Cuento “Las piedras mágicas del bosque”
Érase una vez un bosque encantado, en él habitaban, animalitos, como
conejos, pájaros, ranas, mariposas, y muchos más, las hadas que
mantenían los árboles frondosos y llenos de vida, los ríos con agua
fresca y las flores brillantes pero el más importante era el guardián del
bosque, un elfo que cuidaba celosamente el tesoro más preciado de
dicho bosque, eran las piedras mágicas. Estas piedras con su magia
mantenían el encanto del bosque, gracias a ellas todos vivían en paz y
armonía, representaban los sentimientos, emociones y valores que
habitaban en el bosque.
Los animales se ayudaban entre ellos, en una ocasión una bella
mariposa se enredo entre las ramas de un árbol y entre todos los
animalitos y el elfo la ayudaron a liberarse, esto era gracias a la piedra
de la solidaridad.
En otra ocasión los conejitos salieron a buscar deliciosas zanahorias,
pero no las encontraron, y estaban muy hambrientos, de repente todos
los seres del bosque les compartieron y llevaron de su comida, esto era
gracias a la piedra de la generosidad.
Cierto día, el elfo, guardián del bosque, se encontraba caminando,
cuando escucho un llanto muy fuerte, y encontró a una pequeña patita,
le preguntó que le ocurría, la patita le dijo que tenía mucho miedo
porque no encontraba cómo regresar a su lago con su familia, estaba
perdida, el guardián la consoló y llevo de nueva cuenta a casa para
reencontrarse con su hermana. Gracias a la piedra de la empatía
En una mañana muy soleada unas abejitas se encontraban volando,
buscando bellas flores, una de ellas estaba solita, se sentía triste porque
pensaba que no tenia amigos para buscar flores y polen, pero otra abeja
se acerco y le dijo ¡vamos, acompáñame a volar y encontraremos la flor
más hermosa de todas!, porque en este bosque todos son amigos,
gracias a la piedra de la amistad.
Los habitantes del bosque se reunían para celebrar la magia del bosque
y sobre todo porque les encantaba bailar, así demostraban su felicidad,
gracias a la piedra de la alegría (baile)
Un día mientras todos dormían, unas ranitas traviesas, fueron por el
cofre con las piedras mágicas, se las llevaron ya que las querían solo
para ellos y las escondieron en el bosque para que nadie las encuentre.
Al despertar, todos se sentían extraños, como que algo les faltaba, ya no
tenían alegría, algunos se pusieron a llorar, otros se sentían enojados, de
repente empezaron a pelear y el bosque se estaba volviendo un caos. El
guardián del bosque se dio cuenta que algo no estaba bien, fue
corriendo a ver las piedras mágicas y se dio cuenta que no estaban, les
preguntó a los animales si las habían tomado y las ranitas confesaron
que las habían agarrado porque las querían para ellos, así que las
escondieron, pero ya no se acordaban dónde estaban.
¿Qué haremos ahora? Preguntaron los animalitos, ya no volveremos a
ser felices decían unos, ni a estar alegres, decían otros. Pero el elfo no
iba a permitir que el bosque se destruyera, así que con todos los
animales emprendió una búsqueda por todas partes para encontrar las
piedras mágicas, ¿nos ayudarían?, tomen sus linternas y busquemos las
piedras mágicas por el bosque.
Búsqueda del tesoro.
¡Las encontraron, muchas gracias, los animalitos y el guardián podrán
volver a vivir en paz y armonía en el bosque encantado!
FIN