Importante
Importante
RESUMEN ABSTRACT
El artículo aborda un componente clave del urba The article approaches a key component of blue ur
nismo azul: los lagos urbanos naturales y artificia banism: urban lakes, whether natural or artificial. It
les. Se estudia la relación de estos cuerpos de agua studying the close relationship of these bodies of
con el origen de las ciudades, así como su deterio water with the origin of cities and its deterioration
ro al ser transformados con el tiempo en vertederos to be transformed over time in landfills of residential
para aguas residuales e industriales. Se analizan: and industrial wastewater. It's analysed: the servic
los servicios y beneficios que estos espacios azules es and benefits that these blue spaces bring to cities
aportan a las ciudades y al ambiente; los fenóme and environmental; the phenomena involving higher
nos que representan mayores amenazas; y algunos threats; and some elements for its restoration or re
elementos para su restauración o rehabilitación. Se habilitation. It is concluded that rehabilitate or restore
concluye que es labor de los planificadores y diseña urban lakes wherever they are degraded is a task
dores urbanos rehabilitar o restaurar los lagos urba of urban planners and designers.
nos allí donde se encuentren deteriorados, y proponer
la construcción de lagos artificiales en las ciudades
que carecen de ellos.
Palabras clave: Espacios azules, ecosistemas acuáti Key words: Blue spaces, aquatic ecosystems, urban
cos, diseño urbano, ecohidrología. design, ecohydrology.
INTRODUCCIÓN
Desde la antigüedad las ciudades se han localizado cerca de ríos y lagos, de manera que la evolu
ción y la sustentabilidad de la forma urbana han dependido estrechamente de su relación con el agua.
La historia del urbanismo da prueba de ello: en torno al río Éufrates —actual Irak— surgió hace
4.700 años Ur de Caldea, considerada por muchos historiadores como la primera ciudad-estado del
mundo. En el año 680 a. C., sobre la orilla izquierda del mismo río, fue reconstruida la ciudad de
Babilonia por última vez. Siglos después, en el año 52 a. C., las legiones del Imperio Romano fun
daban Luteria en el lugar donde cruzar el Sena era más fácil, es decir, en la ile de la Cité, el corazón
mismo de París. Los romanos fundaron centenares de ciudades en la cuenca del Mediterráneo y
en el norte de Europa, todas ellas en torno a la desembocadura, la confluencia o las márgenes de
uno o más ríos. Ejemplo de ello son las fundaciones de Londinium, actual Londres, en las márgenes
del Támesis; Barcino, hoy Barcelona, en la desembocadura del Llobregat; Vindobona, actual Viena,
a orillas del Danubio; Burdigala, hoy Burdeos, en la desembocadura del Garona; y Lugdunum, hoy
Lyon, en la confluencia del Soana y el Ródano, por solo citar unos pocos ejemplos (Cary & Scullart,
1975; Helal Ouriachen, 2011; Morris, 1984). De igual importancia para el surgimiento y la sostenibi-
lidad de las ciudades han sido los lagos y las lagunas. En Mesoamérica, sobre el lago de Texcoco
—hoy sepultado bajo la capital de México—, los aztecas construyeron la ciudad de Tenochtitlan. En
Suramérica, en torno a la laguna Rodrigo de Freitas, los colonizadores portugueses levantaron la
ciudad de Río de Janeiro. En Norteamérica, en las márgenes del lago Ontario, los colonos ingle
ses construyeron la fortificación de Fort York, asentamiento que años después se transformaría en
la ciudad de Toronto; y en el siglo XIX, en torno al lago Míchigan, se consolidó la ciudad de Chicago
(Espinosa-Castillo, 2008; Morris, 1984; Rodrigues, 2012).
Pero gran parte de los ríos y lagos en torno a los cuales surgieron y se consolidaron tantos asen
tamientos humanos sufrieron, paradójicamente, la rápida degradación de la calidad de sus aguas
por efecto de las descargas domésticas e industriales provenientes de las ciudades. A mediados del
siglo XIX gran parte de las ciudades industriales habían alterado y degradado física y químicamente
los cuerpos de agua que les dieron origen. Gandy (2004) se refiere a la relación agua-ciudad en el
período decimonónico como a un caos generalizado gracias al cual se incubó la ‘ciudad bacterioló
gica'. Una urbe insana, insalubre y antihigiénica, que en Europa y América dio origen a numerosas
epidemias de cólera, viruela y otras enfermedades contagiosas que cobraron innumerables vícti
mas. Frente a esta oleada de mortalidad que se inició a principios del siglo XIX y se extendió hasta
bien entrado el siglo XX, surgió, desde las ciencias de la salud, el concepto de ‘higienismo', y de su
mano, la primera legislación sanitaria que fue el “precedente directo de la legislación urbanística”
(Benevolo, 1994, p. 122). Los higienistas se enfocaron en los residuos sólidos y líquidos acumu
lados caóticamente en las ciudades de aquel tiempo, que impactaban de grave manera la salud
humana (Lederer & Kral, 2015). En consecuencia, una de sus más importantes propuestas fue la
de conducir las aguas residuales mediante tuberías subterráneas, para que no se mezclaran con
las potables ni contaminaran el ambiente urbano. Así surgió el sistema de alcantarillado moderno
(Benevolo, 1984).
Si bien el higienismo permitió que las ciudades mejoraran sus condiciones de salubridad, no
detuvo las descargas en los cuerpos de agua, ni las redujo, de modo que para las décadas de 1960
y 1970 los ríos, lagos y lagunas —que formaban parte o se hallaban cerca de las ciudades—, se ha
bían convertido en vertederos a cielo abierto de residuos sólidos y líquidos altamente peligrosos, y
por ende, sus aguas carecían de vida (Manly & Owen, 1970; Danielopol, 1976; Williams et al., 1978;
Domingos et al., 2012). Esta violenta degradación de la naturaleza, los ecosistemas y la biodiversi-
dad generada por la especie humana, fue una de las muchas razones que dieron pie al movimiento
ambientalista, una corriente ideológica que, en cuanto a las aguas urbanas, logró sentar las bases
para un cambio de significado y valoración. Gracias al ambientalismo algunos cuerpos de agua
urbanos dejaron de ser vertederos domiciliarios e industriales, e iniciaron un lento y prolongado
proceso con miras a su restauración, rehabilitación o recuperación; como el río Yarra en Melbourne,
Australia, un ecosistema acuático y urbano que hoy se encuentra plenamente saludable (Brown &
Clarke, 2007). No obstante, otros muchos —como el río Bogotá, por ejemplo— están en vísperas
de iniciar su propio proceso de descontaminzación, recuperación o restauración.
De otro lado, los sistemas tradicionales de drenaje urbano, o sea, los sumideros superficiales y
las tuberías subterráneas cuyo objetivo es extraer las aguas pluviales de las ciudades, han eviden
ciado en los últimos veinte años su total obsolescencia (Bacchin et al., 2014; Cherrared et al., 2007;
Nelson et al., 2007). Lo anterior por dos razones: no dan abasto al rápido incremento demográfico
de las ciudades —por su difícil posibilidad de ensanche—; y permiten e incluso fomentan inunda
ciones urbanas incontrolables como las acontecidas recientemente en ciudades de África (Wade
et al., 2009), América (Carvajal-Escobar, 2011; Peterson et al., 2013; Santiago Lastra et al., 2008),
Asia (Heikkila & Huang, 2014; Ranger et al., 2011), Europa (Goransson, 2013; Hilker et al., 2009;
Redaud et al., 2002; Thieken et al., 2016) y Oceanía (Wilby & Keenan, 2012). Otra problemática
asociada a los sistemas de drenaje convencionales es que contribuyen a la contaminación de las
aguas superficiales y subterráneas de las ciudades, porque recogen las escorrentías pluviales que
inevitablemente arrastran consigo tres tipos de contaminantes: residuos de derivados del petróleo,
dióxido de carbono y metales pesados (Azizuddin et al., 2014; Calderón et al., 2009; Zhang et al.,
2012).
MÉTODOS
La investigación contó con tres momentos: (i) obtención de conocimiento sobre el objeto de estudio:
revisión bibliográfica enfocada a los lagos urbanos, incluyendo los servicios ambientales que brin
dan a las ciudades y a los ecosistemas; los fenómenos de origen antrópico que más los afectan y
algunos elementos esenciales para su restauración; (ii) elaboración del modelo de procedimiento
y método de análisis; y (iii) análisis de la información e interpretación de los resultados.
RESULTADOS
En las últimas décadas los lagos urbanos han cobrado gran importancia por sus cualidades estéti
cas que realzan y otorgan sentido a los ambientes urbanos; por ser lugares donde los ciudadanos
pueden entrar en contacto con la naturaleza; por ser escenarios óptimos para la recreación y el
turismo; por su capacidad para conducir y almacenar agua, regular el clima, fortalecer el ciclo hi
drológico, gestionar las aguas pluviales y contribuir con la conservación de la flora y la fauna, entre
otras cosas (Chaudhry et al., 2013; Voigt et al., 2014; Volker et al., 2013).
A nivel del paisaje los lagos urbanos aportan a la ciudad dos importantes facetas: por un lado gene
ran espacios abiertos y amplios, opuestos a la congestión y la estrechez características de las zonas
urbanizadas, y por otro, permiten la contemplación del agua, en algunos casos acompañada por la
1 Es decir: ríos, quebradas, canales, lagos, lagunas, estanques, humedales, e incluso las áreas costeras.
2 Concepto espacial surgido en la década de 1990 en los Estados Unidos que comprende la red de espacios urbanos ver
des, con el fin de planificarlos para aprovechar los servicios ambientales y ecológicos que por naturaleza ellos proporcio
nan a las ciudades. La Infraestructura Verde incluye tres elementos: las áreas de reserva natural; los parques de cualquier
tamaño; y los cuerpos de agua junto con sus rondas hídricas (Remolina, 2011).
presencia significativa y enriquecedora de diversas especies de aves acuáticas (Zhang et al., 2015).
Estos atributos tan particulares, que reducen el estrés e incrementan la sensación de tranquilidad a
quien los contempla (Nutsford et al., 2016), están siendo considerados materia de investigación por
las ciencias médicas. Volker & Kistemann (2010), por ejemplo, concluyen que la presencia de lagos
en las ciudades aporta bienestar físico y mental a la ciudadanía, por crear paisajes terapéuticos que
inciden positivamente en la salud pública. Por su parte Foley & Kistemann (2015) utilizan palabras
de la medicina contemporánea al considerar los lagos urbanos, pues según estos investigadores,
son fuente de salutogénesis3 en las ciudades. Es decir: son lugares —ambientes, entornos, ecosis
temas— que contribuyen de manera significativa en los procesos de fortalecimiento y restauración
de la salud humana. Enfoque que además evidencian los estudios de Tanaka et al. (1996) y Takano
et al. (2002), en los que se destaca la estrecha relación entre, el acceso de la población a los lagos
urbanos, y su la salud y longevidad.
3 La salutogénesis es un nuevo paradigma de las ciencias médicas que contrasta con la visión tradicional que se enfoca en
remediar o dar solución a las patologías. Su etimología proviene de ‘salud' y ‘génesis', por lo que puede significar: lo que
genera salud (Strümpfer, 1990).
ner especies locales funcionan como lugares de paso que facilitan el movimiento de muchas espe
cies a través del paisaje, especialmente de las aves, puesto que les sirven como lugar de descanso
y alimentación durante sus desplazamientos cotidianos, y además, a lo largo de sus migraciones.
Gran parte de la biodiversidad que reside en los lagos urbanos —que en ocasiones incluye espe
cies endémicas y en riesgo de extinción—, permanece en ellos a pesar de los vectores de estrés de
origen antrópico propios de las ciudades, como son el tráfico automotor, la contaminación del aire o
la polución de los cuerpos de agua, bien sea por materia orgánica o por metales pesados (Hassall,
2014; McCleery et al., 2014). Por contribuir de manera eficiente y eficaz en la conservación de la
avifauna, actualmente se adelantan planes para la conservación de los particulares ecosistemas
que establecen los lagos urbanos (Rajashekara & Venkatesha, 2014).
Otro importante aporte de los lagos a las ciudades es el económico. A ese respecto Chaudhry
et al. (2013) estudiaron el caso del lago Sukhna, en Chandigarh, India. Un cuerpo de agua artificial
que hizo parte del plan maestro que, en la década de 1950, propuso para esa ciudad Le Corbusier,
el afamado arquitecto del Movimiento Moderno.
El lago Sukhna se formó en 1958 mediante la construcción de una represa de tierra de tres kiló
metros de longitud y 14 metros de altura, sobre el Sukhna Choe, un drenaje de aguas pluviales. En
la actualidad cuenta con una extensión de 42 kilómetros cuadrados y es alimentado por dos torren
tes de montaña: el Kansal y el Nepli Choes. El lago Sukhna es uno de los lugares más importantes
para la recreación al aire libre y el turismo en el norte de la India (recibe casi un millón de turis
tas por año, la mayor parte nacionales, además de un buen porcentaje de extranjeros). Chaundhry
et al. destacan la importancia que, para la economía de la ciudad de Chandigarh, representa este
lago artificial que actualmente hospeda una amplia variedad de especies de aves acuáticas, por lo
que los investigadores consideran pertinete también promocionarlo como destino ecoturístico,
otro importante renglón de la economía del siglo XXI.
Los cuatro tipos de servicios ambientales que ofrecen los lagos a las ciudades son: aprovisiona
miento, regulación, cultura y apoyo. Los servicios de aprovisionamiento conciernen a la producción
de elementos propios de los ecosistemas, como agua, alimentos, energía y recursos genéticos. Los
servicios de regulación se refieren a los beneficios que generan los ecosistemas acuáticos sobre
las áreas urbanas: regulación del clima, purificación del agua, control de la erosión, y de otro lado, la
oportunidad de acceso a la naturaleza por parte de la ciudadanía. Los servicios culturales corres
ponden a los beneficios no materiales que surgen de los lagos urbanos, es decir: los valores educativos,
estéticos y espirituales que proporcionan a los habitantes de las ciudades, y además, la disposición
de espacios para actividades lúdicas y recreativas. Por último, los servicios de apoyo son indirectos
e incluyen la producción primaria, es decir, la base de todas las cadenas alimentarias, la producción
de oxígeno, la formación de suelo, el fortalecimiento del ciclo del agua y la disposición de hábitat para
innumerables especies de peces, anfibios y aves (Liu, 2014; Lundy & Wade, 2011; Volker et al.,
2013).
Cabe subrayar que, pese a los enormes beneficios y servicios que los lagos urbanos aportan a
las ciudades, al ambiente, al paisaje y a la ciudadanía, su estudio se ha pasado por alto histórica
mente, de manera que se trata de un campo de conocimiento con poca presencia en la literatura,
el cual solo recientemente ha cobrado interés para la comunidad científica (Elías-Fernández et al.,
2006; Noble & Hassall, 2015; Singh et al., 2016)
Desde la antigüedad los lagos urbanos fueron utilizados para almacenar aguas lluvias, garantizando
el suministro a la población, y eran altamente valorados sin importar si eran naturales o artificiales,
grandes y profundos o relativamente pequeños y poco profundos, porque incrementaban la calidad de
vida de los ciudadanos. Esta condición cambió radicalmente en el siglo XX puesto que la mayor parte
de estos cuerpos de agua se deterioraron y sus aguas fueron contaminadas por mala gestión por
parte de los seres humanos (Naselli-Flores, 2008). Pero ahora que retorna el interés por los lagos
urbanos y los múltiples servicios ambientales que ellos generan, es de gran importancia su cuidado y
conservación. Para contribuir con ese objetivo, a continuación se presentan algunas de las amenazas
que en la actualidad ponen en riesgo la salud de estos importantes elementos del urbanismo azul.
Sedimentación
En los lagos la capa de sedimento hace parte integral del ecosistema, y por ende, se establece un
sinnúmero de interacciones entre el cuerpo de agua y el material sedimentado. En los lagos natura
les los sedimentos actúan como depósito y fuente de nutrientes, y la calidad y cantidad de especies
de flora y fauna que habitan en el cuerpo de agua y sus márgenes, son factores que inciden direc
tamente en la tasa de sedimentación (Gunkel, 2003). Pero en los lagos urbanos la sedimentación
es un proceso que puede acelerarse o ralentizarse por factores antrópicos; y el contenido y las ca
racterísticas de los sedimentos pueden presentar grandes cantidades de elementos contaminantes,
como por ejemplo: partículas provenientes de la erosión de los materiales adyacentes; residuos in
dustriales, decantación atmosférica, vertimientos provenientes de alcantarillados, entre muchos otros
(Galán et al., 2009). Los procesos de urbanización afectan la cobertura vegetal natural y en conse
cuencia pueden incrementar la erosión del suelo, lo que lleva a una mayor afluencia de sedimentos
hacia los lagos, sean o no urbanos. En Virginia, Estados Unidos, Newman et al. (2006) realizaron
un estudio en el College Lake, un reservorio artificial construido en 1934 en la ciudad de Lynchburg,
que debido al crecimiento urbano de las últimas dos décadas ha acelerado de manera muy signi
ficativa sus procesos de sedimentación, al punto de perder la profundidad de sus aguas así como su
capacidad de almacenamiento. Según los investigadores, si no se toman medidas a tiempo, College
Lake corre alto riesgo de convertirse en un pantano para finalmente desecarse por completo.
Situación a la que se ve abocada una buena parte de los lagos urbanos. En cuanto a la calidad
y el contenido de los sedimentos de estos ecosistemas cabe señalar que en muchos casos se en
cuentran altas concentraciones de coliformes fecales y metales pesados (Almanza-Marroquín et al.,
2016), no obstante, una fracción menor pero importante del material sedimentario está conformada
por materia orgánica proveniente de fuentes naturales: detritus vegetal de plantas superiores, res
tos de microorganismos animales, partículas en suspensión arrastradas por la lluvia, y desechos
líquidos y sólidos provenientes de sectores urbanizados (Azizuddin et al., 2014). Por último, cabe
subrayar que los sedimentos de los lagos urbanos son importantes archivos de información am
biental que pueden actuar como ‘geocronómetros' que indican los cambios ambientales históricos
y presentan evidencias de todos los materiales, contaminantes o no, que a lo largo del tiempo han
ingresado a un lago (Guo et al., 2013).
Debido a que los lagos urbanos se encuentran muy expuestos a diversas fuentes contaminantes, la
calidad del agua experimenta, desde cambios moderados hasta severas alteraciones. Para evaluar
la calidad del agua en dos lagos urbanos de la ciudad de Mumbay, India, Ratheesh Kumar et al. (2015)
utilizaron el método estándar de la American Public Health Association (APHA, 2005), el cual incluye
un total de 22 parámetros físico-químicos: profundidad del agua, temperatura del agua, transparen
cia, pH, conductividad eléctrica, oxígeno disuelto (OD), demanda bioquímica de oxígeno, alcalinidad
total, fósforo reactivo, nitrato-nitrógeno, amoníaco-nitrógeno, carbono orgánico total, sodio, potasio,
calcio y metales pesados tales como cobre, cromo, níquel, hierro, magnesio y plomo. Además,
tomaron muestras del fitoplancton, puesto que por ser el productor primario en los ecosistemas
acuáticos, revela datos muy importantes sobre la salud y la calidad de los cuerpos de agua. En
cuanto a la contaminación orgánica consideraron los cinco índices propuestos por Nygaard, a partir
de los cuales se puede valorar la situación trófica de un lago particular, lo que incluye la presencia de
las algas planctónicas que se desarrollan en medios acuáticos contaminados, siendo considerados
tales grupos de algas como contaminación orgánica. A ese respecto también tuvieron en cuenta el
índice de Palmer, bajo el cual los cuerpos de agua se clasifican como oligotróficos,4 mesotróficos5
o eutróficos.6 También en la India, Tailor & Mankodi (2013) estudiaron la calidad del agua en dos la
gos de la ciudad de Vodadora, uno natural y el otro artificial. Ellos tuvieron en cuenta únicamente seis
parámetros químicos: oxígeno disuelto, pH, cloruro, dureza total7, fosfatos y nitratos.
Las escorrentías pluviales urbanas arrastran consigo una serie de sustancias contaminantes que,
en muchos casos, son descargadas directamente en los lagos urbanos. Se destacan: (i) residuos
de derivados del petróleo que van a parar a los cuerpos de agua, como hidrocarburos (gasolina y
diésel), lubricantes (aceites y grasas) y otra serie de aditivos (líquidos para frenos, entre otros) utili
zados por el parque automotor; y (ii) material generado por las emisiones vehiculares, especialmente
dióxido de carbono y metales pesados como aluminio, azufre, boro, bario, calcio, cadmio, cobalto,
cobre, cromo, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, níquel, plomo, potasio, sodio y zinc (Azizuddin
et al., 2014; Calderón et al., 2009; Zhang et al., 2012).
4 “Oligotrofia. Propiedad de las aguas de lagos profundos de alta montaña, con escasa cantidad de sustancias nutritivas y
poca producción de fitoplancton” (RAE en línea).
5 “Mesotrofia. Propiedad de las aguas de lagos con poca transparencia y escasa profundidad, que no son ni oligotróficos ni
eutróficos” (RAE en línea).
6 “Eutrofización. Incremento de sustancias nutritivas en aguas dulces de lagos y embalses, que provoca un exceso de fito
plancton” (RAE en línea).
7 “Se entiende por dureza total la suma de las durezas individuales debidas a los iones de calcio, magnesio, estroncio y bario
en forma de carbonato o bicarbonato” ([Link]).
La descarga de aguas residuales residenciales en lagos urbanos, es un fenómeno que afecta tanto
a los países en desarrollo como a los desarrollados. En los primeros, por lo general las redes de alcanta
rillado no abarcan la totalidad de las áreas urbanizadas, obligando a las comunidades que no tienen
acceso a este servicio público a verter las aguas servidas generadas por sus viviendas directa
mente en quebradas, ríos, lagos, lagunas y humedales urbanos, como reportan Ahmed et al. (2010)
en la ciudad de Dhaka, la capital de Bangladesh. Esta contaminación incide en los altos índices de
mortalidad infantil por enfermedades asociadas al consumo de aguas contaminadas con excretas
humanas. De otro lado, en las grandes ciudades de los países desarrollados, es tal la complejidad
de la infraestructura de aguas servidas y pluviales, que resulta difícil impedir la contaminación de
los grandes cuerpos de agua con contaminación fecal, como evidencian Newton et al. (2013) en el
lago Michigan, en la ciudad de Chicago; pero como las aguas de este lago no son utilizadas para
el consumo humano, no impactan de manera tan grave a la población urbana.
Exceso de nutrientes
Los lagos urbanos usualmente reciben una mayor cantidad de nutrientes que los no-urbanos, en
consecuencia, se produce una mayor eutrofización de sus aguas. Esto se debe a que las cuencas
urbanas captan una mayor carga de nutrientes por unidad de área que las rurales o naturales (Hu-
ser et al., 2016; Malakpour et al., 2016).
Eutrofización8
El estado trófico de un lago depende de la cantidad de nutrientes que contiene. Como ya se men
cionó, ese estado puede ser oligotrófico, mesotrófico o eutrófico. La concentración de nutrientes
(especialmente de fósforo) en el agua y los sedimentos de un lago, puede generar la eutrofización
o hipereutrofización del mismo. Cuando un lago contiene un exceso de nutrientes no existen limi
tantes que impidan el desarrollo de la biomasa, y por ende, el desarrollo de la flora no tiene límite.
Esto da paso a la proliferación de algunas especies de algas y plantas flotantes, llegando a densificarse
de manera tal, que cubren el espejo de agua, enturbian el agua e impiden el ingreso de la radiación
solar hasta el fondo del ecosistema. En consecuencia, en el fondo se detienen los procesos de
fotosíntesis9 y la producción de oxígeno, lo que transforma al ecosistema en un ambiente anóxico
(carente de oxígeno) en el que no sobreviven las especies que poblaban el lago cuando no se había
eutrofizado (Moreta Pozo, 2008; Rodríguez et al., 1997). Mientras que las entradas excesivas de
nitrógeno, patógenos y materia orgánica afectan la calidad del agua de manera natural, las entradas
excesivas de fósforo son la causa principal de la eutrofización cultural de los lagos (Huser et al.,
2016). Este fenómeno, que en el mayor número de casos se produce por causas antrópicas, define
la diversidad y la densidad de las comunidades planctónicas. Por lo general, mientras la eutrofiza-
ción incrementa la densidad de una especie (comúnmente las algas), se reduce verticalmente la
diversidad fitoplanctónica del ecosistema. Esta relación entre densidad y diversidad fue señalada en
1983 por Margalef (Nabout & Nogueira, 2011).
Las cianobacterias son los organismos fotoautótrofos10 más antiguos de la tierra y su capacidad
para producir oxígeno ha incidido de manera significativa en la conformación de la biósfera (Paerl
& Otten, 2013). En los lagos y lagunas se presentan principalmente en forma de algas, algunas de
las cuales pueden ser altamente tóxicas durante sus picos poblacionales (Quiros, 2004). Bajo
ciertas condiciones de temperatura, nutrientes, pH y otras variables fisicoquímicas, se pueden pre
sentar estos picos poblacionales, lo que genera amenazas para la salud humana dado el potencial
de algunos géneros para acumular toxinas a nivel intracelular, que pueden ser liberadas durante
los afloramientos, como sucede con el género Mycrocystis, entre otros. Los afloramientos de ciano-
bacterias se producen por la eutrofización y la sedimentación de los cuerpos de agua, por tanto, es
esencial controlar las fuentes externas que aceleran estos dos procesos (Kalaji et al., 2016; Waajen
et al., 2014). Las cianobacterias filamentosas que se encuentran en muchos lagos urbanos pueden
ser tóxicas tanto para los organismos acuáticos como para los seres humanos. Pineda-Mendoza et al.
(2012) estudiaron 17 cepas de cianobacterias filamentosas en tres diferentes lagos urbanos en la
Ciudad de México: uno en el Parque Ecológico de Chapultepec; el segundo en el Parque Ecoló
gico Alameda de Oriente; y el tercero en la Pista Olímpica de Remo y Canotaje ‘Virgilio Uribe' en
Cuemanco; y concluyeron que las microcistinas11 (MCs) son las principales toxinas sintetizadas por
8 “Eutrofización es el enriquecimiento de las aguas superficiales con nutrientes disponibles para las plantas. Si bien la eutro-
fización se produce en forma natural, normalmente está asociada a fuentes antropogénicas de nutrientes. El ‘estado trófico'
de los lagos es un concepto fundamental en la gestión de los mismos” (Moreno Franco et al., 2010, pag. 25).
9 “La fotosíntesis es el proceso por el cual las plantas, algas, cianobacterias y bacterias fotosintéticas convierten la energía
luminosa en energía química en forma de enlaces químicos y es la base de todas las cadenas alimenticias de las que
depende la vida animal y humana” (González Moreno et al., 2008, pag. 119).
10 Organismos capaces de realizar procesos de fotosíntesis para producir energía.
11 “Las Microcistinas (MCs) son toxinas peptídicas de bajo peso molecular, producidas por diferentes especies de algas cia-
nofíceas (blue-green algae), fundamentalmente de los géneros Mycrocystis, Anabaena, Oscillatoria, y Nostoc que crecen
a veces de forma anormal en aguas superficiales originando intoxicaciones tanto en animales como en humanos, a veces
las cianobacterias, las cuales afectan al zooplancton filtrador, como los cladóceros12. Por su parte,
Arzate-Cárdenas et al. (2010), advierten sobre los posibles riesgos tóxicos que los afloramientos de
cianobacterias pueden tener sobre la biota acuática, las personas que visitan estos ecosistemas y
las áreas vecinas a los lagos urbanos donde se presenta ese fenómeno.
Concentración de clorofila-a
En términos generales, la clorofila es un pigmento que permite la fijación fotosintética del carbono
en longitudes de onda entre los 400 y 700 nanómetros,13 en otras palabras: dentro del espectro vi
sible. Existen dos tipos: la clorofila-a y la clorofila-b, y se diferencian por su estructura molecular. En
los vegetales superiores la clorofila-a es la más abundante, y en los ecosistemas acuáticos, hace
parte del fitoplancton.
Por formar parte activa de las poblaciones de algas, la clorofila-a permite cuantificar la bioma
sa conformada por los microorganismos fotosintéticos presentes en un ecosistema (Begon et al.,
2006), aspecto que se ha correlacionado, entre otras cosas, con el fósforo total presente en un lago
(Spears et al., 2013).
Esta amenaza se presenta únicamente en los países en desarrollo, pues debido al déficit de vivien
da y la falta de soluciones adecuadas por parte del Estado, es muy común que los procesos de
crecimiento urbano se realicen en un régimen de ilegalidad, donde las autoridades pierden el control
incluso fatales, por lo que están consideradas como un problema ambiental, ecotoxicológico y principalmente sanitario”
(Moreno Navarro, 2002, pag. 5).
12 Los cladóceros son crustáceos diminutos que se conocen como pulgas de agua ([Link]).
13 Unidad de longitud que equivale a la mil millonésima parte de un metro.
14 Es importante aclarar que P en las unidades hace referencia al fosforo, dado que la clorofila-a se mide en correlación con
el fosforo presente en los cuerpos de agua.
Factores climáticos como la precipitación, la velocidad del viento y la temperatura ambiente, inciden
directamente en los vectores que generan la eutrofización de los cuerpos de agua. Los estudios
de Wu et al. (2014) realizados en doce lagos de la ciudad de Beijing, China, demuestran que los
cambios en la pluviosidad, la temperatura del aire y la velocidad del viento, alteran de manera sig
nificativa los siete indicadores físicos, químicos y biológicos causantes de la eutrofización en los
cuerpos de agua: fósforo total, nitrógeno total, concentración de clorofila-a, demanda química de
oxígeno, demanda biológica de oxígeno, oxígeno disuelto (OD) y temperatura del agua. Los rangos
de concentración de clorofila a, por ejemplo, oscilaron entre 3 y 199 mg/m3, y estas variaciones corres
pondieron con cambios en la precipitación, la velocidad del viento y la cantidad de horas de sol. En
consecuencia Wu et al. (2014) concluyen que los lagos urbanos podrían enfrentar grandes eventos
de deterioro por eutrofización, debido al cambio climático.
Nagendra & Ostrom (2014) realizaron un estudio en un conjunto de siete lagos en la ciudad de
Bangalore, India, que otrora fue famosa por sus grandes y numerosos cuerpos de agua. Pero como
sucedió en otras latitudes, muchos de estos lagos sufrieron grandes afectaciones físicas por inva
siones ilegales, otros fueron desecados, y muchos perdieron la calidad de sus aguas por efecto de
la contaminación. Además, los procesos de urbanización deterioraron la percepción de la población
sobre estos espacios azules y su administración cayó en manos de una serie de departamentos
gubernamentales con múltiples jurisdicciones superpuestas, que dieron paso a su degradación. Los
procesos de rehabilitación y restauración de los lagos de Bangalore han sido gestionados en gran
medida por las comunidades auto-organizadas, en asocio con entidades gubernamentales. Estas
acciones colectivas han tenido un gran éxito a nivel ecológico. La recuperación de los lagos y su
reintegración a la vida urbana ha sido un proceso socio-ecológico, en otras palabras: de origen social
y colectivo, con efectos y repercusiones sobre los ecosistemas acuáticos y su biodiversidad.
En Polonia, Grochowska et al. (2014) realizaron un estudio en el lago Dlugie, situado al oeste de
la ciudad de Olsztyn. Este cuerpo de agua, cuya extensión alcanza las 26.8 hectáreas, sirvió como
colector de aguas residuales domésticas desde 1950 hasta mediados de la década de 1970, cuan
do se tomaron las primeras medidas de protección. A partir de 1987 y hasta el 2000, se realizaron
una serie de trabajos de aireación artificial, para mejorar la calidad del agua que se encontraba com
pletamente contaminada. Posteriormente se aplicaron al cuerpo de agua algunos agentes químicos
(coagulante de aluminio) con el propósito de inactivar el fósforo que se mantenía presente. Aunque
los métodos de restauración aplicados al lago Dlugie fueron exitosos y los atributos estéticos y re
creativos del lago han sido recuperados, los resultados de Grochowska et al. evidencian que es muy
difícil obtener buena calidad del agua en un lago degradado por la inadecuada actividad humana.
Los procesos de restauración, rehabilitación o restauración de los lagos contaminados son bas
tante prolongados. El lago Onondaga en el estado de Nueva York —por ejemplo—, en torno al cual
se desarrolló la ciudad de Siracusa, después de un siglo de recibir descargas municipales e indus
triales continúa siendo el lago más contaminado de Norte América, aunque gracias a los procesos
de descontaminación y rehabilitación poco a poco está recuperando su salud y vitalidad. De acuerdo
con Kirby & Ringler (2015), actualmente cuenta con ocho especies de macrófitas y catorce de macroin-
vertebrados, especies que hacen parte de la cadena alimenticia de peces y aves acuáticas, lo que
hace inferir que la salud del ecosistema está mejorando significativamente. De otro lado, pero en el
mismo lago, Effler& Matthews (2008) realizaron estudios con el objetivo de evaluar las implicaciones
de los procesos de reducción de la oxidación (redox), puesto que estos investigadores consideran
que el objetivo principal de los programas de rehabilitación de los lagos consiste en la recuperación de
los niveles de oxígeno disuelto (OD), que se han perdido por efecto de la degradación o la conta
minación del agua.
Otro ejemplo que ilustra la lentitud de los procesos de restauración en lagos urbanos, es el segui
miento que Huser et al. (2016) han hecho a un proceso de restauración de cuatro lagos urbanos (Ce
dar Lake, Lake of the Isles, Lake Calhoun y Lake Harriet) que hacen parte de la cadena de lagos
de Minneapolis, en Minnesota, Estados Unidos. En el proceso, que se inició en 1990 y se extendió por
más de diez años, se invirtieron 12,3 millones de dólares. El concepto de restauración buscaba la
reducción del fósforo total que contenían los lagos en aquella época, y para lograrlo, se realizaron
controles para reducir el ingreso de fósforo, y además, se les aplicó alumbre (sulfato de aluminio) en
distintas proporciones para reducir a la mitad el contenido de fósforo. Los resultados del proyecto
son muy variados. Por ejemplo, la carga externa de fósforo se logró reducir aproximadamente en
un 1% en el Lake of the Isles, y en un 49% en Cedar Lake. El tratamiento con alumbre fue efec
tivo hasta 2013 en Cedar Lake, mientras que en Calhoun Lake continúa siendo eficaz. Cabe
subrayar que luego de 25 años de iniciado el proceso, solamente uno de los cuatro lagos continua
manteniendo los niveles de calidad del agua buscados inicialmente. Este proceso, que ha sido muy
bien monitoreado y referenciado por distintos investigadores, permite vislumbrar la difícil tarea que
se emprende cuando se pretende rehabilitar o restaurar un ecosistema lacustre en áreas urbanas.
La rehabilitación de los lagos urbanos exige una gran inversión de tiempo, esfuerzo y recursos
económicos, y por ser una labor compleja y delicada, en muchos casos cuando se cree logrado el
objetivo, el material contaminante continúa presente. Tal es el caso del lago Ciuperca, en la ciudad
de Tulcea, Rumania —situado en la zona de inundación del Danubio—, que tras recibir descargas
contaminantes desde 1830, fue recuperado y reintegrado a la vida urbana a partir de 2011. Pero
aunque el lago se usa actualmente como área recreativa y zona de baño para la ciudadanía, las
investigaciones de Tõrõk, de 2013, evidencian la presencia de cianobacterias que representan alto
riesgo para la salud de los seres humanos.
Por último cabe decir que dentro de los procesos de restauración o rehabilitación de los lagos
urbanos, cumple un papel preponderante la medición de la clorofila-a. Es un paso inicial de diag
nóstico que permite establecer, por ejemplo, las zonas en las que se presenta la mayor concentra
ción de nutrientes, para ejecutar acciones que reduzcan dicho exceso (Dunalska et al., 2015). Este
indicador también permite cuantificar la biomasa conformada por el fitoplancton, con el fin de tomar
medidas en cuanto a la reducción de la entrada de fósforo a los ecosistemas, y así, minimizar una
de las causas de eutrofización y deterioro.
CONCLUSIONES
Los lagos han acompañado al ser humano en la construcción de su hábitat a lo largo de la historia.
Su presencia en las ciudades es fuente inagotable de beneficio para el paisaje urbano, la salud
física y mental de los ciudadanos, la conservación de la biodiversidad, la sostenibilidad económica,
el turismo y la regulación del clima urbano, entre otras cosas. Por tanto, es prioritario que los pla
nificadores y diseñadores urbanos valoren y rescaten estos importantes elementos del urbanismo
azul, ese nuevo concepto de la planificación urbana y territorial que estudia y maneja los cuerpos
de agua urbanos de manera independiente, sin supeditarlos a otras estructuras urbanas —como
la infraestructura verde, por ejemplo—, sino que los plantea autónomos, realzando su importancia
dada por su gran potencial estético, cultural, psicológico, educativo, espiritual, ecológico, ambiental,
biológico y geoquímico, para beneficio de las urbes.
En cientos de ciudades los lagos están actualmente contaminados, mientras que en otras tantas
ocurre algo muy distinto: no hay lagos. De manera que es labor de los planificadores y diseñadores
urbanos rehabilitar o restaurar los lagos urbanos allí donde estén deteriorados, y —siguiendo el
ejemplo de Le Corbusier en Chandigarh— proponer la construcción de lagos artificiales en las ciuda
des que carecen de ellos, como parte de las estrategias de planificación urbana que buscan ciudades
sostenibles. Por último cabe subrayar que es importante vincular, a los procesos de recuperación
de los lagos deteriorados y a la creación de nuevos lagos artificiales, tanto a las comunidades como
a los ecosistemas naturales, de manera que, desde un enfoque socio-ecológico, se generen y for
talezcan ciudades más sustentables y más resilientes frente a las amenazas del cambio climático.
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