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El Conflicto Armado Interno Colombia Trabajo

El conflicto armado en Colombia, que comenzó en la década de 1960, involucra al Estado, guerrillas de izquierda y grupos paramilitares de derecha, y ha estado marcado por el narcotráfico y la violencia política. A pesar de intentos de paz, el conflicto ha dejado más de 6 millones de víctimas, con un impacto social y económico significativo, incluyendo desplazamientos forzados y desintegración familiar. Los procesos de paz han sido desafiantes, pero el actual gobierno busca avanzar en negociaciones para lograr una resolución duradera.

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El Conflicto Armado Interno Colombia Trabajo

El conflicto armado en Colombia, que comenzó en la década de 1960, involucra al Estado, guerrillas de izquierda y grupos paramilitares de derecha, y ha estado marcado por el narcotráfico y la violencia política. A pesar de intentos de paz, el conflicto ha dejado más de 6 millones de víctimas, con un impacto social y económico significativo, incluyendo desplazamientos forzados y desintegración familiar. Los procesos de paz han sido desafiantes, pero el actual gobierno busca avanzar en negociaciones para lograr una resolución duradera.

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Conflicto armado en Colombia

Es una guerra asimétrica de baja intensidad que se desarrolla


en Colombia desde la década de 1960. Los principales actores
involucrados han sido el Estado colombiano, las guerrillas de extrema
izquierda y los grupos paramilitares de extrema derecha. Han pasado
por varias etapas de recrudecimiento, en especial desde los años
ochenta cuando algunos de los actores se comenzaron a financiar con
el narcotráfico.

El conflicto tiene sus antecedentes históricos en la época de la


violencia (conflicto bipartidista que se gestó a finales de la década de
1940 y los 50 y que tiene sus orígenes primigenios cuando Colombia
entonces llamada la Nueva granada se independizó de España e inicia
una pugna sobre el modelo de Estado que debía adoptar el país), sin
embargo, cada etapa de la historia del país ha traído consigo un
enfrentamiento diferente.

Las causas para que se desarrollara el conflicto armado colombiano


se centran en una amalgama de elementos entre los que cabe
destacar la debilidad del Estado, el conflicto por la posesión de la
tierra, la existencia de marcadas diferencias económicas, o la
polarización y la persecución de la población civil debido a su
orientación política. También destaca la permanencia de guerrillas de
orientación comunista y la existencia de una industria del narcotráfico
que se ha introducido en todos los sectores de la sociedad y del
Estado.

Durante la década de 1980 el conflicto armado presentó un rápido


escalamiento que se caracterizó por la intimidación generalizada que
produjo la guerrilla en numerosas regiones del país, por los asesinatos
selectivos de miembros civiles de la izquierda a manos de los
nacientes grupos paramilitares, así como por la aparición de sectores
del narcotráfico que chocan con la guerrilla en desarrollo de sus
actividades delincuenciales (en particular, por el secuestro extorsivo
de familiares de capos del narcotráfico por parte de la guerrilla). En
esa década, el país experimentó transformaciones económicas que se
centraron en la transición de Colombia de país cafetero a país minero
y cocalero, con el dinamismo de nuevos sectores de la agroindustria,
así como de la minería del carbón, el petróleo y el oro. A esta irrupción
de nuevos polos de desarrollo económico se sumó el sur oriente del
país, donde creció la industria ilegal de la coca.

La época en la que se ubica el mayor recrudecimiento ocurrió entre


1988 y 2003, pero es en la segunda mitad de la década de
1990 cuando se presenta la mayor degradación del conflicto debido a
que se generalizan las tomas armadas de poblaciones, las
desapariciones forzadas, las masacres indiscriminadas de civiles, el
desplazamiento forzado masivo y los secuestros colectivos de civiles,
militares y políticos; el pico de este recrudecimiento se presenta
durante la presidencia de Andes Pastrana y el gobierno de Álvaro
Uribe cuando confluyen el accionar del Estado, las guerrillas, grupos
de narcotraficantes y paramilitares.

A partir de la desmovilización de los grupos paramilitares que se lleva


a cabo entre 2003 y 2006, sumado al debilitamiento de la guerrilla, se
presenta un descenso de la intensidad del conflicto. No obstante, las
estructuras paramilitares no cesaron su accionar sino que siguieron
comportándose como carteles de droga con gran capacidad militar
(llamados ahora BACRIM), mientras que la guerrilla todavía conserva
capacidad de acción y confrontación en ciertos lugares del país. En
2013 un estudio cifró en 220.000 las muertes causadas por el conflicto
desde 1958. Sin embargo, si se suman el resto de personas que han
sufrido otros crímenes de guerra, la cifra total supera los 6 millones de
víctimas. Dentro de estas categorías se encuentran las personas que
fueron desaparecidas, amenazadas, secuestradas, víctimas de algún
acto de terrorismo, personas afectadas por el asesinato de un ser
querido, víctimas de minas antipersonal, tortura, reclutamiento forzado
de menores de edad y violencia sexual.
Origen del conflicto

Para entender las causas del conflicto armado en Colombia es


necesario remitirse al pasado remoto, consideran algunos de los
expertos. Sin embargo, otros creen que aunque la violencia que se
vive en la actualidad tiene causas de tiempos pasados, los actores y
las dinámicas se han transformado significativamente. En este sentido,
hay quienes se remitieron a los conflictos agrarios de los años veinte,
mientras que otros se enfocaron en la etapa posterior al Frente
Nacional, unos más consideran la violencia bipartidista entre liberales
y conservadores.

Si bien, la relatoría de Pizarro relata que “tras la última guerra civil


tradicional, la llamada Guerra de los Mil Días (1899-1902), el país vivió
un período extenso de relativa calma, casi medio siglo”, finalizando
los años cuarenta la violencia empezó a incrementarse, en parte por la
fuerte adhesión de la población a los dos partidos tradicionales, que se
convertirían en “subculturas políticas enfrentadas” y que propiciarían
episodios de violencia que se acrecentarían con los años. “El
bipartidismo en Colombia se mantuvo irrupción, mientras que en la
mayoría de naciones de América Latina surgieron otros partidos a
principios del siglo XX”, apunta la relatoría.

Pero, las políticas agrarias también son consideradas causales del


conflicto armado del país, en tanto que estas estuvieron marcadas por
desigualdades en el acceso a la tierra y “una grave ambigüedad en
torno a los derechos de propiedad”, a lo que se suman las
insuficientes respuestas estatales para contener la violencia.
Fuerzas Armadas Revolucionarias

Las FARC tuvieron su origen en 1964, como forma de autodefensa


frente a la persecución desatada contra las formas de organización
campesina lideradas entonces por el Partido Comunista. Luego, en la
década de los años setenta construyeron una estrategia política global
frente al Estado colombiano. En la actualidad está formada por cerca
de 10 mil combatientes, organizados en 70 frentes distribuidos en todo
el país.

La UC-ELN surgió en 1965 en el departamento de Santander, como


un proceso de radicalización de algunos sectores del Movimiento
Revolucionario Liberal -MRL- que lideró Alfonso López Machasen a
finales de la década de los cincuentas, planteándose la toma del poder
por las armas. Se calcula que cuenta con unos 5 mil combatientes,
organizados en 30 frentes. Una fracción de la UC-ELN, denominada
Corriente de Renovación Socialista, firmó en 1994 un acuerdo de
desmovilización con el gobierno de César Gaviria.

El EPL tuvo origen en 1968, localizado en la región occidental de la


Costa Atlántica, expandiendo luego su acción hacia otras regiones,
teniendo particular incidencia en la zona bananera de Urabá, donde el
auge de las exportaciones de la fruta creó un fuerte conflicto social.
Una fracción considerable del EPL firmó un acuerdo de paz con el
gobierno de César Gaviria en marzo de 1991, y se convirtió en el
movimiento Esperanza, Paz y Libertad.

Otros grupos guerrilleros, surgidos en las décadas de los 70 y 80,


firmaron acuerdos de paz con los gobiernos Barco y Gaviria, para
convertirse en movimientos o partidos politicos. Son éstos, el
Movimiento 19 de Abril -Ml9-, el Partido Revolucionario de los
Trabajadores -PRT- y el Movimiento Quintín Lame.
Víctimas del conflicto armado en Colombia

El Gobierno, a través de la Unidad de Atención y Reparación Integral a


las Víctimas del Conflicto Armado, acaba de terminar la elaboración
del primer registro oficial de víctimas de la guerra en los últimos 30
años.

La directora de esa entidad, Paula Gaviria, lideró la titánica tarea para


lograr que Colombia sea la primera nación del mundo que elabora un
registro formal de las víctimas de un conflicto interno. Y formula un
gran anuncio: termina la etapa de subsidios y ayuda directa a
desplazados, para iniciar inmediatamente la tarea de reintegración a la
vida normal y la sociedad.

Las cifras, como ella misma lo reconoce, no pueden ser más


escabrosas. “Cada día atendemos, en los 110 puntos presenciales,
canal telefónico y virtual, a más de 4.000 víctimas”, dice.

Unos 49.000 hogares han recibido vivienda gratuita, 63.000 más han
sido acompañados en retornos y reubicaciones; más de 482.000
víctimas han sido indemnizadas. Y 54.000 han recibido atención
psicosocial, en un ejercicio único en la historia del país, desde que se
aprobó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras en el 2011. Entre el
2012 y septiembre del 2014, el Gobierno Nacional invirtió cerca de 3,1
billones de pesos en la atención humanitaria de 1’661.208 hogares.

¿Cuántas víctimas han dejado el conflicto armado en el país?

El registro cuenta con más de 6,8 millones de víctimas. Este es un


mecanismo de reconocimiento del conflicto armado que también
permite organizar la respuesta del Estado.
¿Cuántas de las víctimas han sido desplazadas?

El 86 por ciento son desplazados y el 14 por ciento, víctimas de


amenazas, homicidio, desaparición forzada; y en menor proporción,
secuestro, violencia sexual, despojo y abandono de bienes, lesiones,
tortura, reclutamiento forzado de niños y niñas, y atentados.

Consecuencias sociales de los conflictos armados

El conflicto colombiano ha generado graves problemas sociales,


económicos, políticos y culturales, desafíos para los responsables
políticos y las comunidades afectadas, directa o indirectamente.

Los diálogos y conversaciones de la paz han abierto una ventana a la


esperanza. Muchos nuevos inversores han llegado a Colombia,
gracias a las garantías de seguridad que ofrece el gobierno
Colombiano, afectando positivamente al empleo y en la generación de
nuevas actividades productivas. A pesar de estos intentos de
normalizar la vida del colombiano, todavía persisten algunos
problemas sociales que se deben solucionar:

Desplazamientos de campesinos de sus tierras y hogares a la


fuerza: provocando una de las mayores crisis sociales que este país
ha tenido que enfrentar. Sociólogos y psicólogos señalan que
estos desplazamientos afectan seriamente a los que los padecen y
que tardan muchos años en recuperar la normalidad. La causa
principal es la violencia asociada al conflicto armado.

Aparición de grupos armados al margen de la ley: responsables de


varios abusos a los derechos humanos y violaciones al derecho
internacional humanitario.
El secuestro y el homicidio son los delitos que asociados al conflicto
colombiano han marcado el presente y el futuro de una sociedad.

Niños y jóvenes ingresados en las filas de estos grupos


terroristas: donde han presenciado abusos sexuales, homicidios y
ataques contra poblaciones. La Violencia en la que viven a diario ha
jugado un papel importante en la alta deserción escolar de esta parte
de la población vulnerable.

Desintegración familiar: muchas familias han tenido que enviar a


algunos de sus miembros a las grandes ciudades en busca de
oportunidades de empleo o se han visto Forzados a huir de la
violencia Y otras, con menos suerte, han visto cómo los integrantes
más jóvenes eran obligados a ir a la guerra a través del Servicio
militar o elegían formar parte de grupos terroristas para poder subsistir
y sobrevivir en semejante coyuntura. Desempleo y falta de
oportunidades laborales muchos de los Campesinos y pobladores
rurales han emigrado a las ciudades donde es difícil encontrar un
puesto de trabajo.

Impacto psicológico y cultural en los más jóvenes: la infancia ha


crecido en medio del conflicto armado y en muchas ocasiones ha sido
protagonista de actos terroristas e inhumanos que sin duda alguna
repercuten en el crecimiento normal de los niños de este país.

Muertes innecesarias y crueles: Miles de indígenas, Activistas de de


derechos humanos sindicalistas y personas inocentes han sido
asesinados y secuestrados por estas bandas armadas.
Freno al desarrollo económico: las consecuencias sociales del
conflicto armado colombiano han sido desfavorables para atraer
capital al país y para dar seguridad y estabilidad a los empresarios
locales e internacionales interesados en invertir. Durante décadas los
gobiernos colombianos han intentado atraer a nuevos inversores
ofreciendo estabilidad y seguridad. Poco a poco van llegando al país
empresarios interesados en abrir mercados en Latinoamérica y uno de
ellos es Colombia.

Pobreza: el problema de la guerra interna y que la falta de trabajo


agrava la Pobreza de las comunidades más desfavorecidas que ven
que los salarios son bajos, los productos del campo baratos, el costo
de vida caro y los impuestos no dejan de subir.

Apoyo y colaborar en los programas de ayuda: La sensación de


que no hay futuro entre los ciudadanos colombianos más pobres y
vulnerables es moneda corriente, aunque exista otra parte de la
población que reciben los frutos de las inversiones extranjeras. Ellos
perciben que ante la pobreza (causa y efecto del conflicto armado en
Colombia) no existe salida inmediata y que cada día deben comer y
dar de comer a sus hijos. Por ello es importante dar Pobreza de las
comunidades a estas poblaciones que llevan adelante organizaciones
no gubernamentales como inspiración. Estos hechos han demostrado
que el modus operandi de los grupos armados presenta grandes
diferencias, “agentes estatales han sido responsables especialmente
de asesinatos selectivos, tortura, ejecuciones extrajudiciales y
desapariciones forzadas. Las guerrillas, a su turno, han sido
responsables, sobre todo, del uso de minas antipersonal y artefactos
explosivos no convencionales, ataques contra bienes civiles y
públicos, desplazamiento forzado, secuestro, extorsión, reclutamiento
ilícito y daños ambientales. Finalmente, los grupos paramilitares tienen
enorme responsabilidad en delitos como asesinatos selectivos,
amenazas, masacres, desplazamiento forzado y despojo de tierras,
tortura y delitos sexuales”.
Procesos de paz

Las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC) tienen gran


trascendencia histórica en el país; iniciaron su accionar alrededor de
1953, el grupo fue creado por Pedro Antonio Marín alias “Manuel
Marulanda Vélez” o “Tirofijo” En el año 1964, casi tres años después
de la operación Marquetalia, se generó lo que hoy en día en Colombia
se denomina como Conflicto Armado, el cual ha sido una problemática
social que se ha extendido durante casi cinco décadas, donde los
principales afectados han sido la población civil; quienes han sido
forzados al desplazamiento, a la integración en las fuerzas guerrilleras,
a secuestros y se han visto implicados en masacres en todo el
territorio Colombiano.

En el caso del conflicto interno Colombiano algunos presidentes han


iniciado procesos de negociación con el objetivo de concluir con el
conflicto armado, lastimosamente todos estos intentos han fallado, el
fracaso total de los diálogos de paz durante las presidencias de
Ernesto Samper, Andrés Pastrana, y el ex presidente
Álvaro Uribe (dos periodos de gobierno), en los que prevaleció la
acción militar sobre el entendimiento político, pero ahora es el turno
del actual presidente Juan Manuel Santos quien busca lograr un
acuerdo mediante un dialogo para la paz del país, en donde se tienen
principios y puntos claves para que este tenga éxito y la negociación
se lleve a cabo de la mejor manera.

Después de revisar sobre el proceso de paz se evidencia que el


trabajo de los antiguos presidentes frente este, quizá no fue el mejor;
cometiendo fallas, en algunos caso, que con llevaron a errores que
agudizaron el conflicto, solo se espera que el presidente Juan Manuel
Santos logre lo que los otros no pudieron, puesto que el actual
proceso de paz ha tenido un buen desarrollo hasta el momento, por lo
cual este debe ser mucho más audaz de lo que ha sido.
Tiene que trazarse y mantenerse una agenda que comprometa a la
guerrilla y a las instituciones de gobierno y logre satisfacer los
reclamos históricos que de parte Y parte se han hecho y de este modo
poder cerrar esa brecha que ha dividido a la sociedad. Sé debe saber
que en las mesas de negociación se discutirán cinco puntos
importantes los cuales se han considerado necesario y fundamentales
para solución lo del conflicto.

El primer tema a tratar ha sido el agrario, Donde uno de los deseos y


logros esperados es rescatar terrazos, mejorar la agricultura,
crear empresarios con personas del campo y con esto mejore su
situación productiva y economía del país.

En segundo lugar, están las garantías para el ejercicio de la oposición


política y de la participación ciudadana: "Que quienes disientan y
protesten lo hagan sin temor, y que se rompa para siempre el lazo
entre política y Armas.

Como tercer punto está el fin del conflicto armado, el cual incluye dejar
las armas y la reintegración de las FARC a la vida civil; en el cuarto
punto está algo muy importante, como lo es el narcotráfico que tanto
daño le ha hecho y le hace a nuestro país. Si este proceso contribuye
a que se combata con más efectividad este negocio ilícito, eso por sí
solo sería un gran avance.

Como quinto y el último los derechos a las víctimas, dónde las FARC
tendrían que dar la cara y contar la verdad sobre sus familiares, pues
están en todo el derecho de informarse siendo esto necesario y
merecido a su vez.

Algo en lo que el presidente Santos ha insistido constantemente es la


discreción y prudencia que debe mantenerse, pues ha dicho en
diferentes ocasiones que esta es la clave del éxito para lograr un
acuerdo de paz con las FARC. En las locuciones del Presidente
Santos se ha entendido que para estas negociaciones lleguen a buen
término para todos se debe primero: aprender de los errores del
pasado para no repetirlos; segundo: cualquier proceso tiene que llevar
al fin del conflicto, no a su prolongación; tercero: se mantendrán las
operaciones y la presencia militar sobre cada centímetro del territorio
nacional. Se está de acuerdo que la cúpula representante del gobierno
esté en total disponibilidad para debatir cualquier tema en la mesa, ya
que esto llevaría a un verdadero acuerdo en todos sus aspectos,
es decir, sin dejar ideas en “el aire”.

La idea de no hacer un cese al fuego es una decisión tomada por el


gobierno, siendo conscientes de la realidad del país, porque el estado
debe estar en constante seguridad, y no caer en ataques inesperados
dirigidos por las FARC, como ha sucedido en procesos anteriores. Por
esta razón, el cese unilateral al fuego pedido al gobierno por parte de
los representantes del grupo armado ilegal ha sido negado
rotundamente por el presidente Juan Manuel Santos.

Para concluir este importante y amplio tema, cabe resaltar que la


intervención de países externos bajo la idea de ayuda y cooperación
internacional es una gran Idea, ya que han sido pilares en esta
negociación impidiendo “subir los ánimos en la mesa”. También, es
claro que este proceso a pesar de que tenga un tiempo definido, es
muy extenso y vertiginoso ya que los puntos a tomar son de suma
importancia en lo que tiene que ver sus soluciones y con el fututo del
país.

Faltando poco tiempo para la culminación del acuerdo, se ha visto un


lento pero exitoso avance, el gobierno ha dejado en claro que hará
todo lo posible por encontrar la paz, eso sí, sin dejar de accionar
contra la violencia para así no cometer los mismos errores
presentados en el gobierno de Andrés Pastrana; Por su lado la
guerrilla de las FARC son conscientes de los daños que le han hecho
al Estado Colombiano en sus diferentes sectores, y por eso mismo
están dispuestos en solucionar el conflicto a través del dialogo mutuo y
pacífico parte se ha hecho y de este modo poder cerrar esa brecha
que ha dividido a la sociedad.
Constitución y Democracia

Conflicto armado en Colombia

Profesor

Hugo Estrada

1A

Estudiantes

Tania Johanna Acosta Charris

Daniel de León

Elis Gutiérrez

María Rivera

Emelina Borrero

Kimberly Pote

Ciénaga magdalena
Glosario

Asimétrica: La palabra asimetría refiere la falta de simetría en un


determinado espacio o que presenta determinada cosa.

Recrudecimiento: Recrudecer es un concepto que tiene su origen en el


latín recrudeceré. Este verbo se refiere a lo que realiza algo
negativo cuando, tras haber insinuado un retroceso o una
desaparición, vuelve a aparecer con fuerza renovada.

Primigenios: el término primigenius llegó a nuestra lengua como


primigenia, un adjetivo que se aplica sobre aquel o aquello que
es nativo u originario. Lo primigenio suele hacer referencia a un primer
estado o a una etapa inicial de algo.

Pugna: es una palabra que procede del latín y se utiliza para nombrar
un enfrentamiento, una disputa o un altercado entre seres humanos,
grupos o entidades.

Adhesión: Es un término que procede de adhaesĭo, un vocablo de la


lengua latina. Se trata del proceso y la consecuencia de adherir.
Este verbo, por otro lado, puede referirse a pegar o aglutinar algo o
a aceptar o apoyar una causa.

Deserción: es un término vinculado al verbo desertar: abandonar,


dejar, alejarse.

Coyuntura: Se denomina coyuntura al conjunto de circunstancias,


hechos importantes o históricos, contingentes y cambiantes que
determinan una situación.

Introducción
Este trabajo de investigación hace referencia al conflicto
interno colombiano, una problemática de carácter social que
se ha prolongado por más de 60 años (1953) época en que
fue creado el grupo guerrillero denominado fuerzas armadas
revolucionarias de Colombia (FARC) por Pedro Antonio Marín
alias Manuel Marulanda Vélez o tiro fijo. Grupo armado en
armas que ha sido el responsable de todo tipos de delitos
(desplazamientos, masacres, violaciones de DIH,
reclutamientos forzados a menores de edad a las filas
guerrilleras, desapariciones forzadas) secuestros narcotráfico
terrorismo entre otros muchos delitos.
Conflicto que ha dado origen a enfrentamientos entre la
fuerza pública y grupos armados al margen de la ley, como lo
han sido otros grupos guerrilleros y paramilitares que han
surgido en el país tales como el ejercito de liberación nacional
(ELN), autodefensas unidas de Colombia (AUC) también
denominados BACRIM después de la desmovilización, a la
cual también se le atribuyeron todo tipo de delitos.
Este conflicto que hasta hoy se ha mantenido en nuestro país
es el responsable en gran medida de la pobreza extrema que
hoy en día viven la gran mayoría de las familias colombianas,
la inversión de capital extranjero en la economía nacional.
Nuestro país hoy se juega el todo por el todo en una mesa de
diálogo con la guerrilla de las FARC en la habana cuba que
busca ponerle fin al conflicto en nuestro país que ha dejado
más de seis millones de víctimas.
Conclusión
Este trabajo de investigación nos ha servido para entender
como las implicaciones del conflicto armado en nuestro país
que se ha extendido por más de cinco décadas el cual ha
traído consigo una serie de problemáticas sociales que ha
tenido el país las cuales aun no han logrado de superar, tales
como pobreza extrema, narcotráfico, desplazamientos
violaciones de las D.H y el D.I.H etc.
Estas acciones han sido las principales problemáticas que les
ha tocado sobre llevar a todos los gobiernos desde que se
inicio dicho conflicto, hoy están las esperanzas puestas en el
actual proceso de paz con las FARC esperamos que se lleve
a feliz término y que una vez firmado este, otros grupo
armados pueda también sentarse a negociar y posterior a
esto dejar las armas y reintegrarse a la vida civil en el caso
del ELN y que todos los temas tratados en la mesa, se
materialicen y se logre la paz para nuestro país que tanto
daño y muerte le ha costado este conflicto armado.

Common questions

Con tecnología de IA

The FARC and ELN have evolved from initial self-defense and ideological movements into more complex entities involved in illicit activities. Established in the 1960s amid state repression and socio-economic grievances, these groups initially pursued political change through armed struggle. By the 1970s, they expanded their focus to include broader opposition against the state. The 1980s saw increased financing through narcotrafficking, affecting their operations and control areas. Today, while significantly weakened by peace processes, factions remain active, engaging in low-intensity conflicts and maintaining influence in remote regions, reflecting adaptability to Colombia's socio-political landscape .

President Juan Manuel Santos' peace process diverged from previous negotiation attempts by emphasizing a comprehensive agenda addressing core issues of the conflict. Key components included agrarian reform, guarantees for political opposition and participation, ending the conflict, tackling drug trafficking, and victims' rights, including truth-telling and reparations. Santos prioritized discretion and learning from past mistakes to ensure effective dialogues. Unlike earlier attempts, this process sought to maintain military pressure with simultaneous dialogues, thereby avoiding unilateral ceasefires that might provide tactical advantages to guerrilla groups, as witnessed in past negotiations .

During the 1980s, the Colombian conflict rapidly escalated due to generalized intimidation exerted by guerillas, selective killings of left-wing civilians by emerging paramilitaries, and clashes between drug traffickers and guerrillas, especially around extortionate kidnappings. The narcotrafficking industry significantly contributed to this escalation by financing various actors in the conflict, further complicating the dynamics and overlapping interests between guerrillas, paramilitaries, and drug cartels. This period also marked a transitional shift in Colombia's economy from coffee to minerals and coca, further impacted by these illicit economic activities .

One of the primary challenges in providing reparations and assistance to victims of Colombia's armed conflict is the sheer volume of affected individuals, exceeding 6.8 million. The complexity of crimes, including forced displacement, kidnappings, and violence-related injuries, complicates the provision of comprehensive support and reparations. Further difficulties include ensuring efficient registration and verification processes, dealing with vast and varied needs such as housing, psychological support, and economic re-integration. The Colombian government's efforts through the Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, despite notable financial investments, highlight the multifaceted demands of addressing both immediate and long-term impacts on victims .

The "Frente Nacional," established to end partisan violence between liberals and conservatives by alternating power between the two, inadvertently contributed to Colombia's internal conflicts. While it temporarily stabilized the political landscape by reducing open hostilities, it also entrenched a rigid political system, marginalizing alternative political movements and suppressing opposition. This environment fostered grievances among leftist groups and exacerbated social inequalities, which were exploited by guerrilla movements like the FARC and ELN. Thus, the "Frente Nacional" structure significantly shaped the trajectory of political discord and conflict dynamics in Colombia .

The armed conflict in Colombia has deeply impacted socio-economic conditions, exacerbating poverty and hindering economic development. Persistent violence has deterred foreign investment and redirected resources towards military spending instead of public welfare. Environmental and agricultural sectors have suffered from land dispossession, impacting food security and rural incomes. Furthermore, the conflict has cultivated illicit economies, such as narcotics production, which have distorted labor markets and local economies. Internally displaced populations have intensified urban poverty, placing extra pressure on urban infrastructure and services. These factors collectively impede sustainable economic growth and governance capacity .

Paramilitary groups in Colombia initially emerged as right-wing militias aiming to counteract guerrilla actions and protect local elite interests. However, following a partial demobilization process between 2003 and 2006, these groups did not cease to exist completely but rather evolved into criminal groups known as BACRIM (Bandas Criminales). These BACRIM continued to engage heavily in drug trafficking and exerted substantial military capabilities. This transition highlights the complexities in demobilizing non-state armed actors and the need for multifaceted strategies encompassing social, political, and economic dimensions to address such groups effectively .

The failed peace negotiations during the presidencies of Ernesto Samper, Andrés Pastrana, and Álvaro Uribe predominantly resulted in perpetuating the conflict due to a reliance on military action over political solutions. These failures demonstrated the complexities of achieving sustainable peace and highlighted the challenges in addressing the ingrained political and socio-economic issues. Moreover, these attempts often led to an escalation in violence, as seen during Pastrana's presidency when the FARC expanded its territorial influence and violence increased significantly. These efforts underscored the importance of a comprehensive approach that extends beyond military operations .

International involvement in the Colombian peace process has been instrumental, providing mediation, verification, and logistical support which have helped to maintain dialogue momentum and credibility. Countries like Cuba and Norway have played facilitative roles in negotiations, while organizations such as the United Nations have been pivotal in implementing and monitoring peace accords. This external influence has provided leverage and pressure reducing hostilities, thereby enabling substantive discussions. Yet, the success of international involvement also depends on its ability to align with national interests without overshadowing domestic priorities .

The Colombian armed conflict has deep historical roots, with important contributing factors including the weakness of the state, land possession disputes, significant economic disparities, political polarization, and persecution of the civilian population due to political orientations. Additionally, the persistence of communist-oriented guerrillas and the intertwining of narcotrafficking across societal and state levels have been critical. Historically, the conflict can trace its antecedents to the period of "La Violencia" in the late 1940s and 1950s, stemming from partisan battles when Colombia gained independence and the subsequent ideological battles regarding the state's model. In the economic sphere, shifts in the 1980s towards mining and coca cultivation, alongside agro-industrial dynamics, intensified the conflict .

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