradiciones culturales las que de antemano deciden qué pretensiones de validez, cuándo, dónde, en
relación con qué, por quién tienen que ser aceptadas, tanto menor será la posibilidad que tienen los
propios participantes de hacer explícitas y someter a examen las razones potenciales en que basan sus
tomas de postura de aceptación o de rechazo.

8. La argumentación en los textos científicos

John Timpane sostiene que al final de toda argumentación bien construida, sin que impone cuán evidente
o poderoso sea el razonamiento, la persona a la que se trata de convencer ha de dar un salto hacia la
aceptación. Y se pregunta: ¿Qué es lo que hace que un argumento científico sea persuasivo? Ante todo
reconoce que no hay una nación llamada «ciencia», sino una manada de tribus con sus respectivas
artesanías.

Pero hay algunos factores de convicción básicos que son mas o menos conocidos, más o menos
estimados. Los cinco elementos que según Roben K. Merton integran el trabajo científico -originalidad,
distanciamiento, universalidad, escepticismo y pública accesibilidad- desempeñan todos ellos algún papel.
Tema 30: El texto argumentativo-8
Si los resultados y los métodos siguen las reglas consabidas y si vemos que se dan la imparcialidad y la
comprobabilidad esperadas, por lo menos nos acercamos bastante a sentrrnos bien dispuestos. Pero el
convencimiento, lo mismo en el terreno científico que en cualquier otro, implica el juego de distintas
fuerzas, tanto de la razón como de la sinrazón.

Nuestro sentido de lo que conecta, de lo que cuadra, de lo que se relaciona o se deriva, puede a menudo
movemos a la aceptación. Los resultados que no se ajustan al trabajo existente nos suelen convencer poco.
Pero si un estudio A esiablece conexiones entre los estudios B, K y S, o si ese estudio ilumina con nueva
luz un hecho comprobado, cabe que se produzca una pequeña o gran teoffa emergente.

Isaac Newton impresionó mucho a su audiencia cuando de las observaciones hechas por Galileo dedujo
sus famosas leyes fisicas, pero la llevó al colmo del asombro cuando demostró después que la Luna, los
planetas y las estrellas se ajustan a aquellos mismos principios. No menos pasmosa fue la noticia de que la
estructura del ADN propuesta por James 9. Watson y Francis Crick ayudaba a explicar el mecanismo de
copia del material
genético. La correlación puede fúncionar también desde fuera: si caemos en la cuenta de que el argumento
que acabamos de oír es corroborado por otra prueba independiente de él, quizá se nos empiecen a remover
nuestros personales paradigmas.

Para conseguir, pues, convencer, sólo se debe ser original hasta cierto punto. Una total originalidad tanta
que ninguna otra persona hable tu lenguaje, impedirá que tu argumento se abra camino en el mundo
(como le ocurrió al comienzo a Thomas Young con su teoría ondulatoria de la luz). Llamemos a esto
«Ley de la Obviedad*: mejor es dar medio paso hacia adelante y que te entiendan, que dar un paso entero
y que te ignoren.

También el prestigio vende. Freeman Dyson ha hecho notar las «profundas consecuencias» que tiene la
situación del experto en la comunidad científica. Un equipo famoso que trabaje en una institución famosa
sostenido por una sólida fuente de recursos financieros es toda una combinación dificil de resistir. La
publicidad genera prestigio. Los científicos necesitan ser auténticos maestros organistas ante los enormes
teclados de los medios de comunicación. El aparecer en público fomenta el debate, impulsa la
competencia, atrae fondos.

Son numerosos los científicos que le dan crédito a argumentos que nunca han leído ni oído, simplemente
porque la mayoría de sus colegas los dan por buenos. Como escribe Thomas 5. Kuhn, «no hay criterio
superior al consenso de la comunidad de los entendidos. El transferir la confianza de un paradigma a otro
es una experiencia de conversión que no puede ser forzada».

Y a veces la pura belleza de una demostración puede hacer que un argumento resulte del todo
convincente. La einsteiniana teoría especial de la relatividad se ganó la aceptación no sólo porque podía
explicar fenómenos bien observados, sino también por la elegante sencillez de la ecuación E md.

Mucho de lo que hace que un argumento científico convenza depende, en definitiva, de cosas que no son
ciencia. Al decir esto, Timpane no pretende impugnar o socavar las ciencias, sino más bien reconocer su
humanidad. Hay pensadores posmodernos -por ejemplo los que practican el conjunto de niétodos llamado
«deconstrucción»- que consideran escandaloso que lo no racional tenga en las ciencias un papel
importante, cuando, de hecho, ese papel les es familiarísimo a todos los que viven dedicados a alguna
ciencia.
Además, la importancia de semejantes problemas conceptuales disminuye mucho en cuanto se entra en el
laboratorio, cuya puerta da acceso a un mundo de prioridades diferentes. En su ~ugar de trabajo, los
científicos tienen plena fe en la realidad del mundo y en sí mismos. Le es necesario tenerla. De lo
contrario, sus experimentos y quizás ellos mismos pueden hundirse en el fracaso. Por otra parte, el orden
de la realidad les obliga a tratar todos los datos, especialmente. los suyos propios, con un profundo.
Tema 30: El texto argumentativo-9
escepticismo. Al fin y a la postre, son escépticos realistas, ingenuos y pragmáticos, que habrán de someter
sus descubrimientos a otra entidad en la que confían: al criterio de publicación de una revista
especializáda.

BIBLIOGRAFÍA
AZNAR, E. -CROSS, A.-QUINTANA, L., Coherencia textual y lectura, Barcelona, Horson, 1991

ÁLVAREZ, M., Tipos de escrito It Exposición y argumentación, Madrid, Arco-Libro, 1995

CASSANY, D., La cocina de la escritura, Barcelona, Anagrama, 1995

DIJK, T. van, La ciencia del texto, Barcelona, Paidós, 1989

ECO, U., La estructura ausente, Barcelona, Lumen, 1987

ESCANDELL, M.V., Introducción a la pragmática, Barcelona, Ántliropos, 1993

HABERMAS, J., Teoría de la acción comunicativa, Madrid, Taurus, 1987

KOHAN, S.A., Taller de escritura, Barcelona, Salvat, 1996

PIZARRO, F., Aprender a razonar, Madrid, Ajhambra, 1987

SÁNCHEZ MIGUEL, E., Los textos expositivos. Estrategias para mejorar su comprensión, Madrid,
Santillana, 1993

SCHÓKEL, L.A., El estilo literario, Bilbao, Ega-Mensajero


11
TIMPANE, 1. Cómo convencer a un científico renuentet1, en investigación y Ciencia, mayo de 1995,
pág. 96.

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