VIOLACIÓN DE PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES
EN LAS CÁRCELES ARGENTINAS. (Y EL DESPUÉS DE LAS
PERSONAS SOMETIDAS A UNA CONDENA).
por ANA LUCÍA CHAÍN.
“La problemática apuntada es histórica, incluso se puede calificar como
endémica. La realidad carcelaria se revela como una sistemática violación de parte
del Estado de la norma constitucional, de los compromisos internacionales y de las
regulaciones legales.” Eduardo Mondino.
INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo desarrollaré la violación de principios constitucionales, y
derechos humanos en los servicios penitenciarios de la República Argentina a los
condenados, y como su ejecución de condena y su estado jurídico: condenados, los limita
también al salir de la cárcel; como la sociedad no se preocupa por el estado de las mismas y
por lo tanto tampoco exige al Estado, faltan políticas públicas sobran prejuicios y violaciones
de derechos fundamentales reconocidos por nuestra Carta Magna. “La justicia social
constituye el mejor medio de prevenir la criminalidad. Hay que basarse más en lo social que
en lo penal” 6º Congreso de Naciones Unidas de Prevención del Delito.1980. Siguiendo esto
me atrevo a decir que en primer lugar, citando a Cesare Beccaria: “El buen legislador debe
preocuparse màs por prevenir el delito que por castigarlo” 1, en segundo lugar los servicios
penitenciarios si cumplieran su rol de reinsertar en la sociedad, y cumpliarían las leyes al
efecto, los condenados saldrían de ellos realmente listos para reinsertarse en la sociedad, y en
tercer lugar, si los ciudadanos olvidaramos que esa persona estuvo privada de su libertad
seguramente la trataríamos diferente, como un igual. El próposito que me puse fue ir
encontrando las violaciones a las garantías constitucionales y de esa manera, ver como
revertir esta situación tan penosa.
1
Beccaria.(2005). De Los Delitos y De Las Penas.
Las personas gozamos del principio de inocencia, es decir, nuestra inocencia se
presume hasta que se pruebe lo contrario, esto es cuando somos declarados culpables. La
Constitución Nacional consagra: “Nadie puede ser considerado culpable, si no se ha
declarado tal por sentencia firme” ¿Qué se necesita para destruir este principio de inocencia,
que tanta protección da? Se necesita de una sentencia firme declarada por juez o tribunales
competentes, y para llegar al dictado de ella de un proceso, que es garantía de justicia para el
individuo y la sociedad de modo que la sentencia es indispensable para imponer una pena y
con ello destruir el principio de inocencia. 2Una vez que la persona es declarada culpable,
con sentencia firme, se modifica su estado jurídico: condenado, de esta manera comienza a
cumplir con la ejecución de su condena, que en muchos casos es privativa de la libertad, en la
cárcel, esto no quiere decir que no existan excepciones como la prisión domiciliaria u otros
procedimientos procesales como ser la denominada “suspensión del juicio a prueba”. En este
trabajo solamente ampliaremos acerca de las personas a las que se le impone una pena
privativa de libertad, y cumplen su “condena” en las cárceles, más especificamente, en las
cárceles de la República Argentina. El sistema penitenciario argentino está integrado por el
Servicio Penitenciario Federal y por los servicios penitenciarios de las provincias que los
tienen, que no son todas. Por ende no se puede hablar de una realidad única ni de operatoria
uniforme. Aunque no tengamos esta única realidad, existe -sin lugar a dudas- la realidad de la
violación de garantías constitucionales en ellas. 3 La problemática que presenta el sistema
penitenciario argentino es de carácter complejo e integral. Por ello este estudio nos remite
obligadamente a considerar la sistemática vulneración de los derechos fundamentales
(económicos, sociales y culturales) que condiciona el desarrollo y la vida de la comunidad en
su conjunto. Así, el desmembramiento del tejido social, la falta de políticas sociales de
contención, la precariedad laboral y el debilitamiento de instituciones como la familia, la
escuela, entre otros, son factores determinantes del aumento de los índices de exclusión de
importantes sectores de la sociedad y van a incidir notoriamente en el deterioro del sistema
carcelario/[Link] este contexto, dicho sistema no sólo resulta incapaz de construir
mecanismos que promuevan la integración y capacitación de los internos, sino que constituye
un modelo reproductor de marginalidad. 4
El art. 18 de la Constitución Nacional establece: “Ningún habitante de la Nación
puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado
por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la
causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino en virtud de
orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de
2
Velez Mariconde. (1986). Derecho Procesal Penal.
3
Aparicio. (2011). Sociedad y Delito.
4
[Link]
los derechos. El domicilio es inviolable, como también la correspondencia epistolar y los
papeles privados; y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá
procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte
por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la Nación
serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y
toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla
exija, hará responsable al juez que la autorice.” La negrita me pertenece; ahora si analizamos
por parte este artículo, podemos encontrar consagrado en él el principio de legalidad, que rige
exclusivamente al proceso penal. Para que una norma aromince con el principio de legalidad
es necesario que, además de describir la conducta reprochable, establezca la naturaleza y
límites de la pena, de modo tal que al momento de cometer la infracción su eventual autor
esté en condiciones de representarse en términos concretos la sanción con la que se lo
amenaza, 5existen otros principios propios de la materia penal: el principio de tipicidad - cada
delito es punible con la pena que le corresponde, pues no son intercambiables-, el principio
de proporcionalidad - exigencia de concordancia entre la acción y la reacción-, el principio de
personalidad- sólo pude reprimirse al que sea considerado culpable- , y el principio de
reserva- del art. 19 de la Constitución Nacional surge que toda nuestra organización política
como civil reposa en la ley y se prohíbe la retroactividad de la ley penal-.
El “ius poniendi” que es un ejercicio estatal, sólo reservado para el Estado, reconoce
límites que surgen de las garantías constitucionales y no habilita- de ninguna manera- el
menoscabo de la persona, tanto física como en lo que refiere a su dignidad. El principio de
legalidad, antes citado, garantiza certeza y seguridad jurídica en todos los Estados de
Derecho, es importante recordar que el Derecho Penal es de “útima ratio”, esto quiere decir
que se acude cómo última instancia. El único enemigo que tenemos que vencer es al delito,
no a las personas que cometen delitos.
Cuando una persona es privada de su libertad, si bien hay derechos que le son
restringidos, sigue manteniendo su calidad de persona humana, y por lo tanto sigue protegida
por una amplia variedad de derechos, derechos personalísimos, inalienables aún en el
restringido sistema carcelario. El objetivo de la ejecución de la pena es la preservación de la
vida y de la salud de los alojados, como garantía elemental: vida e integridad física. La
finalidad de la ejecución de la pena privativa de libertad- en todas sus modalidades- es lograr
que el condenado adquiera la capacidad de comprender sus actos y respetar la ley, procurar su
reinserción social, promover la comprensión y apoyo de la sociedad. Una utopía. Ya que la
sociedad olvida a estas personas, la infraestrucura no permite que puedan llevar “una vida
digna” mientras cumplen sus condenas, y por último como resultado de lo expuesto
anteriormente,y de muchos otros factores, al terminar su condena y volver a la sociedad - en
su mayoría- no logran reinsertarse en ella, y esto se debe en gran parte al repudio que como
sociedad tenemos a los que delinquen. Cabe aclarar, que cuando hablo de violaciones de
garantías constitucionales también me refiero al derecho a la igualdad, y aquí podemos ver
que esa persona que intenta continuar con su vida en sociedad, se encuentra muchas veces
con el límite puesto por la sociedad misma.
5
Código Penal Comentado
La dignidad humana- amparada por art. 18 y Tratados Internacionales: Declaracion
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre-art 25- el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos-art. 10- la Convención Americana sobre Derechos Humanos-
art.5, también reconocidos en documentos internacionales orientadores, como los Principios
Básicos para el Tratamiento de los Reclusos, adoptados por la Asamblea General de las
Naciones Unidas en su resolución 45/111 del 14 de diciembre de 1990- principio 24, y las
Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos, adoptadas por el primer Congreso de
las Naciones Unidas sobre prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, resoluciones
6630 y 2076 del Consejo Económico y Social-arts 22 a 26- no debe ser perdida en cuenta al
momento del cumplimiento de la condena, si no al contrario, en todo el proceso previo, se
debe respetar y se debe seguir respetando en la ejecución de la condena, y agregaría que
también al momento de su re-integración a la sociedad. La persona no deja de ser persona
por estar cumpliendo, o por haber cumplido una condena. A pesar del contexto legal descrito
y los mecanismos de protección previstos por los mismos, las cárceles argentinas atraviesan
por una gravísima situación, no sólo se priva de libertad, se priva de humanidad.
El sociólogo polaco Zygmunt Bauman, quien afirmó que el sistema penal resulta
funcional al paradigma de exclusión social que produce residuos humanos, “...Son los muros,
y no lo que sucede en el interior de los muros, los que ahora se ven como el elemento más
importante y valioso de la institución (...) Explícitamente, el propósito esencial y tal vez
único de las cárceles no es tan sólo cualquier clase de eliminación de residuos humanos, sino
la destrucción final y definitiva de los mismos. Una vez desechados, desechados para
siempre. Para el ex presidiario que goza de libertad condicional, el retorno a la sociedad es
casi imposible y el regreso a la cárcel, casi seguro...” 6 Siguiendo el análisis del sociólogo,
notamos que la reinserción, tan fundamental y tan regulada por las leyes, es de cumplimiento
casi imposible, y que, citando Bauman “El regreso a la cárcel, casi seguro” esto se debe a la
falta de cumplimiento de lo que dictan las leyes de ejecución de condena, y a una violación
de los derechos constitucionales y los derechos humanos. De esta manera, la reincidencia se
vuelve habitual, ya que al salir, se encuentran totalmente vulnerados y totalmente
desamparados frente a una sociedad que no los considera iguales por lo que no los trata como
iguales, y una normativa legal que si bien en la teoría es muy completa para protejer los
derechos humanos fundentales en la práctica escasea el respeto hacia estos derechos. Al salir
del establecimiento, estas personas se encuentran con un muro invisible, que no les permite
re-ingresar y re-insertarse en la sociedad. El Estado debe recordar que una sociedad integrada
es una sociedad justa y que una sociedad justa es una sociedad segura. Esta armonía se
destruye cuando alguien no se siente “parte” y si no es “parte” de nuestro mundo tampoco lo
es de las reglas de nuestro mundo, y así van construyendo su propio universo, ajeno a nuestra
realidad por lo que nos cuesta tanto comprender, las políticas de Estado deberían apuntar a
sociedades más justas y seguras. Por eso, el esfuerzo y la inversión -tan imporantes- que
pongamos como sociedad y como Estado en dignificar al hombre serán sumamente
importantes para lograr la tan anhelada reinserción social, sin desigualdades y sin prejuicios.
Y las politicas públicas también deberán prevenir los delitos, y cito a Beccaria en sus medios
6
para prevenir el delito: “El más seguro, pero mas dificil, medio de prevenir los delitos es
perfeccionar la educación; asunto demasiado amplio y que excede los límites que me he
impuesto; asunto- que me atrevo a decirlo- que afecta demasiado intrínsicamente a la
naturaleza del gobierno, para que no sea siempre, hasta los remotos siglos de la pública
felicidad, un campo estéril y solo cautivado hasta aquí y allá por unos cuantos sabios”7.
Marcelo Bergman dijo: “Tener un oficio y conseguir trabajo es uno de los principales factores
para lograr la reinserción social”. 8 Entonces, ¿Por qué no se brinda ayuda para que logren
ejercer su derecho al trabajo? Y de esta manera lograr que se re-inserten en la sociedad, de
una manera que no sólo sea favorable para ellos, si no para la sociedad toda, y de esta manera
se evita la reincidencia.
Neuman dijo: “Un juez que condena a prisión, aunque no lo sepa ni lo piense condena
un poco a la muerte” y esto se debe a las prácticas carcelarias, al “código no escrito” que rige
en estos establecimientos, al después de las personas condenadas, no se debe perder de vista
la dignidad humana, porque si no se respeta el derecho de la dignidad, díficilmente se
respeten los demás. Y no es un camino fácil, porque como expresé arriba la sociedad es la
que no desea “el bienestar” de los condenados. Muchas veces escuchamos: “Qué vuelva la
pena de muerte, no merecen vivir.” Los derechos humanos, tan importantes en su evolución,
fueron progresivamente ampliando derechos y restringiendo las torturas, los tratos crueles
inhumanos y degradantes, una vez que se reconocen derechos, estos siempre deben ser
progresivos, ¿por qué volveríamos a penas tan inhumanas? y citando al maestro Cesare
Beccaria propongo los siguientes interrogantes: La muerte ¿es una pena verdaderamente útil
y necesaria para la seguridad y el buen orden de la sociedad? La tortura y los tormentos ¿son
justos y obtienen el fin que se proponen las leyes? ¿Cuál es la mejor manera de prevenir los
delitos? ¿Son las mismas penas igualmente útiles en todos los tiempos?9
La tortura y otros tratos crueles inhumanos o degradantes son habituales en las
cárceles y comisarías del país. Incluyen todo tipo de violencia que podamos imaginar. No
sólo física, también psiquicas. Entre las prácticas más aberrantes se encuentran la picana
eléctrica y el “submarino seco” (…) entre el 18 de marzo de 2000 y el 19 de agosto de 2004,
el Banco de Datos de Casos de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes –creado en el ámbito de la Defensoría de Casación de la Provincia de Buenos
Aires– registró 2.551 hechos de violencia ocurridos en cárceles y comisarías bonaerenses. 10
Estos hechos representan conductas prohibidas y en consecuencia son ejecutados en
los espacios de la ilegalidad. Las estadísticas no son exactas, ya que en las cárceles instauran
la cultura del miedo y no se animan a denunciar estos tratos por lo que les pueda ocurrir
después. Argentina fue puesta en evidencia, en un llamado de atención al país, del cuál no
podemos hacer que “nada paso” y debemos dar soluciones. En el año 2003, en Noviembre el
Comité contra la tortura de la ONU difundió un informe donde diez de los catorce “motivos
7
Beccaria. (2005). De Los Delitos y De Las Penas.
8
[Link]
capacitacion-laboral/
9
Beccaria. (2005). De Los Delitos y De Las Penas.
10
[Link]
de preocupación” tuvieron que ver con las condiciones de detención en las cárceles y
comisarías. En ellas, podemos ver que el Comité, especificó los malos tratos sufridos por las
personas privadas de libertad, el hacinamiento en el que viven, y con ello hizo un gran
llamado de atención a toda la Argentina. Queda claro que, sólo nos falta quitarnos “la venda”
a nosotros como sociedad para ver en la condición inhumana en la que tienen que vivir, “vida
digna” le queda muy grande. Violación de otro de los tantos derechos inherentes a la persona
humana, cito lo dicho en el informe por el Comité contra la Tortura “...Estos hechos en su
gran mayoría no han sido denunciados por las víctimas en el oportuno momento por
motivos que son evidentes, temor a represalias, como traslados, más torturas, incluso la
propia muerte. Sin embargo el art. 77 de la Ley 24.660 dispone que “al personal penitenciario
le está absolutamente prohibido emplear la fuerza en el trato con los internos, excepto en los
casos de fuga, evasión o de sus tentativas o de resistencia por la fuerza activa o pasiva a una
orden basada en norma legal o reglamentaria. Aun en estos casos, todo exceso hará pasible al
responsable de las sanciones administrativas y penales que correspondan”. “Nos empujan y te
ponen el pie para que te caigas y después se ríen a carcajadas y si te levantas y los miras, te
amenazan con los palos, y te dicen “¿querés probarlos?”, a mí las amenazas con los palos me
paralizan, yo sé como pegan con eso. Me empujan con el escudo, y mientras te van
puteando y amenazando, también te dan cachetazos y te insultan. Insultos y tiradas de
pelo te lo hace mientras pasas entre varios penitenciarios, a veces creo que se viene el
“puente chino” pero no, te hacen pasar entre varios, te insultan, te empujan, te ponen el pié, te
caes, te levantas, te dan un cachetazo en la nuca y te siguen insultando, es más el daño
psicológico que físico, te sentís una basura.” 11 Francisco Mugnolo dijo en un informe a
CNN que la cárcel “Es la entrada al infierno”.12
Las situaciones violatorias de derechos humanos llevaron a que se interpusieran un sin
fín de acciones y recursos; uno de los fallos más trascendentes por su contenido y resolución
ha sido el que se conoce con el nombre de “Caso Verbistky” acción interpuesta por el
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), ante la situación insostenible de personas
privadas de libertad en comisarías de la provincia de Buenos Aires. La acción de Habeas
Corpus interpuesta expresaba “…la superpoblación y el consecuente hacinamiento que deben
padecer las personas privadas de su libertad es la nota distintiva de las 340 comisarías que
funcionan en el territorio de la provincia de Buenos Aires. No obstante poseer una capacidad
para 3178 detenidos, alojan 6364, según información del mes de octubre de 2201. La
situación se agrava en el conurbano, donde 5080 detenidos ocupan 2068 plazas. Los
calabozos se encuentran en un estado deplorable de conservación e higiene; carecen por lo
general de ventilación y luz natural. La humedad y, en verano, el calor son agobiantes. No
cuentan con ningún tipo de mobiliario, por lo que toda la actividad (comer, dormir, etc.) que
desarrollan los internos debe llevarse a cabo en el piso. Los sanitarios no son suficientes para
todos y no se garantiza la alimentación adecuada de los reclusos. El riesgo de propagación de
enfermedades infecto-contagiosas es, sin dudas, mucho mayor y el aumento de casos de
violencia física y sexual entre los propios internos es más que significativo”. El caso llegó a
11
[Link]
12
[Link]
delfino-perspectivas-buenos-aires/
la Corte Suprema de Justicia de la Nación, habiendo transcurrido tres años de la primera
interposición. Ante la Corte el CELS dijo: “que en los tres años transcurridos, la situación
descripta por la acción originaria no sólo no se había modificado, sino que se había
incrementado (…) mencionó que la cantidad de personas privadas de su libertad por la
justicia provincial había crecido de 23.264 en noviembre del año 2001 a 30.414 para el
mismo mes del año 2004, lo que implicaba un incremento del 31% en el término de tres años
(y que) continuaban detenidas en comisarías 5441 personas a julio del pasado año”. Recalcó
que “la cantidad de personas alojadas en las dependencias penitenciarias provinciales excedía
en más del 30% la capacidad máxima prevista, llegando incluso (…) al 50% de
superpoblación (…) el 75% de la población privada de su libertad son procesados con prisión
preventiva que todavía no han sido condenados, y por lo tanto gozan de la presunción de
inocencia”, y concluyó, que “si bien la cantidad de detenidos en la provincia ha aumentado
año a año desde 1990, en los últimos seis años ha alcanzado un incremento exponencial que
no guarda relación de proporcionalidad alguna ni con el aumento demográfico de la
población ni con el aumento de los índices delictivos en la provincia”.
Este caso se constituyó en un “leading case” toda vez que la Corte Suprema de
Justicia tuvo que pronunciarse por primera vez sobre un habeas corpus colectivo, pues como
bien lo ha sostenido Márquez“…entró en juego la vieja discusión referida a los límites de las
potestades jurisdiccionales del Poder Judicial y la antigua doctrina de las cuestiones políticas
no judiciables. En concreto, se cuestionaba la facultad de la Corte para dictar una sentencia
genérica, con alcance colectivo, que resolviera de manera general el problema de la
superpoblación carcelaria y de las condiciones de encarcelamiento, sin que ello supusiera un
avasallamiento del Tribunal en facultades de administración propias de otros poderes del
Estado”. 13
13
[Link]
CONCLUSIÓN:
Las situaciones en las que se encuentran las cárceles de la República
Argentina son totalmente inhumanas, y violan los derechos humanos de las personas que se
encuentran privadas de su libertad en esas instituciones, y las garantías constitucionales. Es
decir, Argentina se encuentra “en violación” de derechos humanos fundamentales, ya lo ha
dicho El Comité contra la Tortura de la ONU- pero aún así, seguimos incumpliendo.
Si bien cuando a una persona se la priva de su libertad se le restringen derechos, otros
jamás podrían ser restringidos ya que son inherentes a la persona humana. Y esta violación a
garantías constitucionales debemos ir solucionando, con políticas de Estado que construyan
más edificios, que se mejoren las situaciones de los ya existentes, y existiendo un mayor
control para exigir que se cumpla el Art. 18 : “Ningún habitante de la Nación puede ser
penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por
comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la
causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino en virtud de
orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de
los derechos. El domicilio es inviolable, como también la correspondencia epistolar y los
papeles privados; y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá
procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte
por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la Nación serán
sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida
que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará
responsable al juez que la autorice.”, y las demás normas, internas e internacionales que
protegen a los condenados. De esta manera, podríamos avanzar con el objetivo de reinserción
verdadera en la sociedad, ya que la persona no se sentiría, “más cárcel empeora la situación
que dice que viene a solucionar” (citando a Guillermo Nicora).
Cuando la persona cumple su condena, y se reinserta en la sociedad, se siguen
violando derechos, entre ellos “el derecho de igualdad”- tan importante en los Estados
democráticos. Ya que esta persona, queda “tachada” y se le imponen “muros” para continuar
con su vida, de esta manera, la reincidencia es muy probable. Y así, es un circulo sin fin, en
donde toda sociedad es perjudicada.
La protección de la sociedad se puede admitir como fin de la pena, pero siempre
subordinado al fin esencial: resocialización. No podemos postergar la resocialización para
proteger a la sociedad.
Los derechos humanos y las garantías constitucionales no son postergables y mucho
menos olvidados ni reprimidos.