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El patrimonio gastronómico de Quito, esencial para su identidad cultural, enfrenta amenazas por la globalización y cambios generacionales que desplazan las prácticas culinarias tradicionales. La investigación revela un fuerte compromiso comunitario en la preservación de la gastronomía local, destacando su potencial para impulsar el turismo cultural y la cohesión social. Se concluye que la participación comunitaria y la promoción del turismo cultural son claves para garantizar la preservación y evolución sostenible de este patrimonio.

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El patrimonio gastronómico de Quito, esencial para su identidad cultural, enfrenta amenazas por la globalización y cambios generacionales que desplazan las prácticas culinarias tradicionales. La investigación revela un fuerte compromiso comunitario en la preservación de la gastronomía local, destacando su potencial para impulsar el turismo cultural y la cohesión social. Se concluye que la participación comunitaria y la promoción del turismo cultural son claves para garantizar la preservación y evolución sostenible de este patrimonio.

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El Patrimonio Gastronómico Como Herramienta de Preservación Cultural

Gastronomic Heritage as a Tool for Cultural Preservation

Sara R. Chamorro Yar

Facultad de Ciencias Gastronómicas y Turismo, Universidad UTE

Quito – Ecuador

Resumen

La gastronomía inmaterial de Quito, fundamental para su identidad cultural, enfrenta

una significativa amenaza debido a la globalización y los cambios generacionales que

desplazan las prácticas y saberes culinarios tradicionales. Preservar esta herencia es crucial

para la cohesión social, el desarrollo económico a través del turismo cultural, y para informar

políticas públicas sostenibles. La investigación empleó un enfoque de métodos mixtos,

combinando encuestas cuantitativas a propietarios de establecimientos gastronómicos del

Centro Histórico de Quito con entrevistas cualitativas a expertos en el ámbito culinario y

patrimonial, triangulando los datos para una comprensión integral. Los hallazgos revelan una

profunda convicción en la población sobre el rol esencial de la gastronomía en su identidad

cultural, reflejada en el consumo habitual de platos tradicionales y en el compromiso activo

de los establecimientos con la preservación de recetas ancestrales. Aunque la influencia

global y el posible desinterés de las nuevas generaciones representan desafíos, las prácticas

culinarias locales muestran una notable resiliencia. Un interés elevado de la comunidad en

participar en iniciativas de preservación, junto con la percepción clara del potencial de la

gastronomía para impulsar el turismo cultural, emerge como una vía clave para salvaguardar

este patrimonio. En conclusión, la gastronomía tradicional de Quito es un pilar identitario


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vital, sostenido activamente por patrones de consumo y por las decisiones operativas de los

establecimientos. Frente a los desafíos de la globalización y la necesidad de asegurar la

transmisión intergeneracional, la participación comunitaria y la promoción del turismo

cultural ofrecen un inmenso potencial para garantizar su preservación, adaptación y evolución

sostenible. Esto demanda estrategias colaborativas entre todos los actores involucrados.

Palabras Clave: Gastronomía, Identidad Cultural, Preservación, Globalización,

Turismo Cultural, Herencia Culinaria

Abstract

Quito's intangible culinary heritage, fundamental to its cultural identity, faces a

significant threat due to globalization and generational changes that are displacing traditional

culinary practices and knowledge. Preserving this heritage is crucial for social cohesion,

economic development through cultural tourism, and informing sustainable public policies.

The research employed a mixed-methods approach, combining quantitative surveys of

restaurant owners in Quito's Historic Center with qualitative interviews with experts in the

culinary and heritage fields, triangulating the data for a comprehensive understanding. The

findings reveal a deep conviction among the population about the essential role of

gastronomy in their cultural identity, reflected in the regular consumption of traditional dishes

and the active commitment of establishments to preserving ancestral recipes. Although global

influence and the possible disinterest of younger generations represent challenges, local

culinary practices show remarkable resilience. A high level of community interest in

participating in preservation initiatives, together with a clear perception of the potential of

gastronomy to boost cultural tourism, emerges as a keyway to safeguard this heritage. In

conclusion, Quito's traditional gastronomy is a vital pillar of identity, actively sustained by

consumption patterns and the operational decisions of establishments. Faced with the
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challenges of globalization and the need to ensure intergenerational transmission, community

participation and the promotion of cultural tourism offer immense potential to guarantee its

preservation, adaptation, and sustainable evolution. This requires collaborative strategies

among all stakeholders.

Key Words: Gastronomy, Cultural Identity, Preservation, Globalization, Cultural

Tourism, Culinary Heritage

Introducción

El concepto de patrimonio cultural ha evolucionado significativamente en los últimos

años, trascendiendo lo material para abarcar también la naturaleza y la invaluable cultura

inmaterial de un pueblo, transmitida a lo largo del tiempo. Entre las expresiones más vívidas

de esta herencia intangible se encuentra la alimentación, que, al igual que la lengua o la

música, define la identidad de una comunidad. La revolución industrial y la consecuente

aparición del tiempo libre impulsaron el turismo como una vía para el ocio y el

descubrimiento. En este contexto, la gastronomía ha emergido como un pilar fundamental del

turismo cultural, no solo por la oferta de platos locales, sino por su capacidad de revelar el

profundo significado cultural y la identidad de un lugar, contribuyendo activamente a la

valoración y preservación de su patrimonio inmaterial (Corner, 2008, p. 113).

En Quito, esta dinámica es particularmente relevante. La capital ecuatoriana ha

integrado activamente su patrimonio local en nuevas propuestas turísticas que generan

empleo y oportunidades económicas para sus habitantes. La cocina étnica y local es

universalmente reconocida como memoria e identidad de un pueblo, y el turismo se presenta

como un vehículo para su preservación (Corner, 2008, p. 118). La ciudad ha experimentado

un notable crecimiento demográfico, atrayendo poblaciones diversas de Ecuador y países

vecinos, lo que ha enriquecido y transformado continuamente sus prácticas alimentarias


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(Pazos, 2008; Suremain & Katz, 2009). Históricamente, los saberes culinarios se han

transmitido de generación en generación mediante la tradición oral, forjando una identidad

alimentaria única, arraigada en ingredientes y modelos de consumo territoriales (Barth,

1976).

No obstante, este valioso sistema de transmisión y el patrimonio gastronómico

intangible de Quito enfrentan un desafío trascendental en el contexto actual de aceleradas

transformaciones. La migración, la globalización, la urbanización acelerada, la producción

industrial de alimentos y los cambios ambientales están afectando seriamente la continuidad

de estas prácticas ancestrales. La globalización, en particular, ha generado profundas

transformaciones, amenazando la existencia misma de las prácticas culinarias transmitidas

por generaciones (Altamirano et al., 2025). Un estudio reciente en San Antonio de Pichincha,

Quito, ilustra esta tendencia alarmante: hasta un 70% de los jóvenes opta por comida rápida

internacional, desplazando platos y recetas tradicionales (Altamirano et al., 2025). Esto no

solo pone en riesgo platos emblemáticos como el locro de papas, sino que socava la

biodiversidad alimentaria y los saberes agrícolas asociados, con mercados locales

sustituyendo productos autóctonos y una estandarización de técnicas culinarias que diluye la

autenticidad.

Conocer y comprender a fondo las dinámicas de esta erosión cultural y desarrollar

estrategias efectivas para su mitigación representa un imperativo multifacético. Socialmente,

significaría la preservación de la identidad y memoria de un pueblo, fortaleciendo el sentido

de pertenencia y la cohesión comunitaria. Económicamente, la revalorización de este

patrimonio culinario puede potenciar aún más el turismo cultural, generando empleos y

beneficios para las poblaciones locales, al tiempo que se evita la pérdida de productos

agrícolas autóctonos que sustentan economías rurales. Científicamente, la investigación en

este ámbito es crucial para documentar y comprender los mecanismos de cambio en las
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prácticas alimentarias, ofreciendo bases para políticas públicas que salvaguarden la

biodiversidad y los conocimientos ancestrales, y abran vías para innovaciones que integren

tradición y modernidad en un futuro sostenible.

Para profundizar en la comprensión del valor del patrimonio gastronómico y su

interrelación con la cultura y el turismo, esta sección presenta una revisión de la literatura

relevante. Se analizarán estudios clave anteriores que exploran cómo la alimentación se ha

consolidado como un componente esencial del patrimonio inmaterial, su capacidad para

impulsar el desarrollo local y los desafíos que enfrenta su preservación en un contexto de

globalización, sentando las bases para el estudio actual.

El estudio de Trajkovska et al. (2025) investigó la Dieta Mediterránea como un

fenómeno cultural profundamente arraigado en las civilizaciones antiguas, forjado por el

comercio, las migraciones y las tradiciones religiosas, evaluando al mismo tiempo su

vulnerabilidad a la erosión cultural. Para ello, empleó un análisis histórico-cultural

exhaustivo que incluyó la revisión de textos antiguos, registros arqueológicos, el estudio de

festividades y tradiciones religiosas, comparaciones interculturales y la evaluación de

documentos de la UNESCO sobre patrimonio inmaterial. Los hallazgos revelaron que esta

dieta es un estilo de vida que fomenta la cohesión social a través de prácticas comunitarias y

rituales compartidos, aunque se advierte sobre su riesgo de erosión debido a la globalización

y la interrupción en la transmisión generacional. En conclusión, el estudio enfatiza que la

Dieta Mediterránea es un patrimonio cultural vivo que encarna la identidad y los valores de

los pueblos mediterráneos, cuya preservación exige la protección activa de sus prácticas

culturales frente a la homogeneización, promoviéndola tanto como una expresión cultural

única como un modelo de salud.


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Por su parte, Del Soldato y Massari (2024) investigaron el patrimonio gastronómico

mediterráneo, focalizándose en la Dieta Mediterránea (DM) como patrimonio cultural

inmaterial de la UNESCO y su capacidad para revitalizar zonas rurales mediante la

preservación de ingredientes, técnicas y rituales. Utilizaron una metodología cualitativa que

incluyó entrevistas a actores clave (chefs, agricultores), el empleo de herramientas digitales

como plataformas interactivas y códigos QR, la creación de espacios de co-creación (Living

Labs) y el análisis del impacto socioeconómico del turismo gastronómico. Sus hallazgos

revelaron que la DM es un sistema cultural integral con alimentos que definen la identidad

regional, y casos específicos demostraron cómo la recuperación de recetas, la digitalización

de saberes y la creación de rutas turísticas pueden fortalecer la identidad local, aunque

también identificaron desafíos como la pérdida de conocimientos por migración y la

competencia con alimentos industrializados. El estudio concluyó que la gastronomía

tradicional es una herramienta fundamental para el desarrollo rural, la sostenibilidad y la

soberanía alimentaria, sugiriendo la implementación de políticas públicas de apoyo, la

integración tecnológica y el fomento de experiencias de turismo inmersivo a través de un

modelo "phygital".

De igual manera, González & Lorenzolimanc (2022) investigaron el patrimonio

alimentario y cultural de Lanzarote, poniendo el foco en la pérdida de sus tradiciones

agrícolas, pesqueras y ganaderas a causa del turismo masivo, y el papel crucial de

productores locales y chefs en la salvaguarda de la gastronomía autóctona. Su metodología

incluyó entrevistas cualitativas, una revisión histórica y análisis de datos socioeconómicos,

complementados con un enfoque participativo para vincular el turismo y la gastronomía

local. Los hallazgos mostraron un abandono del sector primario y la carencia de mercados

locales que impactan negativamente las tradiciones, destacando, sin embargo, el rol de

"héroes sociales" como agentes de resistencia ante la globalización alimentaria y la


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revelación de la vulnerabilidad económica tras la pandemia. En sus conclusiones, se enfatiza

la efectividad de estos agentes sociales para revalorizar el patrimonio gastronómico, la

capacidad de la gastronomía sostenible para unir turismo e identidad cultural, y la necesidad

imperante de políticas públicas que impulsen mercados locales y un turismo auténtico, menos

masivo.

De manera complementaria, Garofalo et al. (2024) analizaron el papel de las

experiencias gastronómicas como herramienta para fortalecer el turismo en el acueducto

Carolino, un sitio UNESCO de baja afluencia de visitantes. Para ello, emplearon una

metodología cuantitativa, administrando 840 encuestas válidas a visitantes potenciales y

analizando los datos mediante un modelo de ecuaciones estructurales de mínimos cuadrados

parciales (PLS-SEM). Sus resultados revelaron que la motivación, el conocimiento previo y

las experiencias pasadas influyen significativamente en las experiencias gastronómicas, las

cuales, a su vez, impactan directamente la satisfacción con el destino y la lealtad hacia este.

El estudio concluye que las experiencias gastronómicas son un componente clave para

enriquecer la percepción y fomentar la valorización turística de destinos culturales,

recomendando su integración en estrategias de desarrollo turístico, especialmente en sitios

patrimoniales subutilizados.

Finalmente, Linares et al. (2018) analizaron el potencial del patrimonio gastronómico

en los Pueblos Mágicos de Tepoztlán y Tlayacapan (Morelos, México) para impulsar el

turismo y el desarrollo local, evaluando la integración estratégica de la gastronomía en la

oferta turística. Emplearon una metodología cualitativa que combinó revisión documental,

observación participante y entrevistas semiestructuradas a 12 actores clave, junto con un

análisis crítico de los recursos turísticos y gastronómicos locales. Los hallazgos revelaron

que, a pesar de contar con productos tradicionales y materias primas valiosas, la gastronomía

local está subutilizada y desarticulada, sin una estrategia clara ni coordinación. Se


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identificaron oportunidades desaprovechadas para atraer turismo mediante experiencias

auténticas y una mejor promoción. El estudio concluyó que la gastronomía debe ser

revalorizada como eje central del desarrollo turístico, promoviendo alianzas público-privadas,

fortaleciendo la identidad local y fomentando políticas públicas que integren los sectores de

turismo, agricultura y cultura.

El objetivo general de esta investigación es explorar de manera exhaustiva el

profundo impacto y la multifacética naturaleza de las estrategias mediante las cuales el vasto

y diverso patrimonio gastronómico de Quito puede no solo consolidar y fortalecer las raíces

de la identidad cultural y social de la ciudad, sino también proyectar su singularidad y valor a

nivel local e internacional. Se buscará comprender cómo este invaluable legado culinario

puede adaptarse y evolucionar dinámicamente en los contextos contemporáneos, facilitando

su vitalidad y relevancia futura, sin por ello comprometer ni diluir su intrínseco valor

histórico y sus arraigadas tradiciones ancestrales, asegurando así su perdurabilidad y

contribución al desarrollo sostenible de la urbe.

Para lograr el objetivo de la investigación se buscará responder a las siguientes

preguntas clave:

¿De qué manera las prácticas y decisiones operativas de los establecimientos

gastronómicos de Quito contribuyen a la preservación o evolución de la identidad cultural

gastronómica de la ciudad?

¿Cómo se relaciona la gastronomía y el turismo en la transmisión de conocimientos y

practicas culinarias de una generación a otra en Quito?

Desarrollo

En esta sección, Se buscará desarrollar la investigación mediante la exploración de

teorías centrales y la definición de conceptos primordiales. Complementariamente, se


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desglosa el entramado legal e institucional que sirve de soporte al análisis del patrimonio

gastronómico de Quito, su interconexión con la identidad cultural y social, y su potencial para

el desarrollo y el turismo local.

Patrimonio Gastronómico

Conceptualización del Patrimonio Gastronómico

Desde una perspectiva integral, Mancera et al. (2020) proponen que “el patrimonio

gastronómico debe ser entendido como una construcción cultural compleja y dinámica que

involucra tanto elementos materiales como inmateriales”. Esta noción trasciende la simple

receta o el plato terminado, y se enmarca en una red de significados culturales, sociales e

históricos que lo configuran como parte esencial del patrimonio cultural inmaterial de los

pueblos.

Complementando esta visión, Acha (2001) sostiene que” el patrimonio gastronómico

no se limita a los alimentos o preparaciones tradicionales, sino que abarca también las

prácticas, costumbres y significados que rodean las formas de comer dentro de una

comunidad”. Desde esta perspectiva, se lo reconoce como una expresión viva, diversa y en

constante transformación, profundamente vinculada con los procesos identitarios de cada

grupo social. En consecuencia, su comprensión requiere una mirada crítica y contextualizada,

que tome en cuenta los aspectos históricos, sociales y simbólicos que le otorgan sentido.

A su vez, Borrega (2023):

Plantea una mirada crítica desde enfoques descolonizadores, cuestionando la

tendencia a definir el patrimonio gastronómico únicamente desde marcos eurocéntricos. Su

propuesta resalta la importancia de incorporar los conocimientos endógenos y comunitarios,

como ocurre en las culturas quechuas y aymaras de Bolivia. De este modo, se reivindican los

saberes ancestrales, las prácticas culinarias locales y las formas en que las propias
10

comunidades interpretan y preservan su herencia gastronómica. Esta perspectiva promueve la

validación de epistemologías locales y fomenta una construcción participativa e inclusiva del

patrimonio, en la que los pueblos no son meros objetos de estudio, sino actores activos en su

definición y resguardo.

Amplitud y complejidad conceptual

Los autores destacan que el patrimonio gastronómico no puede ser reducido a una

visión estática o reduccionista, ya que implica una diversidad de manifestaciones que

evolucionan a lo largo del tiempo. Esta amplitud conceptual reconoce la riqueza de

conocimientos y prácticas acumuladas y transmitidas entre generaciones.

Componentes multifacéticos del patrimonio gastronómico

Según Mancera et al. (2020), este patrimonio se compone de múltiples elementos

interrelacionados, entre los cuales se encuentran:

 Ingredientes y productos tradicionales, que reflejan la biodiversidad local y las

costumbres alimenticias propias.

 Técnicas y procesos culinarios, frecuentemente heredados por tradición oral o

práctica cotidiana.

 Utensilios y herramientas específicas, que adquieren valor cultural al ser parte

del legado culinario.

 Espacios de producción, preparación y consumo, los cuales pueden tener una

profunda carga simbólica.

 Saberes y conocimientos, como las recetas, narrativas y modos de hacer.


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 Rituales y celebraciones, donde la comida adquiere un rol central en el tejido

social.

 Sistemas de producción y distribución, que muestran cómo se organiza y

circula el alimento en cada contexto.

Vínculo con la identidad y la cultura

Según Mancera et al. (2020). El patrimonio gastronómico también cumple una

función clave en la construcción de la identidad cultural, ya que la comida actúa como un

marcador de pertenencia, diferenciación y memoria colectiva. A través de ella, se fortalecen

los lazos comunitarios y se transmite el sentido de continuidad cultural.

Gestión y salvaguarda del patrimonio

Finalmente, Mancera et al. (2020) enfatizan la importancia de salvaguardar este

patrimonio mediante procesos de investigación, documentación y promoción. Si bien puede

haber un aprovechamiento turístico o económico, se advierte sobre la necesidad de proteger

su autenticidad. Para ello, proponen establecer marcos legales adecuados e instrumentos de

reconocimiento institucional, como las declaratorias de Patrimonio Cultural Inmaterial por

parte de la UNESCO.

Este apartado busca ofrecer al lector una exposición concisa de los conceptos

esenciales, con el fin de asegurar una comprensión clara y el progreso de esta investigación.

Patrimonio: “El patrimonio es el legado que heredamos del pasado, con el que

vivimos hoy en día, y que transmitiremos a las generaciones futuras. Nuestro patrimonio

cultural y natural constituye una fuente irremplazable de vida y de inspiración” (UNESCO,

1972).
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Patrimonio Cultural. “Se refiere a las manifestaciones culturales y costumbres de un

pueblo que se han transmitido desde el pasado, incluyendo no solo monumentos y

edificaciones (patrimonio material), sino también aspectos como la lengua, la música y la

alimentación (patrimonio inmaterial)” (Zamora, 2011).

Patrimonio Gastronómico. “El patrimonio gastronómico es una construcción

cultural compleja y dinámica, que incluye elementos materiales e inmateriales, trascendiendo

el plato para conformar la esencia del patrimonio cultural inmaterial de los pueblos”

(Mancera et al, 2020).

Patrimonio Inmaterial. “Son los usos, representaciones, expresiones, conocimientos

y técnicas que las comunidades reconocen como parte de su herencia. Incluye las tradiciones

orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos y saberes sobre la

naturaleza y el universo” (Ayala, 2011).

Saberes Culinarios. “Se refieren a los conocimientos y habilidades sobre la cocina

que son transmitidos tradicionalmente de generación en generación, a menudo de forma oral.

Estos saberes son parte de la memoria y las representaciones culturales de un pueblo”

(Vallejo et al, 2020).

A continuación, se abordará en detalle el marco legal e institucional que regula los

patrimonios gastronómicos en Ecuador. Este análisis explorará las normativas, las entidades

clave y las leyes fundamentales que sustentan la calidad y seguridad de estos productos en el

país.

La salvaguarda del patrimonio gastronómico en Ecuador recae principalmente en el

Ministerio de Cultura y Patrimonio, que formula las políticas, y en el Instituto Nacional de

Patrimonio Cultural (INPC), encargado de la investigación, registro y protección del

patrimonio inmaterial. Colaboran también el Ministerio de Turismo en la promoción de la


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gastronomía como atractivo turístico y los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs)

en la gestión local de estas tradiciones.

La protección de este patrimonio se fundamenta en la Constitución de la República

(2008), que establece el deber estatal de salvaguardarlo. Esta base legal se desarrolla en la

Ley Orgánica de Cultura (2016), principal marco legal para la protección del patrimonio

cultural inmaterial. Además, Ecuador se adhiere a la Convención para la Salvaguardia del

Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO (2003), reforzando el compromiso con la

identificación y conservación de los saberes y tradiciones culinarias.

Metodología

La presente sección detalla la aproximación metodológica adoptada para esta

investigación, cuyo propósito central es examinar el papel del patrimonio gastronómico de

Quito en la consolidación y proyección de la identidad cultural y social de la ciudad, así

como las estrategias para su evolución sin comprometer su valor histórico y tradicional.

Para abordar la complejidad inherente a este estudio, se optó por un enfoque de

métodos mixtos, que integra sistemáticamente las aproximaciones cuantitativa y cualitativa.

Esta sinergia metodológica busca ofrecer una comprensión más completa del fenómeno

investigado, permitiendo una "fotografía" enriquecida que combina la profundidad

interpretativa con la amplitud y capacidad de generalización de los datos (Sampieri et al.,

2010). Se empleó un diseño concurrente de triangulación, donde la recolección y el análisis

de datos cualitativos y cuantitativos se realizaron de forma paralela para su posterior

integración, facilitando una visión holística de los factores que influyen en la gestión y

valoración del patrimonio gastronómico en el contexto actual de Quito. El eje investigativo se

centró en variables como las percepciones sobre la autenticidad culinaria, los desafíos de
14

preservación, las actitudes hacia la innovación gastronómica y el potencial del turismo

cultural.

De acuerdo con Hernández et al. (2014), la formulación de interrogantes claras es un

paso fundamental en este tipo de estudio. En este sentido, la investigación se guio por

preguntas clave destinadas a indagar sobre las barreras y oportunidades en la preservación del

patrimonio gastronómico de Quito, las percepciones de los actores clave sobre su valor

cultural y socioeconómico, y la efectividad de las estrategias actuales y potenciales para su

promoción y evolución.

La recolección de información se llevó a cabo utilizando instrumentos adecuados para

un estudio de enfoque mixto, siguiendo las directrices de Hernández et al. (2014):

Métodos Cuantitativos. Se aplicaron encuestas estructuradas a una muestra

representativa de propietarios de establecimientos gastronómicos en el Centro Histórico de

Quito. Este público fue seleccionado estratégicamente por su rol directo en la cadena de valor

culinaria, su exposición al turismo y su confrontación con las dinámicas de la globalización.

Las encuestas incluyeron preguntas cerradas sobre hábitos culinarios, percepción del valor

cultural de los alimentos, barreras para la preservación y estrategias de promoción.

Métodos Cualitativos. Complementariamente, se realizaron entrevistas

semiestructuradas a profesionales y figuras destacadas vinculadas al área de la gastronomía y

el patrimonio cultural en Quito. Entre los entrevistados claves se incluyeron al chef Edgar

Hernán Reyes Pesantez, reconocido por su experticia en cocina regional de la Sierra; Huma

Chocolate, por su innovación con el cacao; y a representantes de pequeños restaurantes

gastronómicos del Centro Histórico. En estas entrevistas, se utilizaron criterios y palabras

clave relacionadas con el patrimonio culinario, la evolución gastronómica, los desafíos de la

modernidad y las estrategias de intervención. Esta aproximación permitió profundizar en las


15

percepciones, experiencias y recomendaciones de los expertos, enriqueciendo el análisis del

fenómeno estudiado.

Una vez recopilada la información, se procedió a su análisis mediante la integración

de ambos enfoques. Los datos cuantitativos de las encuestas fueron analizados utilizando

estadística descriptiva (frecuencias, porcentajes, medias) para identificar patrones y

tendencias generales. Los datos cualitativos obtenidos de las entrevistas se analizaron

mediante análisis temático, lo que permitió identificar categorías y temas emergentes que

revelaron experiencias y percepciones en profundidad. Finalmente, se realizó una

triangulación de métodos (Hernández et al., 2014; Sánchez et al., 2021), comparando y

contrastando los hallazgos cuantitativos y cualitativos para obtener una comprensión más rica

y validada del fenómeno del patrimonio gastronómico en Quito.

Resultados y Discusión

Se presentan los resultados obtenidos y triangulados para lograr una interpretación

clara y completa, integrando datos cuantitativos y cualitativos sobre la identidad cultural y la

transmisión de conocimientos culinarios en Quito

Pregunta 1. ¿De qué manera las prácticas y decisiones operativas de los

establecimientos gastronómicos de Quito contribuyen a la preservación o evolución de la

identidad cultural gastronómica de la ciudad?

Los datos recopilados revelan diversas tendencias sobre la gastronomía tradicional

como pilar de la identidad cultural. En relación con esta percepción, el 39% de los

encuestados considera que la gastronomía es "Sí, totalmente" una parte fundamental de la

identidad cultural, y el 31% la ve "Sí, en gran medida", mientras que un 30% la considera

"No mucho". En cuanto al consumo de platos tradicionales ecuatorianos o quiteños, el 41%

de los encuestados consume entre el "51% - 75%" de estos platos en su menú o dieta; el 29%
16

consume entre el "25% - 50%", el 28% "Menos del 25%", y solo el 2% "Más del 75%".

Dentro de los establecimientos gastronómicos, el 48% utiliza recetas tradicionales "en

algunas de nuestras preparaciones", y el 26% las considera "una parte central de su oferta",

mientras que el 26% restante emplea recetas "más modernas o estandarizadas".

Respecto a la influencia de la comida rápida y la gastronomía internacional en la

demanda de platos tradicionales, un 45% (4% "Muy negativa" y 41% "disminuye la

demanda") percibe un impacto negativo, aunque el 53% considera que el efecto es "Neutra",

y un 2% lo ve como "Positiva". Los principales desafíos para la preservación del patrimonio

gastronómico son la "Globalización y la influencia de cocinas extranjeras" (51%), seguida

por la "Falta de interés de las nuevas generaciones" (30%). Otros desafíos incluyen la

"Disminución de ingredientes tradicionales" (18%) y la "Pérdida de técnicas de preparación"

(1%). En cuanto a la disposición a participar en la preservación gastronómica, el 41% de los

encuestados estaría "Sí, probablemente" dispuesto a participar en actividades o talleres, y un

6% "Sí, definitivamente". Un 28% se muestra "Quizás" dispuesto, y un 25% "No,

probablemente". Finalmente, sobre cómo la gastronomía contribuye a la preservación

cultural, el 53% cree que "Promueve el turismo cultural", y el 42% que "Mantiene vivas las

tradiciones y costumbres"; en menor medida, un 4% señaló que "Fomenta el conocimiento de

la historia local" y un 1% que "Preserva los ingredientes autóctonos y la biodiversidad".

Los resultados evidencian una arraigada convicción en la población sobre el rol

fundamental de la gastronomía tradicional en la identidad cultural. Esta percepción se ve

reflejada en los patrones de consumo, donde los platos tradicionales mantienen una presencia

notable en la dieta de la mayoría, sugiriendo una vitalidad constante.

A nivel de los establecimientos gastronómicos, existe un compromiso significativo

con la preservación del legado culinario, ya que gran parte de ellos incorpora activamente
17

recetas transmitidas generacionalmente en su oferta. Esto indica que las decisiones operativas

del sector restaurantero contribuyen directamente a mantener viva la tradición, un aspecto

clave en la gestión del patrimonio cultural (Criado et al., 2001).

Sin embargo, la gastronomía tradicional no está exenta de desafíos. Una parte

importante de los encuestados percibe que la comida rápida y la gastronomía internacional

afectan la demanda de platos tradicionales, y la globalización es identificada como el

principal obstáculo para la preservación del patrimonio. Esta dinámica se enmarca en el

contexto de la globalización, donde las culturas locales interactúan con influencias externas,

generando tanto desafíos como oportunidades para el turismo de base local (Hernández,

2015). A pesar de estos retos, una porción considerable de la población no percibe un impacto

negativo claro, lo que podría indicar una coexistencia o una resiliencia inherente de lo

tradicional. La preocupación por la falta de interés de las nuevas generaciones también

emerge como un factor crítico.

En suma, las prácticas y decisiones operativas de los establecimientos, influenciadas

por las percepciones del consumidor y los desafíos externos, juegan un papel crucial en la

compleja dinámica de preservar y adaptar la identidad cultural gastronómica de Quito.

Pregunta 2. ¿Cómo se relaciona la gastronomía y el turismo en la transmisión de

conocimientos y practicas culinarias de una generación a otra en Quito?

El 6% de los encuestados respondió "Sí, definitivamente", el 41% "Sí,

probablemente", y el 28% "Quizás" a participar en actividades o talleres para preservar o

enseñar la gastronomía tradicional. El 25% indicó "No, probablemente", y el 0% "No,

definitivamente". En cuanto a la contribución de la gastronomía a la cultura, el 53% cree que

"Promueve el turismo cultural" y el 42% que "Mantiene vivas las tradiciones y costumbres".

Un 4% señaló que "Fomenta el conocimiento de la historia local", y el 1% que "Preserva los


18

ingredientes autóctonos y la biodiversidad". Solo el 0% no cree que contribuya

significativamente.

La fuerte disposición de la comunidad a involucrarse activamente en la preservación y

enseñanza de la gastronomía tradicional, sumada a la percepción dominante de que la

gastronomía impulsa el turismo cultural y mantiene vivas las tradiciones, subraya el inmenso

potencial de las prácticas culinarias como motor para un desarrollo cultural sostenible. Estos

hallazgos están en sintonía con marcos teóricos que postulan que la vitalidad del patrimonio

cultural se asegura mediante la participación de la comunidad y su integración en dinámicas

socioeconómicas como el turismo, lo que facilita la transmisión intergeneracional del

conocimiento y la continuidad de las prácticas (Obando, 2015).

Conclusiones

La gastronomía tradicional de Quito se consolida como un pilar fundamental de la

identidad cultural de la ciudad, una convicción profundamente arraigada en la población y

manifestada en los patrones de consumo cotidianos, donde los platos ancestrales mantienen

una notable presencia en la dieta de la mayoría de los habitantes. Este arraigo es reforzado

por el compromiso significativo de los establecimientos gastronómicos, cuyas decisiones

operativas reflejan una clara intención de preservar el legado culinario al incorporar

activamente recetas transmitidas generacionalmente en su oferta, lo que subraya su rol

esencial en el mantenimiento de esta herencia viva. Sin embargo, este patrimonio no está

exento de desafíos; la globalización y la creciente influencia de cocinas internacionales, junto

con la proliferación de la comida rápida, son percibidas como amenazas que podrían afectar

la demanda de platos tradicionales. Pese a esta preocupación, los datos sugieren una

resiliencia intrínseca o una coexistencia dinámica, ya que una porción considerable de la

población no percibe un impacto negativo claro. Paralelamente, la preocupación por la falta


19

de interés de las nuevas generaciones emerge como un factor crítico que desafía la

transmisión efectiva del conocimiento culinario a futuro. Ante este panorama, se destaca el

inmenso potencial de la participación comunitaria; existe una marcada disposición de los

quiteños a involucrarse en actividades y talleres para preservar y enseñar sobre su

gastronomía. Esta proactividad, unida a la clara percepción de que la gastronomía no solo

promueve el turismo cultural, sino que también mantiene vivas las tradiciones y costumbres,

subraya el camino hacia un desarrollo cultural sostenible. De este modo, las prácticas y

decisiones operativas de los actores gastronómicos, influenciadas por las percepciones de los

consumidores y los desafíos externos, convergen con la voluntad de la comunidad para jugar

un papel crucial en la compleja dinámica de salvaguardar, adaptar y transmitir la identidad

cultural gastronómica de Quito a las futuras generaciones.

Referencias
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