Libro Maria Fux
Libro Maria Fux
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prendí, con mi cuerpo, que éste se había vuelto forma me di cuenta de cuántas cosas no había
estático y había endurecido. Y he encontrado en dicho. Espero que en esta nueva vivencia pueda
ese camino de crisis y de angustia aperturas para transmitir todo aquello que antes omití.
poder salir unida al movimiento. Cuando estoy ante el espacio para efectuar
No fue fácil. Fue un largo, largo año de mie- una danza, hay dentro de mí una idea que quiere
dos, de sentir que el cuerpo no crecía, de sentir- ser movimiento. Cada movimiento corresponde a
me parada, estática. Me preguntaba: ¿podré sa- una palabra. Ahora tengo que adecuar las palabras
lir, podré danzar nuevamente, podrá mi boca a todos estos años de trabajo y de encuentros con
sonreír, podré sentir gusto a la comida, podré mi- gente que me ha enseñado tanto para que otros
rar el azul del cielo y sentirme feliz? Y pude. Gra- caminen y dancen. ¿Cómo hablar del tiempo que
cias a la ayuda de Lea, mi psicóloga. pasó cuando uno quiere ser presente?
Este aprendizaje, intenso y duro, me ayudó a ¿Qué hacemos los artistas para acercarnos a
comprender cómo se siente la gente que padece la gente, no a través de las exposiciones ni de los
importantes limitaciones corporales y que su cuer- espectáculos, sino a través de nuestras vivencias
po se ha convertido en una piedra. que pueden constituir un puente para el otro?
Empecé a descubrir que si usaba pequeñísi- Cada uno de nosotros, en nuestros talleres o
mos movimientos y los vinculaba con palabras estudios, vuelca su mundo individual, pero con-
que me eran queridas, iba entrando en una espe- sidero que así todo es muy pobre. Hay enormes
cie de laberinto diario, en el que a través de ese grupos de gente que están buscando un puente
año fui lentamente reencontrándome con mi cuer- para acercarse a la creatividad. ¿Cómo hacer pa-
po. ra salir del aislamiento o de los límites que nos
El día en que volví a danzar sentí la felicidad impone nuestro estudio y brindarnos a los otros?
de renacer. Reñero esto porque aprendí a recono- Siempre digo que yo no enseño, sino que trato de
cer en mi propio cuerpo los "no" cuando él está ser un puente de comunicación con mi experien-
enfermo. Creo que en este encuentro maravilloso cia, doy esa experiencia de una manera viva y
de mi propia depresión aprendí a valorar y a com- siempre encuentro receptividad en la gente. ¿Por
prender a tanta gente que recurre a mí y me dice qué existe esa receptividad? Porque nosotros, los
"no siento mi brazo", "mis piernas son de piedra", que creemos ser artistas y también los que aún
"no puedo sonreír". no lo creen, somos en realidad una misma cosa,
El libro anterior. Primer encuentro con la dan- de la misma materia, seres sensibles, comuni-
zaterapia, lo escribí en 1982. Después de darle cantes, que utilizamos la palabra amor, casi sin
conocerla en profundidad. Que tenemos deseos
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de dar y no sabemos cómo, que tenemos odios, trar el camino. El artista debe acercarse de mane-
celos, envidia y que buscamos un camino para ra viva, abriendo su estudio para transmitir la ex-
comunicarnos con esa materia prima que está periencia que va adquiriendo a través de su vida y
dentro de nosotros, nuestro arte. La posibilidad compartirla con aquellas personas sedientas de
de crear... ¿cuál es el camino?, ¿cómo podría ser encuentros.
ese puente de comunicación entre el artista y los
otros?
Mientras estoy escribiendo veo la mesa, esta
mesa en la que se apoya la máquina de escribir,
que tiene muchos años de vida y que me cuenta
tantas historias de movimientos mediante los "rit-
mos" que el tiempo ha grabado sobre la madera.
Esa madera que fue un día árbol envuelto en un
bosque, esa madera que en este momento sostie-
ne la máquina y mis palabras, esos ritmos que
están en el tronco que ahora es mi mesa, mi me-
sa de madera, se introducen en mi cuerpo, y si yo
fuera sorda el ritmo de la madera que un día fue
tronco me daría la forma de mover mi cuerpo.
Quiero decir que no hay que recurrir a una com-
putadora para aprender creatividad, quiero decir
que la artista que yo soy y la niña de 7 años que
iba a una escuela común de un barrio de Buenos
Aires y se sentaba a la mesa a plasmar el dibujo
de la madera, es la misma persona que hoy está
escribiendo estas líneas para decir que el arte y la
creatividad están en torno de uno, están viviendo
con uno y uno tiene que hacer como cuando era
chico y jugaba al gallo ciego, y se tapaba los ojos
con un pañuelo. Despojamos de ese pañuelo y
empezar a ver el mundo interno y el externo que
nos rodea, y aproximarnos a la gente para mos-
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I. Espectáculos y otras
vivencias
María Fernanda. Una alumna no oyente
Voy a relatar el espectáculo que hice con una
joven no oyente de 18 años, María Fernanda. Ella
trabajó cinco años conmigo; la formé con la dan-
za en un trabajo colectivo, integrándola a un gru-
po oyente desde la adolescencia. Nunca tomó cla-
ses particulares conmigo.
Ideé un espectáculo que fue estrenado en 1987;
lo titulé Diálogo con el silencio. Es el encuentro de
dos mundos que se cuestionan danzando, canti-
dad de preguntas de las que algunas tienen res-
puesta. Voy a transcribir lo que fue hablado y
danzado al mismo tiempo:
María Fernanda: ¿Por qué danzas?
Yo: Danzo porque estoy viva. (Sigo danzando
en el silencio, moviéndome.)
María Fernanda: ¿Danzas porque escuchas?
Yo: No, danzo porque siento.
María Fernanda:¿Sientes qué?
Yo: Cosas que están dentro y fuera de mi.
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María Fernanda: ¿El movimiento tiene so- La voz, ¿cómo decir qué es la voz? Sale del
nido? cuerpo, tiene fuerza, tiene volumen, tiene
Yo: El movimiento tiene vida. odio.
María Fernanda: ¿Qué es el sonido? Yo: (Le grito) María Fernanda... (por todo el
Yo: El sonido está dentro y fuera del cuerpo espacio).
(con mi boca saqué sonidos y el movimien- María Fernanda: (Grita mi nombre) María,
to daba idea de lo que la palabra sonido María...
puede tener para una no oyente).
María Fernanda: ¿Qué es el ritmo? Nos unimos y sacamos sonidos del cuerpo
que se convierten en voz. Yo la escucho y ella lo
Como ella no escucha, busqué en diapositivas siente.
líneas que dieran ritmos diferentes en los que pu- María Fernanda: ¿Cómo es la alegría?
diera a través del movimiento explicarle y visuali- Yo: La alegría es danzar con vos. María Fer-
zar los ritmos de las diapositivas para que su nanda. Saber que con mi vida puedo darte
cuerpo pudiera realizarlos como nosotros, los que este lenguaje que amamos, la danza. Eso
escuchamos y podemos hacer con la música. es alegría. Yo quiero saber cómo es tu si-
Yo:¿Cómo son tus miedos? lencio, María Fernanda.
María Fernanda: (Me los muestra aterrada,
moviéndose en el espacio, asustada.) Y me encontré con algo que me erizó la piel.
Yo: (La acaricio.) Su odio, su impotencia, su desesperación y su
María Fernanda: ¿Cómo son los tuyos? enorme soledad. Todo eso danzando.
Yo: (Me muevo en círculo dentro de mi cuer- María Fernanda: ¿Cómo es tu süencio?
po, en donde puedo esconderme a través Yo: A mi silencio lo amo. Es como una puerta
de mis miedos.) que puedo abrir y cerrar cuando lo siento
María Fernanda: ¿Qué son los ruidos? necesario. Cuando estoy en silencio des-
cubro cada día quién soy y qué he hecho
¿Cómo contarle, danzando, el espanto de los conmigo. Es un hermoso "poder estar".
ruidos que pueblan nuestra vida urbana, donde
nos volvemos locos soportándolos y buscando un Se escucha una música que ella no sabe que
lugar que nos aisle? existe. Yo la danzo.
María Fernanda: ¿Cómo es la voz?
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María Fernanda: ¿Cómo es la música? sus padres y yo, extrañada, pregunté al padre por
Yo: La música viene de afuera. Es como un qué venía. Me contestó que para acompañar a su
hilo que en el espacio se hace forma, que hija. Le comenté si sentía inseguridad respecto de
también es como nuestra vida. Posee dul- lo que se hablaría, pues sospeché que algo extra-
zura, odio, miedos. Contiene silencio. Saca ño estaba pasando, algo así como "celos", "incom-
de mi cuerpo hilos. prensión de mensaje". Así sucedió.
Yo estoy parada frente a ella: ella va sacando Después del reportaje, en el que la periodista
los hilos de mi cuerpo y danza con ellos. me preguntó: "Bueno, después de estas funcio-
nes ¿qué espera de María Fernanda?" "Que crez-
Todo esto que hemos hecho es para poder dar. ca con la danza —contesté— y que el año próxi-
Lentamente, nos acercamos a la gente y con el mo, con mi dirección, ella, como asistente y pro-
movimiento, domos. fesora, se haga cargo en el estudio de un grupo de
(La música y los sonidos fueron compuestos niños o adolescentes no oyentes". Ese era mi de-
especialmente por Sergio Aschero, mi hijo, quien seo, y proseguir con ella para realizar juntas un
comprendió muy bien el mensaje.) grupo de danza en el que los protagonistas serían
adolescentes no oyentes. Con ella no se pudo
cumplir. Se esfumó del estudio sin explicaciones.
Mientras realizábamos los espectáculos, yo Se fue ese mismo día sin tomar su clase, sin una
intuía que ella iba a abandonar y que estábamos despedida, inclusive su padre se fue conmucho
concluyendo una forma de encuentro muy espe- desagrado hacia mí.
cial, pero yo me decía: "Quizá sean mis miedos Quiero dejar como antecedente el hecho de
porque se terminan las funciones". Funciones en que muchos padres, inclusive amando enorme-
las que las dos entregábamos tanta vida. mente a sus hijos, interrumpen la continuidad de
su avance.
Quiero decir que ella no danzaba por mí, dan- De ese modo, los pedagogos y todos los que
zaba por su mundo misterioso al que yo había colaboran para una reeducación integradora ha-
abierto la compuerta, y en el que había puesto cia los no oyentes ven tronchada la continuidad
esa búsqueda de silencio y de amor que llevaba de su trabajo educativo, debido a celos o falta de
en mí largos años de aprendizaje con encuentros comprensión y gratitud de los familiares. Los lí-
y desencuentros. Del diario La Nación vinieron a mites en este tipo de labor deben ser claros y ob-
hacernos un reportaje. María Fernanda llegó con jetivos, y generalmente son imprecisos o simple-
mente nulos.
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Esta experiencia maravillosa con María Fer- Cuando danzo soy feliz, lejos de la palabra
nanda constituyó un aporte de 25 años de bús- rechazo. Durante 5 años María me enseñó
queda, en los que a través de mi intuición pude a danzar 'con vida', a danzar cosas que hay
vislumbrar que el silencio puede ser danzado por en la vida, y aprendí el valor que tienen las
los no oyentes. No en forma reiterativa, sino de pequeñas y sencillas palabras como 'cre-
modo absolutamente creador. Fueron años de ex- cer', 'límite', como ver mi piel y ver el espe-
periencia integradora con no oyentes de todas las jo que hay dentro de mí. Cada vez que voy
edades. Pero siempre incluyéndolos en grupos al encuentro con María siento algo muy es-
heterogéneos con gente oyente. Se comprobó así pecial, una fuerza que nos une y nos lleva
que la creatividad no entra en el cuerpo por lo que a comprendernos, nos dan ganas de dan-
escuchamos, sino que se abre un canal diferente zar. Nuestro espectáculo será un mensaje
en el espacio, en donde el oído no tiene apoyo pa- de amor para ustedes y quizá vean lo que
ra el movimiento. Sí existen ideas, palabras, puen- es el silencio, porque mi silencio ahora no
tes de comunicación a través de las formas sensi- qs como el de antes. Ahora mi silencio tie-
bles que todo ser humano tiene en su interior. Lo ne mucha vida."
importante es encontrar el puente. Con María
Fernanda tuve la absoluta comprobación de la Creo que para comprender mejor desde afue-
posibilidad —y de la realidad— que la creatividad ra lo que fue Diálogo con el silencio, seria impor-
puede encontrar en el mgvimiento. tante relatar la crítica que hizo Jorge Auditore,
La respuesta de los críticos y la experiencia crítico de danza del diario La Razón en el mes de
con el público fueron extraordinarias. Puedo con- octubre de 1987.
tarles que mientras danzábamos, en esa hora que "Dialogando a través del secreto código que
duró el espectáculo, se oían sólo nuestras pala- las une, María Fux y María Fernanda, danzando
bras y respiración, y el silencio de tanta gente que al mismo tiempo, maestra y discípula, se recono-
vio este mensaje. cen en su entrega gestual y corporal al ritmo de
Quiero transcribir cartas de María Fernanda una música que se intercala, escrita especial-
que escribía mientras ensayábamos. mente por Sergio Aschero, el hijo de María, junto
"Soy sorda pero no muda. Me encanta con- a las diapositivas en un espectáculo teatral dan-
versar, comunicarme con la gente. Hace 5 zado. Dialogo con el silencio, donde las dos exhi-
años que danzo con María Fux. Me gusta ben actitudes similares de profesionalismo y una
danzar porque eso forma parte de mi vida. predisposición gozosa y edonista para sacar de
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sus cuerpos energía, lineas ondulantes o envol- En el duro aprendizaje para realizar este sue-
ventes y una plasticidad permanente. Las diapo- ño y concretarlo en Diálogo con el silencio con Ma-
sitivas ordenan las ideas para desarrollar y María ría Fernanda, tuve que aprender a valorizar y dar
proyecta a la platea con fuerza prodigiosa acentos sentido a cada palabra que decía, para darle a
de vibración, color, y su discípula no oyente, pero ella la noción de que la palabra se hacía cuerpo
que escucha como pocas el silencio, sigue las in- por el significado que ella tenía. Tratando yo de
dicaciones de María en ese intercambio de expe- no escuchar, de ser sorda, de bucear ese mundo
riencias que es el común denominador en toda la maravilloso en el que tanta gente está aislada, y
obra, provocando inmediatos cambios en la diná- transformarlo en el goce absoluto de participar,
mica del espectáculo. Los puntos en el espacio, donde la danza fue el hilo conductor en este
los rayos de luz, son provocaciones que despier- aprendizaje que desde hace largo tiempo me ayu-
tan permanentemente la inventiva de la Fux para da a caminar.
crear formas con su expresión. Son provocacio-
nes que ella pasa a María Fernanda para que su Encuentro con Coritos
Joven alumna dance con esos puntos de referen-
cia en donde también aparecen los miedos, que El año 1987 se está yendo. Al igual que mu-
se hacen danza de arrebato temperamental en la chas personas en esta época del año, trato de ha-
más joven y expresión tendida sobre el piso de cer un resumen de lo vivido, de lo que pude dar y
madera en una Fux que se crispa y se tuerce hor- de lo mucho que recibí.
migueante. Quisiera relatar una experiencia extraordina-
"Obra de amor y de fe, de entrega y disciplina ria vivida en Vincenza, Italia, una pequeña ciu-
que traspasa el perecedero caparazón de la car- dad medieval muy cerca de Venecia, donde voy a
ne, para buscar, encontrar y transmitir emocio- trabajar durante los veranos argentinos (allá es
nes y sensaciones plenas. La alegría, el dolor, el invierno), a tratar de formar danza terapeutas.
ritmo del tiempo del reloj, el tiempo de la vida, Desde hace 8 años viajo periódicamente a Caritas
son otras tantas pautas a través de las cuales (Associazione Opera FrancescanaJ que es una en-
una joven sorda se expresa danzando, sobrevo- tidad que trabaja para diversos tipos de discapa-
lando su carencia, aniquilándola con un talento citados, dándoles un aprendizaje creativo, real-
explosivo, temperamento tan parecido a su peda- mente extraordinario. Mis primeros encuentros
goga. Todo se redujo ni más ni menos que a dar, a con ellos fueron bastante difíciles, ya que debía
darse, a la danza, dándose a los demás, a la nece- adecuarme específicamente a un trabajo con los
sidad de comprender al otro y de ser." profesores que trabajan con grupos de discapaci-
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tados mentales, (algunos agudos), con síndrome Bottega, directora del Centro Caritas, una joven
de Down, con problemas corporales de todo tipo y evolucionada, pedagoga, que comprende la posi-
algunas personas autistas. Yo vivía en Caritas y bilidad creadora que existe en el discapacitado
almorzaba con ellos. Tuve necesidad de acostum- mental y físico, y quien a través de talleres de ce-
brarme a aceptar y participar. rámica, telar y dibujo ayuda a estos seres diferen-
Algo maravilloso sucedió en uno de esos al- tes a sentir cambios que los acercan a ese mundo
muerzos. Yo estaba sentada, como ocurría en de donde ellos están desalojados.
otras mesas, con un grupo de 5 personas; sus Ella comprendió hace alrededor de ocho años,
edades oscilaban entre 16 y 28 años, pero su en nuestro primer encuentro, mediante un semi-
mentalidad era mucho menor. En mi mesa, fren- nario que dicté a operadores que trabajan con
te a mí, había una joven mogólica que comía de discapacitados, la importancia de la danzatera-
manera diferente a la nuestra. Alrededor de noso- pia como un medio de acercamiento para sacar-
tros giraba una joven autísta, corpulenta, con los del aislamiento en que viven. La respuesta
una mirada totalmente perdida, dando puñeta- que ella usó, a través de mi metodología, cambió
zos terribles en su rostro, de tal manera que esta- el panorama de la reeducación del discapacitado.
ba repleta de hematomas. No comía nada. Enton- En un hermosísimo espectáculo que ella di-
ces la joven mogólica se levantó, fue hacía ella, la rigió, titulado Éxodo, extraído de la Biblia con
tomó de la mano, la sentó a su lado, tomó su cu- Moisés y su pueblo, vi emocionada cómo los estí-
chara de comida y le dijo: "Mamá te da la papa, mulos que yo había dado a los operadores, tales
abre la boca y come". Así, la joven autísta comió como la línea, el color, los elásticos y otros ele-
su papa. mentos, eran traducidos "artísticamente" por 20
El ver esa acción tan conmovedora, en la que personas diferentes a nosotros que desde el esce-
una persona con síndrome de Down percibe a la nario emocionaban a un enorme público que col-
otra, que está en inferioridad, y la ayuda con su maba las instalaciones del teatro. Eso me conmo-
amor a realizar el acto más primario y más impor- vió muchísimo.
tante, dar de comer al otro, al ver la boca de la jo- En los muchos seminarios en que participé en
ven autista que se abría para recibir el alimento, España, Italia, Francia, Inglaterra, Estados Uni-
pensé, sentí y supe que aun con límites tremen- dos y América, nunca pude comprobar lo que se
dos se puede ayudar al otro, y que el otro respon- podía lograr con la transformación de mi metodo-
de con la única palabra que le es posible, amor. logía trasladada a un hermoso espectáculo.
La otra cosa maravillosa, como entrega y res- Mientras el espectáculo transcurría, me sen-
puesta totalizadora, fue el encuentro con Egle tía embriagada al ver que las ideas creadoras que
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nacieron un día en mis danzas se transformaban, La experiencia fue extraordinaria ya que cada
unidas a una labor extraordinaria de Egle y sus uno de los que danzaban se acercaba al grupo
operadores, en un espectáculo artístico donde que estaba mirando y los hacían danzar, y emo-
nadie podía percibir que esa gente que danzaba cionaba ver cómo profesores, psicólogos, médi-
era tan diferente a nosotros. En Caritas, y con cos, asistentes sociales y foniatras eran estimula-
Egle, tuve la confirmación y la respuesta maravi- dos por gente diferente. De esa manera, en una
llosa de lo que se puede llegar a hacer, y ésta conjunción en la que no existían barreras, finali-
acredita mi camino.
zó mi demostración sobre la importancia de la
Oíros encuentros danzaterapia en relación con el otro y su partici-
pación.
Este año fue invitada a diferentes congresos Todo el grupo que estaba sentado dejó de ha-
que enriquecieron mi mundo por lo que he podido cerlo, para dinamizarse, y con esto mis jóvenes
aprender y participar. Dos de ellos han dejado alumnos lograron la integración total. El congre-
sus huellas. so estaba danzando.
Uno fue el Segundo Congreso Mundial del Niño Así la joven aislada logró hacer participar al
Aislado, en Buenos Aires, en el que participé, que escuchaba sin moverse.
prácticamente, con el grupo de mí estudio de El otro congreso que me dejó su huella fue el
danzaterapía, y en el cual estaban incluidos jóve- de Barreras arquitectónicas, que se realizó en Mar
nes de 17 a 30 años. Algunos con síndrome de del Plata recientemente. Nunca imaginé que po-
Down, una chica con epilepsia, gente no oyente, dría intervenir en un congreso de arquitectura e
con mentalidad disminuida y espásticos. Todos ingeniería en el que el sentido era buscar el dise-
ellos integrados a un grupo de alumnos no dife- ño de una ciudad menos cruel para el discapaci-
rentes.
tado que no puede desplazarse por ella, porque
El trabajo de dos horas fue muy movilizador, no puede subir escalones, entrar en baños públi-
ya que el grupo, conmigo, desarrolló con el movi- cos, tomar ascensores y todo es un "no", "no
miento y en forma creativa los distintos estímulos puede".
que pertenecen a nuestro lenguaje: raíces, líneas, ¿Qué podría aportar en un congreso en el que
"mi mano es el espejo", "siento mi corazón", tra- por primera vez escuchaba las palabras "barreras
bajos sobre ritmos, contactos y límites. En un si- arquitectónicas"? Yo tenía que clausurar el con-
lencio sobrecogedor,- en donde había más de 300 greso. Entonces, pensé que una ciudad se hace
personas.
primero con casas y así comencé.
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I
Mí casa es mi cuerpo. Debo intentar reco-
nocerlo para tratar de que mis propios lí-
mites se desplacen sin miedo. No puedo
construir rascacielos sin saber cómo es mi
casa-cuerpo. Y para saber dónde colocar
una ventana, para dibujar una ventana, II. Estímulos creativos
necesito un punto. Un punto milenario sin conmigo y con los otros
fronteras.
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mano adquiere un valor extraordinario para pro-
yectarme o proyectarnos a través de ella. que ocurre en los otros grupos. Luego, sentada,
me acerco a una compañera y le muestro mi ma-
El encuentro de hoy es la mano. Nunca la no, sin tocarla. Ella me muestra la suya, su pal-
vemos, o la vemos para lavarla o ponerle ma, sus dedos, la sutileza de moverla. A todo esto
crema. Nunca sentimos mí mano. La mano la música que nos circunda va enriqueciendo las
que sabe prodigar ternura, que acaricia, posibilidades expresivas del movimiento, y cuan-
que muchas veces tiene rabia, que trabaja do estoy cerca de ella sin tocarla y ella sin tocar-
y hace infinitas cosas en el espacio, que me, comienzo con mi mano a recorrer el períme-
nos da de comer, pero no llora. Mi mano es tro de su rostro, de sus brazos, de sus hombros;
como un espejo de mí cuerpo. Nos move- así recorro todo su cuerpo, piernas y manos. Voy
mos con ella tratando de encontrar en el vivenciando la cercanía de un contacto sin tocar-
espacio que nos rodea, y —por qué no en la, pero sintiendo cosas parecidas a las que ella
nuestro cuerpo— encuentros de comuni- está sintiendo con mi cuerpo. Mientras tanto todo
cación. el cuerpo se mueve en el espacio, no queda quie-
to nunca y la mano va recorriendo el contorno de
Todo el grupo se mueve con esta consigna, la espalda, el coxis, las piernas y los brazos.
lentamente, con una sola mano, porque la otra Cuando todo esto se cumplió me aproximo más y
sujeta la muñeca de la que va a moverse en el es- más, con mi mano toco su rostro.
pacio con el cuerpo, de forma tal que el cuerpo Todo lo que aporto para aclarar o mostrar de
tenga una dirección dominante. Primero con la qué manera uso elementos sensibles que me per-
derecha, expresándonos, luego con la izquierda. tenecen y que no valoramos hace que mediante el
Siempre sujeta una mano por la otra, de la mu- redescubrimiento, con los grupos integrados, sur-
ñeca. jan a través de ellos otros elementos. Posibilida-
Mi mano me recorre toda, conoce mi volu- des insospechadas que subyacen en el interior de
men, conoce mis aristas. La mano empieza cada uno y que se liberan siempre a través del
a sentir miedo, tapo mi rostro. No, no quie- movimiento, posibilidades de cambio y de sí puedo.
ro que me vean. A través de este encuentro hay transformacio-
nes, inclusive en aquellas personas que adolecen
Es maravilloso ver cómo cada una de nosotras de grandes contracturas en las articulaciones de
toma ese elemento, que nos pertenece, de manera las manos, como en el caso de los espásticos.
diferente y creativa. Me paro y voy observando lo Cuando hablo al grupo en general de que la mano
se abre para mirarnos, las articulaciones se van
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abriendo y ellas miran sus manos con los dedos real, que recubre la pared del estudio, y tocándo-
abiertos tratando de extenderlas como si fuera un nos y mirándonos nuestros cuerpos agradecía-
espejo. Sí, mi mano, tu mano, es un espejo en el mos la posibilidad de poder sacar de él los dos es-
que nos miramos y en donde se reflejan nuestros pejos que acompañan nuestra vida. Fue muy her-
dos rostros, el de adentro y el de afuera. Esto lo moso y conmovedor.
practico con adultos, pero también lo puedo reali-
zar con niñas de 8 años. Todo es comprensible, Contacto y límite
todo es aceptado, y la música que envuelve estas
imágenes ayuda a que el sentimiento de lo que Muchas veces me preguntan —y también yo
queremos expresar se realice. me pregunto— de dónde salen las motivaciones
La búsqueda de un espejo donde puedo verme para acudir al encuentro con la danza en grupos
desde afuera, las cosas que pude hacer bien y heterogéneos con un material que es siempre
que transforman mi cuerpo, las cosas que no hice nuevo y creativo. Muchos de estos encuentros
y quedaron suspendidas o cerradas en el cuerpo, surgen directamente de mis danzas, o de recita-
todo ello, que cambia, en donde cada uno de no- les en los que voy hilvanando trozos de vida que
sotros, en el suelo con los ojos abiertos, en donde después de realizados en los teatros se convier-
la mano simbolizaba el espejo y en donde mi ten, de manera no mecánica, en estímulos para
cuerpo buscaba esa mano que me miraba. Luego, aprovechar en los encuentros con los grupos que
el otro encuentro. El encuentro del espejo inter- vienen a comunicarse a través de la danza. En es-
no, el espejo en el que no entra nada más que te momento, diciembre de 1987, he encontrado
uno. Con nuestros miedos, nuestras rabias, nues- algo que presiento que puede ser muy útil.
tras alegrías, nuestras tristezas, el desamparo y En este grupo hay gente de 18 a 72 años. Al-
la posibilidad de dar. Ahí sí, con los ojos cerrados, gunos han comenzado este año; otros, ya hace un
el grupo diferente con personas diferentes, pero tiempo más largo. Hay gente de teatro, pintores,
todas expresivas, dieron origen a un mundo de jóvenes con problemas de madurez, alguien con
creatividad en el que el cuerpo libre, elástico, esquizofrenia, otros con operaciones recientes,
contaba estados interiores que ninguna palabra alguien que es espástico, algunos como tú y yo.
podría dar. Era emocionante ver cómo, a través Somos 25 personas y hoy surgió una respuesta.
de estas imágenes, gente con más problemas rea-
lizaba creativamente una búsqueda personal y Contacto. ¿Con quién? Conmigo y con los
gratificante. Luego, abriendo los ojos y ya al final otros. Otro encuentro movilizador de la fuerza ex-
del encuentro, nos acercamos al espejo enorme, presiva que tenemos dentro de nosotros.
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y muy lentamente abrir los ojos y ver al otro, y
El grupo está sobre el suelo, se oye una músi- sentir que el otro está pasando por cosas simila-
ca serena que atempera la lucha que entablamos res a las que yo voy sintiendo. Acercarme muy
fuera del estudio. Comenzamos por sentir el con- lentamente al otro, más lentamente, más cerca,
tacto con el piso. Un espacio duro en el que noso- más cerca. Sentir que con mis manos puedo tocar
tros podemos permanecer sin miedos. Comenza- cualquier parte de su cuerpo sin temor, sintiendo
mos a desplazar muy lentamente nuestro cuerpo que te acepto, que me aceptas como soy, sin mie-
y experimentamos cómo cada parte siente placer do. Y el contacto se hace oyendo la música y mi
al contacto con esa superficie que nos dice, sin cuerpo está pegado al tuyo sin temor. Nos esta-
palabras, de qué manera debemos aflojar el es- mos dando.
tado de tensión, para oír la música que nos en- Cuando trabajo con gente que tiene bloquea-
vuelve y participar de pequeños o grandes movi- da su afectividad, por trastornos que yo ignoro y
mientos. De acuerdo con la melodía que sirve de de los que no busco interpretación, ya que no lo
puente a ese contacto, que se hace visible con hago nanea, este tipo de encuentros produce una
cualquier parte del cuerpo, vamos rotando, en ex- gratificación tan intensa que conmueve.
tensiones y aflojamientos, de un lado a otro. El He visto a María Isabel, una joven espástica,
trabajo se efectúa con los ojos cerrados para co- que sentía, quizás por primera vez, la posibilidad
menzar a percibir la diferencia que se va a esta- de ser tocada en totalidad y tocar al otro sin
blecer en este contacto, cuerpo y suelo, y lo que miedo.
va proceder en otro encuentro. Luego se produce Ella se refirió así al respecto: "Cuando co-
el contacto de las manos sobre el cuerpo, cam- mencé a tomar clases con María, en el año 1986,
biando de posición permanentemente para tocar recuerdo que llegué al estudio con un miedo tre-
toda la piel que recubre mí cuerpo. Siempre con mendo. Llegué por consejo de mi psicóloga, por-
la música serena, que ayuda a un encuentro muy tando una carta de ésta para María. En ese mo-
sensible, y que se manifiesta en cada movimiento mento estaba muy mal anímicamente.. Recuerdo
que realizamos. Las manos tocan tanto la pelvis nuestro primer encuentro, yo estaba en uno de
como el pecho, el talón, los muslos, los hombros, mis peores días, pero ella me recibió con mucho
los codos, la espalda hasta donde lleguemos. Va- amor y dijo que yo también podría, a pesar de te-
mos a nuestro rostro empezando por el cuello, las ner una 'capacidad diferente', que lo intentaría-
orejas, lentamente el cabello, sentir el cuero ca- mos juntas. Cabe aclarar que soy espástica. Y así
belludo, acercarse a la boca, tocar alrededor de comenzamos a trabajar María, mis compañeras y
toda la boca, las mejillas, la frente, poner la mano yo. Menciono a mis compañeras porque ellas son
ahuecada sobre los ojos y acariciar los párpados
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muy importantes. Se aprende mucho mirando, o otras personas que aun con su enfermedad es-
mejor dicho viendo a los otros. pástica, trabajando se puede lograr esta expe-
"Durante las primeras clases me sentí un po- riencia sumamente feliz."
co inquieta pues me costaba seguir el ritmo, fue
entonces cuando decidí charlar nuevamente con María Isabel
María y ella me dijo 'no te exijas, vas muy bien, es
tu segunda clase'. 'Pero hay cosas que no me sa-
len', le dije. Ella respondió: yo sé que das todo lo Raíces
que puedes, sigue trabajando y vas a lograr mu-
cho más'. Fue así como seguí trabajando. Recuer- La gente está acostumbrada a métodos y a
do cómo María, captando magistralmente los mo- técnicas fijas y establecidas para moverse con el
mentos exactos, me hacía danzar para toda la cuerpo. No voy a decir que yo estoy en contra, pe-
clase, hacía que mis compañeras me miraran, se- ro sí quisiera aclarar que no es mi modo de traba-
ñalando mis grandes progresos. De más está de- jo. Para expresar mejor mi metodología, puedo
cir que al principio me ponía en una situación in- decir que las reuniones las organizo dos veces por
cómoda que luego poco a poco se iba transfor- semana con los adultos y una vez por semana
mando en placentera. Primero me preguntaba con los niños de 6 a 12 años.
por qué se le habrá ocurrido justamente conmigo, Son grupos heterogéneos y abiertos. ¿Qué quie-
y después pensaba, qué suerte que se le ocurrió. ro decir con esto? Que en esos grupos de adultos
"Al principio las sensaciones placenteras que y de niños hay gente muy diferente, con distintos
me dejaban las clases duraban muy poco. Es problemas y posibilidades. Son grupos de 20 a 30
más, a veces salía casi tan mal como había entra- personas, y los llamo abiertos porque en cual-
do, pero paulatinamente comenzaron a permane- quier época del año puede agregarse gente nueva
cer en mí la alegría y la belleza de cada clase. Y sin afectar al grupo. Los grupos cerrados son
así llegamos hasta el día de hoy en que me en- aquellos de profesionales o estudiantes, que tra-
cuentro enormemente mejor, con mucho por su- bajan conmigo en forma esporádica, seminarios
perar aún y con muchas ansias de hacerlo. No intensivos sobre la danzaterapia. Cuando alguien
quiero dejar de mencionar en este rocconto de mi entra en el estudio por primera vez y existe un
experiencia con María, el hecho de haber tenido grupo no sabe dónde ponerse, no encuentra su
el honor de ser elegida por ella para participar en lugar y espera que yo se lo dé, y eso es algo que no
el Congreso del Niño Aislado, para mostrarles a hago. Dejo que ella o él lo elija en el espacio, que
está poblado de gente, su espacio y su punto, los
38 39
que van a ser apropiados para él. Una vez coloca- tantes, como alguna que puede ser espástica
da o colocado, sin presión de ningún tipo, va re- o gente que está pasando por un estado de-
conociendo las posibilidades latentes que tiene su presivo.
cuerpo. Yo impulso a todo el grupo con palabras y Al final el grupo se mueve y cuando todo se re-
movimientos que aclaran, y la envolvente música aliza y desarrolla, yo comento: "la raíz existe
sirve de apoyo a la idea creadora. para que crezcamos". Usamos la palabra "cre-
Supongamos que el tema de esa clase sea cer", dejemos que el sonido salga de nuestra
"En busca de mis raíces". Entonces todos va- boca y usemos "crecer", buscando con mucha
mos al piso y empezamos a sentir que el cuerpo lentitud la afirmación de nuestro cuerpo en el
se transforma y el movimiento desarrolla for- que la música ya existe, en el que la palabra
mas que recuerdan raíces. Mis palabras aclaran: con su realidad, con su fuerza, nos impulsa
lentamente a la verticalidad y a la afirmación
"La raíz nunca está quieta, la raíz busca siem- de nuestros pies sobre la tierra. Crecer, cre-
pre nueva tierra para dejar crecer un día una cer, son las palabras que brotan ahora de
hermosa planta." Nos movemos en busca de nuestras raíces tranformadas en cuerpo. Cre-
los espacios vacíos, posibilidad de estirar y cer para ser árbol lleno de hojas y de frutos en
aflojar el cuerpo con una música acorde. En donde cada uno de nuestros cuerpos, con la
este caso la música que uso es Aratúe, canta- imagen, transforma movimientos plenos de
da por Mil ton do Nascimento. Y entonces es la vida. Y ahora Aratúe es un pequeño pájaro lle-
voz la que ayuda a cambiar el cuerpo en el no de vida que está dentro de nosotros. Ua-
espacio, convertido en raíz. Pero no estamos memos a Aratúe, usemos la palabra para que
solos, los movimientos de cada uno van desa- Aratúe se transforme en movimiento en todo
rrollándose y los vemos. el espacio. Corriendo por el espacio. Yo abro la
Resulta emocionante ver grupos diversos que ventana y les pido que con nuestras manos
trabajan sin contractura y sin tensión, desa- extraigamos al pájaro escondido del cuerpo y
rrollando la imagen de la raíz, porque la ima- en la ventana abierta nuestras manos entre-
gen entró en el cuerpo y con la ayuda de la gan el movimiento de libertad.
música tenemos deseos de realizarlo. No to-
dos tenemos el mismo tiempo para ejecutar el Quiero agradecer a mi madre ante todo por
movimiento. Algunos de nosotros lo hacemos haberme "llevado" y "sacado" de mis clases de
más lento; otros más rápido, pero nadie queda danza cuando tenía pocos años. De las clases
inerte, así haya personas con límites impor- recuerdo a mi maestra marcando con su se-
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norial bastón y mi actuación como solista en después de deambular por Sociología y Antro-
un gran teatro haciendo de "pajarito"... pología me decido por Psicología; me recibo y
Más que este primer contacto con la danza mi ejerzo la profesión.
madre me puso en contacto con grandes ma- La danza se convierte en mi hobby.
estros. El motivo de la interrupción de las cla- Durante años trabajo en mi consultorio. Hace
ses —de las que me sentí arrancada— fue el diecisiete años que soy psicóloga y trabajo en
cambio de domicilio de Palermo a Caballito forma privada y en hospitales desde hace mu-
(esto se repite como una constante en mi). chos años: en el Hospital Fernández (coordi-
Agradezco no haberme puesto en manos de nadora del servicio de psicología infantil), en
una mediocre profesora de barrio sino a estu- el Hospital de Niños (servicio de neurología in-
diar con una gran maestra de piano y música. fantil con la doctora Coriat), y en el Hospital
Aquí terminé tocando a cuatro manos mien- Ferroviario (en supervisión de casos clínicos).
tras nos peleábamos con mi hermano mayor Estudio las obras de Freud y Lacan, también
en los recitales, hasta la nueva mudanza a Pa- con maestros, y al mismo tiempo estudio dan-
lermo. Esos tortuosos viajes de Palermo a Ca- za clásica (rindiendo exámenes del profesora-
ballito hicieron cesar nuevamente mis estu- do), danza contemporánea, expresión corpo-
dios. ral y flamenco y haciendo cuanto curso suelto
Esta relación con maestros y el haberme "sa- me resulta interesante.
cado", creo, fue lo que generó en mí el deseo
de seguir...buscando. En el año 1983 voy una noche al Club Italiano
Agradezco a mi padre el haberme acunado en- a ver a María Fux que daba un espectáculo.
tre tangos y milongas y bailado Adiós Pampa Ya la conocía, por supuesto. A María ¿quién
Mía y Yira, Yira trepada en sus hombros. no la conoce?
Crecí entre la música: mi madre era profesora Termina la función y me acerco: es con usted
de música y piano, traducía partituras al Brai- con quien quiero aprender. Al día siguiente
lle y enseñaba a ciegos a tocar piano. estoy en su estudio tomando clases y partici-
De adolescente decido tomar clases de danza. pando en el Primer Seminario de Danzatera-
Busco y encuentro una maestra, pero por ho- pia. Esto fue una revolución en mí: sentí mi
rarios y no sé qué otras razones (evidente- cuerpo, mis posibilidades expresivas, María
mente no era el momento) no logro concretar me atravesó.
nada. Su mirada, su hacerme sentir el cuerpo, el
Entro en la Universidad de Buenos Aires y que a cada instante me hiciera abandonar la
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técnica y buscar en mí, a avanzar más allá de
cualquier estereotipo, a entregar mi danza, a biéndome volado hasta mi nombre. Estos nom-
sentir de otra manera el cuerpo a través del bres son los de una alumna muy querida suya
movimiento, a poder mostrar-me, a poder y el de nada menos que su nieta.
dar-lo a los otros. Al principio me sentía turbada por esto, luego
Cada clase, cada curso, era un acto de trans- seguía y pensaba: soy para María más allá de
misión en el cual me dejaba transformar. Los mi nombre.
"¡Bravo!" de María me llevaban a avanzar, a Nos despedimos. Siento algo muy intenso en
abandonar mi narcisismo (lo bello, lo que le mi cuerpo. Empiezo a ser más cuerpo que ca-
gustaría a María y a mis compañeros), a en- beza y registro en diciembre de 1985 que algo
contrar cada vez un poquito más lo verdadero me [Link] el cuerpo, en el pecho derecho,
de mi ser. A través y junto con María encuen- tan mínimo pero suficiente que hasta el médi-
tro todo lo que debe "volar" de mí y a ser cada co* que había sido mi obstetra y me conocía
vez más de verdad. hacía seis años me dice: "No tienes nada".
Hasta aquí encuentro que ni en años de psico- Gracias a mi registro sigo consultando hasta
análisis había logrado esto (quizá gracias a mi que aparece el diagnóstico: cáncer de mamas.
psicoanálisis previo), esta transformación; em- De ahí consultas, tratamientos, operaciones:
piezo, visto desde ahora, a cambiar, por su- cuadrantectomía, mastectomía, tratamientos
puesto también en mi trabajo. de radioterapia y quimioterapia.
Cuando María me entrega el diploma de este Me enfrento con el espejo, con mi propio espe
Primer Seminario de Danzaterapia siento que jo y resuena la voz de Ella Fitzgerald (un tra-
con su mirada y la mía sellamos un pacto. Fue bajo con María) que me ayuda a encontrar lo
tan fuerte que no pude darle un beso, como verdadero de mi ser.
todos, de agradecimiento. María, siempre tan Esta soy yo. Vuelvo al estudio de María des-
atenta a todo lo que sucede, luego me lo dice: pués de unos meses y paso por primera vez a
"¿Qué pasa que no pudiste darme un beso?". su living —encuentro emocionante— y que
"No sé, María, sentí que un beso era una con- marca mi futuro. Vuelvo a las clases, a los
vención". cursos, me lleno de energía, de fuerza.
Termina el curso y siguen las clases. Avanzo. Trabajo cada vez más y mejor.
Me resuenan sus "¡Bravo!" y sus cambios de Siento que para mi el cáncer se convierte en
nombre: paso a ser Isabel, Irene...pero no una enseñanza y me siento mejor que antes,
Inés. Creo ahora que María me hizo ser ha- ¿cómo puede ser?, ¿el cáncer me hace bien?
Encuentro aquí una clave.
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María trabaja sobre el tema del pasaje. Del pi- María representa conmigo y con los demás al-
so a la posición de sentada, de sentada a arri- go del orden del amor.
ba, de arriba, espacio parcial al desplazamien- Si el amor es dar lo que no se tiene esto es lo
to, del desplazamiento al espacio total. Todo que da María (o la danzaterapia encamada en
esto de ida y de vuelta. Siento que más que ca- ella). Dar lo que se tiene es fácil, es lo que so-
da situación importa la calidad del pasaje. bra y se da en definitiva por una cuestión del
También el contraste del ritmo: de lo suave narcisismo de uno.
casi etéreo a lo violento. De la lentitud a la ve- Dar lo que no se tiene va más allá y hace a la
locidad. De la salud a la enfermedad, de la en- posible transmisión de un verdadero maestro.
fermedad a la salud (esto en mí). De una parte ¿Qué logró María conmigo? Que busque en
a la totalidad, de la totalidad a una parte. mí, sin consejos, sin sugerencias, sin presio-
Ahí, ya llena de pasión y en un lugar de vera- nes.
neo, comienzo a dar clases, a experimentar y a ¿Qué logré encontrar en mí con María? Seguir
vivir mí propio pasaje de psicoanalista a profe- buscando, recorrer este camino.
sora de danzas. Todo esto sin decirme ni su- De ese "pajarito" que fui hasta Arutúe, ¿te
gerirme nada María a través de palabras como acuerdas María de los encuentros?, a este
por ejemplo:"¿por qué no te dedicas a esto?, "pájaro" que colgué en mi estudio actual que
tienes condiciones", etcétera. mueve sus alas al menor soplo de viento, sen-
Comienzo a trabajar con mujeres operadas de. tí que hice volar mucho de mí para poder se-
mamas en, claramente, danzaterapia, y a po- guir volando.
ner un estudio y a dejar paulatinamente mi
consultorio. Inés Dulitsky
También extiendo mi trabajo a niños, adoles- Noviembre de 1988
centes y adultos (actualmente las edades osci-
lan desde los tres hasta los sesenta y cinco
años).
Hago tan naturalmente este pasaje, tan desde
adentro, que le cuento a María esto y ella me
ofrece todo: su asesoramiento, su música, sus
elementos, llena de sorpresa y gratitud.
Nunca tuve que recurrir a algo de lo ofrecido,
ya me lo había dado y me lo sigue dando.
46 47
I
Dame de comer un puntíto...
Mí mono se abre y siente la música
(f)
Hi
Mi brazo es música
ñojsd ou
50 51
como sí tuviéramos un pincel, de dibujar dentro de "Ahora, muy lentamente, doblamos la hoja en
la hoja lo que la música nos da como forma. No pequeños pedazos, sin romperla (nadie rom-
dejen que sea la mano quien mueva el pincel, sino pe), cada uno cuida eso que se está descubrien-
todo el cuerpo. Ahora miremos, tenemos más do y cuando a la hoja, doblada en la forma más
manos, pies y dibujos. Movamos el cuerpo con el pequeña posible, se la porte dentro del pecho,
dibujo que hemos hecho, de un lado y de otro. Mo- entonces se comienza a danzar libremente. La
viéndonos siempre en totalidad demos vuelta alre- hoja de diario ya no está sola, nosotros tam-
dedor de la hoja y el diseño se ve de otra manera. poco".
No hay revés ni derecho. Son manos y pies con di- Ahora sí doy el secreto. "La hoja de diario es un
seño. La música, mientras tanto, va entrando en ser vivo, que no podía ser nada sola, que tenía
nuestro cuerpo y creando climas. Ahora nos pone- temor de que la tiraran a la basura y que gra-
mes de pie y veamos, desde arriba, cómo se tiene cias a nuestro cuerpo ha recuperado el movi-
otra visión del dibujo que hay hecho en nuestro miento, ella es la persona diferente."
cuerpo. Movámonos con él. Lentamente vamos
nuevamente abajo y la hoja de diario se está con- El redescubrimiento de un material desecha-
virtiendo en algo nuestro. Tomémosla delicada- ble como una hoja de diario y sensibilizar al gru-
mente, porque está pidiendo conectarse con nues- po afectivamente hace sentir que aun lo inanima-
tro cuerpo, y siempre en movimiento, muy cerca do o inerte, que podría ser el cuerpo del otro "dife-
del cuerpo, sintamos el placer que significa al- rente", nosotros, con el caudal de comunicación y
guien diferente de nosotros. Nosotros le estamos con los límites que tenemos, podemos sacarlo del
dando una vida de movimiento. aislamiento. Es conmovedor ver la diferencia entre
Todos nos movemos llenos de danza, y la hoja se el inicio y el final de este encuentro.
mueve con nosotros. Ahora, vayamos lentamente
arriba y sintamos cómo la hoja está pidiendo
danzar.
La silla
Es emocionante ver cómo niñas de 7 a 12 años, Muchas veces me he preguntado por qué utili-
adolescentes y adultos, llevan esa hoja con cuida- zo para conectarme con el cuerpo elementos de
do por el espacio, danzando, y cómo sienten que descarte o, como en el caso que voy a relatar, la si-
participan de aquello que fue inerte, de aquello que lla. ¿Por qué? Quizá porque en mi niñez y adoles-
estaba desechado. cencia era muy *~obre y tenía un solo vestido para
el verano y uno para el invierno. Y un par de zapa-
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tos que cambiaba de color tiñéndolos. Transfor- ti sin perder el contacto. Mi mano siempre bus-
maba mis vestidos poniendo lo de adelante para ca parte de tu cuerpo, silla. Me muevo en tu en-
atrás y viceversa, y me sentía tremendamente fe- torno. No ya con caricias sino sintiendo que me
liz con, los cambios o las formas, o el color que da- ayudas a equilibrar este mundo de mi cuerpo,
ba aquello que estaba bastante gastado. Esto me sintiendo que me acompañas a organizar el
marcó de por vida. En mi vida actual me gusta equilibrio de mis piernas y rodeándote mien-
transformar las cosas que aparentemente están tras te miro. Sintiendo tu textura voy danzan-
en desuso en algo nuevo que me dé alegría. Cuen- do con más y más libertad. ¿Qué pasaría si voy
to esto porque todo tiene relación. Porque, ¿qué es debajo de ti, debajo de ti, siüa? Empiezo a re-
una silla? Quisiera encontrar las palabras Justas cordar mi infancia en la que la silla, mi siüo, era
para que esa silla participara en un encuentro con mi único juguete y comienzo a darte vuelta, con
los grupos de trabajo. las patitas para arriba, y siempre tocándote,
me muevo entre tus patas sintiendo que nos
Somos 30 personas. Delante de nosotros hay vamos comprendiendo. Te tomo de las patitas
sillas puestas de diferentes modos. Les pido que y entonces comenzamos a danzar, girando en
nos sentemos de la mejor manera, de la manera el espacio, apretándonos y alejándonos. Sien-
más cómoda, en donde podamos participar con to que la música está incorporada a ti y a mí y
nuestro cuerpo de ese elemento que vamos a co- que juntas realizamos la alegría de reconocer-
menzar a ver y sentir. nos. Luego, siento tu cansancio y el mío. Me
pides descansar. Yo te pido descansar. Enton-
"Pensar que has estado siempre en mi vida y ces me siento en tu superficie, te abrazo, me
que nunca hablé contigo. Te uso sin pensar que sostienes. La música disminuye y siento que al-
me sientes. ¡Hola, silla! Empiezo a acariciarte y go nos ha cambiado. Cuando te vuelva a ver no
a través de la caricia mi cuerpo se transforma. .serás alguien que no reconozco. Serás mí sillo."
Siento que mi cuerpo es distinto ahora que te
toco. Muevo mis brazos, mi cabeza, mi torso, Este encuentro lo realizo con gente de diferen-
pero no pierdo el contacto contigo porque te veo tes edades y problemas. De 7 años para arriba,
por primera vez. Y ahora te siento y me siento hasta los 75. Lo realizo con gente q$e voy forman-
diferente. Participo de tu mundo atrayéndote a do alrededor de países y ciudades diferentes, con
mi cuerpo y me siento atraída por ti. Todo mi lenguajes y culturas diferentes. Esta silla, el dia-
cuerpo escucha la música de Piazzola que rio, las raíces, dentro de la madre, todo lo que es-
acompaña mí caricia. Me pongo de píe frente a toy relajando no tiene fronteras, no tiene edad ni
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tiene tiempo. Existe en forma inalterable a través "Somos todos una hoja que es llevada por el
de nuestra vida, no importa quiénes seamos. To- mar, el mar tranquilo, calmo. Sin luchar, deje-
dos podemos comprender el elemento movilizador mos que el cuerpo sea invadido por el mar, ese
sencillo, abierto, que nos espera. Grupos hetero- mar calmo y azul. Somos hojas suspendidas en
géneos, psicólogos, psicoterapeutas, profesores de el agua que ruedan de un lado a otro. Sintien-
discapacitados, bailarines, profesores de gimna- do la música que nos envuelve, porque el mar
sia, coreógrafos, gente como vos y como yo, gente, y la hoja escuchan, como nuestro cuerpo. De-
siente todo esto como propio. Quizá todo haya co- jémonos invadir por la dulzura de ser llevados,
menzado hace muchos años, cuando teñía de ne- que es lo más difícil. Dejemos fluir el agua den-
gro mis zapatos blancos de verano para pasar el in- tro y fuera del cuerpo y sigamos rodando. Len-
vierno. tamente me voy convirtiendo en alga, cada una
de nosotras mueve el cuerpo. Las plantas del
mar son distintas de las plantas de la tierra."
Hoja llevada por el mar
Todos estos encuentros están dados también a
Mi trabajo consiste en no hacer nunca una in- los niños y muchas veces pregunto: ¿cuál es la di-
terpretación de lo que veo, pero sí valorar y apoyar ferencia entre una planta de mar y una de tierra?
todos los cambios del grupo que tengo enfrente. Niñas de 5 y 6 años lo saben. Las de agua, me di-
Sintiendo que a mayor esfuerzo —no por tensión, cen, se mueven siempre. Las de tierra necesitan
sino por descubrimiento interno de lo que se rea- del viento para moverse y están fijas. Entonces yo
liza— mayor es la transformación del cuerpo, don- respondo, adultos y niños, nosotros somos algas
de el movimiento fluye, y lentamente ocurre algo que viven y mueren en el agua, nunca están
maravilloso. El cuerpo se descontractura. Se sien- quietas.
te el equilibrio y la boca dura y cerrada afloja la ten- Y es hermoso descubrir cómo las manos, la ca-
sión y suben las comisuras. Es porque el cuerpo es beza, se mueven unidas a la música y resplande-
rostro, y el rostro se ha convertido en cuerpo. cen de maravillosos movimientos propios, no imi-
Primero la imagen que busca en mí la música. tados.
Valorizo mucho toda la idea antes de los encuen- Esa creatividad que hay en todos se desarrolla
tros con los grupos. Si no ha pasado en mí como con alegría y con personalidad, y lentamente nues-
evidente no entrego la idea. tra alga se convierte en piedra fría, mineral, pesa-
da, dura, llena de formas, estática. El cuerpo se
transforma y el ritmo melodioso que tenía con las
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formas de alga se convierte en ritmos duros, len-
tos y pesados. Todo este trabajo lo hemos hecho en Dentro de mamá
el suelo. ¿Qué pasa si nuevamente nos converti-
mos en algas que quieren crecer en busca del sol? Es importante comprender que todos estos en-
cuentros no tienen una edad determinada, sino
"Lentamente, siempre con la música, vamos que una criatura de 6 años, un adolescente de 12,
subiendo, con movimientos rápidos, porque te- una joven de 18, una mujer de 30, de 60 o de 70
nemos el agua alrededor y sentimos el olor, el pueden extraer de estas imágenes, que no cam-
color del mar, del alga, para nuevamente con- bian a través de la vida como sentido, pero sí que
vertirnos en piedra, en mineral, y en formas. evolucionan no de acuerdo con la edad sino de
Lentamente, como piedra, caemos al mar y nos acuerdo con las posibilidades que podemos dar al
convertimos en una hoja que es llevada." cuerpo y que no es cuestión de decir "esto los ni-
Este trabajo es de gran contraste, donde se di- ños no lo comprenden" (tengamos presente que es-
ferencian imágenes que son formas y que estimu- tos encuentros se realizan con niños, adolescentes
lan por contraposición las necesidades permanen- o adultos, en los que siempre hay personas dife-
tes que tiene el cuerpo de sentir que puede ser rentes). Yo me remito a la naturaleza, a la que amo
blando o rígido, pero donde con la imagen de las tanto. Sé que tiene sabiduría milenaria, y que es-
ideas que pongo enjuego aparecen cosas que veo tá siempre lista para recibirnos; lo importante es
y que no interpreto, pero sé que producen cambios poder abrir la puerta y tratar de penetrar en su
en nosotros. mundo, con la imagen que ella representa y que es
Las personas con más problemas van utilizan- inmutable frente al tiempo. Siempre está lista pa-
do inconscientemente lo contracturado de su ra recibirnos y para poder dar. Yo llamaría a este
cuerpo, van perdiendo los miedos y a través de la tipo de trabajo "Encuentro con las imágenes ma-
imagen, algunas veces con los ojos cerrados co- dres", y ahora sí vayamos a nuestra madre.
mienzan a abrirse al nuevo lenguaje corporal, ex- "Todas en el suelo, el grupo entero, con los ojos
perimentando gran placer en hacerlo, y muchas cerrados dejen que las invadan mis palabras.
veces en sus rostros veo los cambios producidos Sintamos cómo éramos antes de nacer. Sinta-
por el movimiento, luego viene la experiencia de vi- mos cómo vivíamos dentro del vientre de ma-
sualizar en los otros los movimientos comprendi- má. Sintamos la belleza de percibir su respira-
dos para después, con los límites de cada uno y la ción, que nos nutre, el agua que nos envuelve
comprensión, realizarlos. y lentamente crezcamos dentro de mamá.
"Nuestro primer mes de vida, casi sin mover-
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teniendo mi cuerpo, y cuando creo que he lle-
nos, las manilas cerradas, los pies metidos, gado siento la primera caída, y nuevamente a
tratando de hacer crecer ese pequeño óvulo de comenzar, a gatear, a crecer, a crecer, y cuan-
vida que vamos a ser nosotras. Primero, segun- do llego a la verticalidad empiezo a dibujar una
do y tercer mes se van cumpliendo dentro de ventana donde me apoyo y pregunto: ¿quién
mamá, lentamente el movimiento se hace un soy? No sé. Soy yo. Sí, sé."
poco más evidente. La música maravillosa, de
un solo de flauta en adagio, nos acompaña; en Es muy impactante ver el trabajo y la relación
el cuarto mes empezamos a hablar con mamá, que tenemos con nuestra madre. Vuelvo a repetir
con nuestro cuerpo. ¡Mamá, nunca te he visto! que no hago interpretación pero sí veo, a veces, en
y me muevo dentro de vos. Siento tu forma > la algún caso, la furia; en otro, el odio o la dulzura. Lo
música que te acompaña. Me muevo muy len- hermoso es poder sacarlo y poder rescatar quizás
tamente. Quinto y sexto mes, los movimientos ese mundo subterráneo que no conocemos antes
se hacen continuos y el diálogo con mamá es a de nacer.
través de mi pequeño cuerpo que se forma den- Este trabajo no es una regresión [Link] reen-
tro de ella. Cuando cumplo el séptimo mes voy cuentro real entre nuestro mundo de adultos y ese
a ir rotando dentro del vientre buscando su pel- cordón que nos liga a nuestra madre desde lo in-
vis. Me pongo bien y cuando me muevo le digo, terno. A través de movimientos que con los ojos ce-
pronto nos vamos a ver pero ¡cómo te amo yal rrados se realizan puedo conectarme con lo más
Mis manos se mueven dentro de ella y mi cuer- profundo a través de una imagen que nos pertene-
po, lentamente, también. El octavo mes es el ce antes de nuestro nacimiento. Es tremendamen-
mes de anticipo, y el noveno mes es el día que te conmovedor ver gente de 50 y 60 años, con pro-
voy a nacer. Lentamente mi cabeza sale por su blemas diferentes, aceptar con dulzura o con rabia
pelvis y siento por primera vez que puedo res- este encuentro, pero sí aceptar al fin con verdad.
pirar. Lentamente me siento, te abrazo, abro
los ojos y con mucho cuidado corto el cordón
que me une, y te beso. Empiezo a desprender La caña
mi cuerpo y a gatear sobre el piso que me cir-
cunda y veo a otra gente, a otros niños que es- En estos últimos años he tenido un caso de au-
tán viviendo al mismo tiempo y en formas dife- tismo muy especial. Un día entró en mi estudio el
rentes este contacto. Lentamente, quiero cre- padre con una niña de 12 años, de hermosa figu-
cer y me apoyo en la pared del aire para ir sos- ra y hermoso rostro, que permanentemente son-
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reía pero que no oscilaba (como es común en los gidos. Un sábado antes de que ellos llegaran, co-
autistas). El padre no me dijo qué tenía. Sólo me di- loqué en el suelo las cañas. Una vez dentro, el gru-
jo que H niña no era sorda. Que no quería hablar, po y yo nos acercamos, sentándonos cerca unos de
y a pesar de que caminaba, no movilizaba su cuer- otros, y comencé la historia. Ella, como parte del
po. Entró con un grupo de 25 niñas de edades en- grupo en el cual hay chicas no oyentes, con proble-
tre 7 y 12 años. Yo tenía como ayudante a Irene, mi mas psíquicos y algunos con síndrome de Down.
nieta, una de las Jóvenes profesoras que se están
formando en mi estudio. Como hago siempre, ofre- —¿Quién eres?
cí lo que doy a todas, sin presionarla como figura —Me llaman Caña. Bambú es mi apellido.
ni tratar de forzarla a algo que ella no conocía. Du- No me puedo mover, jsoy tan dura! Necesi-
rante toda la clase estuvo sentada con el grupo que to ayuda. Muéstrame cómo es tu cuerpo.
se movía, siempre sonriente, yo diría que con una Moviéndonos alrededor de ella, comenzamos
sonrisa de estereotipo, sin hacer el más mínimo a danzar con nuestro cuerpo que es elástico,
movimiento a pesar de que escuchaba. Yo bien no que escucha música y danza. Me pregunta:
comprendía, como siempre, qué pasaba, pero sí — ¿Te gusta como soy? Quisiera ser tu amiga.
que estaba frente a algo diferente. Le pedí a Irene Me acerco lentamente y coloco mis manos en
que estuviera cerca de ella, de tal modo que se las dos puntas de la caña. Le digo:
vieran siempre, como espejo, al mismo tiempo que — Si quieres ser mi amiga debes conocer mi
yo continuaba con el grupo. Fue enorme el esfuer- cuerpo.
zo que Irene tuvo que realizar para movilizar, len- Entonces, todas pasamos la caña por todas
tamente, un brazo u otro, o las piernas, cuando era partes del cuerpo, sintiendo su rigidez, pero al
necesario, pues se apoyaba permanentemente en mismo tiempo dándole todos los movimientos
ella, ya que su cuerpo estaba tieso. Fueron meses que nuestro cuerpo nos permite. En el suelo,
muy lentos y muy largos, ya que nuestro trabajo siempre sosteniendo la caña, muy suavemen-
con los niños es semanal. Lentamente, un día no- te con las dos manos, sintiéndola pegada al
té que los brazos y las manos de ella se aligeraban cuerpo, rodando con el cuerpo y también en el
pero que no realizaba ningún movimiento por sí espacio para que la caña sienta lo hermoso
misma. Muchas noches pensaba qué tipo de ele- que es ser blando.
mento fuera del cuerpo podría ayudarla a dismi-
nuir su estado de dureza. Encontré la respuesta. Mientras lo hacían, yo miraba a la joven, a la
En el estudio tengo 30 pedazos de caña de bam- que podemos llamar Marisa, y después de media
bú de 1.30 de largo, que son muy livianos, pero rí-
62 63
hora de trabajo en el suelo, a pesar de que no usa-
ba sola el mimbre, ya que Irene lo movía y ella só-
lo lo sostenía, supe que era el momento de que su- Látela
biéramos todos con la caña y observé entonces que Otro elemento fuera del cuerpo que puede ayu-
a Marisa algo le pasaba. Y sentí al ver a todo el gru- darnos a estimular posibilidades insospechadas
po que estaba impregnado de la idea de dar a esa es la tela. Realicé esta experiencia con el mismo
caña dura la flexibilidad de nuestro cuerpo, que grupo que trabajó con la caña.
podíamos compartir como elemento. Entonces ca- Con una tela de 10 metros de largo y bastante
da una de nosotras tomó la punta de la caña de la ancha, atada a una de las columnas de mi estudio,
otra. Ahí me di cuenta de que la idea de la caña co- pude encontrar algunas respuestas.
mo un elemento intermediario, rígido, que era lo
que Marisa padecía en grado sumo en su cuerpo, La coloco como si fuera un trapo. La tomo de las
daba resultado. puntas y lentamente la voy estirando. La tela
Irene arriba, Marisa abajo, intercambiando me dice: "María, soy una tela que quiere dan-
movimientos de aflojamiento y de estiramiento, zar". La [Link] con ella. El grupo me mi-
haciendo movilizar el ritmo con la música en tor- ra con placer y yo les pido:
no de ellas. Al mismo tiempo no estaban solas, el "Vamos dentro de la tela. Nos cubrimos con
numeroso grupo participaba, y esa participación ella. Hagamos formas, una abajo, otras más
global en la que las "diferencias" no se notan ni son arriba."
señaladas hicieron que Marisa aflojara su estado , Hay 7 u 8 chicas dentro de la tela, las otras ob-
de tensión y participara, dentro de sus posibilida- servan.
des y limitaciones, con un elemento ajeno a su
cuerpo y más endurecido que ella. Eso me acredi- música movemos la tela, nos quedamos
ta a pensar que algo siempre se puede. Pero hay adentro de la tela y perdemos el miedo por la
que tratar de encontrar la clave en el momento jus- proximidad de unas con otras. La tela nos pro-
to. Únicamente buscando dentro de nosotros y tege y nos cubre. Nos movemos con libertad y
tratando de no asustarnos de las grandes di- la tela adquiere distintas formas, de acuerdo
ficultades que tenemos alrededor podemos en- con la que adopta nuestro cuerpo. Como una
contrar una pequeña ventana a través de la cual escultura en movimiento. Luego, la tela quiere
puede entrar la luz y una pequeña llave que nos descansar y aflojamos el cuerpo, la tela cae y
acerque al otro. nos cubre..."
64 65
Entra otro grupo realizando algo similar. La te- no. El camino real para conseguir que la música
la está transformada y es observada por el grupo hable al cuerpo y poder movilizarlo es escuchar
que está afuera. Yo comento: "Parecen esculturas por la piel y elegir en forma individúalas acuerdo
en movimiento", y siento cómo Marisa se mueve a cómo somos cada uno de nosotros. Esa entrega
junto con las otras, poco, pero se mueve. Luego, tiene que ser investigada con la sensibilidad abier-
"La tela se mueve como el mar, ya no es una es- ta para la percepción musical, que no se realiza
cultura, es una ola que se infla con el viento, únicamente por el oído, solamente que el oído es
que se mueve como el viento. Nuestra boca re- un primer puente que penetra en el cuerpo. El
produce el ruido del mar; mar con ráfagas de cuerpo siente su poder, y la elección del material
viento... uuuuu. La tela se mueve con fuerza, musical se debe realizar de acuerdo con la percep-
con menos fuerza, y despacito queda extendi- ción y sensibilidad de cada uno.
da en la playa. Aflojamos el cuerpo. La tela sin 'La investigación sensible de la música o de la
nosotros no tiene forma, no puede ser una es- masa sonora que hace posible el movimiento se re-
cultura y no puede ser una ola, ni mar." aliza lentamente a veces y otras con rapidez. Es só-
lo a través de un contacto físico y sonoro por el que
Estas experiencias contrastadas me han hecho esa vivencia se transfiere al cuerpo. Cada uno de
comprender, utilizando elementos externos al cuer- nosotros tiene estímulos diferentes. No hay una
po, uno rígido y otro blando como lo son el mimbre técnica que ayude a encontrar la música para uno
y la tela, que pueden ser una posibilidad que se u otro movimiento, sino que uno debe estar abier-
abre para un cuerpo como el de Marisa, que está to para cuando la música se hace presente en el
sin conexión y que "sí se puede". Lo comprobé a cuerpo. Toda buena música es válida: el real folclo-
través de estas dos formas contrapuestas que es- re, la música clásica contemporánea o primitiva, el
timulan nuestro mundo interno y hacen posible jazz, todos los elementos sonoros de investigación,
aflorar los movimientos. producto de este siglo, pero lo fundamental es la
necesidad de comunicarnos con la música como si
fuera un alimento y sentirla en cualquier parte del
La música como camino de búsqueda cuerpo para poder luego desarrollar en los otros la
etapa de la comunicación. Sólo cuando la música
Muchas veces, al finalizar un curso, me pre- penetra por todo el cuerpo y necesita salir de él es
guntan por la música que uso y todos la quieren cuando la música es válida para danzar. La músi-
copiar. Algunas veces las doy, pero no es el cami- ca busca la totalidad del cuerpo para expresarse.
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Busquemos la música que corresponda a cada
uno de nosotros y tratemos de darle el elemento
creativo con nuestros movimientos; sólo así la mú-
sica y el movimiento tendrán una unidad creado-
ra y será la vivencia real de nosotros mismos.
69
mones de acero y en los cientos de ojos que me signadas, cuando les dejé un caramelo en la boca
observarían por medio de un complicado sistema
de espejos —ya que. en muchos casos, no podían
, antes de irme. Alguno me pidió que volviera, pero
yo me sentía deshecha. La emoción, la ternura, el
ni siquiera mover la cabeza— y trataba de imagi- miedo, la alegría se mezclaban en mí. Esa fue una
nar alguna forma de integrarlos a mi movimiento. noche reveladora; a lo largo de las horas, soñé
Por ñn, llegó el día y en el vestíbulo blanco del que estaba inmóvil en un pulmotor, sin siquiera
hospital todo parecía ansiedad por la expectativa poder abrir los ojos. Tuve la certeza de que yo ha-
del cumplimiento de mi promesa. Llevé allí a una bía asumido el cuerpo de esos enfermos sin por-
María despojada de elementos teatrales: comencé venir. El despertar fue maravilloso, estiré los bra-
el recital representando estar en un camarín don- zos sacudí las piernas, salté varias veces. |Mi
de me preparaba para la función. Me pinté y me cuerpo se movía! Cuando le conté esto a la psicó-
peiné ante ellos, explicándoles en voz alta que, loga del hospital, me reveló a su vez que mis es-
antes de salir a escena, siempre tengo miedo, las pectadores habían soñado, sin excepción, que
manos me traspiran y me pongo tensa. Iba al en- sus miembros se movían, que sus cuerpos se di-
cuentro de la música calentando mi cuerpo, y así narnizaban. Esta experiencia deja en suspenso
transcurrió ese espectáculo que a través de los una pregunta: ¿hasta qué punto el movimiento
años recuerdo como el más hermoso de mi vida. consigue la comunicación y es capaz de trascen-
Dancé como si lo hiciera frente al público más im- der las barreras aun de los casos límite?
portante del mundo, olvidándome de mí misma,
entregándome. Recordaba algo que yo había En uno de mis viajes a Londres, un médico ar-
aprendido en Israel: al terminar un espectáculo, gentino residente allí me invitó a la Arooth Asso-
los niños quieren danzar conmigo. Pero, en este ciation. Esta constituye una llamada "comunidad
caso, me preguntaba, ¿cómo integrarlos? Quizá en crisis", que trabaja específicamente con enfer-
su único puente con el mundo estaba constituido mos mentales; un lugar donde los médicos y los
por sus voces. Entonces, al terminar, les pedí que enfermos viven en una continuidad sin consulto-
cantaran para mí. Y cantaron, eufóricos, todas rios: allí no hay puertas cerradas, ni drogas, ni
las canciones que recordaban, y yo las bailé has- electrochoques. Vi entonces la oportunidad de
ta que mi cuerpo, saturado de movimiento, pro- aplicar la experiencia vivida en mi país para mo-
testó. Me desplomé en el piso, sintiéndome feliz, vilizar a un grupo enfermo, no en un estudio sino
pues, de alguna manera, ellos habían bailado en un lugar como el que encontré: era una casa
conmigo. Me fui sin aplausos, con la gratificación inhóspita. Llevé allá mis diapositivas y enseguida
de sus canciones y de sus miradas húmedas, re- comprobé que nadie me esperaba. Un desorden
70 71
total reinaba en la única habitación amplia que yector y comencé a poner un poco de orden en
servía de living y comedor. Había zapatos tirados, esa habitación sucia. Barrí, arreglé las ropas y
un colchón en el piso, ropas y abrigos por todas dejé un mínimo de espacio para moverme. Le pe-
partes, y una mesa grande de madera oscura que dí a mi amigo, el médico argentino, que tradujera
ocupaba casi todo el cuarto; a su alrededor, la mis palabras, pese a que la gente, sentada en el
gente hablaba entre sí mientras comía alcauciles suelo, parecía abstraída, ensimismada. Por me-
y papas hervidas con cascara, que se mezclaban dio de las diapositivas comencé mostrando esos
con las colillas diseminadas por el piso. queridos niños de mis experiencias psicoterapéu-
Observé todo, en especial a ese grupo da 20 ticas; mi entusiasmo y mi emoción fueron acer-
personas en el que enfermos y médicos resulta- cando a la gente, que se ubicó en silencio a mi al-
ban irreconocibles. Por fin se me acercó un hom- rededor. Fue una charla de una hora. Por el silen-
bre de mediana edad, con una expresión de ago- cio que guardaban supe de su atención. Al termi-
tamiento. Se presentó como un gran poeta francés, nar, me sentía tan cargada por el clima que allí se
me dijo saber que yo era bailarina y, por eso, que- respiraba y por la larga y nerviosa espera que ha-
ría ofrecerme sus libros de poesías que hablaban bía soportado, que necesité ofrecerles mi danza.
de danza. Me miraba ansiosamente, con sus ojos Decidieron quedarse a verme, aunque ya se había
grandes, sin fondo, y yo me replegaba, entre excedido la hora en que se acostaban, y dancé so-
asustada e incrédula. Más tarde, cuando volvió bre un tema musical de ritmos silábicos muy pri-
con dos grandes libros que lucían su foto en la mitivos y en un espacio muy pequeño. Pero mi
contratapa, donde estaba casi irreconocible, con- fuerza y mi necesidad de descarga eran tales que
vertido en la sombra de aquel que era ahora, des- les pedí que bailaran también ellos y, moviéndose
cubrí que todo lo afirmado era cierto. Era, efecti- con naturalidad, comenzaron a hacerlo. Cuando
vamente, un poeta francés bastante conocido y todo terminó, permanecimos mirándonos, reco-
respetado; su problema era la drogadicción y so- nociéndonos con una afectividad profunda. Se
lía recurrir a la comunidad cuando se sentía en acercaron para tocarme —hay que conocer a los
crisis. ¿De qué manera podría ayudar en algo a ingleses para saber lo que esto significa— [Link]
esa gente una bailarina argentina? ¿Qué posibili- pedirme que me quedara y repitiéramos te ¡expe-
dades reales tendría mi trabajo de movimiento en riencia. El doctor Kohon, el argentino quéf íiie ha-
relación con el enfermo mental? bía invitado, era el que se sentía más feliz. "Lo lo-
Esperé todavía una hora antes de comenzar graste", me dijo. Desde ese año recibo, invariable-
una pequeña charla sobre mi experiencia en dan- mente, todos los inviernos, nuevas invitaciones
zaterapia. Iluminé después una pared con el pro- para clases, espectáculos y seminarios que casi
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siempre acepto porque constituyen para mí una sus rostros se transformaban al adquirir nuevas
experiencia excepcionalmente enriquecedora. sensaciones, posibilitando, a pesar de las vesti-
Si pude individualmente lograr una experien- duras inadecuadas, su expresión. Eran monjas
cia de este tipo, ¿qué no se podría hacer si un ajenas a ese grupo tan heterogéneo y mixto, en el
grupo de psiquiatras, psicólogos y psicoterapeu- que, sin embargo, tanto hombres como mujeres
tas conocieran la posibilidad del lenguaje no ver- se daban ínte^os desarrollando esta experiencia.
bal del cuerpo cuando se expresa con vivencias Cuando en una clase comenzó el encuentro con
profundas? En este plano, creo qiie es mucho lo los propios límites a través de un desarrollo espa-
que se podría hacer por el enfermo mental, y en cial, vi a médicos y profesores, religiosas y padres
mi caso siento que ha llegado la hora de contri- de familia, de pronto sin inhibiciones, moviéndo-
buir con lo aprendido en estos trabajos para que se como si se hubieran iniciado en un rito que los
este plan ambicioso se concrete. El equipo es im- llevaba a encontrarse consigo mismos.
prescindible para trabajar en esta materia. Ojalá Esto ratifica mi concepción de siempre: es ne-
mis años de investigaciones solitarias despierten cesario volver a ese encuentro movilizador, y sólo
el interés de otra gente capaz de descubrir la ma- a través de una nueva y diferente educación po-
ravilla de que el cuerpo no sabe mentir cuando se dremos encontrarlo.
mueve. Esta experiencia es distinta de la de Londres,
En Lisboa tuve una experiencia insólita. Or- pero ambas están íntimamente relacionadas. Con-
ganizados por la Fundación Gulbenkian, dicté en firman la sed que tiene el hombre de buscar y
1974 algunos cursos sobre la importancia de la despertar las necesidades dormidas de su cuerpo.
danza en la educación, y hubo tal interés que se
anotaron 400 personas. Una Joven adolescente con "problemas" me da
Eran terapeutas, profesores de niños deficien- este presente a fin de año:
tes, músicos, profesores de educación física y Creo que el mejor regalo que puedo dar es ver,
musical y algunas religiosas que acudían con sus escuchar, comprender y tocar a otra persona.
largos hábitos negros. Todo este grupo, reunido Creo que el mejor regalo que puedo recibir es
en diferentes clases, dio lugar a una reunión es- ser vista por ellos, escuchada por ellos, y toca-
pecialmente importante. Unos y otros, laicos o re- da por ellos. Cuando esto se hace, siento que
ligiosas, iban en busca de una nueva experiencia el contacto realizado con la danza se confir-
con el cuerpo, que debían vivir en forma práctica. ma.
Pude ver con alegría de qué manera las religiosas
enfrentaban el encuentro con su cuerpo y cómo Virginia
74 75
Quiero hablar de Amalia. Una joven no oyen- espacio grande y vacío. A veces cuando cierro
te, adolescente. Ella me escribió: los ojos me caigo en un pozo negro, profundo
como la boca de un lobo, y veo fantasmas. Es
Yo no siento nada del mundo que me rodea, muy feo. Para salir, abro los ojos y siento.
pero sí alguna vibración que algunas veces Cuando cierro los ojos me siento cerrada y me
penetra por mi cuerpo. Es algo divertido, mo- concentro en mis oídos que no escuchan, re-
lesto, gracioso, pero que me permite mover mi presentan un mundo negro. Abro los ojos y
cuerpo, porque yo quiero romper el silencio. tengo un silencio como un espacio grande y
Quiero aprender a escuchar, a hablar, a reír vacío.
con todo, pero el silencio que me rodea es
aburrido y pesado —y me dibuja con color dos Amalia
rectángulos—, cuando no siento nada el rec-
tángulo es negro, cuando siento algo se trans- Vivencias y más vivencias de gente que a tra-
forma en rojo. Cuando me siento concentrada vés de nuestros encuentros elige palabras que
en mis oídos lo expreso en línea recta. Mis oí- son cuerpos. Yo las absorbo y quiero transmi-
dos los represento con sabor amargo. Simboli- tirlas, pero lo importante de todo esto que vivimos
zo a mis oídos como dos limones. La luz que es que no existe discriminación: que todas mos-
escucho es la de los colores del arco iris. Lo tramos nuestros mundos; algunas escuchando;
que siento con mis oídos se mueve así (y dibu- otras en el mundo del silencio; otras con la impo-
ja líneas ondulantes). Mis oídos me dan un es- sibilidad de un cuerpo limitado, pero todas reco-
pacio chiquitísimo; es decir, un espacio muy nociendo lentamente que dentro de uno está ese
pequeño, redondo, cuadrado, es lo que mis oí- elemento creador que puede utilizar. "Sí, puedo
dos me transmiten. Las vibraciones cuando hacerlo", y lentamente lo voy realizando y enton-
penetran mi cuerpo me hacen mover, ¡es algo ces sí ahora ocurre la vivencia maravillosa de
tan grande! A veces largo, otras curvo, amari- sentir dentro de nosotros movimientos que dan-
llo, rojo, atento, divertido, malo, bueno, risas zan y se expresan y son nuestros.
y tristezas, bailar, cantar, morder. Lo que Algunas veces me dijeron "pero usted busca la
siento contrario al oído son mis grandes ojos belleza, el equilibrio". Si, les contestaba, pero
porque me hacen ver bien todo, menos la mú- también reconozco mis miedos, la rabia, la an-
sica, pero mis ojos me hablan y si los cierro, gustia, el dolor, pero intento centrar el encuentro
no veo nada. con mi cuerpo a través de esa búsqueda de equi-
Las cosas que llegan a mis oídos son como un librio que tanto nos cuesta. Esos personajes, por-
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que cada uno de sus estados son personajes que En este último viaje que realicé con uno de los
están dentro de nosotros y buscan salida, yo los grupos de la universidad, en Palma de Mallorca,
vuelco en la danza y la doy. donde realizaba cursos periódicos de danzate-
rapia, pregunté al finalizar el encuentro qué es lo
que estaban sintiendo y si podían volcarlo en
A través de las reuniones con los grupos he palabras.
recibido durante años la devolución al trabajo Algunas de las respuestas fueron las si-
creativo con el cuerpo, respuestas diferentes que guientes:
a veces se dan con dibujos, cuadros o palabras. "Encontré un pájaro y puedo cantar con él."
Ayer recibí un hermoso presente. Nadine me re- "Me gustó mucho cuando pude dibujar con el
galó 8 cuadros pequeños de gran expresividad. cuerpo." Sintió su cuerpo en relación con su ma-
Es alguien que ha cambiado su cuerpo y la posi- rido y fue muy diferente cuando pudo acariciar a
bilidad de sentir, ya que cuando llegó a mí hace su hijo con enorme placer. Antes no lo había sen-
dos años me dijo con palabras entrecortadas: tido. Cuando volvió a su casa encontró diferente a
"María, estoy muerta, no siento." La respuesta su hijo de 9 años. Pidió que le hicieran un masa-
extraordinaria es este hermoso regalo de cuadros je en el cuerpo y se sintió muy feliz. Estando sola
expresivos, llenos de color, de una pintura inge- no se sintió sola, tenía voluntad de escribir y se
nua, llena de vida. Quiero dejar las palabras que sentía frágil y fuerte. Sintió su cuerpo como un
ella me envió junto a los cuadros. "Este cuadro lo elástico. Cuando llegó a su casa deseó danzar con
pinté al volver de tu estudio, son palabras que me su marido.
mueven por dentro y mucho. Son muy íntimas y
profundas. En el cuadro hay un secreto que está Todas estas vivencias representan estados in-
ahí, yo no lo conozco. Quiero vivirlas y me cuesta teriores de reconocimiento de transformaciones.
mucho." Repito lo que siempre digo. No hago ningún tipo
de interpretación, pero sí valoro y percibo los
En este otro cuadro percibo muchas ganas de cambios.
crecer hacia la luz con mi corazón; mi corazón, Como vivencia puedo dar fragmentos de otras
que ahora siente, está en los cuadros. Palabras reuniones con gente que ha participado conmigo:
como crecer, sentir, fuerza, corazón, árbol, se re-
piten en cada uno de estos testimonios y a pesar Después de una paraplejía y considerándome
de que no hago intepretación veo cómo ha cam- inútil, llegué al eslndio y sentí a través del tra-
biado a través del cuerpo la posibilidad de sentir. bajo en las clases que "alguien" me veía y re-
78 79
conocía mi valor y aceptaba mi cuerpo. Desde tan atraídas a concurrir a sus cursos de dan-
entonces mi cuerpo se expresa mejor y tengo zaterapia, sabiendo que vencerán las inhibi-
mayor movimiento y facilidad para desplazar- ciones como lo está haciendo mi hija.
me y sobre todo no me siento sola. Sé que el La mamá de Mariana
grupo está conmigo y yo respondo. Reconozco
que no es sólo a nivel físico que hay un cambio Cuando me inicié en su estudio creí que iba a
en mí, sino también psicológico." aprender danza. Ahora veo que no era eso en
realidad, es mucho más. Aprendí y estoy apren-
Liliana diendo un modo distinto de vivir y de comuni-
carme. De comunicarme conmigo misma, con
Mi hija Mariana tiene trastornos convulsivos mi cuerpo, con lo que soy por dentro con mi
desde su nacimiento. Actualmente a veces los historia y con los demás. Esta comunicación
supera, pero le dejaron como secuela proble- es mucho más rica, mucho más honda, pues
mas psicomotrices. Por ejemplo, cierta dificul- más que de palabras se vale de movimientos,
tad en la orientación espacial en el movimien- de silencios, de actitudes corporales que dicen
to fino, y las pruebas proyectivas muestran sin palabras lo que pasa con mi cuerpo. Creo
un bajo umbral de frustración. De ahí que le que esto es lo que me das y es lo que siento.
fastidie ser exigida, por temor a no dar res-
puestas satisfactorias. A medida que tomó Una adolescente
clases con usted se fue sintiendo cómoda y
contenta. Se integró con el grupo y sus temo- Vuelvo a comentar que todo mi trabajo se rea-
res fueron imperceptibles. liza siempre con personas "con problemas" y con
Venció su timidez y ciertos miedos, y sus mo- personas que tienen "menos problemas". Para mí
vimientos tienen mayor rapidez. Concurre a no existe lo sano o lo enfermo, es así como las res-
sus clases contenta y feliz con los avances que puestas más impensadas se realizan a veces con
realiza. Ha obtenido pequeños logros como el aquellas personas que tienen más dificultades, y
simple hecho de poder abrocharse sola el sos- muchas veces con aquellas otras tan dotadas se
tén, eso antes le resultaba imposible. necesita un tiempo más largo para sensibilizar e
Le agradezo tantísimo los progresos de mi hi- ir hacia el mundo escondido del cuerpo.
ja, estoy segura de' que continuarán, y le agra- Estuvimos juntas a lo largo de un año. Me
dezco también por otras jóvenes que quizá por ayudaron tanto. Pude soltarme, sentirme más
algún problema similar al de Mariana se sien-
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sibilidades, "un lugar en este mundo", un lu-
gar más importante entre la gente más próxi-
ma a mí. Ahora me parece que escucho más a
los otros y con más atención, tengo en cuenta
lo que quieren decir.
Ahora el movimiento surge en mí con más ne-
cesidad, como algo imposible de evitar. Es al- V. Puntos de apoyo para
go de mi interior que sale, que se mete en mis danzaterapeutas
músculos y me obliga a danzar. Todo esto ha-
ce que me sienta más feliz, segura y pueda to-
mar nuevas decisiones e iniciar cosas nuevas.
Una adolescente Quisiera encontrar las palabras justas para
decir que todos los estímulos que he tratado de
Soy una mujer grande y nunca imaginé, a pe- ejemplificar no son estímulos cerrados sino que
sar de que amo mucho el movimiento, que po- üenen la posibilidad de creatividad, de acuerdo
dría danzar. A través de los encuentros con con aquel danzaterapeuta que los utilice. En mi
tus clases fui descubriendo que mi espíritu no trabajo de encuentros con el cuerpo la repetición
tiene músculos ni huesos ni edad. Que aún no existe; sí un retorno a imágenes aprendidas
puede ser elástico y puede servirme como ins- que vamos recordando cuando regresan a noso-
trumento. Lo maravilloso del encuentro con tros, corporalmente, y que siempre se adecúan a
mi trabajo en tus clases, con mi cuerpo, es este estado presente, en donde el cuerpo ha ad-
que no sólo percibo que la música tiene un quirido con lentitud, de acuerdo con su ritmo,
contenido para ser interpretado sino que el si- con sus límites, y con sus posibilidades un esta-
lencio puede ser danzado y que la intensidad do de alegría y reconocimiento; porque al hacerlo
de esta vida con sus dolores, alegrías, interro- sin imposición, viendo cómo nuestro cuerpo se va
gantes, puede ser volcada en movimientos, y abriendo y conectándose sensiblemente, se ad-
entonces mi cuerpo deja de ser mi cárcel y to- quiere la libertad expresiva, donde esos estímulos
do el caudal de los años vividos también pue-
\, más natural, sentir que tengo más po-
que fueron dados ya no me pertenecen, sino que
de ser danzado. pertenecen a cada uno individualmente y al gru-
po en totalidad.
Una mujer
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La enorme respuesta que veo en los cambios desde afuera", es absolutamente aceptado por
corporales donde la expresión de la boca, la mira- mí. Comprendido desde adentro, sin presionar,
da, las manos, los dedos, el torso y el cuerpo en de tal manera que cuando ella o él aceptan que-
totalidad (aún en aquellos casos donde los límites darse e incorporar sus propios "no", unidos a sus
son muy fuertes, como por ejemplo en la gente es- miedos, comienzan a producirse, de acuerdo con
pástica, no oyente, con psicosis u otros límites el ritmo de cada uno, los cambios que se han rea-
mentales) va adquiriendo lentamente y como ha- lizado a través de la danza como terapia, porque
llazgo propio la posibilidad de decir "estoy dan- qué es terapia sino un cambio para sentirse mejor.
zando y lo que estoy haciendo me pertenece". Eso se realiza con los grupos en cada encuen-
Repito algo que es permanente en mi forma de tro y ése es mi aprendizaje. Lo voy volcando a me-
encuentros con el otro: NO REALIZO NINGÚN TI- dida que la máquina con su teclear y Elena, la
PO DE INTERPRETACIÓN, tampoco utilizo pala- persona maravillosa que encontré en mi camino
bras como "qué bien hecho" "qué mal" "hay que para que este libro tenga la luz, imprimen mis pa-
hacerlo" "tengo que lograr", sino que aceptando labras.
los límites de los otros acepto mis propios límites Ahora estamos en enero de 1988: dentro de
y voy adquiriendo a través de ellos mis propios unos días viajo a Europa. El clima de Buenos Ai-
cambios. res calienta la piel aun sin tomar sol. Dentro de
Creo importante repetir, ¿pero entonces qué unos días, y como desde hace 18 años, viajo a
es la danzaterapia si no hay interpretación? Yo no Europa, cuando la gente en el hemisferio sur co-
soy psicóloga ni psicoterapeuta, a pesar de que mienza sus vacaciones.
uso la psicología de mi reconocimiento y del reco- ¿Por qué viajo y para qué? Viajo porque me es-
nocimiento de los otros. Hace 46 años que estoy peran grupos que he estado organizando en estos
danzando y tratando de comprender esos cam- años en Palma de Mallorca, Florencia. Vicenza,
bios infinitos que se producen en mi cuerpo, que Asís y Roma. Allí, gente que trabaja con el disca-
renuevan mi materia y que ayuda a comprender pacitado (para mí no lo son, yo diría personas di-
qué pasa con los grupos a quienes doy mi expe- ferentes), profesionales de diferentes áreas, psi-
riencia. La forma como encaro la danzaterapia es cólogos, psicoterapeutas, bailarines, profesores
producir esos cambios, pero desde adentro. Los en reeducación de la voz, fonoaudiólogos, gente
reconozco en los otros porque los reconozco en que trabaja en la tercera edad, me esperan. Hago
mí. Cuando alguien o algunos llegan al estudio en seminarios formativos sobre esto que tengo aden-
el estado del "no" en donde "no puedo hacerlo", tro. Seminarios de formación de danzaterapeu-
"no quiero", "no me gusta", "me quedo a mirar tas, y en esos grupos también existen artistas, es-
84
cultores, músicos, pintores y gente que trabaja
con sordos.
En estos dos meses que tengo que dejarte, li-
bro querido, estaré pensando en ti y estaré pen-
sando en que ojalá la vida me dé la suficiente
apertura para seguir aprendiendo de estos gru-
pos y de esta maravillosa gente, donde cada uno VI. Respuestas de un
de ellos ya tiene campo de desarrollo y aporta a
mi vida la seguridad de que estoy en el hermoso viaje desde adentro
camino de aprender con la danza.
Volveré a tu lado en el mes de marzo.
88 89
con ellos. La noche anterior no podía dormir y te- mueve, y mis palabras en italiano que decían "el
nía miedo. Miedo de no saber, miedo de haber tiempo va y viene".
aceptado algo más grande que mi capacidad. Pe- Los movilicé frente al tiempo, frente al reloj y
ro siempre he creído que esa intuición que está los uní al trabajo de un tambor imaginario. Usé
dentro de mí, trabajada a través de tantos años, música de percusión de ritmos diversos y me di
me dicta en la dificultad qué debo hacer. En este cuenta de que respondían a todos los estímulos,
viUagio extraordinario y espacioso me dieron un como un grupo "normar. Durante una hora, el
gran salón del 1700 con pinturas de frescos en el tambor, los besos, el ritmo del reloj, el del cora-
techo y las paredes, el piso cubierto con un gran zón, la respiración, eran personajes que se ha-
linóleo y un gran equipo de sonido. Con mi pe- cían presentes en nuestro encuentro. Terminé
queña dimensión vi llegar a mi primer grupo muy emocionada y sentía que algo importante
(pues los dividí en dos), cuarenta personas dife- había pasado en ellos y en mí. Con el otro grupo
rentes de edades cronológicas entre 15 y 25 años, comencé a trabajar desde el ritmo del corazón y
pero con gran desnivel mental, como se imagi- sucesivamente respondieron con la misma nece-
nan.* Venían secundados por tres padres religio- sidad y conprendieron desde sus límites que es-
sos que eran los educadores y que intervinieron taban moviéndose con los ritmos simples creados
en la experiencia. Me enfrenté a ellos, los dispuse por ellos. Durante los cinco días, en donde traba-
sentados frente a mí. Me miraban con sus rostros jé 10 horas con cada grupo, fui al encuentro de
sin comunicación y con cierta curiosidad. Co- las mismas cosas que realizo a diario con mi gen-
mencé con lo primero y más importante que po- te y que relato en este libro. En uno de esos
día sacar de mi cuerpo; empecé a tirar besos con encuentros me tomé la mano y comencé a dialo-
un ritmo permanente, mirándolos, parada, tiran- gar con ella. "Esta mano mía, que tanto me cono-
do besos con base rítmica. Al principio se sor- ce y que no habla, que sabe acariciar y enojarse,
prendieron, pero en pocos instantes comenzaron que conoce de mí más que mi madre, es mi espe-
a devolverme la base rítmica donde un beso va de jo. En ella me veo y siento lo que pasa dentro de
un lado al otro con cierto acento. Sentí que como mí." Con estas palabras y con una música de Al-
con un hilo misterioso empezaba a poder encon- binoni comencé a danzar, llevando mi mano y la
trar la puerta para acercarme a ellos. Utilicé la mano de cada uno de ellos con su cuerpo hacien-
base rítmica para dar sentido de tiempo, y qué do figuras en el espacio.
mejor que sentir el reloj y el toe toe que nos Relato esto porque luego, como con los chicos
de Palma, tuve la misma respuesta. Trabajamos
* Su edad mental era de 4 a 6 años. también con el elástico. Unidos, ligados, fuerte y
90 91
débil, con música de Piazzolla, trabajamos el co- comprender mejor lo que yo hacía a la tarde con
lor, las cuerdas de la guitarra, las cuerdas que ellos. La experiencia fue reconfortante.
suenan alrededor y esperan de nuestro cuerpo Por suerte, los padres franciscanos hicieron
para ser música. Quiero contar esto porque a pe- un video de mi trabajo. Eso es muy positivo, pues
sar de haber trabajado con ellos úricamente 10 puedo confrontar y confrontarlos y ver qué puedo
horas no sólo tuve respuestas en todos los pla- mejorar.
nos, sino que sentía después de cada encuentro El éxito fue tan extraordinario que regresaré a
que ellos se acercaban más y más a mi en forma la brevedad para continuar con ellos esta expe-
conmovedora. Me besaban, me tocaban y yo tam- riencia enriquecedora.
bién podía hacerlo. Había perdido el miedo y Luego fui a Florencia, Asís y Roma. En todos
sentía la gratificación de ver en sus cuerpos y en esos lugares me encontré con gente que ya traba-
sus rostros desvalorizados "la belleza". Al final al- jaba con mi experiencia y crece, y con otros gru-
gunos me entregaron dibujos extraordinarios en pos heterogéneos que comienzan el camino. En
donde la integración movimiento-cuerpo, cuerpo- todos ellos encontré una tónica que se repite: la
movimiento se había volcado al dibujo y también apertura con la afectividad y la posibilidad de no
la representación de tambores, dé guitarras, de sentirse solo y poder dar.
improntas de manos, donde se veía un rostro y Durante dos meses realicé ocho cursos y un
un espejo de mano, en el que otro rostro de mujer espectáculo en Roma. Siento que he vuelto muy
sonreía. El impacto que hizo en mí la demostra- fortificada y no me siento extenuada, porque al
ción de que "sí se puede", aun en casos donde el haber recibido tanto amor y entrega me siento to-
daño físico y psíquico eran suficientemente fuer- nificada. Ahora comencé mi ciclo en mi lugar, en
tes como para desestabilizar la posibilidad de mi estudio de Buenos Aires, con la gente, espe-
encuentros fue muy grande. A través de esta otra rando continuar esto que me envuelve, que es
vivencia puedo decir que algo se logró y algo forma fundamental de mi vida, en donde a través
cambió. de la danza puedo recuperar a gente que no sien-
Esto lo hacía a la mañana. A la tarde trabaja- te su cuerpo, y a través de los "no" de esos cuer-
ba con padres franciscanos, alguna monja y un pos olvidados, empezar a sentir los "sí puedo" y
grupo de 40 operadores (foniatras, psicólogos, "sí, estoy viva".
gente que trabaja en la reeducación del sordo, Todo lo que he escrito, que estaba dentro de
profesores de danza, etcétera, y gente como unoj. mi cuerpo en forma de movimiento, lo he querido
Al final quise que ellos vieran el material que >o hacer con las palabras, con el fin de acercarme a
usaba a la mañana con los otros y así pudieran ustedes y crear un vínculo abierto, en donde cada
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uno de nosotros puede sacar de su cuerpo hilos,
caminos, imágenes y puentes de comunicación. Y
así modificarnos primero a nosotros mismos, y
luego dar la posibilidad a los otros.
Si es así, este libro tendrá la realidad de un ca-
mino abierto, y brindará la posibilidad a la danza-
terapia. Encuentros en los que la belleza que tene-
mos dentro se hará presente como una vivencia.
¿Y qué significa la formación del danzatera-
peuta? Integrar a través del movimiento creador
al otro, al que está limitado, tratando de darle
confianza en ese cuerpo limitado; y rescatar por
medio de los estímulos con palabras que se hacen
cuerpo, imágenes que ayudan, música, líneas, co-
lor y forma, e impulsarlo a través de esto dejando Se terminó de imprimir
de lado los "No puedo", confirmando con enorme en el mes de Abril de 1989
en los Talleres Gráficos
paciencia el tiempo delotrq para que ese encuentro CARBET. La Rosa 1080,
sea un permanente estado de AMOR, frente al Adrogué, Buenos Aires
otro, creyendo en él y haciendo de puente hasta
el infinito para recuperarlo y darle la extraordina-
ria alegría de realizarse con el movimiento.
Sólo así estas vivencias con las palabras, que
son movimiento, tendrán un sentido en un cami-
no infinito de vida.
No creo que este libro pueda tener un final, ya
que el movimiento y la creatividad que hay dentro
de mí parecerían interminables. Quizá no he pues-
to todo lo vivido porque muchas imágenes han
desaparecido en el aire, pero me gustaría saber
que este libro tiene un destinatario, que será
quien se mueva danzando después de leerlo, y só-
lo así todo esto tendrá vivencias en el otro.
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