Título: La Sombra de Andrómeda
Capítulo 1: La Señal
En el año 2473, la humanidad había colonizado más de cincuenta sistemas estelares. La
nave Orion VII, una expedición científica liderada por la comandante Aylin Drae, partió
de la Tierra hacia la galaxia de Andrómeda tras recibir una misteriosa señal codificada
que parecía artificial… y muy antigua.
"Esto no es humano", murmuró el criptólogo Zarek al descifrar los primeros
fragmentos. "Tiene más de un millón de años... y está pidiendo ayuda."
Capítulo 2: El Salto Cuántico
La Orion VII activó su núcleo de salto cuántico y cruzó el abismo entre galaxias.
Cuando emergieron, flotaban frente a un planeta oscuro, cubierto de ruinas metálicas
gigantes. El planeta no tenía nombre en los mapas. Solo un código transmitido por la
señal: Erebus-9.
El equipo descendió y encontró una ciudad enterrada bajo cristales negros que vibraban
al contacto con la luz solar. Un holograma de una criatura alienígena apareció, grabado
en bucles infinitos: "El Eco nos consume. Huyan."
Capítulo 3: Los Ecos
Explorando las ruinas, el equipo fue acechado por sombras sin forma, llamadas “Ecos”
por los antiguos habitantes. Criaturas de energía oscura que devoraban memoria,
identidad… alma. Uno de los ingenieros desapareció en un túnel. Al volver, no
recordaba quién era.
"Si permanecemos aquí, olvidaremos quiénes somos", advirtió Aylin. Pero la señal
persistía, emitiendo una coordenada aún más profunda en el núcleo del planeta.
Capítulo 4: El Corazón de Erebus
Al llegar al centro de Erebus-9, encontraron una esfera suspendida por haces de
gravedad: una prisión. Dentro, una criatura de luz pura, agonizante.
"Yo era su guardián. Ellos vinieron de otro universo. Los encerré, pero la prisión se
corrompe. Si los Ecos escapan, no solo destruirán esta galaxia... destruirán la idea
misma de vida."
El ser ofreció un trato: usar la energía de la Orion VII para sellar los Ecos… pero la
nave no sobreviviría. Y tampoco su tripulación.
Capítulo 5: La Última Decisión
Con el tiempo en contra, Aylin reunió a su equipo. Todos sabían lo que estaba en juego.
Zarek dejó un mensaje final para la Tierra: “No fue en vano. Recuerden nuestros
nombres.”
Activaron la secuencia. Una luz intensa cubrió Erebus-9. Los Ecos chillaron en la
oscuridad. Luego… silencio.
Epílogo: El Legado
Cinco años después, una nave de exploración recibió un pulso energético. No una señal
de auxilio. Una palabra:
“Gracias.”
Y flotando entre los restos de Erebus-9, un pequeño módulo con la insignia de la Orion
VII… intacto.