ISESS - General Pico - 2013
Historia Socioeconómica de América Latina y Argentina
Docente: Gonzalo Folco
Fabrica recuperada
“La Histórica”
Autores:
Andrada, María Lujan
Gorosito, Ana Lucía
Sosa, Giuliana Yanet
Introducción
La problemática social que se va abordar a lo largo de este trabajo refiere a las fábricas
recuperadas en la Argentina en el marco de la crisis neoliberal de principios del siglo XXI.
En particular trabajaremos el caso de la cooperativa de trabajo “La Histórica”, situada en
la ciudad de General Pico – La Pampa.
Comenzaremos nuestro trabajo analizando el proceso histórico de fábricas
recuperadas en nuestro país. Si bien el marco contextual e histórico es sumamente
importante para comprender las situación estructural del país en los años ‘90 y comienzos
de este siglo, centraremos nuestra investigación en el proceso de conflicto que caracteriza
el proceso de recuperación de una fábrica, analizando en particular a los protagonistas
que adquirieron diversos roles y acciones en la recuperación de “La Histórica”.
En este sentido nos hemos interrogado: ¿Qué es una fábrica recuperada? ¿Por
qué y en qué contexto surgen? ¿Qué políticas abalaron el surgimiento de estas? ¿Cuál
fue el detonante en el caso de “La Histórica”? ¿Cómo surge la idea de crear una
cooperativa recuperada? ¿Qué tipo de conflictos tuvieron que afrontar? ¿Recibieron algún
tipo de apoyo por parte del Estado? ¿Cuál? ¿Cuál fue la actitud de los dueños frente a su
propuesta? ¿Cómo funciona actualmente la cooperativa?
Marco teórico
A partir de la segunda mitad de la década del ‘90 se desarrollan en Argentina una serie de
procesos interpretados frecuentemente como respuestas al modelo neoliberal
responsable de la generación de altos niveles de desempleo. Entre ellos se destacan la
ocupación y recuperación de fábricas y empresas.
El neoliberalismo puede entenderse como una variante del liberalismo económico,
cuyos defensores apoyan la liberalización económica, el libre comercio, los mercados
abiertos, la privatización, la desregulación y la disminución del tamaño del sector público
incrementando la influencia del sector privado en la sociedad moderna. Se defiende
desde la reducción de la intervención del Estado al mínimo, hasta la ampliación de las
funciones del Estado prestando servicios como la sanidad o la educación (Ghersi, E.
2003).
El término nació de la necesidad de diferenciar el liberalismo económico, de los
modelos económicos de la democracia liberal surgidos durante la Guerra Fría, siendo el
neo-liberalismo en todos los casos, un conjunto de ideas bastante alejadas de la ortodoxia
liberal del siglo XIX. El llamado neoliberalismo en cierta medida consiste en la aplicación
de los postulados de la escuela neoclásica en política económica. No define una teoría
económica concreta, y se usa más para referirse a la institucionalización de un sistema en
el comercio mundial.
Fueron los gobiernos de Margaret Thatcher, en Gran Bretaña, y Ronald Reagan en
Estados Unidos los que aplicaron con éxito el neoliberalismo, y luego casi todos los
países de Europa Occidental. Se implementó el neoliberalismo para salir de la crisis del
modelo económico posguerra en 1973, cuando el capitalismo avanzado entro en recesión,
con altas tasas de inflación y bajas tasas de crecimiento. Se buscaba un Estado firme,
capaz de romper el poder sindical y de mantener la estabilidad monetaria. Los años 80
vieron el triunfo del neoliberalismo en Europa y América del Norte sobre el capitalismo
avanzado.
La aplicación de las políticas económicas neoliberales en el país
Partiendo del contexto argentino de los años de la última dictadura militar (1976-1983), el
llamado “Proceso de Reorganización Nacional” entrego formalmente los ministerios
económicos a las asociaciones empresariales más conservadoras que impulsaron una
política económica abiertamente desindustrializadora y neoliberal, con una gran
expansión de la deuda externa. El ministro de economía José A. Martínez de Hoz
modificó radicalmente el sistema financiero, mantuvo una política de dólar barato y
produjo la apertura acelerada de la economía. Durante esta época el país gozó de un
bienestar entre los sectores altos y populares, pero a costa de un endeudamiento del
Estado, la destrucción de la industria nacional, la suba de la inflación, y a finales de la
dictadura un aumento del desempleo.
El fin de la Guerra de Malvinas y el fracaso del proyecto político del Proceso de
Reorganización Nacional precipitaron el fin de la dictadura militar. Y fue así que en 1983,
la democracia representaba para la mayoría de la población civil la ilusión de reanudar
una práctica de participación en la soberanía del país, en desuso desde que había
empezado el gobierno de facto (Piccolo, A. 1996).
En las elecciones de ese año, Raúl Alfonsín llegó a la Presidencia como candidato
de la UCR, venciendo al partido justicialista y al Partido Intransigente. Alfonsín
representaba para las nuevas generaciones un modelo a seguir, por su carisma y su
discurso entusiasta, además de su notable poder de oratoria. En cuanto a la sociedad,
poco a poco fue teniendo una mayor participación, luego de ir superando miedos como el
“no te metas” o “por algo será”. Siguiendo con esta línea, el gobierno radical crea la
Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).
En el plano económico, la situación se iba deteriorando paulatinamente hacia el fin
del mandato, siendo un problema recurrente para la administración de Alfonsín sin hacer
valer el poder de las instituciones o gobernar por encima de ellas. De esta manera tuvo
que hacer pactos con grupos corporativos y de poder, que eran cinco y se configuraron
como grupos de presión: la Iglesia católica, los medios de comunicación masiva, las
Fuerzas Armadas, los grandes grupos empresariales y los sindicatos.
En este contexto de crisis económica, deuda externa arrastrada desde el último
gobierno militar, hiperinflación y presión de los grupos corporativos, la situación del país a
fines del gobierno radical era de inestabilidad e irritabilidad social, que impulsó al Alfonsín
a entregar el poder 6 meses antes.
De esta manera, el 14 de mayo de 1989 se realizaron elecciones presidenciales,
en las cuales el candidato peronista fue Carlos Saúl Menem, y Eduardo Angeloz para el
partido radical, imponiéndose el peronismo por el 47% de los votos contra el 32% de la
UCR. El traspaso apresurado de gobierno se hizo el 8 de junio de ese mismo año para
apaciguar el clima social, cuando tendría que haberse realizado el 10 de diciembre del
corriente.
El presidente Menem rápidamente implementó una estrategia económica: el Plan
BB o Bunge & Born, de corte neoliberal e impulsada por promesas como un salariazo. Se
otorgaron anticipos de sueldos, se fijaron topes para algunos productos de la canasta
familiar, se buscó un acuerdo de precios, se devaluó por enésima vez al austral, etc. El
ejecutivo envió al Congreso la Ley de Emergencia Económica, que autorizaba al gobierno
a disponer medidas sin recurrir al Congreso, y la Ley de Reforma del Estado, que
posibilitaba la desregularización y venta de empresas en manos del Estado
(privatizaciones). A pesar del apoyo que recibió el plan económico, la situación volvió a
desbordarse y, a fin de año, había vuelto la hiperinflación (Pigna, F. y Dino, M. 2000).
Menem dedicó la primer etapa de su gestión a controlar este problema, que sorteó
tras algunos intentos fallidos estableciendo la Ley de Convertibilidad, impulsada en el año
1991 por Domingo Cavallo y basada en la equivalencia entre el peso argentino y el dólar,
y disponiendo la desaparición del austral. Es la decisión de una nación de insertar su
economía en el concierto internacional facilitando la inversión extranjera, la libertad de
comercio, la introducción de tecnologías extranjeras, la liberación del tipo de cambio, etc
para lo cual elimina las restricciones y reglamentaciones existentes hasta el momento.
Todas estas medidas económicas implementadas durante la década del 90
(Neoliberalismo) fueron las que impulsaron el cierre de más del 60% de las fábricas de
Argentina. Es por eso que surge el boom de las fábricas recuperadas, por medio de la
creación de cooperativas de trabajo, que era una manera de salir de la situación de
desempleo que estaban atravesando los trabajadores por haber cerrado la fábrica donde
trabajaban.
Las respuestas frente a la violencia del mercado
Una de las respuestas que comenzaron a ensayarse para superar la crisis de desempleo
que generaban las políticas económicas neoliberales por parte de los trabajadores fue el
cooperativismo. Éste ha permitido que amplios sectores sociales logren un acceso real a
la propiedad de los medios de producción, alcanzando una participación significativa en la
producción nacional y en la distribución del ingreso; a la par de su contribución a la
democratización de la economía.
Las cooperativas de trabajo son organizaciones con identidad específica
doctrinaria legal y organizacional, toma de decisiones, gestión y fiscalización, que resulta
imprescindible conocer para su eficaz funcionamiento de acuerdo a lo que establece la
ley: “Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unidos
voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales
y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y
democráticamente controladas” (Alianza Cooperativa Internacional 1995).
No hay que dejar de tener en cuenta, que si bien cada trabajador sabe cómo llevar
a cabo su tarea dentro de la empresa, en este caso se trata de la gestión de la misma,
para lo cual se debe contar con conocimientos específicos del área. Esto provoca nuevos
problemas, ya que a partir de ahora se modifica la anterior y tradicional gestión de la
empresa. Debe considerarse que desde la toma de la empresa, los trabajadores pasan a
decidir sobre el proceso de la organización económica, sin la ayuda de una dirección
propietaria o un núcleo gerencial.
Para finalizar queremos destacar que las cooperativas formadas a partir de la
crisis emergente del año 2001, presentan características particulares, pero no indican el
nacimiento de un nuevo modelo cooperativo o de una nueva economía social, sí una
nueva fase en la continuidad y aplicación exitosa de una fórmula que históricamente ha
dado respuestas a necesidades de la gente. Seguramente, nos encontramos dentro de
una inter-fase, que marca el fin de una época y la incertidumbre por la nueva que emerge
en el campo de la economía social.
Desarrollo
Empezaremos haciendo una reseña histórica sobre la fábrica “Luna Hermanos S.A”.
Luego nos referiremos la situación de los trabajadores cuando esta empresa presentó
quiebra, cómo se organizaron los trabajadores para salir adelante, y por ultimo
detallaremos la situación actual de la cooperativa conformada por ellos denominada de
“La Histórica”.
Luna Hnos. nació a fines de los ’50, teniendo su mayor esplendor en la década del
’70. Llegó a tener 510 empleados en sus 2.800 metros cuadrados. Su producción era tan
elevada que acopiaba materias primas y producción en todos los galpones privados de
Pico y en algunas localidades vecinas. Exportaban bulones, tornillos, tuercas y otros
materiales a Cuba, Canadá, Italia y Estados Unidos.
Pero empezó a caer poco a poco a partir de los ’80, con la apertura de la
importación y el mal manejo por parte de los dueños. En el ’91 entró en convocatoria. Y
poco a poco fueron vaciando la empresa y llevando máquinas y producción a otra que
tenían en Hurlingham. A mitad de ’98 Oderiz (empleado e integrante del gremio, en aquel
momento) se reúne con Héctor Luna, donde este le comenta que “la fábrica no llegaba a
fin de año”. En Febrero del ’99 los propietarios comienzan, poco a poco, a llevarse el resto
del capital acumulado. Fue allí donde los empleados dijeron basta y no permitieron que
sigan desvalijando la misma. (Entrevista a Oderiz, M. 2013)
Al día siguiente, Martín Oderiz ya estaba en Santa Rosa iniciando los trámites para
conformarse como cooperativa y gestionar ayuda. Estuvieron un año enredados en
papeles, sin poder trabajar. Les cortaron la luz, pero siempre hubo un grupo de 6 ó 7
trabajadores dentro de la fábrica, cuidando que no se llevaran lo poco que quedaba. Una
vecina les pasaba un alargue con energía eléctrica y la señal de TV por cable para
alivianar la lucha.
Finalmente lograron conformarse en una cooperativa, pero no había material para
trabajar ni tenían dinero para ponerla nuevamente en funcionamiento. El primer trámite
era alquilar la fábrica. Lo lograron en marzo de 2000 y por cinco años. El pago fue no
reclamar a Luna la indemnización debida a los 45 empleados.
Con el gobierno se pactó que por cada dinero que les daba, a las 48 horas se
rendía cuentas. Mandaban una carpeta a ASIMRA (el gremio a través del cual se
depositaba el dinero), una al banco y una al gobierno. Necesitaban 350 mil pesos para
poner la fábrica en funcionamiento. El gobierno provincial les dio un subsidio de 50 mil
pesos, 57 mil pusieron los compañeros de trabajo por fondo de desempleo (por única vez
cobraron unos 12 meses por adelantado, pero los dos gremios se quedaron con lo
correspondiente a cuatro meses) y los 7 miembros del Consejo de Administración sacaron
un crédito por 50 mil pesos, hipotecando viviendas y autos.
Con eso compraron materia prima, la producían y la vendían. La Municipalidad les
prestaba 5 mil pesos cada tres meses, que se devolvían a los 90 días. Así llegaron a
hacerse del stock de materia prima necesaria. El primer año fue durísimo. Durante el 2001
se llevaban 50 pesos por quincena más las ayudas gubernamentales en alimentos.
Llegó la crisis de 2001, los cinco presidentes en un día, una Argentina que parecía
despedazarse en mil fragmentos. La desindustrialización, durante la gestión de Menem,
hervían las calles (el argentinazo), junto a las malas políticas y las privatizaciones. En ese
momento, un kilo de bulones importados costaba lo mismo que un kilo de materia prima
para fabricarlos. Imposible producir. Las fábricas se cerraban una a una y la desocupación
era la vedete del momento.
¿En qué cabezas cabía tomar créditos, renunciar a las indemnizaciones y el
seguro de desempleo para continuar con una fábrica inviable? “Era lo único que podíamos
hacer, teníamos en promedio una edad de 57 años y no sabíamos hacer otra cosa que
bulones”.
Llegó Duhalde y terminó con el 1 a 1. Lo importado se encareció y los obreros de
La Histórica, como miles de obreros en el país, empezaron a respirar. Cada año fueron
produciendo más y en los últimos tiempos los excedentes anuales son más que
sustanciosos. Cada uno sabe qué función cumple en la empresa, pero todos cobran lo
mismo de acuerdo a las horas trabajadas, sea el presidente de la cooperativa o el de
ordenanza.
Tienen un futuro prometedor, con un mercado demandante, que va desde
Neuquén hasta Jujuy. Hoy producen unos 6 mil kilos de bulones por día, el 25 % de lo que
producía Luna Hnos. en su mejor momento. Algunos se han jubilado, otros fallecido. Los
que se van incorporando son familiares de los 44 socios fundadores de la cooperativa.
Contando en la actualidad con 55 socios (Entrevista, Oderiz, M. 2013).
Los galpones y las máquinas salieron a remate durante los años 2010 y 2011. Las
compró el gobierno provincial a través del BLP y las cedió a la cooperativa, pero aun no
cuentan con la escritura. La quiebra presentada por Luna Hermanos en el ‘99 aun no fue
aprobada, siendo la única fábrica recuperada del país que aún no tiene la quiebra de la
que les precede. Esta cooperativa realiza actividades en favor de la comunidad, dictando
clases gratuitas de metalúrgica para jóvenes entre 18 y 30 años.
Reflexiones finales
Son esos 45 obreros metalúrgicos que tomaron la planta de la ex Luna Hnos S.A. durante
un año, cuando sus dueños la abandonaron allá por el ’99. Los que formaron la
cooperativa La Histórica. Esos 7 “locos” del Consejo de Administración que sacaron
créditos hipotecando casas y autos para poder comprar materia prima y seguir
produciendo. Son los que durante casi dos años apenas sobrevivieron y que en marzo de
2002 iban a bajar las persianas de la fábrica y del coraje. Son aquellos que la devaluación
de la moneda impuesta por Duhalde les volvió a abrir las esperanzas y las ganas de
luchar. Son los que hoy llevan adelante una empresa próspera y en crecimiento.
Todo empezó como Quijotes contra molinos de viento, pero hoy el viento esta a
favor. Son hombres que hacen historia, de esas historias dignas de contar.
Bibliografía
Ghersi, E. (2003) “El mito del neoliberalismo”
Piccolo, A. (1996) “Historia Argentina”, Editorial Betina.
Pigna, F. Dino, M otros (2000) “Historia, la Argentina Contemporánea”, Editorial A-Z
Internet: http://www.coyspu.com.ar/cooperativismo.html
Oderiz, M. (2013) “Entrevista”
Anexo
Entrevista a la fábrica recuperada: “La Histórica”
1)Nos podría decir su nombre, su edad y cuánto hace qué trabaja en la fábrica.
Mi nombre es Martin José Oderiz, trabajo en la Ex Luna Hermanos desde 1975. Y hace
13 años que soy presidente de La Histórica, desde su fundación.
2) ¿Por qué quiebra la empresa? ¿Cuál fue la postura de los dueños cuando se
enteraron de sus intenciones?
La empresa quiebra por la situación económica que se vivía en ese momento en el país:
la apertura de la importación y la convertibilidad del dólar. Además del mal manejo de los
dueños; seis administrativos cobraban lo mismo que 155 empleados.
Imagínense que un kilo de bulón que venía de afuera, tenia el mismo valor que la materia
prima que comprábamos. En ese momento no podías competir en el mercado, podías
hacer algo que no venía de afuera.
Yo además de trabajar en la empresa estaba en el gremio. En el 98 tuve una reunión con
la empresa en Buenos Aires, ellos me dijeron que no llegaban a fin de mes. Entonces
nosotros empezamos a caminar los pasillos de casa de gobierno para poder formar una
cooperativa, y así fue que en febrero del ‘99 ellos se retiran de la fábrica, abandonándola
y nosotros nos quedamos adentro.
Ellos nunca volvieron a querer recuperarla. Lo único que hacia el dueño era venir a firmar
los contratos a la municipalidad, cuando nosotros se la alquilábamos.
3) Nos podes contar cómo fue el proceso de la recuperación de la Fábrica, cómo se
dio…
Todo empezó en el ’80, con la apertura de la importación y el mal manejo por parte de los
dueños. En el ’91 la empresa entra en convocatoria. Y por eso de a poco se van llevando
máquinas y producción a otra fábrica que tenían en Hurlingham.
Como ya te conté en el ’98 Héctor Luna, me comenta en la reunión que “la fábrica no
llegaba a fin de año”.
Después de esto, en el ’99 se empiezan a lleva lo que quedaba. Nos plantemos la
situación con los compañeros y decidimos frenarlos y quedarnos dentro de la empresa.
Durante este proceso nos cortaron la luz, pero siempre un grupo de 6 ó 7 se quedaba en
la fábrica cuidando que no se lleven lo poco que quedaba. Teníamos apoyo del barrio y la
ciudad, una vecina nos pasaba un alargue con luz y la señal del cable para hacer más
llevadero este periodo.
Estuvimos un año enredados en papeles, sin poder trabajar, pero finalmente logramos
formar la cooperativa, pero no teníamos material para trabajar, ni dinero para ponerla
nuevamente en funcionamiento.
El primer trámite era alquilar la fábrica, lo logramos en marzo de 2000 y por cinco años.
En vez de reclamar la indemnización de los 45 que nos propusimos formar la cooperativa,
lo dejábamos para pagar el alquiler.
Necesitábamos 350 mil pesos para poner la fábrica en funcionamiento. El gobierno
provincial nos prestó $50 mil, 57 mil pusimos los trabajadores por fondo de desempleo
(por única vez nos pagaron 12 meses por adelantado, pero los dos gremios se quedaron
con lo correspondía a cuatro meses) y los 7 miembros del Consejo de Administración
sacamos un crédito por 50 mil pesos, hipotecando viviendas y autos.
Con eso pudimos comprar materia prima para empezar a trabajar.
La Municipalidad nos prestaba 5 mil pesos cada tres meses, que teníamos que devolver
a los 90 días. Y de esa manera pudimos hacernos de un stock de materia prima.
4)¿En qué cabezas cabía tomar créditos, renunciar a las indemnizaciones y el
seguro de desempleo para continuar con una fábrica inviable?
Era lo único que podíamos hacer, teníamos en promedio una edad de 57 años y no
sabíamos hacer otra cosa que bulones.
5) ¿Y cuándo fue que la situación comenzó a cambiar, a regularizarse?
Nosotros nos regularizamos el 6 de abril del 2001, funcionando ya en la planta.
El primer año fue durísimo, lo mismo que producimos en un año, después lo hacíamos en
un mes. Fue ahí donde hicimos un proyecto donde no podíamos crecer más del 10%
mensual, porque si no nos bancarizabamos y así lo llevamos dos años hasta llegar a lo
que somos hoy. Lo que si los socios en ese momento nos llevábamos 50 pesos por
quincena cada uno, más las ayudas gubernamentales en alimentos.
Pero ya el segundo año devolvimos el dinero que había puesto cada uno.
6) Y frente a esa situación, ¿en algún momento recibieron el apoyo del Estado?
El apoyo del Estado fue el que ya te comente, con ese momento. Después fue todo apoyo
nuestro.
7) ¿La infraestructura está en manos de Estado?
No, la empresa salió a remate. Es la única empresa en el país que todavía no está
quebrada, aunque lleva más de 20 años en convocatoria. Esta situación no nos perjudica
a nosotros, porque la infraestructura y las 80 máquinas que tenemos las compro el Estado
cuando salió a remate y ahora está haciendo los trámites para pasarlas a nombre nuestro.
8) Volviendo un poco al 2001 - 2002, ese momento de crisis, piquetes y asambleas.
¿Comenzaban una nueva etapa de lucha, otras fábricas estaban presentes?
El conflicto nuestro fue individual. Nos quedamos en la calle en el ‘99, todos se olvidaron
de nosotros, no siendo la ciudadanía de pico que nos brindó su apoyo. Lo que tiene que
ver con el gremio desapareció después de que nos quedamos en la calle. Además
teníamos la desgracia que por la edad no nos daba trabajo nadie, por eso fue la idea de
formar la cooperativa para poder seguir trabajando.
Las empresas que estaban quebradas no salieron a apoyarnos, solo salieron algunas que
ya estaba con nuevo dueños.
9) Una vez que la fábrica está en sus manos y que tienen cierta estabilidad
económica, ¿cómo resuelven la cuestión de los salarios?
Nosotros no tenemos salarios, son adelantos retornos, a fin de año cuando vos haces el
balance repartís las ganancias que tenes; nosotros tenemos establecido que de esas
ganancias el 10% se guardan para la empresa y después se reparte el resto, pero no todo
de una vez para no dejar sin dinero a la fábrica.
10) ¿Qué simboliza para usted el hecho de que los propios trabajadores asuman el
mando de la fábrica?
Es algo bueno, pero hay que comprenderlo, es muy difícil después de estar 30 años bajo
patrones ser patrón vos, y todos no lo toman asi.es un lindo desafío.
11) A partir de esta experiencia, ¿surgió algún movimiento? ¿Se solidarizaron con
otros casos? ¿Se organizaron otras actividades?
Nosotros nos hemos solidarizado brindando información sobre la documentación.
Lo que si tenemos una escuela de torneros que funciona acá en la planta, la cual es
gratuita. Son 14 chicos que vienen de noche, tienen que cumplir 4 horas por día durante
todo el año. Donde hacen muy poco teoría, pero mucha práctica. Cuando salen de acá
salen casi con salida laboral. Una parte la paga el estado, que es el profesor y la materia
prima y las maquinas las ponemos nosotros. Se les otorga un título por la realización de la
capacitación.
Está abierta para todas las personas entre 18 y 30 años
12) ¿Cuál es la situación actual de producción de la fábrica?
La fábrica está produciendo bien, nosotros estamos bien. Tenemos inconvenientes como
cualquier otra fábrica.
Tenemos un mercado que va desde Neuquén hasta Jujuy. Hoy estamos produciendo
unos 6 mil kilos de bulones por día, el 25 % de lo que producía Luna Hnos. en su mejor
momento. Nuestro mayor punto de venta es Entre Ríos Y Santa Fe.