LA REFORMA PROTESTANTE
Hermanos, bienvenidos a un nuevo curso que
estaremos dando todo el mes de Octubre donde
estaremos abordando el tema de la reforma
protestante y las diferentes perspectivas que se
generaron sobre ella. ¿Por qué este tema es
importante? Primeramente, porque nosotros
venimos de esa reforma de la iglesia occidental,
con lo cual si sabemos de dónde venimos
podemos apuntar mejor hacia donde debemos ir.
Segundo, también para saber que no nacimos en
un espacio en blanco, sino que tenemos una
historia (con todos sus aciertos y errores) que nos
llama a nosotros reflexionar seriamente en lo que
creemos y porque lo creemos. Tercero, debemos
avisar que las iglesias aun con su rompimiento
están hermanadas unas con otras, ya que todas
nacimos del mismo tronco común por lo cual
podemos aprender aun de otras denominaciones.
Lo primero que debemos entender para empezar
es que la Iglesia de Cristo nació en el día de
pentecostés, y aun con sus errores siguió siendo la
Iglesia de Cristo. Pero desde el siglo X,
generalmente, se acepta que la doctrina de la
salvación comenzó a ser desarrollada, por los
teólogos medievales, según parámetros muy
diferentes a como la enseñan las Escrituras.
Temas como los sacramentos, en varias obras de
Teología, comenzaron a unirse a la doctrina de la
salvación y a atribuirles participación no menor
dentro de ella. Así, los sacramentos del Bautismo,
Eucaristía y la Penitencia o Confesión (un
sacramento inventado), pasaron a ser medios para
la salvación o medios que conferían gracia
sacramental que acercaban al pecador a poseer el
don de la vida eterna, la salvación de Dios. La
doctrina del purgatorio, el lugar de fuego y
tormento donde las almas de los cristianos que
morían en pecado mortal yacían para pagar sus
pecados o auto-redimirse con la ayuda de rezos y
ofrendas de sus familiares vivos, comenzó a hacer
de las suyas. La doctrina medieval era demasiado
especulativa, se ponían hasta pelear por cuantos
ángeles cabían en la cabeza de un alfiler o cosas
de ese tipo,
Además de esto, se consideraba al hombre
naturalmente como un individuo capaz de ser
salvo con algo de ayuda de la gracia de Dios; él
podía cooperar en ella con los conocidos
“meritum” (méritos): obras que por su naturaleza
merecían recompensa de Dios. En pocas palabras,
negaban la profundidad, realidad y poder de los
efectos que el primer pecado en el Edén provocó
en todos los hombres (imputación de pecado), lo
que llamamos en Teología como el “Peccatum
Originale” que es, “Pecado Original”. El hombre,
en resumen, al estar solo afectado, débil y
enfermo por el pecado (no muerto, imposibilitado
y corrompido como enseña la biblia), aun poseía
una pequeñísima isla de justicia dentro del mar de
pecado que contenía su ser. Algo más hay que
considerar en breve.
La biblia ya no era vista como lo que es: la
autoridad única para los cristianos en fe y
práctica; la tradición tomaba fuerza y era aún más
importante y autoritativa. Los cristianos comunes
y corrientes de la época, baja Edad Media hasta el
siglo XV, no tenían biblias personales; no porque
no hubieran biblias, sino porque no estaba
permitida para ellos su acceso, al cual solo tenían
los monjes, teólogos, etc, y estaban además en
Latín, idioma ignorado por el pueblo, que en su
mayoría eran analfabetos. No conocían la
doctrina, la cual se iba pervirtiendo, ni la biblia,
que se les negaba: NO CONOCÍAN A DIOS Y
NO PODÍAN SER SALVOS.
Ante esto varios grupos comenzaron a actuar
firmemente atacando la doctrina y práctica de la
iglesia establecida. Predicadores solitarios,
populares e independientes predicaban en
Evangelio de la gracia de Dios; tales como los
seguidores de Pedro Valdo (los Valdenses),
Girolamo Savonarola, Juan Huss (los Husitas) y
Juan Wycliffe (los Lolardos). Movimientos
religiosos con intentos reformistas aparecieron,
pero que lamentablemente fueron callados por la
misma iglesia corrupta, y no causaron grandes e
importantes efectos reformadores.
También podemos agregar los movimientos que
hubo desde el Siglo X para tratar de reformar la
Iglesia inglesa, asociada con la renovación del
monaquismo benedictino, así como una reforma
del siglo XII, dirigido por el papado, que logró
imponer el celibato clerical en todo el Occidente
cristiano. El 'Gran Cisma' de finales del XIV
siglo, que produjo dos (y en un punto tres) rivales
pretendientes al trono papal, produjo un intenso
deseo de reforma en el siglo siguiente. Reforma
en el siglo 15 tenía un rostro tanto oficial como
no oficial. Los Principales eclesiásticos buscaron
poner fin a la crisis de liderazgo y prevenir el
escándalo de desunión al regularizar el gobierno
de la Iglesia a través de los Consejos Generales.
Tales augustos cuerpos se reunieron en Pisa
(1409), en Constanza (1414-18), en Pavía y Siena
(1423-14) y en Basilea y otros sitios (1431–49).
Este enfoque 'conciliar' la reformase extinguió
una vez que el papado fue de nuevo lo
suficientemente fuerte como para imponer su
autoridad. Pero mientras tanto, una reforma de
mayor alcance se había puesto en marcha
movimientos. En Inglaterra, el teólogo John
Wyclif en 1384 formuló una crítica
asombrosamente radical de la Iglesia de su
tiempo, en sustitución de la autoridad suprema de
Escritura por la del Papa, y argumentando que los
clérigos deberían no ejerzas autoridad mundana.
Los seguidores de Wyclif fueron expulsados
delas universidades, pero logró sentar las bases de
un movimiento herético clandestino (los
'Lolardos') en el país engrande. En el otro
extremo de Europa, en el reino de Bohemia, otro
sacerdote radical, Jan Hus, inspiró una revuelta
nacional contra señorío extranjero y jurisdicción
romana. Los husitas también exigieron que los
laicos recibieran vino, así como pan, en la
comunión en la misa. Los objetivos y prioridades
de la reforma y los movimientos no siempre eran
compatibles: Hus fue quemado como un hereje
por el Concilio de Constanza - pero
colectivamente dan el mentir a cualquier
sugerencia de que el letargo y la complacencia
eran los distintivos de la vida religiosa europea en
el siglo anterior a Martin Lutero.
La reforma tiene sus precedentes en elementos de
la tradición católica medieval, como el de los
Alumbrados y la reforma del Cardenal Cisneros
en España,4 y también el movimiento de la
Devoción moderna / Devotio moderna en
Alemania y los Países Bajos, que era una piedad
laica antieclesiástica y centrada en Cristo.
Además, la segunda generación del humanismo la
siguió en gran medida.
Pero ya para el siglo XVI, Dios levantó a un
hombre, un monje de la orden de san Agustín, en
Alemania, para protestar y comenzar la labor
reformista. Él sintió descontento con las prácticas
morales y doctrinas de la iglesia. Hablo de Martin
Lutero. El experimentó la gracia de Dios que se le
rebeló por medio de las Escrituras y recibió
fuerza para protestar contra el abuso de la iglesia,
contra doctrinas de demonios, contra la pervertida
espiritualidad y la famosa enseñanza de las
“indulgencias”: un documento que al ser
comprado me otorgaba perdón por mis pecados y
la liberación de un familiar del purgatorio. El
acto de Lutero más importante y reformista fue
cuando clavó en la catedral de Wittenberg sus 95
tesis o artículos, en los que exponía el absurdo de
las doctrinas de la iglesia e invitaba a los
académicos teólogos, ya que estaba escrita en
latín, a debatir contra él. Su movimiento de
protesta en contra de la práctica y doctrina de la
iglesia fue expandido a otros lugares de Europa:
Suiza, Francia, Inglaterra y Escocia, entre otros.
Las Escrituras comenzaban a tomar la autoridad
que la tradición había cubierto, la salvación era
predicada como lo hacían los apóstoles y la
doctrina estaba retomando su esencia pura y
santa: todo esto con el fin de glorificar a Dios.
Era un movimiento que no estaba mudo e
inválido.
Debemos también antes de tener una idea
romántica de todo este proceso, es que Lutero
cuando clavo las 95 tesis no buscaba romper
directamente con la iglesia católica, sino para ser
discutidas en un debate académico formal,
aunque no existe evidencia de que tal evento haya
tenido lugar alguna vez. En el encabezado de las
tesis, invitaba a académicos interesados de otras
ciudades a que participaran. El organizar este
debate era un privilegio que Lutero tenía como
doctor y, además, una forma bastante usual de
investigación académica. De este modo, entre
1516 y 1521, Lutero preparó hasta veinte series
de tesis para debates en Wittenberg.
Andreas Karlstadt (un compañero de Lutero)
escribió un grupo de esas tesis en abril de 1517,
que eran más radicales en términos teológicos que
las de Lutero. Las colocó en la puerta de la iglesia
de Todos los Santos, como supuestamente Lutero
había hecho con su Cuestionamiento. Karlstadt
publicó sus tesis en el momento en que se
exhibían las reliquias de la iglesia y esto pudo
haber sido considerado una provocación. Del
mismo modo, Lutero publicó su Cuestionamiento
en la víspera del Día de Todos los Santos, la
festividad más importante del año para la
exhibición de las reliquias en esa iglesia.
Como se ha explicado anteriormente, las tesis de
Lutero tenían la intención de lanzar un debate
entre académicos, no una revolución popular,
pero existen indicios de que él veía su acción
como profética y significativa. Probablemente en
este momento comenzó a usar el nombre Lutero
(Luther) y, a veces, Eleuterio (Eleutherius,
derivado del griego Ελεύθερος [Eléftheros],
«libre»), en lugar de su apellido original Luder.
Aparentemente esto daba a entender que estaba
libre de la teología escolástica, contra la que
había arremetido a principios de 1517. Tiempo
después, Lutero manifestó que no hubiera
deseado que las tesis se distribuyeran
públicamente. No obstante estas declaraciones,
para la historiadora Elizabeth Eisenstein esta
supuesta sorpresa por el éxito pudo haber estado
mezclada con «autoengaño» y el investigador
Hans Hillerbrand señala que Lutero «ciertamente
tenía la intención» de provocar una gran
controversia. Además, en algunas ocasiones,
parece ser que Lutero usó la naturaleza académica
de sus tesis como una cubierta para permitirle
atacar las creencias establecidas, mientras seguía
negando que tenía la intención de impugnar las
enseñanzas de la Iglesia. Dado que escribir una
serie de tesis para un debate académico no
necesariamente comprometía al autor con sus
opiniones, Lutero podría desentenderse de sus
ideas más incendiarias vertidas en ellas. La
publicación de las noventa y cinco tesis y otros
ataques a la Iglesia católica se basaban en las
creencias de Lutero, en desarrollo, sobre Jesús, la
salvación únicamente por la fe y su estudio de las
profecías bíblicas.
Lutero se estaba acercando a una conclusión
trascendental al hacer una crítica de las
indulgencias: si la Iglesia y el Papa pudieran o no
reformar un evidente abuso como indulgencias,
entonces algo debe estar mal con todo la
estructura de autoridad y teología. Durante
algunos años, Lutero había alimentado dudas
sobre los elaborados mecanismos rituales para
adquiriendo 'mérito' a los ojos de Dios, y llegando
a la opinión de que la fe sola fue suficiente para la
salvación. La 'radicalización' de Lutero salió a la
luz en el curso de un debate de 1519 organizado
en Leipzig, contra un inteligente oponente
ortodoxo, Johan Eck. Anteriormente, Lutero
convencionalmente había apelado contra el Papa
a la autoridad de un Consejo General. Pero al
comparar a Lutero con Jan Hus, Ecklo maniobró
para que declarara que el hereje checo había sido
injustamente condenado por el Concilio de
Constanza, y que los concilios, como los papas,
podían errar en cuestiones de fe. Esto dejó solo el
Escritura como fuente infalible de autoridad
religiosa. Después Leipzig, no había vuelta atrás.
Lutero fue excomulgado por León X en 1520, y
respondió, de manera característica, públicamente
quemando la bula papal de excomunión en
Wittenberg. Él también publicó una serie de
panfletos en los que se criticaba a los 'cautiverio
babilonio 'de la Iglesia, rechazando la necesidad
de la obediencia del derecho canónico de la
Iglesia, reduciendo el número de sacramentos de
siete a tres, y pidiendo al emperador y a la
nobleza alemana que intervenir y reformar la
Iglesia.
Lutero, ya era doctor en teología antes de dar las
clases de romanos, además es tradición de los
monjes agustinos aprenderse todos los salmos de
memoria y orarlos diariamente, no por algo él
tiene un comentario a todos los salmos. Como los
demás teólogos de su época fue preparado bajo la
educación católica medieval, de ahí que la teoría
de expiación que va a sustentar y junto con él, la
mayoría de protestantes, va a ser la desarrollada
por san Anselmo de Canterbury en su Cur Deus
Homo, es decir, lo que hoy conocemos como
sustitución penal.
A su vez, la liturgia que sostendría sería algo
similar a la de Roma, precisamente por ese tipo
de educación teológica que se le dio. Y respecto a
la Sola Fide, él interpretaba el verso famoso de
romanos como lo interpretaría cualquier teólogo
de su época, aceptando que la justicia que se
habla es justicia redistributiva, y no separando la
justificación con la santificación como lo haría el
protestantismo posteriormente. Si cabe destacar
que el concepto de justificación aún para el
romanismo tiene un concepto forense y muchos
de ellos no niegan tal cuestión, el debate de la
justificación realmente se centra en si la
justificación es algo separado de la santificación,
y aún resulta más interesante que mentes como
las de Teodoro de Beza no miraban una
separación de estos conceptos teológicos a cómo
lo vemos ahora.
Si algo hay que decir es que también Lutero
perdió debates, y en medio de los debates
perdidos como cuando lo hizo contra Johan Eck,
logró reformular de mejor manera sus puntos de
vistas teológicos, hasta que, ayudado por
Melanchton se redacta la confesión de
Augsburgo.
Como comentario añadido, tampoco se debería
familiarizar a Lutero con las 5 Solas, esto porque
los luteranos solo aceptan 3: Sola Scriptura, Sola
Fide y Sola Gratia. Por lo demás, no sostienen el
Solus Christus, porque opinan que María también
es mediadora, no sostienen el Soli Deo Gloria
porque opinan que dándole la gloria a Cristo se le
da la gloria a Dios.
LA REFORMAS PROTESTANTES
LOS REFORMADORES DEL SIGLO XVI.
Como hemos dicho antes, el movimiento de la
reforma junto a sus ideas, gracias a Dios, se
expandió rápido. Gran parte de los países de
Europa ya tenían a una o más personas que
creyeron en la autoridad de las Escrituras; en la
salvación solo por gracia mediante la fe y basada
en la única obra eficaz y transcendente: la muerte
y resurrección de Cristo; la seguridad de la
salvación eterna; la soberanía de Dios en la
salvación de los pecadores muertos en delitos y
pecados, que únicamente por el favor divino
podían ser salvos de la eterna condenación, etc.
Los territorios a los que llegó la reforma cruzaron
enormemente las fronteras de Alemania.
Territorio donde teólogos y pastores, con distintas
circunstancias, tales como el mismo Lutero y
Felipe Melanchthon en Alemania, Guillermo
Farel y Martín Bucero en Francia, Ulrico
Swinglio en Zúrich, Juan Calvino en Ginebra,
Teodoro de Beza, Pedro Mártir Vermigli y
Girolamo Zanchi en Italia, Tomas Cranmer y el
rey Enrique VIII en Inglaterra, y John Knox en
Escocia, y otros memorables hombres de Dios,
hicieron avivar a la deplorable cristiandad de la
época, traer la verdadera religión y fe de la iglesia
apostólica de Jesucristo.
LAS DOCTRINAS DE LA REFORMA: La
esencia de la verdadera iglesia que glorifica a
Dios.
El hacer un resumen de las doctrina de la reforma
no es algo fácil, pues hubieron diferentes puntos
de vista en
temas particulares, como los sacramentos por
ejemplo entre Lutero, Swinglio y Calvino. Pero
en lo que la unidad
fue fuerte y completa, fue en las doctrinas de la
biblia y la salvación, los fundamentos de la
reforma. En base a eso
sí se puede hacer un resumen, uno ya existente y
muy conocido, las llamadas “Cinco Solas”.
- Sola Escriptura o Sola Escritura: Solo la
Escritura, debido a que proviene de Dios, es la
única autoridad
suficiente e inerrante de la vida de la Iglesia. 2
Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:18-19.
- Sola Fide o Solo por Fe: Solo por la Fe, que es
un don de Dios, el hombre pecador puede ser
aceptado por
Dios y declarado justo. Hechos 16:31; Efesios
2:8-9; Filipenses 1:29.
- Sola Gratia o Solo por Gracia: Solo por la gracia
que viene de Dios, el hombre puede ser salvo,
segura y
eternamente. Efesios 1:13; 2:1-5; Tito 3:5-6.
- Solus Christus: La salvación solo se fundamenta
en la obra de Cristo en la cruz, sin creer en ella,
no hay
salvación sino muerte eterna. Juan 14:6; Hechos
4:12; 1 Timoteo 2:5.
- Soli Deo Gloria: La salvación solo es efectuada
por el Dios Trino, y es solo para su gloria, la cual
no es
compartida. Romanos 11:36; Efesios 1:6,12;
Apocalipsis 4:11.
PALABRAS FINALES.
Lo que ocurrió hace ya 502 años no fue algo
nuevo en la historia de la iglesia, ya que como
veíamos en el comienzo,
el pueblo de Dios ha sido reformado en varias
ocasiones por su falta de conocimiento (Oseas
4:6) e incremento
de pecado (Salmo 78:8). Dios nos ayude a
considerar lo que hoy conmemoramos con tanta
alegría, a considerarlo
no como algo del pasado, sino como una ayuda
para el presente; un ejemplo histórico que
podamos imitar y llevar,
con el poder de la gracia de Dios, a nuestras vidas
e iglesia local. Ese es el propósito de este artículo.
Que mirando
hacia atrás, en base a lo que veamos, miremos al
presente y trabajemos para el futuro en pos del
crecimiento de
la Verdad de Dios. La reforma no acabo con la
muerte de Lutero, Calvino o con la de los
Puritanos. Aún esta
desarrollándose poco a poco, y aún con más
dificultad que en el siglo XVI. Que el Señor nos
ayude a usar Su
Palabra, espada y martillo fuerte, para proclamar
la verdad de Dios, el santo Evangelio de la gracia,
sin miedo ni
cobardía. Y a poder ser humildes y beber de los
escritos que los santos hombres de Dios nos
dejaron: cartas,
tratados y confesiones, textos que nos ayudan en
la comprensión de la verdad de Dios, la verdad de
la Reforma
Protestante.