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Raquel y Lea: Cuando La Competencia Entra Al Hogar

El documento aborda la importancia de reconocer y afirmar a cada miembro de la familia para evitar sentimientos de soledad y envidia. Se enfatiza la necesidad de cultivar una cultura de honra y evitar comparaciones, así como la intervención activa de los padres en conflictos familiares. Además, se promueve la búsqueda de la afirmación y propósito en Dios como base para una familia saludable.
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Raquel y Lea: Cuando La Competencia Entra Al Hogar

El documento aborda la importancia de reconocer y afirmar a cada miembro de la familia para evitar sentimientos de soledad y envidia. Se enfatiza la necesidad de cultivar una cultura de honra y evitar comparaciones, así como la intervención activa de los padres en conflictos familiares. Además, se promueve la búsqueda de la afirmación y propósito en Dios como base para una familia saludable.
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8.

Raquel y Lea: cuando la competencia entra al hogar

1. ¿Está algún miembro de la familia luchando como Lea por sentirse amado o reconocido, y
nadie lo ha notado aún?... ¿Qué hacer al respecto?
Es importante estar atentos al corazón de cada miembro de la familia. A veces, quien más sirve o más
calla es quien más necesita ser afirmado. Hay que hablar, afirmar, orar y acompañar. La indiferencia
daña, pero el amor expresado restaura.
Ejemplo bíblico: Desde la perspectiva del hijo mayor en la parábola del hijo pródigo, (Lucas 15:25-32)
tal vez se sintió ignorado y poco valorado a pesar de su fidelidad.
Génesis 28:15: Dios promete estar con nosotros, cuidarnos y no dejarnos solos. Esta verdad debe
reflejarse en nuestras familias: nadie debería sentirse solo o invisible.

2. ¿Al igual que Raquel, qué aconsejarías si alguien de tu familia está midiendo su valor por lo
que no puede lograr o tener, cayendo en la trampa de la envidia?
Debemos ayudar a esa persona a reenfocar su valor, recordándole que su identidad no se basa en
logros, sino en ser hijo o hija de Dios. La envidia es una señal de desconexión con el amor del Padre.
Ejemplo bíblico: Caín (Génesis 4:3-8) no soportó que Dios aceptara la ofrenda de Abel y cayó en la
trampa de la envidia, llevándolo a cometer un crimen.
Santiago 3:16: La envidia y el egoísmo son semillas de caos y maldad. La comparación desenfocada
siempre traerá confusión al hogar.

3. ¿Qué acciones tomar cuando se han comparado los logros o bendiciones de unos miembros
sobre otros, como sucedía entre Raquel y Lea, afectando la unidad familiar?
Hay que cultivar una cultura de honra, donde se celebre a cada miembro sin comparar. Reeducar el
lenguaje, evitar favoritismos y promover la empatía son claves para restaurar la unidad.
Ejemplo bíblico: José y sus hermanos (Génesis 37:3-4). La comparación del padre los dividió.
Filipenses 2:3: Nos llama a actuar con humildad y valorar al otro como superior, no para competir, sino
para servir.

4. ¿Qué pasa cuando los padres sólo actúan como espectadores silenciosos del conflicto entre
sus hijos, sin intervenir con sabiduría?... ¿Cómo crees que terminará esa relación y qué hacer al
respecto?
La pasividad paternal permite que las heridas se profundicen. Los padres deben intervenir con amor y
firmeza, corrigiendo a tiempo, orientando y modelando el respeto mutuo.
Ejemplo bíblico: Isaac y Rebeca, al favorecer cada uno a un hijo (Génesis 25:28), no intervinieron en el
conflicto entre Jacob y Esaú, y eso dejó consecuencias por años.
Proverbios 13:24: El amor genuino corrige. El silencio ante el pecado o la rivalidad no es compasión, es
abandono disfrazado.

5. ¿Cómo promover en el hogar el dejar de competir por amor humano, para buscar primero la
afirmación y propósito en Dios, como finalmente lo hizo Lea?
Enseñemos en casa a buscar a Dios primero, a afirmar la identidad de cada miembro en su amor
incondicional. El amor humano es limitado, pero el propósito divino satisface.
Ejemplo bíblico: Ana (1 Samuel 1:9-18), a pesar de la burla de Penina, encontró consuelo y valor cuando
oró y puso su carga delante de Dios.
Mateo 6:33: Buscar el Reino de Dios y su justicia trae orden y plenitud. La afirmación del Padre es el
fundamento más seguro para una familia saludable.

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