PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL ECUADOR
SEDE AMAZONAS
NOMBRE:
INFORME
NUTRICIONAL ENTERAL Y PARENTAL.
ASIGNATURA:
ADMINISTRACIÓN DE MEDICAMENTOS
MVZ. PABLO CIFUENTES
Tema: Informe nutricional enteral y parental.
Objetivos:
General: Analizar el uso adecuado de la nutrición enteral y parenteral en pacientes
pediátricos, analizando sus indicaciones, métodos de administración y complicaciones
asociadas para optimizar el soporte nutricional clínico.
Específico:
Identificar las principales indicaciones clínicas, vías de administración y fórmulas
utilizadas en la nutrición enteral en pediatría.
Analizar los componentes, requerimientos y complicaciones más frecuentes asociadas
a la nutrición parenteral en niños hospitalizados.
DESARROLLO
Nutrición Enteral: Definición y Fundamento
La nutrición enteral (NE) es una forma de soporte nutricional que consiste en la
administración de nutrientes directamente en el tracto gastrointestinal mediante
sondas, cuando la alimentación oral no es suficiente o posible. Esta técnica ha
evolucionado significativamente gracias a los avances en fórmulas y dispositivos,
permitiendo cubrir los requerimientos nutricionales en la mayoría de los pacientes
pediátricos con función digestiva conservada (1). La indicación de la NE se
fundamenta en la necesidad de mantener un estado nutricional adecuado,
especialmente en pacientes con enfermedades crónicas o condiciones que alteran la
ingesta, digestión o absorción de nutrientes (1).
Indicaciones Clínicas de la Nutrición Enteral
Las principales indicaciones para instaurar la NE incluyen: incapacidad para cubrir
requerimientos por vía oral, enfermedades que alteran la motilidad o capacidad del
tracto gastrointestinal (como el síndrome de intestino corto), incremento de las
necesidades energéticas (por ejemplo, en quemaduras graves) y dificultades para
deglutir (2). También se emplea en errores congénitos del metabolismo que requieren
fórmulas especializadas o alimentación continua (3). Factores como la edad, el estado
nutricional previo y la enfermedad de base influyen directamente en la decisión de
iniciar NE, dado su impacto en el pronóstico de crecimiento, sobre todo en menores de
tres años (1).
Vías de Administración
Las vías más utilizadas para administrar NE incluyen la sonda nasogástrica,
nasoyeyunal, gastrostomía y yeyunostomía. La elección depende tanto de la duración
esperada del soporte como de la tolerancia del paciente. Se prioriza la vía gástrica
cuando es viable, mientras que las vías pospilóricas se reservan para pacientes con
riesgo elevado de aspiración o disfunción gástrica (1). Si la duración es menor a seis
semanas, se opta por sondas nasoentéricas; para periodos prolongados, se indican
ostomías como la gastrostomía endoscópica percutánea (4).
Tipos de Fórmulas Enterales
Las fórmulas enterales se clasifican según la forma de los nutrientes (poliméricas,
peptídicas o elementales) y su densidad calórico-proteica (estándar, hipercalórica,
hipercalórica-hiperproteica). Su selección debe ser individualizada según la edad del
paciente, la patología subyacente, la funcionalidad del tracto digestivo y la forma de
administración (1). Durante el primer año de vida se deben usar fórmulas diseñadas
para lactantes. A partir de entonces, pueden emplearse fórmulas estándar pediátricas
o especializadas, como aquellas destinadas a insuficiencia renal o enfermedades
hepáticas (5).
Métodos de Administración
Los métodos de administración pueden ser fraccionados o continuos. La
administración continua se asocia con una mejor tolerancia digestiva, siendo
recomendada en pacientes con malnutrición grave o falla orgánica. En cambio, la
administración fraccionada resulta más fisiológica pero conlleva mayor riesgo de
vómitos o aspiración, especialmente en pacientes con vaciamiento gástrico retardado
(1).
Nutrición Enteral Domiciliaria
Una vez estabilizado el paciente, la NE puede continuar en el domicilio bajo criterios
clínicos y sociales estrictos: buena tolerancia a la fórmula, cuidador capacitado, y
condiciones económicas y sociales adecuadas. Esta modalidad permite mejorar la
calidad de vida y reducir los costos hospitalarios, aunque exige entrenamiento y
seguimiento continuo (1,6). En España, la legislación vigente (Orden Ministerial de
1998) define los criterios de cobertura por parte del Sistema Nacional de Salud, así
como las fórmulas específicas autorizadas (7).
Complicaciones Asociadas
Entre las complicaciones más frecuentes de la NE destacan: aspiración pulmonar,
debido a alteraciones del vaciamiento gástrico o características inadecuadas de la
fórmula; infecciones como otitis o sinusitis por sondas nasogástricas; complicaciones
mecánicas como obstrucción o desplazamiento de la sonda; y complicaciones
metabólicas, las cuales pueden prevenirse con una adecuada supervisión clínica (1).
Una correcta selección de fórmula, vía de administración, técnica y monitoreo
multidisciplinario son clave para reducir estos riesgos.
Nutrición Parenteral
Definición
La nutrición parenteral (NP) es un tipo de soporte nutricional que se administra por vía
intravenosa para cubrir las necesidades metabólicas en pacientes que no pueden
alimentarse por vía oral o enteral durante periodos prolongados. Puede ser total,
cuando representa la única fuente de nutrición, o parcial, cuando complementa la
nutrición enteral u oral (4). Su objetivo principal es prevenir la malnutrición, garantizar
el crecimiento adecuado en pediatría y mantener el equilibrio nutricional durante
enfermedades graves (1).
Indicaciones Clínicas
Las indicaciones para el uso de NP incluyen la imposibilidad o insuficiencia funcional
del intestino, como en casos de resección intestinal, enterocolitis necrotizante,
síndrome de intestino corto o diarreas severas. También se emplea en situaciones
extradigestivas como prematuridad extrema, fallo multiorgánico, grandes quemaduras
o trasplantes (5). En pediatría, debe mantenerse hasta que el paciente pueda cubrir al
menos dos tercios de sus requerimientos nutricionales por vía enteral (4).
Composición
La nutrición parenteral incluye líquidos, electrolitos, aminoácidos, carbohidratos,
lípidos, vitaminas y oligoelementos. Los aminoácidos son esenciales para el
crecimiento y su requerimiento varía con la edad; un prematuro puede requerir hasta 3
g/kg/día (5). La glucosa es el principal carbohidrato, representando entre el 50–60%
del aporte calórico, mientras que los lípidos proporcionan entre el 30–50%, previniendo
la deficiencia de ácidos grasos esenciales (6).
Requerimientos Nutricionales Pediátricos
Las necesidades energéticas y hídricas varían según la edad y condición clínica del
paciente. Los prematuros requieren entre 120–150 kcal/kg/día y hasta 180 ml/kg/día
de líquidos. Los adolescentes necesitan entre 30–60 kcal/kg/día. Estos valores deben
ajustarse en función de infecciones, fiebre, o fallos orgánicos (2).
Acceso Vascular y Administración
La NP puede administrarse por vía periférica o central. Soluciones con glucosa >10%
deben administrarse por catéter central para evitar irritación venosa. Los catéteres
pueden ser temporales o tunelizados, como los tipo Broviac, ideales para terapias
prolongadas o domiciliarias (3). El cumplimiento estricto de técnicas asépticas es
fundamental para prevenir infecciones.
Complicaciones
Las complicaciones más frecuentes de la NP se clasifican en mecánicas (como
trombosis), infecciosas (relacionadas al catéter) y metabólicas (como colestasis,
esteatosis o cirrosis en nutriciones prolongadas) (4). Su prevención se basa en una
adecuada técnica de manipulación, vigilancia clínica y ajustes en la composición
nutricional.
Monitorización y Seguimiento
El seguimiento de pacientes con NP incluye evaluación diaria del balance hídrico,
signos clínicos, antropometría y análisis de laboratorio frecuentes para ajustar el plan
nutricional y prevenir complicaciones. El abordaje debe ser siempre multidisciplinario,
garantizando eficacia y seguridad del tratamiento (7).
Conclusiones.
La nutrición enteral representa un pilar esencial del soporte nutricional pediátrico,
especialmente en pacientes con tracto gastrointestinal funcional. La elección adecuada
de la vía de administración (nasogástrica, yeyunal o gastrostomía), así como la
fórmula específica según la edad y condición clínica, puede marcar la diferencia en la
recuperación del estado nutricional. Su aplicación oportuna permite evitar el deterioro
del crecimiento y el desarrollo en etapas críticas, como la infancia temprana. Además,
los métodos de administración (continuos o fraccionados) deben adaptarse a la
tolerancia del paciente, previniendo complicaciones como vómitos o aspiración. La
evidencia respalda su eficacia como alternativa segura, siempre que se mantenga un
control clínico adecuado. Por ello, la nutrición enteral debe individualizarse y ser parte
de un abordaje multidisciplinario constante.
La nutrición parenteral es indispensable en situaciones en las que el intestino no
puede cumplir su función, como en síndromes de intestino corto, sepsis neonatal o
estados críticos prolongados. Su implementación permite mantener el equilibrio
nutricional y metabólico cuando las vías oral y enteral no son viables. Sin embargo,
debido a su complejidad, exige una planificación precisa en cuanto a composición,
osmolaridad y vía de acceso. Las complicaciones asociadas, como infecciones del
catéter o alteraciones hepáticas, subrayan la importancia del monitoreo riguroso y la
capacitación del personal sanitario. También es fundamental considerar los
requerimientos específicos por edad, lo que hace de la nutrición parenteral una terapia
personalizada. El trabajo coordinado entre pediatras, nutricionistas y enfermería es
clave para optimizar sus beneficios.
Recomendaciones
Se recomienda fortalecer la formación del personal de salud en la selección y manejo
de la nutrición enteral, enfocándose en las características clínicas del paciente, tipo de
fórmula y método de administración más apropiado. La elección correcta de la vía
puede reducir el riesgo de complicaciones mecánicas y metabólicas, favoreciendo una
recuperación más rápida. Asimismo, se debe priorizar la educación a los cuidadores
cuando se planifica la nutrición enteral domiciliaria, asegurando la adherencia y
continuidad del tratamiento. El seguimiento multidisciplinario debe incluir controles
clínicos, antropométricos y bioquímicos periódicos. La incorporación de guías clínicas
actualizadas puede estandarizar y mejorar los resultados. Finalmente, se debe
fomentar el uso racional de recursos para garantizar equidad y eficiencia en el acceso
al soporte nutricional.
En el caso de la nutrición parenteral, es imprescindible establecer protocolos
hospitalarios que regulen la indicación, formulación y seguimiento de este tipo de
soporte, especialmente en pediatría. Deben incluirse prácticas seguras de acceso
venoso, control de infecciones y ajustes según los parámetros bioquímicos. Además,
se aconseja implementar programas de formación continua en nutrición parenteral
para todo el equipo de salud, reforzando las competencias clínicas y técnicas. Se
sugiere el uso de equipos multidisciplinarios que evalúen diariamente el estado
nutricional, la función hepática y la necesidad de transición a nutrición enteral tan
pronto como sea posible. El uso de herramientas digitales para seguimiento puede ser
útil en la mejora de la trazabilidad. Con estas medidas se espera una reducción de
complicaciones y una mejor recuperación nutricional del paciente pediátrico.
Referencias:
1. Koletzko B, Goulet O, Hunt J, Krohn K, Shamir R. Guidelines on Paediatric
Parenteral Nutrition of the European Society of Paediatric Gastroenterology,
Hepatology and Nutrition (ESPGHAN) and the European Society for Clinical
Nutrition and Metabolism (ESPEN). J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2005;41(Suppl
2):S1–S87.
2. Corkins MR, Balint J, Bobo E, Plogsted S, Yaworski JA. Standards for Nutrition
Support: Pediatric Hospitalized Patients. Nutr Clin Pract. 2021;36(3):593–616.
3. Álvarez Hernández J, Burgos Peláez R, Cuerda Compés C, García de Lorenzo A,
Irles Rocamora JA, Virgili Casas N, et al. Documento de consenso SENPE:
Nutrición enteral domiciliaria. Nutr Hosp. 2011;26(1):1–15.
4. Puntis JW. Nutritional support in children with chronic intestinal failure. Best Pract
Res Clin Gastroenterol. 2003;17(6):997–1016.
5. Agostoni C, Axelsson I, Colomb V, Goulet O, Koletzko B, Michaelsen KF, et al.
Enteral nutritional support for the preterm infant: Commentary from the ESPGHAN
Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2010;50(1):85–91.
6. López-Herce J, García C, Domínguez P, Carrillo A, Bustinza A, Moral R. Home
enteral nutrition in children: 15 years of experience in a tertiary hospital. Nutr Hosp.
2006;21(3):319–25.
7. Boletín Oficial del Estado (España). Orden de 2 de mayo de 1998 por la que se
establecen los productos dietéticos financiados por el Sistema Nacional de Salud.
BOE núm. 112. 1998..
Link de información sobre la investigación.
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