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Teoría - Módulo 3

La detección de infestaciones de plagas en granos es crucial antes de aplicar productos químicos, utilizando métodos como acústicos, trampas y técnicas de flotación. La localización de plagas depende de factores como la especie y las características del grano, y se deben realizar tratamientos preventivos y curativos, incluyendo el uso de fumigantes como el Fosfuro de Aluminio. Existen regulaciones estrictas que prohíben el tratamiento de granos con fumigantes durante el transporte para proteger la salud y el medio ambiente.

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Teoría - Módulo 3

La detección de infestaciones de plagas en granos es crucial antes de aplicar productos químicos, utilizando métodos como acústicos, trampas y técnicas de flotación. La localización de plagas depende de factores como la especie y las características del grano, y se deben realizar tratamientos preventivos y curativos, incluyendo el uso de fumigantes como el Fosfuro de Aluminio. Existen regulaciones estrictas que prohíben el tratamiento de granos con fumigantes durante el transporte para proteger la salud y el medio ambiente.

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DETECCIÓN DEINFESTACIONES (MONITOREO)

La detección y reconocimiento de la plaga es el primer paso antes de la aplicación de


productos químicos. Las inspecciones deben estar dirigidas tanto a las instalaciones
de almacenamiento como hacia el granel. Se deben realizar inspecciones mensuales
y, si hay equipamiento disponible, realizar un seguimiento de la temperatura,
humedad del granel y concentración de dióxido de carbono mediante el uso de
sondas y equipos de termometría.

Existen diferentes métodos que detectan la presencia de los insectos en sus diferentes
estadios:

Métodos acústicos: se utilizan micrófonos que detectan el ruido que producen los
insectos al comer; es una técnica muy utilizada en Europa y sólo es eficiente con los
insectos adultos.

Trampas:

Para concretar un control de plagas racional, en el marco de un programa integrado, es


imprescindible detectar los insectos. De acuerdo a las circunstancias de manejo se
presentan distintas alternativas.
Para la detección en la recepción debemos disponer de adecuados extractores de
muestras, zarandas manuales, lupas, luces adecuadas, etc.

En el almacenaje podemos valernos de variadas metodologías orientativas, como


son las mediciones de temperatura, así como los muestreos directos. Para el
monitoreo y detección de insectos en el almacenaje se han desarrollado distintos
tipos de trampas:

• Para coleópteros: consiste en un tubo de plástico con aberturas a lo largo que se


coloca en el centro del granel. Los insectos caen dentro del tubo, el cual es retirado
para controlar cada 15 días.

• Para lepidópteros y ácaros: son paneles con un material adhesivo en el cual se adhieren
las mariposas y ácaros atraídos por una feromona.

Detección de formas juveniles por densidad de productos (flotación): Se basa en el


conocimiento de que la densidad de los granos sanos (no picados por insectos) es
mayor que la de los granos picados. Esas densidades se pueden lograr con tetracloruro
de carbono, silicato de sodio, o simplemente azúcar.

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Se utiliza una solución de agua y sal con una densidad de 1,2 grs/cm3 dentro de una
probeta en la cual se coloca las muestras a evaluar. Los granos sanos se depositan en
el fondo de la probeta, mientras que aquellos que esconden una forma juvenil van a
flotar en la solución.

Rayos X: Hay aparatos que toman la radiografía de los granos y se puede detectar la
presencia de insectos en el interior de los granos.

Tinturas: utilizando violeta de genciana o el mismo método del Tetrazolio usado para
semillas.

Las trampas para el granel resultan sin dudas el método más eficiente de detección de
infestaciones. En un muestreo convencional con calador solo extremos una pequeña
muestra en un punto en un momento determinado. El sistema de trampas nos
permite dejar la trampa en un lugar durante un tiempo previamente definido, dando
lugar a que los insectos se muevan hacia ella, permitiendo una determinación de
todo el radio de acción, que resultaría imposible muestrear con el grano quieto con
métodos prácticos.
Localización De Las Plagas

Dos son los tipos de factores que afectan la localización y distribución de las plagas
en el depósito:

-Especie (Hábitos, ciclo, necesidades de oxígeno, calor, etc.).


-Características de la masa de granos.

Los lepidópteros (mariposas) y ácaros se ubican sobre la mercadería que está en


contacto con el aire, mientras que los coleópteros adultos se pueden mover por
todo el interior de la masa de granos que resulte favorable.

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Es importante tener en cuenta donde podemos encontrar los insectos al momento
del muestreo, debido a que, como lo mencionamos anteriormente, las plagas no se
distribuyen homogéneamente dentro de la mercadería.

Tratamiento de las instalaciones (prevención):

Consiste en realizar una serie de tareas que se basan en la higiene de la planta de


acopio o industrialización y la posterior aplicación de un producto de efecto
residual. Como ya lo mencionamos, se deben limpiar adecuadamente las
instalaciones a tratar (silos, depósitos, celdas, camiones, vagones, etc.), los residuos
de la limpieza deben ser incinerados para, de esta forma, evitar la dispersión de
larvas, huevos u otra forma de reproducción de las plagas. Para que la limpieza sea
adecuada puede utilizarse una aspiradora o, en su defecto, mediante otro método
que evite la formación de una nube de polvo. El tratamiento químico debe
realizarse con un plaguicida residual, rociando completamente las paredes, piso y
techo; además de los rincones y gritas que pudieran estar presentes. Se debe tener
la precaución de comenzar siempre la aplicación desde el lugar más alejado de la
salida que utilizará el operario, aplicando entre 8 y 10 litros cada 100m2 de superficie
(siempre siguiendo las indicaciones del ingeniero agrónomo). Es de fundamental
importancia conocer los factores que afectan la efectividad de los tratamientos
residuales para poder realizar una aplicación económico y ecológicamente racional:

• Factores internos:

Dosis: se deben respetar las indicaciones del fabricante (indicadas en el marbete)

• Factores externos:

- Temperatura
- Humedad

La temperatura y la humedad afectan directamente a la degradación de los productos


químicos y su efecto. A mayor temperatura y humedad, más rápida será la
degradación, y por lo tanto será menor el efecto residual del producto.

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Tratamiento Químico Preventivo:

Se realizan con el objeto de proteger al grano mediante el uso de un insecticida de


contacto; para esto es conveniente el tratamiento cuando el grano llega a la planta,
pero luego de que ha sido limpiado y secado. El uso de productos químicos
residuales con este objetivo tiene como ventaja que son menos peligrosos que los
productos fumigantes, además de brindar una protección prolongada.
Generalmente estos productos son aplicados con el grano en movimiento, sobre una
cinta transportadora, en la cumbrera del silo, en el pie de noria, sobre tornillos
sinfín, o cualquier lugar que posibilite aplicar en la “vena del grano”. También se
puede pulverizar las bolsas, pero sin empapar, a medida que se van armando.
Debido a que se deben aplicar pequeños volúmenes de producto, este se tiene que

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incrementar mediante el agregado de agua para, de esta forma, lograr una correcta
cobertura de todos los granos. La cantidad de agua a agregar por cada litro de
plaguicida está en relación al caudal que aplica el pico de la pulverizadora utilizada,
la capacidad de transporte de la cinta trasportadora o noria y a la dosis de plaguicida
a utilizar.

Utilización de mezclas: a causa que los diversos principios activos actúan de diferente
forma sobre cada una de las especies plaga, teniendo efectos mayores sobre unas y
reducidos sobre otras, es común la aplicación de productos que contienen una
mezcla de dos o más principios activos para complementar sus efectos. Incluso, si
se mezcla los productos correctos puede potenciarse el efecto de éstos. Algunos
ejemplos comunes son: deltametrina + fenitrotión (K – Obiol), permetrina +
pirimifós metil (Actellic Plus), etc. Que son utilizados tanto para controles químicos
preventivos como para el tratamiento de instalaciones. Con respecto al equipo de
pulverización, debe funcionar en perfectas condiciones y no es aconsejable que
pulverice más de 1000 cc por minuto. El depósito de dicho equipo no debe ser de
fibrocemento, porque los componentes calcáreos de este material, disminuyen la

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actividad de los productos fosforados.

Tratamientos Químicos Curativos (Decisión de control):

Para decidir aplicar un tratamiento curativo debemos definir primero el umbral de


daño: Es la densidad de población a la cual deben tomarse acciones de control e
impedir que una creciente población de plagas alcance niveles de daño económico.

Aunque lo ideal es la utilización de técnicas que prevengan el desarrollo de plagas,


como, por ejemplo: limpieza de instalaciones, tratamientos químicos preventivos,
control mecánico y cultural; pero muchas veces los insectos aparecen de todas formas,
y las poblaciones de plagas alcanzan valores anormales y/o tenemos condiciones de
temperatura propicias para el desarrollo de la plaga. En estos casos, es decir cuando la
mercadería se encuentra infestada o con riesgos potenciales de alcanzar el umbral de
daño económico, se emplean productos fumigantes que generan gases altamente
tóxicos al contacto con el aire, pero que, a su vez, tienen un bajo poder residual. Hay
dos productos autorizados con estas características: el Fosfuro de Magnesio y el
Fosfuro de Aluminio. La forma de actuar gaseosa de los fumigantes obliga a su
utilización en espacios confinados, que además se deben hermetizar adecuadamente.
Antes se utilizaba también el Bromuro de Metilo.

Bromuro de metilo:

Este pesticida combate eficazmente una amplia gama de plagas, incluidos los
insectos, gusanos y microorganismos patógenos, debido a que un biocida (de
bios=vida y cida=matar) incluso reduce el poder germinativo de las semillas.
Comercialmente viene presentado con gas licuado a alta presión.

Más allá de su poder como plaguicida, el bromuro de metilo tiene repercusiones


serias sobre el medio ambiente. Después de ser utilizado, el pesticida pasa a las capas
superiores de la atmósfera, donde daña la capa de ozono, el bromuro de metilo
destruye las moléculas de ozono a un ritmo 50 veces superior que los CFC (que es el
gas más publicitado como la razón del adelgazamiento de la capa de ozono), la
Organización Meteorológica Mundial concluyó que la puesta fuera de circulación
del bromuro de metilo es la medida individual más importante que los gobiernos
pueden tomar para proteger la capa de ozono. En 1995, durante el firmado del
Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas Relativo a las Substancias que Agotan
la Capa de Ozono, se acordó que en Europa y los USA, éste fumigante esté
completamente prohibido a partir del año 2005 y en los países en desarrollo en el
2015. Hoy está prohibida la producción, distribución y aplicación de Bromuro de
metilo en Argentina, aunque con algunas condiciones particulares se sigue

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utilizando.

Fosfuro de Aluminio o Fosfuro de Magnesio:

En el mercado, lo encontramos en formulación sólida, ya sea como tabletas,


comprimidos o bolsitas. Cuando el fosfuro de aluminio o el de magnesio toma
contacto con la humedad del aire y del grano, genera un gas altamente tóxico y
prácticamente del mismo peso que el aire denominado fosfina o Fosfuro de
hidrógeno. Luego de la reacción, queda un pequeño porcentaje (1%) de residuo, que
está dentro de las tolerancias permitidas. Este gas difunde fácilmente entre el aire
intergranario, no afecta el poder germinativo, y una vez ventilado, no deja olores ni
sabores extraños y no afecta la capa de ozono ni al ambiente ya que una vez liberado
a la atmósfera la luz solar lo convierte rápidamente en ácido fosfórico, el cual no
produce efectos nocivos. También elimina todos los estadíos de los insectos, incluso
los huevos en el interior de los granos. Para un correcto control de insectos, y si bien
no es necesaria la hermeticidad total, es conveniente cerrar el depósito lo mejor
posible. A los fines de simplificar la descripción, sólo analizaremos el caso del
fosfuro de aluminio, considerando que, con respecto al fosfuro magnesio, solo
pueden variar las dosis recomendadas o el tiempo de exposición, que de todas
formas figuran en los marbetes de los productos comerciales.

Formulación y peso de cada formulado:

- Comprimidos de 0,6 grs c/u


- Pastillas o tabletas de 3,0 grs c/u
- Bolsitas de 200 grs c/u

Dosificación de Fosfuro de Aluminio según el tipo de instalación y formulación:

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El tiempo de exposición está en función de la temperatura del aire del granel, a menor
temperatura se debe aumentar el tiempo de exposición.

Técnicas deaplicación:

Como ya lo mencionamos, la fosfina es un gas más liviano que el aire, por lo que
cuando coloquemos el fosfuro de aluminio, debemos tener la precaución de que éste
quede en el fondo del granel, y de esta manera, el gas se eleve eliminando a los
insectos. En este sentido, para que la colocación de pastillas o tabletas sea adecuada,
describiremos las tres situaciones más comunes con las que nos podemos encontrar:

• Mercadería estática a granel: en una instalación de almacenamiento (silo, celda, galpón,


etc.) o en tras- porte (bodegas de barco, carrilines, camiones, etc) se nos presentan dos
formas de aplicar el plaguicida:

- Mediante sonda con la cual se empujan las pastillas hacia el fondo de la instalación,
esta opción queda limitada a instalaciones no demasiado profundas.

- A través del uso de equipos especiales que dosifican dentro del granel el gas ya formado,
estos equipos serán descriptos con posterioridad.

• Mercadería en movimiento: esta situación pude darse cuando estoy cargando un silo
o cuando se realiza un trasile con el único objetivo de poder aplicar el tratamiento
curativo. En todos los casos, aplico la dosis recomendada mediante la incorporación
sucesiva de las pastillas o comprimidos a medida que el grano va cayendo en el
depósito.

• Mercadería embolsada: para que el tratamiento sea efectivo, las bolsas deben estar
en un galpón cerrado; se colocan las pastillas dentro de la estiba o en el suelo
rodeando a las bolsas. Es recomendable recolectar los residuos a fin de evitar una
acumulación de éstos a través de los consecutivos tratamientos ya que son
inflamables.

Prohibiciones.

Cabe aclarar que una práctica muy común era la desinfección de mercadería sobre el
camión. Esto provocó fallecimientos de camioneros por exposición al toxico Fosfuro
de Aluminio que está clasificado como sumamente peligroso Clase Ia o Ib según su

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formulación. Por lo cual en la provincia de Córdoba el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca por Resolución N° 304/2010 prohibió el tratamiento con
fumigantes granos, productos y subproductos de cereales y oleaginosas durante la
carga y tránsito. Adjunto a la Carta de Porte debía ir un Formulario Único con la
declaración jurada de libre de fumigantes. Luego en el 2011 el Ministerio de Aguas,
Servicios Públicos y Medio Ambiente de la provincia de Santa Fe a través de la
Resolución N° 137 prohibió el tratamiento con cualquier tipo de agroquímicos de
granos, productos y subproductos durante la carga y tránsito a destino de los
mismos.

Esta práctica está prohibida por la Ley Nacional N° 27.262/16 que prohíbe el
tratamiento sanitario con fumigantes en granos, productos y subproductos durante la
carga y tránsito de camiones y/o vagones. A partir de la misma se instrumentó un
Formulario Único para transporte en jurisdicción nacional que una Declaración
Jurada con los datos del Remitente, de los granos, procedencia y datos del transporte
en el cual se declara que la carga no ha sido tratada con plaguicida fumigante ni se
autoriza el tratamiento durante su tránsito. La infracción es sancionada con multa
equivalente al precio de venta del día de lo transportado o decomiso de la mercadería.
Luego sufrió una modificación con la Resolución N° 692/17 de SENASA en la cual se
reglamenta el Articulo N° 1 de la Ley 27.262/16 agregando que en la misma tampoco
pueden realizarse tratamientos fumigantes a semillas durante la carga y transporte de
las mismas. Y que dicha prohibición se aplica para tratamientos en cajas, acoplados y
remolques de camiones, vagones ferroviarios y containers no herméticos
transportados en camiones o vagones. Quedan excluidos de dicha prohibición
contenedores herméticos consolidados y precintados en sitios habilitados, con
intervención de la autoridad competente y con destino a exportación.

Mercadería amparada con Carta de Porte de Granos, cuando en la misma conste el


siguiente texto “Declaro bajo juramento que la presente carga no ha sido tratada
con ningún plaguicida fumigante durante su carga en camión o vagón, no
autorizando dicho tratamiento durante su tránsito hasta destino” se dará por
cumplida la exigencia del Formulario Único anteriormente mencionado. En el caso de
semillas también se dará la exigencia cumplida cuando la misma sea de clase
Fiscalizada envasada con rótulos oficiales auto- rizados por INASE y el tránsito de las
mismas se realice estén amparados por el Documento Identificatorio para Semillas
Fiscalizadas en Transito según Resolución N° 52 INASE.

Resolución SenasaN°149/2018

A partir del 5 de noviembre de 2018el servicio Nacional de Sanidad y

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Calidad agroalimentaria (Senasa) prohibió el uso y comercialización de los
productos fitosanitarios formulados que contengan Diclorvos (DDVP)
para su aplicación den todas las etapas de producción, pos cosecha,
transporte, manipuleo, acondicionamiento y almacenamiento de granos.

Turbo generador Horno de fosfina:

Es un reactor donde se produce la reacción entre fosfuro de magnesio y el agua en


un ambiente inerte saturado de dióxido de carbono del cual resulta la fosfina, que
es inyectada en el depósito a fumigar mediante un turboventilador. El generador
logra concentraciones demasiado elevadas de fosfina, por lo que debe reducirse la
dosis mediante el uso de ventiladores adicionales.

Ventajas del generador de fosfina:

• No es necesario depositar el producto en distintos puntos de aplicación y


posteriormente recoger los residuos.
• No es necesario ingresar a los recintos, no hay manipulación del producto y un solo
operario puede manejar el equipo.
• No es necesario desactivar y deponer los residuos de la fumigación.
• La producción de fosfina ya no depende de la temperatura ni la humedad del aire
• No existen residuos sólidos ni líquidos en la aplicación.
• La cantidad de gas aplicado será siempre exacta.
• Permite fumigar grandes instalaciones de acopio.
• Se puede controlar con precisión la dosis a suministrar.

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Mezcla líquida fumigante:
Es un líquido que incluye varios productos activos como:

- Tetracloruro de carbono
- Sulfuro de carbono
- Tricloroetileno

Cada uno de éstos productos, a determinadas temperaturas, generan gases


independientemente con características particulares de densidad y poder
insecticida.

La mezcla líquida fumigante puede aplicarse sobre la mercadería en movimiento o


cuando el silo ya está lleno. En el último caso, se aplica la cantidad necesaria sobre la
superficie del granel sin pulverizar y se cierra el depósito para evitar pérdidas del
producto.

Se recomienda una dosis de 250 a 500 cc/Tn de grano, con una exposición de 3 a 5
días. La máxima dosis y tiempo de permanencia se da cuando el grano contiene
muchos cuerpos extraños y/o granos quebrados (dificultan la difusión del gas) y la
temperatura ambiente sea inferior a 20°C.

Factores que afectan la efectividad de los Fumigantes:

En la aplicación de sustancias químicas para el control de plagas hay siempre


variables que reducen o incrementan el poder de acción de dichas sustancias; éstas
son de fundamental importancia para poder de-terminar con precisión el
tratamiento a realizar, si será efectivo o no, y la dosis a aplicar. Para los fumigantes,
hay cinco aspectos a tomar en cuenta:

• Hermeticidad: El gas actúa en función de su concentración y del tiempo de exposición.


La concentración se reduce por la sorción de los granos, es decir, la retención del gas
por parte de los granos, y por la mezcla del gas con el aire que entra a través de
conductos u orificios mal sellados.

• Temperatura: con temperaturas elevadas aumenta la sorción y la dispersión de las


partículas del gas, por lo que éste difunde más fácilmente. La temperatura óptima para
una aplicación oscila entre los 10 y 30°C según la sustancia que apliquemos y las
condiciones del granel; en ningún caso conviene aplicar con temperatura ambiente

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inferior a 5°C.

• Estado de desarrollo de las plagas: debido a que estos plaguicidas penetran por vía
respiratoria, los estadios donde la respiración de la plaga está reducida son los más
resistentes a la acción del gas. Podemos citar como ejemplo el estado de pupa en los
insectos, o la forma de “hipopus” en los ácaros. Para estos casos, es conveniente
repetir la aplicación algunos días después de la primera y de esta forma eliminar los
estadios que fueron desarrollando. Otra opción es aumentar la dosis y el tiempo de
exposición.

• Concentración de dióxido de carbono: cuando aumenta el contenido de dióxido de


carbono del aire intergranario, se produce in aumento de la tasa respiratoria de los
insectos, lo que los convierte en más susceptibles al plaguicida.

• Ayuda mecánica: mediante el uso de aireadores se facilita la difusión del gas con lo
que se mejora la actividad de la sustancia química. Por ejemplo: uso de recirculación de
aire forzada.
CONTROL DEROEDORES

El tema de control de roedores se discute mucho entre agricultores, agrónomos y


gente en general. Cada grupo tiene su teoría favorita sobre cómo realizar el control
de estas plagas. Pero la realidad es que una sola técnica de control no es adecuada
en la mayoría de los casos y generalmente se requiere una combi- nación de
técnicas, que incluye como principales a las medidas preventivas. Es importante
tener presente que, en el control de roedores en el almacenaje, el objeto es reducir el
daño y que el exterminio de las ratas es prácticamente imposible; sin embargo, con la
aplicación de medidas adecuadas se puede lograr un eficiente control capaz de
mantener la población a niveles suficientemente bajos para que no causen daños
económicos.

Hay que tener en cuenta que solo UN roedor puede ocasionar la parada de una
planta porque roen cables produciendo incendios (los cableados subterráneos
también pueden verse afectados). El mayor riesgo es la falta de prevención por lo
que se recomienda trabajar proactivamente. Debe monitorearse no solo el sector
de la planta también zonas aledañas a la misma en busca de sus hábitats para evitar
la fase de colonización, el cual es un proceso lento que comienza con pocas ratas y
que en 6 meses pueden duplicar su población. Tener en cuenta además que es un
proceso dinámico y multifactorial.

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Para el control se deben combinar técnicas para lo cual en primera instancia debe
hacerse un diagnostico basado en mapas de riesgo en donde se:
• Visualice la realidad
• Enfoquen las acciones de prevención y control
• Localicen los puntos críticos
• Organicen los sitios de control:
• Riesgo de daño a instalaciones o cableados
• Sectores de anidación
• Sitios de riesgo de anidación
• Lugares con problemas de ordenamiento (si ya tienen colonias primero
controlar y luego ordenar)

Esto implica que el programa de control de roedores debe ser permanente ya que la
capacidad reproductiva de los roedores es tal que se puede llegar a poblaciones altas
en períodos muy cortos. Cuando las poblaciones de roedores han llegado a niveles
altos, es demasiado tarde montar un programa de control, incurriendo en altos costos
y resultados no muy satisfactorios.

Medidas preventivas:

Eliminación de los refugios:

Una de las principales medidas profilácticas es eliminar las guaridas preferidas por los
roedores. Toda vegetación alta alrededor de los edificios, la basura amontonada, la
madera apilada y los residuos de productos almacenados deben ser eliminados. La
prevención de la invasión es sumamente importante e incluye la utilización de
diferentes materiales de construcción para impedir el paso de los roedores; los
respiradores, las aberturas para ventilación y las ventanas deben protegerse con
telas metálicas con orificios menores de 0,6 cm. También, se debe rodear los
edificios con una chapa metálica lisa de 60 cm de altura y de color blanco (porque
ahuyenta a los roedores) para evitar que las ratas puedan acceder dentro de la
instalación.

Detección:
Para la detección de los roedores y sus madrigueras se debe observar:
• Superficies limpias, sin polvo y brillantes son indicios de presencia de roedores.
• Marcas en el césped (caminos), y observar luego de lluvias en zonas barrosas marcas
de pisadas.

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• Observar, caminar y preguntar a las personas que trabajan en el lugar.

Medidas curativas:

Son aquellas que tienen como objetivo provocar la muerte de la plaga.

Métodos físicos:

Los métodos físicos del control de roedores son los que emplean técnicas mecánicas
para matar roedores (ej. trampas, palos, machetes, etc.), o barreras para excluir los
animales de ciertos lugares. El uso de trampas puede ser útil para capturar roedores
que causen daño en un área limitada y de pequeñas dimensiones y constituye una
forma práctica de acabar con ratas y ratones especialmente en situaciones donde el
uso de productos tóxicos no es aconsejable. Existen gran variedad de trampas, que
utilizan diferentes principios como por ejemplo la aprehensión del animal o con la
utilización de pegamentos. En el caso de utilizar trampas, éstas deben ser revisadas
diariamente y no debe manipularse los animales sin guantes.

Métodos biológicos:

Los métodos biológicos más sugeridos como soluciones al problema incluyen: la


introducción de predadores, enfermedades o parásitos, modificación del hábitat,
manipulación genética y variedades resistentes de cosechas. La mayoría de estas
soluciones tienen fallas de teoría o de aplicación práctica por lo que aún no están lo
suficientemente desarrolladas como para considerarlas alternativas válidas por el
momento.

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Control químico:

Como complemento de las medidas profilácticas preventivas, se dispone de un


método de control que consiste en la utilización rodenticidas, siempre y cuando
alcancemos el umbral de daño económico. Recordando la clase pasada, es
conveniente caracterizar los productos tóxicos usados para control de roedores en
dos categorías amplias y de características específicas:

• Los agudos o de acción rápida.


• Los crónicos o de acción lenta.

SEGURIDAD Y ROTULACIÓN DE LOS PRODUCTOS PLAGUICIDAS

Junto con el crecimiento de este uso, existen según las estadísticas, una correlación
con el aumento de las intoxicaciones ocasionadas por los plaguicidas. Muchos de
los plaguicidas son dañinos para la salud humana, si estos entran en contacto con la
piel, son ingeridos o son respirados en forma de gases, vapores, polvo o pequeñas
partículas, pueden desencadenar una serie de signos y sintomatologías que indican
intoxicación, y su gravedad dependerá de la naturaleza, concentración y formulación
del tóxico, tiempo de exposición y medidas que tome el individuo al presentar
síntomas extraños. Algunas medidas generales para reducir la probabilidad de
intoxicación:

• Leer antes de hacer cualquier uso de un plaguicida, el etiquetado del envase,


aplicando todas las medidas y sugerencias que hace el fabricante para el buen uso
del mismo.
• Capacitar al personal que va a hacer uso de estos productos en cuanto a: manejo
correcto, métodos de aplicación, mantenimiento y limpieza de los equipos e
indumentaria de trabajo y medidas de seguridad.
• Mantener el equipo de aplicación en buenas condiciones, dándole un adecuado
mantenimiento preventivo y calibración.
• No guardar los pesticidas en contenedores de comidas o bebidas pues puede
cometerse una equivocación.
• Por más que se realice un adecuado lavado a los contenedores de plaguicidas,
siempre quedarán vestigios de los mismos, por lo que guardar comida o bebida en
ello, está contraindicado. Lo correcto es la destrucción total y enterrado en pozos
sanitarios, en el caso que la localidad no cuente con un servicio de recolección
especial para estos residuos.

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• Después del trabajo de aplicación o manejo de plaguicidas, no ingerir alimentos,
bebidas, ni fumar, si previamente no se hizo un adecuado lavado de las manos.
• No tocarse la cara, u otras partes del cuerpo con los guantes o las manos durante el trabajo.
• Tener un almacén para plaguicidas, con uso restringido de personal y bajo llave.

Dosis Letal Media (DL 50):


• Es la cantidad de tóxico capaz de matar al 50 % de una población en estudio; generalmente se utilizan
ratas de laboratorio. Debe especificarse la vía de penetración, por ejemplo oral (ingestión) o dermal (a
través de la piel).
• En América Latina los productos químicos están clasificados sobre la base de su toxicidad (DL 50) y se
relaciona esta clasificación con el color de la etiqueta utilizada para el producto.

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Sobre la indumentaria a utilizar:

• Utilizar el equipo protector apropiado, sea ropa, protectores para la cara, mascarilla,
destinados respectivamente para la protección de la piel, cara (ojos) y sistema respiratorio,
según lo marcado en las medidas de protección de cada producto. Lo recomendable es
utilizar una Máscara Completa o semi completa con Filtros de Carbón Activo y realizar
periódicamente cambios de filtros según las horas de uso y exposición de los mismos. Estos
deben almacenarse en lugares ventilados con el objetivo que los filtros puedan eliminar las
toxinas.
• Para la manipulación de bidones o envases con agroquímicos se recomienda el uso de
guantes de nitrilo. Al final de la jornada laboral, los guantes deben lavarse bien tanto por
dentro como por fuera, y deben estar seco antes de usarse nuevamente.
• Para la protección corporal es recomendable la utilización de un mameluco descartable.
En el caso de contacto accidental de agroquímicos con la ropa, quitarse la prenda y lavarla
con abundante agua y jabón (no mezclar con ropa que no haya tenido contacto con
agroquímicos).
• En el caso del calzado, el más recomendable son las botas plásticas, tanto por la protección
que

• brindan, así como por su fácil lavado.


• Utilizar el equipo de protección desde que se realiza la mezcla, hasta el momento en que se
procede a la limpieza del equipo de aplicación. SIGNOS Y SÍNTOMAS DE INTOXICACIONES CON
AGROQUÍMICOS.

Organofosforados:

Los síntomas aparecen entre 30 minutos y 2 horas después de la exposición: la inhalación es


más rápida que la ingesta, y ésta más que la vía cutánea. La dosis peligrosa oscila entre 0,1 y 5
gr., según el tóxico.
a. Síntomas muscarínicos: miosis (es la contracción anormal permanente de la pupila del ojo,
signo útil para el diagnóstico), visión borrosa, pérdida de visión, lagrimeo, rinorrea, estridor,
hipersecreción bronquial, tos, broncoespasmo, bradicardia, bloqueo A-V, hipotensión,
salivación, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, incontinencia fecal y urinaria,
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sudoración, etc.

b. Síntomas nicotínicos: fasciculaciones, calambres, debilidad muscular, parálisis, temblor,


hipertensión, taquicardia, etc.

c. Efectos sobre el SNC: ansiedad, insomnio, ataxia, convulsiones, depresión, pérdida de


memoria, depresión respiratoria y coma.

Tratamiento

De inicio inmediato. No se debe esperar a la confirmación del laboratorio:

a. Monitorización cardiopulmonar
b. Medidas de soporte vital: oxigenar lo mejor posible antes de administrar atropina para
minimizar el riesgo de fibrilación ventricular. Ventilación mecánica, si es preciso.
c. Descontaminación cutánea y ocular: retirada de la ropa, lavado de piel y cabello con agua
y jabón y la- vado de ojos con agua. El personal se debe proteger de la ropa y del vómito
con guantes de goma, no de vinilo ni de látex.
d. Descontaminación gastrointestinal, en el caso de ingesta, con lavado gástrico y carbón
activado.
e. Antídotos:
- Atropina: Antagoniza los efectos de la concentración excesiva de acetilcolina en los
receptores muscarínicos.
- Pralidoxima : Reactivador de la colinesterasa. Eficaz para los síntomas nicotínicos.

Carbamatos:

Los síntomas iniciales son depresión del SNC, coma, convulsión, hipotonía y efectos
nicotínicos, hipertensión, depresión cardiorrespiratoria, disnea, broncoespasmo y broncorrea
por edema pulmonar. Puede haber signos muscarínicos, pero su ausencia no excluye el
envenenamiento. Son frecuentes: malestar, mareo, transpiración, dolor de cabeza, salivación,
náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea, miosis, visión borrosa, incoordinación, espasmos
musculares y lenguaje lento. La depresión respiratoria con edema pulmonar es la causa de
muerte.

Protección de la vía aérea. Mejorar la oxigenación tisular para


minimizar el riesgo de fibrilación ventricular al administrar
atropina.

a. Monitorización cardiopulmonar.
b. Descontaminación dérmica.
c. Descontaminación intestinal: carbón activado.
d. Sulfato de atropina
e. Pradiloxima en caso de envenenamientos mixtos (organofosforados y carbamatos) o
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pesticida desconocido con síntomas muscarínicos.
f. Furosemida para el edema pulmonar, cuando la atropina haya alcanzado su efecto máximo.

Piretroides

Por su estructura química se los puede dividir en dos grupos, los de tipo I, en el que se
encuentran la tetrametrina, la permetrina, etc. que no contienen grupo ciano, y el grupo tipo
II, que incluye la deltamentrina, cipermetrina, etc. que contienen grupo cian. La absorción se
produce por todas las vías, inhalatoria, digestiva y cutánea. La eliminación es por orina
habiéndose metabolizado la gran mayoría, pero con una pequeña proporción sin cambios, y
por materia fecal.
La exposición a piretrinas puede presentar un cuadro clínico de dermatitis de contacto,
siendo desde eritema localizado a erupción vesicular. Dada la naturaleza alergizante de
este tipo de productos, se han observado crisis asmáticas, reacciones anafilácticas y
colapso vascular periférico. Hay poca evidencia de reacciones tipo alérgicas en humanos
expuestos a piretroides sintéticos, siendo una forma notable de toxicidad la parestesia
cutánea observada en trabajadores que utilizan en sus rociadores sustancias que llevan el
grupo ciano (deltametrina, cipermetrina, etc.) la que se desarrolla varias horas después de la
exposición y que suelen describir como quemazón o pinchazos en la piel y que en algunos
casos sigue como un hormigueo y adormecimiento que suele durar hasta 18 horas, puede
ser muy desagradable y molesta. El contacto en la cara o a través de los ojos suele producir
dolor, lagrimación, fotofobia, congestión y edema de la conjuntiva y párpados. La ingestión
de piretroides puede causar dolor epigástrico, náuseas, vómitos, cefalea, vértigo, anorexia,
fatiga, opresión torácica, visión borrosa, parestesia y palpitaciones, fasciculaciones en
músculos de las extremidades y disturbios de la conciencia. En intoxicaciones severas, las
convulsiones pueden persistir de 30 a 120 segundos acompañadas por flexión de miembros
superiores y extensión de los inferiores con opistótonos y pérdida de conciencia. Los
signos y síntomas de la exposición aguda parecen ser reversibles.
Si bien no existe un tratamiento, la ventilación, higienización de la persona afectada y el
cambio de ropa ayudan a disminuir la absorción del químico por vía cutánea.

Fosfuro de aluminio:

El gas fosfina actúa inhibiendo la fosforilación oxidativa a nivel mitocondrial por inhibición
del citrocromo C.
Produce un agotamiento en la producción de ATP conduciendo a la hipoxia y fracaso
respiratorio celular manifestando clínicamente un síndrome de disfunción multiorgánica.
Se observan síntomas clínicos iniciales como rápida instauración, seguida de una etapa de
choque aparentemente estable que precede al desenlace mortal al cabo de 2-3 hs. en
casos de intoxicación aguda. El gas normalmente ingresa vía respiratoria condicionando
un edema pulmonar agudo evolucionando en un síndrome de insuficiencia respiratoria
aguda y muerte. A nivel cardiovascular producen hipotensión, pericarditis seca,
insuficiencia cardiaca y arritmias. A nivel gastrointestinal se producen intenso dolor
epigástrico, quemante y opresivo, son frecuentes las náuseas, vómitos y distensión
abdominal. En el SNC produce cefalea intensa, mareo, trastornos de alerta, convulsiones,
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coma y muerte. También pueden producirse hepatitis toxica aguda e insuficiencia renal.

Primeros auxilios en espera de la llegada del personal médico, o el traslado del paciente a
una unidad médica:

• Leer el marbete detenidamente siguiendo las instrucciones de primeros auxilios.


• Si la contaminación fue vía cutánea, lavar la piel con abundante agua y jabón; en caso que
fuera en los ojos, lavar con abundante agua mínimo por 15 minutos. Si no hay agua por las
inmediaciones, limpie suavemente la piel y el cabello con un paño o papel.
• Retirar la persona a un lugar ventilado. Quitarle toda la indumentaria de trabajo, cuidando
que la persona que facilite este apoyo esté protegida con guantes para que no se contamine.
Mantener abrigado al paciente y en reposo.
• Estar seguro que el intoxicado esté respirando bien, en caso contrario será necesario darle
respiración
boca - boca, con un trapo de por medio.
•Si se ingirió el producto, y el paciente está consciente, inducir el vómito, lo más
recomendable es diluir dos cucharadas de jabón líquido para manos en un vaso con agua. NO
PROVOCAR EL VOMITO SI ASI LO MARCA EL PRODUCTO.
• Acudir o esperar por un servicio médico especializado. Llevar consigo la etiqueta del
producto para facilitar un mejor tratamiento al médico.
Una importante medida para prevenir intoxicaciones es conocer adecuadamente el producto a
aplicar, para lo cual, la persona encargada debe leer detenidamente el marbete
correspondiente. Dentro de toda la información que la etiqueta suministra, uno de los datos
a tener en cuenta es la toxicidad del producto.

Dosis Letal Media (DL 50):

Es la cantidad de tóxico capaz de matar al 50 % de una población en estudio;


generalmente ratas de laboratorio. Debe especificarse la vía de penetración, por ejemplo
oral (ingestión) o dermal (a través de la piel). En América Latina los productos químicos
están clasificados sobre la base de su toxicidad (DL 50) y se relaciona esta clasificación con el
color de la etiqueta utilizada para el producto.

Etiqueta verde - ligeramente tóxico


Etiqueta azul - muy tóxico
Etiqueta amarilla - moderadamente tóxico
Etiqueta roja - extremadamente tóxico

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Registración:
Una herramienta fundamental a la hora de implementar un manejo integrado de plagas son los registros.
Ellos son una forma de organizar y simplificar mediante planillas la información de manera de tener un
acceso más rápido y ordenado a la misma.

Los registros son de gran importancia, sobre todo en épocas de mucho movimiento, ya que de otra forma
hay datos que pueden pasarse por alto o perderse.
No hay un modelo determinado, sino que se van armando adaptados a cada planta, subplanta, puesto de
trabajo o situación particular. Los datos que en ellos se vuelcan pueden ser de utilidad para una persona y
no para otra, de acuerdo a su lugar en el organigrama de la empresa.
A modo de ejemplo un registro puede tener a estos fines fecha y lugar donde se realizó limpieza,
fumigación, ingreso de lotes con insectos vivos, temperatura del grano, tiempos de carencia de los
productos aplicados, etc.

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