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Resumen ICSE INTENSIVO

El documento presenta un análisis sobre la relación entre la sociedad, el Estado y las instituciones, destacando la importancia de las instituciones en la regulación de la interacción social y el control del poder político. Se exploran conceptos clave como el origen del Estado, su monopolio de la violencia legítima y las diferentes formas de legitimación de su dominación, así como la distinción entre Estado y gobierno. Además, se discuten los tipos de Estado, incluyendo el Estado liberal, y se enfatiza el papel de la sociedad civil en la defensa de derechos y la participación ciudadana en la esfera pública.

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Resumen ICSE INTENSIVO

El documento presenta un análisis sobre la relación entre la sociedad, el Estado y las instituciones, destacando la importancia de las instituciones en la regulación de la interacción social y el control del poder político. Se exploran conceptos clave como el origen del Estado, su monopolio de la violencia legítima y las diferentes formas de legitimación de su dominación, así como la distinción entre Estado y gobierno. Además, se discuten los tipos de Estado, incluyendo el Estado liberal, y se enfatiza el papel de la sociedad civil en la defensa de derechos y la participación ciudadana en la esfera pública.

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RESUMEN

“HERRAMIENTAS PARA EL
ANÁLISIS DE LA SOCIEDAD Y
EL ESTADO”

ICSE - INTENSIVO

1
ÍNDICE:

- La sociedad, el Estado y las instituciones - Nadia Yanuzzi (p. 3 - p. 5)

- “El nombre y la cosa. Hacia una conceptualización del Estado”, por


Patricio Gómez Talavera (p. 5 - p. 7)

- “Tipos de Estado”, por Enrique García (pp.37-45; pp. 49-50. El apartado


sobre el Estado Neoliberal se incluirá más adelante) (p. 7 - p. 10)

- “Regímenes políticos. Herramientas para reducir el grado de


abstracción”, por Max Povse (p. 10 - p. 11)

- “Los sistemas políticos contemporáneos. De la democracia a la


poliarquía”, por Margarita Batlle (p. 11 - p. 12)

- "Golpe de Estado y otras formas de interrupción institucional" por


María Florencia Deich (p. 12 - p. 16)

- “Consideraciones sobre el populismo”, por Laura Petrino (p. 16 - p. 19)

- “El terrorismo de Estado”, por Graciela Etchevest (p. 19 - p. 20)

- “Transición a la democracia”, por Nicolás Simone (p. 20 - p. 23)

- “Tipos de Estado”, por Enrique García (solo el apartado El Estado


Neoliberal) (p. 23 - p. 24)

- “Algunas consideraciones en torno al concepto de democracia


delegativa”, por Paula Bertino (p. 24 - p. 26)

2
La Sociedad, el Estado y las Instituciones (Herramientas) - Nadia Yannuzzi

La sociología moderna y el concepto de sociedad

La sociología moderna comienza a desarrollarse a finales del siglo XIX en Europa, mientras
el Estado liberal se consolidaba como forma de organización política por excelencia, el orden
social era cuestionado por los nuevos actores sociales y las nuevas ideas políticas
(movimiento obrero, comunismo y anarquismo).
Se comienza a reflexionar sobre qué mantiene a los individuos unidos o cómo es posible el
orden social. Uno de los primeros pensadores fue Emile Durkheim, dice que la sociedad es
una totalidad sui generis, o sea, algo más que la mera suma de individuos, es un fenómeno
diferente. Propuso la noción de “hecho social” como forma de hacer, sentir y pensar que al
individuo se le presentan desde afuera y que se siente obligado a cumplir. Como personas
asumimos normas que pautan muestras interacciones y comportamientos y, si no las
respetamos, sabemos que podemos sufrir alguna sanción. La sociedad es la que impone ante
el individuo una moral.

Características de las instituciones

Según Guillermo O’Donnell, las instituciones son pautas que instauran y regulan la
interacción entre las personas y los grupos que componen una sociedad. Tienen varias
características:
● Son eficaces (generan el orden a través de la construcción de un sentido común),
intersubjetivas (todos los miembros de un grupo las conocen y respetan) y pueden
cumplir simultáneamente varias funciones.
● Se desarrollan en un juego o tensión entre la permanencia en el tiempo y el cambio,
entre la estructuración y la reestructuración. Las instituciones tienden a ser estables en
el tiempo, si cambiaran todo el tiempo la sociedad no sabría a cual atenerse. Puede
producirse un cambio en ellas, pero van cambiando su forma lenta.
● Pueden clasificarse en formales (están escritas y codificadas a través de leyes y
reglamentaciones elaboradas en espacios legítimos, su incumplimiento trae sanciones
públicamente conocidas) e informales (normas y conductas que, aunque son
conocidas por todos, no están sancionadas por la ley). Funcionan simultáneamente y
no son excluyentes.

Sociedad, Estado y el control de las instituciones

La sociedad está compuesta por personas cuya interacción está regulada por las instituciones.
En cambio, el Estado es una asociación que busca dominar mediante el uso de la fuerza
legítima a una sociedad que reside en un territorio determinado.
Son dos espacios distintos que se relacionan de forma diversa y compleja. Dicha complejidad
está dada por la gran diversidad de actores, grupos sociales y políticos que buscan cumplir

3
sus objetivos y cumplir sus intereses y evitar que otros lo hagan. Las instituciones juegan un
papel preponderante en esta relación, ya que regulan la construcción del poder social en un
país.
Lucio Levi explica que las instituciones constituyen la estructura organizativa del poder
político, que selecciona a la clase dirigente y asigna a los diversos individuos comprometidos
en la lucha política su papel. Quien logre imponer una orientación determinada a las leyes y a
otras instituciones formales, también conseguirá fortalecer sus intereses particulares,
consecuentemente, la lucha por el control de las mismas es constante. La lucha por el poder
genera conflictos en la sociedad y en su relación con el Estado.
El hecho de que el Estado tenga el control no implica que la sociedad sea o deba ser
controlada, puede ocurrir que algunos actores se resistan a que el Estado les imponga alguna
determinación. Pueden organizarse y defender sus derechos a través de instituciones
políticas.

La Sociedad civil y sus instituciones: el vínculo entre los individuos y el Estado


El Estado es la institución más importante de la sociedad contemporánea y tiene
características que lo distinguen de otras, principalmente el monopolio legítimo de la
violencia. Con respecto a la relación Estado-individuo, desde perspectivas sociológicas
clásicas como la durkheimiana, la supremacía del Estado y de la sociedad sobre el individuo
es muy clara, por eso se la denomina determinista.
Otras perspectivas, enfatizan el proceso de individualización que sucedió durante la
modernidad, es decir, cada vez son más las personas se perciben como individuos y no como
pertenecientes a una comunidad. Ante la conformación del Estado como dominante de
organización política y la democracia como régimen político, los individuos se repliegan
puesto que sienten no tener injerencia en asuntos públicos.
En este proceso de individualización, el rol de los ciudadanos quedaría entonces reducido.
Como señala Paula Bertino, en algunos regímenes democráticos, la ciudadanía muchas
veces solo participa en el sistema político mediante el proceso de votación. Luego, este puede
volver a recluirse en la esfera privada, ya que cree que no puede o es muy costoso inferir en
asuntos públicos.
Esta tendencia de replegarse fue señalada de forma crítica por Alexis Tocqueville en el siglo
XIX. Consideraba deseable para los sistemas democráticos que los ciudadanos participen de
organizaciones intermedias, entre el estado y la sociedad. De esa manera, podían no aislarse,
fomentar el interés en asuntos públicos e incrementar así la calidad institucional de la
democracia. No es lo mismo un régimen político democrático que una sociedad democrática,
de hecho, la segunda es condición del primero.
La sociedad civil es el entramado generado desde la ciudadanía para impulsar diversos
objetivos y defender intereses y derechos frente a la intención de dominación del Estado. Sus
organizaciones y redes pueden ser formales o informales y no pertenecen al Estado (aunque
pueden regularlas) ni a las organizaciones políticas, pero fomentan la participación en la
esfera pública con diversos objetivos:

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● La defensa de los derechos y leyes que el Estado ya reconoce o ha sancionado, pero,
no se garantiza su ejercicio y cumplimiento.
● La concreción de funciones que el Estado no estuviera realizando en temas de interés
primario de la sociedad (salud, seguridad, educación, etc.).
● La ampliación de la constitución moral de la sociedad impulsando y visibilizando
nuevas problemáticas.
● El fomento de diversos intereses de la ciudadanía, sean culturales, deportivos o
religiosos.
Muchas veces, las instituciones de la sociedad civil se vuelven referentes en sus temáticas
específicas y generan un saber experto al que acuden otros actores. El fortalecimiento de la
misma vigoriza la calidad de democracia puesto que es una forma de vincular a los
ciudadanos con los asuntos públicos.

El nombre y la cosa. Hacia una conceptualización del Estado (Herramientas)


- Patricio Gómez Talavera

El Estado: origen histórico y formulación teórica

El Estado es una creación humana pero, antes de este, se vivía en un “estado de naturaleza”,
lo cual significa que no había leyes y que el más fuerte lograba imponerse. Más tarde, estas
sociedades sin Estado, convinieron la existencia de algún orden que les garantizara más poder
y seguridad, así se originó el Estado. Mediante este acuerdo, los miembros de la sociedad
renunciaron a varias de sus prácticas habituales en favor de la creación de una nueva
estructura que serviría para defenderlos. Este permitiría organizar la defensa y regular las
relaciones entre las personas y beneficiaría la organización de la agricultura y la ganadería.
Thomas Hobbes sostenía que el Estado surgió a través de un acuerdo entre todos los
habitantes de un territorio. Señala que la guerra se encuentra entre las motivaciones
fundamentales en la construcción del Estado. “durante el tiempo en que los hombres viven
sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se
denomina guerra, una guerra tal que es de todos contra todos”. La aparición del Estado
permite controlar la guerra y, por lo tanto, poner freno a la destrucción descontrolada y
disgregación social. La capacidad del mismo debe entenderse en un sentido amplio, no
limitada a la protección de la vida, sino también al de los bienes materiales, mediante la
promulgación y ejecución de buenas leyes.

Weber: el Estado y la coerción

Según Weber, el Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado


territorio (debe ser indiscutiblemente propiedad del Estado), reclama para sí el monopolio de
la violencia física legítima. Esto último, quiere decir que, dentro de ese territorio que domina,
es el único que puede ejercer la violencia, ya que esta es legítima porque está normada,
regulada y respaldada por el orden legal vigente. A las demás asociaciones de individuos sólo
se les concede el derecho a ejercer la violencia en la medida que el Estado lo permite.

5
Además, está aceptada por la sociedad y está regulada en la legislación. Si dentro del
territorio del Estado existieran grupos o individuos que pudieran ejercer la violencia o
imponer leyes por fuera del Estado, se pondría en discusión la propia existencia estatal.

El Estado y la dominación

El Estado no es un espacio igualitario, implica que ciertas personas o grupos son capaces de
imponer su dominación sobre otras personas o grupos. Weber expresa que el Estado es una
relación de dominación de hombres sobre hombres, que se sostiene por medio de la violencia
legítima, y que, para subsistir, necesita que los dominados acaten la autoridad que pretenden
tener quienes en ese momento dominan.
El Estado no es representativo de la totalidad de la sociedad, ya que la misma es heterogénea
y conflictiva. Esta heterogeneidad repercute en la conformación del Estado. A veces el
conflicto continúa dentro del Estado y los funcionarios compiten dado que defienden distintos
intereses. Incluso hay partes de la sociedad que se resisten a la dominación del mismo. Así, el
control del Estado siempre queda en manos de grupos específicos, pero deben conducirlo en
representación de toda la sociedad, lo cual no resulta fácil en la práctica.
Para lograr consenso hacen falta instituciones sólidas que permitan controlar a quienes
ejercen el poder del Estado. Lo que caracteriza a la asociación estatal son los medios a través
de los cuales ejerce dicha dominación. El Estado domina mediante la coacción física, la cual
ejerce de manera legítima y monopólica, pero, para ser aceptada, necesita ser aceptada por los
ciudadanos y ser legal. El monopolio de la violencia y el problema de legitimidad no pueden
entenderse de manera separada, son condiciones esenciales de la dominación estatal.

Legitimaciones de la dominación del Estado

Las personas responden a la dominación del Estado debido a los fundamentos que la
sostienen. Según Weber, pueden agruparse en tres tipos:
● Legitimidad del eterno ayer: está basada en la costumbre. Se obedece al reconocer la
conveniencia de mantener el accionar dentro de marcos tradicionales, consciente o
inconscientemente.
● Legitimidad del carisma personal: está basada en el carisma y personalidad de quien
lidera, a través de ellas, llega a convencer a mayorías sociales, generando reglas que
la multitud obedece sin cuestionar.
● Legitimidad legal: está fundamentada sobre normas racionalmente creadas, las leyes,
las cuales colocan al Estado en un papel de árbitro entre parcialidades. Este es el caso
más habitual.

Estado y gobierno

El Estado es la asociación a través de la cual un grupo, de manera delegada, controla un


territorio. Este territorio pasa a estar sometido a un único poder legítimo que limita y detalla

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los mecanismos de administración de sus propias atribuciones. Por debajo del Estado, existen
otras formas del mismo con niveles de autonomía propia, los Estados provinciales. Estos, en
virtud de la Constitución, mantienen esferas de influencia que no son compartidas por el
Estado Nacional. A su vez, por debajo de dichos Estados provinciales, se encuentran los
Estados municipales, que también cuentan con atribuciones propias.
Además, es importante hacer una diferenciación entre Estado y gobierno, el primero es
permanente, mientras que el segundo es temporal. El gobierno está integrado por quienes, en
forma contingente y coyuntural, administran el Estado. Los miembros del gobierno tienen un
mandato temporalmente determinado.

Estado y nación

Para Gellner, existen dos fases que distinguen una nación: la cultural y la voluntarista. En la
primera, la construcción de la Nación depende de la asociación de personas que comparten
una misma cultura. En la segunda, los ocupantes de un territorio determinado o los hablantes
de un idioma dado, llegan a ser una nación cuando se reconocen mutua y firmemente deberes
y derechos en virtud de su común calidad de miembros.
Por su parte, Hobsbawm, defiende que es suficiente con que un grupo suficientemente
grande de personas se autoperciba como nación para ser analizada como tal. Aunque los
Estados suelen cimentarse y construirse a partir de la comunidad que implica una nación, no
necesariamente todas las naciones tienen un Estado.

Tipos de Estado (Herramientas) - Enrique García

El Estado liberal

El liberalismo aparece como una concepción cuestionadora del poder absoluto que
predominó en Europa desde finales del siglo XV hasta finales del XVIII. Fue considerado por
sus pensadores como la filosofía política de la libertad y razón, que representaba el respeto
por la vida privada y el constitucionalismo. También, fue presentada como una ruptura de
cadenas, sobre todo religiosas o sociales, que inmovilizaban el pensamiento desde la etapa
medieval y el absolutismo.
Su formación tiene como antecedentes la Revolución inglesa de 1688, que profundizó la
primacía del Parlamento sobre la monarquía y la Revolución francesa de 1789, en ella se
estableció la organización estamental y aristocrática del Antiguo Régimen.
La burguesía ascendió políticamente, desplazando a la nobleza, y se convirtió en la nueva
clase social dominante muy vinculada al capitalismo y al comercio. Además, la sociedad pasó
a ser una esfera civil o no teológica (secularización social).
Plantea la defensa de los derechos naturales, inviolables, precontractuales e individuales. El
hombre en su estado presocial ya posee los derechos de igualdad, libertad y propiedad
privada. Para preservarlos, se firma un contrato en el que se accede a vivir en sociedad y
crear el Estado que debe mantenerse contenido y limitado en su propensión de la sociedad,

7
para ello, esta postura propone un ejercicio equilibrado del poder. Establece que la
legitimidad del gobernante se obtiene en las elecciones periódicas, cimentadas en la vigencia
de constituciones y leyes acompañadas por la división de poderes.

Económicamente, esta postura defiende las leyes naturales del mercado y en la iniciativa
individual, promovían el beneficio personal y, a su vez, el mejoramiento del conjunto de la
sociedad. Se trata de un Estado no interventor en la esfera económica que busca remover
obstáculos para que los mercados logren autonomía. Según versiones extremas de esta
postura, al Estado solo le corresponde vigilar la seguridad exterior y la de los individuos, la
realización de obras públicas y la enseñanza elemental.

El Estado fascista

Fue un movimiento político autoritario surgido en Europa a principios del siglo XX. El
Estado fascista se inmiscuye en todas las esferas de la sociedad, el poder del Estado no posee
límites y su control sobre la sociedad es total. Además, a sus prácticas se sumaba un fuerte
contenido místico generalmente basado en el líder. Existe un culto al héroe y a la voluntad
que termina sosteniendo un ideal militarista y vinculado a la expansión territorial, y que el
héroe se destaca venciendo a los enemigos del extranjero.
La propaganda tuvo un papel clave en el desarrollo y predominio de estos movimientos,
como también el uso de la fuerza contra quienes se opusieron. El surgimiento de este tipo de
Estado en Europa se explica en gran medida por la llamada “reacción del miedo”, generada
por la presencia del comunismo. En 1917, tras el triunfo de la Revolución Rusa, se conforma
el primer país comunista: La Unión Soviética, lo que trajo un temor por que el comunismo se
expandiera, quitando a las personas sus propiedades. Para evitar que esto ocurriera, muchas
personas comenzaron a reclamar un gobierno fuerte y a un líder con mano dura, pero ese
liderazgo primero iba a someter a su propia sociedad.
Al mismo tiempo, aumentaba el rechazo a la democracia liberal dado que se percibía como
incapaz de dar soluciones. La rivalidad con los países vecinos también fue importante para
explicar el auge del fascismo. El Estado fascista era fuertemente nacionalista, lo que servía
para justificar la guerra y la inversión en la industria de armas, ayuda a diferenciarse de los
demás y es una herramienta política útil para homogeneizar a la sociedad.
Los fascistas tenían un discurso policlasista, el cual se dirigía a diversos sectores sociales, aun
cuando sus promesas fueran contradictorias entre sí. Solo importaba el Estado y reconocía
alguna importancia al individuo solo si sus intereses coincidían con los del Estado. Por esto,
se oponía al liberalismo clásico, que planteaba la reducción del papel del Estado en nombre
de la defensa de los derechos del individuo. Este tipo de Estado lo abarca todo, fuera de él no
pueden existir valores humanos y espirituales, por ello es totalitario y antidemocrático.

8
Estado de bienestar o benefactor

Se desarrolló en Occidente a partir de 1945 para dar solución a los efectos económicos y
sociales que la guerra había provocado y a los altísimos costos de la reconstrucción de los
países involucrados en la guerra. Buscaba una fórmula que permitiera retomar el rumbo del
crecimiento y el logro de la estabilidad social ante el avance del comunismo . Por otro lado,
puede entenderse como el producto de una toma de conciencia de la incapacidad del Estado
liberal de dar respuesta a los desafíos de la posguerra.
Es impulsor de políticas tendientes a asegurar la vida de la población, para evitar las crisis
recurrentes del sistema capitalista, las instituciones públicas promueven transferencias
sociales de fondos públicos y busca el mantenimiento de altos niveles de ocupación con altos
salarios para mantener los altos niveles de producción. A su vez, impulsa la expansión del
gasto público, en general, y del gasto social, en particular, transformándose en un prestador
de servicios.

El Estado busca intermediar las relaciones entre las fuerzas del capital (empresarios) y las del
trabajo (sindicatos). Esto implica una fuerte presencia e intervención del Estado como árbitro
y constructor del consenso. Al ser interventor y regulador en la esfera económica, grava la
rentabilidad de las empresas y de los sectores económicamente dominantes con el fin de
promover una eficiente distribución de la riqueza. El Estado asume como empresario y puede
asociarse con el capital privado impulsando una economía mixta.
Hubo transformaciones positivas, como el crecimiento de la población en general y la activa
en particular, lo cual estimuló el aumento del comercio internacional. A su vez, hubo un
retroceso del analfabetismo y un incremento de matrículas educativas. Por otro lado, el
número de mujeres en el mercado laboral aumentó.
En 1970 comenzó a agravarse la crisis económica y se ahondaron los cuestionamientos
económicos y políticos al Estado de bienestar, sobre todo por el dinero que gastaba en
políticas sociales. La crisis del petróleo generó una crisis energética que aumentó los costes
de producción.
En el bloque socialista coexistían países de todos los continentes, incluyendo países europeos,
los cuales eran considerados una amenaza para los países occidentales capitalistas. Por eso,
EEUU, desde fines de la Segunda Guerra Mundial, había invertido mucho dinero en la
reconstrucción de posguerra y, luego, en la defensa.
En las décadas de 1960 y 1970, EEUU vio crecer su déficit fiscal, lo cual, en gran parte, se
debió a los costos que ocasionaba la intervención en la guerra de Vietnam. Para mediados de
la década del 70, el país decidió recortar los gastos originados en la defensa europea y los
traspasó a los países que eran apoyados económicamente por norteamérica. En consecuencia,
el déficit fiscal de los Estados Unidos comenzó a crecer significativamente. Además, tenían
grandes burocracias y sus intervenciones se habían vuelto menos eficientes y muy costosas.
En otras palabras, para pagar los nuevos gastos de energía y también lo utilizado para
mantener el creciente costo de la carrera armamentista que provocaba la Guerra Fría, el

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Estado debía poner cada vez más dinero que ya no podía utilizarse para mantener el bienestar
de la población. Esto hizo surgir una corriente de pensamiento que proponía una
reorganización que dará lugar a otro tipo de Estado.

Regímenes políticos. Herramientas para bajar el grado de abstracción


(Herramientas) - Max Povse

La palabra “régimen” tiene muchos significados. Es entendida como un conjunto de


reglamentaciones que determinan el funcionamiento de un proceso o sistema. Aunque,
contrariamente, también puede ser utilizada para definir dictaduras, autoritarismos o
totalitarismos.
Más concretamente, un “régimen político” es el conjunto de reglamentaciones que determina
cómo se accede y cómo se ejerce el poder. “Poder” también es un concepto polisémico, pero,
Weber lo asimila a la idea de dominación, o sea, la obediencia voluntaria de una sociedad a
sus líderes.

¿Cuáles son los tipos de régimen político?

Las tipologías que se elaboran a partir de los regímenes políticos suelen utilizar dos
categorías mutuamente excluyentes: democracia y autoritarismo. La definición que se tome
de una modifica a la otra. Pocos regímenes en el mundo cumplen con exactamente todos los
rasgos de uno u otro tipo.
En una democracia, el acceso y el ejercicio del poder son limitados. Dicho acceso se hace a
través de un sistema electoral en el que se llevan adelante elecciones libres y justas a través
de las cuales se elige a los representantes. Esos representantes también deben ejercer de
manera democrática, lo que significa que debe existir un Estado de derecho, con división de
poderes y pesos y contrapesos entre ellos para impedir la concentración en un solo actor. Los
ciudadanos tienen derechos civiles y políticos.
En el autoritarismo, en cambio, el acceso y el ejercicio del poder no están limitados por un
sistema electoral y un Estado de derecho. Quien gobierna no es representante de los
ciudadanos, sino que asume ese rol por medios no democráticos. No existen límites en el
ejercicio del poder, no existe una división de poderes y los ciudadanos no tienen derechos
civiles y políticos garantizados.
Si existen tantos casos en donde se presentan excepciones, ¿dónde se dibuja la línea entre lo
que es democracia y lo que es autoritarismo? Dependiendo de la definición que se tome del
concepto ideal, dependerá dicha delimitación que se hará sobre la base de subtipos.

Regímenes políticos con adjetivos

La poliarquía, democracia delegativa o la dictadura hacen referencia a subtipos específicos de


lo que puede ser una democracia, en el caso de los primeros dos, y un subtipo de
autoritarismo. En el caso de la democracia delegativa, casi todos los indicadores coinciden

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con los del ideal de democracia, excepto por la separación de poderes. En el caso de las
dictaduras, en algunos casos pueden tener elecciones, pero, en tanto estas no sean libres no
existen limitaciones al poder de quien gobierna. Existen muchos otros ejemplos de subtipos.

Regímenes híbridos (ni democracia ni autoritarismo)

Existe una proposición para pensar en un tercer tipo de ideal de régimen político, que se
encuentra en medio de los dos extremos entre democracia y autoritarismo: régimen híbrido.
En este tipo de régimen, se combinan elementos de los regímenes democráticos y no
democráticos.

¿Cómo se transforma un régimen político en otro?

Para que ocurra una transición, debe haber cambios profundos en los valores de un indicador.
Si en un régimen democrático se limitan los derechos de los ciudadanos, pasa a ser híbrido.Si
la tendencia autoritaria persiste y se restringen aún más las libertades y garantías, puede
llegara a ser autoritario. Entonces, los regímenes son fluidos y pueden cambiar en la medida
en que quienes ejercen el poder modifican sus propias políticas. Por supuesto, también
pueden mantenerse como iniciaron. Un cambio de gobierno no es lo mismo que un cambio de
régimen.

Los sistemas políticos contemporáneos. De la democracia a la poliarquía


(Herramientas) - Margarita Batlle

El término democracia se ha ido complejizando, lo que llevó a la proliferación de fórmulas


conceptuales alternativas. La “democracia directa”, la “democracia deliberativa", la
“democracia social” y la “participativa” son diferentes tipos de democracias que tienen como
denominador común la realización de elecciones y la participación en el gobierno de un
amplio sector de la sociedad.
Dahl se propuso ordenar y sistematizar el concepto a partir de una versión minimalista, es
decir, asumiendo que aquello que define a un régimen democrático es el hecho de que sus
gobernantes lleguen a ocupar el poder a través de las elecciones competitivas. Planteó un
nuevo concepto: la poliarquía, la cual surge para dar cuenta del modo en que funcionan,
según él, los sistemas políticos occidentales contemporáneos. Las poliarquías son
“democracias imperfectas”, es el concepto más simple y que mejor describe a las
democracias realmente existentes, ya que Dahl defiende que la democracia es ideal
inalcanzable.
¿Qué significa “poliarquía”?

La poliarquía designa a la democracia realmente existente. Dahl y Lindblom plantearon que


un sistema poliárquico posee varias características que lo definen y distinguen de otros
sistemas. Las características de la poliarquía son:

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● Todos los ciudadanos tienen derecho a votar y presentarse a elecciones y competir
para ser votados.
● Las elecciones deben ser limpias y todos los votos deben valer lo mismo.
● Los funcionarios electos no pueden ser condicionados por personas sin representación
popular electoral.
● Debe existir una alternativa frente al gobierno y cada ciudadano puede elegir a qué
grupo acercarse.
● Hay libertad de expresión y variedad de información.
● Debe haber partidos diferentes con iguales posibilidades de llegar al poder y que, a su
vez, representen programas e ideas distintas.

El marco institucional de la poliarquía

Deben existir instituciones que permitan el correcto funcionamiento de una poliarquía, las
mismas deben regirse bajo dos principios fundamentales: la inclusión y la contestación. El
principio de inclusión se relaciona con la participación de los ciudadanos en los asuntos
públicos y en las decisiones que se toman desde el gobierno. El principio de contestación, se
refiere a la existencia de competencia política, es decir, a un sistema con elecciones
competitivas, sin que el poder sea ejercido de manera monopólica, y haya lugar para la
alternancia de partidos y candidatos en el gobierno.
En la poliarquía, los partidos políticos juegan un rol clave. Esto se observa en su función de
canal entre el ciudadano y el gobierno (principio de inclusión). También debe entenderse
como la voluntad de colocar a sus candidatos en cargos públicos mediante elecciones
(principio de contestación). La participación de la ciudadanía y la existencia de elecciones
transparentes, universales y competitivas que permitan la alternancia de autoridades son
principios que se asocian al funcionamiento de un sistema democrático y, en la teoría de
Dahl, pasan a ser reactores de todas las características de la poliarquía.

Golpes de Estado y otras formas de interrupción institucional (Herramientas)


- Florencia Deich

En la búsqueda de un concepto. Elementos en común

Un golpe de Estado siempre se propone producir una ruptura del régimen político del
momento, derribando un gobierno constitucional. El concepto de cambio de régimen político
es clave para el análisis de los golpes de Estado, ya que el golpe es el instrumento que
permite conducir y producir este cambio.
La forma más usual de cambio es desde un régimen democrático que cae a uno no
democrático que se impone por la utilización ilegal de la fuerza. En los regímenes
democráticos, las leyes incluyen reglamentación sobre la obediencia de los cuerpos armados
del Estado a las autoridades políticas legítimas. Esa obediencia es interrumpida, por eso, los
golpes de Estado son una acción inconstitucional.

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Un golpe de Estado siempre es un hecho violento, aunque varíe el grado y la forma en la que
se aplica dicha violencia. La diferencia en el grado de la violencia depende de la intensidad
de la oposición social percibida por los líderes del golpe y de la fortaleza del gobierno que se
busca derrocar.
En un golpe pueden participar diversos sectores y/o grupos sociales que, en general, solo
coinciden en terminar con el régimen democrático vigente.

Los golpes de Estado pueden clasificarse

Los golpes en los que las Fuerzas Armadas toman el poder y son el grupo más importante de
la coalición golpista, son denominados golpes militares. Todas las instituciones quedan bajo
la órbita militar, los jefes suprimen el parlamento y eligen al presidente, a los gobernadores,
intendentes y embajadores.
La constitución queda relegada y, en ocasiones, hasta puede llegar a ser cambiada por una
nueva. Además, se prohíbe la actividad política en cualquier ámbito. Un golpe no siempre es
organizado por las Fuerzas Armadas, otros actores pueden realizar uno, con el objetivo de
cambiar el rumbo político de un país a través de la violación y la falta de reconocimiento de
la legalidad constitucional vigente.
Un tercer tipo de golpe ocurre cuando un gobierno, originalmente democrático, se perpetúa
en el poder más allá de lo legalmente permitido. Esto puede suceder porque presiente que
perderá en las elecciones, que carece del poder necesario para llevar a acabo su proyecto o
porque la reelección es limitada. En este caso, se trata de un autogolpe de Estado, un
presidente elegido por vía democrática se convierte en dictador.
Los aspectos a considerar para caracterizar particularmente un golpe de Estado y que
permiten distinguirlo son: las causas que lo generan, el liderazgo, los actores que lo llevan a
cabo, sus intereses, discursos, cómo se desarrolla, las consecuencias y los efectos sobre el
sistema político y la vida social.
Por lo general, los argumentos esgrimidos por quienes llevan adelante un golpe se relacionan
con la existencia de una crisis de cualquier tipo. El gobierno democrático de turno ha perdido
la legitimidad ante parte de la ciudadanía. Además, el gobierno democrático pierde el control
de las instituciones que monopolizan la fuerza.

Interrupciones institucionales sin cambio de régimen

Gran parte del siglo XX se caracterizó por los golpes de Estado militares en América Latina,
sobre todo en Argentina. Esto estuvo ligado a un momento de lucha contra el comunismo y
la Guerra Fría.
Un golpe de Estado no es la única forma de inestabilidad. A veces, también hay turbulencias
y conflictos que, aunque pueden generar un cambio de gobierno, no cambian el régimen, este
es el caso de las interrupciones institucionales.

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Desde 1990 los golpes de Estado militares ya no fueron habituales, dado el cambio del
contexto global gracias al fin de la Guerra Fría, la caída del comunismo y la disolución de la
Unión Soviética. Los militares ya no gozaban del prestigio y poder de antes, debido al alto
costo de las violaciones de los derechos humanos y por la gran ineficiencia de sus gestiones
gubernamentales.
Las democracias latinoamericanas todavía enfrentan una gran cantidad de conflictos
institucionales, pero que no tuvieron las formas y los resultados clásicos de los golpes
militares. Así hubo otras formas de generar inestabilidad e, incluso, de terminar con mandatos
democráticos anticipadamente, pero sin cambiar el régimen.
Las interrupciones institucionales están caracterizadas por la movilización popular, el
accionar del Congreso, la justicia o por la presión de sectores poderosos. De diferentes
formas e intensidades, han logrado terminar con varias presidencias en América Latina. En
ocasiones, es el Congreso el que decide poner fin anticipadamente al mandato de un
presidente democrático y nombra a un reemplazante.
También, una fuente de inestabilidad es el accionar de grandes grupos económicos que
utilizan el mercado financiero y la economía para provocar la desestabilización del gobierno.
Las consecuencias de desestabilizar económicamente a un gobierno tiene repercusión en las
calles, incluye “saqueos” y movilizaciones informales. Se busca crear una sensación de
descontrol y pérdida de orden para debilitar o terminar con un gobierno.
La combinación de ambos (descontrol económico y desorden social) produce la pérdida de
legitimidad del gobierno, lo cual posibilita un cambio.

Golpes de Estado en la Argentina

Durante el siglo XX hubo cinco golpes de Estado militares en el país, en los siguientes años:
1930, 1943, 1955, 1966 y 1976. A su vez, ocurrieron varias interrupciones institucionales.
Tres de los primeros golpes en la Argentina (1930, 1943 y 1955) establecieron dictaduras
provisionales y, luego, los gobiernos que surgieron de ellas, llamaron a elecciones. En
cambio, los últimos dos golpes (1966 y 1976) las dictaduras triunfantes intentaron,
infructuosamente, establecer gobiernos a largo plazo, esto se argumentaba en nombre del
tiempo que se requería para concretar las reformas profundas que el país necesitaba.
El primer golpe fue el 6 de septiembre de 1930 y fue liderado por Uriburu. Este golpe derrocó
a Hipólito Yrigoyen, miembro de la Unión Cívica Radical, que había sido elegido a través del
voto para ejercer su segundo mandato. No tuvo el apoyo de muchos sectores de las Fuerzas
Armadas, aunque sí gran parte de la prensa, la Iglesia y los partidos opositores.
Uriburu fue reconocido como presidente provisional por la Corte Suprema. Esto dio origen a
la doctrina de facto, que sería utilizada para legitimar a todos los demás golpes militares.
Uriburu y sus continuadores utilizaron la proscripción (prohibición de presentarse a
elecciones) del radicalismo y el control absoluto de los resultados electorales a través del
fraude. Esto inició lo que algunos denominaron la “década infame”.

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El golpe de junio de 1943 derrocó al gobierno anterior. Fue el único que tuvo solo
intervención militar, ya que la participación civil fue prácticamente nula. No tuvo causas
económicas, sino que surgió como respuesta a la intención del gobierno de Ramón Castillo de
romper la neutralidad frente a la Segunda Guerra Mundial, volcándose así al bando aliado
liderado por EEUU. Contrariamente, los responsables admiraban el modelo italiano de
Mussolinni. No tuvo pretensiones de durar mucho en el poder, no por eso fue menos intenso.
Como consecuencia de esto, tres militares se autoproclamaron presidentes, Rawson, Ramirez
y Farrell.
El siguiente golpe, en 1955, se caracterizó por su antiperonismo y la violencia ejercida contra
los seguidores de Perón. Otra peculiaridad fue la falta de acuerdo entre quienes formaban
parte de la coalición golpista. Esto trajo conflictos internos con respecto a la gobernabilidad,
por ello el presidente surgido de dicho golpe debió renunciar al poco tiempo de asumir.
El golpe liderado por Onganía en 1966, se propuso conformar un gobierno de largo plazo y
con objetivos que buscaban imponer un cambio estructural en la economía y la sociedad
argentina. No lo logró y debió renunciar como consecuencia de un movimiento social. Desde
entonces, la violencia política fue una cuestión creciente.
El último golpe de Estado en 1976 se caracterizó por ser el más sangriento. Se impuso el
terrorismo y se violaron sistemáticamente los derechos humanos. Hubo una cantidad
extraordinaria de desaparecidos, muertos, secuestros y exilios. La derrota en la Guerra de
Malvinas en 1982 y la quiebra económica del país ocasionaron un desastre de tal magnitud
que arrastró con la idea de que los militares podían servir para algo más allá de gestionar la
vida en los cuarteles.

Las interrupciones institucionales en Argentina

Además del caso de Frondizi, se produjeron tres interrupciones institucionales más, en 1974
con el fin del gobierno de Cámpora, en 2001 con De La Rúa y en 2003 con Duhalde. Estos
casos tienen en común que el presidente constitucional debió abandonar el cargo, pero sin
producirse por eso un cambio de régimen.
La primera fue en 1973, cuando el presidente Cámpora y el vicepresidente Vicente Solano
Lima renunciaron y fueron reemplazados por el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl
Lastiri. Esto ocurrió por movimientos del peronismo para convocar a elecciones y garantizar
el retorno de Perón.
En el caso de De La Rúa en el 2001, se produjo una interrupción institucional ya que el
Congreso nombró al reemplazante debido a que el presidente había renunciado en medio de
una grave crisis política y económica.

El (fracasado) golpe de Estado contra Frondizi: un caso particular

Los militares eran el principal grupo de poder en el país, presionaban y buscaban debilitar a
Frondizi desde su asunción. A esto deben sumarse los propios errores cometidos por el
presidente y su grupo que le habían quitado parte del apoyo popular que tenía.

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Poco antes de finalizar el mandato de Frondizi, los militares decidieron quitarlo del poder,
pero no lograron cumplir con todos sus objetivos, ya que no colocaron a una persona de las
Fuerzas Armadas en la presidencia. De esta forma, no se rompieron las reglas de la
Constitución Nacional y no se produjo un cambio de régimen.
La rápida acción del Presidente de la Cámara de Senadores al asumir la presidencia, Frondizi
puso a los militares en un dilema, ya que si asumían ellos mismos la presidencia pagarían un
alto costo por interrumpir el orden institucional. Las divisiones internas les impedían designar
a un presidente rápidamente, pero, a la vez, si no asumían dejaban el poder en José María
Guido. Optaron por dejar a Guido ya que parecía manejable.
En el tiempo que restaba, los militares aprovecharían para ajustar cuentas entre ellos y
resolver diferencias. La forma que tomaron estos acontecimientos genera complicaciones a la
hora de definir el régimen ya que, el presidente legítimo fue destituido por la presión militar,
pero el que asumió en su lugar lo hizo respetando las reglas.
En conclusión, es posible afirmar que hubo una interrupción institucional, ya que Frondizi no
terminó su mandato, y como el presidente (reemplazante natural) ya había renunciado, la
Constitución preveía que le correspondía asumir al presidente de la Cámara de Senadores,
José María Guido.

Consideraciones sobre el populismo (Herramientas) - Laura Petrino

Diversos enfoques relacionan la aparición de los populismos con diferentes causas:


- Es la expresión de una sociedad que se moderniza, generando nuevos conflictos sociales
frente a los cuales el líder populista actúa como regulador de demandas.
- Es el resultado de la crisis de representación de los partidos políticos tradicionales: aparecen
como la opción personalista de la representación colectiva, que permite superar la crisis e
iniciar un nuevo proceso de confianza entre la sociedad y sus representantes.
- Se relaciona con el contexto socioeconómico de pobreza y marginalidad social que
experimentan los países latinoamericanos: aparece como líder delegativo que devuelve las
esperanzas sobre el rol del Estado.

Tres enfoques sobre el populismo

Diversos autores explican el populismo con diferentes enfoques:


1) Una primera perspectiva se relaciona con el contexto socioeconómico de pobreza y
marginalidad social de latinoamérica. Debido a crisis cíclicas los populistas aparecen
como líderes delegativos que devuelven la esperanza al Estado. Touraine y Vilas,
definieron el populismo como un modelo político que potencia y visibiliza un Estado
presente que interviene en aspectos sociales. Esta forma es característica de países
dependientes, apela recurrentemente al pueblo y a la centralidad del Estado como
agente de transformación. Los populismos latinoamericanos presentan vínculos

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estrechos con la democracia delegativa presentada por O´Donnell, ya que en ambos
casos los ciudadanos confían el poder al ganador de la elección.
2) Una segunda perspectiva lo define como el resultado de la crisis de representación de
los partidos políticos tradicionales. Los líderes populistas aparecen como la opción
personalista de representación colectiva, que permitiría superar la crisis e iniciar un
nuevo proceso de confianza entre la sociedad y sus representantes. Freidenberg
señala que es un concepto relacionado a un determinado estilo de liderazgo que se
caracteriza por la relación directa entre líder y seguidores. Estos líderes son
carismáticos, personalistas y paternalistas, y no reconocen mediaciones
institucionales. Plantea que los líderes populistas tienen dificultades para integrar a
quienes no están de acuerdo con su proyecto político. Para que este fenómeno se
produzca, los seguidores se encuentran convencidos de las cualidades extraordinarias
del líder y confían en sus métodos y en su relación clientelar por medio de la cual
creen que obtendrán mejoras.
3) Una tercera perspectiva se centra en la característica discursiva del populismo y
sostiene que el liderazgo carismático se constituye en un terreno ideológico discursivo
y es el resultado de un complejo ciclo de producción, circulación y recepción de
discursos. Laclau y De ipola, lo definen como un tipo de discurso político que es
capaz de articular un conjunto de demandas insatisfechas de la sociedad a partir de
una cadena de equivalencias. Este modelo discursivo divide el campo político en dos,
y se caracteriza por la descalificación constante de los otros. Lo que convierte un
discurso ideológico en populista es su apelación al pueblo como referente básico.

Cinco elementos para definir el liderazgo populista

1. El populismo y la democracia: la excusa de la herencia recibida “Los líderes populistas


se constituyen como una alternativa concreta que busca cambiar el sistema político, frente a
otros actores tradicionales a los que acusa por el estancamiento que sufre el país”
(Freidenberg). La “herencia recibida” se transforma en la excusa para el desarrollo de planes
de gobierno sin mecanismos de control. En tanto las instituciones son usadas y luego
descartadas, en las democracias populistas se agota la capacidad de control de unas
instituciones sobre otras, y se tensiona el Estado de Derecho.
2. Una relación directa con los seguidores: se caracteriza por una escasa intervención
ciudadana, salvo en el discurso donde esperan que el líder extraordinario los “salve”. En los
liderazgos populistas los seguidores están convencidos, confían en sus promesas
redistributivas.
3. La polarización de la sociedad: los líderes dividen a la sociedad en torno a distintas
políticas intermediarias por la cuestión “a favor” o “en contra”. Los líderes tienen dificultad
para integrar a quienes no están de acuerdo con su proyecto político.
4. El sostén de las coaliciones: su discurso es estricto y excluyente, pero el éxito electoral y
político se sostiene en una coalición plural de sectores sociales que encuentran en el Estado

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un lugar donde representar sus intereses a veces estos sectores tienen intereses antagónicos,
solo el líder tiene la capacidad de unirlos.
5. Las cualidades extraordinarias: el carácter extraordinario y carismático del líder tiene
convencidos a sus seguidores que será el único con capacidad de sostener sus métodos
redistributivos. En este punto aparece el problema de la continuidad de los gobiernos
populistas, ya que resulta difícil encontrar a alguien que reemplace al líder y mantenga sus
características personales y capacidades, por ello tienden a perpetuarse en el poder.

Estas cinco cualidades de liderazgo populista se vinculan al régimen político y a la calidad


democrática de un país. En los países latinoamericanos en los que se identificaron este tipo de
líderes, éstos realizaron un fuerte cuestionamiento del orden constitucional establecido,
siempre bajo la dialéctica amigo/enemigo y el rechazo a los límites a su poder.
El líder populista tiende a construir su poder sobre bases no reguladas, sin intermediación de
las instituciones, ni de los partidos políticos. De esta forma, los defensores del populismo se
muestran como defensores del pueblo en su conjunto, al que deben defender de posibles
ataques internos o externos.

Populismo global

América Latina tiene una larga tradición de líderes populistas. Este populismo compartió una
serie de políticas públicas que funcionaron como péndulo de los años neoliberales
precedentes, multiplicaron la presencia del Estado, focalizaron sus esfuerzos en retener los
recursos obtenidos de la exportación de materia prima, aplicaron derechos e intentaron llevar
adelante mecanismos de redistribución de la riqueza.
El compendio de políticas públicas se basó en el precio récord que tuvieron las materias
primas y derivados de actividades extractivas. Una vez que estos valores volvieron a sus
precios históricos, los líderes populistas se enfrentaron a profundas crisis.
Para sustentar este tipo de políticas buscaron engrandecer sus figuras con mitos del pasado,
como Bolívar o Eva Perón, y, sobre todo, inventaron enemigos comunes: los medios de
comunicación, los organismos de crédito y Estados Unidos, que funcionaron como opuestos
discursivos. Se buscaba así fragmentar a la sociedad entre quienes apoyaban al líder y al
supuesto cambio que traía y quienes se oponían y eran acusados de defender a las oligarquías.
La radicalización del discurso amigo-enemigo fue uno de sus rasgos políticos centrales. A
partir de allí fundaron solidaridades y cimentaron movimientos culturales, los cuales
permitieron encarar los momentos de crisis. El triunfo electoral del populismo en países
desarrollados demostró que el discurso y los liderazgos populistas no son casos aislados.

Dos casos paradigmáticos del populismo en la Argentina. Yrigoyen y Perón

El yrigoyenismo y el peronismo conjugaron en el momento de su nacimiento un conjunto de


demandas democráticas y sociales de sectores que se encontraban fuera del sistema y sin
representación política. Ambos movimientos elaboraron a partir de fuertes liderazgos un

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discurso basado en antinomias (conflicto o contradicción entre dos leyes): el pueblo se
presentaba como enfrentado al régimen en el primer caso o a la oligarquía.
La condición carismática de Yrigoyen provocó que el radicalismo abandonara el componente
impersonal propio de sus orígenes. La organización política se convirtió en un movimiento
que buscaba redefinirse expresando al conjunto de la sociedad a partir de la figura cautivante
de su líder, el cual, consiguió delimitar la contienda en sus propios términos.
Tanto Yrigoyen como Perón construyeron liderazgos carismáticos. Si bien ambos líderes
mantuvieron diferentes tipos de relación con sus partidarios, los dos concitaron la misma
pasión en sus seguidores y, por consiguiente, la misma intensidad de odio en sus detractores.
La presencia de liderazgos providenciales, la ambigüedad de sus discursos y la identificación
del líder con la nación fueron herramientas que ambos utilizaron para vencer las resistencias
de los sectores opositores al avance.
Otro elemento clave que los diferencia es la sucesión. Los líderes populistas difícilmente
puedan ser reemplazados por otro personaje igual, por eso, tienden a perpetuarse.
Como síntesis final, podemos decir que el populismo es una manera de construir poder con
liderazgos fuertes que se ubican por encima de los partidos. Tiende a construir su poder sin
intermediación de las instituciones, ni de los partidos políticos. De esta forma, sus defensores
se muestran como protectores del pueblo en su conjunto, el líder establece una relación
personal y no mediatiza con sus seguidores.

El terrorismo de Estado (Herramientas) - Graciela Etchevest

Introducción al concepto de “terrorismo”

“Terrorismo” es un concepto que hace referencia al uso de la violencia para obligar a un


gobierno o a instituciones a tomar decisiones o, simplemente, obligarlas a conceder
determinadas demandas a favor del grupo que ejecuta la acción terrorista. Estos actos tienen
fuertes connotaciones y un alto contenido emocional para la población.
El accionar del terrorismo del siglo XXI, se organiza a partir de grupos más pequeños, con un
eficiente uso de herramientas tecnológicas, donde los espacios para su acción no se restringen
al país de origen.
El concepto tuvo variaciones a lo largo del tiempo. En sus inicios estuvo asociado con un
período particular de la Revolución Francesa, conocido como “el terror” y por eso, hacía
referencia a acciones cometidas por el Estado. Luego, esto cambió y el concepto comenzó a
referirse a la violencia cometida por actores no estatales. Para poder distinguir los fenómenos,
la violencia ilegal que se aplica desde el Estado ha sido definida con otra categoría que es la
de “terrorismo de Estado”.

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El terrorismo de Estado

El terrorismo de Estado es un tipo especial de terrorismo que teiene como protagonista al


Estado, lo cual implica la convivencia de un Estado formal y otro “clandestino”. Las acciones
terroristas son producto de un plan sistemático y planificado para lograr objetivos vinculados
con el poder. El Estado, al violar las leyes, contradice su propia existencia, dado que quienes
deben hacer valer la ley, actúan al margen de ella en forma sistemática.
El terrorismo de Estado surgió como una forma de combatir a grupos terroristas que supuesta
o verdaderamente amenazaban el predominio del Estado, cuando no su existencia misma. En
esos casos, quienes utilizan la violencia ilegal sostienen que no se trata de una guerra
“convencional” y por eso las formas usuales de la guerra tampoco son utilizadas. En una
guerra no convencional, argumentan, la acción estatal no estaría sujeta a las normas que
marcan los tratados internacionales en la materia.
El uso de la crueldad y la violencia desmedida es justificado por el Estado terrorista porque
permitiría anticipar acciones provenientes de grupos terroristas y lograr así mayores
probabilidades de salvar vidas de “posibles víctimas civiles”. Esa posibilidad convertiría en
razonable y aceptable procedimientos que se descargan sobre la sociedad civil que en otras
coyunturas serían inaceptables por la población.

El terrorismo de Estado en Argentina

En la Argentina, durante el siglo XX, existieron diversos grupos que produjeron actos
terroristas. Durante las décadas de 1960 y 1970, América Latina tuvo numerosos casos de
terrorismo de Estado. ESto se acentuó a partir de la aplicación de la Doctrina de la Seguridad
Nacional que se impartía en la escuela de las Américas (escuela del Ejército de los Estados
Unidos).
La excusa para la violencia ilegal siempre es erradicar la amenaza comunista que
representaba la existencia de la Unión Soviética. En el caso de Argentina, la violencia se
había instalado en los años 70 con el surgimiento de proyectos autodenominados
“revolucionarios” que empleaban la lucha armada como estrategia política.

Transición a la democracia (Herramientas) - Nicolás Simone

Definiciones

Entendemos por transición al intervalo que se extiende entre un régimen político y otro. Las
transiciones a la democracia están delimitadas por la disolución del régimen autoritario y por
el establecimiento de alguno forma democrática.
La transición se consuma cuando ya no hay riesgo de regresión autoritaria. En esta segunda
etapa, los partidos compiten por el control de instituciones políticas que sienten que se
mantendrán indefinidamente. Se alcanza cuando las elecciones son rutina, aunque es difícil
determinar cuándo una democracia está consolidada.

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Los actores políticos en la transición a la democracia

Un primer actor fundamental es la élite política, la cual está conformada por los dirigentes
políticos que fueron expulsados del poder en el golpe de Estado. Comienza a ser una especie
de conspiración contra el régimen autoritario. Comienzan a reunirse y, con sus diferencias,
llegan a algunos acuerdos, aprovechando que el gobierno no democrático está débil. Estos
pactos apuntan, sobre todo, a lograr un llamado a elecciones en las que los partidos puedan
postularse libremente.
En segundo lugar, la sociedad civil es clave en una transición, ya que, mediante
movilizaciones o pedidos de apoyo internacional, suele presionar a favor de la democracia.
Su participación activa es posible porque la transición comienza cuando la dictadura está
débil y su final se percibe cercano, por eso, la represión es cada vez menor. Tiene dos
funciones importantes: la primera, es apoyar a la élite política para lograr la vuelta de la
democracia y, al mismo tiempo, empujar fuera del sistema a los sectores nostálgicos, quienes
están a favor de la dictadura. La segunda, es ampliar la agenda pública con temas que, luego,
los partidos deben canalizar.
En tercer lugar se encuentran los sectores blandos del régimen autoritario, el cual está
compuesto por dirigentes que inicialmente apoyaron a la dictadura y que, como está
terminando, se inclinan ahora por una salida democrática. Comienzan a actuar de forma
clandestina al principio, y en forma conjunta con sectores de la élite política que buscan la
democracia. En algunos casos, buscan mantener su influencia aunque cambie el régimen
político, en otros, pretenden negociar para evitar futuras investigaciones judiciales.
En cuarto lugar están los nostálgicos del régimen autoritario, estos son grupos que, durante la
transición y las elecciones, y también luego de asumido el gobierno democrático, pueden
conspirar contra la consolidación de este. Están dispuestos a hacer todo lo posible para
sostener el régimen autoritario en donde tenían poder e influencia y con el cual coinciden
ideológicamente.
Por último, se puede establecer como quinto actor a aquellos que apoyan a la democracia
desde fuera de las fronteras, los actores internacionales.

Incertidumbre, élites políticas y pactos

Las élites toman muchas decisiones. El cálculo del beneficio propio en una transición es
complejo por la incertidumbre reinante. Durante este período, es importante distinguir
cuándo es el momento en que se deben moderar ambiciones y cuándo jugarse al beneficio
personal.
La activa acción de los nostálgicos del régimen autoritario anterior obliga a los políticos a
acordar reglas entre sí para controlar la lucha por el poder. Para hacerlo, deben alcanzar
pactos que den formas institucionales a los acuerdos, pueden ser secretos o públicos y tienen
como fin generar garantías recíprocas para competir en igualdad de condiciones por el poder.

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Los pactos entre los dirigentes de la élite son importantes por dos motivos: el primero, es que
se constituyen en la garantía de que los sectores nostálgicos del régimen autoritario no
tendrán margen de maniobra para intentar otro golpe de Estado. El segundo, es porque la
alianza de la élite forma una red de contención de las demandas de una sociedad que salen a
la luz, producto de las expectativas que produce el regreso a la democracia.

Transición de 1973

En marzo de 1971, el general Lanusse queda como encargado de pactar una salida hacia la
democracia. Se hacen varios acuerdos parciales y, en 1972, se aprueba el actual código
electoral nacional. Ese mismo año, Perón vuelve del exilio y, aunque no se podía presentar
debido a una clausura establecida por Lanusse, propone como candidato a Cámpora.

En marzo de 1973, se dan las elecciones y gana Cámpora (“Cámpora al gobierno, Perón al
poder”) pero duró menos de un año, ya que renuncia y vuelve a llamar a elecciones, a las
cuales sí se podía presentar Perón, y ganó.

Esta transición fue fallida ya que, si bien se llama a elecciones y gana Perón, en el 76 ya
ocurre un golpe de Estado, por lo que no se instauró la democracia, todavía se encontraban en
el período en el que existía el miedo por un golpe. Esto se dio porque la situación política y
económica era muy difícil, además, Perón ya no era el líder que había sido porque, en su
exilio, el peronismo se debilitó.

En 1974, Perón muere y asume su esposa, la vicepresidenta Isabel Perón, quien también
estaba mal de salud, por lo que pide un tiempo, y queda en la presidencia Ítalo Luder. Él
firmó un decreto que decía que los militares podían intervenir porque hubo más de 300
asesinatos políticos y ya se veía como difícil que se llegara a otras elecciones. Esto no pasó
dado que las elecciones estaban pautadas para octubre de 1976, pero en marzo de ese mismo
año se produjo el quinto golpe de Estado.

Transición de 1983

A esta transición se llegó porque, si bien el poder del gobierno de los militares se sintió muy
fuerte a sus inicios, se fue debilitando, por fracasos económicos y las denuncias de la gente
sobre las violaciones a los derechos humanos. A modo de último recurso, para recuperar el
poder y tratar de unir la sociedad en la búsqueda de un mismo fin, los militares quisieron ir a
la guerra contra Gran Bretaña para recuperar las Islas Malvinas. Esto pasó en 1982, y con la
derrota de las Malvinas, perdieron aún más legitimidad. Además, en 1979, la Comisión
Interamericana de los Derechos Humanos y la Organización de Estados Americanos visitaron
el país ocultamente, y denunciaron todo lo que vieron.

La sociedad y la élite política comenzó a exigirle al gobierno que llamara a elecciones.


Galtieri, quien estaba al mando en ese momento, renunció y lo reemplazó el general Mignone
y, como no había nada más para hacer, llama a elecciones en 1983.

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Las elecciones fueron ganadas por el partido radical, quedó Alfonsín como presidente, quien
desde un inicio estuvo en contra de llevar a cabo la guerra de Malvinas y que, durante su
campaña, prometió enjuiciar a todos los militares por lo que habían hecho. Efectivamente,
Alfonsín, enjuició a los militares, y los sectores nostálgicos del régimen autoritario formaron
una especie de organización militar (Los cara pintadas) que hicieron tres levantamientos
durante el gobierno de Alfonsín, e hicieron una cuarta en el gobierno de Menem. Este último,
reprimió a los militares y sacó a flote los indultos (decretos que dejaron finalmente libres a
estos militares que había enjuiciado Alfonsín). Los militares dejaron de buscar la vuelta del
régimen autoritario y, como ya no existía el peligro de que surgiera un golpe de Estado, se
consolida la democracia y la transición triunfa.

Desde 1983 hasta la actualidad, aunque pasó por crisis, la Argentina se mantuvo en un
régimen democrático.

Tipos de Estado (Herramientas) - Enrique García

El Estado neoliberal

En la década de 1990, la mayoría de países socialistas entran en una crisis final que derivó en
que el símbolo del comunismo cayera y la Unión Soviética desapareciera, al igual que la
creencia de que el estado debía encargarse de todo lo relativo a la sociedad. El Estado
soviético se había convertido en modelo del autoritarismo, de ahogo de la iniciativa
individual, de falta de libertad y pluralismo y, además, de ineficiencia económica.
El avance de la globalización colocaba cada vez más el centro de poder en el escenario
global. Las fronteras nacionales perdieron importancia, el capitalismo hacía que el mundo
comenzara a interconectarse y las barreras nacionales a desaparecer. La caída del comunismo
permitió una gran expansión del capitalismo, lo que se vio consolidado por un gran salto
tecnológico que facilitó las comunicaciones y redujo el tiempo para recorrer grandes
distancias.
En definitiva, la globalización le quitó protagonismo a los estados nacionales y el capitalismo
comenzó a liberarse de las barreras que estos Estados ponían. El neoliberalismo (nueva
concepción del liberalismo clásico) remarcó la necesidad de reducir la importancia asignada
al Estado nacional.
Las políticas neoliberales proponen trasladar el peso de las decisiones económicas al
mercado, considerándolo como único asignador eficiente de recursos, promueve la
eliminación de controles y regulaciones estatales que frenen el desarrollo económico.
Predica la entrada de bienes y servicios de un país a otro, sin importar que compitan con
ventaja con los producidos en el país que los recibe. Sostiene que las medidas reguladoras y
proteccionistas atentan contra la libre circulación de bienes y servicios y obstaculizan la
eficiencia económica internacional. Se opone a las políticas proteccionistas, argumentando
que de este modo se producen bienes de poca calidad y más caros. Por eso, para implementar
políticas neoliberales, la apertura de la economía precisa una reforma financiera tendiente a

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eliminar impuestos de las actividades financieras. Promueve la privatización de empresas
públicas a fin de disminuir el gasto público. En sistemas federales, promueve una
descentralización del Estado nacional, de este modo, se transfieren las responsabilidades que
eran ejercidas por el Estado nacional a las jurisdicciones provinciales.
El objetivo de estas reformas es disminuir el costo laboral de las empresas para ofrecer
mejores condiciones y así estimular la llegada de inversiones extranjeras. Las nuevas
tecnologías también tuvieron un fuerte impacto.

Algunas consideraciones en torno al concepto de democracia delegativa


(Herramientas) - Paula Bertino

Introducción

El concepto de democracia delegativa surge en función de la necesidad de caracterizar a los


regímenes políticos postransicionales de la década de 1980 en América Latina. Las
democracias de aquellos años no se correspondían con los modelos teóricos existentes de la
época y tampoco con los ejemplos prácticos de democracias que habían existido
anteriormente.

Surgimiento de las democracias delegativas

A lo largo de la historia contemporánea, América Latina ha sufrido una serie recurrente de


crisis, y estas no han sido solo políticas, de hecho, ante todo fueron económicas y sociales.
Durante el siglo XX, esas crisis se intentaron resolver a partir de la imposición de regímenes
no democráticos.
A partir de la ola democratizadora que se inició en la década de 1980, las respuestas no
democráticas dejaron de ser una opción viable. A pesar de esto, las transiciones democráticas
no fueron procesos tranquilos.
La combinación del retorno de la democracia y crisis económica significaba que un país
pasaba de una dictadura a una democracia en medio de una ilusión generalizada. Se
recuperaba la libertad y la democracia y, a la vez, había crisis económicas muy fuertes que
esos gobiernos no podían resolver.
Los contextos de gran temor y frustración predisponen a la ciudadanía para el surgimiento de
democracias delegativas. De modo que una crisis económica y social de gran magnitud puede
predisponer a los ciudadanos para apoyar a quien otorgue una promesa de solución, sin
preguntarse si las mismas pueden ser o no efectivamente cumplidas.

Las democracias delegativas: una primera mirada

Las democracias representativas son aquellos regímenes políticos en donde los ciudadanos,
mediante el voto, eligen a sus representantes. La ciudadanía tiene posibilidad de controlarlos
y las instituciones democráticas permiten una convivencia entre oficialismo y oposición.

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Es de esperar que los representantes se encuentran observados por los representados y que,
por ende, respondan a sus demandas. En este sentido, las democracias delegativas surgen en
contraste con las democracias representativas.
Las DD (democracias delegativas) tienen algunas similitudes con las representativas según
O´Donnell. Él plantea que las DD tienen muchas similitudes con otras especies de
democracias ya conocidas, sin embargo, es necesario diferenciar estos casos de las
democracias representativas definidas en el párrafo anterior.
La preocupación de O´Donnell tenía que ver con el hecho de que estos regímenes, sin dejar
de cumplir algunos requisitos mínimos establecidos por Dahl (1989), se sostienen en la
existencia de elecciones, pero no en las acciones posteriores.
Esto implica que el candidato ganador no tiene que legitimarse, una vez ganada la elección,
con un gobierno respetuoso de la ley y de las promesas hechas a sus electores. Es decir, una
vez en el cargo, ya no existe mucho espacio para cuestionarlo y puede hacer lo que quiera. La
condición delegativa implica que la ciudadanía solo se limita a encomendar, confiar, otorgar,
entregar, concretamente, delegar el poder soberano al que triunfa una elección, como si el
mismo fuera un cheque en blanco a una élite política que accede a espacios de la toma de
decisiones.
Los canales de diálogo entre el gobierno y la ciudadanía se abren sólo durante las elecciones.
En las DD, no hay incorporación política de los sectores populares, excepto en lo discursivo.
Los votantes esperan una salvación de la crisis de la mano de un líder que se considera
extraordinario e insustituible. Las autoridades de las DD actúan libremente para llevar
adelante el programa de gobierno que deseen.
El gobierno es ejercido por los ganadores de la elección. Los obstáculos que tienen son el
tiempo, dado que las elecciones son periódicas y existe la posibilidad de ser reemplazados, y
el desgaste que le ocasiona una oposición. En definitiva, serán las relaciones entre los poderes
las que definan los rumbos de las políticas.

Profundizando el concepto

O´Donnell plantea una serie de atributos propios de este subtipo de regímenes. El primero de
ellos es el hecho de que las DD son una forma de manejar y ejercer el poder político, de aquí
se desprende que la DD se distingue por la forma en la que se toman decisiones.
En las DD, así como en las democracias representativas, los ciudadanos tienen la facultad de
reunirse, agruparse políticamente y competir por el voto popular. Sin embargo, las decisiones
en este tipo de regímenes no se toman teniendo en cuenta la diversidad de opiniones de la
ciudadanía, sino que tienen un alto contenido discrecional, esto significa que solo una
persona o grupo toma las decisiones. Además, no sienten la necesidad ni la obligación de
consensuarlas, ampliarlas o someterlas a la revisión de instituciones de control.
En las democracias representativas la toma de decisiones requiere del acuerdo de los
diferentes partidos, el Congreso es entendido como el espacio donde los partidos políticos
discuten sus ideas intentando llegar a acuerdos. En las DD esto no sucede, el presidente tiene

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el derecho y la obligación de tomar las decisiones basándose en sus propias ideas, métodos y
acciones.
La idea central que legitima las DD es que existe una necesidad de salir de una situación
crítica de cualquier manera. Y la elección de un presidente fuerte supone una salida fácil. Es
por eso que las DD se asocian a una lógica hiperpresidencialista.
En las DD se implementa, generalmente, un sistema de elección mayoritario, como la doble
vuelta (balotaje). En la segunda vuelta, un presidente obtendrá cifras superiores al 50%. Si se
diera que el ganador se consagra sin grandes diferencias de su competidor más cercano, toda
la estrategia de toma de decisiones se vería cuestionada.
Otro atributo de las DD es que se estimula la aparición de dicotomías del tipo
“patria-antipatria”. Se trata de una suerte de polarización social entre quienes apoyan las
decisiones presidenciales y quienes no lo hacen.
Quien ocupa la presidencia afirma que no representa a un partido, sino a la nación en su
conjunto. Además, se utiliza un “lenguaje de crisis” y el recurso de invocar constantemente
los miedos desatados por las crisis. En las situaciones de crisis donde la fragmentación social
y política instalan la creencia de que sólo la superación de las diferencias puede llevar
adelante un plan donde la sociedad se considera una sola y con un solo interés, en ese marco,
la disidencia puede ser vista como traición a la patria.
Otra característica de las DD es la negación de las instituciones democráticas. Las decisiones
presidenciales son las “mejores” (y únicas) para el país. Por eso, los obstáculos a ese tipo de
decisiones son considerados dañinos. Instituciones como el Congreso o el Poder Judicial son
espacio para la revisión de las decisiones del Poder Ejecutivo, por ello las DD las perciben
como espacios de dilación de la toma de decisiones o de cuestionamiento de régimen, por lo
que son dejados de lado.
Las DD se caracterizan por su condición movimentarista, lo que significa que se apoyan en
movimientos sociales, lo que les permite ampliar la cantidad de individuos que apoyan al
candidato. Los movimientos permiten una mejor integración de las diferencias entre sus
componentes. Los partidos políticos son considerados obstáculos ya que solo contienen a
personas con la misma ideología.

Auge y decadencia de las DD

Las DD surgen como respuesta a la crisis. Una vez superada la crisis, el auge del modelo
delegativo comienza a caer, la oposición puede encontrar ecos en los cuestionamientos al
accionar unilateral de los presidentes, por lo que es poco probable que la DD se mantenga y,
al existir elecciones libres, la ciudadanía puede votar otra alternativa.
Las tensiones generadas por las prácticas de quien ejerce la presidencia en las DD generan
cansancio y un desgaste en la población, los cuales impactan en la desacreditación de
liderazgo presidencial, que es el sostén de la democracia delegativa.

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