INTRODUCCIÓN
Fueron precisamente esos menes criollos y particularmente, el lago de asfalto de
Guanaco, lo que atrajeron a los petroleros de ultramar, sedientos de nuevas reservas
que fueran a alimentar la demanda creciente de una humanidad que ya había
comenzado a avanzar y a desarrollarse, a base de un componente energético cada vez
más determinante.
Las empresas foráneas que fueron incorporándose a la búsqueda y desarrollo
petrolero en Venezuela encontraron a un país atrasado, con un alto índice de
analfabetismo. De ahí, que estas empresas encontraron en el país un escenario de
estancamiento y atraso endémico. La nación no estaba en capacidad de ofrecerle
mucho, en cuanto a bienes y servicios requeridos en las operaciones petroleras.
También se tiene que las primeras leyes de hidrocarburos (1920, 1921, 1922)
estuvieron manipuladas totalmente por representantes de las concesionarias, siendo
bastante desventajoso para el país, ya que ellos “se pagaba y se daban el vuelto”.
Es a partir de la década de los 40 del siglo pasado, cuando de una manera muy
tímida el país comienza a despertar, llegando más adelante a sustituir las concesiones
por contratos de servicios. Esta situación fue evolucionando casi imperceptiblemente
a medida que el país se modernizaba y sus dirigentes, actuando con un claro y
pragmático nacionalismo, iban adquiriendo una mayor conciencia de lo que la
riqueza petrolera podía significar para la transformación el país.
En este mismo orden de ideas, se puede decir que en la década de los 60
(creación de la OPEP) y los 70 (nacionalización del petróleo) Venezuela se enrumba
como país petrolero en el cual se le presentó a la industria petrolera la oportunidad de
dejar de ser primordialmente generadora de divisas e ingresos fiscales, para
convertirse en un factor más dinamizador del desarrollo económico nacional,
mediante mayor integración de la actividad petrolera a los otros sectores de la
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economía del país, a través de una mayor adquisición y usos de bienes y servicios de
procedencia nacional.
El trabajo presentado a continuación evidencia el desarrollo histórico que ha
tenido el petróleo en Venezuela, y tiene como objetivo fundamental analizar
comparar las diversas etapas de desarrollo de los hidrocarburos en Venezuela. Esto le
va permitir al lector determinar la importancia que ha tenido la industria petrolera
nacional para el desarrollo del país.
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1. – El Petróleo: Industria Nacional
Al iniciar este tema es importante definir qué es La industria Petrolera,
entonces, se puede decir, que es una actividad típicamente integrada en forma
vertical. Esto significa que todas las actividades económicas relacionadas con la
explotación del petróleo, ya elaborado, se suelen desarrollar bajo la dirección de una
misma empresa.
Las empresas petroleras en todo el mundo tienen tantas actividades que
muchas veces sobrepasan el campo de acción de los procesos estrictamente
relacionadas con el petróleo. Así como muchas otras actividades, estarían fuera del
campo de acción tradicional de la industria petrolera y, sin embargo, han llegado a
formar parte de ella, por la existencia de una especie de "complementariedad" que se
produce entre todos los sectores de la vida económica de un país, y también por las
propias necesidades internas de la empresa.
Así pues, las actividades complementarias desarrolladas por la industria
petrolera, especialmente en el campo del investigación tecnológica, ha llegado a tener
una gran importancia en Venezuela, creando una gran riqueza económica a través de
empleos indirectos del desarrollo de empresas de servicios y de otros mecanismos.
La industria petrolera en Venezuela ha legado mucho más que un ingreso
nacional relativamente alto, estable y casi siempre creciente, al menos en un largo
período que va desde la segunda década del siglo XX hasta los años setenta. Esa
industria ha servido para financiar directamente la instalación en el país de muchas
otras industrias: grandes empresas del hierro, el acero y el aluminio. También ha
financiado la instalación de servicios vitales como: electricidad, agua, teléfono y una
infraestructura de comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas que durante algún
tiempo lució moderna y promotora del crecimiento, la modernización y hasta del
desarrollo.
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Desde finales de los años setenta ese ingreso ha sido ondulado, impredecible y
cada vez más insuficiente para atender las necesidades de un país que en la actualidad
supera los 25 millones de habitantes. Con ese ingreso se construyó una economía
volátil, y tan exageradamente concentrada en el Estado, como dependiente de la
esfera de las decisiones partidistas. Ello en un país con una clase política y una
cultura ciudadana más atenta al devenir ideológico que a la creciente desigualdad
social, y más preocupada por impulsar, con su lógica dosis de hipocresía, una lucha
contra la corrupción que por mantenerse formada e informada para la eficiente
administración de los recursos.
Pero hay muchos otros legados directos e indirectos de la industria petrolera.
Uno de ellos es un complejo y bastante atomizado sector productor de bienes y
servicios que cubre, directa o indirectamente, la demanda interna proveniente de la
industria petrolera. Estamos hablando en la Venezuela actual con varios cientos de
empresas, cifra que en algún momento giró alrededor de los dos mil establecimientos,
con una gran diversidad de tamaños, actividad, ubicación geográfica y origen del
capital. Todas ellas productoras de bienes o servicios que en una proporción alta
venden a la industria petrolera, petroquímica y de procesos en general. Es bueno
advertir que no incluimos muchos de los bienes de consumo masivo o final y
servicios normales o comunes que adquiere un empresa como Petróleos de Venezuela
(PDVSA). Estamos hablando de infinidad de insumos, materiales, manufacturas,
herramientas, equipos, actividades de construcción, ingeniería, consultoría y muchos
servicios especializados que intervienen de manera importante en las operaciones de
exploración, explotación, refinación y procesamiento, transporte y comercialización
de los hidrocarburos.
Además, estos productos y servicios no van exclusivamente a la industria
petrolera, sino que son demandados por muchos otros sectores vitales de la economía
y vida de un país. La mayoría de los grandes consumidores de estos bienes y
servicios, junto a la industria petrolera, los podemos denominar industrias de
procesos. Así pues, incluimos en estas llamadas industrias de procesos, en el caso
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venezolano, a la industria petrolera, la metalúrgica, la petroquímica y química, la
carbonífera y otras industrias que producen materiales de diversa índole, como pulpa
y papel o textiles. También debemos considerar en esta categoría a las actividades de
generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, a las industrias de
procesamiento de aguas servidas en todo el país.
El punto clave para entender el carácter de las diversas industrias de procesos,
a diferencia de las que podríamos llamar “industrias de productos”, es que todas se
apoyan en un esquema conceptual unificador según el cual las “operaciones
unitarias”, por ejemplo: destilación, secado, filtrado, imponen una relación unitaria en
cuanto al equipamiento. Es decir, usan equipos equivalentes: intercambiadores de
calor, filtros, torres de destilación, bombas, válvulas, entre muchos otros. Por otra
parte, los equipos y sistemas de control que usan, una vez que se domina la tecnología
y como son diseñados para cada caso, permiten el desarrollo de un «know how» y de
una capacidad de ingeniería y diseño con posibilidad de aplicación en otros procesos
industriales y por tanto con un más amplio espectro de acción en los mercados.
Además, estas industrias se benefician de la explotación de grandes economías de
escala, son intensivas en capital e intensivas en tecnología e información y operan
con altísimos niveles de automatización.
También se reconoce que en las industrias de procesos más del 70% de sus
gastos de capital y operaciones se relacionan con información, más del 80% del costo
se relaciona con desarrollo y producción y que más del 80% de la información que se
maneja es técnica. Por otra parte, la escala, alcance y complejidad de la planificación
y ejecución de los proyectos representan grandes problemas logísticos, económicos y
prácticos para gerentes e ingenieros. Por tanto, la experiencia que se acumula en cada
proyecto es un activo clave para el desarrollo de ventajas competitivas estables. Y, los
retos operacionales, ambientales y comerciales demandan acceso rápido a
información pertinente y confiable para la toma de decisiones. Definitivamente,
muchos de los insumos, tanto en bienes como en servicios, y el conocimiento,
ingeniería y gerencia son prácticamente intercambiables.
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En conclusión, es posible identificar en Venezuela un sector bastante grande y
complejo de empresas de manufactura metalmecánicas especializadas, de equipos
eléctricos y electrónicos, de ingeniería, de consultoría en diversos campos de
especialización y de desarrollo y soporte de tecnologías de información y
comunicaciones; de construcción y de montaje, de servicios especializados en campo,
incluido mantenimiento y reparación, servicios ambientales, de evaluación de
variables técnicas de operación, de seguridad y salud en el trabajo y muchos otros
aspectos relacionados o conexos con las operaciones de las industrias de procesos;
cuya experiencia se ha construido en buena parte con el apoyo de la demanda interna
de la industria petrolera y los estándares técnicos que impone una empresa de clase
mundial como PDVSA.
Además, se reconoce el efecto multiplicador que se deriva de este modo de
producción, particularmente en un país como Venezuela. Estas industrias de procesos,
casi todas en manos del Estado o de los grupos empresariales privados mejor
organizados y con mayor cultura empresarial, representan la masa de demanda
calificada y concentrada de mayor importancia en el país, la de mayor impacto en el
volumen del Producto Interno Bruto. Pero además, estas empresas pueden imbricarse
positivamente y aportar competitividad a otros tejidos productivos nacionales, en la
medida que no sólo son grandes consumidores nacionales, sino que son, en su
mayoría y casi inevitablemente, monopolios o corporaciones con dominio amplio del
mercado local. En esa medida, además, cualquier mejora en su productividad y
competitividad tendría potenciales beneficios en la lucha contra la inflación y en la
elevación del nivel de vida de toda la población.
Ahora bien, se conoce que las industrias de procesos tienden a ser poco
empleadoras. Eso, entre otras cosas, produce el “efecto enclave” que se reconoce en
economías de países subdesarrollados, como por ejemplo en la industria petrolera
venezolana. Sin embargo, el resultado combinado de ambas industrias (las de
procesos con las de sus proveedores o sectores conexos) desarrolladas en la economía
de un país, hace posible construir un equilibrio con indudables efectos sociales. Esto
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es así porque los sectores conexos a las industrias de procesos, son intensivos en
mano de obra y empleadores de diversos niveles de calificación. El efecto combinado
del desarrollo de toda la cadena de valor de las industrias de procesos es una clave,
junto a los criterios de justicia social, para la prosperidad general de un país en donde
la explotación de los recursos naturales es ineludiblemente intensiva en capital.
Es decir, el desarrollo y fortalecimiento de un sector conexo a la industria
petrolera y petroquímica, y de procesos en general, permitiría promocionar un
desarrollo más equilibrado de la economía venezolana. Promovería líneas de equipos
diversos, desarrollaría capacidades tecnológicas e innovadoras, daría servicios de
ingeniería y consultoría especializada, podría construir y montar plantas o
infraestructura de servicios que apoyen al resto de la industria de proceso nacional. Y
en esa medida se repotenciarían cientos de empresas privadas y adquirirían capacidad
competitiva estable y escala exportadora.
Obviamente, no es correcto seguir asentando las bases competitivas de la
industria petrolera exclusivamente en la disponibilidad o abundancia del recurso
natural, ello ha dado pruebas más que evidentes de sus limitaciones. Además, por
años se ha requerido una decisión y una acción ambiciosa para industrializar aguas
abajo los hidrocarburos y quitar las amarras a los otros sectores vinculados a las
riquezas naturales. Así, la incorporación de capitales de origen distinto a los del
Estado en la industria petrolera, la apertura a la inversión privadas y extranjeras en la
petroquímica, los planes y acciones de incorporar el capital privado a las industrias
del hierro, acero, aluminio y distribución eléctrica son signos que pueden favorecer
una tendencia en la dirección del desarrollo de ventajas dinámicas.
Por otra parte, si evaluamos las posibilidades de estabilizar, al menos en una
banda, los precios internacionales del petróleo y consideramos el plan de negocios de
PDVSA, el cual prevé duplicar la producción de petróleo en los próximos siete a diez
años. Además, las inversiones programadas para los próximos años por las empresas
de la llamada “Apertura petrolera”, y las inversiones previstas para el desarrollo de la
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petroquímica y el gas. Vemos entonces con claridad el dinamismo que puede alcanzar
el proceso industrializador y muchas de las posibilidades de consolidar a Venezuela
como una potencia petrolera mundial.
Pero no son por si solas suficientes esas inversiones para que el proceso sea
técnica y económicamente sostenible en el tiempo. Ni tampoco para que contribuya
efectivamente a dar un gran impulso al desarrollo económico, productivo y social del
país. La sinergia de factores y actores necesaria es amplia y compleja. El crecimiento,
el mejoramiento de la competitividad y la modernización de las empresas productoras
de bienes de capital, de construcción y montaje o prestadoras de servicios
tecnológicos y de ingeniería especializada al sector petrolero, petroquímico y de
procesos, es ciertamente un factor fundamental. Estas empresas necesitan crecer, pues
en su casi totalidad son demasiado pequeñas para estándares internacionales, y deben
desarrollar ventajas competitivas en tecnología, precios, calidad y condiciones de
entrega. Todo dentro de un sano equilibrio entre las estrategias u opciones nacionales
y las fuerzas del mercado.
En definitiva uno de los retos plantados a la construcción de una efectiva visión
de país petrolero, es promover el crecimiento, fortalecimiento y competitividad del
complejo de empresas y redes productivas encadenadas, actual o potencialmente, a la
industria, petrolera y petroquímica nacional y a las industrias de procesos en general.
Este es un paso clave y necesario para potenciar las posibilidades de expandir el
número y tipo de empresas venezolanas que tienen la capacidad de insertarse en los
mercados internacionales.
2. – Petróleo y Bienestar Social
OJO: PAGINA 123 DEL LBRO. BUSCAR EN LA PAGINA WEB DE PDVSA
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3. – Petróleo, Cultura y Educación como Estrategia de Negocio
En lo Cultural: Político y Económico
El petróleo moldeó la cultura venezolana a partir del siglo XX. Este
conglomerado humano que habita el territorio de la Capitanía General diseñado por la
Monarquía española en 1777 vino a ser un pueblo de mineros. Allí está la esencia de
nuestra identidad, lo que explica actitudes y comportamientos como sociedad. Somos
un pueblo de mineros. Nos hemos asentado en torno a la increíble riqueza que brota
de la tierra para disfrutarla con alma de minero. Uno de los precios que pagamos por
ese don providencial es la dificultad para asumir conciencia de comunidad. Somos,
por tanto, renuentes a pensar en el futuro de todos. Más aún, rechazamos cualquier
invitación a pensar en el futuro colectivo. La gran consigna nacional podría
sintetizarse en lo siguiente: no intente distraerme con el futuro, lo que me importa es
el presente.
La explotación del petróleo ha tenido, desde sus inicios, un enorme impacto
en la vida del país. Poco a poco el país ha ido cambiando profundamente. Sobre el
hibrido euro - americano de la cultura criolla se instaló un nuevo injerto, o tal vez una
versión actualizada de la anterior. Experiencias similares han vivido otros países;
pero en Venezuela el poder adquisitivo proporcionado por el petróleo, combinado con
una herencia cultural débil y menoscabada por las guerras del siglo XIX, le ha dado
una intensidad inusitada al proceso. La explotación del petróleo ha acelerado la
modernización y el cambio cultural (esta modernización está en peligro debido al
carácter sociocomunista que quiere implementar el actual gobierno de turno), ha
moldeado nuestra política y nuestra economía.
En lo político, sus primeros signos se aprecian en las maquinaciones de las
transnacionales para obtener concesiones y en la intervención más o menos solapada
de los gobiernos extranjeros para apoyar los intereses de sus empresas. La caída de
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Cipriano Castro y el asenso al poder de Juan Vicente Gómez ha sido atribuida a tales
maquinaciones.
El petróleo continúa amoldando la política nacional después de la muerte de
Gómez; la Venezuela Petrolera tiene dos etapas que conviene distinguir y señalar:
Una, que va desde 1943 hasta 1973, son los 30 años desde la memorable ley de
hidrocarburos de 1943 hasta la víspera de la nacionalización del petróleo en
Venezuela. Esa es una etapa en que la presencia petrolera se hace sentir con mucha
fuerza en la vida política del país; en que se provoca y se produce las primeras
grandes deformaciones; debido a que existe una ruptura inmediata entre la riqueza del
país y el trabajo del país; en que una u otra forma, Venezuela se convierte en un país
parasito del petróleo en una situación de dependencia creciente que lo hacía cada vez
más vulnerable, más débil, más indefenso.
La segunda etapa de esa Venezuela se mantiene la misma tendencia. El estado
se hizo el gran dispensador de la riqueza petrolera, el supremo administrado, el
arbitro del destino de ese dinero, y eso creo al estado no solamente un poder inmenso,
que nunca había tenido en la historia del país, sino una peligrosa sensación de
omnipotencia: El estado lo podía todo. El estado se sintió omnipotente, el venezolano
se acostumbró a ver el estado como la fuente única y final de todos los remedios, de
todos los recursos y de todas las posibilidades. Es decir, en lo político, trajo la
creación de eso que ha habido que llamar “el paternalismo populista”.
A finales del siglo XX e inicios del XXI, el petróleo sigue influyendo en el
país, pero, ahora bajo una ideología socialista – comunista. A partir de aquí se tiene
como presidente al Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, el cual sino hubiese
interrumpido los planes de expansión de PDVSA en 1999, Venezuela fácilmente
estaría produciendo 5,5 millones de barriles diarios y enviando cuando menos 4
millones de barriles diarios a los Estados Unidos. Este volumen de exportación habría
desplazado tanto a México como a Arabia Saudita en términos de su importancia
relativa como suplidores de los Estados Unidos, ya que cada uno de ellos sólo exporta
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alrededor de 1,5 millones de barriles diarios a este mercado. En el 2010, Venezuela
hubiese podido producir alrededor de 8 millones de barriles diarios y exportar entre 6
– 7 millones de barriles diarios al super-poder global.
En síntesis, se puede decir que se tiene un país cada día más dependiente del
recurso petrolero. Este recurso ha sido aprovechado por el actual gobierno para
“fomentar políticas expansionistas e implementar ideologías social – comunista” en
toda América Latina, se ha irrespetado la soberanía de países vecinos e incluso se ha
llegado hasta el atropello verbal, todo ello apoyado en los grandes ingresos generados
por el petróleo en la actualidad. Por otro lado, se ha fomentado un conjunto de
misiones que desde su punto de vista filosófico son bastante beneficiosas para el país,
pero, el fantasma de la corrupción y manipulación de la población han ido avanzando
de manera indiscriminada.
En lo económico, no hay duda de que con el auge de la industria petrolera se
inicia un proceso a partir del cual Venezuela se convierte en un país de una cultura
económica predominantemente agrícola a una cultura dominante petrolera.
La Venezuela que ve aparecer el petróleo como nueva fuente de riqueza es un
país recién pacificado después de casi 100 años de guerra continua con una
agricultura y ganadería enfermas, en crónico estancamiento y de muy bajo
rendimientos, resultante entre otras causas del sistema latifundista de tenencia de la
tierra y de la aplicación de técnicas y prácticas sumamente rudimentarias.
Es indudable entonces que gracias al petróleo, Venezuela una significativa
transformación económica, que le ha permitido salir, en buen parte, del atraso en que
se encontraba. Sin embargo, esa transformación económica no ha sido ni lo
suficientemente profunda, ni todo lo reproductiva que la magnitud de los recursos
generados por el petróleo hubiesen podido anticipar. Pero la culpa de eso no debemos
buscarla en el petróleo, sino en el hecho de que la inmensa bonanza no ha tenido en el
país una contrapartida gerencial lo suficientemente idónea como para permitir al
11
máximo el aprovechamiento de los cuantiosos recursos derivados de la explotación
petrolera.
Educación: Una Estrategia de Negocio
Desde la Pag 38 – 41 de PDVSA
4. – Petróleo y Medio Ambiente
La mayor parte de la energía utilizada en los diferentes países, proviene del
petróleo y del gas natural. La contaminación de los mares con petróleo es un
problema que preocupa desde hace muchos años a los países marítimos, sean o no
productores de petróleo, así como a las empresas industriales vinculadas a la
explotación y comercio de éste producto. Desde entonces, se han tomado enormes
previsiones técnicas y legales internacionales para evitar o disminuir la ocurrencia de
estos problemas.
Los derrames de petróleo en los mares, ríos y lagos producen contaminación
ambiental: daños a la fauna marina y aves, vegetación y aguas. Además, perjudican
la pesca y las actividades recreativas de las playas. Se ha descubierto que pese a la
volatilidad de los hidrocarburos, sus características de persistencia y toxicidad
continúan teniendo efectos fatales debajo del agua.
Pero, no son los derrames por accidentes en los tanqueros o barcos que
transportan el petróleo, en alta mar o cercanía de las costas, los únicos causantes de la
contaminación oceánica con hidrocarburos. La mayor proporción de la contaminación
proviene del petróleo industrial y motriz, el aceite quemado que llega hasta los
océanos a través de los ríos y quebradas. Se estima que en escala mundial, 957
12
millones de galones de petróleo usado entran en ríos y océanos y 1500 millones de
galones de petróleo crudo o de sus derivados son derramados.
Los productos de desechos gaseosos expulsados en las refinerías ocasionan la
alteración, no sólo de la atmósfera, sino también de las aguas, tierra, vegetación y
animales. Uno de los contaminantes gaseosos más nocivo es el dióxido de azufre,
daña los pulmones y otras partes del sistema respiratorio. Es un irritante de los ojos y
de la piel, e incluso llega a destruir el esmalte de los dientes.
Otro de los impactos que genera la explotación de los recursos energéticos es
la contaminación sónica, pues el ruido producido por la industria, disminuye la
capacidad auditiva y puede afectar el sistema circulatorio, y aún, cuando los
trabajadores de estas industrias ya están acostumbrados al ruido por escucharlos en
forma prolongada, les genera daños mentales.
Transigir de la Pag. 56 de PEDVSA
5. – Petróleo y Espacio Geográfico
EN EL SIGLO XX, EL INICIO DE LA ACTIVIDAD PETROLERA CAMBIA DE MANERA
DEFINITIVA LA ESTRUCTURA ECONÓMICA VENEZOLANA, Y CON ELLO EL PROCESO DE
DIFERENCIACIÓN DEL ESPACIO GEOGRÁFICO, AL TRANSFORMAR DE MANERA
CONSIDERABLE EL PAISAJE Y LA GEOGRAFÍA DEL POBLAMIENTO VENEZOLANO.
EL IMPACTO DE LA ACTIVIDAD PETROLERA INCIDIÓ DE MANERA ESPECIAL EN
TRES ELEMENTOS CLAVES:
EL ÁREA RURAL: LOS TRADICIONALES CENTROS DE PRODUCCIÓN AGRÍCOLA
SUFRIERON EL IMPACTO DE LA DEMANDA DE MANO DE OBRA POR PARTE DE LA
INDUSTRIA PETROLERA, POR LO QUE SE INICIÓ UN MARCADO PROCESO DE ÉXODO DEL
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CAMPO HACIA LA CIUDAD; ESTA TENDENCIA SE VIO AGUDIZADA EN LOS AÑOS
CINCUENTA Y HA TRAÍDO COMO CONSECUENCIA GRAVES PROBLEMAS SOCIALES Y
URBANÍSTICOS
LAS ÁREAS URBANAS CERCANAS A LOS CENTROS PETROLEROS: ALREDEDOR DE
LOS PRINCIPALES CENTROS DE PRODUCCIÓN DE LA INDUSTRIA PETROLERA SE
PRODUJERON GRANDES CONCENTRACIONES POBLACIONALES CUYO DESORDENADO
CRECIMIENTO HA TENIDO COMO CONSECUENCIA LA APARICIÓN DE ZONAS
“MARGINALES”.
EN LOS ESTRATOS SOCIOECONÓMICOS: CON LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL ASOCIADA
A LA EXPLOTACIÓN DEL “ORO NEGRO”, APARECE EN LA ESTRUCTURA SOCIAL
VENEZOLANA UN NUEVO SECTOR: LA CLASE OBRERA; JUNTO A ESTE SECTOR SE
DESARROLLA TAMBIÉN UNA BURGUESÍA PROFESIONAL Y MERCANTIL; DE ESA
BURGUESÍA COMENZARAN A EMERGER NUEVOS LÍDERES POLÍTICOS QUE CONDUCIRÁN
DURANTE CASI TODO EL SIGLO XX, LOS DESTINOS DE LA NACIÓN VENEZOLANA.
UN ELEMENTO CLAVE EN EL PROCESO DE DIFERENCIACIÓN DEL ESPACIO DURANTE EL
SIGLO XX ESTÁ REPRESENTADO POR EL AUMENTO DE LOS INGRESOS FISCALES DEL
ESTADO VENEZOLANO, HECHO ASOCIADO TAMBIÉN CON LA EXPLOTACIÓN
PETROLERA. DESDE INICIOS DEL SIGLO XX, EL ESTADO VENEZOLANO CONTÓ CON
UNA CADA VEZ MAYOR AFLUENCIA DE RECURSOS PROVENIENTES DE LOS PAGOS
HECHOS AL FISCO POR LAS COMPAÑÍAS EXTRANJERAS ENCARGADAS DEL NEGOCIO
PETROLERO; ESTOS RECURSOS PERMITIERON LA PLANIFICACIÓN DE IMPORTANTES
PROYECTOS DE INFRAESTRUCTURA QUE TRANSFORMARON EN POCOS AÑOS VARIAS
REGIONES DEL PAÍS, ENTRE LAS QUE SE DESTACAN:
LA CUENCA DEL LAGO DE MARACAIBO Y LOS ESTADOS ANZOÁTEGUI, MONAGAS
Y BARINAS; ESTOS TERRITORIOS SUFRIERON UNA PROFUNDA TRANSFORMACIÓN DE
SU PAISAJE GEOGRÁFICO.
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EN LAS COSTAS VENEZOLANAS SE ESTABLECIERON NUEVOS PUERTOS DESTINADOS A
LA EXPORTACIÓN DE PETRÓLEO; ASÍ SURGEN LOS PUERTOS DE GUANTA, AMUAY, LAS
PIEDRAS.
ÁREAS TRADICIONALMENTE DEDICADAS A LA ACTIVIDAD PESQUERA, COMO POR
EJEMPLO PUERTO LA CRUZ Y DISTINTAS POBLACIONES DEL ESTADO FALCÓN,
PASARON A DEPENDER DE LA ACTIVIDAD PETROLERA, CON LOS CAMBIOS QUE DICHA
ACTIVIDAD IMPLICÓ PARA EL ESPACIO GEOGRÁFICO.
EN MUCHAS REGIONES DE VENEZUELA SE FUNDARON NUEVOS POBLADOS,
ASOCIADOS A LA EXPLOTACIÓN DE PETRÓLEO; FUE ASÍ COMO SE CREARON POBLADOS
COMO CARIPITO, EL TIGRE, JUDIBANA, ANACO, ETC. ESTE HECHO ES DE ESPECIAL
IMPORTANCIA, PUES EN VENEZUELA NO OCURRÍAN NUEVAS FUNDACIONES DESDE
FINALES DEL SIGLO XVIII.
EL PETRÓLEO Y LA DIFERENCIACIÓN DEL ESPACIO GEOGRÁFICO VENEZOLANO :
SI BIEN TODAS LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS HAN INCIDIDO EN MAYOR O MENOR
GRADO EN EL PROCESO DE DIFERENCIACIÓN DEL ESPACIO GEOGRÁFICO VENEZOLANO,
MERECE MENCIÓN APARTE EL PAPEL JUGADO POR LA INDUSTRIA PETROLERA EN ÉSTE
PROCESO, PUES DICHA INDUSTRIA IMPULSÓ LA PENETRACIÓN DE LA SOCIEDAD
VENEZOLANA HACIA ÁREAS HISTÓRICAMENTE DESPOBLADAS; ADEMÁS DE ELLO, LA
ENORME INFRAESTRUCTURA REQUERIDA PARA LA PRODUCCIÓN Y COMERCIALIZACIÓN
DEL CRUDO VENEZOLANO, DOTÓ POR PRIMERA VEZ AL PAISAJE VENEZOLANO, DE
RASGOS PROPIOS DE UN PAISAJE INDUSTRIAL, LO CUAL CONSTITUYÓ UNA GRAN
NOVEDAD PARA UNA SOCIEDAD QUE POR CASI CINCO SIGLOS SE DEDICÓ A LA
AGRICULTURA
EN CONCLUSIÓN, PUDE AFIRMARSE QUE EL INICIO DE LA ERA PETROLERA INTRODUJO
CAMBIOS PROFUNDOS EN LA TRADICIONAL ECONOMÍA RURAL VENEZOLANA Y ENTRE
OTRAS CONSECUENCIAS INMEDIATAS, GENERÓ EL AUMENTO CONTINUO DE LOS
INGRESOS FISCALES Y POR ENDE, DEL PODER DEL GOBIERNO; UNA MIGRACIÓN DE
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POBLADORES RURALES HACIA LA CAPITAL DEL PAÍS Y DEMÁS CIUDADES CERCANAS A
LAS ZONAS PETROLERAS Y UN PROGRESIVO CAMBIO DE LA POBLACIÓN A FORMAS DE
ORGANIZACIÓN SOCIAL, QUE HASTA ENTONCES ERAN, SI NO DESCONOCIDAS, POR LO
MENOS LIMITADAS A UN REDUCIDO SEGMENTO DE LA SOCIEDAD VENEZOLANA.
EL IMPACTO DEL PETRÓLEO EN LA REALIDAD VENEZOLANA: AL REFERIRSE A LA
INFLUENCIA DEL PETRÓLEO EN EL PROCESO DE DIFERENCIACIÓN YA SEÑALADO, LOS
INVESTIGADORES DEL “CENTRO DE ESTUDIOS PARA EL DESARROLLO” (CENDES)
HAN SEÑALADO QUE “A PARTIR DE LA EXPLOTACIÓN PETROLERA SE GENERA UNA
SERIE DE TRANSFORMACIONES QUE, JUNTO AL AVANCE DE LA ESTRUCTURA
CAPITALISTA DEL PAÍS, INTENSIFICA EL USO DE LOS RECURSOS NATURALES, MODIFICA
DRÁSTICAMENTE EL PAISAJE Y HACE CRECER EL DETERIORO DEL MEDIO AMBIENTE.
ESTE PROCESO SE EXPANDE AL INCORPORARSE NUEVOS TERRITORIOS Y RECURSOS
ANTERIORMENTE NO UTILIZADOS, O USADOS LIMITADAMENTE”; ES DE ESTA MANERA
COMO SE VIO INTENSIFICADO EN VENEZUELA EL PROCESO DE OCUPACIÓN DEL
PIEDEMONTE ANDINO (EN ESPECIAL EL BARINÉS), LA CUENCA DEL LAGO DE
MARACAIBO EN SUS COSTAS ORIENTAL Y OCCIDENTAL, LOS ALTOS LLANOS CENTRO-
OCCIDENTALES, PARTE DE LOS LLANOS ORIENTALES, Y POR ÚLTIMO, LA REGIÓN DE
GUAYANA QUE HA SIDO HISTÓRICAMENTE LA MENOS HABITADA Y DESARROLLADA
DEL PAÍS.
AQUÍ… VAMOS
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CONCLUSIONES
De acuerdo a lo desarrollado anteriormente, es posible establecer una serie de
conclusiones, a saber:
- Los primeros afloramientos naturales en el país fueron utilizados por nuestros
aborígenes como medicina, para reparar sus embarcaciones, jamás tuvieron la
remota idea del poderío económico que adquiriría ese hidrocarburo.
- Las Leyes de Hidrocarburos de 1920, 1921 y 1922, estuvieron “amañadas”
para beneficiar a las empresas extranjeras.
- La Ley de 1943, es uno de los eslabones más importantes en el desarrollo
legislativo aplicable al recurso petrolero por la unificación de todos los
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regímenes de concesión existentes y el establecimiento nuevos términos para
las futuras concesiones.
- La Ley de afectos a reversión da un histórico control fiscal a las empresas
concesionarias que venían haciendo desastres en ese sentido.
- La nacionalización del petróleo permitió al país, por primera vez en su
historia, disponer de elementos de información necesarios para formarse un
visión global y exacta de la verdadera potencialidad de sus recursos
petroleros.
- La nacionalización no ha pecado de excesiva rigidez o de dogmatismos, como
ha sucedido en otros países, puesto que se han diseñado y llevado a cabo
adquisiciones de empresas comercializadoras en el exterior y asociaciones
estratégicas, con la múltiple finalidad de afianzar mercados externos,
compartir riesgos internos, asegurarse de adecuadas transferencias de
tecnologías y otros beneficios que pueden derivarse de la globalización
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Herrera, R. (1974). Programa de Educación Petrolera. Caracas. Editorial Colson.
PDVSA. (s/f). Programa de Educación Petrolera. Caracas. Autor.
Rodríguez, G. (1986). Venezuela y su Petróleo. Caracas. Refoli.
Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto de Mejoramiento
Profesional del Magisterio. (2005). Educación Petrolera. Caracas: Autor.
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