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T - Civil 2

El documento detalla los requisitos de validez del acto jurídico en el Derecho Civil peruano, destacando la capacidad del agente, la posibilidad del objeto, el fin lícito y la forma prescrita. Se analiza un caso en el que la Corte Suprema establece que la falta de intervención conjunta de ambos cónyuges en la disposición de bienes sociales resulta en nulidad absoluta, priorizando el orden público. Además, se aborda la figura de la representación en actos jurídicos, enfatizando que la disposición de bienes sociales requiere la manifestación de voluntad de ambos cónyuges.

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El documento detalla los requisitos de validez del acto jurídico en el Derecho Civil peruano, destacando la capacidad del agente, la posibilidad del objeto, el fin lícito y la forma prescrita. Se analiza un caso en el que la Corte Suprema establece que la falta de intervención conjunta de ambos cónyuges en la disposición de bienes sociales resulta en nulidad absoluta, priorizando el orden público. Además, se aborda la figura de la representación en actos jurídicos, enfatizando que la disposición de bienes sociales requiere la manifestación de voluntad de ambos cónyuges.

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Requisitos de Validez del Acto Jurídico en el Derecho Civil Peruano

Según el artículo 140° del Código Civil peruano, los requisitos de validez del acto jurídico son:

1. Agente capaz: Se refiere a la capacidad de goce (aptitud para ser titular de derechos y
deberes) y capacidad de ejercicio (aptitud para ejercer derechos y cumplir deberes por
sí mismo). Las personas deben tener la aptitud legal para celebrar el acto jurídico.

2. Objeto física y jurídicamente posible: El objeto del acto jurídico debe ser
materialmente realizable y no debe estar prohibido por la ley, las buenas costumbres o
el orden público.

3. Fin lícito: La finalidad del acto jurídico debe ser acorde con el ordenamiento jurídico, es
decir, no debe ir en contra de las leyes, el orden público o las buenas costumbres. Un
acto con fin ilícito es nulo.

4. Observancia de la forma prescrita bajo sanción de nulidad: Si la ley exige una forma
específica (ad solemnitatem) para la validez de un acto jurídico, esta debe ser
observada. La omisión de dicha forma acarrea la nulidad del acto.

Adicionalmente, el artículo 219° del Código Civil establece las causales de nulidad del acto
jurídico, entre las que destacan la falta de manifestación de voluntad del agente (inciso 1),
objeto física o jurídicamente imposible o indeterminable (inciso 3), fin ilícito (inciso 4),
simulación absoluta (inciso 5), y contravención a normas que interesan al orden público o a las
buenas costumbres (inciso 8).

Contraste de Posiciones en el VIII Pleno Casatorio Civil

Posición de la Demandante (Karina Judy Choque Jacay)

La demandante argumentó la nulidad de las compraventas basándose en la contravención a


varios requisitos de validez del acto jurídico:

 Falta de intervención del cónyuge (Contravención a norma imperativa): El argumento


central fue que el bien era social (de la sociedad de gananciales) y su disposición
requería la intervención de ambos cónyuges conforme al artículo 315° del Código Civil.
Al no intervenir el padre, la venta realizada solo por la madre era nula por contravenir
una norma imperativa de orden público (Art. 219° inc. 8).

 Simulación Absoluta: Alegó que la compraventa entre su madre y Rocío Zevallos


Gutiérrez fue simulada, sin entrega real de dinero y con la intención de despojarla de
su herencia (Art. 219° inc. 5).

 Fin Ilícito: Sostuvo que el propósito de las compraventas era despojarla de un bien que
le correspondía por herencia, lo que constituiría un fin ilícito (Art. 219° inc. 4).

 Aprovechamiento de la enfermedad: Aunque no es una causal directa de nulidad, la


demandante mencionó que su madre estaba enferma, sugiriendo una posible
afectación de su capacidad de manifestar voluntad.

Posición de los Demandados (Johel Samuel Salazar Jacay, Rocío Zevallos Gutiérrez, Martha
Matos Araujo)

Los demandados defendieron la validez de los actos jurídicos, negando las causales de nulidad:
 Validez por cumplimiento de formalidades: Argumentaron que las compraventas se
realizaron ante notario, cumpliendo con las formalidades legales, y que la notaria
verificó la lucidez y voluntad de la vendedora.

 Desconocimiento del estado civil: Rocío Zevallos Gutiérrez y Martha Matos Araujo
alegaron desconocer que la vendedora era casada, ya que su DNI la registraba como
soltera. Esto apuntaba a su buena fe al momento de la adquisición.

 Bien propio o adquisición con peculio personal: Johel Samuel Salazar Jacay afirmó que
el predio era un bien propio de su madre o que la construcción fue con su dinero, lo
que eliminaría la necesidad de la intervención de ambos cónyuges.

 Ausencia de simulación o fin ilícito: Negaron que hubiera simulación o un fin ilícito en
las transacciones, afirmando que el pago se realizó.

 Buena fe registral: Martha Matos Araujo, como segunda adquirente, invocó la buena fe
registral, ya que adquirió de quien aparecía como propietaria en el registro.

Decisión de la Corte Suprema

La Corte Suprema, en el VIII Pleno Casatorio Civil, al analizar el recurso de casación de la


demandante, se centró en la correcta interpretación del artículo 315° del Código Civil y sus
consecuencias jurídicas:

 Conclusión sobre el Artículo 315° y la Nulidad: La Corte Suprema estableció como


precedente vinculante que la actuación conjunta a la que se refiere el artículo 315° del
Código Civil es un elemento constitutivo necesario para la validez del acto jurídico de
disposición de bienes sociales. Por lo tanto, el acto de disposición de un bien social
realizado por uno solo de los cónyuges, sin la intervención del otro, es nulo por ser
contrario a una norma imperativa de orden público, de acuerdo con el inciso 8) del
artículo 219° del Código Civil, concordante con el artículo V del Título Preliminar del
mismo Código.

 Rechazo de la ineficacia o anulabilidad como regla general: Si bien se debatieron las


tesis de anulabilidad e ineficacia, la Corte Suprema optó por la nulidad para los casos
de contravención al artículo 315°, reservando la ineficacia para situaciones específicas
como los actos ultra vires (exceso en el poder especial otorgado).

 Reivindicación de la propiedad: La Corte también estableció que cualquiera de los


cónyuges puede reivindicar el bien social que fue dispuesto indebidamente por uno
solo de ellos.

 Protección de la buena fe registral del tercero (con matices): Un punto crucial fue la
situación del tercero adquirente. La Corte afirmó que la buena fe registral (Art. 2014°
CC) protege al tercero que adquiere un derecho de quien en el registro aparece con
facultades para transmitirlo. Sin embargo, en el caso concreto, al casar la sentencia de
vista y declarar fundada la demanda de nulidad, la Corte Suprema priorizó la nulidad
por contravención al orden público frente a la protección del tercero adquirente de
mala fe o cuando la nulidad es manifiesta. Si bien el precedente vinculante reconoce la
protección del tercero de buena fe registral, la aplicación de esta protección depende
de las circunstancias específicas del caso y si el tercero realmente actuó de buena fe.
En este caso particular, la Corte determinó que las compraventas eran nulas, lo que
implicaría que la protección al tercero no fue suficiente para validar las transacciones.

Contraste General

El principal contraste radica en la interpretación de la consecuencia jurídica de la


inobservancia del artículo 315° del Código Civil.

 Demandante: Argumentó la nulidad basándose en la contravención a normas


imperativas y de orden público (Art. 219° inc. 8), así como la simulación y fin ilícito.

 Demandados: Defendieron la validez de los actos, aduciendo el cumplimiento de


formalidades, la buena fe y el desconocimiento del estado civil, o la naturaleza de bien
propio.

 Corte Suprema: Finalmente, la Corte Suprema zanjó la discusión, estableciendo que la


falta de intervención de ambos cónyuges en la disposición de un bien social es causal
de nulidad absoluta (Art. 219° inc. 8), reconociendo el carácter imperativo del artículo
315° del Código Civil y priorizando la protección del patrimonio conyugal y el orden
público, aunque con la salvedad de la buena fe registral del tercero.

En resumen, mientras la demandante postuló la nulidad desde el inicio, los demandados


buscaron validar los actos. La Corte Suprema, a través de este Pleno Casatorio, consolidó la
posición de la nulidad como consecuencia directa de la inobservancia del requisito de
intervención conjunta en la disposición de bienes sociales, sentando un precedente clave en el
derecho de familia y patrimonial peruano.

La Representación en el Acto Jurídico en el Derecho Civil Peruano

La representación es una figura jurídica por la cual una persona (representante) actúa en
nombre y por cuenta de otra (representado), de modo que los efectos de los actos jurídicos
celebrados por el representante se imputan directamente al representado. En el derecho civil
peruano, la representación puede ser:

 Legal: Establecida por la ley, como la representación de los padres sobre sus hijos
menores.

 Voluntaria: Conferida por el propio interesado mediante un acto de apoderamiento,


como un poder especial.

Un principio fundamental es que el representante debe actuar dentro de los límites de las
facultades conferidas. Si el representante excede estos límites (actos

ultra vires), el acto puede ser ineficaz respecto al representado.

En el contexto de la sociedad de gananciales, el Código Civil peruano (artículo 315°) establece


que para disponer de los bienes sociales se requiere la intervención conjunta de ambos
cónyuges. Esto implica que, aunque un cónyuge podría representar al otro para ciertos actos
de administración ordinaria, para actos de disposición de bienes sociales es indispensable la
manifestación de voluntad de ambos, ya sea de forma directa o a través de una representación
debidamente otorgada y con facultades específicas para el acto en cuestión.

Contraste de Posiciones en el VIII Pleno Casatorio Civil

Posición de la Demandante (Karina Judy Choque Jacay)


La demandante fundamentó su acción de nulidad en la

ausencia de intervención del padre en la compraventa del bien social. Aunque no lo expresó
explícitamente en términos de "representación", su argumento implica que la madre, al vender
el bien que pertenecía a la sociedad de gananciales, no tenía la facultad para disponer del
100% del bien sin el consentimiento o la intervención del otro cónyuge. Para la demandante, la
venta unilateral por parte de la madre no podía vincular al patrimonio conyugal ni al otro
cónyuge, lo que derivaba en la nulidad del acto por contravenir una norma de orden público
(Art. 219° inc. 8 del Código Civil). Esta posición sugiere que la capacidad de disposición de un
solo cónyuge sobre un bien social es inexistente o defectuosa sin la manifestación de voluntad
del otro.

Posición de los Demandados (Johel Samuel Salazar Jacay, Rocío Zevallos Gutiérrez, Martha
Matos Araujo)

Los demandados, especialmente Johel Samuel Salazar Jacay y Rocío Zevallos Gutiérrez, no
plantearon directamente argumentos sobre representación defectuosa. Su defensa se centró
en negar que el bien fuera social y en afirmar la buena fe:

 Bien Propio: Johel Samuel Salazar Jacay alegó que el predio fue adquirido por su
madre sin participación o aporte del padre de la demandante y que la construcción fue
realizada con su propio dinero. Si el bien fuera propio de la madre, la representación
del padre o su intervención no sería necesaria para la disposición, de acuerdo con el
artículo 303° del Código Civil.

 Actuación a título personal y desconocimiento: Rocío Zevallos Gutiérrez y Martha


Matos Araujo indicaron que la vendedora (madre de la demandante) se presentó como
soltera en su DNI y que ellas desconocían su estado civil de casada. Esto implica que
ellas entendieron que la madre actuaba a título personal como única titular del bien,
sin necesidad de representación o asentimiento de un cónyuge.

Para los demandados, no se trató de un problema de representación, sino de la naturaleza del


bien (propio vs. social) y de la buena fe de los adquirentes frente a la información registral y
personal de la vendedora.

Decisión de la Corte Suprema

La Corte Suprema aborda la cuestión de la representación y la intervención conjunta de los


cónyuges de manera crucial:

 Intervención Conjunta como Regla y Elemento Constitutivo de Validez: El Pleno


Casatorio establece como precedente vinculante que la actuación conjunta a la que se
refiere el artículo 315° del Código Civil constituye la regla para los actos de disposición
de bienes sociales. Además, recalca que para disponer de bienes sociales se requiere
que en el acto de disposición intervengan ambos cónyuges "como

elemento constitutivo necesario para la validez del acto jurídico". Esto implica que la ausencia
de uno de los cónyuges no puede ser subsanada por una presunta representación tácita o
genérica, ya que se exige una manifestación de voluntad específica y conjunta.

 Actos Ultra Vires y la Ineficacia: La Corte diferencia el supuesto general de la falta de


intervención conjunta del caso específico de la representación con exceso de
facultades (actos ultra vires). Para este último, es decir, cuando un cónyuge actúa en
nombre de la sociedad de gananciales excediéndose de un poder especial otorgado
por el otro cónyuge, el acto de disposición

deberá reputarse ineficaz en virtud de lo dispuesto en el artículo 161° del Código Civil. Esto
sugiere que, si bien la falta total de intervención produce nulidad, un exceso en un poder
existente lleva a la ineficacia.

 No se Configura Representación Legal en Caso de Disposición: El Pleno implícitamente


descarta que uno de los cónyuges pueda, por sí mismo y sin poder especial,
representar legalmente a la sociedad de gananciales para actos de disposición. La
sociedad de gananciales es un patrimonio autónomo, y sus representantes son ambos
cónyuges, quienes deben celebrar actos de disposición de los bienes sociales de forma
conjunta. La norma del artículo 315° es de carácter imperativo y de orden público.

En síntesis, la Corte Suprema refuerza que la disposición de bienes sociales no es un acto que
pueda ser válidamente realizado por un solo cónyuge invocando una representación general o
sin el asentimiento expreso del otro. La omisión de la intervención conjunta conduce a la
nulidad del acto, salvo el supuesto de exceso en un poder especial, que genera ineficacia. El
Pleno Casatorio no valida una "representación aparente" basada en el DNI desactualizado o el
desconocimiento del tercero, priorizando la naturaleza imperativa de la norma que exige la
intervención de ambos cónyuges para la validez de la disposición de bienes sociales.

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