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El documento describe una Nochebuena en 1939, marcada por la tristeza y la nostalgia de quienes han perdido su patria y seres queridos. A pesar de la abundancia material, los protagonistas sienten un vacío emocional y un deseo de ayudar a los que sufren en las cárceles. La cena se convierte en un momento de reflexión y dolor, donde el recuerdo de la lucha por la libertad pesa sobre la celebración.
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El documento describe una Nochebuena en 1939, marcada por la tristeza y la nostalgia de quienes han perdido su patria y seres queridos. A pesar de la abundancia material, los protagonistas sienten un vacío emocional y un deseo de ayudar a los que sufren en las cárceles. La cena se convierte en un momento de reflexión y dolor, donde el recuerdo de la lucha por la libertad pesa sobre la celebración.
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CL E £ ^
AÑO I Nochebuena de 1959 num5

\ urnario
NOCHEBUENA 1939.^ Aurelio ROMEO- IS*
LAS DEL [Link] José CAMPOS
notas políticas «LA RENDIC/ONDE BPEDA,

p0r Antonio DE LEZAMA *


LO DE T0D05 LOS DIAS.

(cuento;, por Julio ROMEO «GUERRILLA DEL *^

TEATRO, ^r Edmundo BARBERO *(jJdc/er-


do de Poesía -
FEDERICO CAPCíA LOPCA
NOTAS DE LECTURA, por S. ONTAÑON y A. PE L.

■..i'
tjl^i^-a..
NOCHEBUENA 1939

¿Quien tendrá alegría


sin la blanca niña?
¿Quien podrá alegrarse
si tan lejos deja
aquella alba clara
que la tierra alegra
en casa desierta
del bien que tenía?
¿Quien tendrá alegría
sin la blanca niña?
(Villancico religioso.
Lope de Vega) .

Somos diez a la mesa. La Nochebuena de 1939 esté ante nos


otros. Lo que noimaginábamos pudiera ser cierto ha sucedido.
Dia a dia las hojas del calendario han ido cubriendo las espe
ranzas de liberación. Noche Triste en nuestra vida de lucha

por la libertad, hoche doblemente triste. Porque hemos perdi


do nuestra oatria, porque estamos lejos del amor. Espafia y 3ds
espiañoles celebrarán dos Nochebuenas: alegre los ganadores, a*-
marga los que todo lo han perdido.
lio queremos dejarnos hundir sin lucha en esta noche señala
da: intentamos alegrar las horas que se acercan. Tenemos mu -

chos planes preparados.


Sobre la mesa, una cena abundante y escogida nos ofrece en

comunión con los vinos, amplias perspectivas. Risas, animación.


buscada. Pero todo suena a hueco, todo es artificial. Es la no

cha mas dolorosa de cuantas han desfilado en mis veintiséis a-

ños de vida. Wo podemos sustraernos a los pensamientos. Quien


amigos, quien familia, no falta alguien a quien echar de menos
en estos momentos. Y todos tenemos el dolor del sacrificio ac
tualmente estéril. Sentados va decreciendo la algarabía. Se ha
een nudos en las gargantas. Nadie llora por los ojos, pero mu
chos sentimos resbalar las lágrimas por la pierta falsa de la
nariz abajo. No son dulces las lágrimas, son saladas y esta
sal tiene para nosotros ahora una superior evocación.
i-i uestra voz adquiere un tono nasal. Nos duele entre los ojos.
Una. broma, un chiste intencionado, nos anima. Bebemos, ho se
brinda ni es necesario. Nuestra vida es ahora un
brindis e-
terno. queremos imaginar por un momento que estamos libres .

En apariencia nada nos falta: m gnífico menú y amigos. Pero


es esto precisamente lo que mas me irrita del encierro, liada

nos falta materialasmte. Disponemos de mayor abundancia


que
muchísimos españoles que gozan de libertad, pero hay algo
que nos oprime el alma: sopes prisioneros.
Y
pensando en nuestra abundancia nos sentimos avergonzados,
comparando nuestra situación con los que están penando en las
cárceles nacionalistas. Quisiéramos enviarles todo lo que te
nemos: hacemos muchos planes de ayuda; no sabemos si darán re
sultado.
Vamos comiendo, y a media cena el silencio es impresionante.
Alguien intenta, sobreponiéndose a sus propias penas, alegrar
la reunión. Cantamos. Canciones
populares, himnos de la gue -

rra, con la realidad sangrienta en todas sus palabras. Surge


el himno dedicado afila aviación, í;La
Gloriosa", y hace salir
lágrimas a los ojos de algunos: un sobrino "nuestro" piloto
do la República está en un penal franquista. Santander
,Astu -

rias, Castilla, todo desfila por nuestra mesa. La voz se vá


quebrando: la emoción, el esfuerzo, el
vino, prestan a núes -

tros acordes dureza de vencidos.


una

Yo no consigo olvidarme de nada. Quiero dedicarme solo a


nuestra cena de Nochebuena. No puedo. Los cristales de las
ga
fas ocultan mi pena. El primer trago lo bebo de haber 'después
ofrecido mis libaciones contemplando las
fotografías que pen
den encima de mi cama. Se reparte el
besugo, iwagnífico de con
dimento. Cada elogio que sale de nuestras bowas es una ileeha
que seclava. Cada risa nos cuesta un dolor. Algunos re
nos
p
cuerda que a estas horas, en varios
países y én muchas cárce
les españolas, pensarán en nosotros. Es verdad. samen Angustio
te verdad.
-Hay que olvidarse ce todo- se dice.
-Si, no hay mas remedio. Al mal
tiempo buena cara.
Es mas fácil decirlo que llevarlo a la práctica. Seguimoa
bebiendo. Pero el vino que se bebe de mala gana no
alegra* in
toxica. Nos presta la alegéía del alcbhol, no la del vino.
Buscamos música en la radio. Apenas funcionan estacione [Link].
ra nosotros, los vencidos, refugiados, no hay alegría exterior,
Hemos de procurarnos todo nosotros mismos. Hacemos
teatro, cir
co, todo lo que se nos ocurre. Nuestra alma está muy lejos.
apenas si pensamos en lo que tenemos delante. Nos ha sobrado
mucho vino. Tenemos toisdo de conservar en alcohol nuestra
s
tristezas. Nochebuena de 1939. Nuestros villancicos han sido
republicanos. Afinque somos "rojos" nuestra noche es negra.

Aurelio ROMEO.-
Islas del Mediterráneo
( NOTAS DE VIAJE )

1933. Un Gobierno: la República;


una Univer

AÑO
ron que
sidad:
Cádiz".
la
He
de Madrid;
aquí los
un barco: el "Ciudad de
tres elementos que logra
grupo- de estudiantes, en su mayoría chi
un

cas, realizaran el mas maravilloso viaje que se pue


de hacer. De Barcelona a Túnez, de aquí a Malta, a
Egipto, a Palestina, a Creta, a Rodas, a Constantl-

nopla, a Grecia y a Italia y regreso a Valencia.


Ese barco, blanco cual una gaviota, llevó por las
aguas azules del "Mare Nostrum" a una juventud, lle
na de vitalidad al tiempo que estudiosa, a sentir la

base de su civilización al tiempo que hacían nacer


en aquellos puntos que se visitaban el deseo de co
nocer la cultura hispana- La guerra cortó el proyec
to de otro viaje igual por la América latina que gra
cias al advenimiento del Frente Popular al poder se
estaba organizando.
A continuación van dos impresiones mías- sobre, dos
puntos de loe que tocamos en ese viaje.

MALTA -.

ua iglesia resplandece en luces y
brillos. Los [Link] Malta van a recibir- el
Santísimo Sacramento. Todo es devoción, saben que e-
sa mañana o quizas la siguiente el Turco atacará la
isla.
Los dias anteriores han sido de gran agitación. Ha
sido necesario reforzar las fortificaciones pues el
Turco se avecina con treinta mil hombres y ciento
cincuenta y nueve galeras. Todos han visto al mismo-
Gran Maestre trabajar con el pico y la pala estimu
lando así a los caballeros para que no decaigan sus
ánimos- Pero no han sido esas las únicas medidas a-
doptadas. Se han puesto en condiciones los hospita
les; se' han recogido el mayor numero de víveres po-
sible, pues saben que la lucha va a ser dura y los
refuerzos seguramente tardarán en llegar.
Los caballeros están conjurados a defender su fé
contra el Turco aun a costa de su vida. Su profesión
es batirlos allí donde sepan que se encuentran. To
dos están avezados en el patrullaje por el mar en
busca de las galeras de Khayr-Ed-Dln, el conocido
"Barba roja"-de una vez se han visto en
Mas esas
luchas las
que se mezcla la ferocidad con la hi
en

dalguía y donde nadie espera ni concede perdón. To


dos conocen el estampido de las galeras a la carga;
no les sobrecogen los rugidos y los gritos de los
esclavos al ser azotados sin piedad por el látigo
que les abre las carnes; conocen bien el ruido que
produce el acero al chocar contra el acero y no te
men el tronar de los
cañones. Sin embargo saben que
la próxima lucha
ha de ser' mas dura que todas las an
teriores, solimán II ha decidido exterminar a ios
caballeros de Malta. Y esa es la causa por la que e-
llos, con su Gran Maestre, Juan Perisot de la Valet-
te, esperan recibir el santísimo Sacramento pues
quieren merecer la gracia divina para bien de la Or
den y de la Cristiandad. Por eso está la basílica
llena de luces que se reflejan en las armaduras de
los caballeros formados según sus nacionalidades; y
de rodillas, en acto de sumisión ante el sumo Hace
dor, esperan recibir su sangre y su cuerpo. Ai lado
de los franceses, los españoles; de los bá[Link]
provenzales; de los portugueses, los austríacos y
los italianos, etc .

Todo ruina en torno de los caballeros. Ellos mis


es
mos saben eomo pueden' resistir
no si no es por la ,

intervención divina. Llevan cuatro meses de lucha


y resistencia desde aquel día en que recibieron el
Santísimo sacramento. ¡Cuánto caballero desapareci
do! ¡Cuántos y cuántos han sacrificado su vida!. Pe
ro aun están ellos allí para resistir. Cierto que ya
no tienen casi fuerzas para sostenerse en piejcier-
to que esperan el ataque sentados en si lias, pero e-
IIob saben que llegado el moraenioo sacarán fuerzas
de flaqueza y recibirán cono es merecido al asaltan
te. Pero no, ya no hay asaltante. Se ven las gale
ras turcas alejarse, abandonar la isla- Han renun
ciado a desalojar de su isla a este puñado de hom-i
bres. Y éstos se encamiaan con el resto de sus fuer-
zas a aquella, basílica donde se reunieron hacia cua
tro meses •

Todo es lo que se recuerda en la


esto ciu Vaiette,
dad que tiene ese nombre en memoria del Gran Maestre-
Los que visitan la catedral de san Juan y contemplan
las cuatrocientas, tumbas de caballeros de todo el or
be cristiano; al ver esas losas de mármol dónde es-
tan grabados los blasones de otros tantos heroBS que
sacrificaron su vida por un ideal, no pueden menos de
conmoverse y situarse en los momentos en que éstos mu
rieron. Las capillas que rodean la nave están consa
gradas cada una a una de las nacionalidades de los
caballeros que están allí enterrados; y al ver el nú
mero de ellas no puede uno por menos recordar has de
ta que punto una idea puede unir a la humanidad que,
como aquél entonces, está tan llena de luchar ínter —

ñas.

R 0 D A S -
-

Un puerto maravilloso nos recoge al


llegar a la isla. Los italianos, desde su ocupación
han reformado este
puerto por medio de una arquitec
tura a un tiempo moderna y de rancio sabor oriental-
La ciudad, mezcla de cristiana y musulmana, conserva
.

todas características del siglo XVI, época en que


las
fueron desalojados los caballeros de san Juan. Al la
do ae una iglesia ojival se levanta una mezquita; al
lado de un hostal, con laB armas de [Link] Cas
tilla o de Borgoña, hay una fuente de puro estilo mu
sulmán; y toda ella rodeada por murallas que contie
nen vestigios de la época cristiana mezclados con el
todo turco.
Uno se cree estar en la España de fines de la edad
media. Al igual que en ella, aquí, se juntan y se yus-
taponen dos civilizaciones distintas; no se pueden
separar una de la otra y ambas se armonizan y comple
mentan como si su origen fuera permanecer siempre u-

nidaB •

Pero no solamente el pinto de vista monumental es el


que determina esta principalmente el habla- unión, es

Aquí, en Rodas, se habla el árabe y el sefardí, al i-


gual que se hablarla en córdoba, Murcia o Valencia,
durante la reconquista. Nuestros oidos, asombrados,
escuchan esas palabras que como facer, agora, y so
bre todo el uso del vos, creíamos que estaban ya re
legadas a ios viejos libros que teníamos que leer o
consultar .

Aquellos judíos que fueron expulsados de España por


los Reyes Católicos se distribuyeron por todo el Me
diterráneo y en gran parte vinieron a esta isla don
de viven sin perder su idioma y sus costumbres.
Al
cirios, nos vemos rodeados de chicos y grandes,
de viejos y jóvenes. Nos miran con asombro, no han oi
do nunca hablar un castellano como el nuestro. De dón
de somos, nos preguntan. Al contestar que de España
brilla a un mismo tiempo en los semblantes de nues
tros inter-rogadores la alegría y la tristeza. España
es para ellos la tierra de promisión; es para ellos
un pais de maravilla, dónde esperan poder volver; to
do es bello en ella, sus jardines, sus campos , sus ciu
dades. Nuestro pecho se ensancha de alegría al oír
hablar así de nuestra patria y sobre todo porque ios
que así hablan lo nocen en nuestro propio idioma de
hace siglos; pero al mismo tiempo nos sobrecogemos de
pena al pensar qué distinta es la Espacia actual de e-
sa
^España engrandecida y casi milagrosa de la traoi-
ción.
Al indicarles nuestro aeseo de recoger romance, se
ponen recitarlos y rápidamente tenemos en nuestras
a

notas gran cantidad de ellos. Los mas viejos son los


que los recuerdan mejor: un anciano comienza:
Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,
que mis brazos los tenia
en

-¿Por dónde has entrado amor?


¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
-No soy el amor, amante:
la muerte que Dios te envía...

No ha terminado el. viejo de recitárnoslo cuando o-


tro empieza :

Sola estoy en mi cama


namorando mi cojín:
¿Quien será ese caballero
que a mi puerta dice : "Abrid"?
-Soy Bernal Francés, señora- . •

Una joven dice: Mi madre narra uno muy bello y echa


s correr calle arriba. Al punto vuelve con una vieja
que nos recita el de:
Conde Niño por amores

es niño y pasó la mar


va a dar agua a su caballo

la mañana de San Juan

y que termina
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán;
cielo
juntos vuelan por el
vuelan par a par.
juntos
Y asi, unos detras de otros, sin ingun momento de
nos van recitando romances. Todos tienen
descanso
anochece,
¡Igunos que contar, pero desgraciadamente
esta isla que es un trozo
Hsy que embarcar y dejar
fueron a despedirnos y
de España. Los sefarditas de
lo que sus antepasados
al levar anclas sentimos
sentir al abandonar la que hasta entonces ra
bieron
bia sido su casa-

jos é CAMPOS
N0T4S POLÍTICAS

espues de la expulsión de la URSS de la So


cleaad de las Naciones, los hechos mas
importantes
de las guerras actuales son, la
perdida de su major
acorazado de bolsillo, el "Graf
Spee", por los ale
manes y la retirada de los rusos en
el frente fin
landés en el que mas habían penetrado.
Tanto en una guerra como en otra no parece estarla
suerte del lado de los agresores.

de la Lotería de Navidad. Precios as


racaso
tronómicos para los alimentos que en estos dias se
suelen consumir. Insultos
indirectos, envueltos en
acaramelada hipocresía, por la misma radio
que en a.
ños anteriores los lanzó mucho mas
groseros. Esta es
la Nochebuena de ,1a paz del
Caudillo, montada sobre
dos millones de muertos, otros tantos de presos y
muchos mas de hambrientos . ! En cuantos hogares en lu
gar de cantos habrán sonado justas maldiciones!
-1623-1939

La rendición de breda

de Silva, pintor de
victorias,
Diego velazquez
DON de reyes y
hidalgo pincel
glorias;
extrañas
que muestra a las gentes
varones de heroicas hazañas,
bufones, meninas, borrachos,
y el regio doncel
magnates
lleva a su lado un lebrel,
que
el gran conde-Duque de fieros mostachos,
señoras y Cristos, harapos, veneras
y el mágico encanto de las Hilanderas.
En medio de un bosque imponente
de lanzas, caballos de guerra
que hieren la tierra
con casco potente;
de fuertes guerreros,
mosquetes, banderas. y espadas,
de orgullosos rostros y altivas miradas,
pinta caballeros
que llevan coraza
y cuyos sombreros,
con hidalga traza
en mano, corteses
saludan, cumplidos,
a quienes vencidos,
pero no humillados,
llegan abrumados
a entregar a- Breda.
No hay nada en las caras que pueda
causar sus enojos.
En ellos ee fijan los ojos
con dulce entereza.
Baja la cabeza
a apiñóla entrega la llave [Link] holandés;
Spínola hidalgo la mano le posa
en el hombro, la frase
elogiosa
de bus labios brota afable y cortés.
Cuando las espadas se caen de las manos
los hombres contrarios se abrazan hermanos.
La escena contemplan Medina, Coloma, Roma, Leganés,
varones heroicos .valientes soldados.
El propio Velazquez los pinta agrupados
y entre ellos figura.
Ya no hay parecido.
Ahora quienes vencen odian al vencido
porque acaso ignoran que es de este el honor
cuando queda el campo para el vencedor.

Antonio DE LEZAMA
JULIO ROMEO

Lo DE TODOS LOS DIAS

( CUENTO ,

*T—-> ncaramado sillín de su magni


en el dece sus párpados mientras el aire dis
""'
fiea "Diamant" dispositivo de
con tiende su pecho, i Caramba!, este vien
•*' —'
cambio de mareha, Mareel Vidaurt to me hace llorar, se dice. -.f ero nó,no
pedalea con dureza luchando contra vien es el viento el que arranca a sus ojos
to y lluvia. Aire y agua se cierran so -
destellos brillantes, es la felicidad
bre el conjunto de hombre y máquina ame lo que le enternece hasta ese [Link]
nazando en violenta disputa abatirlo con da vuelta de las ruedas lo afirma mas
tra el suelo húmedo. on la idea que lo tiene absorbido.
La sirena de la fábrica acaba de poner un hijo, un hijo, chillan los radios
lo en libertad. Ningún dia como hoy ha al golpeados por el viento, ai, un
ser

estado tan nervioso, en espera de ser pe hijo, piensa mareel. Necesitan un chi
netrado por el silbido liberador. Pero a co, y lo tendrán, no le cabe duda. Ivon
hora vibrando todavía en sus o idos lie -
ne también lo desea. Además, hoy es mea
nos, fila raudo como un bólido atmosfári sajero de agradables noticias. i su fe
co. El asfalto resbaladizo y plateado por licidad rodeándolo de una aureola in -

mil reflejos se desliza huidizo bajo las tangible lo salva milagrosamente de un


ruedas. Sus piernas de fornidos músculos trepidante sport" cuyo motor ruge a
••

imprimen a los pedales un ritmo agobia lado.


-
su

dor para otros pulmones que no los suyos. jül Sena ceniciento y sucio, queda re

Hubiera podido caminar los ojos venda zagado aespaldas, ioaris asaetea
sus

dos. La suma de muchos dias de realizar con sus últimas salpicaduras de luz el

el mismo recorrido le dan un conocimien dorso atletico de mareel. Las piernas


to perfecto del mismo. Se lo sabe de me tensas, en igual tensión que cerebro jt
moria. Por pesar de la oscuridad
eso a sentidos, atacan con brio la carretera.
de la noche invernal, y de las dificulta Cinco kilómetros de cinta, a contar de
des de la marcha, sortea ágilmente los la casa roja que deja a su derecha, dis
obstáculos y escollos de Tina compleja cir ta su hogar de obrero metalúrgico.
culación urbana. Con elasticidad sorpren verdaderamente mareel es todo un ti
dente esquiva ciegos transeúntes que se po, i-ero un bravo tipo de verdad, nos

abalanzan sobre escapa en inverosími


él, chiquillos de la coltoia obrera le apo
les esguinces de los mastodontes públi -
dan el Gigante", otros, cuando le ven
eos y sortea automóviles sin numero que jovial y dicharachero sobre su máquina
en grandes avalanchas se lanzan, ávidos de cruzan señas de inteligencia mientras

triturarle, en su persecución. vitorean gozosos a su amigo con el gri


Su imaginación vuBla hacia Ivonne .Y es to de i viva "Charles!. Para ellos es

to pone alas en sus pies ligeros que no te gigantón es el nuevo as. uuando des

necesitan de otro estímulo para correr ciende de la bicicleta le preguntan an


mas deprisa, "un líquido refrescante hume siosos cuando va a dejar la fábrica pa
ra correr en las grandes pruebas, gol Cien francos mas. ¿.No te parece estu -

peando mientras tanto sus hombros cua pendo eso?


drados. -maravilloso -mon vieux", tendremos
ü¡1, sonríe bonachonamente. ¿iempra que celebrarlo, ¿no? Podríamos dar una
tiene frases cariñosas y con frecuen -
voz a Víctor y a Anita y festejarlo jun
cia notable desliza pequeñas golosinas tos.
en las manos de los jóvenes admirado -

-Chica, excelente idea. Estás en to


res, a los que él admira tanto, x-ueso, do. Cenaremos "Chez Antoine", después
su flaco son los pequeños, nos chiqui iremos abailar. Un poco de baile com

llos traviesos sobre todo, constituyen pletará el programa como es debido.


la gran pasión de su vida. Cuando visi Y con estas palabras, mareel ha re -

ta con Ivonne el Jardín des Plantes se servado lo mejor de su secreto, oomo


detienen extasiados ante las conejas un niño caprichoso, se refocila como si

prolíferas con cierta nostalgia, üí su de un caramelo escondido se tratara.


posición lo soportase hubiera sido po jriensa también que de esta forma pon -

seedor de una gran casa con mucha luz drá digno colofón a la jornada. cuando
llena de hijos aunque ello exigiera eu a la vuelta, en la intimidad de la al-
brir los amplios ventanales con tela eoba le descubra su deseo inmenso.
metálica para evitar que el exceso de
chiquillería rezumase por las paredes.

na nacido para ser padre, la idea de


no tener descendencia le consume y se
le hace insoportable, .faro hoy entrará uuando regresan los cuatro en las pi
su matrimonio en una nueva etapa. margs horas de la madrugada, los ros -

ijas manos yertas por el frió que se tros risueños exhiben quizá con demasía
posa en el manillar, corona la última do color su contento. Se inicia la se
cuesta. A sus pies queda extendido un paración de los dos matrimonios. Ambos
pequeño valle cuajado de lucec illas muí desean ardientemente ocultarse a la no

tiplicadas al infinito, una de ellas che recogidos en el lecho. Sus cuatro


le pertenece. Asombra la precisión con cuerpos irradian sana voluptuosidad que
que la señala, a cualquiera le resulta cual gusano se infiltra y extiende a
ría fanfarrón, ¿-ero nó, cuando él eli todos sus miembros relajados. La puer
ge una entre toaas acierta siempre. Es ta se cierra con ruido -seco tras mareel
la de su casa en la que xvonne espera e Ivonne, rechazando un pedazo de cie
su regreso. lo estrellado.
¿x su enouentro sale ésta sonriente, Encienden el interruptor. Ella, mimo
la boca entreabierta y promstedora, co sa, le invita a recogerla en andas, li
mo el la vé en la lejanía, y la ama cuan nos brazos ro bustos la levantan del
do la aprisiona, oe besan como todos suelo. Ivonne reclina la cabesa deján
los dias. ül la deja deslizar desae lo dose conducir, marcél la transporta co
alto para sellar sus labios a la altu mo si su hijo ase. Jrero los
ra de la Doea. ¿untos se dirigen al co miemoros diminutos que el cree estrw -

medor. sentados, contemplan reposan


se char contrastan enormemente con la ter
do las miradas. Los ojos azules de ella sura y fortaleza cálida de la Ivonne
encierran una nariz graciosamente res que palpan sus manos. Este contraste
pingona. Tienen centelleos vivos. Son le vuelve a la realidad. La deposita
claros en su diafanidad, pero profun -
suave.
dos como el amor que escapa de ellos. Tienen los dos mucho calor. Marcél
mareel admira el encanto jugoso de u enciende un cigarro, repentinamente se
na compañera tan joven como él. Tras río. Se pasea. En el fondo Ivonne se

pequeña pausa rompe el silencio. despoja de sus prendas, dejando al des


-¿Sabes una cosa muy buena, Ivonne ? nudo su juventud esplendida. Todo es
-Tu dirás, querido. en ella armónico y proporcionado, mar
-Desde mañana seré jefe de equipo. cél marca grandes pasos, apura las úl-
timas chupadas de su cigarrillo casi Ivonne, al ver como ae agrava la si -

consumido. Se acerca a la cama, senta tuación internacional a través de la


do en el borde coge su cabeza entre sus prensa, murmura para sí, i Esos cochinos
dos manos, y los ojos muy cerca, susu alemanes! ¡Lo complican todo I. Comprende
rra. la necesidad de luchar por la libertad
-Oye, Ivonne, quisiera decirte otra de Francia y de otros países amenazados,
cosa. pero no puede evitar su angustia crecá. n
ésta parece haber a-divinado su
trevo te cuando roza con sus manos el vientre
pensamiento. Sonríe, respira ampliamen fecundo.
te satisfecha, los pechos erguidos y El temor de un conflicto mantiene a
los labios rojos de carnosa frescura. los dos aferrados uno al otro, protegim
¿Eso es todo?, pajbece decirle con la do al hijo. Los dos temen, pero los dos
mirada, mientras un movimiento instin callan. Se engañan ocultándose la opre
tivo le pliega contra él. sión que aprisiona sus almas. Viven en
-si, ya sé. Será fuerte como tú, ru cogidos, eomo en cuclillas, aunque sus
bio como su madre. Los rizos sombrea -
risas traten de fuertes que nun
ser mas
rán el azul de ojos. Le llamaremos
sus ca. Su falta de espontaneidad las hace

Marcél, ¿no te jarece?. morir apenas esbozadas.


í todo su cuerpo, en gesto abierto, Constantemente se abrazan eomo sin mo
ha plasmado la intensidad incandescen tivo. Enternecidos se acarician como ei
te del deseo compartido. Sus brazos de enamorarse por vez primera se trata
quemantes se alargan hacia el cuello se. Sus seres sufren conmovidos, buscan
de marcél, reduciéndolo dentro de un do mutuo apoyo con el ardor de la mas
halo rojo, .bajo la. piel encendida y co grande pasión amenazada.
no erecta en railes de pequeñas lance
tas hirientes, sus carnes se dejan es

tremecer, aus cuerpos se buscan ansio


sos. Sus manos se mueven acariciándose
con nervosidad creciente, na habita -
Marcél está rodeado de un grupo de poi
ción se llena con respiraciones a-
sus lús los que charla animadamente mi
con

gitadas. En las paredes surge, etérea, entras aspiran con afán el humo de los
la imagen luminosa de un niño. cigarrillos. En la manga áe su guerrera
En la calle, la noche sigue prestan brilla el galón de suboficial.
Es jefe
do techo a los últimos rezagados. de un pelotón ellos, la mayoría obre
de
ros de Paris como él. Tienen su mismo
carácter y espíritu de solidaria cámara
dería.
-Con éstos, se va a cualquier parte-
Su vida se desliza feliz en espera dice cuando le hablan de sus ascensos.

del vastago. Un punto negro turba su Libres de servicio descansan la fati


tranquilidad, na fábrica incrementa dia ga de un dia de lucha intensa aunque vio
a dia, desde hace varias semanas la toriosa. La claridad matutina ha sido en

producción limitada a material bélico. sombree ida bajo masas imponentes de a -

Justo no pasa desapercibido a marcél, viaeión de una y otra


parte. oídos, Los
ni tampoco a sus compañeros que, reu perdieron pronto la capacidad selec
muy
nidos en pequeños corros, dejan esca tiva del sonido ante las explosiones a-

par en todos los tonos imaginables la brumadoras, de todos los tonos y cali -

misma frase odiada y teñe oro sa, "Es brea. La tierra resquebrajada y azotada
la guerra", y añaden, "Todo por la gue en sus entrañas, ha sido partícipe testi

rra? Pero marcél piensa que el no sa go de una de las mayores batallas desde
crificaría su hijo por ella. El la o- que, haee seis meses, se concertaran en
cdia con toda energía y en cambio a au estruendosa algarabía mortífera, obuses

hijo lo quiere en demasía. 6Cómo,puesi tanques, bombas deiaviación, granadas


iba a alimentar una con el otro? ligeras, ate, etc. El combate no hateras
currido en val de. Las lineas de defensa cuerpo, haciéndole gustar un hálito de
alemanas, perforadas en una profundidad muerte. Instintivamente levanta los o-
de mas de 30 kilómetros han sido rotas.
jos al cielo. Su mirada está preñada
El batallón de Marcél ocupa el linde de de un gesto entre suplicante y amenaza
un bosque en el que el
enemigo en su re dor. No es creyente, pero teme a los
pliegue organiza su defensa. En las pri de arriba. No cree en Dios, pero sí en
meras horas de la madrugada, según dice la maldad de los hombres.
la orden d© ataque, habrá que desalojar La Marsellesa reparte al viento sus
le al precio que sea. notas vibrantes. Marcél [Link], la
Aunque eonversa con sus camaradas una piel tersa eomo si le cogieran rizos
obsesión taladra machacona el espíritu en la nuca con pinzas de acero. Las
pu
de Marcél. Dentro de unos dias nacerá
pilas muy abiertas reflejan todo el su
el hijo. Su recuerdo le fortalece, cen frimiento moral que ha encogido su co
tuplica su .resistencia, a sus impulsos razón. .
-

realiza todos los hechos heroicos de que


su hoja de servicios tiene fuerte lista

Hay que pensar que sobre él se [Link]


de protectora la .sombra de su pequeño
Marcelo. De lo contrario no se conserva
Dos poilús hablan en la trinchera. ü-
nó le dice al otro.
ría en pié, indemne. Todos sus acto.s ti
-¿Tu sabes, Dubois? Han nombrado un
enden a que luego el chiquillo pueda con
tar
suboficial nuevo en el pelotó[Link] Ma
a sus amigos las heroicidades de .su
padre. loup creo que se llaaa. .

Sin -Si ya sé. Me dijeron que Vidaurt se


embargo, de vez en cuando, quiebra
ha vuelto loco. ¿Es verdad?.
su resistencia cuando recibe una carta
de Ivonne. Yo te contaré. Me lo han escrito
-

Siempre, empiezas así: /

"Cuando tu vuelvas el niño y yo..." de allá, unos amigos que vivían cerca.
"El dia antes de marchar con permiso,
a la misma hora que a Mareel le impo -

nian la cruz hubo un bombardeo espanto


so París. Casi todo el grupo de ca
en

El batallón relevado goza .de un peque


sas obreras quedó reducido a escombroa
ño descanso
Parece que Ivonne atemorizaba con las
en un püeblécito a retaguar
bombas huyó despavoria&e. Transpuesto a
dia. Una compañía, «sobre el fondo de un
castillo medio derruido forma
penas el umbral, el edificio se derrum
, en un ppa
do. Ceremoniosamente
bó. Su carne desgarrada tiñá bien
pron
se condecora a los
to la tierra ávida, su. cuerpo cayó' con
distinguidos en las últimas operacidnea
el vientre hendido el que nada res-
en
Entra ellos, ocupando el .cuarto lugar
de. la fila, está Marcél, perdida la vis pato la metralla. Mareel llegó* pocas
ta en el horizonte.
horas después. Dicen que le vieron co

El general de la división rrer como un loeo el rostro todo con -

se inclina
sucesivamente sobre cada de
gestionado. Entre la espesura de sus
uno .los va
maldiciones solo pudieron entender:
lientes, colgando en
pechos la cruzsus
del mérito militar, la "croix de feu". Hitler, asesino, monstruo, perro sar
Guando le llega el turno , a Marcél , ab
noso. Hitler, loco endemoniado... yo te
sorto en pisotearé la cabeza, así, así; y sus
sus pensamientos, la persona
del oficial superior le despierta con u
pies azotaban los adoquines como si
na violenta sensación dolorosa. Sus. marchase sobre un mar de cabezas."
pi
ernas tiemblan Una orden ha cortado el dialogo. El
inexplicablemente. Expe
rimenta si todas sus visceras fue
como pelotón fonaa a las ordenes del nuevo
ran removidas y desgarradas en tremenda suboficial Jeaa Maloup.
explosión. Algo ha sido roto en su to -
Uno, dos, tres, cuatro... y las voces

rax cu si su alma fuera un se mecen de un extremo a otro de la fi


y pellejo
un sudor profuso baña todo su la hasta perderse ea el silencio...
acuoso,
'íH
1<
/jcrrilla del Teatro

mi último artículo sobre el teatro experimen

EN tal, cité de pasada a la Guerrilla del Teatro


del Ejercito del Centro. La labor de la Guerri
lla durante la guerra española merece un libro, pero
mientras llega éste a publicarse o no, el tema pue
de utilizarse para un artículo. Yo lo aprovecho pa
ra este con la seguridad de que el interés que ofre
ce suplirá la torpeza mía.
La labor de la Guerrilla hay que analizarla bajo
dos aspectos; uno político, artístico el otro. En el
aspecto político, el trabajo de la Guerrila fue de
una eficacia indudable. Mas de doscientas cincuenta

actuaciones en diez y ocho meses, en frentes, hospi


tales, talleres y casas de reposo, ya de por si di
cen de la importancia 'de una labor en cuanto a can
tidad. Si añadimos a ésto, que la labor se hacía re
gida por un criterio escrupuloso en la elección, que
organizaba loe espectáculos con una gran severidad
y sencillez artística en la que la parte política -

-de riguroso y exclusivo antifascismo sin sectaris


mos de ninguna clase- estaba inteligentemente dosi
ficada. Al público de combatientes y trabajadores
se le hacía ver el ¿ontraste entre el teatro de la
Guerrilla y el teatro industrial de antes de la gue
rra, y aun el mismo que por vicio se seguía dendo en
Madrid bajo la dirección de la Junta de Espectácu
los. Este detalle unido al contenido de las obras,
dará una idea de la influencia política que ejercía
el espectáculo.
La creadora de la Guerrilla, Maria Teresa León, man
tuvo siempre el criterio de que ésta no cobrara nun
ca dinero. Esto si bien era causa de enormes difi
cultades, que siempre entorpecen la labor de cual —

quier espectáculo teatral, y que en el nuestro re


sultaban mas patentes por ser nuestras ambiciones
artísticas; en cambio nos daba una soltura movi
de
^

mientos, que bien podía darse como compensación &. los


trabajos y amarguras sufridos.
Nace la Guerrilla en octubre de 1937, en ei Teatro
de la Zarzuela Arte y Propaganda)
(Teatro de pri . Los
meros componentes alumnos de la Escuela que
eran se

dicho Teatro. Los se com


había formado en programas
ponían de piececitae del Teatro de Urgencia que se ^

iban estrenando en la Zarzuela, entremeses de clási


cos españoles y canciones y bailes del folk-lore na
cional. Al frente de este espectáculo iba la profeso
ra de canto de la Escuela. La Guerrilla tenía un ai
re deportivo y juvenil que le granjeaba muchas simpa
tías. Su primera época tuvo el vuelo corto en materia
artística, pero siempre eficacia.
Al terminar temporada el Teatro de Arte y Propa
su

ganda, en el año 38, Maria Teresa León, renunció a to


da labor en el teatro corriente y se dedicó por ente
ro a dar un mayor impulso a la guerrilla. Sumó a ella
a varios elementos que ya habían sido sus colaborado
res en el teatro. Un músico eminente, una magnifica
bailarina y una actiz de cierta edad que no dudó en

sumarse a la empresa sabiendo los múltiples sacrifi


cios que exigía ésta. Con ellos un actor que era un

valioso elemento de la TEA- A mediados de junio Ma


ría Teresa León reorganizó de nuevo la Guerrilla, por
que varios de los muchachos no le merecían confianza
política. Me encargaron a mi de la dirección. Yo sus
tituí los muchachos despedidos, con varios actores
a

profesionales, que se encontraban movilizados, y una


joven actriz que prometía ser una gran figura dramá
tica, con esto y la colaboración de una notable tiple
quedó un cuadro artístico tan completo, que pudo lle
gar a realizar representaciones de verdadera calidad.
Como yo no las he visto sino rara vez en España.
Los elementos no profesionales de la Guerrilla, iban
cuajando ya en verdaderos actores. Eran los seleccio
nadas de la escuela de la Sus condiciones
Zarzuela.
naturales y la práctica de año de buen teatro les
un

hacía aparecer como muy superiores a los actores que


actuaban en los teatros de Madrid.
La Guerrilla mantuvo siempre su carácter alegre, y Ju
venil. Los dias de función se citaba a todo el mundo
a las seis de en invierno y antes en vera
la mañana
no. muchachos y muchachas riendo
Llegaban todos, y
cantando. Durante los viajes, en camionetas descu —

biertas, sin hacer caso del frió en el invierno ni


del polvo y el sol en el verano, atronaban con sus
gritos en ios que sobresalían siempre los de las mu
chachas. No les importaba dormir al raso en el suelo
o en una camilla de sanitario, o no dormir, lo que s*
cedía muy menudo.
ran soldados y
a
^Los hombres, al fin y al cabo e-
quizá otros trabajos mas penosos hu
bieran tenido que hacer en los frentes; pero el
que
elemento femenino, sin retribución de
ningún género,
y dejando la comodidad de sus hogares, demostrara un
entusiasmo tal, era verdaderamente admirable. Y aun
que la mayoría de las muchachas contaba de a quince
diez y ocho años, no hay que olvidar que había una ac
triz de cincuenta.
En cuanto llegábamos a un sitio se armaba el escena
rio -si el tiempo lo
permitía- y con un biombo de co
lores y unas cortinas como único decorado se hacíala
representación. Un entremés de Calderón o de Lope,u-
na obrita de teatro político, una comedia en un acto
bailes y canciones, componía el espectáculo,
que casi
siempre parecía corto a nuestros soldados. El reper
torio lo componían "El Dragoncillo", de Calderón de
la Barca, "El Degollado", de Lope de Vega. Teatro Po
lítico :f'Los salvadores de España" y "Radio
Sevilla",
de Rafael "El bulo" y "£l saboteador"de San
Alberti;
tiago Ontañón; "Cafe sin azúcar" y "Evadidos" de Pa
blo de la Fuente; "Los miedosos valientes" de
Anto
nio Aparicio y !,E1
vengador" de uno de los actores de
la Guerrilla. De canciones se llevaban las recogidas
i..por García Lorca, las de la "Defensa de Madrid" y o-
tras regionales combinadas con bailes
españoles. Para
cantar bailar
los muchachos salían con sus unifor
y
mes de soldado, las muchachas vestidas de campesinas
Con este atavío y en pleno escenario de la naturale
za resultaban todavía mas
guapas.
Muchas veces nos acompañaban en nuestras excursiones
Maria Teresa León, Alberti y Ontañón
que tomaban par
te en las representaciones. Maria Teresa
-agitadora
admirable- explicaba el significado político de cada
obra sacando de ella las consecuencias naturales.
Ra
fael Alberti recitaba incansablemente sus
poesías. On
tañón tomaba parte en el espectáculo como un actor
mas.
Entre las muchas actuaciones memorables, recuerdo u-
na, en Buitrago, en un barracón convertido en
teatro
casi sin luz. A esta representación asistió Ernst
To-
11er, que visitaba nuestros frentes. Le hicieron ha
blar los sondados y sus palabras emocionadas nos
con
movieron a todos. Otra representación
que merece un
comentario, fue una dada en el teatro del Palacio del
Pardo a asistió
la que obispo [Link] dada
un

a los ingenieros en el colegio del paseo de Areneros


en Madrid, en la que uno de los campesinos de Alme
ría veían por primera vez la maravilla del teatro. Al
los de aviación, y sobre todas
gunas dadas en campos
los obreros de los altos hornos de Sagun-
una dada a

to. La representación se hizo sobre una plataforma


de ferrocarril, en medio de una nave inmensa deshe —

una im
por los bombardeos de aviación.
cha Nos dejó
imborrable, el ver a los obreros viejos llo
presión
rar- como niños, cuando Maria Teresa León, con voz e-
mocionada, hizo un canto al heroísmo que ellos hásían
demostrado con su conducta en la guerra.
En el terreno artístico, aunque toda la labor ante
de
riormente citada, era producto, como hemos dicho
una severa selección, y se realizaba ya de una mane

ra perfecta, nos llegó a parecer insuficiente. Eramos


de Intelectuales
muy ambiciosos. Entonces la Alianza
Antifascistas, creó el Teatro Cine Club. La Guerri
lla quedó encargada del teatro, sin dejar de ^cumplir
su misión en Su primera actuación en el
los frentes.
Club, fueron unas escenas del teatro de García Lorea,
que servían como ilustración a una bellísima
confe
rencia sobre él dada por Rafael Alberti Tuvo tal é- .

xito conferencia y representación que hubo que repe


tirlas.
En todas estas actuaciones, se hacía patente el a

cierto y el entusiasmo de todos los componentes, ac

tores, músico, bailarina, sobre todo el se


cantante y
lio de personalidad y de gracia, que sin medios, su-
por darle Santiago Ontañón. Con motivo de la despedi
da de los internacionales, Alberti compuso la "Canta
ta de los Héroes y la Fraternidad de los Pueblos", qus
tenía algo de teatro^ de concierto, de ballet, de poe
ma sinfónico. Obra perfecta pero de gran dificul una

tad su interpretación. El intervenciones fondo


mu e

sicales de la obra y lo atrevido de la presentación,


produjeron asombro a los extranjeros. La tercera ac
tuación de la Guerrilla en el Club fué "El Enfermo
de Aprensión", que puede considerarse como la reali
zaciónmas perfecta de la Guerrilla. Se estrenó por
estas fechas, en diciembre del 38, coincidiendo ^eon
la calda de Cataluña. Como detalle curioso citaré és
te. Los representantes periodísticos de la Agencia
Havas en Madrid se presentaron a mi para felicitarme
como uno de los componentes de la Guerrilla. Ellos
habían asistido a la representación por mera curiosi
dad de ver una representación de Moliere en aquellas
circunstancias, pero habían quedado verdaderamente
sorprendidos al ver el Madrid de fines del 38, en
en

tre-cañonazos, con hambre y con la desazón que causa


ban las noticias de Cataluña, una representación tan
perfecta de Moliere, hasta el extremo de que cursaren
a su Agencia un telegrama dando cuenta elogiosa del
espectáculo, ellos no se sabía que admirar mas
según
si la gracia y novedad del decorado o la
elegancia ote
los bailes o la belleza. de voz de la cantante.
última actuación del Cine Teatro fue "El
La
milagro
de^San Antonio" de Maeterllnh que tuvo una presenta
ción muy atrevida y original. La última representa
ción de la Guerrilla en el frente, fue en el Estado
Mayor del Ejercito de Levante, pocos días antes de
terminar la guerra. Para los que adivinábamos este fi
nal- la representación tuvo una
singular emoción.
La perfección en el trabajo de la Guerrilla se debe
en primer lugar a Maria Teresa León, después a la ex
quisita sensibilidad de una actriz, una bailarina, un
músico y un pintor, y por último al entusiasmo
y te
són de todos sus componentes. En suma, podemos asegu
rar sin exageración, que de haber terminado la gueria
con el triunfo de la República, la Guerrilla del Tea
tro hubiera cristalizado en un espectáculo de primer
orden digno de cualquier pais europeo.

Edmundo BARBERO.
■'•■

i
CUADERNO DE POESÍA

FEDERICO GARCÍA LORCA


...¿Y qué decir de aquel pájaro andaluz, de aquel varón hecho
gracia y poesia con la garganta rota en el filo de su último
grito? F.G-.L. nació en Granada donde había de caer asesinado
mas tarde. Su vida fué una alegre bandera abierta a todos los

vientos imaginables. Su presencia otorgaba a las cosas tina sú


bita animación extraña. Todo él era poesia pura, palabra lili
al, exuberante sentido del vivir. Su contribución a la poesia
española fué una lírica cosecha dorada, su paso por el teatro
iluminaba la escena con luces misteriosas apagadas hacia tan
tos siglos. Cantaba, hacia música popular, llevaba su teatro
por los pueblos mas oscuros y de todo este hondo trasiego con
la vida mas primitiva, mas verdadera, iba almacenando una con
ciencia dulcísima, un conocimiento amplio, desbordado y poeti
co de la existencia. Tenia an la frente una brisa cenicienta
levantada a milenarios, unos ojos donde la
la orilla de rios
melaneolia movia delirios juveniles, un pecho lleno de reso -

nancias musicales. Y sobre todo, en todo, traia la gracia de


Dios en las venas corno hijo distinguido y alado de la tierra
de la gracia. Quien le vio pictórico de vida como un ancho lu
cero perderse en aquella Alameda de Hercules de la vieja Sevi

lia entre gitanos quebrados por la luna del cante, centena -

rias bailaoras hechas nostalgia requemada dueñas de la prima


vera eterna del baile, y aquellas guitarras desgarradas que

hoy han enmudecido aterradas ante el dolor de su pueblo, hecho


un dios de la pagania, no podrá comprender nunca que un dia ,

entre el viento fúnebre de los grises eucaliptos de la vega


granadina viniera a morir bajo los fusiles siniestros de la
desde aquel dia eternamente siniestra Guardia Civil Española.
I

EN LA MUERTE DE JOSÉ DE CIRÍA Y ESCALANTE

¿Quién dirá que te vio, y en qué momento?


¡Qué dolor de penumbra iluminada!
Dos voces suenan;el reloj y el viento,
mientras flota sin ti la madrugada.

Un delirio de nardo ceniciento


invade tu cabeza delicada.
¡Hombre! ¡Pasión! ¡Dolor de luz! Memento.
Vuelve hecho luna y corazón de nada.

Vuelve hecho luna: con mi propia mano


lanzaré tu manzana sobre el río
turbio de rojos peces de verano.

Y tu arriba, en lo alto, verde y frío,


¡olvídate! Y olvida el mundo vano,
delicado G-iocon'do, amigo mío.

El

CANCIÓN DE JINETE

Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,


y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba -

Por el llano, por el viento,


jaca negra, luna roja-
La muerte me está mirando
desde las torres de Crdoba.

¡[Link]é camino tan largo!


!Ay, mi jaca valerosa!
¡[Link] la muerte me espera
antes de llegar a Córdoba!
Córdoba.
Lejana y sola

III

MARTIRIO DE SANTA OLALLA

Panorama de Herida

por la calle brinca y corre


caballo de larga cola,
mientras juegan o dormitan
viejos soldados de Roma.
Medio. monte de Minervas
abre sus brazos sin hojas.
Agua en vilo redoraba
las aristas de las rocas.
Noche de torsos yacentes
y estrellas de nariz rota,
aguarda grietas del alba
para d err umbar se t oda .

De cuando en cuando sonaban


blasfemias de cresta roja.
Al gemir la santa niña,
quiebra el cristal de las copas
La rueda afila cuchillos
y garfios de aguda comba.
Brama el toro de los yunques
y Herida se corona
de nardos casi despiertos
y tallos de zarzamora.

El Martirio

Flora desnuda se sube


por escalerillas de agua.
El Cónsul pide bandeja
para los senos de Olalla.
Un chorro de venas verdes
le brota de la garganta.
Su sexo tiembla enredado
como pájaro
un las zarzas.
en

Por el suelo, ya sin norma,


brincan sus manos cortadas,
que aun pueden juntarse en tenue
oración decapitada.
Por los rojos agujeros
donde sus pechos estaban
se ven cielos diminutos
y arroyos de leche blanca-
Mil arbollllos de sangre
le cubren toda la espalda
y oponen húmedos troncos
al bisturí de las llamas.
Centuriones amarillos
de carne gris, desvelada,
llegan al cielo sonando
sus armaduras de plata-
Y mientras vibra confusa
pasión de crines y espadas,
el Cónsul porta en bandeja
senos ahumados de Olalla.

Infierno y Gloria

Nieve ondulada reposa-


Olalla pende del árbol.
Su desnudo de carbón
tizna los aires helados.
Noche tirante reluce.
Olalla muerta en el árbol.
Tinteros de las ciudades
vuelcan la tinta despacio.
Negros maniquíes de sangre
cubren la nieve del campo
en largas filas que gimen
su silencio mutilado.
Nieve partida comienza.
Olalla blanca en el árbol.
Escuadras de níquel juntan
los picos en su costado.
Una Custodia reluce
sobre Iob cielos quemados,
entre gargantas de arroyo
y ruiseñores en ramos.
¡Saltan vidrios de colores!
Olalla blanca en lo blanco.
Angeles y serafines
dicen ¡Santo, Santo, Santo.

IV

LUNA

Cisne redondo en el río,


ojo de las catedrales,
alba fingida en las hojas
soy; ¡no podrán escaparse!
¿Quién oculta? ¿Quién solloza
se

por la maleza del valle?


La luna deja un cuchillo
abandonado en el aire,
que siendo acecho de plomo
quiere ser dolor de sangre.
¡Dejadme entar! ¡Vengo helada
por paredes y cristales!
¡Abrir tejados y pechos
donde pueda calentarme!
¡Tengo frío! Mis cenizas
de soñolientos metales,
buscan la cresta del fuego
por los montes y las calles.
Pero me lleva la nieve
sobre su espalda de jaspe,
y me anega, dura y fría,
el agua de los estanques.
Pues esta noche tendrán
mis mejillas roja sangre,
y los juncos agrupados
en los anchos pies del aire.
¡No hay sombra ni emboscada
que puedan escaparse!
no

¡Que quiero entrar en un pecho


para poder calentarme!
!Un corazón para mi!
¡Caliente! , que se derrame
por ios montes de mi pecho;
dejadme entrar, !ay, dejadme!

No quiero sombras. Mis rayos


han de entrar en todas partes,
y haya en los troncos oscuros
un rumor de claridades,
para que estas noches tengan
mis mejillas dulce sangre,
y los juncos agrupados
en los anchos pies del aire.
¿Quien se oculta? ¡Afuera digo!
!No! !No podrán escaparse!
Yo haré lucir el caballo.
Una fiebre de diamante.

lA COGIDA Y LA MUERTE

A las cinco de la tarde.


Eran las cinco en punto de la tarde-
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de La tarde-
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde

El viento se llevó los algodones


a las cinco de la tarde-
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
!Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama


a las cinco de
la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oido
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por- su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde-
!Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
!Eran las cinco en sombra de la tarde!

VI

VALS VIENES

En Viena hay diez muchachos,


un hombro donde llora la Muerte
y un bosque de palomas disecadas.
En Viena hay una calle
que desemboca en el aire.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay salón con mil ventanas..
un

¡Ay! !Ay¡ !Ay! !Ay!


Toma este [Link] con la boca cerrada.
Este este vals,
vals, este vals,
de coñac
sí, de nieve y de
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
en el oscuro pasillo,
en el amargo desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
!Ay! !Ay! ¡Ay! ¡Ay!
Toma este vals de dolida cintura.

Te daré un pequeño bigote


con helados ruiseñores
dos
y el calor de un quebrado desnudo
repartido por colchas y juncos.
amor mío
porque te quiero, te quiero,
en el rincón donde lloran los niños
con el tintero y el susto amarillo.

Soñando las nubes de Rumania


y el racimo de lágrimas de mi vieja vida,
viendo ovejas y auroras de nieve
en el nublado valle de tu frente.

¡Ay! ¡Ay! !Ay! !Ay¡


Toma este vals del te quiero siempre.

En Viena hay diez niños pequeños


y una boca donde gime el sueño.
Hay una Muerte para plano

que pinta de azul a los muchachos.


Hay fragantes guirnaldas de llanto.
Hay flautas y mendigos por los tejados.
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! !Ay¡
Toma este vals que agoniza en mis brazos.

En Viena bailaré contigo


con disfraz que tenga cabeza de rio.
un

Mira que orillas tengo de jacintos.


Olvidaré mi boca con la tuya,
mi alma entre fotografías y azucenas
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero amor mío, amor mío, quebrar,
violin y sepulcro, las cintas del vals.
Notas de lectura

VIDA EE MANOLO por JOSÉ PLA- La máxi nolo y se percibe igualmente su. amor
ma virtud de este libro es que a tra -

por la obra propia. Durante su lectu


vés de sus páginas su autor se ha que ra afluye constantemente la sonrisa y
dado ten ■
segundo plano, que
en se no muchas veces la franca carcajada a los
le percibe y deja libre, solo, frente labios. Pero bruscamente, una profunda
a frente con el lector al hombre Mano pena nos humedece los ojos, a través
lo Hugué. Al hombre. Otra gran virtud de toda su lectura no se vé nada mas

de José Plá al escribir este conmove -

que un hombre por demás inteligente lu


dor libro sobre la vida de un artista chando a brazo partido con la miseria.

que vence en todas las batallas con la Hambre, hambre, y hambre es lo que ve
miseria defendiéndose con las claras mos detrás de cada letra, a la vuelta
armas de la inteligencia y el "esprit". de todas sus páginas. Mas como en toda
Gon Manolo Hugué nace uno de esos la literatura de nuestra picaresca es
hombres con Rusiñol, Casas, Pompe
que te hambre está disfrazada con el humor
yo Cenar, Durrio, De< Creff , Picasso, mas fino y elegante que darse puede.
Sunyer, y alguno mas que seguramente Vivió Manolo Hugué una de las épocas
olvido, forman la vanguardia de una ge mas interesantes de la vida del arte
neración de artistas, artistas por su de todos los tiempos y¥ en ella fué ele
obra y su vida, que difícilmente será mentó destacado. Uno de los encantos
superada. mayores de esta biografía es la profu
Manolo Hugué como sus compañeros ci sión de observaciones, de afirmaciones,
tados, siente un desbordado amor a la de conclusiones sobre las Bellas Arte. .

vida. La vida en sus cosas minúsculas, Su estética, su posición ante la belle


las mínimas cosas de la vida elevadas za expuestas con una sinceridad y un a

siempre por ellos a planos de interés trevimiento inigualable.


por obra y gracia de. la ironía, el in Manolo es un gran artista y un pica
genio y el humor. ro redomado. De lo último estaba amnis
Manolo es todo lo contrario a ua es tiado por ese don sobrenatural que for
teta y sin embargo, es tan orgulloso zosamente lleva consigo un ser exeepei
de su arte que deja una obra redueiéí- onal. Pocos hombres han dejado con una
siraa, tan reducida como interesante. sola frase principios estéticos tan in
Llega a sentir tal respeto por la pro óonmovibles como él. Una pregunta, una
pia obra que consiente en prostituir observación sobre un cuadro eran capa
su vida, llega a la delincuencia común ces de desconcertar al mas sereno .A Pi

por no prostituir su obra. Los grandes casso contemplando el famoso retrato


maestros de su época valoraban sus o -

que de Apollinaire había hecho el pin


bras a precio, él al mismo precio
tal tor gaditano y que era de las mas pura
que el que más. Vendía su moral, ponía formula cubista, le dijo una tarde;
a la intemperie su miseria, pero ahí -Oye, Pablo. Si tu padre te escribió
estaba su obra considerada como aque se diciendote que llegaba mañana a Pa

lla que mas lo estuviera. Fué una vida ris y fueses a buscarle a la estación
supeditada, entregada a su arte. y estando tú frente a la portezuela del
En el libro de José x-lá se advierte vagón, le vieses aparecer así, ¿tú qus
ese desprecio a sí mismo que sentía Ma diría s?' .
no pudo contener la risa, pe
Picasso y evolución y movimiento, y la novela,
ro abandonó el cubismo puro en sus re -

como todos los géneros y todas las for


tratos posteriores. mas estéticas o científicas, se modifi
"Las flores on bonitas, pero no exage can para no morir en la charca donde
remos, una col," sobre todo por la maña las aguas estancadas se tornan pesti
na, eon sus gotas del rocío y aquellos lentes.
tumores que tienen las hojas, tan fres- wovela moderna, modernísima, es GODI
eos y tan carnosos, es tan bonita como NE, aunque en ella existan reflejos au
una flor. Las gentes creen lo contrario. tobiograficos y en sus páginas predo
Piensan que las flores tienen un elemen mine la narración. Y para entrar de lie
to de belleza desinteresada porque no no, gloriosamente, en la categoría de
sirven para comer. Y es que el hombre es novela, para ser un trozo de vida ence

ingrato. El olor de hierba tierna es £>r rrada entre los blancos márgenes de las
aidable y agradable, y todavía lo es ees páginas de un libro de jugoso conteni
la hierba seca de los establos. Todo lo do y sugeridoras de emociones están sus
que la tierra produce es una maravilla'! caracteres bien sostenidos, su acción
Esto dice tan acertadamente manólo .A So emocionada, su tesis profundamente hu
tomayor, tíenedito o a ¿enHiure estoles mana, sus descripciones llenas de vida,
parecerá una monstruosidad, pero luego la realidad de su ambiente.
comparad un cuadro de los dos primeros Nada falta en CODINE, que parece na
o una escultura del tercero con una de cido del recuerdo espontaneo y fácil y
esas madres tan maravillosamente eseul no producto de trabajosa elaboración

pidas por Mugué y juzgad. cerebral.


Leer la vida de Manojo, es vivir el figura de CODINE tiene tal fuerza
La
"esprit" del Paris de la gran batalla a de humanidad, es tan verdad, revela can
la Academia anquilosada. Es tutearnos tan amarga elocuencia la infamia délos
con, los grandes hombres de hoy cuando és hombres, que adquiere proporciones gi
tos eran unos locos que "no serían na -

gantescas, como colosalmente trágico


da". Es sentir admiración por un hombre es el tipo de la madre que a semejanza

sensible al cual la vida le negó muchas de personajes griegos asesina a su pro


cosas, pero le prodigó una inteligencia pió hijo, víctima inexorable de la fa
y un alma apasionada de artista verdade talidad.
ro, sincero, humano y sin retórica. Un PanaitIstrati, cuya vida de dolor y
hombre sencillo oon un alma radiante o- angustia tan amargas enseñanzas le die
culta tras una careta de cinismo hijo ra, es de los pocos grandes escritores
de una sociedad inculta que se ensañó capaces de traspasar las fronteras geo
con este gran escultor, fuerte, emocio gráficas y los límites del tiempo.
nante y sincero. La prosa de Panait Istrati encanta
tí.-ONTANON. por su sencillez y al leer sus libros,
todos cual
mas interesantes, pienso
a

CODINE por PANAIT ISTRATI.- Alguien, no


que aquellos pocos, poquísimos
es de
escritores llamados a imprimir una hue
recuerdo quien, ha dicho de Panait Is -

lia profunda en. Ia literatura univer -

trati, á propósito de su magnífico li -

bro 'Trímeros pasos'-


sal, un valor que a medida que pasan
, que el famoso li
los años adquiere mayor relive, uno de
terato rumano no era propiamente un no

narrador admirable. Yo,


sino
los literatos que figurarán seguramen
velista, un
te la gloriosa serie de los escrito
en
con todo respeto, he de declarar que se
res galardonados eon el Presnio Nobel.
mojante afirmación me parece un dispara
te cuya refutación está solo con leer
personajes del insigne rumano se
Los

cualquiera de sus obras. Lo que ocurre


harán, lo son ya, rfiejor dicho, popula

mucha res, pues representan no solo tipos de


es que hay gente que, entretenida
novela sino pasiones y caracteres de
en el andén de una estación, no se ha
extraordinaria grandeza.
dado cuenta de que el tren se fué.La li
teratura, como la vida toda es progreso A. de L.
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