UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN SIMON
FACULTAD DE MEDICINA “DR. AURELIO MELEAN”
CARRERA DE NUTRICION Y DIETETICA
EPILEPSIA
Estudiante: Claudia Micaela Vallejos De La Barra
Rote: Clínica del Adulto
Docente asistencial: Lic. Lourdes Mendoza
Docente: Lic. Marcia Guzmán Mejía
Gestión: 1/2025
Cochabamba - Bolivia
Epilepsia
Definición
La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por convulsiones recurrentes no
provocadas, debidas a descargas eléctricas excesivas en el cerebro. Las crisis pueden variar
(tonicoclónicas, parciales, atónicas, etc.) y generan síntomas transitorios (pérdida de
consciencia, movimientos involuntarios, sensaciones inusuales). No existe una sola causa;
se considera un síndrome con numerosas etiologías.
Etiología
Las causas son diversas: genéticas (mutaciones en canales iónicos, p. ej. Epilepsia del
lóbulo temporal familiar) o estructurales (traumatismos, tumores, lesiones cerebrales
prenatales). Factores metabólicos o infecciones previas (meningitis, encefalitis) también
pueden desencadenar epilepsia. Además, consumo de sustancias o abstinencia de fármacos
sedantes pueden precipitar crisis. A veces el origen es idiopático (desconocido).
Factores de riesgo
Edad: Afección más frecuente en niños y adultos mayores.
Genética: Antecedentes familiares aumentan el riesgo en ciertos síndromes
epilépticos.
Traumatismos craneales: Golpes severos o accidentes pueden inducir epilepsia
secundaria.
Infecciones y tumores cerebrales: Meningitis, encefalitis y tumores incrementan el
riesgo de crisis.
Consumo de sustancias: Abuso de alcohol o fármacos sedantes puede
desencadenar convulsiones.
Intervención nutricional
La dieta complementa el tratamiento médico:
Dieta cetogénica (DC): Es la intervención nutricional más estudiada para epilepsia
refractaria. Consiste en un alto aporte de grasas (≈90% de las calorías), proteínas
normales y muy pocos carbohidratos. Esto induce cetosis metabólica, que ha
demostrado reducir la frecuencia de crisis en más del 50% de pacientes resistentes.
Se recomienda bajo supervisión médica y nutricional: normalmente se inicia en un
centro especializado, con suplementación de vitaminas y minerales (calcio, D, B)
para evitar deficiencias.
Dieta modificada Atkins u otras bajas en carbohidratos: Variaciones menos
estrictas que la DC clásica, pero con proporciones similares de macronutrientes,
pueden usarse en adultos.
Evitar desencadenantes dietéticos: El café (cafeína) y el alcohol pueden reducir el
umbral convulsivo, por lo que se recomienda consumirlos con moderación o
evitarlos.
Suplementos: Dado que muchos anticonvulsivantes inducen deficiencia de
vitamina D (fenitoína, carbamazepina) y folato, se aconseja suplementar Vitamina
D, calcio y vitaminas B para proteger huesos y función neurológica. La vitamina B6
se suplementa en algunas epilepsias del lactante específicas.
Requerimientos nutricionales
Calorías: Aproximar necesidades energéticas normales. En pacientes con epilepsia
mal controlada o en dieta cetogénica, monitorizar ganancia o pérdida de peso y
ajustar aporte calórico.
Proteínas: Al menos 1 g/kg para mantener masa muscular. Si hay afectación renal
(por medicamentos) ajustar según creatinina.
Líquidos: En DC, mantener hidratación adecuada (aprox. 2 L/día) ya que la cetosis
puede causar micción frecuente.
Micronutrientes: Vitamina D (800–1.000 UI/día) y calcio (1.000–1.200 mg/día)
para prevenir osteoporosis por anticonvulsivantes. Magnesio y vitamina B6 se
ajustan si hay déficits. En DC es vital incluir multivitamínicos con calcio, D y
potasio para cubrir déficits.
Selección de alimentos
Dieta habitual (no cetogénica): Alimentación equilibrada similar a la de adultos
sanos: carnes magras, pescado, huevos, frutas, verduras, cereales integrales. Se
restringe la ingesta de azúcares sencillos y se promueve alto contenido en fibra para
el estado general. Es crucial evitar saltearse comidas (la hipoglucemia puede
precipitar crisis).
En cetosis controlada (DC):
o Alimentos ricos en grasas saludables: Mantequilla, aceite de oliva,
aguacate, nata, quesos enteros (aprox. 4:1 grasas:proteínas+carbs).
o Proteínas adecuadas: Carnes, pescado, huevos y quesos (medir las
porciones).
o Hidratos muy limitados: Frutas bajas en azúcar (bayas en poca cantidad) y
verduras bajas en carbohidratos (espinaca, brócoli).
o Evitar: Pan, cereales, tubérculos, dulces y jugos.
Alimentos que deben ser sin carbohidratos ocultos: Medicamentos y
suplementos orales deben elegirse sin glucosa añadida.
En regímenes menos cetogénicos:
o Grasas insaturadas: Aumentar pescado azul, nueces, aceite vegetal para
asegurar aporte calórico.
o Evitar grasas saturadas en exceso: Aunque la DC aumenta LDL en
algunos, se atenúa vigilando el perfil lipídico y alternando aceites.
o Proteínas magras: Pollo, pavo, legumbres; se cocinan con grasas
recomendadas.
Ejemplo de menú (dieta cetogénica)
(Proporción grasa: proteína+carbohidrato = 3:1)
Desayuno: Tortilla de 2 huevos con queso feta y espinacas salteadas en aceite de
oliva. Café descafeinado con crema (sin azúcar).
Media mañana: Batido preparado con leche de coco entera, aguacate y proteína en
polvo (baja en carbohidratos).
Almuerzo: Salmón al horno con mantequilla de hierbas; ensalada de hojas verdes
con aderezo de aceite de oliva y semillas de girasol. Gelatina sin azúcar de postre.
Agua.
Merienda: Puñado de nueces y aceitunas verdes.
Cena: Sopa espesa de calabaza (sin azúcares añadidos) enriquecida con nata; queso
curado. Infusión de hierbas.
Bibliografía
Stafstrom, C. E. & Kossoff, E. H. (2021). The Ketogenic Diet: One Decade Later.
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Reaven, N. L., et al. (2018). Nutritional Management of the Epilepsies: A
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Orallo, F. (2019). Dieta cetogénica en epilepsia: fundamentos y consideraciones.
Revista de Neurología, 68(5), 203–210.