Forjador de Ideas y Fundador de la República
Hablar de José Faustino Sánchez Carrión es abrir las páginas del Perú más profundo
aquel que no solo se liberó con espadas sino también con palabras argumentos y visión de
futuro desde joven mostró una inteligencia inquieta y un espíritu que no podía conformarse
con la injusticia su paso por el Convictorio de San Carlos lo convirtió en algo más que un
estudiante de leyes lo formó como un pensador capaz de imaginar un país sin reyes sin
cadenas y sin privilegios heredados fue allí donde recibió la influencia de Toribio Rodríguez
de Mendoza uno de los principales impulsores del pensamiento ilustrado peruano y ese
legado intelectual lo marcaría de por vida
No fue un hombre de aplausos ni de multitudes prefirió la soledad del análisis y la firmeza
del razonamiento por eso se hizo llamar El Solitario de Sayán no por cobardía sino por el
valor de pensar diferente mientras otros dudaban entre la república o la monarquía él ya
tenía clara la respuesta el pueblo debía gobernarse a sí mismo con libertad con justicia y
con leyes iguales para todos sus Cartas Políticas fueron más que escritos políticos fueron
llamados a despertar la conciencia colectiva y a rechazar la tentación del poder absoluto a
través de una pluma clara crítica y filosófica estas cartas circularon con impacto y
provocaron un intenso debate en los círculos de poder del Perú independiente en ellas
argumentó que América no debía imitar a Europa en todo menos aún sus sistemas de
opresión heredados sino construir una república libre y verdadera donde el ciudadano
fuera el protagonista del destino nacional
En un tiempo donde las decisiones fundaban naciones su participación en la redacción de
la primera Constitución del Perú marcó un antes y un después su defensa de la soberanía
popular y la división de poderes no fue solo teoría fue convicción escrita con el fuego de
sus principios la Constitución de 1823 tiene su sello intelectual en cada uno de sus
artículos pues fue diseñada para romper con el pasado colonial y garantizar que el nuevo
Estado se basara en la voluntad de sus ciudadanos no en la imposición de una clase
privilegiada no era solo un documento legal era una promesa de justicia y de futuro para un
pueblo que recién comenzaba a entender el valor de la libertad
A través de revistas como La Abeja Republicana y El Tribuno de la República sembró
ideas en un pueblo que empezaba a leer que empezaba a entender que su libertad debía
cuidarse no solo en el campo de batalla sino también en las escuelas en los libros en el
pensamiento ambos medios fueron instrumentos clave de difusión republicana y
democrática escritos con lenguaje accesible pero con profundidad intelectual y orientados
a formar una cultura política sólida criticaban las viejas estructuras coloniales pero también
advertían sobre los nuevos peligros del poder mal ejercido en cada artículo se sentía la
intención de educar al pueblo no solo de informarlo y en ese sentido Sánchez Carrión se
adelantó a su tiempo pues comprendió que una república sin ciudadanos informados es
tan frágil como una monarquía disfrazada
Como ministro y como diplomático no buscó privilegios ni fama usó su cargo para crear
instituciones para proteger derechos para impulsar leyes que no olvidaran a los más
humildes desde los indígenas hasta los niños sin escuela dejó trazos de justicia donde
otros solo veían poder promovió la fundación de la Universidad Nacional de Trujillo así
como tribunales que permitieran aplicar justicia real no solo nominal incluso en medio del
caos político en que se encontraba el país no dejó de trabajar por la institucionalidad por
eso cuando Simón Bolívar llegó al Perú lo eligió como su secretario general y más adelante
como Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores porque su capacidad no estaba en el
discurso adornado sino en la acción concreta en favor de la república
Su muerte a los treinta y ocho años no fue el final de su obra fue el inicio de su leyenda
porque lo que sembró con su mente aún florece en las bases legales del país sus cartas
sus decretos sus artículos siguen vivos en la memoria jurídica y política del Perú hoy al
recordarlo no se trata solo de repetir su nombre sino de entender su legado un hombre que
prefirió la pluma a la espada el principio al interés la razón al silencio su historia no es solo
parte del pasado sino una lección constante sobre lo que significa construir una patria con
inteligencia con firmeza y con verdadero amor por la libertad