Acoso Escolar
Las relaciones y las experiencias que viven los niños y adolescentes en la familia,
escuela y el barrio son imprescindibles para un buen desarrollo emocional, social y
cognitivo. Sin embargo, la convivencia y las relaciones humanas, implican conflictos y
perturban estos ambientes seguros y cálidos. Uno de estos conflictos, que despierta gran
alarma social, es la violencia o acoso escolar que se genera entre niños o niñas o
adolescentes en los colegios e institutos (UNICEF, s.f.).
¿Qué es el acoso escolar?
El acto de acoso o intimidación se caracteriza por ser un comportamiento agresivo,
repetitivo, metódico y sistemático, que se produce durante un período de tiempo
prolongado. El objetivo del acoso es intimidar, tiranizar, aislar, amenazar, insultar,
amedrentar, someter emocional e intelectualmente a la víctima, es decir, controlarla a
través de los pensamientos y /o la acción y satisfacer su necesidad de controlar,
dominar, agredir, y destruir a los demás. El agresor hunde y machaca la personalidad y
la autoestima de la víctima (UNAF, 2015).
En la mayoría de los casos existe un desequilibrio de poder entre el agresor y la
víctima. Este desequilibrio puede ser real o ser una percepción subjetiva por parte de la
víctima.
La víctima generalmente sufre en silencio y en soledad, no habla del problema, por
miedo a la venganza, por vergüenza, por no saber a dónde o a quién acudir, por ello, es
importante que el centro tenga programas y planes de actuación para casos de acoso
escolar y, dentro de estos programas o planes, como medida primordial y obligatoria,
tenga tutorías en las aulas donde se les explique a los alumnos y alumnas qué es un
acoso escolar, cómo se deben plantar ante él, qué recursos de denuncias tienen, qué
medidas de protección y, sobre todo, deben aprender conductas y comportamientos
positivos y solidarios a través de los cuales compartir en vez de desarrollar el valor de la
competitividad.
Las agresiones se manifiestan en los lugares donde no hay adultos, como el recreo,
comedor, pasillos, baños, entre otros, y se suelen realizar sobre niños o niñas concretos,
nunca a un grupo. Sin embargo, el agresor sí puede actuar en solitario o en grupo. Nadie
debe subestimar el miedo que un niño, niña o adolescente intimidado puede llegar a
sentir.
Tipos De Acoso Escolar
En términos genéricos, las agresiones que un acosador utiliza para intimidar a su
víctima o acosado podemos clasificarlas o tipificarlas en cuatro tipos básicos, para
poder explicarlas y prevenirlas mejor: agresiones físicas, verbales, psicológicas y
exclusión social. Normalmente se producen simultáneamente, no por separado.
1. Agresiones físicas
El objetivo de estas agresiones puede ser atemorizar, acobardar, abatir al niño/a acosado
mediante amenazas hacia su la integridad física. Los tipos de conductas que
incluiríamos en este tipo de agresión serían:
• Bofetadas.
• Golpes.
• Patadas.
• Pellizcos.
• Empujones.
• Extorsión.
2. Agresiones verbales
El objetivo es infravalorar, atacar la autoestima del niño/a acosado. Es el más habitual,
ya que no necesita demasiada preparación ni apoyo por parte de los demás. Los tipos de
conductas que incluiríamos en este tipo de agresión serían:
• Insultos y motes principalmente.
• Burla.
• Menosprecios en público.
• Resaltar defectos físicos.
• Difusión de rumores.
• Comentarios racistas u otros.
3. Agresiones psicológicas
El objetivo es mermar, resquebrajar, apocar emocionalmente y psicológicamente al
niño/a atacando su autoestima mediante el desprecio, trato indigno y la falta de respeto
hacia su persona, aumentando de esta forma su temor, su miedo, su terror hacia el
agresor, un grupo o el entorno donde se desarrollan estas agresiones y situaciones. Los
tipos de conductas que incluiríamos en este tipo de agresión serían:
• Intimidación.
• Ridiculización, burla.
• Amenaza.
• Hostigamiento.
• Acoso a la salida del centro.
4. Exclusión social
Su objetivo es bloquear socialmente al acosado o la víctima. Todas las conductas que
ejerce el acosador buscan el aislamiento social y la marginación de su víctima. Los tipos
de conductas que incluiríamos en este tipo de agresión son:
• Exclusión de un grupo-exclusión social.
• Ruptura de la comunicación e interrelación con su red social.
• Distorsión de la imagen del niño o niña, presentando una imagen negativa,
distorsionada y cargada negativamente de él o ella frente al resto del grupo como
alguien flojo, indigno, débil, indefenso, etc.
• Manipulación social, pretendiendo que la víctima realice acciones contra su voluntad.
• Coacción.
Los niños y niñas que son intimidados con frecuencia no saben cómo responder a un
comportamiento agresivo. Luchan contra las humillaciones y, al ser excluido, y piensan
que la escuela es un lugar inseguro y angustiante. Según el grado de acoso, y en función
de la personalidad y temperamento del niño o niña acosado, éstos pueden verse
afectados en sus comportamientos cotidianos. Así, por ejemplo, el acoso puede verse
reflejado en conductas tales como sufrir de insomnio, pérdida de apetito, ataques de ira,
mayor agresividad hacia los hermanos, simulación de enfermedad por las mañanas para
evitar ir al colegio, cambio de ruta para ir a la escuela, etc. También podemos deducirlo
observando aspectos objetivos y visibles como la ropa rota, moratones inexplicables, un
carácter más introvertido o triste de lo habitual, etc.
Los Protagonistas Del Acoso Escolar
No debemos nunca olvidar que no existirían niños acosados si no existieran niños y
niñas que han aprendido a ser acosadores. El uso de la agresión en un niño o niña para
resolver los conflictos es un comportamiento aprendido que puede comenzar a una edad
temprana. Estas conductas agresivas, si no son reeducadas por padres y madres, pueden
hacerse crónicas y convertirse en una manera rutinaria de alcanzar sus objetivos. Si no
se controlan estas conductas en los primeros años de la infancia, se empeorará a medida
que el niño o niña crece. Por eso, es importante que padres y madres actuemos lo antes
posible para disminuir este comportamiento agresivo. Lo importante es que este tipo de
comportamiento se puede reemplazar y mejorar enseñando al niño o niña conductas
alternativas positivas, incompatibles con el rol de abusador, como la empatía, la
compasión o la reciprocidad. No olvidemos que los niños o niñas, tanto acosadores
como acosados, son personas generalmente con carencias y dificultades
socioemocionales.
El Acosador O Agresor Escolar
Busca atención y reconocimiento que no recibe de otras formas. Puede tener una
autoestima alta o baja, pero aprende a relacionarse excluyendo y despreciando a otros.
Su objetivo es intimidar y anular al diferente o al que destaca, quien le recuerda sus
propias carencias. Suele carecer de habilidades sociales, mostrar poca empatía, no sentir
culpa, verse a sí mismo como víctima, ser celoso, envidioso, cobarde y tener baja
tolerancia a la frustración. Muchos provienen de familias permisivas donde no
aprendieron a respetar los derechos de los demás y se les inculcó la prepotencia, no la
igualdad.
El Acosado O La Víctima
Suele ser un niño o niña débil, inseguro, con baja autoestima y pocas habilidades
sociales, lo que lo hace un blanco fácil para el acosador. Muchas veces son muy
dependientes y sobreprotegidos por sus familias. Algunas víctimas, aunque menos
frecuente, pueden mostrar un comportamiento irritante que provoca a sus compañeros y
así se justifica el acoso. Generalmente no cuentan lo que les pasa, especialmente desde
los 10-12 años, por vergüenza, miedo o inseguridad, por lo que sufren en silencio.
Es clave que los adultos estén atentos a cambios de conducta y actúen rápidamente,
contactando al centro escolar. La intimidación debe denunciarse de inmediato y no
verse como algo que se debe aguantar para ser aceptado. La intervención organizada es
esencial para proteger a la víctima y promover un entorno seguro.
Prevención Positiva Y Resolución De Conflictos
En primer lugar, es conveniente comenzar a tratar el tema del acoso escolar o maltrato
entre iguales de forma positiva. Es decir, trataremos de favorecer las relaciones
positivas entre todas las personas que convivimos en el centro.
• Alumnado
Los alumnos y alumnas deben saber y entender que deben contarles a sus padres y
madres las acciones de intimidación y de acoso escolar que están sufriendo en el centro
por parte de algún compañero o compañera. Deben saber que no van a sufrir ninguna
represalia ni repercusión por denunciar los actos del acosador. Los acosados deben tener
la certeza y confianza de que van a ser escuchados y que se les va a creer cuando lo
cuenten.
• Profesorado
Uno de los puntos importantes dentro del programa de prevención de acoso escolar es la
formación del profesorado para saber cómo enfrentarse a estas situaciones y conocer
estrategias de resolución de conflictos y mediación en las clases y en general en el
colegio.
• Familias
Padres y madres a su vez debemos conocer qué programas existen en el centro con
respecto a la prevención en caso de acoso escolar y cuál es su política de actuación.
Asimismo, debemos colaborar estrechamente con el centro en caso de que nuestro hijo o
hija esté involucrado en alguna acción de acoso escolar, independientemente del papel
que juega en el mismo.
• Centro educativo
La dirección del centro debería informar a las familias de una manera u otra de las
políticas de actuación e intervención en los casos de acoso escolar
¿Qué Podemos Hacer Padres Y Madres?
Nuestros hijos e hijas deben ser seguros emocionalmente y físicamente. Debemos
enseñarles a hacer frente a los signos de intimidación o acoso en su estado inicial, antes
de que el comportamiento y la agresión empeoren.
Como progenitores, podemos ayudar a prevenir el acoso escolar enseñando valores a
nuestros hijos e hijas, inculcándoles la importancia del compañerismo, la solidaridad, el
apoyo, la ayuda, enseñándoles a ser asertivos sin ser agresivos en la defensa de sus ideas
frente a una acción o conducta de un igual.
Además, los niños y niñas necesitan entender lo importante que es informar de una
acción de acoso o intimidación. Padres y madres, así como el profesorado, podemos
ayudar mostrándoles dónde pedir ayuda en el centro, y qué acción pueden esperar.
Existen algunas conductas que las familias, en la vida cotidiana del hogar, debemos
llevar a cabo para garantizar que nuestro hijo o hija no sea víctima del acoso ni sea
acosador:
Escuchar atentamente a nuestro hijo o hija
Los niños suelen tener miedo o vergüenza de contar que sufren acoso, ya sea por miedo
a represalias, porque piensan que es normal, creen que pueden manejarlo solos o sienten
culpa. Solo se abrirán si confían en que serán escuchados y ayudados. Por eso, es clave
escucharlos con empatía y hacerles preguntas para entender cómo apoyarlos y
protegerlos.
Decidir cómo ayudar
La intervención es fundamental. Se debe explicar a los niños que informar no es "ser
chismoso", sino un acto valiente para protegerse o proteger a otros.
Trabajar con la escuela
Si el acoso ocurre en el centro escolar, es vital colaborar con los docentes y la dirección.
Se debe informar lo que el hijo ha contado y trabajar juntos para buscar soluciones,
priorizando siempre la seguridad y el bienestar emocional del niño.
Usar los procedimientos adecuados
Conocer los programas y protocolos de la escuela ayuda a entender cómo actuar. Estos
planes fomentan valores como el respeto y la dignidad y son la base para crear un
ambiente seguro y respetuoso para todos.
Bibliografía
UNAF, U. d. (2015). ACOSO ESCOLAR (Guía Para Padres). En Acoso Escolar.
CEAPA. https://unaf.org/wp-content/uploads/2015/06/Guia-acoso-escolar-
CEAPA.pdf?utm_source=
UNICEF. (s.f.). Acoso Escolar. Obtenido de UNICEF Parenting:
https://www.unicef.org/parenting/es/cuidado-infantil/acoso-escolar