MÚSICA RELIGIOSA EN EL S.
XVII
MÚSICA EN LA IGLESIA CATÓLICA EN LA 1ª MITAD DEL S. XVII:
Los compositores católicos adoptaron el lenguaje teatral en la música,
componiendo conciertos sacros sobre textos religiosos que incluían bajo continuo,
el procedimiento del concertato, la monodia y los estilos operísticos de recitativo y
aria. El objetivo que tenían era: usar un medio artístico dramático e impactante para
transmitir el mensaje de la Iglesia de la manera más persuasiva posible.
No obstante, la Iglesia no abandonó la polifonía. De hecho, el estilo de Palestrina se
convirtió en el modelo supremo de la música sacra, el cual asociaban con la
Antigüedad, a tradición, la pureza y la santidad. Era costumbre formar a los
compositores para que escribiesen en el antiguo estilo del contrapunto (stile
anticuo) que coexistía con el stile moderno. Un compositor podía emplear ambos
estilos, e incluso utilizarlos en una misma pieza.
EL CONCIERTO SACRO:
El concierto sacro a gran escala:
Las festividades mayores, al menos en las iglesias grandes y adineradas, se
celebraban a gran escala. Para estas ceremonias, los compositores escribían
vísperas, salmos, movimientos de misas y otras obras para numerosas voces e
instrumentos, usando a menudo cori spezzati (coros divididos). Giovanni Gabrieli
escribió motetes policorales para San Marcos de Venecia que constaban de dos o
más coros, solistas vocales y un conjunto instrumental, además de uno o más
órganos ejecutando el continuo. Orazio Benevoli, otra de las grandes figuras de la
música católica del s. XVII. Sus obras incluyen salmos, motetes y misas para tres o
más coros con órgano, escritas la mayoría para la Basílica de San Pedro (Roma).
Benevoli era un experto en alternar los efectos antifonales de manera espectacular.
Pequeño concierto sacro:
Había lugares que no disponían de recursos para permitirse obras policorales a gran
escala, pero sí podían permitirse el pequeño concierto sacro, con uno o más o
solistas acompañados por un órgano en el continuo, y a menudo por uno o dos
violines. Esto estaba dentro de los medios de cualquier iglesia, incluso modesta.
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Ludovico Viadana fue pionero utilizando el pequeño concierto sacro, y su colección
Cento concerti ecclesiastici de 1602, fue el primer volumen de música sacra vocal
impresa con bajo continuo. Viadana adaptó las texturas imitativas de la polifonía
del s. XVII a los reducidos recursos que tenía, creando efectos para que pareciera
que había más voces de las que en realidad se estaban interpretando. Esta
adaptabilidad hizo que la colección de Viadana pudiera utilizarla cualquier iglesia,
lo que contribuyó a su popularidad.
LA MÚSICA EN LOS CONVENTOS:
La música en los conventos era la que menos escuchaba el público. La Iglesia de
Roma y de otras ciudades ponían numerosos obstáculos a los intentos de los
conventos para que sus monjas desarrollaran una vida musical íntegra/plena. No
se permitía la entrada en los conventos de directores musicales con experiencia,
compositores masculinos o músicos ajenos a los mismos, para que pudieran
instruir a las cantantes o unirse a ellas en los ensayos.
A pesar de las muchas regulaciones, la actividad musical se convirtió en algo
clandestino, desarrollándose cierta cultura musical en los conventos de toda Italia,
especialmente en Santa Cristina della Fondazza de Bolonia. Lucrecia Vizzana entró
en Santa Cristina cuando era niña, y se formó con su tía, organista, y con la maestra
de música del convento. Una de sus obras más importantes es Componimenti
musicali (1623) una colección de veinte motetes.
EL ORATORIO:
En la Roma del s. XVII surgió un nuevo género de música religiosa dramática
mediante la combinación de narración, diálogos y comentarios. Estas obras se
conocían como “oratorios”. Al igual que las óperas, los oratorios utilizaban
recitativos, arias, dúos, preludios y ritornellos instrumentales, pero diferían de las
óperas en diversos aspectos: su temática era religiosa, rara vez o nunca se
escenificaban, la acción se describía o sugería y no se interpretaba, a menudo
contenía un narrador, y el coro (por lo general un conjunto de varias voces con una
sola persona en cada voz) podía asumir distintos papeles. Los libretos de los
oratorios estaban en latín o en italiano. El compositor más destacado de oratorios
latinos fue Giacomo Carissimi.
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LA CANTATA:
Se trata de un nuevo género de música vocal que surge en Italia en el s. XVII y es,
básicamente, una pieza para ser cantada (a diferencia de la sonata y la tocata). En
principio fue una composición profana para voz solista con continuo, pero en su
desarrollo, los compositores, como por ejemplo Bach (s. XVIII) va a hacer cantatas
religiosas. La cantata religiosa se interpretaba principalmente en iglesias y en
ocasiones litúrgicas, siendo una parte muy importante de la música sacra.
Tenía una estructura que, a menudo, incluía:
- Coros -> Conjunto vocal.
- Solistas -> Cantan arias, recitativos y pasajes vocales más elaborados.
- Instrumentación -> Acompaña a los cantantes y generalmente son cuerdas
e instrumentos de continuo. A veces también algún instrumento de viento.
Los textos se basaban en pasajes bíblicos o himnos religiosos, y en el caso de las
cantatas luteranas, el texto se basaba en las escrituras, himnos de la iglesia, pero
también meditaciones sobre temas cristianos.
La cantata católica se mantenía ligada al latín, pero la cantata luterana se cantaba
en lengua vernácula (alemán).
Algunos compositores importantes de cantatas son: Heinrich Schütz, Johann
Hermann Schein, Giovanni Gabrieli, Johan Sebastian Bach.
LA MUSICA DE LA IGLESIA LUTERANA:
En las regiones de lengua alemana, tanto católicas como luteranas, adoptaron
pronto las nuevas técnicas monódicas y de concertato. Los compositores luteranos
realizaban composiciones en estilo moderno, pero también siguieron escribiendo
motetes polifónicos corales y motetes sobre textos bíblicos sin melodías corales.
Muchos motetes bíblicos se elaboraron mediante el procedimiento del concierto a
gran escala, pero también había pequeños conciertos sacros. Una de las figuras
más influyentes fue Hermann Schein, quien publicó el Leipzig dos colecciones en
1618 y 1626, ambas tituladas Opella nova. En estas obras, la tradición del coral
luterano se fusiona con el estilo moderno italiano, conformando el precedente de
una serie de obras similares por parte de los compositores luteranos.
LA HISTORIA:
Fue un género destacado en la tradición luterana. Se trata de una composición
musical basada en narraciones bíblicas. Un ejemplo son Las siete últimas palabas
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de Cristo. Heinrich Schütz, compositor luterano, compuso las secciones narrativas
como un recitativo para solista o para coro con continuo, mientras que las palabras
de Jesús las compuso en una monodia libre acompañadas de cuerdas y del
continuo.
El tipo más común de “historia” fue la PASIÓN, que es una composición musical de
la historia de la crucifixión de Jesús. Schütz escribió tres en 1666, conforme a los
relatos de Mateo, Lucas y Juan. Para estas no utilizó el estilo del concertato, sino
que trató la narración en canto llano, las palabras de los discípulos, la
muchedumbre y otros grupos, en el estilo del motete polifónico.
Durante su vida, la música de Schütz fue conocida sobre todo en las regiones
luteranas de Alemania; tras su muerte, desapareció del repertorio hasta ser
redescubierta en los siglos XIX y XX.