G. Fournier
G. Fournier
1. Introducción
La Gangrena de Fournier (GF) se define como una fascitis necrosante
fulminante, rápidamente progresiva y de origen infeccioso, caracterizada por
su naturaleza sinérgica y polimicrobiana (Escudero-Sepúlveda et al., 2022, p.
1). Esta devastadora condición afecta de manera predominante las regiones
perianal, perineal y genital, aunque su extensión, en casos severos, puede
comprometer la región abdominal, los muslos e incluso la pared torácica
(Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 2). Es, sin lugar a dudas, una verdadera
emergencia urológica y quirúrgica, cuya capacidad de evolucionar con una
velocidad alarmante representa un riesgo inminente para la vida del paciente
(Pilco Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 2). Su progresión acelerada y la
severidad de las complicaciones sistémicas exigen un diagnóstico precoz y un
manejo terapéutico inmediato y agresivo (Guerra Marcial et al., 2023, p. 2).
Desde el punto de vista epidemiológico, la Gangrena de Fournier, aunque
considerada una enfermedad rara, exhibe una marcada predilección por el sexo
masculino. La edad promedio de presentación reportada se sitúa en 54.7±15.6
años (Escudero-Sepúlveda et al., 2022, p. 1). No obstante, es de vital
importancia destacar que, si bien es menos frecuente en mujeres, cuando se
presenta en este grupo demográfico, la mortalidad asociada puede ser
notablemente superior. Algunos estudios indican una mortalidad del 7.5% en
hombres frente a un 12.8% en mujeres (Escudero-Sepúlveda et al., 2022, p. 1).
La mortalidad general de esta patología es notoriamente elevada y variable,
fluctuando en un amplio rango que va desde el 3% hasta el 67% (Escudero-
Sepúlveda et al., 2022, p. 1; Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 2). Esta
variabilidad resalta la severidad de la enfermedad y el enorme desafío que
representa su manejo clínico, influenciado por factores como la extensión de la
necrosis, el tiempo hasta el desbridamiento quirúrgico y las comorbilidades del
paciente (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 2).
A pesar de su baja prevalencia, la rapidez con la que la enfermedad progresa
desde una infección localizada a una necrosis tisular extensa y un compromiso
sistémico severo justifica un conocimiento exhaustivo de cada uno de sus
aspectos (Guerra Marcial et al., 2023, p. 2). Las complicaciones pueden incluir
shock séptico, insuficiencia orgánica múltiple (falla renal, respiratoria, hepática)
y coagulación intravascular diseminada (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 2).
Por tanto, la comprensión integral de su compleja etiología, la devastadora
fisiopatología que la impulsa y las estrategias de diagnóstico precoz y un
manejo terapéutico que debe ser siempre agresivo y multidisciplinario, son
fundamentales para optimizar los resultados clínicos y reducir la alta
morbimortalidad que caracteriza a esta infección letal (Guerra Marcial et al.,
2023, p. 2). La capacidad de reconocer los signos tempranos y actuar con
prontitud es el factor más determinante para la supervivencia del paciente.
2. Etiología: Agentes Causales y Factores Predisponentes
La Gangrena de Fournier es intrínsecamente una infección de naturaleza
polimicrobiana y sinérgica, lo que implica que su desarrollo y progresión
dependen de la interacción compleja y mutuamente beneficiosa entre diversos
tipos de microorganismos (Escudero-Sepúlveda et al., 2022, p. 1; Pilco Quispe
& Dávalos Barzola, 2023, p. 4). La identificación de la fuente de la infección es
un paso crucial, ya que determina la composición inicial de la flora bacteriana
involucrada y, por consiguiente, influye en el curso etiológico de la GF. Los
documentos consultados resaltan consistentemente tres principales focos de
origen para esta patología: infecciones perianales, urogenitales y cutáneas
(Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 7).
2.1. Fuentes de Infección y Agentes Microbianos
La etiología de la Gangrena de Fournier se basa en la diseminación de
microorganismos desde una fuente primaria, habitualmente una infección en
las cercanías del perineo.
Infecciones Perianales/Anorrectales: Estas representan la causa más
común de Gangrena de Fournier, siendo el punto de origen para una
proporción significativa de casos (Guerra Marcial et al., 2023, p. 2;
Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 7). Dentro de esta categoría se
incluyen una variedad de condiciones patológicas como abscesos
perianales y perirrectales, fístulas anorrectales infectadas, hemorroides
trombosadas complicadas por infección, fisuras anales profundas y la
perforación de divertículos o el colon (Zambrano Sánchez et al., 2024, p.
7; Guerra Marcial et al., 2023, p. 2). Los microorganismos predominantes
en esta región son típicamente de origen entérico, es decir, bacterias
que forman parte de la flora normal del tracto gastrointestinal y que,
ante una alteración de la barrera cutánea o mucosa, pueden volverse
patógenas.
Infecciones Urogenitales: Las infecciones del tracto urinario y genital
también pueden servir como punto de partida para la diseminación de la
infección hacia los tejidos blandos del perineo y escroto (Guerra Marcial
et al., 2023, p. 2; Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 7). Entre las
condiciones urogenitales que pueden precipitar la GF se encuentran la
uretritis aguda, la epididimitis, la orquitis, la prostatitis, la presencia de
abscesos periuretrales, así como complicaciones de procedimientos
urológicos como la instrumentación o la cirugía uretral (Zambrano
Sánchez et al., 2024, p. 7). La proximidad anatómica entre el tracto
genitourinario y el perineo facilita esta diseminación.
Infecciones Cutáneas o Traumáticas: Aunque menos frecuentes, las
infecciones que se originan directamente de la piel o de un traumatismo
en la región genital o perineal pueden dar lugar a la GF (Zambrano
Sánchez et al., 2024, p. 7). Esto incluye heridas locales (quirúrgicas o
accidentales), picaduras de insectos, abrasiones, quemaduras, úlceras
por presión, o infecciones cutáneas primarias como foliculitis, forúnculos
y carbuncos que evolucionan a una infección más profunda.
Dentro del espectro de agentes microbianos, la Gangrena de Fournier se
caracteriza por la participación de una combinación de bacterias aerobias y
anaerobias, que actúan de forma sinérgica para crear un ambiente propicio
para la necrosis tisular. Los documentos identifican de manera consistente los
siguientes microorganismos como los más frecuentemente aislados, aunque sin
especificar un orden estricto de incidencia debido a la variabilidad clínica y
geográfica:
1. Escherichia coli: Esta enterobacteria Gram negativa es uno de los
patógenos aeróbicos más comunes aislados en casos de GF,
especialmente cuando la infección tiene un origen anorrectal o
urogenital (Pilco Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 4). Su presencia
contribuye a la rápida progresión de la infección.
2. Klebsiella spp.: Otro bacilo Gram negativo frecuentemente asociado,
particularmente en infecciones nosocomiales y en pacientes con
comorbilidades significativas que comprometen la inmunidad (Pilco
Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 4).
3. Proteus spp.: Estos bacilos Gram negativos son capaces de producir
ureasa, una enzima que hidroliza la urea y puede contribuir a la
formación de cálculos renales y a la patogenia en el tracto urinario,
facilitando la diseminación si la fuente es urogenital (Pilco Quispe &
Dávalos Barzola, 2023, p. 4).
4. Enterococcus spp.: Cocos Gram positivos que forman parte de la flora
intestinal normal, pero que pueden ser patógenos oportunistas,
especialmente en individuos inmunocomprometidos. Son conocidos por
su potencial de resistencia a múltiples antibióticos (Pilco Quispe &
Dávalos Barzola, 2023, p. 4).
5. Bacteroides fragilis: Esta es una bacteria anaerobia estricta, muy
común en la flora intestinal humana. Juega un papel crucial en la
producción de gas en los tejidos y en la necrosis tisular debido a su
capacidad de crecer vigorosamente en ambientes de baja tensión de
oxígeno, los cuales son generados por las bacterias aerobias (Pilco
Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 4).
6. Staphylococcus spp. (incluyendo S. aureus): Estos cocos Gram
positivos pueden causar una amplia gama de infecciones cutáneas y de
tejidos blandos, y su presencia en la GF puede indicar una fuente
cutánea o una coinfección (Pilco Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 4).
7. Streptococcus spp. (incluyendo S. pyogenes): Cocos Gram
positivos conocidos por su capacidad de causar infecciones necrosantes
de tejidos blandos. Su presencia es un indicador de una infección
agresiva (Pilco Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 4).
La característica sinérgica de la GF radica en que las bacterias aerobias, al
proliferar, consumen el oxígeno local, reduciendo el potencial de óxido-
reducción del tejido. Este ambiente anóxico es ideal para el crecimiento y
proliferación de las bacterias anaerobias, potenciando la producción de
enzimas destructivas y la necrosis tisular (Zambrano Sánchez et al., 2024, p.
6).
2.2. Factores Predisponentes
Aunque la Gangrena de Fournier puede afectar a cualquier individuo, su
desarrollo se ve significativamente influenciado por la presencia de factores de
riesgo que comprometen la inmunidad del paciente o favorecen la
diseminación y la virulencia de la infección. Los documentos destacan
consistentemente la importancia de las comorbilidades en el desarrollo y la
severidad de la enfermedad:
Diabetes Mellitus: Es el factor de riesgo más prevalente y uno de los
más importantes, presente en un porcentaje considerable de pacientes
con GF (Pilco Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 3; Zambrano Sánchez
et al., 2024, p. 4; Guerra Marcial et al., 2023, p. 2). La diabetes induce
un estado de inmunosupresión relativa (disfunción de neutrófilos,
quimiotaxis alterada), disfunción microvascular (lo que compromete la
perfusión y oxigenación tisular) y neuropatía (que puede enmascarar los
síntomas iniciales de una infección), predisponiendo a infecciones y
comprometiendo gravemente la cicatrización. El control glucémico
inadecuado exacerba estos efectos.
Alcoholismo Crónico: Asociado con estados de malnutrición,
deficiencias vitamínicas, y un estado inmunocomprometido que
disminuye la capacidad del organismo para combatir infecciones
(Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 4).
Malnutrición: Un estado nutricional deficiente, particularmente de
proteínas, vitaminas y minerales, debilita severamente la respuesta
inmune del huésped y su capacidad para reparar los tejidos dañados,
aumentando la susceptibilidad a infecciones graves como la GF
(Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 4).
Inmunosupresión: Cualquier condición que debilite el sistema
inmunitario aumenta el riesgo de GF. Esto incluye enfermedades como el
VIH/SIDA, diversos tipos de cáncer (especialmente hematológicos),
pacientes sometidos a quimioterapia o radioterapia, y aquellos que
reciben terapia inmunosupresora prolongada, como corticosteroides o
medicamentos biológicos (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 4; Guerra
Marcial et al., 2023, p. 2).
Enfermedad Hepática Crónica y Cirrosis: Estas condiciones
comprometen la función inmune (disminución en la producción de
proteínas de fase aguda, disfunción de las células de Kupffer), alteran la
coagulación (lo que puede agravar la trombosis vascular local) y
predisponen a infecciones (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 4).
Insuficiencia Renal Crónica: Los pacientes con enfermedad renal
crónica, especialmente aquellos en diálisis, presentan una disfunción
inmunológica significativa que los hace vulnerables a infecciones graves
(Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 4).
Obesidad: Se asocia con un mayor riesgo de infecciones en general, así
como con complicaciones postoperatorias, debido a la deficiente
vascularización del tejido adiposo y las dificultades en la cicatrización de
heridas (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 4).
Edad Avanzada: Los pacientes de mayor edad suelen tener un mayor
número de comorbilidades y una respuesta inmunológica
intrínsecamente disminuida (inmunosenescencia), lo que los hace más
susceptibles a la progresión rápida y a una mayor mortalidad por GF
(Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 4).
Estos factores no solo aumentan la susceptibilidad a desarrollar Gangrena de
Fournier, sino que también contribuyen significativamente a la rápida
progresión de la enfermedad y a una mayor mortalidad si no son identificados
y manejados de forma adecuada en conjunto con el tratamiento específico de
la GF.
3. Fisiopatología: La Progresión Devastadora de la Infección
La fisiopatología de la Gangrena de Fournier es un proceso complejo y
devastador que se inicia con la entrada de bacterias al tejido subcutáneo y
progresa a una velocidad alarmante debido a una serie de mecanismos
interconectados que culminan en la necrosis masiva del tejido. Los documentos
consultados enfatizan consistentemente la característica distintiva de la
endoarteritis obliterante y la sinergia microbiana como los pilares centrales de
esta progresión patológica (Guerra Marcial et al., 2023, p. 2; Zambrano
Sánchez et al., 2024, p. 6).
3.1. Inicio y Diseminación de la Infección
La Gangrena de Fournier generalmente se origina a partir de una infección
localizada en el área anorrectal, urogenital o cutánea, como se detalló
previamente en la sección de etiología. Una vez que las bacterias penetran la
barrera cutánea o mucosa (por ejemplo, a través de una pequeña herida, una
fisura o un absceso), comienzan a proliferar de manera exponencial en los
tejidos blandos subcutáneos del perineo. La anatomía de esta región confiere
una particular susceptibilidad a la diseminación rápida de la infección. Esto se
debe a la presencia de abundantes planos fasciales que interconectan de forma
directa la región perianal, la genital, la abdominal inferior y los muslos (Guerra
Marcial et al., 2023, p. 2). Estos planos fasciales, que carecen de
compartimentación estricta, actúan como verdaderas autopistas para la
propagación de la infección, permitiendo que las bacterias, sus toxinas y los
productos de la inflamación se extiendan con una celeridad asombrosa.
Específicamente, la infección se propaga a lo largo de las fascias de Colles (que
cubre el periné y se extiende hacia el escroto y el pene), Dartos (en el escroto
y el pene) y Scarpa (en la pared abdominal anterior), lo que explica la extensa
afectación que puede observarse más allá del punto de entrada inicial y la
rapidez con la que las manifestaciones clínicas se extienden (Zambrano
Sánchez et al., 2024, p. 3). La falta de una barrera efectiva permite que la
infección se disemine sin restricciones, comprometiendo rápidamente grandes
áreas del cuerpo.
3.2. Sinergia Microbiana y Ambiente Tisular
Como se ha señalado, la sinergia entre las bacterias aerobias y anaerobias es
un elemento central e indispensable en la fisiopatología de la Gangrena de
Fournier, creando un ambiente local propicio para la destrucción tisular.
Consumo de Oxígeno por Bacterias Aerobias: Las bacterias
aerobias, al metabolizar nutrientes para su crecimiento y proliferación,
consumen activamente el oxígeno disponible en los tejidos circundantes.
Esta intensa actividad metabólica aeróbica conduce a una disminución
drástica y significativa de la presión parcial de oxígeno (PO2) en el
ambiente local (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 6).
Crecimiento de Bacterias Anaerobias: La reducción del potencial de
óxido-reducción (Eh) resultante y la consecuente hipoxia o anoxia tisular
crean un entorno biológico ideal para el florecimiento y la proliferación
exponencial de bacterias anaerobias. Estas bacterias son sensibles al
oxígeno y requieren un ambiente de baja PO2 para sobrevivir y
reproducirse. Esta proliferación de anaerobios es crucial para la
patogénesis de la GF, ya que son responsables de gran parte del daño
tisular y de la producción de toxinas (Zambrano Sánchez et al., 2024, p.
6).
Producción de Gases: Las bacterias anaerobias, particularmente
especies como Bacteroides fragilis y algunas especies de Clostridium,
son bien conocidas por su capacidad de producir gases (principalmente
hidrógeno, nitrógeno, dióxido de carbono, metano y sulfuro de
hidrógeno) como subproductos de su metabolismo anaeróbico. La
acumulación de estos gases en los tejidos blandos subcutáneos es lo que
da origen a la crepitación característica que se palpa en el área
afectada, un signo patognomónico de la Gangrena de Fournier (Guerra
Marcial et al., 2023, p. 2). La presencia de gas en los tejidos también
puede ser claramente visible en estudios de imagen como la radiografía
o la tomografía computarizada, sirviendo como un indicador crucial de la
extensión de la infección.
3.3. Daño Tisular y Necrosis
La interacción compleja y destructiva entre los microorganismos y la respuesta
inflamatoria desregulada del huésped desencadena una cascada de eventos
que conducen a la destrucción masiva e irreversible del tejido.
Endoarteritis Obliterante: Este es uno de los mecanismos
patogénicos más críticos y distintivos de la Gangrena de Fournier. La
infección y la respuesta inflamatoria intensa que se genera en los tejidos
afectados provocan una endoarteritis obliterante, es decir, una
inflamación severa de las paredes internas (endotelio) de las pequeñas
arterias subcutáneas que irrigan la piel, el tejido celular subcutáneo y las
fascias del perineo y la región genital (Guerra Marcial et al., 2023, p. 2).
Esta inflamación conduce a la formación de trombos intraluminales y,
finalmente, a la oclusión completa de la luz vascular. La trombosis
vascular local es un factor clave que distingue la GF de otras infecciones
de tejidos blandos.
Isquemia y Necrosis: La oclusión de los vasos sanguíneos interrumpe
de manera abrupta y severa el suministro de sangre, oxígeno y
nutrientes a los tejidos afectados, resultando en una isquemia aguda y
progresiva. La falta de irrigación sanguínea efectiva, combinada con la
acción directa y citotóxica de las toxinas bacterianas, conduce
rápidamente a la necrosis irreversible de los tejidos blandos, incluyendo
la piel, el tejido celular subcutáneo y, en casos avanzados, incluso los
músculos y otras estructuras subyacentes (Guerra Marcial et al., 2023, p.
2; Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 6). Esta necrosis se propaga
rápidamente, de ahí la necesidad de una intervención urgente.
Producción de Enzimas Bacterianas: Las bacterias involucradas en la
Gangrena de Fournier, especialmente las anaerobias, producen una
variedad de enzimas líticas y factores de virulencia que degradan los
componentes esenciales de la matriz extracelular y facilitan la
diseminación de la infección a través de los tejidos sanos. Entre estas
enzimas se incluyen:
o Colagenasa: Esta enzima degrada el colágeno, la proteína
estructural más abundante en los tejidos conectivos, lo que
resulta en la destrucción de la integridad estructural de la piel y
las fascias (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 6).
o Hialuronidasa: Actúa rompiendo el ácido hialurónico, un
polisacárido que es un componente esencial de la matriz
extracelular y que actúa como un "cemento" entre las células. La
degradación de este componente permite que la infección se
propague con mayor facilidad a través de los planos tisulares
(Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 6).
o Heparinasas: Degradan la heparina y otros glucosaminoglucanos
presentes en los vasos sanguíneos, lo que puede contribuir a la
trombosis local y al aumento de la permeabilidad vascular,
agravando la isquemia y el edema (Zambrano Sánchez et al.,
2024, p. 6).
o Condroitín sulfato hidrolasa: Otra enzima que ataca los
componentes de la matriz extracelular, contribuyendo a la
desorganización y destrucción del tejido conectivo (Zambrano
Sánchez et al., 2024, p. 6).
La acción combinada de la isquemia vascular severa (inducida por la
endoarteritis obliterante y trombosis), la hipoxia local (generada por el
metabolismo bacteriano) y la lisis enzimática (por las enzimas bacterianas)
resulta en una necrosis tisular extensa y progresiva. Esta necrosis puede
comprometer rápidamente grandes áreas de la piel, el tejido subcutáneo, y en
ocasiones, estructuras más profundas como el músculo o los testículos, con un
despegamiento característico de la piel que puede parecer normal en la
superficie (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 6).
3.4. Respuesta Inflamatoria Sistémica
A medida que la infección progresa y la necrosis tisular se extiende, se
desencadena una potente y desregulada respuesta inflamatoria sistémica por
parte del huésped. La liberación masiva de productos bacterianos (como
endotoxinas de bacterias Gram negativas y exotoxinas de bacterias Gram
positivas) y de mediadores inflamatorios del huésped (incluyendo citoquinas
proinflamatorias como la interleucina-1 [IL-1], interleucina-6 [IL-6], y el factor
de necrosis tumoral alfa [TNF-α]) conduce a un síndrome de respuesta
inflamatoria sistémica (SIRS) (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 2; Guerra
Marcial et al., 2023, p. 2). Si no se controla rápidamente, este SIRS puede
escalar a sepsis, shock séptico (hipotensión persistente que requiere
vasopresores) e incluso a una disfunción multiorgánica (DMO), afectando
gravemente la función pulmonar, renal, hepática y el sistema de coagulación
(Pilco Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 2). La rápida absorción de estas
toxinas desde el vasto lecho de tejido necrótico contribuye significativamente a
la toxicidad sistémica y explica la alta mortalidad asociada a la Gangrena de
Fournier.
4. Manejo Médico de la Gangrena de Fournier
El manejo médico de la Gangrena de Fournier constituye un pilar fundamental
en la estrategia terapéutica global. Este abordaje no solo se centra en el
control de la infección local y sistémica, sino también en el soporte vital
integral del paciente y la gestión meticulosa de las comorbilidades
subyacentes. Es imperativo que este manejo sea inmediato, agresivo y dirigido
a estabilizar al paciente mientras se coordina la intervención quirúrgica
definitiva, la cual es de carácter urgente.
4.1. Resucitación y Estabilización Inicial
Desde el momento en que se establece el diagnóstico de Gangrena de Fournier
o existe una alta sospecha clínica, la máxima prioridad radica en la resucitación
y estabilización hemodinámica del paciente. Dada la naturaleza grave de la
infección, es común que los pacientes se presenten con signos francos de
sepsis o shock séptico, manifestándose con hipotensión arterial, taquicardia,
fiebre alta y, en muchos casos, alteración del estado de conciencia o disfunción
orgánica.
Reposición de Líquidos: La respuesta inflamatoria sistémica y el daño
tisular extenso en la GF provocan una extravasación masiva de líquidos
desde el espacio intravascular hacia el intersticio (tercer espacio), lo que
resulta en una hipovolemia severa y la formación de edema (Guerra
Marcial et al., 2023, p. 3). Por lo tanto, se requiere una resucitación
agresiva con cristaloides intravenosos para corregir la hipovolemia,
restaurar la volemia efectiva, mantener una presión arterial adecuada y
asegurar una perfusión óptima de los órganos vitales. La cantidad de
líquidos puede ser considerable y debe guiarse por parámetros
hemodinámicos.
Soporte Vasopresor: En aquellos casos donde el shock es refractario a
la adecuada reposición de volumen, es decir, la hipotensión persiste a
pesar de la administración generosa de líquidos, la administración de
vasopresores (como la norepinefrina, la dopamina o la dobutamina) se
vuelve esencial (Guerra Marcial et al., 2023, p. 3). Estos agentes
farmacológicos ayudan a mantener la presión arterial media y a
asegurar la perfusión adecuada de los órganos vitales, previniendo o
mitigando la disfunción orgánica. La elección y titulación del vasopresor
deben realizarse en un entorno de cuidados críticos.
Manejo del Dolor: El dolor asociado a la Gangrena de Fournier es
típicamente intenso y debe ser tratado de manera eficaz y proactiva
(Guerra Marcial et al., 2023, p. 3). Un control adecuado del dolor no solo
mejora el confort del paciente, sino que también previene las respuestas
al estrés (taquicardia, hipertensión, aumento del consumo de oxígeno)
que pueden desestabilizar aún más a un paciente ya críticamente
enfermo. Se pueden emplear analgésicos opioides u otros según la
intensidad del dolor y la respuesta del paciente.
Monitoreo Intensivo: La monitorización continua y exhaustiva de los
signos vitales (frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia
respiratoria, saturación de oxígeno), la diuresis horaria, el estado
hemodinámico (incluyendo, si es posible, la presión venosa central, el
gasto cardíaco y la resistencia vascular sistémica), y los parámetros de
laboratorio (como lactato sérico, hemograma completo, electrolitos,
función renal y hepática, y marcadores inflamatorios como la proteína C
reactiva y la procalcitonina) es crucial. Este monitoreo debe realizarse en
una unidad de cuidados intensivos (UCI) para detectar y manejar
rápidamente cualquier deterioro clínico o complicación que pueda surgir
(Guerra Marcial et al., 2023, p. 3).
4.2. Terapia Antibiótica de Amplio Espectro
La administración temprana de antibióticos de amplio espectro es un
componente crítico del manejo médico y debe iniciarse tan pronto como se
sospeche la Gangrena de Fournier. Lo ideal es tomar muestras de tejido para
cultivos microbiológicos antes de iniciar los antibióticos, pero bajo ninguna
circunstancia se debe retrasar el inicio del tratamiento mientras se esperan los
resultados (Pilco Quispe & Dávalos Barzola, 2023, p. 6). Dada la naturaleza
polimicrobiana y sinérgica de la infección, el régimen antibiótico debe cubrir un
amplio espectro de patógenos, incluyendo bacterias Gram positivas, Gram
negativas y, de manera crucial, anaerobias (Zambrano Sánchez et al., 2024, p.
12).
Elección Empírica: Inicialmente, se utilizan combinaciones de
antibióticos que aseguren una cobertura robusta contra los
microorganismos más frecuentemente implicados en la GF, incluyendo la
flora entérica y los patógenos de la piel (Pilco Quispe & Dávalos Barzola,
2023, p. 4; Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 12). Los documentos
sugieren la necesidad de cubrir los gérmenes entéricos, los anaerobios y
los cocos Gram positivos (Zambrano Sánchez et al., 2024, p. 12).
Ejemplos de regímenes empíricos incluyen:
o Monoterapia con un Carbapenémico: Fármacos como
meropenem o imipenem son una excelente opción debido a su
amplio espectro de actividad contra Gram positivos, Gram
negativos (incluyendo Pseudomonas), y anaerobios.
o Terapia Combinada: Una combinación común podría incluir: