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Actividad 3

El documento describe el juicio de amparo en México, destacando las partes involucradas, como el quejoso, la autoridad responsable y el tercero interesado. Se explican los principios constitucionales que rigen este juicio, incluyendo la instancia de parte, prosecución judicial, agravio personal y directo, definitividad, estricto derecho y relatividad de la sentencia. Estos principios establecen las bases para el control de actos de autoridad que afectan los derechos de los gobernados, asegurando que se respeten las garantías individuales y el debido proceso.
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Actividad 3

El documento describe el juicio de amparo en México, destacando las partes involucradas, como el quejoso, la autoridad responsable y el tercero interesado. Se explican los principios constitucionales que rigen este juicio, incluyendo la instancia de parte, prosecución judicial, agravio personal y directo, definitividad, estricto derecho y relatividad de la sentencia. Estos principios establecen las bases para el control de actos de autoridad que afectan los derechos de los gobernados, asegurando que se respeten las garantías individuales y el debido proceso.
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LICENCIATURA

DERECHO Y LITIGACIÓN ESTRATÉGICA

JUICIO DE AMPARO I

LIZBETH VERONICA TUUT CAHUICH


CUATRIMESTRE VII
26/09/2024

[Link] ALEJANDRO PECH MIRANDA


LICENCIATURA
DERECHO Y LITIGACIÓN ESTRATÉGICA

Artículo 5o. Son partes en el juicio de amparo:


I. El quejoso, teniendo tal carácter quien aduce ser titular de un derecho subjetivo o de
un interés legítimo individual o colectivo, siempre que alegue que la norma, acto u
omisión reclamados violan los derechos previstos en el artículo 1o de la presente Ley y
con ello se produzca una afectación real y actual a su esfera jurídica, ya sea de manera
directa o en virtud de su especial situación frente al orden jurídico.
El interés simple, en ningún caso, podrá invocarse como interés legítimo. La autoridad
pública no podrá invocar interés legítimo.
El juicio de amparo podrá promoverse conjuntamente por dos o más quejosos cuando
resientan una afectación común en sus derechos o intereses, aun en el supuesto de que
dicha afectación derive de actos distintos, si éstos les causan un perjuicio análogo y
provienen de las mismas autoridades.
Tratándose de actos o resoluciones provenientes de tribunales judiciales,
administrativos, agrarios o del trabajo, el quejoso deberá aducir ser titular de un derecho
subjetivo que se afecte de manera personal y directa;
La víctima u ofendido del delito podrán tener el carácter de quejosos en los términos de
esta Ley.
II. La autoridad responsable, teniendo tal carácter, con independencia de su
naturaleza formal, la que dicta, ordena, ejecuta o trata de ejecutar el acto que crea,
modifica o extingue situaciones jurídicas en forma unilateral y obligatoria; u omita el
acto que de realizarse crearía, modificaría o extinguiría dichas situaciones jurídicas.
Para los efectos de esta Ley, los particulares tendrán la calidad de autoridad responsable
cuando realicen actos equivalentes a los de autoridad, que afecten derechos en los
términos de esta fracción, y cuyas funciones estén determinadas por una norma general.
III. El tercero interesado, pudiendo tener tal carácter:
a) La persona que haya gestionado el acto reclamado o tenga interés jurídico en que
subsista;
b) La contraparte del quejoso cuando el acto reclamado emane de un juicio o
controversia del orden judicial, administrativo, agrario o del trabajo; o tratándose de
persona extraña al procedimiento, la que tenga interés contrario al del quejoso;
c) La víctima del delito u ofendido, o quien tenga derecho a la reparación del daño o a
reclamar la responsabilidad civil, cuando el acto reclamado emane de un juicio del orden
penal y afecte de manera directa esa reparación o responsabilidad;
d) El indiciado o procesado cuando el acto reclamado sea el no ejercicio o el
desistimiento de la acción penal por el Ministerio Público;
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e) El Ministerio Público que haya intervenido en el procedimiento penal del cual derive el
acto reclamado, siempre y cuando no tenga el carácter de autoridad responsable.
IV. El Ministerio Público Federal en todos los juicios, donde podrá interponer los
recursos que señala esta Ley, y los existentes en amparos penales cuando se reclamen
resoluciones de tribunales locales, independientemente de las obligaciones que la
misma ley le precisa para procurar la pronta y expedita administración de justicia.
Sin embargo, en amparos indirectos en materias civil y mercantil, y con exclusión de la
materia familiar, donde sólo se afecten intereses particulares, el Ministerio Público
Federal podrá interponer los recursos que esta Ley señala, sólo cuando los quejosos
hubieren impugnado la constitucionalidad de normas generales y este aspecto se aborde
en la sentencia.
PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES DEL JUICIO DE AMPARO.
Estos principios constituyen el fundamento del funcionamiento procesal y sustancial del
juicio de amparo, que es una figura procesal que tiene por objeto el control de los actos
de autoridad que tienen como destinatario al gobernado. Estos actos deben de estar
ajustados al marco normativo constitucional. Esta clase de principios, fueron propuestos
por los precursores del amparo mexicano, quienes fueron Don Manuel Crescencio Rejón
y Mariano Otero y han venido perfeccionándose desde ese entonces por la actividad
jurisdiccional de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la práctica judicial.
Los principios constitucionales que han sido reconocidos por la doctrina del amparo son
los siguientes:

a) Principio de instancia de parte.


b) Principio de prosecución judicial.
c) Principio de agravio personal y directo.
d) Principio de definitividad.
e) Principio de estricto derecho.
f) Principio de relatividad de la sentencia.

Principio de instancia de parte


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Este principio del amparo se encuentra prescrito en el artículo 107 fracción I de la


Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que a la letra dice:
“Art. 107º. Todas las controversias de que habla el artículo 103 se sujetarán a los
procedimientos y formas del origen jurídico que determine la ley, de acuerdo a las bases
siguientes:
I. El juicio de amparo se seguirá siempre a instancia de parte; (…)”
Este fundamento del juicio de amparo, postula que únicamente a petición del gobernado
que se siente violentado en la esfera de sus garantías individuales, será posible que se
tramite y resuelva una demanda de amparo. Por tanto, los órganos de amparo no están
facultados para que oficiosamente actúen a favor del gobernado si éste último no
ejercita la acción de amparo. En la Ley de amparo, el principio de instancia de parte
está enunciado en el artículo 6º que dice así:
“El juicio de amparo puede promoverse por la persona física o moral a quien afecte la
norma general o el acto reclamado en términos de la fracción I del artículo 5o. de esta
Ley. El quejoso podrá hacerlo por sí, por su representante legal o por su apoderado, o
por cualquier persona en los casos previstos en esta Ley. Cuando el acto reclamado
derive de un procedimiento penal, podrá promoverlo, además, por conducto de su
defensor o de cualquier persona en los casos en que esta Ley lo permita.”

Principio de prosecución judicial.


El principio precedente ha sido definido de manera extractada de los distintos criterios
emitidos por el Poder Judicial de la Federación por la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, al establecer que
“Es una de las reglas fundamentales que rige el juicio de garantías y que determina que
éste es una institución que constituye un verdadero juicio, pues además de que tiene
como fin dar solución a un problema controvertido, se tramite ante los tribunales del
Poder Judicial de la Federación, los cuales deben observar los principios generales de la
teoría general del proceso y reconocer el equilibrio y la igualdad de las partes que
contienden”.
En algunos de esos criterios de la Corte se ha declarado de forma clara y precisa, que la
institución jurídica llamada Amparo es un verdadero juicio con todas las etapas
procesales, lo que implica al principio de prosecución judicial.

Este criterio general tiene una excepción. Ésta consiste en los amparos directos, que se
promueven en contra de actos reclamados que resultan violatorios de la garantía de
legalidad artículo 14 y 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en
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donde la autoridad de amparo se convierte en mera autoridad revisora de la aplicación


de la ley ordinaria y secundaria y no directamente de una garantía constitucional, esto lo
hace, pero de forma indirecta.
Principio de agravio personal y directo.
Este principio es la tercera de las bases sobre las que descansa el juicio de amparo
mexicano, se refiere específicamente al perjuicio que causa el acto reclamado en la
esfera de derechos del gobernado. La Suprema Corte de Justicia de la Nación a través de
los criterios jurisprudenciales que ha emitido, ha pronunciado una definición de este
principio, que es la siguiente:
“La regla fundamental del juicio constitucional que legitima a la persona física o moral
que estima que se han afectado su derecho, por haber sido violada presuntamente
alguna de sus garantías individuales o por violarse la distribución de competencias entre
la Federación y los Estados, para ejercitar la acción de amparo por sí misma, por su
represente o defensor.”
Por agravio se entiende cualquier tipo de menoscabo a la esfera de garantías
individuales de una persona. También se amplía su significado, a la ofensa que puede
recibir el gobernado en virtud de actos de autoridad. Ese menoscabo puede ser o no
patrimonial, pero en todos los casos tendrá que tener una existencia material y, por
ende, ser objetivamente perceptible. Por eso, la afectación tiene que ser real y no de
tipo subjetivo.
Para que el agravio sea personal, se requiere que ese menoscabo u ofensa recaiga sobre
una persona determinada y específica, por eso no debe de tener una naturaleza
abstracta ni tampoco general. Así también, si se toma como criterio de clasificación al
tiempo, el agravio podrá ser pasado, presente o inminentemente futuro.
Esto quiere decir, que el perjuicio debe de haberse producido, estarse produciendo o
deducirse su existencia de elementos que tengan la capacidad de crear un estado de
certeza respecto de su realización futura. Los agravios probables no son generadores de
la acción de amparo, porque para que eso ocurra, es necesario que el perjuicio no sea
eventual, aleatorio o hipotético.
El principio en comento, se fundamenta legalmente en los artículos 107 fracción I de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 61 fracciones XII Y XIV de la Ley
de Amparo.

Principio de definitividad.
Como el amparo es un juicio extraordinario y no simplemente un recurso procesal, su
procedencia va a estar determinada únicamente respecto de actos definitivos. Esto es,
contra actos de autoridades respecto de los cuales no proceda recurso alguno, que sea
concedido por la ley de la cual dimana el acto reclamado y que tenga por objeto
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revocarlo o anularlo. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, definiendo este principio


del juicio de garantías, ha dicho que
“Es una de las reglas fundamentales que estructuran al juicio de amparo cuya
consagración se encuentra en los artículo 107, fracciones III y IV, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos y 61, fracciones XVIII,XIX y XX, de la Ley de
Amparo, que consiste en la obligación que tiene el quejoso de agotar, siempre que no se
esté en un caso de excepción, los recursos o medios de defensa que prevea la ley del
acto a fin de revocar, modificar o nulificar la resolución reclamada antes de acudir a los
tribunales de la Federación, pues de lo contrario el juicio de garantías será
improcedente.”
Este principio del amparo, a diferencia de los anteriores, va a presentar excepciones.
Esto es, en algunos casos en los que se promueva el juicio de garantías, no será
necesario que el quejoso antes de promover su amparo, agote los recursos ordinarios
que le otorga a su favor la ley de la cual dimana el acto reclamado, esas excepciones
son:
a) Cuando los actos reclamados afecten a personas extrañas al juicio o al procedimiento
del cual emana el acto reclamado;
b) Aquellos actos reclamados, que dentro de un juicio tengan una ejecución que sea de
imposible reparación;
c) Los actos administrativos respecto de los cuales, la ley que los rige, no prevé la
suspensión o la prevea y exija mayores requisitos de aquellos que prescribe la Ley de
Amparo, para suspender su ejecución;
d) Los actos reclamados que importen una violación a las garantías individuales
consagradas en los artículos 16, en materia penal, 19, 20 de la Constitución Federal;
e) Las leyes, cuando se impugnan con motivos del primer acto de aplicación;
f) Los actos reclamados que importen peligro de la privación de la vida, deportación o
destierro o cualquiera de los prohibidos por el artículo 22 constitucional;
g) Los actos o resoluciones respecto de los cuales la ley que los rige, no prevé la
suspensión de su ejecución con la interposición de los recursos o medios de defensa
ordinarios que proceden en su contra;
h) Los actos reclamados que carezcan de fundamentación;
i) Aquellos actos reclamados en los que únicamente se reclamen violaciones directas a la
Constitución Federal, como lo es la garantía de audiencia; y
j) Cuando se trate de inconstitucionalidad de las leyes.
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Este principio se funda legalmente en el artículo 107 fracciones III incisos a) y b); IV, V
inciso b de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en el artículo 61
fracción XVIII, XIX y XX de la Ley de Amparo.
Principio de estricto derecho.
Es uno de los fundamentos sustanciales del juicio de amparo, por medio del cual se
establece que el órgano jurisdiccional debe de circunscribirse exclusivamente al análisis
de las cuestiones planteadas en el escrito de demanda de amparo, con las que se fija la
litis, sin que puedan suplirse la deficiencias, omisiones e inconsistencias de los
conceptos de violación o de los agravios expresados al interponer un recurso.
Este principio se encuentra fundamentado en lo prescrito por el artículo 107 fracción II,
párrafo segundo, a contrario sensu y 73 de la Ley de Amparo, interpretado a contrario
sensu.
Al igual que el principio precedente, el principio de estricto derecho posee excepciones
en su observancia, siendo estas las siguientes:
a) Si el quejoso se ha equivocado al citar el número de un precepto legal que estima
violatorio. Artículo 76 de la Ley de Amparo.
b) En materia penal, la suplencia abarca la ausencia de los conceptos de violación, esto
de acuerdo a lo prescrito en el artículo 79 fracción III de la Ley de Amparo.
c) En materia laboral la excepción sólo opera en favor del trabajador. Artículo 79 fracción
V de la Ley de Amparo.
d) En materia agraria, la excepción aplica cuando el amparo es promovido por un núcleo
de población ejidal o comunal; o por ejidatarios o comuneros.
Este supuesto deriva de lo expresado por el artículo 79 fracción IV.
e) En los casos de amparo promovidos por menores o incapaces, de conformidad con el
artículo 79 fracción II de la Ley de Amparo.
f) Si el acto reclamado se funda en una ley declarada inconstitucional por la Suprema
Corte de Justicia de la Nación. Artículo 79 fracción I de la Ley de Amparo.
g) En materia civil y administrativa, cuando la autoridad de amparo considere que ha
habido un contra del quejoso una violación manifiesta y evidente de la ley. Ley de
Amparo en su artículo 79 fracción VI.

Principio de relatividad de la sentencia.


Es también conocido como la “Fórmula Otero”. De conformidad con este principio del
amparo, las sentencias que sean pronunciadas en los juicios de garantías, ya sea que
hayan sido tramitados de manera uniinstancial o biinstancial, sólo se deben de ocupar
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de las personas físicas o morales, de derecho público o de derecho privado, que se


ostentaron como quejosos solicitando a la autoridad de amparo, la protección y amparo
de la Justicia Federal, limitándose esta protección exclusivamente a ellas –a las quejosas-
y únicamente respecto de los actos reclamados; sin que esto implique una declaración
general sobre la ley o acto que dio motivo a la promoción del juicio de amparo. Este
principio descansa legalmente en el contenido del artículo 107 fracción II de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y en el artículo 73 de la Ley de
Amparo. Éste último precepto a la letra dice:

Las sentencias que se pronuncien en los juicios de amparo sólo se ocuparán de los
individuos particulares o de las personas morales, privadas u oficiales que lo hubieren
solicitado, limitándose a ampararlos y protegerlos, si procediere, en el caso especial
sobre el que verse la demanda.
El Pleno y las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como los Tribunales
Colegiados de Circuito, tratándose de resoluciones sobre la constitucionalidad o
convencionalidad de una norma general y amparos colectivos, deberán hacer públicos
los proyectos de sentencias que serán discutidos en las sesiones correspondientes,
cuando menos con tres días de anticipación a la publicación de las listas de los asuntos
que se resolverán.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Consejo de la Judicatura Federal,
mediante acuerdos generales, reglamentarán la publicidad que deba darse a los
proyectos de sentencia a que se refiere el párrafo anterior.
Cuando proceda hacer la declaratoria general de inconstitucionalidad se aplicarán las
disposiciones del Título Cuarto de esta Ley.
En amparo directo, la calificación de los conceptos de violación en que se alegue la
inconstitucionalidad de una norma general, se hará únicamente en la parte
considerativa de la sentencia.

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