Motril es una ciudad y municipio español situado en la parte centro-sur de la comarca de la Costa
Granadina, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. A orillas del mar
Mediterráneo, este municipio limita con los de Salobreña, Vélez de Benaudalla, Lújar, Gualchos-
Castell de Ferro y Torrenueva Costa. Otras localidades cercanas son La Gorgoracha, Lobres y
Caleta-La Guardia. Por su término discurren el río Guadalfeo y la rambla del Puntalón.
El municipio motrileño es el más meridional de toda Granada, y comprende los núcleos de
población de Motril —capital municipal, comarcal y sede de un partido judicial propio—, El
Varadero, Carchuna, Calahonda, Puntalón, Playa Granada, Los Tablones, Las Ventillas, La
Garnatilla, La Perla y La Chucha.
Es la segunda ciudad más poblada de la provincia, sólo precedida por la capital. Su posición
geográfica la convierte en un centro industrial y comercial. El puerto de Motril es, a la vez, puerto
comercial y pesquero, teniendo también un puerto deportivo —el Real Club Náutico de Motril—
como puerto de recreo. En los últimos años el puerto está experimentando un importante
crecimiento debido a sus líneas de comunicación con el continente africano.
Toponimia
Su nombre probablemente deriva del latín Murteto, que significa 'lugar de mirtos': Murtetu >
Mutreto > Mutrit > Mutril > Mutrayil > Motril.[2] El único gentilicio que se emplea es el de
motrileño/a.
Historia
Historia antigua
A pesar de que sus orígenes permanecen aún ocultos, no hay datos historiográficos ni
arqueológicos que hagan pensar que fue un enclave fenicio, ni que tuviese poblamiento estable en
época ibérica, ni que existiera como núcleo urbano en época romana; aunque algunos restos
arqueológicos muy escasos pueden aseverar de cierta presencia romana y tardorromana en la
zona. De todas formas, la etimología más probable del topónimo es latina, seguramente de
Murteto.
Edad Media y Edad Moderna
Se puede hablar de Motril como una entidad de población concreta durante el Reino de Granada,
al haber dejado los musulmanes amplias huellas, como la cantidad de topónimos de su vega, la
acequia o la introducción del cultivo de la caña de azúcar del que ya existen referencias en el siglo
X.
Al ser conquistada por los ejércitos de los Reyes Católicos en diciembre de 1489, contaba con más
de dos mil habitantes dedicados a la agricultura, la pesca y la producción de seda[3] y azúcar, que
motivaban un comercio cada día más floreciente. La villa ocupaba una extensión de 3,5 km² y su
núcleo principal estaba rodeado de una muralla.[4] Extramuros se extendían dos arrabales: arrabal
al-Manjón y arrabal al-Couruch y un barrio conocido por el nombre de Jabdara. Existían cinco
mezquitas: aljama Alçijara, aljama al-Coruch, aljama Mayor, aljama Arrabal y aljama Arrofot.
Había, además, una rábita denominada de Aynaneze. El baño musulmán, situado al sur de la
población junto a la acequia, se conservó hasta mediados del siglo XIX y la auxiluguia, sede del cadí
hasta los primeros años del siglo XX. Para la defensa de la villa, contaban, además de las murallas,
con una pequeña alcazaba situada en el cerro de la Carquifa, que sirvió de residencia a la reina
Aixa al-Horra durante los últimos años del Reino nazarí de Granada.