No se preocupen
“Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué
comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, cómo se
vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el
cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no
siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin
embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes
mucho más que ellas?
MATEO 6:25-26
La ansiedad es uno de los males más comunes nuestro siglo. Preocupados por el
qué dirán, o por el mañana, o por cosas que todavía no ocurren, Algunos
nerviosos, tímidos, inclinados a la duda y propensos al temor. Existe una
infinidad de pesimistas, si bien algunos difícilmente reconocen que lo son. Para
ellos el mal siempre amenaza, siempre estamos a punto de dar un salto en el
vacío. Todas las aves que ven son aves de mal agüero. Todos sus cisnes son
negros. Si llovió hoy, lloverá mañana, y pasado mañana, y con toda posibilidad
habrá diluvio. O si el día es soleado y hermoso, será seco también mañana y los
meses siguientes hasta que la tierra con todas sus praderas perezca de sequía.
Supongo que no pueden evitar ser así, pero los cristianos sí deben evitar actuar
de esa manera, porque la Palabra del Señor es clara y obligante: “No se
preocupen por su vida.” (C. H. Spourgeon)
I. La enseñanza de Jesús Entonces ¿qué es lo que Jesús prohíbe que es lo
que Él demanda? Para el título de esta porción de la biblia existen varias
traducciones por ejemplo «No penséis en el mañana.» «No os afanéis por
vuestra vida,» «No tengáis cuidado por vuestra vida.» ahora es importante
aclarar que no es la previsión normal y prudente que es propia del ser
humano lo que Jesús prohíbe aquí; es la preocupación. Jesús no alienta
aquí que tengamos una actitud descuidada, desprevenida, indiferente, de ir
huyendo por la vida; Él prohíbe esa indecisión que paraliza y que quita
toda la alegría de la vida. La palabra que se usa aquí en el original es
merimnân, que quiere decir preocuparse ansiosamente Esta palabra es
la normal en griego para la ansiedad, la preocupación y el cuidado.
Jesús está aquí enseñando una lección que sus compatriotas ya sabían
muy bien: la lección de la prudencia y de la previsión y de la serenidad
y de la confianza combinadas.
II. La vida de un creyente La ansiedad agobiante le está prohibida al
creyente y además es innecesaria. Si tiene un Padre en los cielos que cuida
de usted, ¿no siente vergüenza cuando ve al pajarillo que se posa en la
rama a cantar, aunque no sea dueño ni de dos granos de cebada del
mundo? Dios cuida de las aves del cielo y por eso viven libres de ansiedad
alguna. ¿Por qué no confiamos en Él y nos liberamos de la preocupación?
Nuestro Señor también enseñó que tal ansiedad es inútil, porque con todo
nuestro afán y preocupación “no podemos añadir ni una sola hora a nuestra
vida” (Mateo 6:27). ¿Podemos hacer algo preocupándonos? ¿Logra alguna
cosa nuestra ansiedad? ¿Qué tal si el granjero se lamenta por la falta de
lluvia? ¿Pueden sus temores destapar los depósitos de agua de los cielos?
Es infinitamente sabio hacer lo mejor que podamos en cada situación, y
luego “echar todas nuestras inquietudes sobre nuestro Dios” (1 Pedro 5:7
RVR). La prudencia es sabia porque adapta los medios a los fines;
pero la ansiedad es tonta porque se lamenta, se preocupa, y no
consigue nada.
III. La vida de un mundano “los paganos andan tras todas estas cosas”
(Mateo 6:32). Dejar que el heredero del cielo actúe de mejor manera que el
hombre mundano. Nuestra desconfianza de Dios es infantil y
deshonrosa. Si no pudiéramos confiar en Él, ¿podríamos nosotros manejar
mejor las cosas? ¿Podemos hacer algo mejor: conocer que todas las cosas
que Dios hace, son para el bien de quienes lo aman”?
Conclusión Así que, no os preocupéis por el día de mañana, que ya se
preocupará él de sí mismo. Bastantes problemas tienen ya uno con los
de cada día. ¿Por qué debemos confiar? Si Dios nos ha dado la vida,
podemos confiar en que Él nos dará las cosas necesarias para
mantenerla. Cuando Jesús se refiere a los pájaros no diciendo que los
pájaros no trabajan; se ha dicho que nadie trabaja tanto como un gorrión
medio para ganarse la vida; la lección que quiere enseñarnos es que los
pájaros no se preocupan.
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