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Aspecto Economico Peru

La economía peruana ha entrado en un periodo de desaceleración debido a factores internos como bajos salarios y corrupción, y externos como la crisis económica global. A pesar de una recuperación del PIB en 2021, el mercado laboral sigue débil, especialmente para mujeres y jóvenes, y la inflación ha superado el rango objetivo. Se proyecta un crecimiento del 11.3% para finales de 2021, con una disminución de la pobreza y un déficit fiscal en reducción.
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Aspecto Economico Peru

La economía peruana ha entrado en un periodo de desaceleración debido a factores internos como bajos salarios y corrupción, y externos como la crisis económica global. A pesar de una recuperación del PIB en 2021, el mercado laboral sigue débil, especialmente para mujeres y jóvenes, y la inflación ha superado el rango objetivo. Se proyecta un crecimiento del 11.3% para finales de 2021, con una disminución de la pobreza y un déficit fiscal en reducción.
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ASPECTO ECONOMICO PERU

En el Perú en lo económico, luego de un periodo de crecimiento, se ingresó a


un momento de “desaceleración” de la economía, lo cual es producto de varios
factores tanto internos como externos. En lo interno, se pueden considerar
elementos que afectan a la demanda interna, como los bajos salarios, el
incremento del tipo de cambio (que ha pasado de 3.03 soles por USD a inicio
del 2015 a los 3.48 soles que actualmente bordea), la inseguridad ciudadana,
denuncias sobre corrupción que incrementan la desconfianza en el Estado y
sus instituciones, inflación, menor oferta interna de bienes de consumo que
ahora son importados, etc. Y a nivel externo, la crisis económica externa que
afecta a las exportaciones (1,127 millones de dólares en el 2014, cifra que
representa la mitad de las importaciones, que alcanzaron los 2,295 millones de
dólares en el mismo año), la todavía lenta recuperación de Estados Unidos, la
difícil situación financiera que atraviesa Europa y la desaceleración de la
economía en China, con la consecuente caída de los precios de las materias
primas que el Perú exporta.
En la primera mitad de 2021, el PIB real rebotó fuertemente y creció un 20,9 %
interanual, volviendo a su nivel anterior a la pandemia. Esta recuperación fue
impulsada por la flexibilización de las restricciones de movilidad, una ejecución
acelerada de las obras públicas y la reanudación de proyectos de inversión
privada. Sin embargo, la recuperación del mercado laboral ha sido lenta y el
empleo de Lima en empresas de más de 10 trabajadores todavía se
encontraba un 20% por debajo de su nivel anterior a la pandemia en agosto
último. Las mujeres y los jóvenes se han visto afectados de manera
desproporcionada por la pérdida de empleos formales. Por otro lado, la
inflación anual alcanzó el 5,4% en setiembre, significativamente por encima del
rango objetivo de 1%-3%. El aumento global del precio de los alimentos y la
energía y la depreciación de la moneda nacional son los principales factores
que impulsan el repunte de la inflación.
Para el cierre de 2021 se proyecta que la economía peruana continuará
recuperándose, pero a un ritmo más lento que en el primer semestre. Se
espera un crecimiento del 11.3%, impulsado por la recuperación de la demanda
interna y las exportaciones. Además, a pesar de la lenta recuperación del
mercado laboral, se proyecta un descenso en la pobreza este año a 29.8%,
apoyado en una nueva ronda de transferencias monetarias. Por otro lado, se
espera que el déficit fiscal disminuya al 4,5% para fin de año y al 3,5 por ciento
del PIB en 2022, en línea con las metas fiscales.
ASPECTO ECONOMICO

Estados Unidos es la mayor economía a nivel mundial, por sobre China. Tras
una década de crecimiento, el crecimiento del PIB fue negativo en 2020 (-4,3%,
FMI) tras la crisis de COVID-19, ahondado por las crecientes desigualdades e
infraestructuras obsoletas, que están ralentizando el potencial crecimiento del
PIB. A pesar de la firma de un acuerdo comercial parcial en enero de 2020, las
tensiones comerciales persisten con China; la mayoría de los aranceles se
mantienen (19% en promedio a principios de 2020, en comparación con 3% a
inicios de 2018). Por lo que se puede prever a partir del programa del nuevo
presidente electo Joe Biden, las amenzas comerciales contra Europa debiesen
desaparecer, mientras que las tensiones comerciales con China debieran bajar
de tono. Tras una contracción profunda en el segundo trimestre de 2020, que
reflejó el impacto de las medidas de confinamiento, la economía de Estados
Unidos repuntó con fuerza con una tasa anualizada de 33,1%, aunque la
segunda ola de infecciones generó nuevas restricciones, haciendo que la
situación fuese aún más incierta. Según las previsiones del FMI en octubre de
2020, el crecimiento del PIB debiese repuntar a 3,1% este año, con una
estabilización en torno a 2,9% en 2022, asumiendo que la crisis global
disminuya gracias a las diferentes vacunas contra el COVID-19. En la
actualización más reciente de sus Perspectivas sobre la Economía Mundial, el
FMI revisó sus proyecciones de crecimiento para Estados Unidos, indicando un
5,1% en 2021 y un 2,5% en 2022 (lo que corresponde a una diferencia de +2%
y -0,4% respectivamente con respecto a la proyección de la OMC de octubre
de 2020).
En 2020, el déficit presupuestario llegó a un nivel récord de 15% como
resultado de las medidas adoptaras para mitigar el impacto de la crisis de
COVID-19 (en torno a 14% del PIB). Este déficit presupuestario debiese
disminuir progresivamente en 2021 y 2022 (a 7,6% y 6,1% respectivamente,
FMI). La relación entre la deuda del gobierno y el PIB, que ya experimenta una
tendencia al alza en los últimos años, se incrementó considerablemente
durante 2020 para financiar el gasto para apoyar a los hogares y negocios,
llegando a 131,2%. Se prevé que esta tendencia continúe, llevando el déficit a
134,5% del PIB en 2022. Estados Unidos, sin embargo, goza de una flexibilidad
financiera inigualable, en cuanto emisor del dólar americano, la mayor divisa de
reserva en el mundo. El plan de estímulo multimillonario del presidente electo
Joe Biden podría llegar a un aumento del gasto de 5,4 billones USD en la
próxima década en áreas como la infraestructura, energía limpia, manufactura,
educación y salud, mientras que los impuestos sobre ingresos altos y
corporativos debieran aumentar en 3,4 billones USD en 10 años. Según el FMI,
la tasa de inflación bajó en 1,5% en 2020 (en comparación con 1,8% un año
antes, debido a la presión sobre los ingresos de los hogares y los bajos precios
energéticos), bajo el objetivo de 2% fijado por la Fed. No obstante, se prevé
que la inflación salte a 2,8% en 2021, antes de bajar nuevamente a 2,1% el año
siguiente, aunque esto depende en buena medida de los resultados del
mercado laboral.
El impacto de la crisis de COVID-19 fue particularmente duro para el mercado
laboral de Estados Unidos. Según la Situación Laboral de diciembre de 2020
descrita por la Oficina de Estadísticas Laborales, en noviembre la tasa de
desempleo se inclinó a 6,7%; está tasa bajó 8% con respecto a su cifra más
alta reciente en abril, pero es 3,2% más elevada que en febrero. El número de
personas desempleadas, de 10,7 millones, siguió bajando en noviembre, pero
sigue siendo 4,9 millones más alto que en febrero. El FMI prevé una tasa de
desempleo de 7,3% en 2021, que bajará nuevamente en 2022 a 5,7%. Los
ciudadanos estadounidenses gozan de uno de los PIB per cápita más elevados
del mundo, estimado en 65.118 USD en 2019 por el Banco Mundial. No
obstante, las políticas actuales de salud pública tienden a empeorar las
desigualdades: el número de personas sin seguro de salid aumentó durante la
administración de Trump. En 2019, había 34 millones de personas en la
pobreza, aproximadamente 4,2 millones menos que en 2018 (U.S. Census).
Según un estudio de la Universidad de Columbia, sin embargo, la tasa de
pobreza mensual aumenté de 15% a 16,7% desde febrero a septiembre de
2020 debido a la crisis generada por la pandemia de COVID-19.

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