EDUCACIÓN PARA EL TRABAJO Prof.
Enrique Sánchez
García
“DESIGN THINKING:
una metodología para imaginar, crear y emprender”
En un mundo que cambia constantemente, es importante que los estudiantes desarrollen habilidades para
imaginar, crear y resolver problemas de manera creativa. Design Thinking es una metodología
moderna que ayuda a las personas a diseñar soluciones innovadoras, partiendo de las necesidades
reales de los demás. Al aplicar esta forma de pensar en la escuela, los jóvenes pueden convertirse en
emprendedores capaces de generar ideas útiles para su comunidad, su entorno escolar o su vida
personal.
¿Cómo nace el Design Thinking?
El Design Thinking surgió en los años 70 en Estados Unidos, como una forma de entender cómo los diseñadores
resolvían problemas de forma creativa. Fue desarrollado y promovido por David Kelley, fundador de la empresa de
innovación IDEO y uno de los creadores de la d.school (Escuela de Diseño) de la Universidad de Stanford.
A partir del año 2000, esta metodología se difundió ampliamente en el mundo empresarial, educativo y social, porque
permite crear soluciones innovadoras centradas en las personas. Hoy en día, es una herramienta clave para imaginar,
crear y emprender con propósito.
¿Qué es el Design Thinking y por qué es importante?
Design Thinking es una metodología que ayuda a resolver problemas de manera
creativa, poniendo en el centro a las personas y sus necesidades. A diferencia de
otras formas de solucionar problemas, el Design Thinking no empieza por la idea,
sino por entender profundamente a quienes viven el problema.
Se basa en observar, escuchar, generar ideas, hacer pruebas y mejorar
hasta encontrar una solución útil e innovadora.
¿Por qué es importante?
Desarrolla la creatividad: te permite pensar fuera de lo común.
Fomenta la empatía: enseña a ponerse en el lugar del otro.
Promueve el trabajo en equipo: se construyen soluciones entre todos.
Ayuda a emprender con propósito: permite crear ideas que realmente
ayudan a otros.
Se puede aplicar en la vida real: tanto en la escuela como en la comunidad.
Ejemplo práctico: Si notas que muchos estudiantes olvidan traer sus útiles, podrías usar Design Thinking para
investigar por qué y crear una solución creativa, como un organizador escolar o una app recordatoria.
Fases del Design Thinking: Introducción general
El Design Thinking se desarrolla a través de cinco fases. Estas fases no siempre se siguen en un orden rígido, pero
ayudan a organizar el proceso de una forma clara y efectiva. Cada fase permite acercarse a una solución creativa, útil y
centrada en las personas.
1. Empatizar
Consiste en comprender a fondo a las personas que tienen el problema. Se
busca conocer sus emociones, pensamientos y experiencias a través de la
observación, el diálogo o entrevistas.
Ejemplo: Conversar con compañeros que no desayunan para saber por
qué.
2. Definir
Se organiza la información recogida para identificar el problema principal
que se quiere solucionar. Aquí se formula un reto claro que guiará todo el
proceso.
Ejemplo: “Muchos estudiantes no desayunan por falta de tiempo o
recursos.”
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3. Idear
En esta etapa se generan muchas ideas creativas sin juzgarlas. El objetivo es pensar en todas las posibles formas de
resolver el problema.
Ejemplo: Crear una campaña escolar, diseñar un kiosko saludable, o enviar recordatorios por WhatsApp.
4. Prototipar
Se construye una versión simple de la mejor idea. Puede ser un dibujo, maqueta, cartel, video, menú o simulación.
Ejemplo: Diseñar el menú de desayuno y hacer una maqueta del puesto de venta.
5. Evaluar (o Testear)
Se presenta el prototipo a otras personas para recoger opiniones y mejorar la propuesta. Aquí se analiza qué funciona,
qué no, y qué se puede cambiar.
Ejemplo: Mostrar el menú a compañeros y profesores para ver si lo aceptarían o qué cambiarían.
Aplicación del Design Thinking al emprendimiento escolar o juvenil
El Design Thinking es una herramienta muy útil para desarrollar proyectos de emprendimiento en la escuela o entre
jóvenes, ya que permite detectar problemas reales y crear soluciones innovadoras que pueden convertirse en negocios
o iniciativas con impacto social.
Al aplicar sus fases, los estudiantes no solo imaginan productos o servicios, sino que crean soluciones con propósito,
que responden a las necesidades de su entorno, usando la creatividad, el trabajo en equipo y el pensamiento crítico.
Ejemplo aplicado en un emprendimiento escolar:
Problema detectado: Muchos estudiantes no desayunan antes de venir al colegio.
Aplicación del Design Thinking:
Empatizar: Conversan con los estudiantes para saber las razones (falta de tiempo, dinero, desinterés, etc.).
Definir: “Los estudiantes necesitan una forma rápida y económica de acceder a un desayuno saludable antes
de clases.”
Idear: Proponen varias ideas: venta de desayunos, alianzas con negocios locales, campañas educativas.
Prototipar: Diseñan un menú saludable y preparan una propuesta visual del kiosko o servicio.
Evaluar: Presentan la propuesta a directivos, profesores y compañeros, y ajustan detalles según sus
sugerencias.
Así nace un emprendimiento juvenil con impacto real, liderado por estudiantes y pensado desde las
necesidades de su comunidad escolar.
ACTIVIDADES A DESARROLLAR
En equipos de trabajo, los estudiantes utilizando estrategias pedagógicas de lectura, leen la separata: “Design Thinking:
una metodología para imaginar, crear y emprender”. Y con sus propias palabras dan respuestas:
1. ¿Qué es el Design Thinking? ¿Por qué es importante?
2. En equipos de trabajo, identifican 10 problemas reales de tu entorno escolar.
3. En equipos de trabajo, eligen un problema simple del colegio (ej.: desorden en el
aula, falta de limpieza, olvido de tareas, desorden o ruido constante durante las
clases, se pierden objetos personales con frecuencia en el aula. etc.). Aplican la
metodología del Design Thinking.
4. Elabora un organizador creativo del material de trabajo: “DESIGN THINKING: una
metodología para imaginar, crear y emprender”