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Plan Lector 3°CCSS

Pancho Fierro, nacido en 1807, fue un destacado cronista y pintor que retrató la vida y costumbres de Lima durante una época de transición entre el virreinato y la república. Su obra captura la diversidad social y cultural de la ciudad, así como eventos significativos como la independencia del Perú. A través de sus acuarelas, Fierro dejó un legado visual que documenta tanto la vida cotidiana como los cambios históricos de su tiempo.
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Pancho Fierro, nacido en 1807, fue un destacado cronista y pintor que retrató la vida y costumbres de Lima durante una época de transición entre el virreinato y la república. Su obra captura la diversidad social y cultural de la ciudad, así como eventos significativos como la independencia del Perú. A través de sus acuarelas, Fierro dejó un legado visual que documenta tanto la vida cotidiana como los cambios históricos de su tiempo.
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PLAN LECTOR

CCSS- 3°
MUNILIBRO

PANCHO FIERRO
Un cronista de
su tiempo
JOSEFINA BARRÓN
PANCHO FIERRO Un cronista de su tiempo JOSEFINA BARRÓN

» PRÓLOGO A MODO DE INTRODUCCIÓN


Pancho Fierro nació en 1807. Vivió una etapa en la que Lima conservaba
TAN PANCHO FIERRO…
su atmósfera virreinal y las costumbres españolas se entremezclaban
con las criollas, las andinas y las negras. Retrató usanzas como la
Amanece en Lima. Cantan los gallos en todos los rincones de la
fiesta de los toros, la de los gallos, las procesiones, el Cuasimodo y ciudad. Entre los tres valles existía un mundo de haciendas y
las tertulias, y personajes como las tapadas, los cocineros, los galleros, pues los tiene el señorito hacendado, el curita jugador,
vendedores ambulantes y los extranjeros. Algunas costumbres y el viejo barbero y el joven abogado. Pancho Fierro retrató las
algunos personajes desaparecieron en el tiempo y otros perduran en riñas de gallos, al negrito chirimía y su tamborilero, a Juanita
la Lima de hoy. Breña la capeadora de Acho que le quitaba el arresto no solo al
A pesar de la demolición de la muralla, de la bonanza del guano, de toro, a la beata mercedaria, al fraile betlemita y al otro nada
la abolición de la esclavitud por Ramón Castilla, de la existencia del frugal que rozaba con sus purísimas manos la saya apretujada
ferrocarril Lima-Callao y de la apertura del Perú al mundo, Pancho de una exuberante fiel.
Fierro sigue ilustrando la Lima que vivió a sus veinte, treinta, cuarenta Lima era un mundo de conventos, balcones, tapadas, perros que
años. Es quizás, a finales del siglo XIX, cuando el Perú se
debían ser muertos cada tanto por los aguateros. Florecían,
industrializa, que empieza una nueva etapa y que las atmósferas pasadas
cambian por las nuevas y modernas traídas por la migración igual que los amancaes, los suerteros, los aguardienteros, el
principalmente de italianos, ingleses y chinos. Pero ya nuestro pisco, los turroneros y sus pregones que hoy son eco lejano de
protagonista no estaba en su mejor momento. un antes de ayer. Todos andaban a caballo y, claro, a mula,
Pancho Fierro es un hombre de cierta fama, es exitoso en su arte y desde el profesor de colegio hasta el panadero, sin olvidar a la
camina alguna vez con sombrero de copa y bastón con empuñadura chola chacarera o a la misturera debajo de su azafate de flores,
de plata. Tiene muchos hijos en varias mujeres y vive en parte de la hierbaluisa, canela y toronjil. Cada caballo de paso fue
herencia que le dejó una tía. Debió ser muy carismático, pues sus primorosamente dibujado por Pancho Fierro, cada crin y pelaje,
pinturas atraviesan todas las escalas sociales de la sociedad limeña. movimiento, pellón sampedrano, jato y apero. Lo mismo que
Pinta desde tipos aristocráticos hasta personajes populares, desde el los rostros, las sonrisas de medio lado, las miradas, las razas y
minué hasta la zamacueca. Su valor radica en haber dejado testimonio
sus rasgos, los vestidos, los mantos riquísimos, la mendicidad
de los tiempos en que Lima dejaba de ser de España y empezaba a ser
del Perú y del mundo. Los valiosos párrafos de Josefina Barrón así lo
que en ese entonces aparecía digna, la fiesta criolla y los
demuestran. quiebres de su zamacueca, la de salón elegante en puntitas de
minué y también la de callejón, que siempre fue descalza,
montuna.
Henry Mitrani
Investigador independiente

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PANCHO FIERRO Un cronista de su tiempo JOSEFINA BARRÓN

Pancho Fierro aprendió a ser artista en la calle, dentro de las


murallas de esa Lima donde se arrejuntaban personajes de todo
nivel y condición. La plaza fue la vida y escuela de este mulato
autodidacta, andante y fisgón, testigo elocuente de los últimos
rezagos de los placeres virreinales y los primeros años de una
república que hasta hoy se dibuja y desdibuja. Vio cómo se
derribaba la muralla y dejábamos atrás el alumbrado a vela,
cómo era abolida la esclavitud y crecía el fervor al Señor de los
Milagros, cómo se lograba la Independencia y se sumergían las
señoras en el mar de Chorrillos, ayudadas por los famosos
bañadores, cuerpo blanco sobre cuerpo oscuro.
Su intuición fue pincel. Sin pretenderlo siquiera, fue uno
de los primeros embajadores de lo que hoy se conoce como
marca país. Un precursor de Mistura, de la marinera, del
caballo peruano de paso, de todas esas tradiciones que en él
ya configuraban un sentido de pertenencia. Pancho Fierro
cierra todo un capítulo de nuestra historia. Como quien
decide cuándo y por qué, muere el día que el Perú celebraba
su nacimiento como país: un 28 de julio de 1879, el mismo
año que empieza la Guerra del Pacífico. No fue testigo de la
barbarie de la guerra, de la ocupación chilena, de los incendios,
saqueos y vejaciones de las que fueron víctimas las mujeres
que con tanta gracia ilustró; del final de la fiesta, de la muerte
asomando en las alamedas y salones que sobrevivieron nada
más en los colores de sus pinceladas espontáneas. Esa Lima
triste, lóbrega, sufriente, afortunadamente no queda en la
retina del pintor ni en el trazo de su mano, pues otro hubiera
sido el Pancho Fierro, un Goya en el Rímac, sobre el oscuro
jirón hecho jirones.
Pancho vivió hasta cuando debía vivir. Y murió para no
contarlo.
» Pancho Fierro nació a inicios del siglo XIX en el barrio de los
Huérfanos, cerca del jirón Azángaro, en el extremo de lo que hoy
es el Parque Universitario. Murió aproximadamente a los 70 años.

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PANCHO FIERRO Un cronista de su tiempo JOSEFINA BARRÓN

CAPÍTULO III|
¡SOMOS LIBRES!

A finales de enero de 1821 el virrey Joaquín de la Pezuela fue


destituido por un grupo de militares españoles a mando del
teniente general Antonio de la Serna. El Pronunciamiento de
Aznapuquio fue el documento que juzgó la dejadez con la que
actuaba Pezuela frente al desembarco de las tropas libertadoras
en las costas del virreinato y lo obligaba a renunciar a su silla
en la Casa Real de los Virreyes del Perú.
Para ese entonces, San Martín ya había declarado la
Independencia desde el balcón de Huaura el 20 de noviembre de
1820. Dedica Valdelomar un cuento al Libertador y a su sueño
de una bandera rojiblanca, inspirado en las parihuanas que
abundan en la bahía de Paracas y que llevan en el cuerpo esos
colores. Es solo una bonita leyenda. El Ejército Libertador de
los Andes había logrado posicionarse con éxito en el territorio
peruano y su presencia envalentonó a los que estaban a favor de
San Martín. Es así que la intendencia de Trujillo declaró la
Independencia en diciembre de 1820 y le siguió la ciudad de
Piura el 4 de enero de 1821. Tras gobernar durante unos meses
desde la capital, La Serna se vio rodeado por el general José de
San Martín al norte, el general Juan Antonio Álvarez de
Arenales al sur y la flota del comandante Thomas Cochrane,
quien impuso un fuerte bloqueo al puerto del Callao no solo con
sus barcos, sino también con la fragata Esmeralda, la nave

» En 1821 y para celebrar la proclamación de la Independencia por


el general San Martín, salió una procesión cívica organizada por los
negros de las cofradías mozambique, angola, caravelí, chala y
terranova. La procesión está graficada en varias acuarelas de
Pancho Fierro.

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PANCHO FIERRO Un cronista de su tiempo JOSEFINA BARRÓN

española que había capturado en noviembre del año anterior. A partir de esa declaración se sucedieron banquetes y fiestas
Todo ello sin contar a los montoneros, tropas irregulares de en una ciudad que celebraba lo que aún no se había ganado. Los
indios y negros pobremente armados pero valientes al fin que realistas estaban acuartelados en la sierra peruana con generales
asaltaban a cualquier grupo pequeño que quisiera abandonar muy capaces que analizaban la manera de aguarle la fiesta a
la ciudad; sin contar tampoco a los oficiales del rey de España la capital. Los españoles mantenían intacta su red de
que se habían pasado al bando contrario, como Andrés de informantes para conocer qué se planeaba desde Lima y en
Santa Cruz, Agustín Gamarra y Juan Bautista Eléspuru, 1823, cuando ya San Martín había abandonado el Perú,
futuros presidentes de la República del Perú. Los generales volvieron a tomar la capital por unos meses. El general Antonio
realistas eran literalmente realistas: sabían que ni la muralla Rodil ocupó la ciudad e implantó un régimen de control donde
ni los limeños soportarían una guerra en la ciudad, es así que todos eran sospechosos. Una de las víctimas de esa vigilancia
optaron por salir de Lima el 5 de julio y retirarse al Cusco, fue José Olaya, pescador chorrillano que introducía mensajes
donde fue instalada la nueva capital del virreinato. Todo era de los patriotas hacia la capital y fue ejecutado en la Plaza
un caos. Mayor el 29 de junio de 1823 en el pasaje que hoy lleva su
Lima quedó desorientada y en bancarrota. Cuando San nombre. Un gran héroe que pasará a la posteridad. Luego Lima
Martín ingresó a Lima, marqueses y condes le rindieron fue retomada por los patriotas, pero los intentos para derrotar a
honores. El general le solicitó inmediatamente al alcalde conde los realistas en la sierra no prosperaron. El caos hizo que el
de San Isidro que convocara a los limeños que tenían algún Congreso llamara a Bolívar para convertirlo en dictador del
título nobiliario o ejercían algún cargo en la ciudad para que el Perú. A pesar de que el ejército del Libertador expulsó a los
15 de julio de 1821 firmaran el acta de la Independencia. La españoles en la recordada batalla de Ayacucho el 9 de diciembre
presentación oficial del Perú libre y soberano fue en la Plaza de de 1824, Rodil resistió durante casi un año y medio más
Armas el 28 de julio. No cabía un alfiler entre los puestos de refugiado en la fortaleza del Real Felipe. El general comandó
comida, los ambulantes de a pie y curiosos; los oficiales con mano de hierro a dos mil soldados y decenas de civiles
argentinos y chilenos portando su característico morrión azul; que se refugiaron en la fortaleza a pesar de haber firmado el acta
los curas de diversas órdenes que observaban —algunos con de la Independencia.
preocupación, otros con esperanza— la llegada de un nuevo Pronto escaseó la comida, las camas se llenaron de enfermos
orden, y las tapadas cuchicheando debajo de los portales. y, cada día, los refugiados perdían la esperanza de ser salvados
Acompañado de los marqueses de Montemira y Torre Tagle, por los reyes de España. Cientos murieron de hambre y los
los maestros de la Universidad de San Marcos, las órdenes que intentaron escapar fueron ahorcados. La horca era un
religiosas, los jueces y miembros del Cabildo, San Martín espectáculo que congregaba a grandes y chicos en el virreinato.
reveló que el Perú dejaba de ser colonia de España, generando Las demostraciones de fuerza de los españoles eran comunes en
la algarabía de Lima. Pancho Fierro supo ilustrar bien este Lima y eran una manera de recordar quién sostenía el mango
glorioso momento, sin dejar de lado nunca los detalles. Cada de la sartén. Pancho Fierro no podía ser ajeno a ese recuerdo
mirada, cada gesto, cada cosa sutil es captada y revelada por el y dibujó a un reo a punto de ser ahorcado, custodiado por doce
pintor mulato. soldados del ejército real, que recibe las palabras de

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PANCHO FIERRO Un cronista de su tiempo

un cura mientras hombres y mujeres de Lima observan con


curiosidad y temor. En enero de 1826, Rodil se rindió junto
a seiscientos soldados. Se había logrado la Independencia, pero
el país estaba roto en pedazos y esa inestabilidad fue
aprovechada por diversos caudillos militares que jugaron a
turnarse la presidencia hasta la primera mitad de la década de
1840. A eso se sumaba que el Perú estaba endeudado con los
préstamos que pidió para solventar la guerra, tenía quebrada
a la empresa minera, su principal actividad en el virreinato,
y no pudo crear un mercado interno sólido para remontar su
déficit.
Al adolescente Pancho Fierro le interesaban, más que las
escaramuzas con los españoles y la situación de las arcas
estatales, los cambios que estaban sucediendo en su vida. Su
madre había regresado a casa en setiembre de 1820, luego
de ser recomprada por las hermanas Mariana y Cayetana, en
la misma cantidad de trescientos cincuenta pesos de a ocho
reales, a Juana Vásquez de Velasco y Ontañón. A partir del año
siguiente, su madre empezó a pagar los trescientos cincuenta
pesos que costaba su libertad y el 18 de octubre de 1823, días
después del cumpleaños número 16 de Pancho Fierro, Mariana
y Cayetana otorgaron la correspondiente Carta de Libertad a
la esclava María del Carmen Fierro. ¡Por fin su madre era
libre!: “Desistimos del derecho de propiedad que a dicha
esclava tenemos y lo cedemos, renunciamos y traspasamos
en ella misma y le damos poder para que pueda donar y ceder
sus bienes, otorgar testamento y practicar todos los demás
actos que una persona libre puede verificar en virtud de este
instrumento”. Una vez libre, la madre de Pancho Fierro se
empleó como criada de la casa de comercio Riglos y se casó » Se representa al reo con la soga al cuello en el momento en que el
con Julián Fierro, posiblemente otro esclavo liberado por la verdugo se prepara para darle pescozada o empellón. Un dominico
familia Fierro. Con Julián tuvo una hija que fue bautizada en acompaña a la víctima. Según Palma, la horca en Lima estaba
ubicada frente al callejón de Petateros, en la Plaza Mayor.
1826: Benita Fierro Fierro, media hermana de Pancho. Era
común que los esclavos lleven el apellido de sus amos.

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