On purpose
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Rating: Teen And Up Audiences
Archive Warning: No Archive Warnings Apply
Category: M/M
Fandoms: Formula 1 RPF, Formula 2 RPF
Relationships: Andrea Kimi Antonelli/Oliver Bearman, Andrea Kimi Antonelli &
Oliver Bearman
Characters: Oliver Bearman, Andrea Kimi Antonelli
Additional Tags: 2024 Formula 2 Season, 2024 Formula 1 Season, Slow Build, Slow
Burn, Fluff and Angst, Domestic Fluff, Hurt/Comfort, Emotional
Hurt/Comfort, Developing Relationship, Emotional Vulnerability,
Mutual Pining, Oliver Bearman Needs a Hug, Andrea Kimi Antonelli
Needs a Hug, Protective Andrea Kimi Antonelli, Love Confessions,
Getting Together, Insecure Oliver Bearman, Awkward Flirting, Sweet
Oliver Bearman, Birthday Fluff, Birthday Presents, Conversations,
Cuddling & Snuggling, Literal Sleeping Together, Andrea Kimi
Antonelli Loves Oliver Bearman, Oliver Bearman Loves Andrea Kimi
Antonelli, why isn't that a tag, Andrea Kimi Antonelli Crashes, Oblivious
Andrea Kimi Antonelli, Friends to Lovers, Cute Ending, Protectiveness,
Sexual Tension, Feelings Realization, Self-Esteem Issues, Anxiety,
Oliver Bearman Gets a Hug, Comfort, Mental Breakdown, Self-Doubt,
Self Confidence Issues, Self-Acceptance, Español | Spanish
Language: Español
Series: Part 2 of Tu Intención
Stats: Published: 2025-05-03 Words: 2,566 Chapters: 1/15
On purpose
by cozy_sunshine
Summary
Ollie estaba nervioso cuando anunciaron quién iba a ser su compañero de equipo en 2024. Un
prodigio que se saltaba la Fórmula 3 y todo el mundo afirmaba que iba a ser el próximo
Lewis Hamilton o Max Verstappen.
Andrea Kimi Antonelli.
Futuro Campeón del Mundo de Fórmula 1.
POV Ollie
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Ollie estaba nervioso cuando anunciaron quién iba a ser su compañero de equipo en 2024. Un
prodigio que se saltaba la Fórmula 3 y todo el mundo afirmaba que iba a ser el próximo
Lewis Hamilton o Max Verstappen.
Andrea Kimi Antonelli.
Futuro Campeón del Mundo de Fórmula 1.
Un chico un año más joven que él. Un piloto italiano que rehuía la sombra y legado de la
scuderia rosso corsa por el brillo plateado del equipo que había otorgado la mayor parte de
sus campeonatos a una de las futuras leyendas del deporte. Sin siquiera otorgarle una mirada
al reflejo carmesí, a pesar de lo esperado. Creando esperanzas surrealistas y rompiendo
expectativas pintadas de rojo sangre.
Ollie había escuchado innumerables historias sobre Kimi Antonelli, historias que hablaban de
un talento puro, casi sobrehumano, que lo había llevado a destacarse en cada categoría en la
que había competido. Kimi no era solo otro piloto joven y prometedor; era un fenómeno,
alguien destinado a cambiar el deporte. Afectaría a la categoría como lo había hecho
Sebastian Vettel antes que él.
El día que se conocieron en la sede del equipo, sintió un nudo en el estómago. A pesar de que
ya habían interaccionado, ahora iba a ser distinto. Iban a ser pilotos de PREMA juntos.
Había visto a Kimi en las noticias, en los circuitos, siempre rodeado de rumores y
especulaciones sobre su futuro. Pero en persona, tenía una presencia diferente. Su mirada
intensa parecía evaluar cada detalle, cada persona a su alrededor, y Ollie no pudo evitar
preguntarse qué pensaba de él.
La presentación fue breve, casi formal, pero no pudo ignorar la chispa de algo más que
percibió en los ojos del otro cuando estrecharon sus manos por primera vez. Un escalofrío
recorrió su espalda, y no pudo evitar pensar que sería una temporada interesante.
Mientras se preparaban para la temporada, la relación entre ambos se fue transformando.
Ollie sentía la presión de estar a la altura de lo que se esperaba de él, no solo como el
veterano en el equipo, sino también como el compañero de Kimi Antonelli.
La sombra del italiano era alargada y, aunque intentaba no dejarse intimidar, Ollie no podía
evitar sentirse un poco eclipsado por el brillo del joven prodigio. Sentía la necesidad
constante de demostrar que merecía su lugar en el equipo y en su camino a Fórmula 1, que no
estaba allí solo para completar el cuadro, sino para ser un verdadero competidor.
Sin embargo, con el paso del tiempo, Ollie comenzó a notar un cambio en su dinámica. Kimi,
a pesar de su reputación y del aura casi sobrenatural que lo rodeaba, no era inaccesible ni
distante. De hecho, había algo en la forma en que Kimi se comportaba con él que lo
desarmaba. Lo trataba con una calidez inesperada, un tipo de camaradería que no había
anticipado. Había momentos en los que las bromas surgían de manera natural entre ellos,
rompiendo la tensión que Ollie había sentido al principio.
El roce hace el cariño, después de todo. Ya bromeaban entre ellos y comían juntos con
frecuencia, buscando mesas apartadas en las que pudieran hablar sin la presión de los ojos
curiosos o las charlas pesadas con mecánicos e ingenieros. Había una facilidad creciente en
sus interacciones, una comodidad que ambos encontraban en la presencia del otro.
A veces, mientras compartían una comida o simplemente paseaban por el paddock, Ollie se
encontraba observando a Kimi, fascinado por cómo alguien tan joven podía llevar consigo
tanto peso sin titubear. Respondiendo preguntas con maestría natural y enfrentando críticas
sin titubear. Y sin embargo, cada vez que Kimi sonreía, le dirigía una palabra amable o
simplemente se sentaba a su lado después de buscarlo con la mirada en una habitación, Ollie
sentía que esa carga se volvía un poco más ligera.
Había algo especial en la forma en que Kimi lo miraba, como si viera en él algo más de lo
que Ollie veía en sí mismo.
Esa relación, que había comenzado con tanta incertidumbre, se estaba consolidando en algo
más significativo. Ollie ya no veía a Kimi solo como el prodigio destinado a ser una leyenda,
sino como alguien con quien compartir el viaje, alguien con quien podía ser él mismo porque
sabía que no sería juzgado en ningún momento. Una persona que comprendía (quizá mejor
que nadie) lo que sentía en ese momento.
Aun así, se dio cuenta de que cuanto más cercanos se volvían, más atención requería el
italiano. Kimi tenía una manera de reclamar su tiempo que no dejaba mucho espacio para los
demás. Era sutil, casi imperceptible para cualquiera que no lo conociera como estaba
llegando a hacer él. Una invitación casual para cenar juntos después de un largo día de
pruebas, una conversación que se extendía más allá de lo necesario en el garaje, o incluso
esos momentos en los que simplemente aparecía a su lado de la nada.
Kimi no era de los que expresaban sus emociones personales abiertamente, y eso solo hacía
que se preguntara más sobre lo que realmente pasaba por su mente. Había momentos en los
que deseaba desesperadamente que se abriera, que dejara de esconder lo que realmente sentía
tras esa fachada de seguridad. Quería entenderle, conocer lo que había detrás de esa máscara
inquebrantable, pero sabía que eso solo pasaría si Kimi así lo permitía.
¿Era inseguridad? ¿Miedo a ser dejado de lado? O tal vez, solo una manera de Kimi de
proteger algo que valoraba más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Deseaba poder entrar en esa parte que mantenía oculta, pero sabía que presionarlo demasiado
podría hacer que se alejara, y eso era lo último que quería. En el fondo, lo que más anhelaba
era que Kimi confiara en él lo suficiente como para mostrarle quién era realmente, sin
reservas, sin miedos. Pero hasta que ese momento llegara, Ollie tendría que navegar por las
aguas de su relación con cuidado.
A medida que la amistad entre ellos florecía, Ollie no podía evitar sentirse cada vez más
intrigado por el enigma que era Kimi Antonelli.
Las veces que Ollie intentaba acercarse a un lado más personal de su compañero, se
encontraba con una barrera. No era que lo rechazara o lo apartara, sino que solo cambiaba de
tema, o disfrazaba sus emociones con una sonrisa o una broma. Era frustrante, porque quería
conocerlo más a fondo, quería entender lo que pasaba por su cabeza cuando las cámaras
desaparecían y las luces del circuito se apagaban. Pero Kimi, con esa naturalidad suya, se las
arreglaba para mantener las cosas en la superficie, como si temiera que dejarlo entrar
significara perder algo de ese control que tanto valoraba.
Lo que más extraño le parecía era que, a pesar de ese carácter retraído del menor, este estaba
muy interesado en conocerle a nivel personal. Algo que no daba señales de querer reciprocar
en ningún momento, y que frustraba al británico.
A veces se sentía abrumado por la magnitud de todo lo que Kimi representaba. No era solo el
hecho de que fuera un prodigio, sino que parecía que todos en el equipo, e incluso en el
paddock, gravitaban hacia él. Kimi tenía un carisma que atraía a la gente, una luz que hacía
que todos quisieran estar cerca de él, pero que también hacía que Ollie se sintiera, en
ocasiones, como si estuviera a la sombra. No era fácil estar al lado de alguien que, a pesar de
su juventud, ya era considerado el futuro del automovilismo. No podía evitar compararse con
él, y aunque sabía que era un piloto talentoso por derecho propio, había momentos en los que
sentía que no estaba a la altura, como si su propio brillo se viera opacado por el resplandor
del italiano.
Esa inseguridad a veces lo carcomía por dentro. Se esforzaba por mantenerse fuerte, por
demostrar que también podía estar a ese nivel, pero había días en los que las dudas lo
asaltaban, en los que se preguntaba si el equipo y la prensa solo lo veían como el "otro"
piloto, el que estaba ahí para complementar al verdadero talento. El leal escudero. Esa
presión era un peso constante en su mente, y aunque Kimi nunca lo hacía sentir menos, Ollie
no podía evitar la comparación. Kimi parecía moverse por la vida con una facilidad que le
costaba replicar, había momentos en los que la sensación de no estar a la altura era
insoportable.
Pero, a pesar de todo, Ollie no podía imaginar su vida sin esa presencia constante. Kimi, con
todas sus complejidades, se había convertido en alguien esencial para él. Había una confianza
creciente entre ellos, una conexión que se fortalecía con cada día que pasaban juntos, y
aunque Ollie todavía se preguntaba qué significaba todo eso, sabía que estaba dispuesto a
seguir adelante, esperando el día en que Kimi finalmente se abriera por completo,
mostrándole ese lado de sí mismo que tan celosamente guardaba.
Las luces suaves del atardecer se filtraban a través de las cortinas mientras Ollie y Kimi
estaban sentados en la cama de este último. Habían terminado con el trabajo del día y habían
decidido pasar el rato juntos, como ya tenían por costumbre.
Kimi, con las piernas cruzadas en la cama, se apoyaba en la pared mientras jugaba con un
llavero que tenía entre las manos. Ollie estaba sentado a su lado, recostado contra la cabecera,
con las piernas encogidas y el cuerpo mirando en dirección al otro.
—Allora, orsetto —comenzó Kimi, usando uno de sus apodos habituales para Ollie, con una
sonrisa juguetona. Esa palabra que no fallaba en provocar que una curva se dibujase en su
rostro—. ¿Qué planes tenemos para esta noche? ¿Otra vez película y cena?
Rodó los ojos y le lanzó una mirada divertida. —¿Y tú, Antonelli? ¿No tienes ningún plan
secreto preparado? Siempre tienes algo bajo la manga —comentó, rememorando alguna vez
en la que el otro, efectivamente, sí había preparado algo para la tarde.
Kimi se encogió de hombros, aún sonriendo. —No, solo quería relajarme un rato —dijo,
estirándose en la cama hasta quedar recostado, con los brazos detrás de la cabeza—. Pero si
tienes alguna idea divertida, soy todo oídos.
Ollie lo miró, sintiéndose más relajado al verlo tan despreocupado. Le sorprendía lo fácil que
era para él alternar entre la seriedad y esta faceta juguetona.
—Podríamos cenar y ver algo en la tele, como la última vez —sugirió, acomodándose mejor
en la cama—. O podríamos simplemente hablar. No sé, siento que siempre hay algo más que
no te cuento.
Kimi levantó una ceja, curioso. —¿Ah, sí? ¿Qué me estás ocultando, Ollie? —preguntó, con
una mezcla de burla y genuino interés—. Qualcosa di eccitante?
Ollie se rió suavemente, negando con la cabeza. —No es nada emocionante, es solo… no sé,
a veces siento que hablamos mucho del equipo y de la temporada y poco de otras cosas —
dijo, observando a Kimi con atención—. Y quiero saber más de ti. Kimi. No solo el piloto.
Kimi se quedó en silencio por un momento, su expresión se suavizó, y se incorporó un poco,
acercándose a Ollie.
—Capisco —respondió con voz más baja—. Tienes razón, a veces me olvido de que hay más
en la vida que solo carreras.
Ollie asintió, sonriendo. Feliz de que entendiera su punto de vista. —Esatto. ¿Qué te gusta
hacer cuando no estás en la pista? Algo que no sea el simulador, obviamente —bromeó,
dándole un pequeño golpe en la pierna con el pie.
Kimi se rió, su sonrisa volviendo a iluminar su rostro.
—Eh, me gusta cocinar. No soy un gran chef, pero me recuerda a casa —confesó,
sorprendiendo al británico—. Y me encanta la música. Siempre llevo auriculares encima.
—¿En serio? No lo hubiera imaginado —respondió, genuinamente interesado y algo
asombrado de que Kimi por fin le diera respuestas más elaboradas de sus gustos—. ¿Y qué
tipo de música escuchas?
Kimi ladeó la cabeza mientras pensaba. —Un poco de todo, pero sobre todo rock italiano y
algo de electrónica —respondió, observando a Ollie con curiosidad—. E tu? ¿Algo que no
sepa de ti, orsetto?
—Me gusta dibujar —admitió encogiéndose de hombros, su cara algo enrojecida. No solía
contarle eso a mucha gente—. Lo hago cuando quiero relajarme, me ayuda a despejar la
mente.
Kimi lo miró con una expresión de sorpresa. —È fantastico —dijo, sonriendo con admiración
—. Quizá algún día puedas enseñarme algo de lo que has hecho.
Ollie sonrió algo nervioso, sintiéndose avergonzado recordando que las últimas páginas de su
cuaderno tendrían que desaparecer para poder mostrárselo. Últimamente tenía la manía de
trazar unos rizos chocolate y unos ojos marrones muy familiares.
Sí, definitivamente tendría que arrancar unas cuantas hojas.
—Tal vez. Podríamos intercambiar pasatiempos, yo te enseño mis dibujos y tú me enseñas a
cocinar —ofreció, pensando únicamente en Kimi cocinando y tomando su mano para
ayudarlo a cortar algo y…
El menor rió y asintió, dándole una pequeña palmada en la rodilla. —Eso haremos, orsetto —
dijo, con una sonrisa que hizo que Ollie se sintiera cálido por dentro.
La conversación continuó, fluida y natural, con Kimi y Ollie compartiendo más detalles de
sus vidas fuera del asfalto. Mientras hablaban, la noche avanzaba y las luces del atardecer
dieron paso a una penumbra tranquila.
El mayor, relajado, se dejó caer más cerca de Kimi, apoyando su cabeza en el hombro del
italiano con una familiaridad que ambos habían aprendido a disfrutar, dejando que este
trazara círculos con sus dedos a través de su camiseta.
Era un gesto pequeño, casi imperceptible, pero lleno de significado en su creciente amistad.
Sentía el calor del cuerpo de Kimi a través de la delgada tela, y aunque intentó mantenerse
concentrado en la conversación, su mente vagaba hacia esa conexión silenciosa que se estaba
formando entre ellos. Agradecido, pensó que por fin estaba consiguiendo descubrir esas
partes que el otro tan celosamente escondía.
El británico, con los ojos entrecerrados, se relajó por completo en el hombro, como si el peso
del mundo se hubiera desvanecido. Y, aunque no decía nada, la tranquilidad en la postura del
menor hablaba más de lo que las palabras podrían expresar. En ese momento, el piloto
prodigio no era el chico de quien todos hablaban, sino solo un joven disfrutando de la
compañía de alguien con quien se sentía cómodo.
Le gustaba eso, que Kimi estuviera calmado.
—Sabes, Ollie —murmuró, rompiendo el silencio que se había formado—, nunca pensé que
sería tan fácil encontrar a alguien con quien estar tan a gusto en el equipo.
Sonrió, dirigiendo la mirada hacia el italiano. —Creo que yo tampoco lo esperaba —
respondió, su voz suave—. Pero me alegro de que haya sido así.
Kimi giró la cabeza ligeramente, sus ojos encontrando los de Ollie. Había una suavidad en su
mirada, una que solo Ollie había llegado a ver en esos momentos de quietud.
—Grazie, orsetto —dijo simplemente, pero la sinceridad en sus palabras hizo que Ollie
sintiera un nudo en el pecho.
No respondió de inmediato, simplemente asintió y se acercó un poco más al cuerpo cálido
que lo sostenía, cerrando los ojos como si pudiera quedarse dormido en cualquier momento.
El silencio se asentó de nuevo, cómodo, lleno de una paz que ambos necesitaban. Sin las
presiones del equipo, sin la mirada del mundo sobre ellos, solo estaban Ollie y Kimi.
Y, en ese instante, eso era todo lo que necesitaban.
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