Ciro Alegría: El canto del pueblo andino
Introducción
Ciro Alegría Bazán (1909–1967) es uno de los máximos representantes de la novela indigenista
peruana. Su obra literaria, profundamente comprometida con las realidades sociales del Perú
rural, buscó dar voz a los campesinos e indígenas que durante siglos fueron marginados por el
poder económico, político y cultural. Desde una narrativa realista y humanista, Alegría expresó
las luchas por la tierra, la dignidad y la identidad, en un país profundamente desigual. Obras
como El mundo es ancho y ajeno han marcado la historia de la literatura latinoamericana por
su belleza narrativa y fuerza ética.
Vida y formación
Alegría nació en Huamachuco, en la región andina de La Libertad. Desde niño convivió con
comunidades campesinas, lo cual influyó profundamente en su visión del mundo. Estudió en
Trujillo, donde se integró al movimiento intelectual encabezado por César Vallejo y Víctor Raúl
Haya de la Torre. Más tarde se vinculó con el aprismo y fue encarcelado por razones políticas.
Durante su exilio en Chile y EE. UU., continuó escribiendo y madurando una visión crítica del
sistema latifundista y del racismo estructural del país. Su vida entera fue un testimonio de
compromiso con la justicia social y el pueblo andino.
La novela como herramienta social
En La serpiente de oro (1935), su primera novela, Alegría retrata la vida de las comunidades
ribereñas del Marañón. Ya en esta obra aparece su interés por mostrar la sabiduría y dignidad
de los pueblos originarios frente a un entorno hostil y explotador. A través de un lenguaje
sencillo pero poético, construye un universo literario lleno de color, dolor y resistencia.
Sin embargo, fue con El mundo es ancho y ajeno (1941) que alcanzó su madurez literaria. Esta
novela narra la historia de la comunidad de Rumi, enfrentada a la expropiación de sus tierras
por parte de hacendados e intereses económicos. Alegría combina personajes entrañables,
descripciones detalladas del paisaje andino y una fuerte crítica a las estructuras de poder. La
novela no idealiza al indígena, pero sí reivindica su humanidad, inteligencia y capacidad
organizativa.
La obra ganó el Premio Continental de Novela en EE. UU. y consagró a Alegría como un
narrador de alcance internacional.
Un realismo ético y comprometido
A diferencia de otros escritores que usaron el mundo andino como telón de fondo decorativo,
Ciro Alegría desarrolló una ética narrativa basada en la fidelidad al testimonio. Su estilo
combina el realismo con una sensibilidad lírica que logra conmover sin manipular. El lector no
solo se informa: se involucra emocionalmente con los personajes, siente su lucha, comprende
sus aspiraciones.
Además, Alegría demuestra una gran maestría en el uso del idioma. Su prosa está salpicada de
expresiones quechuas, giros regionales y ritmos que reflejan el habla campesina. Este uso del
lenguaje no es solo estilístico, sino político: dignifica al otro, le da un lugar en la historia
nacional.
Legado y vigencia
Ciro Alegría murió en Lima en 1967, dejando una obra relativamente breve pero trascendental.
Fue también periodista, político y educador. En todos estos campos se mantuvo fiel a su
misión de construir un Perú más justo, plural e incluyente.
Su legado permanece vigente. En un país donde aún existen profundas brechas sociales y
étnicas, su literatura sigue siendo un llamado a la empatía y al reconocimiento de la diversidad
cultural. Junto a José María Arguedas y Manuel Scorza, forma parte de la trilogía de escritores
que lograron construir una narrativa peruana desde el interior del país profundo.
Conclusión
Ciro Alegría fue un escritor cuya obra transformó la literatura peruana al colocar en el centro
de la narrativa a los pueblos marginados del ande. Con honestidad, belleza y profundidad,
logró representar la vida campesina no como folclor, sino como fuente de sabiduría y dignidad.
Su narrativa es una invitación a escuchar las voces silenciadas por siglos y a imaginar un país
más justo y solidario. Leer a Alegría es, aún hoy, un acto de resistencia y de conciencia.