CRÓNICAS DE MI PUEBLO
DON RICARDO DIAZ: TRABAJADOR, HONESTO RESPONSABLE Y PRESTO
AL BUEN HUMOR.
Dr. Wilfredo Zaraza Q.
Cronista Oficial de Tucupido
[email protected]Ciudadano de la tercera década del siglo XX, trabajador, honesto, responsable,
con sólidos principios y valores propios de los hombres rectos y sinceros. Nació
don Ricardo Díaz, en el caserío Agua Negra, jurisdicción del Distrito Zaraza, al sur
de la Atenas del Guárico, hoy día, municipio Pedro Zaraza del estado Guárico. La
fecha de nacimiento fue el 11 de abril de 1930. Hijo de don Ángel Díaz y doña
Juana Ramona Díaz, era el mayor de ocho hermanos.
Por infortunio, pierde a su madre a los dos días de nacido, quedando al cuidado y
tutela de su tía Joaquina Díaz, hasta los doce años. Parte de su infancia
transcurre en el caserío Agua Negra, en armonía con la naturaleza, contribuyendo
con las labores propias del hogar buscando agua y leña, por supuesto, que
también había tiempo para la recreación, pues, con su ingenio de niño y
elementos de la naturaleza fabricaba sus propios juguetes.
Como hombre de su época, siguió los senderos que le trazó el destino,
desde muy joven se dedicó a las labores agrícolas. A sus 18 años, en búsqueda
de mejores condiciones de vida a través del trabajo, frecuenta el caserío Caro de
la Negra, lugar, el cual había alcanzado alguna prosperidad. La personalidad y
constante interés por el progreso de la señora Irma Felizola Fernández de Medina,
esposa del Presidente de la Republica General Isaías Medina Angarita, nativa de
Zaraza, se logró la carretera Zaraza - Tucupido - La Pascua. Don Guillermo
Felizola, quien se unió en matrimonio con doña Angelina Fernández, a esfuerzo
propio, con una voluntad digna de admiración, en pocos años llega a ser
propietario de inmensos fundos pecuarios. Algunas de esas propiedades estaban
ubicadas en la jurisdicción del Distrito Ribas, cuya entrada era por El Caro de La
Negra, vía hacia el caserío Topochal.
El Caro de la Negra, mostro un próspero desarrollo económico, fue junto a
San Antonio de Tamanaco, los primeros centros de producción agrícola, con una
receptora del Ministerio de Agricultura y Cría, donde era colocada la producción de
de maíz y algodón. Además, contaba con una estación de servicio para el
suministro de combustible. Así mismo, poseía grandes comercios: bodegas,
tiendas, trilladora y centros de recreación, por lo que los pobladores circunvecinos
frecuentaban este lugar para abastecerse de los productos que necesitaban. Muy
cerca, exactamente en el Caserío Pan de Azúcar, existía una oficina del Ministerio
de Obras Publicas [MOP].
CRÓNICAS DE MI PUEBLO
Comerciantes y productores como don Fernando, Jesús María y don Benito
Rodríguez, tenían sus asientos en este Caserío. Para la época, muy cerca del
Caro de la Negra, en el sitio llamado El Cariño, Don Fernando Rodríguez [El
Catire], tenía una Casa Comercial donde se expendía todo tipo de mercancía.
Además, se contaba con una rockola, donde propios y transeúntes podían tener
un momento de esparcimiento y disfrutar de esta manera, de la innovación
musical del momento.
El Caro de la Negra, contaba con una escuela, con atención desde primero
a sexto grado, Asimismo, tenía un comedor para los estudiantes. La prosperidad
en aquel lugar era notable, tenía un dispensario con médico y enfermera
residentes, un acueducto con su propia laguna, planta de tratamiento y un tangue
elevado para el suministro de agua, también, tenía una sede policial con sus
calabozos.
Este auge del caserío Caro de la Negra, atrajo la atención de Don Ricardo,
llegando a convertirse en uno de sus correderos, así como el caserío Samancito y
topochal.
Tradicionalmente, en el mes de mayo, en el caserío Caro de la Negra, se
fusionaba lo religioso con lo festivo y se realizaban los bailorios de cruz de mayo,
tradición muy visitada por los pobladores de los caseríos circunvecinos, bellas
mujeres hacían presencia en el lugar y bajo los acordes del arpa de Juan Bautista
Magallanes disfrutaban de esa fiesta tradicional. Precisamente, en la celebración
de esta tradición, es donde Don Ricardo tuvo su primer acercamiento con la
simpática Dimas Esther Ron, joven que con su belleza y simpatía adornaba
aquella fiesta llanera. A los 23 años de edad Don Ricardo, joven alegre,
espontaneo, activo, recto y enamorado, contrae matrimonio con aquella señorita
que lo cautivo con su mirada, el día sábado 10 de abril de 1954, con la que sería
su eterna y fiel compañera, doña Dimas Esther Díaz. Una vez unidos en
matrimonio, fijan residencia en el caserío Topochal, en casa de sus suegros Don
Pablo Graterol y Doña Luisa Elena Ron Medina. De esa unión nacieron once hijos,
a saber: Matilde, Aida, Rafael, Omaira, Oswaldo, Abrahán, Edgar, Ricardo, Sara,
Belkis y Héctor.
Cruzando caminos y travesías semanalmente se trasladaban a San Rafael
de Laya, teniendo el caballo o burro como medio de transporte y en algunas
ocasiones hacían el recorrido a pie, en esa población realizaban sus diligencias
para emprender el viaje de regreso. Cabe señalar que para ese entonces aún no
se había construido el embalse Cigarrón, en tal sentido, existía una carretera que
comunicaba al Caro de la Negra con San Rafael de Laya, por esa vía pasaban por
los caseríos: Samancito, Topochal El Rucio, Río Tamanaco, Las Peñitas,
Romanero, hasta llegar a su destino. Esta constante rutina, es una de las
razones, por la cual deciden emigrar a San Rafael de Laya. En esta población se
CRÓNICAS DE MI PUEBLO
radican por un lapso de cinco años, allí se dedica a trabajar la agricultura,
destacándose por ser buen hachador.
Es importante destacar, que ese momento la población de San Rafael de
Laya presentaba un marcado desarrollo económico, el asentamiento de familias
extranjeras con una visión distinta y la disposición al trabajo de sus habitantes
hicieron del terruño layense una tierra prospera.
Como hombre responsable y con compromisos familiares, en los años
setenta, don Ricardo se traslada a la población de Chaguaramas, donde en una
corta estadía de tres meses se dedica a la recolección de maíz y algodón. En
busca de un mejor futuro para su familia, se radica en Tucupido, residenciándose
en la esquina de la calle Trincheras con Pérez Rengifo, en casa propiedad del
señor Marcos García, hoy día sede de la Iglesia Evangélica Mansión de Cristo. En
esta población prestó servicios eventuales en la empresa de la construcción,
trabajó en la construcción de los silos y la caja de agua de Tucupido. Siempre
dispuesto al trabajo, incansable y sin flojera, legado que transfirió a sus hijos, los
cuales lo asumieron como una herencia patrimonial tangible que les legó su padre,
teniendo en la agricultura la primera fuente laboral tanto de los hijos como de las
hijas.
De ideas y convicciones arraigadas, temeroso de Dios, por su disposición al
trabajo, buen desempeño, amabilidad y buen humor, conoce y hace amistad con
personalidades gubernamentales, es así, como comienza a trabajar como
empleado eventual en la Alcaldía del municipio José Félix Ribas,
desempeñándose como trabajador del aseo urbano, al transcurrir el tiempo por su
buen desempeño pasa a ser obrero fijo, realizando todo tipo de trabajo, se
desempeñó como ayudante de cisterna llevando agua por más de cinco años a
muchos caseríos del municipio Ribas. Por su constancia y buen servicio lo
nombran jefe de cuadrilla, Con su buen humor y buen trato, se gana el cariño de
todos sus compañeros, siempre con una sonrisa y una melodía en sus labios,
proyectando música con un silbido por donde pasaba, algo muy característico en
él.
Como trabajador responsable y cumplidor de sus labores, se hace acreedor
de varios reconocimientos, destacándose como uno de los mejores empleados de
la de la Alcaldía del municipio José Félix Ribas. No obstante, a pesar de ser
empleado fijo nunca se desprendió de las labores del campo, pues, siempre
trabajo la agricultura, conectado con Dios y la naturaleza.
Les enseñó a sus hijos que con constancia, amor, responsabilidad y
honestidad se logra el éxito, haciendo hincapié, en la importancia de dedicarse al
trabajo, manteniendo así, la mente ocupada y apartada del ocio y de los vicios.
Durante 26 años prestó sus servicios a la población de Tucupido a través
de la Alcaldía Ribas, convirtiéndose en uno de los tantos héroes anónimos que
CRÓNICAS DE MI PUEBLO
han dedicado parte de su vida al servicio del colectivo ribense. Al llegar a su vejez,
se dedicó a compartir más con sus familiares y amigos.
Don Ricardo se caracterizó por su buen humor y por ser un asiduo lector de
la prensa nacional y regional, tenía como costumbre comprar el periódico todos los
días, era uno de sus pasatiempos favoritos. Inculcó a sus hijos el amor por la
lectura.
A los 74 años de edad, los médicos le diagnosticaron cáncer de estomago,
por lo cual fue intervenido quirúrgicamente de emergencia en el Hospital Padre
Machado de Caracas. A pesar de su enfermedad nunca perdió su carisma, humor
y apego a la familia y a sus amigos.
Al pasar de unos años, se recupera y vuelve nuevamente a su rutina diaria
de ir a comprar el periódico y compartir con los amigos a la espera de la
encomienda, de regreso aprovechaba el recorrido para compartir con sus amigos,
haciendo parada en la esquina de la bodega -------, del Sr. Juan Francisco Ortega,
donde comentaban los principales titulares de la prensa y la tabla de posiciones de
los equipos del beisbol profesional venezolano. Don Ricardo fue gran fanático de
los Navegantes del Magallanes. También era parada obligada donde Nahúm
Quiaro, El Científico del Calzado y por último La Bodega La Preferida de Don José
Inés Durant y sus hijos Luis José y Bético,
A don Ricardo Díaz, le sorprendió la muerte el 10 de marzo de 2021, Tenía
91 años, una muerte súbita de un infarto fulminante. Los años de su vida, los
puso en función de su familia, a la formación de sus hijos para hacer de ellos los
hombres y mujeres de bien que son hoy. Tuvo la dicha de conocer y compartir con
28 nietos, 21 bisnietos y 1 tataranieto. Crió a su nieta Yolimar de Jesús Díaz
[fallecida], como a una hija.
Con emoción y nostalgia recuerda doña Dimas Esther los 67 años vividos
al lado de don Ricardo. Con añoranza rememora todas sus vivencias compartidas
desde su matrimonio. Don Ricardo invitaba al ejercicio de caminar, por lo que
expresaba: ``El que más camina mas vive``.
Referencias Bibliográficas
De Armas Chitty, J. A. [1961]. Tucupido, formación de un pueblo del Llano. Edic.
UCV.
De Armas Chitty, J. A. [1949]. Zaraza, biografía de un pueblo. Edic. UCV.
Fuente Oral:
- Doña Dimas Esther Ron de Díaz.
- Héctor Díaz Ron y hermanos.