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4.1. CALIDAD DE VIDA EN LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD
El concepto de calidad de vida se puede utilizar para una serie de metas que pueden
incluir la evaluación de las necesidades de las personas, así como su grado de
satisfacción, la evaluación de los resultados de los programas y servicios humanos, la
dirección y guía de estos servicios y la formulación de políticas nacionales e
internacionales que se dirijan, en general, a toda la población, pero también a otros
sectores más específicos. En el caso de las personas con discapacidad la calidad de
vida está muy ligada a la posibilidad de tomar decisiones y elegir entre opciones
diversas. Expresar gustos, metas, deseos, aspiraciones… y, por tanto, tener mayor
participación en las decisiones que a ellos les afectan.
En cuanto a la protección de personas con discapacidad, que disponen de una
legislación que los protege, pero lo cierto es que no se lleva a la práctica todo lo
establecido en ellas, por ello, las personas con discapacidad se encuentran
desprotegidas. Hay que plantearse qué calidad de vida pueden tener estas personas si
teniendo legalmente esos beneficios no puede acceder a ellos. En muchas ocasiones
estas personas no tienen la libertad de poder elegir aspectos como a qué hora comer,
a dónde salir, qué amigos tener, etc. La gran mayoría de las personas con discapacidad
encuentran límites a la hora de acceder a la información, a la educación o a la salud.
Estas personas necesitan apoyo para poder elegir y realizar actividades con las que
poder disfrutar del tiempo libre, en definitiva, poder tomar decisiones.
Las personas con discapacidad que han conseguido un empleo, y que residen en la
comunidad, no tienen una calidad de vida totalmente satisfactoria, y una de las posibles
causas reside en las dificultades para participar de un ocio comunitario.
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Además, las ayudas que se les ofrecen para que puedan participar de un ocio en
comunidad son escasas, teniendo en cuenta que dicho ocio brinda mejores
oportunidades para aumentar las relaciones sociales.
4.1.1. La discapacidad en el ámbito familiar
El primer agente de socialización es la familia, que es donde todos los miembros que la
forman se desarrollan a todos los niveles (afectivo, físico, intelectual y social) y
evolucionan. La familia será la encargada de ofrecer las oportunidades para que se
desarrollen habilidades y competencias sociales y personales para que los miembros
de la misma puedan crecer con autonomía y seguridad, y sean capaces de relacionarse
y de actuar de una manera satisfactoria en el ámbito social. De ahí el papel tan
importante que adquieren los familiares más cercanos en la educación de los niños,
junto con los demás medios e instituciones con los que se relaciona.
Al hablar de familia hay que tener en cuenta tres elementos clave: es una institución
social, está en constante transformación y cumple un papel en la socialización. En
primer lugar, la familia es una institución social, es decir, una creación cultural y social.
La poliginia y la monogamia son las únicas estructuras familiares que han existido,
históricamente hablando. En segundo lugar, la familia está en constante transformación
debido a su carácter social y cultural, pues recibe influencias de las esferas de la
sociedad (económica, social, cultural y política). En tercer lugar, la familia es una
institución social, pues contribuye en el proceso en el que las personas se hacen
miembros de la sociedad. Es donde las personas, en un primer momento, aprenden lo
que es adecuado y lo que no, lo permitido y lo prohibido, el comportamiento que la
sociedad espera de las personas.
4.1.2. Ocio de calidad para las personas y la comunidad
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Para las personas
Cuando hablamos de estilo personal de ocio nos referimos a la forma que tiene cada
persona de vivir su tiempo de ocio: las actividades que desarrolla, los entornos que
utiliza y las personas con las que lo comparte.
La forma de disfrutar del ocio de cada persona refleja su manera de ser, qué aficiones
tiene, qué le gusta hacer, cuáles son sus lugares preferidos y quiénes son las personas
con las que le gusta compartir su tiempo; también cómo y en qué gasta su dinero.
El estilo personal de ocio también refleja los valores y el estilo de vida de cada persona.
En él influyen el entorno social en el que vive y su realidad y experiencia personal.
El entorno social en el que vive:
• Si pensamos en las prácticas de ocio que se desarrollaban en España hace 60
años, podemos ver, claramente, que estaban influidas por el desarrollo económico
de la época, por los servicios y transportes que existían, por las relaciones
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interpersonales y las dinámicas familiares… Eran prácticas diferentes a las
actuales: el entorno ha cambiado y también la manera de disfrutar del tiempo libre.
• Los recursos de los que dispone la comunidad en la que vivimos también condiciona
el estilo de ocio: si existe transporte que nos permita movernos, si hay recursos de
ocio comunitarios que utilizar (polideportivos, centros culturales, vida asociativa…).
• El avance de nuevas tecnologías y las redes sociales a través de internet, han
incorporado nuevas prácticas de ocio (chats, juegos on line,…) y han posibilitado el
acceso a un número mayor de posibilidades que van más allá del entorno próximo
(acceso a ofertas on line, posibilidad de conocer los destinos y las condiciones de
las instalaciones, contratación de actividades…).
• Aunque la cultura del ocio se ha extendido en nuestro país, todavía muchas
personas no valoran la importancia que tiene el ocio en nuestras vidas. Esta
“desvalorización" transmitida por generaciones anteriores, ha hecho que todavía
haya personas y comunidades que lo consideran algo secundario.
La realidad y experiencia de la persona:
• Los recursos económicos condicionan el acceso a muchas posibilidades, ya que el
ocio es un bien de consumo. Muchas de las actividades más comunes (ir al cine,
tomar algo, ir a bailar…) conllevan unos gastos que no todas las personas y/o en
todas las circunstancias pueden asumir, aunque deseen desarrollar esas
actividades.
• Las características de la personalidad, ya que hay personas que necesitan más el
contacto social y obtienen más placer en actividades que requieren interacciones
con iguales y, en cambio, otras prefieren dedicarse a aficiones “solitarias". Por
7
ejemplo, ante la misma actividad de “leer libros", unas personas optan por
comprarlos y disponer de un tiempo y espacio privado para disfrutarlos y otras
comparten la lectura en clubs específicos, recitales poéticos, etc. Del mismo modo
hay quien va al campo solo y quienes se apuntan a actividades de senderismo
organizadas.
• Normalmente, ambas características se dan conjuntamente en todas las personas,
pero en cada una puede predominar un estilo u otro de disfrutar el ocio.
• Los gustos y aficiones que motivan a elegir determinadas actividades y que definen
la parte más fundamental de “cómo somos".
• Las experiencias previas, que nos ayudan a saber si esa actividad realmente nos
gusta, si queremos hacerla acompañada de una persona determinada o no.
• La edad es un factor importante porque suele condicionar qué actividades se
desarrollan, en qué horarios, con quién se comparten, por varios motivos:
Los resultados del Informe de Juventud en España 2008 (Funes, 2008) apuntan
que los jóvenes españoles prefieren aquellas opciones que implican salir del
entorno familiar: salir o reunirse con amigos es la opción más valorada (98%). Estas
actividades giran en torno a la noche, donde los jóvenes se socializan sin la estricta
vigilancia de los adultos, sin sus normas y controles.
• Conforme la edad avanza, la persona tiende a buscar actividades más reposadas y
aumentan las responsabilidades y compromisos sociales que condicionan las
actividades de ocio de manera importante.
• El ocio individual y el ocio compartido también influyen.
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El ocio individual es el que desarrollamos solos, a través de algunas de nuestras
aficiones (lectura, juegos...).
El ocio compartido es el que desarrollamos con nuestros familiares, amigos o con
otras personas a las que conocemos a través de determinadas actividades de ocio.
Estrategias y prácticas para un ocio de calidad
Identificar y minimizar las dificultades que encuentran las personas con discapacidad
intelectual en su ocio cotidiano va a ayudar a generar acciones y prácticas que fomenten
la adquisición de un estilo personal de ocio y que éste sea de calidad. Algunas de ellas
son:
Escucha activa
Es importante adoptar una actitud de escucha activa en la comunicación con las
personas con discapacidad, por encima de ideas preconcebidas. La escucha activa es
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la habilidad de escuchar, no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino
los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que está diciendo.
Para llegar a entender a una persona se precisa cierta empatía y saber ponerse en su
lugar. Escuchar activamente las emociones de los demás es tratar de "meternos en su
piel" y entender sus motivaciones; no significa que estemos de acuerdo con la posición
del otro, sino entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.
El poder de decisión
Todas las personas tenemos derecho a decidir cómo queremos que se desarrolle y sea
nuestra vida y nuestro ocio.
Las elecciones y decisiones forman parte del día a día y se pueden considerar como
una expresión de:
• Autonomía: nuestra libertad para definir cómo somos y qué es lo que valoramos.
La posibilidad de hacer elecciones nos da poder para determinar en gran medida lo
que nos ocurre momento a momento.
• Independencia: implica vivir nuestra propia vida de la forma en la que queremos
vivir, dentro de la capacidad de hacerlo y de forma que sea coherente con las
preferencias y los valores personales.
• Responsabilidad: supone asumir las consecuencias de los propios actos.
Para que las personas con discapacidad intelectual tomen decisiones significativas es
fundamental apoyarlas para su capacitación y generar oportunidades en el entorno que
les permita promover cambios importantes y modificar su situación con respecto al ocio.
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Muchas personas necesitan apoyos concretos para fijar objetivos, priorizar, resolver
problemas, recopilar información y generar y seleccionar alternativas.
Todas las elecciones deben ser elecciones informadas, basadas en la conciencia, el
entendimiento y una consideración cuidadosa de las posibles opciones y probables
consecuencias.
La clave es aprender cuándo es necesario el apoyo y desarrollar estrategias que den
poder a la persona con discapacidad para que haga elecciones de forma independiente
y que reflejen sus preferencias personales.
Para facilitar elecciones, es necesario tener presente que las personas con discapacidad
intelectual deben:
• Acceder a nuevas situaciones que supongan hacer elecciones y asumir las
consecuencias. La oportunidad de asumir riesgos puede fomentar la confianza en
uno mismo.
• Percibir que se tienen expectativas consistentes, no solo en sus habilidades para el
éxito, sino para saber sobreponerse al fracaso.
• Sentir que tienen apoyo estabIe, dando seguridad durante y después del proceso
de elección, aunque no sea exitoso.
Apoyos
Todas las personas necesitamos apoyos para desarrollarnos y vivir. Al hablar de apoyos
estamos pensando en personas, relaciones, objetos, entornos, actividades o servicios
que responden a alguna de nuestras necesidades y nos ayudan a conseguir nuestros
objetivos.
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Cuando vamos de vacaciones a una ciudad que no conocemos, los planos nos ayudan
a ubicarnos en la calle o en el metro, pero a veces también necesitamos preguntar a la
gente que vive allí o mirar en una foto los ingredientes que tiene determinado plato que
nos ofrecen en el restaurante.
En nuestra vida diaria necesitamos el apoyo de personas cercanas (familiares y
amigos), de los recursos de nuestra comunidad y de los profesionales que trabajan en
ellos (médicos, maestros,…). Las personas con discapacidad intelectual necesitan esos
mismo apoyos pero con mayor intensidad y frecuencia.
A la hora de hablar de apoyos en ocio, hay que tener en cuenta lo siguiente:
• El apoyo no es un lujo, sino una necesidad, y las personas con discapacidad
intelectual tienen derecho a tenerlos en todos los entornos en los que se
desenvuelven. Sin embargo, eso no debe llevar a pensar que todas las personas
con discapacidad van a necesitar apoyo para todos los ámbitos de su vida. Hay
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muchas cosas que pueden hacer por sí mismas y con los mismos apoyos con los
que contamos los demás: los que están presentes en nuestra comunidad de forma
natural.
• Cada persona es diferente y debe recibir los apoyos que necesite en el momento y
en el lugar preciso: en la calle, en el transporte, en el cine, en su casa,… No hay
dos personas con discapacidad iguales: algunas necesitan apoyos mínimos y
puntuales; para otras es fundamental recibir apoyos permanentes, e incluso
asistencia personal.
• Cada persona tiene sus necesidades, fortalezas, habilidades y deseos que son
únicos y ligados a sus circunstancias personales. Por ello, es esencial conocer a
cada persona y su situación concreta.
• Es necesario indagar qué apoyos se necesitan, teniendo presente que cada
persona necesita unos apoyos concretos y determinados, diferentes a los de otras
personas, y que pueden cambiar a lo largo de su vida.
• Los apoyos deben orientarse y programarse para conseguir los resultados que cada
persona desea. Algunos, también, pueden favorecer el desarrollo de capacidades
y que la persona pueda dejar de necesitarlos.
• La principal fuente de apoyo no debe centrarse exclusivamente en las entidades del
sector de la discapacidad, sino que la persona debe analizar su propia red personal
y la de la comunidad próxima; si bien la entidad puede acompañar en su
identificación.
En el ámbito del ocio, la persona con discapacidad intelectual puede recibir diferentes
tipos de apoyos:
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• Apoyos humanos: que habitualmente son las personas que le rodean: familiares,
amigos, compañeros, voluntariado, profesionales,… No debemos olvidar que
también las personas con discapacidad intelectual pueden prestar apoyo a otras
personas.
• Apoyos técnicos o del entorno: que pueden ayudar a las personas a llevar una
vida más independiente: ordenadores adaptados, apoyos visuales, agendas
personales…
Las personas deben disponer de estos apoyos en su vida cotidiana y deben estar
en su poder (y no en el de los profesionales o en el Servicio) para disfrutar de su
ocio individual, familiar, en casa, cuando salen con los amigos…
• Apoyos de servicios especializados: se dedican a ocio y/o discapacidad y que
pueden ser comunitarios o específicos.
A su vez, los apoyos también se pueden diferenciar entre:
• Basados en servicios: los proporcionan personas o equipamientos que no forman
parte del ambiente natural.
Es el caso del Servicio de Ocio Inclusivo que brinda los apoyos que las personas
necesitan para poder desenvolverse en los mismos entornos y servicios que el resto
de la población. A este Servicio dedicaremos el próximo capítulo.
También es el caso de los equipamientos comunitarios de ocio (polideportivos,
centros comerciales, cines, teatros, parques…) que han de contar con apoyos que
permitan participar a todas las personas.
• Naturales: los que la propia persona con discapacidad encuentra en su entorno
familiar o comunitario.
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Verdugo y Jordán de Urríes definen el apoyo natural como cualquier estrategia, recurso,
relación o interacción, proporcionada por personas, procedimientos, instrumentos o
equipamiento que:
− Se encuentren típicamente disponibles y/o son culturalmente adecuados en los
ambientes de la comunidad en los que se desenvuelve una persona.
− Facilitan la obtención de resultados positivos en el ámbito profesional, personal y
social.
− Incrementan la calidad de vida de la persona.
En la comunidad
Las personas con discapacidad quieren estar presentes en todos los ámbitos de la vida,
quieren formar parte activa de su comunidad, quieren estar incluidas y vivir experiencias
de ocio comunitarias positivas.
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Para ello, es necesario que la sociedad reconozca y garantice que se dan las
condiciones para el ejercicio de derechos y deberes de las personas con discapacidad,
su sentido de pertenencia y su participación. Estos tres elementos son necesarios para
que las personas con discapacidad intelectual gocen de una ciudadanía plena.
Ejercicio de derechos
En el día a día, muchos derechos de las personas con discapacidad intelectual son
vulnerados: no se trata de promulgar más leyes y normativas, sino de asegurar el
ejercicio cotidiano de los derechos básicos en igualdad con el resto de los ciudadanos.
Sentido de pertenencia
Nuestro sentido de pertenencia a una comunidad se construye a partir de nuestras
experiencias, del lugar dónde vivimos y de las personas que conocemos; pero la esencia
de comunidad se fundamenta en cómo nos sentimos en ella.
Formar parte de una comunidad es estar en los lugares en los que está el resto de las
personas y tener redes sociales y relaciones establecidas en igualdad, reciprocidad,
confianza y respeto.
Participación
Participar significa tomar parte: colaborar, contribuir, compartir ideas y opiniones,
interesarse, intervenir, comprometerse, ser protagonista de lo que ocurre alrededor.
Las personas con discapacidad suelen encontrarse con mayores obstáculos para su
participación plena y efectiva en la sociedad, en las mismas condiciones que las demás.
4.1.3. El ocio como ámbito de desarrollo humano
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El ocio es, actualmente, un fenómeno que va adquiriendo mayor importancia social y
personal. Esta emergencia se debe a factores relacionados con el avance y progreso
de los países desarrollados dadas las nuevas circunstancias: crisis del trabajo, medios
de comunicación y locomoción, desarrollo de tecnologías de comunicación e
información, mayor nivel educativo en la población, y por su incidencia: en la
organización social y personal del tiempo y el espacio, en el desarrollo económico de la
sociedad, en la evolución de los hábitos y estilos de vida.
El siglo XX ha sido el del gran avance del ocio, su importancia se ha hecho patente
desde tres ejes fundamentales:
• La disponibilidad de tiempo: las condiciones socioeconómicas, la situación del
mercado del trabajo, el aumento de la esperanza de vida, el desarrollo de
tecnologías de la información y comunicación, son elementos que han contribuido
a que se disponga de mayor cantidad de tiempo libre.
• La práctica de actividades: hay muchas clasificaciones de actividades de ocio
pero la persona siente la necesidad de hacer cosas que le permitan reafirmar su
identidad.
• El ocio como consumo: en la actualidad el ocio va unido al gasto generado y al
convertir prácticas de consumo (comprar, tener y consumir) en prácticas de ocio.
El ocio constituye un fenómeno social de gran relevancia en la actualidad y, por ello, se
asignan tiempos y espacios casi sagrados para su pleno disfrute. Teniendo en cuenta
que, a pesar de ser necesario el tiempo desde el punto de vista cuantitativo, la calidad
emerge como parámetro fundamental para gozar de las experiencias de ocio. Hoy en
día parece menos necesario justificar la importancia del ocio, el crecimiento del nivel
educativo de la población, las legislaciones laborales y las políticas de los últimos años,
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junto al acceso masivo de los medios de locomoción y las tecnologías de la
comunicación, han favorecido el desarrollo de unos estilos de vida en los que el ejercicio
del ocio tiene una gran incidencia temporal, personal, económica, política y social.
En 1994, la Asociación Internacional WLRA (World Leisure & Recreation Association),
publicó la Carta sobre la Educación del Ocio, que definía los elementos constituyentes
del concepto de ocio actual:
1. El ocio se refiere a un área específica de la experiencia humana, con sus beneficios
propios, entre ellos la libertad de elección, creatividad, satisfacción, disfrute y placer,
y una mayor felicidad. Comprende formas de expresión o actividad amplias cuyos
elementos son frecuentemente tanto de naturaleza física como intelectual, social,
artística o espiritual.
2. El ocio es un recurso importante para el desarrollo personal, social y económico, y
es un aspecto de la calidad de vida. El ocio es, también, una industria cultural que
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crea empleo, bienes y servicios. Los factores políticos, económicos, sociales,
culturales y medio ambientales aumentan o dificultan el ocio.
3. El ocio fomenta una buena salud general y un bienestar al ofrecer variadas
oportunidades que permiten a individuos y grupos seleccionar actividades y
experiencias que se ajustan a sus propias necesidades, intereses y preferencias.
Las personas consiguen su máximo potencial de ocio cuando participan en las
decisiones que determinan las condiciones de su ocio.
4. El ocio es un derecho humano básico, como la educación, el trabajo y la salud, y
nadie debe ser privado de él por razones de género, orientación sexual, edad, raza,
religión, creencia, nivel de salud, discapacidad o condición económica.
5. El desarrollo del ocio se facilita garantizando las condiciones básicas de vida, tales
como seguridad, cobijo, comida, ingresos, educación, recursos sostenibles,
equidad y justicia social.
6. Las sociedades son complejas, están interrelacionadas y el ocio no puede
desligarse de otros objetivos vitales. Para conseguir un estado de bienestar físico,
mental y social, un individuo, o grupo, debe identificar y lograr aspiraciones,
satisfacer necesidades e interactuar de forma positiva con el entorno. Por tanto, se
entiende el ocio como recurso para aumentar la calidad de vida.
7. Muchas sociedades se caracterizan por un incremento de la insatisfacción, el
estrés, el aburrimiento, la falta de actividad física, la falta de creatividad y la
alienación en el día a día de las personas. Todas estas características pueden ser
aliviadas mediante conductas de ocio.
8. Las sociedades del mundo están experimentando profundas transformaciones
económicas y sociales, las cuales producen cambios significativos en la cantidad y
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pauta de tiempo libre disponibles a lo largo de la vida de los individuos. Estas
tendencias tendrán implicaciones directas sobre varias actividades de ocio, a su
vez, influirán en la demanda y oferta de bienes y servicios de ocio.
El ocio es un ámbito de desarrollo humano que se caracteriza por la libertad de elección,
de expresión, de realización de tareas no utilitarias y de vivencias satisfactorias. El ocio
autotélico es una experiencia humana, desinteresada, con un fin en sí mismo. Es fuente
de satisfacción y tiene una finalidad intrínseca. El ocio no persigue objetivos externos y
por ello se convierte en un ámbito relevante y vivencia satisfactoria en cada persona,
tenga discapacidad o no.
La conceptualización actual del ocio se centra en tres argumentos principales: el ocio
como autorrealización, entendiendo como un ejercicio de libertad y relacionado con el
desarrollo personal y comunitario. El ocio como derecho, constituye una experiencia a
la que todas las personas tienen derecho. En las grandes declaraciones de derechos
humanos está recogido el derecho al ocio, de manera más explícita o implícita, pero, de
todos modos, es un derecho articulado en la legislación actual.
El ocio como calidad de vida, se relaciona con las necesidades del ser humano y en ese
escenario el ocio es un ámbito relevante y debe ser satisfecho positivamente.
Se entiende por dimensión por cada una de las magnitudes de un conjunto que sirven
para definir un fenómeno, por tanto, cada dimensión es un aspecto del fenómeno que
lo configura. Las principales dimensiones del ocio autotélico son: lúdica, ambiental,
creativa, festiva y solidaria. Todas ellas se caracterizan por la libertad como eje
fundamental, y por entender el ocio no como una simple actividad, sino como una actitud
ante la acción, determinada por la voluntariedad, la posibilidad de elección y vivenciada
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como altamente placentera. Establecer diferentes tipos de dimensiones no es más que
un instrumento operativo para profundizar en el conocimiento del fenómeno del ocio.
Todas estas dimensiones contribuyen al desarrollo integral de la persona, éste tiene su
máxima expresión con relación al propio individuo, pero no se deben olvidar las
implicaciones que se derivan sobre las demás personas y sobre el entorno en el que se
vive, ya que el ocio redunda en el crecimiento personal, grupal y social, destacando su
papel como factor de equiparación e igualdad social. Las dimensiones del ocio brindan
la oportunidad de situar la experiencia de ocio desde un punto de vista conceptual y
genérico.
Las grandes manifestaciones del ocio en nuestra sociedad son: la cultura, el turismo, el
deporte y la recreación, los ámbitos del ocio constituyen espacios de significado social
y de potencial personal para vivenciar experiencias de ocio y participar de rasgos de las
diferentes dimensiones del ocio. Cada ámbito de ocio se dota de actividades, según en
los espacios en los que se practica, en función de los tiempos en los que se desarrolla
y según los participantes.
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Desde la posición de defensa de un ocio autotélico, que se apoya en una perspectiva
humanista, se entiende el ocio como una experiencia integral de la persona y un derecho
humano fundamental. Una experiencia humana compleja (direccional y
multidimensional), centrada en actuaciones queridas, autotélicas y personales (con
implicaciones individuales y sociales). Y un derecho humano básico que favorece el
desarrollo, como la educación, el trabajo o la salud, y del que nadie debería ser privado
por razones de género, orientación sexual, edad, raza, religión, creencia, nivel de salud,
discapacidad o condición económica. Un derecho que debería ser garantizado como
establecen los principios fundamentales que rigen su acción.
La experiencia de ocio se relaciona con el desarrollo personal y tiene sentido en sí
misma. La novedad es un factor de motivación que nos permite acceder a vivencias
desconocidas como si fueran acontecimientos extraordinarios. Vivir es experimentar y
esto significa tener vivencias en primera persona, ser protagonista activo en el ámbito
del ocio.
Además, es necesario hacer hincapié en los beneficios que supone el ocio en las
personas con discapacidad y en las barreras que determinan el grado de acceso y
participación de las personas con discapacidad al ámbito del ocio.
Los beneficios que produce a las personas con discapacidad participar en experiencias
de ocio afianzan la idea de la necesidad de que vivencien, disfruten y experimenten el
ocio en su sentido más pleno. El ocio constituye un campo de investigación
caracterizado por un pluralismo disciplinar, y aborda diversas áreas psicosociales, pero
también se estudian los efectos psicológicos derivados y la cobertura de necesidades
de la persona, se presta atención a los efectos que producen las experiencias de ocio
en la salud física y mental, en una vida satisfactoria y en el crecimiento personal
psicológico.
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En las personas con discapacidad las experiencias de ocio pueden resultar altamente
beneficiosas por diversas razones:
• La acumulación de experiencias negativas experimentadas, fruto de la
discriminación hacia las personas con discapacidad, se compensa por las
consecuencias positivas derivadas del ocio.
• El ocio se convierte en un área de la vida especialmente relevante para personas
que, por sus características y necesidades, no pueden asumir determinados roles
sociales en otros ámbitos de la vida.
• El ocio, a diferencia de otros ámbitos, no tiene unos cánones de excelencia o unos
estándares que haya que cumplir. El valor del ocio está en la persona y en el
sentido, significado y disfrute que cada uno le otorga.
Cuando se habla de beneficios se pueden mencionar distintos tipos. Esta clasificación
los divide en tres grupos físicos, psicológicos y sociales:
1. Beneficios físicos/fisiológicos: algunos de los principales beneficios derivados
de las actividades de ocio es la mejora de la salud y de la condición física. Muchas
de las experiencias de ocio más extendidas tienen relación con el movimiento y la
actividad, lo cual incide en el mantenimiento de la salud y la forma física.
2. Beneficios psicológicos: se dividen en emocionales, cognitivos y conductuales. -
Emocionales: hacen referencia a sentimientos, afectos o emociones positivas que
se derivan y producen a raíz de las experiencias de ocio, incluyen afectos y
percepciones sobre uno mismo.
− Cognitivos: las actividades de ocio son una fuente de nuevos aprendizajes,
desarrollo de destrezas, adquisición de conocimientos y dominio de habilidades.
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− Conductuales: hacen referencia a los efectos positivos que la participación en
experiencias de ocio tiene sobre la adquisición de habilidades manuales.
3. Beneficios sociales: se refieren a las mejoras y efectos positivos que las
experiencias de ocio pueden tener en las relaciones interpersonales y en las
habilidades sociales.
El tiempo de ocio es un marco espacial y temporal que permite promocionar las
potencialidades de la persona, darle protagonismo, autonomía, responsabilidades,
conocer situaciones diferentes, vivir nuevas experiencias, descansar, divertirse, tener
iniciativas, decidir y elegir, participar y relacionarse con los demás en entornos diferentes
al habitual. Todo ello es para todas las personas, pero se trabaja para intentar que lo
alcancen las personas con discapacidad.
El ocio genera oportunidades de desarrollo por diferentes razones, debido a que se
produce una mayor flexibilidad en la obtención de logros y metas, las exigencias sociales
y familiares son menores, se consolidan hábitos y responsabilidades en un marco de
convivencia, la participación en ocio facilita aprendizaje de comportamientos sociales,
es un espacio muy importante para la participación social, la parte lúdica del ocio
favorece el desarrollo de actitudes positivas, las prácticas de ocio contribuyen al
desarrollo integral de la persona, y la interacción entre iguales y la relevancia del grupo
facilita la integración.
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Durante mucho tiempo, el ocio ha sido considerado un aspecto secundario dentro de la
problemática global de la persona con discapacidad, lo cual se ha traducido en un estilo
de ocio inexistente, o al menos pobre y excesivamente dependiente, alejado de la oferta
de ocio de la comunidad. Esta situación ha propiciado, a menudo, que sean las
asociaciones las que dan forma a ese vacío, constituyendo e incluyendo en su red de
servicios el tiempo libre y desarrollando programas al respecto. Las personas con
discapacidad han pasado de estar excluidas de las experiencias de ocio, a que se
empiece a reconocer que, ante todo, son personas con parecidas necesidades e
intereses al resto de los miembros de la comunidad, de todo ello se deduce la evidencia
de que sí pueden y por tanto debieran poder participar en la oferta de ocio.
Para finalizar, el ocio humanista es un derecho fundamental y una experiencia humana.
Toda persona debe tener la posibilidad real de experimentar vivencias de ocio, dado
que el ocio es un ámbito fundamental del desarrollo humano y un área de crecimiento
personal.
4.2. EL OCIO INCLUSIVO
Inclusión no significa que seamos iguales o estemos de acuerdo en todo, sino más bien
que celebramos nuestra diversidad y disimilitudes con respeto y gratitud. Inclusión no
significa que hayamos de olvidar nuestras diferencias personales; más bien alude al
desarrollo de la comunidad en que conocemos a otras personas y las servimos de
apoyo.
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Del término inclusión se trasluce que todos merecemos que nos den una oportunidad
con el fin de formar parte de una comunidad, desde los albores de nuestra vida. Por lo
tanto, la expresión «uno más desde el principio» resulta capital a la noción de inclusión.
La inclusión no implica que exista un estado de segregación, sino más bien que los
seres humanos tienen el derecho de ser incluidos en oportunidades y responsabilidades
que se ofrecen en su comunidad.
Se entiende inclusión como término anglosajón que significa incluir a alguien, es
comprender o incorporar como parte de un todo, tratar o considerar como comprendido.
Desde un enfoque inclusivo el punto de partida es el reconocimiento de que el todo
puede comprender muchas partes, pero, en todo caso, ellas forman parte del todo y
deberían ser consideradas en tal condición.
La atención a la diversidad favorece el desarrollo personal y el acceso a la oferta,
permite adaptarse a las características de los participantes, responde a las necesidades
de la sociedad y compensa desigualdades. Se han desarrollado reflexiones e
investigaciones, hasta el momento en mayor medida por la presencia de alumnos con
necesidades educativas especiales en el ámbito escolar, desde teorías y prácticas
distintas, pero todas ellas con el propósito común de crear una situación social
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totalmente abierta a la diversidad y que implica a todas las instituciones y agentes que
forman parte de la comunidad.
La inclusión es, ante todo, una cuestión de derechos humanos y, por consiguiente,
asume la defensa de una sociedad para todos, razón ética por la que debería también
ser asumida por toda la sociedad. Esta propuesta se sustenta en la premisa de que la
comunidad debe satisfacer las necesidades de todos, independientemente de sus
particularidades, características y condiciones.
La inclusión como principio de actuación nace en el ámbito educativo, La Declaración
Universal de los Derechos Humanos explicita en diversos referéndum y pronunciaciones
el derecho de inclusión del alumnado con discapacidad, con un sentido de normalización
e igualdad de oportunidades. La educación inclusiva es un movimiento educativo
fundamentado en el principio de educación para todos, que como tal reconoce la
educación como un derecho de todas las personas. La relación entre justicia social e
inclusión de alumnos con necesidades educativas especiales es muy estrecha por el
mero hecho de que si los alumnos con déficit en capacidades son segregados, excluidos
de clases regulares o siguen un currículo y enseñanza diferenciadora del resto de
alumnos, no es posible que la justicia social sea una realidad en las escuelas. Hablar de
escuela inclusiva implica tener en cuenta las condiciones y capacidades organizativas
que los centros poseen para hacer posible la inclusión.
En la actualidad, la inclusión se aplica a otros ámbitos y a la comunidad en general, pero
la inclusión no es la etiqueta moderna de la educación especial, ni un sinónimo de
integración tal y como ésta ha venido desarrollándose en los últimos años.
La verdadera inclusión no se produce por un simple ordenamiento de experiencias, por
la integración social o por la organización de actividades. La plena inclusión se produce
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cuando el contexto de la experiencia es natural, sin contaminación de estructuras de los
sistemas o por profesionales, debe ocurrir de forma fortuita, este enfoque viene
determinado por un cambio social que produce una asimilación en el conjunto de la
sociedad y de las estructuras sociales vigentes. La plena inclusión supone:
1. Una dinámica social que implica cambios en el entorno y en los participantes.
2. Interacciones entre personas con y sin discapacidad, que deben estar basadas en
un verdadero interés del uno por el otro, con objetivos comunes y en términos de
igualdad y sentido de pertenencia, relaciones duraderas, oportunidades de
compromiso social, y en un clima de comunicación sin juicios ni prejuicios. Cada
persona es valorada de acuerdo a sus capacidades y toma de decisiones.
La inclusión es el principio rector que guía las acciones encaminadas a que todas las
personas formen parte real de la sociedad de la que son miembros, destaca,
especialmente, la idea de la responsabilidad que tiene el entorno de generar acciones y
prácticas que fomenten la plena aceptación y participación de los colectivos distintos en
el mundo que les rodea. Este principio está ligado a dos procesos:
• La participación activa: hace referencia a tomar parte desde una posición de
organizador/gestor, implicándose a diferentes niveles en una propuesta
determinada, y la participación pasiva alude a actuar como mero
espectador/receptor, de una propuesta dada y hecha por otros.
• Equiparación de oportunidades: significa el proceso mediante el cual el sistema
general de la sociedad (el medio físico y cultural, la vivienda y el transporte, los
servicios sociales y sanitarios, las oportunidades de educación y trabajo, la vida
cultural y social, incluidas las instalaciones deportivas y de recreo) se hace
accesible para todos.
30
La legislación sobre accesibilidad se centra fundamentalmente en aspectos físicos y en
aspectos de supresión de barreras de comunicación. Apenas se consideran aspectos
de la inclusión social, que hace referencia al grado en que aspectos de la gestión del
equipamiento facilitan la participación de todas las personas con discapacidad en la
oferta de ocio del equipamiento, son medidas que favorecen la participación,
fundamentalmente a personas con discapacidad intelectual y personas con enfermedad
mental.
Elementos clave de la inclusión en el ocio
31
Establecer niveles de inclusión, física, comunicativa y social, es una manera de
operativizar y poder evaluar el grado de inclusión en infraestructuras, equipamientos,
servicios y programas de ocio, además, también, permite diseñar estructuras de ocio
inclusivas, para toda la ciudadanía:
• La inclusión física viene definida por los elementos facilitadores de las
infraestructuras y equipamientos de ocio que permiten a toda persona acceder,
entrar, salir y utilizar los espacios.
• La inclusión comunicativa define las condiciones facilitadoras en aspectos
cualitativos y cuantitativos de la información y la señalización.
• La inclusión social define elementos de gestión que facilitan la plena participación y
las relaciones interpersonales entre todas las personas. Este nivel incluye el
fomento de actitudes sociales positivas hacia los colectivos distintos; el desarrollo
de una programación incluyente que responda a las necesidades de todos los
usuarios; el establecimiento de una política de publicidad y marketing, que incluya
la diversidad como valor, la cualificación y formación de los profesionales que
atienden los servicios y programas; y el análisis de los programas ofertados, en
32
general, y aquellos desarrollados de forma específica para personas con
discapacidad.
Al profundizar en la inclusión en ocio es necesario, partiendo del conjunto de elementos
que definen el ocio inclusivo, profundizar en las implicaciones que se derivan de tal
conceptualización, describir los ejes que marcan el diseño de un proyecto de ocio
inclusivo, definir las estrategias de la intervención y precisar las herramientas
estratégicas que los profesionales del ocio van a desarrollar en el marco de una gestión
inclusiva.
En la aplicación de la inclusión a los programas de ocio hay que tomar en consideración
que el ocio inclusivo implica que:
• Se construyan modelos de servicios estructurados de forma que respondan a las
necesidades de cada participante.
• Se alcance el máximo desarrollo comunitario para todas las personas.
33
• Se enfatice el sentido de comunidad para que todas las personas desarrollen el
sentimiento de pertenencia.
• Se asesore, adapte, cambie y proporcione cooperación y ayuda para que cada
persona crezca.
• Se fomenten las relaciones personalizadas y sensibles para crear oportunidades de
comunicación y relación.
• Todas las personas utilicen los mismos equipamientos, servicios y programas
disponibles en su comunidad.
• Se utilicen todos los recursos de ocio disponibles para toda la ciudadanía.
• Se proporcione apoyo social a todas las personas y no solo a los colectivos con
necesidades especiales.
• Se apoye el desarrollo de servicios y programas de ocio en los recursos generados
por la comunidad para otras áreas de intervención. La inclusión en la práctica
aplicada al ámbito del ocio se apoya en tres ejes.
Los profesionales del ocio inclusivo, además de actualizar conceptos en torno a la
diversidad humana y asumir la importancia del ocio como potenciador del desarrollo
humano, deben desarrollar una gestión inclusiva plena en equipamientos, servicios y
programas de ocio. Para ello deben tener en cuenta las siguientes herramientas
estratégicas:
• Diseño, planificación y programación de la oferta de ocio.
• Planificación centrada en la persona.
• Identificación necesidades compartidas por diferentes usuarios.
34
• Igualdad de expectativas positivas hacia todos los participantes.
• Consideración de las limitaciones de la persona y el grupo.
• Prestación de ayudas cuando la persona lo necesita y lo solicita. El incremento de
ayuda puede ser: proporcionar explicaciones complementarias, realizar la actividad
de forma distinta, o por parejas o pequeños grupos, y/o sugerir la misma actividad
en partes.
• Cambios en el planteamiento y en la organización de los servicios gestión de
apoyos y la adaptación del entorno.
Por último, decir que la inclusión en el ocio se considera un derecho humano, se dirige
a todas las personas, se basa en un modelo sociológico, se apuesta por la inclusión
total y global de toda persona en cualquier ámbito, implica una reforma estructural, se
toma como referencia la comunidad y el entorno social, plantea una oferta común para
todas las personas, se articula desde una organización inclusiva, requiere formación
profesional y supone apostar y comprometerse por un ocio inclusivo: adoptar el principio
35
de inclusión, adaptar la realidad a las necesidades de cada persona y adecuar la oferta
a usuarios distintos por diferentes razones.
4.2.1. El recorrido hacia la inclusión en ocio
Es fundamental destacar el papel que desempeña el tejido asociativo de la discapacidad
como estructura de soporte a todas las asociaciones para intervenir en el ámbito del
ocio. Esta estructura determina y condiciona el papel de las asociaciones como
prestadoras de servicios de ocio y gestoras de los programas de ocio para los diferentes
colectivos de personas con discapacidad. Este modelo se apoya, principalmente, en el
conocimiento que cada entidad tiene sobre la discapacidad con la que trabaja, lo cual le
avala y dota de garantías para la cobertura de las necesidades de cada persona con
discapacidad en ocio. El papel asignado al ocio ha evolucionado considerablemente en
la última década, actualmente, en la mayoría de los casos, supone un ámbito de vital
importancia para el pleno desarrollo de la persona con discapacidad y se considera
fundamental posibilitar el acceso y disfrute de la persona a experiencias de ocio
cotidianas o extraordinarias.
Las asociaciones abanderan el ocio como experiencia y derecho, y apuestan por un ocio
integrado, normalizado y autodeterminado. Los principales objetivos de los servicios de
ocio son la integración, el acceso a la comunidad, el desarrollo personal y los beneficios
que se derivan de la participación en actividades de ocio. Se ha producido un gran
avance en la consolidación del servicio de ocio como un ámbito autónomo y con entidad
propia dentro de la red de servicios que prestan las asociaciones, también se ha
progresado en la profesionalización de los servicios de ocio y en las partidas
presupuestarias, aún hoy insuficientes, asignadas. Asimismo ha crecido la importancia
asignada al uso de recursos, equipamientos y servicios comunitarios de ocio. En la
actualidad se centran, además de en mantener la estructura de ocio desarrollada, en
36
trabajar la autogestión y autodeterminación en el ocio de las personas con discapacidad
(aumentando el desarrollo de la aplicación de planes individualizados en ocio).
Los principales elementos que definen la situación actual de los servicios de ocio de las
asociaciones, se apoyan en el papel de prestadoras de servicios directos de ocio que
ha consolidado todo el tejido asociativo del ámbito de la discapacidad.
Las principales preocupaciones de los servicios de ocio se centran en la calidad del
servicio prestado y en la financiación del mismo. Se considera fundamental tener
estructura para responder al ocio cotidiano y al ocio en periodo vacacional, con carácter
más extraordinario, cada vez hay más servicios de ocio profesionalizados, los
programas de ocio se sustentan de una financiación externa. El tener una determinada
discapacidad es el requisito más solicitado, al igual que residir en un determinado lugar.
La oferta se centra en grupos concretos de discapacidad y se responde a las demandas
de los usuarios, y en algunos casos a las de las familias. Los servicios de ocio organizan
37
los programas de ocio: por actividades de ocio, en función de los objetivos perseguidos,
en torno a un club de ocio, o por ámbitos de ocio (recreación, cultura, deporte, y turismo).
En los programas de ocio la orientación mayoritaria es la que se ha denominado mixta,
es decir, aquella que combina aprendizaje y disfrute del ocio de forma simultánea. Se
utilizan para el desarrollo de las actividades de ocio equipamientos comunitarios y
equipamientos propios de cada asociación.
Existen un conjunto de demandas identificadas desde las necesidades de las personas
con discapacidad, con relación al ámbito del ocio y su entorno (equipamientos, servicios,
programas y actividades). Todas ellas se centran en dos ejes, el primero de ellos
relacionado con la participación y el segundo con la equiparación de oportunidades. En
relación con la participación de las personas con discapacidad en ocio es fundamental:
posibilitar oportunidades de relación y socialización de las personas con discapacidad
en espacios de ocio, desarrollar servicios de acompañamiento individual, articular
servicios de intermediación entre asociaciones y comunidad, fomentar la participación
de las personas con discapacidad en actividades de ocio comunitarias, garantizar las
condiciones de igualdad de participación para personas con y sin discapacidad, adecuar
el acceso a nuevas experiencias de ocio y desarrollar proyectos que respondan a cada
persona de forma individualizada.
Con el fin de garantizar la equiparación de oportunidades en el ocio de la comunidad es
necesario: diseñar el entorno para todas las personas, lo que implica que responda a
necesidades de tipo físicas, comunicativas y/o sociales, exigir condiciones de
accesibilidad y pleno acceso a actividades adaptadas en todos los ámbitos del ocio,
trabajar en estrecha colaboración con el sector del ocio, profesionalizar el sector del ocio
en materia de discapacidad, y desarrollar sistemas de información de las condiciones
de accesibilidad de los equipamientos, servicios y programas de ocio.
38
Para finalizar, el ocio es un ámbito de desarrollo humano para toda la ciudadanía. En el
caso de las personas con discapacidad persisten elementos estructurales que dificultan
el pleno acceso a toda la oferta de ocio que se desarrolla en la comunidad. El diseño,
desarrollo y evaluación de proyectos de ocio inclusivos garantizan el ejercicio del
derecho al ocio y posibilitan vivenciar experiencias de ocio a las personas con
discapacidad en la comunidad a la que pertenecen.
4.3. RELACIÓN DEL OCIO Y TIEMPO LIBRE CON LA DISCAPACIDAD
4.3.1. El ocio y el tiempo libre con personas con discapacidad
La principal característica de la discapacidad es la ausencia o restricción de la capacidad
para realizar una actividad dentro de los parámetros que la sociedad considera como
normales para una persona.
A la hora de disfrutar de su ocio y tiempo libre las personas con discapacidad se
encuentran con muchas dificultades. Dichas dificultades pueden ser arquitectónicas,
sociales y personales. Las barreras arquitectónicas son aquellas que limitan o dificultan
39
la libertad de movimiento, accesibilidad y desplazamiento. Las dificultades sociales se
refieren al trato que estas personas reciben por parte del resto de la sociedad, que en
algunos casos puede ser discriminatorio. Por su parte, las barreras personales aluden
a los problemas que puedan presentar a la hora de comunicarse, o en la actitud.
A su vez, uno de los aspectos más importantes a la hora de hablar del ocio, y donde
muchos autores coinciden es en el concepto de libertad, es decir, poder elegir libremente
lo que uno quiere hacer (autodeterminación). En las personas adultas con discapacidad
son los cuidadores o los profesionales quienes deciden sobre las actividades que éstos
puedan realizar en su tiempo libre.
En el ámbito del ocio, todas las personas deberían de tener equiparación de
oportunidades, es decir, tener accesibilidad física social y comunicativa en el entorno.
Con mucha frecuencia las personas con discapacidad en los contextos donde se realiza
el ocio se encuentran barreras a nivel físico, social y comunicativo. Dependiendo del tipo
de discapacidad existen diferentes demandas en el ámbito del ocio:
• Las personas con discapacidad auditiva necesitan elementos que faciliten la
señalización visual y disponer de recursos humanos y/o técnicos, según se
necesiten apoyos visuales y/o auditivos.
• Las personas con discapacidad física necesitan y demandan medidas en las
infraestructuras y equipamientos de ocio, en accesos de entrada y salida, y en las
condiciones de los espacios.
• Las personas con discapacidad intelectual demandan, en el ocio, profesionales que
posean herramientas y sean capaces de atender sus necesidades en el mismo
contexto en el que se responde al resto de la población.
40
• Las personas con discapacidad visual requieren elementos que faciliten la
señalización táctil y sonora.
• Las personas con parálisis cerebral requieren respuestas en lo que a la inclusión
normativa se refiere, así como la adaptación del material tecnológico empleado en
las actividades de ocio.
• Las personas con enfermedad mental necesitan apoyos, adaptaciones y recursos
adicionales, además de profesionales expertos en su situación.
41
4.3.2. La normativa autonómica española
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad del 13 de
diciembre de 2006. En su artículo 30 de Participación en la vida cultural, las actividades
recreativas, el esparcimiento y el deporte establece que:
1. Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a
participar en igualdad de condiciones con las demás personas en la vida cultural, y
adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar que las personas con
discapacidad:
• Tengan acceso a material cultural en formatos accesibles.
• Tengan acceso a programas de televisión, películas, teatro y otras actividades
culturales en formatos accesibles.
• Tengan acceso a lugares en donde se ofrezcan representaciones o servicios
culturales tales como teatros, museos, cines, bibliotecas y servicios turísticos y,
en la medida de lo posible, tengan acceso a monumentos y lugares de importancia
cultural nacional.
2. Los Estados Partes adoptarán las medidas pertinentes para que las personas con
discapacidad puedan desarrollar y utilizar su potencial creativo, artístico e
intelectual, no solo en su propio beneficio, sino también para el enriquecimiento de
la sociedad.
3. Los Estados Partes tomarán todas las medidas pertinentes, de conformidad con el
derecho internacional, a fin de asegurar que las leyes de protección de los derechos
de propiedad intelectual no constituyan una barrera excesiva o discriminatoria para
el acceso de las personas con discapacidad a materiales culturales.
42
4. Las personas con discapacidad tendrán derecho, en igualdad de condiciones con
las demás, al reconocimiento y el apoyo de su identidad cultural y lingüística
específica, incluidas la lengua de señas y la cultura de los sordos.
5. A fin de que las personas con discapacidad puedan participar en igualdad de
condiciones con las demás en actividades recreativas, de esparcimiento y
deportivas, los Estados Partes adoptarán las medidas pertinentes para:
• Alentar y promover la participación, en la mayor medida posible, de las personas
con discapacidad en las actividades deportivas generales a todos los niveles.
• Asegurar que las personas con discapacidad tengan la oportunidad de organizar
y desarrollar actividades deportivas y recreativas específicas para dichas
personas y de participar en dichas actividades y, a ese fin, alentar a que se les
ofrezca, en igualdad de condiciones con las demás, instrucción, formación y
recursos adecuados.
• Asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a instalaciones
deportivas, recreativas y turísticas.
• Asegurar que los niños y las niñas con discapacidad tengan igual acceso con los
demás niños y niñas a la participación en actividades lúdicas, recreativas, de
esparcimiento y deportivas, incluidas las que se realicen dentro del sistema
escolar.
• Asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a los servicios de
quienes participan en la organización de actividades recreativas, turísticas, de
esparcimiento y deportivas.
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La Constitución Española de 1978, en su artículo 43.3 establece que “los poderes
públicos fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte. Asimismo,
facilitarán la adecuada utilización del ocio”.
El Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto
Refundido de La Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su
inclusión social, en su artículo 50, de contenido del derecho a la protección social,
establece que las personas con discapacidad y sus familias tienen derecho a los
servicios sociales de apoyo familiar, de prevención de deficiencias y de intensificación
de discapacidades, de promoción de la autonomía personal, de información y
orientación, de atención domiciliaria, de residencias, de apoyo en su entorno, servicios
residenciales, de actividades culturales, deportivas, ocupación del ocio y del tiempo
libre.
Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y
Accesibilidad de las Personas con Discapacidad, destacan los principios de
Normalización y Accesibilidad Universal. Normalización, es decir, el principio en virtud
del cual las personas con discapacidad deben poder llevar una vida normal, accediendo
44
a los mismos lugares, ámbitos, bienes y servicios que están a disposición de cualquier
otra persona. Accesibilidad universal, entendido como la condición que deben cumplir
los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o
instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y
practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad, y de la
forma más autónoma y natural posible. Presupone la estrategia de diseño para todos y
se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse.
Por otro lado, la OMS reducía el fenómeno de discapacidad a los aspectos
psicobiológicos:
• Deficiencia: toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica,
fisiológica o anatómica.
• Discapacidad: toda restricción o ausencia, debida a una deficiencia, de la
capacidad de realizar una actividad en la forma o margen que se considera normal.
• Minusvalía: situación de desventaja social como consecuencia de una deficiencia
o discapacidad, que limita o impide el desempeño de un rol que es normal, en su
caso, en función de edad, sexo, factores sociales y culturales. La discapacidad, en
la actualidad, es denominada por la OMS en su Clasificación Internacional del
Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), como un fenómeno
multidimensional, resultado de la interacción de las personas con su entorno físico
y social. La discapacidad, en estos términos, se produce por la interacción de las
características de la salud con los factores contextuales. Para ello se sigue el
siguiente esquema conceptual:
• Déficit en el funcionamiento: sustituye al término “deficiencia”, tal y como se venía
utilizando, y hace referencia a la pérdida o anormalidad de una parte del cuerpo o
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de una función fisiológica o mental. En este contexto el término “anormalidad” se
usa para referirse a una desviación significativa de la norma estadística.
• Limitación en la actividad: se entiende como las dificultades que una persona
puede tener en la ejecución de las actividades. Las limitaciones en la actividad
pueden clasificarse en distintos grados, según supongan una desviación más o
menos importante, en términos de cantidad o calidad, en la manera, extensión o
intensidad en que se esperaría la ejecución de la actividad en una persona sin esa
condición de salud. Representa la perspectiva de la persona respecto a la
discapacidad.
• Restricción en la participación (sustituye al término “minusvalía”): los
problemas que una persona puede experimentar en su implicación en situaciones
vitales. La presencia de restricciones en la participación es determinada por la
comparación de la participación de un determinado individuo con la participación
esperada de un individuo sin discapacidad en una determinada cultura o sociedad.
Representa la perspectiva social respecto a la discapacidad.
4.3.3. El papel del trabajador social en el ámbito de la discapacidad
En el ámbito de la discapacidad, el/la trabajador/a social deberá ayudar a las personas
a que tengan mayor éxito en la consecución de sus objetivos. Saber respetar el derecho
a la autonomía y a la autodeterminación es un requisito imprescindible. En esta materia
se debe de tener en cuenta que:
• Las dificultades que encuentran las personas con discapacidad obedecen a
dimensiones multicausales, lo que produce una diversa y heterogénea casuística,
por lo que las respuestas siempre serán individualizadas.
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• La atención social a las personas con discapacidad debe inspirarse en los principios
de normalización, igualdad de oportunidades y participación plena en la vida social,
lo que, para evitar la discriminación, supondrá el establecimiento de medidas de
acción positiva.
• La igualdad de oportunidades implica la adopción de políticas integrales, lo que
convierte a la discapacidad en un tema transversal, y no exclusivo, de servicios
sociales especializados, lo que exige mayores esfuerzos de coordinación para
rentabilizar las diferentes sinergias.
• Los y las profesionales pueden ser agentes de promoción, pero también pueden
incurrir en el paternalismo generador de dependencia.
• El movimiento asociativo de personas con discapacidad ha sido clave en España,
tanto en la reivindicación y consolidación de derechos como en la promoción y
gestión de iniciativas pioneras en la atención especializada.
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