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Psicoterapia Centrada en El Cliente: Práctica, Implicaciones y Teoría

El documento aborda la importancia de la actitud y filosofía del consejero en la terapia centrada en el cliente, enfatizando que el respeto por la dignidad del individuo es fundamental para el éxito terapéutico. Se discute cómo las creencias del terapeuta influyen en su capacidad para facilitar el autoconocimiento y la auto-dirección del cliente. Además, se sugiere que la efectividad de la terapia depende de la coherencia entre las actitudes del consejero y las técnicas que utiliza.

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Psicoterapia Centrada en El Cliente: Práctica, Implicaciones y Teoría

El documento aborda la importancia de la actitud y filosofía del consejero en la terapia centrada en el cliente, enfatizando que el respeto por la dignidad del individuo es fundamental para el éxito terapéutico. Se discute cómo las creencias del terapeuta influyen en su capacidad para facilitar el autoconocimiento y la auto-dirección del cliente. Además, se sugiere que la efectividad de la terapia depende de la coherencia entre las actitudes del consejero y las técnicas que utiliza.

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CARL. R.

ROGERS
Psicología
Psiquiatría Western Behavioral Sciences lnstitute
Psicoterapia La J olla, California

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PSICOTERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE 33

La orientación consejero

Algunos profesionales rechazan la consideración de la relación de


las opiniones filosóficas con el trabajo científico profesional. Aun en la
empresa terapéutica t!sta relación parece ser uno de los hechos significa­
tivos y científicamente observables que no se pueden ignorar. Nuestra
CAPÍTULO 11 experiencia en la formación de consejeros. indicaría que la filosofía ·opera­
cional básica del individuo (que puede o no asemejarse a su fi osofía
LA ACTITUD Y LA ORIENTACióN DEL CONSEJERO 1 verbalizada) determina, en una medida considerable, el tiempo que le
demandará convertirse en un consejero hábil.
El primer punto de importancia aquí es la actitud que tiene el
En toda psicoterapia, el terapeuta mismo es una parte enormemente consejero hacia la dignidad y la significación del individuo. ¿Cómo consi­
importante de la ecuación humana. Lo que hace, la actitud que asume,
deramos a los otros? ¿YP-mos a cada persona como digna y meritoria por
su concepto básico de su rol, todo esto influye en la terapia en un alto
su propio derecho? Si sostenemos este punto de vista en el nivel verbal,
grado.
¿en qué medida se hace evidente operacionalmente en el nivel conductal?
Diferentes orientaciones terapéuticas sostienen distintas opiniones ¿Tendemos a tratar al cliente como persona de mi!-"ito, o imperceptible­
acerca de estos puntos. Por lo tanto, desde el comienzo mismo de nuestra mente lo e� través de nuestras actitudes y de nuestra con­
dfacusión parece apropiado considerar al terapeuta tal como funciona en ducta? · Nuestra filosofía s una de aquellas en las que es máximo el
el consejo centrado en el cliente. respeto por el m 1viduo? ¿Respetamos su capacidad y su derecho a la
· auto-dirección, o creemos básicamente que nosotros guiaríamos mejor su
vida? ¿ En qué medida tenemos la necesidad y el deseo de dominar a
Una consideración general los otros? ¿Deseamos que el individuo seleccione y elija sus propios
valores, o nuestras acciones están guiadas por la convicción ( usualmente
Es común oír hablar de la terapia centrada en el cliente como de un no enunciada) de que sería más feliz si nos permitiera seleccionar sus
simple método o una técnica que debe utilizar el consejero. lnd�dable­ valores, normas y metas por él?
mente, esta connotación se debe, en parte, al hecho de que las primeras
Las respuestas a preguntas de esta clase parecen ser importantes como
exposiciones tendían a acentuar excesivamente la técnica. Más precisa­
determinantes básicos del enfoque del terapeuta. Nuestra experiencia indica
mente, puede decirse que el consejero que opera en la terapi� centrada
que los individuos que ya se están esforzando hacia una orientación que
en· el cliente asume un conjunto coherente y cambiante de actitudes pro­
acentúa la significación y mérito de cada persona pueden aprender bas­
fundamente asimiladas en su organización personal, un sistema de actitudes tante rápidamente las técnicas centradas en el cliente que instrumentalizan
que instrumentaliza mediante técnicas y métodos coherentes. En nuestra
este punto de vis . sto ocurre frecuentemente en el caso de educadores
·�xperiencia, el consejero que trata de emplear un "método" está destinado que tienen a filosofía.Á� la educación marcadament: centrada �n el
a fracasar, a menos que este método concuerde genuinamente con sus .
niño. Con n Tt!fuenc1a ocurre en el caso de traba1adores rehg10sos
propias actitudes. Por otra parte, el consejero cuyas actitudes facilitan la que tienen un enfoque humanístico. Entre los psicólogos y psiquiatras hay
terapia puede tener éxito sólo parcialmente, si sus actitudes no están ade­ algunos con opiniones similares, pero también hay muchos cuya concep­
cuadamente mediatizadas por métodos y técnicas apropiados. ción del individuo es la de un objeto que debe ser disecado, diagnosticado,
Consideremos entonces las actitudes que parecen facilitar la terapia manipulado. Para tales profesionales puede ser muy difícil aprender o
centrada en el cliente. ¿El consejero debe poseerlas necesariamente para practicar una forma de terapia centrada en el cliente. En cualquier caso,
poder serlo? ¿Pueden lograrse estas actitudes a través de una formación? las diferencias al respecto parecen determinar su rapidez o lentitud en el
aprendizaje y el ejercicio de una terapia de ese tipo.
Pero este modo de enunciar la situación da una impresión estática que
1 Este capítulo es una rev1s1on y ampliación de un artículo que apareció en el no es correcta. ka filosofía operacional de un individuo, su conjunto de
, Jurnal o/ Consulting Psychology (abril 1949), 13, 82-94. objetivos, no es unJ cosa fija e inmutable, sino una org-anización fluida,
34 CARL R. ROGERS PSICOTERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE 35

núrr,1,;mc--..a al vez sea más exacto decir que la persona cuya orienta­ para la aplicación óptima de las técnicas centradas en el cliente. La
ción 1 osófic avanza en dirección a un mayor respeto por el individuo experiencia de la formación de tales individuos pareció seguir cierta
ene e el enfoque centrado en el cliente un desafío y una mediatiza­ pauta. Inicialmente hay una confianza relativamente escasa en la capa­
ción de sus opiniones. Encuentra que és -un ._t de vista sobre las cidad del cliente para lograr invisión (insight) o auto-dirección construc­
relaciones humanas que tiende a llevar filosóficamente � - ás allá de donde tiva, aunque el consejero esté intelectualmente preocupado por las posibi­
hasta entonces se ha aventurado, y a -pustfü idad de una técnica lidades de la terapia no-directiva y haya aprendido su técnica. Comienza
operacional para hacer efectivo este respeto hacia las personas, hasta el aconsejando á los clientes con una hipótesis muy limitada de respeto, que
grado máximo en que existe en sus propias actitudes. El terapeuta que podría enunciarse de alguna manera en estos términos·: "Formulo la hipó­
se propone utilizar este enfoque pronto aprende que el desenvolvimiento tesis de que el individuo tiene una capacidad limitada para comprenderse
de la manera de considerar a la gente que subyace a esta terapia es un y reorganizars➔ a sí mismo, en alguna medida, en ciertos tipos de situa­
proceso continuo, estrechamente relacionado con la propia lucha del tera­ ciones. En muchas situaciones y con muchos pacientes, yo, como obser­
peuta por su crecimiento e integración personales. Puede ser solamente vador externo más objetivo, puedo conocer mejor la situación y puedo
"no-directivo" en la medida en que el respeto hacia los otros hunde sus guiarla mejor". Es sobre esta base limitada y parcelada que comienza su
raíces en la propia organización de su personalidad. trabajo. A menudo no obtiene mucho éxito. Pero a medida que observa
Tal vez podríamos resumir el punto enunciado diciendo que, mediante los resultados de su consejo encuentra que los clientes aceptan y hacen
las técnicas centradas en el cliente, una persona puede instrumentalizar un uso constructivo de la responsabilidad cuando él desea genuinamente
su respeto hacia los otros solamente en la medida en que ese respeto es que lo hagan. Otras veces se sorprende ante su efectividad para manejar
una parte integran _ _ _ de su personalidad; en consecuencia esta responsabilidad. No puede dejar de comparar hr cualidad de la expe­
� la persona cuya filosofía operaciona ya tiende a un profundo respeto riencia en aquellas situaciones en las que el cliente ha aprendido signifi­
� por la significación y · o e ca a individuo es capaz de asimilar más cativamente por sí mismo, con la cualidad menos vital de la experiencia
rápidamente las técnicas centradas en el cliente que le ayuden a expresar de las situaciones en que él, consejero, ha intentado interpretar, evaluar
ese sentimiento 2• y guiar. Entonces encuentra que la primera parte de su hipótesis tiende a
verificarse más allá de sus expectativas, en tanto que la segunda parte lo
desilusiona. Así, poco a poco, la hipótesis sobre la cual basa toda su tarea
La hipótesis del terapeuta terapéutica se convierte en una .fundamentación cada vez más centrada en
el cliente.
Cabría pre u ento11ces si la terapia centrada en el cliente es Este tipo de proceso, que hemos visto repetirse muchas vec
un culto, o una filosofía es eculativ en la que determinado tipo de fe o cería significar simplemente esto: que la orientación actitudinal, a filosofía
creencia alcanza determinados resultados, y en la cual la carencia de tal fe de las relaciones humanas, que parece ser una base necesaria e consejo
impide que esos resultados puedan producirse. En otras palabras, ¿se centrado en el 'cliente, no es algo que debe aceptarse por un acto "de fe", o
trata simplemente de una ilusión que produce nuevas ilusiones? lograrse de una vez por todas. Es un punto de vista que puede adoptarse
Este interrogante merece una consideración cuidadosa. Las observacio­ a modo de ensayo, parcialmente, y ponerse a prueba. Es realmente una
nes realizadas hasta ahora parecen inclinarnos por la negativa, como lo in• hipótesis sobre las relaciones humanas, y siempre lo será. Aun para el
dica de la mane �• ll tiva la experiencia de diferentes consejeros cuya ¡Consejero experimentado, que ha observado en muchos casos las pruebas \
orientación filosóf distaba bastante de la descrita como favorable / que confirman la hipótesis, rige que, con respecto al nuevo cliente que
llega a la consulta, la posibilidad de auto-comprensión y auto-dirección
2 Todo este tema puede ser desarrollado en un nivel más exhaustivo con ,/ inteligente es todavía una hipótesis no probada en absoluto.
mucha utilidad. ¿ Qué es lo que permite al terapeuta tener un prof�pt!) Parecería justificable decir que la fe o creencia en la capacidad del
y aceptación del otro? En nuestra experiencia, es más probable que �� individuo para Iffiinejar su situación psicológica y para manejarse a sí
sea sostenida por la persona que tiene un respeto básico por el mérito y signifi­
cación de sí mismo. No podemos, con toda probabilidad, aceptar a otros a menos mismo es del mismo orden que cualquier hipótesis científica. Es una
que nos hayamos antes aceptado a nosotros mismos. Esto podría llevamos, por base positiva para la acción, pero está abierta a la verificación o a la
diferentes caminos colaterales, a una consideración de aquellas experiencias, inclu­ refutación. · Si, por éjemplo, creyéramos que toda persona podría deter­
yendo la terapia, que ayudan al terapeuta a obtener un autorrespeto perdurable y minar por sí misma si tiene un cáncer incipiente, nuestra experiencia
fundamentado realísticamente. Dejaremos esta discusión . ar --�-X.-,limi­
tándonos aquí simplemente a una descripción de la organización filosóJicl!7 que con esta hipótesis pronto nos obligaría a revisarla profundamente. Por
parece ser el fundamento más efectivo para este tipo e· terapia. -/- otro lado, si creemos que el cálido afecto maternal probablemente
36 CARL R. ROGERS PSICOTERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE 37

producirá en el bebe reacciones 'personales y un crecimiento de la perso­ general- en la medida en que esterilizara el campo alrededor de la
nalidad deseables, tenemos probabilidades de encontrar pruebas de esta incisión, los instrumentos, los paños, las vendas, y sus manos.
hipótesis, al menos a modo de ensayo, a través de nuestra experiencia. Lo mismo sucede con el consejero. A medida que encuentra modos
Por lo tanto, para expresar de una manera más resumida o definitiva nuevos y más sutiles de instrumentalizar su hipótesis centrada en el cliente,
la orientación actitudinal que parece ser óptima para el consejero cen­ nuevos significados se vierten en ella a través de la experiencia, y se per­
trado en el cliente, podemos decir que el consejero elige actuar coheren­ cibe que es más profunda de lo que se había supuesto. Como lo expresó
temente en hase a la hipótesis de que el individuo tiene una capacidad un consejero que iniciaba su formación: "Sostengo las mismas opiniones
suficientP. para manejar en forma constructiva todos los aspectos de su vida que hace un año, pero ahora tienen para mí mucho más significado."
que potencialmente pueden ser reconocidos ·en la conciencia. Esto implica Es posible que una de las contribuciones generales más significativas
la estructuración de una situación interpersonal en la que el material puede del enfoque centrado en el cliente haya sido su insistencia en investigar la
llegar a la conciencia del cliente, y una demostración significativa de la instrumentalización detallada del punto de vista del consejero en la entre­
aceptación, por parte del consejero, del cliente como persona competente vista misma. Diferenl€s terapeutas, de variadas orientaciones, enuncian
para dirigirse a sí misma. El consejero actúa en base a esta hipótesis de sus propósitos generales en términos algo similares. Sólo mediante un
una manera específica y operacional, estando siempre alerta para notar estudio cuidadoso del registro de la entrevista -preferiblemente dispo­
tanto las experiencias ( clínicas o de investigación) que contradicen esta niendo tanto de la grabación sonora como de la transcripción mecano­
hipótesis como las que la sostienen. grafiada- es posible determinar qué propósito o propósitos son realmente
instrumentalizados en la entrevista. "¿Estoy haciendo realmente lo que
Aunque está alerta a todas las pruebas, esto no significa que continua­
creo estar haciendo? ¿Estoy llevando a cabo los propósitos que enuncio?"
mente vaya transformando su hipótesis básica en las situaciones de consejo.
Éstas son preguntas que todo consejero continuamente debe plantearse. Hay
Si el consejero siente, en la mitad de una entrevista, que este cliente puede
abunaantes pruebas, surgidas de nuestras investigaciones, de que no es
no tener la capacidad de reorganizarse, y se desvía hacia la hipótesis de
suficiente un juicio subjetivo del consejero con respecto a estas cuestiones.
que su propia responsabilidad en dicha reorganización ha de ser con­
Sólo un análisis objetivo de las palabras, voz e inflexiones puede deter­
siderable, confunde al cliente, y se derrota a sí mismo. Se ha quitado
minar adecuadamente el propósito real que el terapeuta está persiguiendo.
la posibilidad de probar o refutar cualquier hipótesis. Este confuso eclec­
Evidentemente, la reacción de los terapeutas ante el registro de su material
ticismo, que ha prevalecido en la psicoterapia, ha bloqueado el progreso
corrobora la investigación de Blocksma ( 33) de que el consejero frecuen­
científico en este campo. En realidad, es sólo actuando coherentemente
temente se sorprende al descubrir los objetivos que realmente están impli­
en base a una hipótesis bien elegida que pueden llegar a conocerse sus
cados en la entrevista.
elementos de verdad y de error.
Nótese que al analizar este punto hemos reemplazado el término
"técnica" por "instrumentalización". El cliente puede discernir cuándo el
consejero está u lizando un "método", un instrumento elegido intelec­
La instrumentalización específica de la actitud del consejero tualmente, seleccirnado con cierto propósito. Por otra parte, el consejero
siempre instrume taliza, sea consciente o inconscientemente, las actitudes
Hasta ahora la exposición ha sido de índole general, considerando que tiene hacia el cliente. Estas actitudes pueden inferirse y se las puede
la actitud básica del consejero hacia los otros. ¿ Cómo se instrumentaliza descubrir a partir del material de la entrevista. Así, un consejero al que
esto en la situación terapéutica? ¿Es suficiente que el consejero sostenga le sea ajena la hipótesis de que la persona tiene una capacidad significativa
la hipótesis básica que hemos descrito, y esta orientación actitudinal para integrarse puede pensar que ha utilizado "métodos" y "técnicas" no
llevará entonces adelante, inevitablemente, la terapia? Por cierto que no es directivas, y que ha probado, para su propia satisfacción, que estas técnicas
suficiente. Es como si un médico del siglo pasado hubiera llegado a no son eficaces. Una grabación del material muestra, sin embargo, que en
creer que las bacterias causan la infección. Esta opinión suya pro­ el tono de la voz, en el manejo de lo inesperado, en las actividades cola­
bablemente haría inevitable que obtuviera resultados algo mejores que los terales de la entrevista, instrumentaliza su propia hipótesis y no la hipótesis
de sus colegas, que consideraban esta hipótesis con desprecio. Pero sólo· centrada en el cliente, como podría creer.
podría experimentar plenamente la significación de su hipótesis en la Es decir que es imprescindible comprobar continuamente los propó­
medida en que instrumentalizara al máximo su opinión mediante las téc- sitos o la hipótesis con la técnica o instrumento que se utiliza. El consejero
nicas adecuadas. Sólo podría experimentar el pleno significado y la plena podría enunciar así este análisis de su teoría y su práctica: al desarrollar
efectividad de esta hipótesis -que había llegado a sostener de una manera más clara y plenamente la actitud y la hipótesis según las cuales intento

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