DIAPO 2 – Introducción (P1)
Buenos días/tardes. DIAPO 2 – Introducción (P1)
Buenos días/tardes. Porque el financiamiento es esencial para asegurar la
calidad de la educación, garantizar el acceso a ella y promover el
desarrollo del país, entre otras cuestiones.
En esta presentación vamos a analizar el financiamiento del sistema
universitario argentino, destacando sus características, tensiones y propuestas
de mejora.
Entonces podemos decir que el sistema actual se basa en el financiamiento a
las instituciones y no directamente a los estudiantes, lo que genera un conjunto
de desafíos.
Nuestro objetivo es reflexionar sobre cuatro aspectos clave del
financiamiento: el presupuesto ley, los modelos de asignación presupuestaria,
las asignaciones discrecionales y los recursos propios.
Las tensiones entre distintos valores, y finalmente las propuestas para una ley
de financiamiento.
DIAPO 3 – Modelos de asignación presupuestaria (P1)
El primer aspecto es cómo se asigna el presupuesto entre universidades. Para
lo cual existen tres modelos: la inercia histórica, donde se repite lo asignado
en años anteriores; las pautas del CIN, que intentan distribuir según criterios
técnicos como matrícula o investigación; y las asignaciones discrecionales,
donde el Ejecutivo o el Congreso deciden otorgar fondos especiales
(decisiones políticas que no son a través de criterios claros).
Por lo que podemos ver que estos modelos conviven y generan desigualdades
entre las instituciones.
DIAPO 4 – Desigualdades del sistema (P1)
La consecuencia de esta forma de asignar el presupuesto es que se reproducen
las desigualdades.
Las universidades más antiguas reciben más recursos, mientras que las más
nuevas, muchas en zonas vulnerables como el conurbano bonaerense, tienen
presupuestos limitados.
Además, la falta de transparencia en los criterios de asignación y la rigidez
presupuestaria hacen muy difícil premiar a las instituciones que logran
mejoras. (por lo que se evidencian escasos incentivos)
DIAPO 5 – Presupuesto ley y recursos propios (P2)
El financiamiento universitario se basa en dos fuentes: el presupuesto ley y
los recursos propios. El presupuesto ley es aprobado por el Congreso y
representa la fuente principal. Pero en los últimos años, este presupuesto
suele ser insuficiente, con montos congelados y sin actualizaciones frente a la
inflación, lo que complica la planificación y afecta el funcionamiento
cotidiano de las universidades.
DIAPO 6 – Recursos propios (P2)
Para compensar estas limitaciones, muchas universidades han comenzado a
generar recursos propios. Estos provienen de cursos pagos, convenios,
alquileres o donaciones. Si bien esto les da autonomía financiera, también
implica riesgos: puede acentuarse la desigualdad entre universidades con
distinta capacidad de autofinanciamiento y existe el peligro de desviar el foco
académico hacia actividades más rentables.
DIAPO 7 – Tensiones del financiamiento (P1)
Aquí aparecen algunas tensiones claves del sistema. Por un lado, entre
regresividad y progresividad: el sistema busca ser progresivo, pero termina
siendo regresivo en la práctica.
Por otro lado, entre eficiencia y equidad (en búsqueda de mayor justicia en la
distribución): en consecuencia, hay presión por mejorar resultados con pocos
recursos, pero sin considerar las condiciones de base en cada institución (la
situación de cada universidad, como ser aquellas que atienden las demandas
en franjas sociales vulnerables, ó con dificultades territoriales-geográficas).
Estas lógicas actuales reproducen y refuerzan las desigualdades.
DIAPO 8 – Equilibrio entre eficiencia y justicia (P1)
Para lograr una distribución más justa, se necesita reconocer que no todas las
universidades están en igualdad de condiciones. La equidad no significa tratar
igual a todos (o darle lo mismo a todos), sino dar más a quienes más lo
necesitan.
También es fundamental contar con indicadores claros y públicos (para la
mejora en la redistribución), que permitan orientar las asignaciones con
criterios redistributivos y no sólo técnicos.
DIAPO 9 – Propuestas de ley de financiamiento (P2)
Ante este panorama, se plantea la necesidad de una ley de financiamiento
universitario. Una ley que podría fijar un porcentaje mínimo del PBI
destinado a las universidades, establecer mecanismos plurianuales de
planificación y reconocer las diferencias sociales y territoriales entre las
instituciones. Esto permitiría mayor previsibilidad y justicia en la distribución
de los recursos.
DIAPO 10 – Más propuestas y desafíos (P2)
Otras propuestas incluyen regular los fondos discrecionales para que no
dependan solo de decisiones políticas, integrar los recursos propios bajo un
marco normativo y asegurar su uso con fines académicos. Pero para que una
ley como esta funcione, se necesita participación federal y técnica: que las
universidades y sus comunidades participen activamente en su diseño.
DIAPO 11 – Conclusiones (P1 y P2 juntos)
(P1) En resumen, el financiamiento del sistema universitario argentino
presenta desigualdades estructurales que deben ser atendidas si queremos
garantizar el derecho a una educación superior pública y de calidad.
Y avanzar hacia: la Transparencia, la Equidad, y la Sostenibilidad (del sistema
universitario)
Para alcanzar este objetivo, la gestión universitaria debe involucrarse
activamente.
(P2) Superar estas tensiones requiere avanzar en criterios más justos,
transparentes y participativos. Como futuros gestores universitarios, creemos
que es clave involucrarse en este debate y aportar propuestas concretas desde
nuestras experiencias.
En esta presentación vamos a analizar el financiamiento del sistema
universitario argentino, destacando sus características, tensiones y
propuestas de mejora. El sistema actual se basa en el financiamiento a las
instituciones y no directamente a los estudiantes, lo que genera un conjunto
de desafíos. Nuestro objetivo es reflexionar sobre cuatro aspectos clave: los
modelos de asignación presupuestaria, el presupuesto ley y los recursos
propios, las tensiones entre distintos valores, y las propuestas para una ley de
financiamiento.
DIAPO 3 – Modelos de asignación presupuestaria (P1)
El primer aspecto es cómo se asigna el presupuesto entre universidades.
Existen tres modelos: la inercia histórica, donde se repite lo asignado en años
anteriores; las pautas del CIN, que intentan distribuir según criterios técnicos
como matrícula o investigación; y la asignación discrecional, donde el
Ejecutivo o el Congreso deciden otorgar fondos especiales. Estos modelos
conviven y generan desigualdades entre instituciones.
DIAPO 4 – Desigualdades del sistema (P1)
La consecuencia de esta forma de asignar el presupuesto es que se
reproducen desigualdades. Las universidades más antiguas reciben más
recursos, mientras que las más nuevas, muchas en zonas vulnerables como el
conurbano bonaerense, tienen presupuestos limitados. Además, la falta de
transparencia en los criterios y la rigidez presupuestaria hacen muy difícil
premiar a las instituciones que logran mejoras.
DIAPO 5 – Presupuesto ley y recursos propios (P2)
El financiamiento universitario se basa en dos fuentes: el presupuesto ley y
los recursos propios. El presupuesto ley es aprobado por el Congreso y
representa la fuente principal. Pero en los últimos años, este presupuesto
suele ser insuficiente, con montos congelados y sin actualizaciones frente a la
inflación, lo que complica la planificación y afecta el funcionamiento
cotidiano de las universidades.
DIAPO 6 – Recursos propios (P2)
Para compensar estas limitaciones, muchas universidades han comenzado a
generar recursos propios. Estos provienen de cursos pagos, convenios,
alquileres o donaciones. Si bien esto les da autonomía financiera, también
implica riesgos: puede acentuarse la desigualdad entre universidades con
distinta capacidad de autofinanciamiento y existe el peligro de desviar el foco
académico hacia actividades más rentables.
DIAPO 7 – Tensiones del financiamiento (P1)
Aquí aparecen algunas tensiones clave del sistema. Por un lado, entre
regresividad y progresividad: el sistema busca ser progresivo, pero termina
siendo regresivo en la práctica. Por otro lado, entre eficiencia y equidad: hay
presión por mejorar resultados con pocos recursos, pero sin considerar las
condiciones de base en cada institución.
DIAPO 8 – Equilibrio entre eficiencia y justicia (P1)
Para lograr una distribución más justa, se necesita reconocer que no todas
las universidades están en igualdad de condiciones. La equidad no significa
tratar igual a todos, sino dar más a quienes más lo necesitan. También es
fundamental contar con indicadores claros y públicos, que permitan orientar
las asignaciones con criterios redistributivos y no sólo técnicos.
DIAPO 9 – Propuestas de ley de financiamiento (P2)
Ante este panorama, se plantea la necesidad de una ley de financiamiento
universitario. Una ley podría fijar un porcentaje mínimo del PBI destinado a
las universidades, establecer mecanismos plurianuales de planificación y
reconocer las diferencias sociales y territoriales entre las instituciones. Esto
permitiría mayor previsibilidad y justicia en la distribución de los recursos.
DIAPO 10 – Más propuestas y desafíos (P2)
Otras propuestas incluyen regular los fondos discrecionales para que no
dependan solo de decisiones políticas, integrar los recursos propios bajo un
marco normativo y asegurar su uso con fines académicos. Pero para que una
ley como esta funcione, se necesita participación federal y técnica: que las
universidades y sus comunidades participen activamente en su diseño.
DIAPO 11 – Conclusiones (P1 y P2 juntos)
(P1) En resumen, el financiamiento del sistema universitario argentino
presenta desigualdades estructurales que deben ser atendidas si queremos
garantizar el derecho a una educación superior pública y de calidad.
(P2) Superar estas tensiones requiere avanzar en criterios más justos,
transparentes y participativos. Como futuros gestores universitarios, creemos
que es clave involucrarse en este debate y aportar propuestas concretas desde
nuestras experiencias.