Oración General: A TATA SANTIAGO
"Tata Santiago, apóstol y guía, a ti acudimos en busca de tu protección y amparo. Intercede por
nosotros ante nuestro Señor Jesucristo, para que nos conceda fortaleza en la fe, perseverancia
en el camino y la gracia de seguir tu ejemplo de entrega y servicio. Que tu bendición nos
acompañe en cada paso, protegiéndonos de todo mal y guiándonos hacia la luz de la verdad.
Amén."
Oración para Peregrinos:
"Santo Apóstol Santiago, testigo de la fe y guía de peregrinos, te pedimos por todos aquellos
que emprenden caminos, ya sean físicos o espirituales. Protege sus pasos, alivia sus cansancios
y fortalece su espíritu. Que encuentren en ti la inspiración para seguir adelante, superando
obstáculos y alcanzando la meta deseada con esperanza y alegría. Amén."
Oración por la Protección:
"Tata Santiago, fuerte defensor y protector, te encomendamos nuestras vidas. Ampara a
nuestras familias, a nuestros amigos y a todos aquellos que amamos. Líbranos de los peligros
visibles e invisibles, de las enfermedades y de las dificultades. Concédenos tu valentía para
enfrentar los desafíos y tu sabiduría para tomar decisiones acertadas. Amén."
Oración para el Hogar:
"Tata Santiago, bendice nuestro hogar y a todos los que en él habitamos. Que tu presencia
llene de paz, armonía y amor este espacio. Aleja de nosotros la discordia y la tristeza, y danos
la gracia de vivir en unidad y concordia. Que tu ejemplo de fe y servicio inspire nuestras vidas
diarias. Amén."
Consideraciones:
Siéntete libre de adaptar estas oraciones o crear las tuyas propias, utilizando las palabras que
te nazcan del corazón.
A LA VIRGEN MARIA
Oración a la Virgen de Guadalupe
Santa María de Guadalupe, Reina de los Cielos y de la Tierra, Madre del verdadero Dios por
quien se vive, te pedimos humildemente que intercedas por nosotros ante tu Santísimo Hijo,
para que nos conceda la gracia de vivir conforme a su voluntad y de cumplir sus
mandamientos.
Oración a la Virgen María para los problemas
Madre Santísima, que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te
pedimos que recibas en tus manos nuestra petición (mencionar la petición) y que nos libres de
las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Amén.
POR LOS AFLIGIDOS
Que nuestra alma sedienta acuda a esta fuente, y que nuestra miseria recurra a este tesoro de
compasión... Virgen bendita, que tu bondad haga conocer en adelante al mundo la gracia que
tú has hallado junto a Dios: consigue con tus oraciones el perdón de los culpables, la salud de
los enfermos, el consuelo de los afligidos, ayuda y libertad para los que están en peligro.(S.
Bernardo, Hom. en la Asunción de la B. Virgen María,
ACORDAOS [2]
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que
han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el
peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios, no desechéis mis
súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benigna mente. Amén.
BENDITA SEA TU PUREZA
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa
belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y
corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.
BAJO TU AMPARO
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las
necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.
OFRECIMIENTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN
¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto
te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como a pertenencia y
posesión tuya. Amén.
AVEMARÍA
Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.
__________
SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A
Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de
lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y
después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima,
oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
V.Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R.Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el
cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna
morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su
piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el
mismo Cristo nuestro Señor.
R.Amén
VIRGEN DEL CARMEN
“Santísima, inmaculada y poderosísima Virgen del Carmen: tú que desde el cielo miras con tus
dulces y amables ojos a nosotros, tus amados hijos, que usamos tu bendito escapulario y que
pedimos tu protección.
Mírame con piedad y cubre mi alma con tu manto cálido y sagrado símbolo inequívoco de
protección maternal; ese que ofreces a tus hijos en los momentos de penuria, enjuga mis ojos
y seca mis lágrimas cuando me encuentre en zozobra y desolación.
Protege mi alma y mi vida de todo mal, que tu manto sagrado sea mi escudo protector ante
todo peligro y enemigo, así como también me otorgue fortaleza cuando mi ánimo decaiga.
Protégenos, virgen del Carmen”. Amen
ORACION AL SEÑOR DE EXALTACION
Santísimo Cristo de la Exaltación, paciente y generoso,
que en un gesto supremo de amor has dado tu vida
para rescatarnos de la esclavitud del pecado y la muerte,
haz que al contemplar el misterio de nuestra redención,
vivamos una conversión sincera de mente y corazón;
que seamos capaces de acoger en nuestra vida
los valores de entrega y disponibilidad,
de donación, sacrificio y solidaridad,
que nos lleven a continuar tu misión redentora
en medio de los hombres, nuestros hermanos.
Amén.
De todo mal, líbranos, santa Cruz,
De todo pecado,
Del poder del diablo,
De toda superstición y maleficio demoníacos,
De las insidias de todos los enemigos,
De la peste, el hambre y la guerra,
De toda enfermedad,
Del rayo y la tempestad,
Del temor a morir,
De la muerte súbita e imprevista,
De la eterna condenación,
En la hora de la muerte,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Padrenuestro…
V. Por el Madero hemos sido santificados.
R. Por el Madero hemos sido redimidos.
V. El fruto de un árbol nos envenenó.
R. Pero el Hijo de Dios nos salvó.
V. De nuestros enemigos, por el Signo de la Cruz.
R. Líbranos, Dios nuestro.
V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
Oraciones
Mira con bondad, Señor, a esta familia tuya, por la que nuestro Señor Jesucristo no dudó en
entregarse a sus verdugos y padecer el tormento de la Cruz.
Te rogamos, Señor, que nos custodies en paz duradera, a los que te has dignado redimir en el
Leño de la santa Cruz.
Asiste, Señor y Dios nuestro, a quienes has alegrado con el Misterio de la Cruz santa, y
protégenos en todo momento.
Señor Dios, te rogamos que concedas la salvación a este pueblo suplicante, y lo instruyas en tus
caminos, para que sea consolado en las tribulaciones presentes y siguiéndote, pueda alcanzar
los bienes eternos.
Dios, que nos alegras con la continua conmemoración de la santa Cruz, concédenos, te
rogamos, que los que hemos conocido su Misterio en la Tierra, merezcamos en el Cielo los
premios de la eterna redención que en ella nos adquirió Jesucristo, que vive y reina por los
siglos de los siglos. Amén.
V. Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia divina, descansen en paz.
R. Amén.
NOVENA EN HONOR SEÑOR DE EXALTACION
Por la señal de la Santa Cruz. De nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición antes de la Novena
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno
que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un
Dios tan bueno y tan amable como Vos y porque con mis pecados, he sido causa de la pasión y
muerte de mi Redentor Jesús. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo
firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar más y apartarme de todas las ocasiones de
pecado. Jesús mío, misericordia, misericordia y perdón.
Oración para el primer día
Te saludo, Cruz Santísima, con todos los nueve coros de Celestiales Espíritus y doy al Señor con
todos ellos, todas cuantas gracias puedo, porque se dignó honrarte haciendo de Ti trono de la
Majestad Divina, para remedio del mundo, crédito de sus milagros y reparo de aquella primera
caída, porque seas alabada. Amén.
Cinco Padrenuestros y cinco Gloria
Antífona
¡Oh! Cruz Santísima, más resplandeciente que todos los astros y más santa que los santos; para
el mundo célebre, para los hombres amable; que sola fuiste digna de contener en tu gremio
todo el rescate del mundo; dulce leño, dulces clavos, dulces penas que toleradas en ti por mi
Señor Jesucristo, fueron el remedio nuestro. Salva a todos los cristianos que en este día repiten
tus alabanzas.
V. Te adoramos Cristo y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Oración para todos los días
¡Oh Cruz Santísima! Nobilísima entre todos los árboles frondosos, que hermoseas el jardín
ameno de la militante Iglesia; reina del Padre, astro del Hijo, sello del Espíritu Santo; honra y
gloria del mismo Crucificado, crédito de las maravillas de Dios, oliva frondosa, cedro escogido
de Dios, palma encumbrada en el jardín de la Iglesia, ciprés excelso, trono sagrado del
Omnipotente Rey, árbol de la vida y fuente de la bienaventuranza, te adoro y humildemente te
alabo, y doy a Dios muchas gracias, poniendo debajo de tus misteriosos brazos mi necesidad
presente con todas las de la Iglesia, para que por tu virtud se digne el Señor remediarlas, si ha
de ser para servirle, bien de mi alma, aumento de la virtud y crédito de ti misma, que es lo que
yo más deseo y sobre esto, una acertada, feliz y dichosa muerte, y que por ti me reciba el que
por ti se dignó redimirme, que es mi Señor Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive
y reina por todos los siglos. Amén.
Tres Ave María a Nuestra Señora de los dolores
Oración a la Virgen Dolorosa
Soberana Emperatriz de los cielos, que al pie de la Santísima Cruz padeciste tan agudos
dolores, y por dignación suprema quedaste constituida en Madre de todas las criaturas,
dígnate afligidísima Señora de patrocinar mis peticiones y socorrer las necesidades de mi alma,
que yo te prometo no apartarme ya de la Santísima Cruz y acompañarte siempre en tus
dolores, sintiendo tantas penas por la ingratitud que te causaron mis pecados, para que así
consiga con tu amparo y por el santo madero de la Santísima Cruz, los frutos de la redención
que en ella nos otorgó vuestro Hijo Jesús. Amén.
(Aquí se dicen las peticiones)
Oración final para todos los días
Señor mío Jesucristo, que te dignaste redimir al mundo eligiendo el instrumento de la Santa
Cruz, concédenos por la virtud que comunicaste a este sagrado leño, que merezcamos cargar
la Cruz de nuestro estado con resignación y perseverancia y que merezcamos ver
gloriosamente en el cielo tan lucido estandarte. Amén.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Capítulo XLVII.
BENDICIÓN EN LA ACCIÓN DE GRACIAS POR LOS
BENEFICIOS RECIBIDOS
1418. Los cristianos, cuyo principal empeño consiste en prolongar a lo largo de la vida cotidiana
la gracia de la celebración eucarística, tratan de vivir siempre en actitud de acción de gracias.
Dios, en efecto, con sus dones nos invita constantemente al agradecimiento; pero esto vale
sobre
todo en aquellas situaciones en que Dios concede algún beneficio especial a sus fieles, los
cuales,
por lo mismo, se sienten movidos a reunirse para alabar y bendecir al Señor en justa
correspondencia, por los dones recibidos.
1419. El esquema que aquí se ofrece pueden utilizarlo el sacerdote, el diácono, o también el
laico, con los ritos y fórmulas previstos para el caso del laico. Todos ellos, respetando la
estructura y los principales elementos del rito, adaptarán cada una de sus partes a las
circunstancias concretas del lugar y de las personas.
1420. Este formulario puede emplearse también adecuadamente —de no estar presente un
presbítero— cuando existe la costumbre de hacer alguna celebración de acción de gracias al
finalizar el año.
RITO DE LA BENDICIÓN
Ritos iniciales
1421. Reunida la comunidad, el ministro dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
Todos se santiguan y responden:
Amén.
1422. Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes, diciendo:
Dios, rico en misericordia, que hace maravillas para con su pueblo, esté
siempre con vosotros.
U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la sagrada Escritura.
Todos responden:
Y con tu espíritu.
O de otro modo adecuado.
1423. Si el ministro es laico, saluda a los presentes, diciendo:
Hermanos, bendecid a Dios, que es rico en misericordia y hace
maravillas para su pueblo.
Todos responden:
Amén.
1424. El ministro dispone a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras
semejantes:
Abramos nuestro corazón a Dios en la acción de gracias por todos los
dones con que nos ha colmado. El apóstol Pablo nos enseña que en toda
ocasión hemos de dar gracias a Dios Padre, por medio de Cristo, con el
cual nos lo ha dado todo. Por haber sido hechos hijos de Dios, el tesoro
de su gracia ha sido un derroche para con nosotros, a los que nos ha
sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su
Hijo querido. Reconociendo, por tanto, los beneficios de Dios, nos
preparamos para participar de un modo más pleno en la Eucaristía, en
la que se incluyen todos los bienes, y en la que toda acción de gracias
halla su más perfecta expresión y realización.
Lectura de la Palabra de Dios
1425. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la sagrada
Escritura.
Flp 4, 4-7: Con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los
Filipenses.
Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra
mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os
preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción
de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios,
que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
1426. Pueden también leerse: I Co 1, 4-9; Col 3, 15-17; lTs 5, 12-14;lTm 2, 1-10; Le 17, 11-19.
1427. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto
adecuado.
Salmo responsorial
Sal 65 (66), lb-2. 8-9. 10-11. 13-14. 16-17. 19-20 (R.: 16)
R. Venid a escuchar, os contaré lo que Dios ha hecho conmigo.
Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria. R.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies. R.
Oh Dios, nos pusiste a prueba,
nos refinaste como refinan la plata;
nos empujaste a la trampa,
nos echaste a cuestas un fardo. R.
Entraré en tu casa con víctimas,
para cumplirte mis votos:
los que pronunciaron mis labios
y prometió mi boca en el peligro. R.
Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R.
Pero Dios me escuchó,
y atendió a mi voz suplicante.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R.
1428. O bien:
Sal 46 (47), 2-3. 5-6. 7-8. 9-10
R. (2b) Aclamad a Dios con gritos de júbilo.
Sal 117 (118), 1-2. 5-6. 8-9. 17-19. 26-27. 28-29.
R. (1) Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su
misericordia.
1429. El ministro, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles
la
lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.
Preces
1430. Si se estima oportuno, sigue la plegaria común. Entre las invocaciones que aquí se
proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan más adecuadas o añadir otras
directamente relacionadas con las circunstancias del momento.
Demos gracias y alabemos a Dios, Padre todopoderoso, cuya gloria el
cielo proclama y cuya bondad ensalzan todas sus criaturas, y, llenos de
reconocimiento por los dones recibidos, digamos:
R. Gloria a ti, Señor, por todos tus beneficios.
Padre bondadoso, que en Cristo, tu Hijo, nos lo has dado todo,
liturgiapapal.org|BENDICIONAL | QUINTA PARTE
— haz que nunca dejemos de alabarte. R
Tú que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te
suplican,
— concédenos cantar siempre con el corazón y con la boca tus
maravillas. R.
Tú que preparas y dispones generosamente en favor nuestro signos
incontables de tu amor,
— haz que en la recepción de tus dones sepamos descubrirte a ti, que
eres su fuente. R.
Tú que enseñaste a tus discípulos a compartir sus bienes con los demás,
— haz que nuestros hermanos se beneficien también de tus dones, para
que puedan participar de nuestra alegría. R.
1431. En lugar de la plegaria común, se puede cantar el himno Te Deum laudamus(A ti, oh Dios,
te alabamos), o el cántico «Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor», o el cántico
Magníficat
(Proclama mi alma la grandeza del Señor), o un salmo.
Oración de bendición
1432. El ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las
manos
juntas, dice la oración de bendición:
Padre todopoderoso, magnánimo dispensador de todos los bienes, te
damos gracias por los beneficios que nos has otorgado, y te pedimos
humildemente que, habiendo sido preservados por ti, nos escondas y
protejas siempre a la sombra de tus alas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
1433. O bien:
liturgiapapal.org|BENDICIONAL | QUINTA PARTE
Oh, Dios, cuya misericordia no tiene límites y cuya bondad es un tesoro
inagotable, te damos gracias por los beneficios que nos has concedido,
implorando de tu bondad que no abandones a quienes has escuchado y
que nos dispongas para los bienes futuros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Conclusión del rito
1434. El ministro, si es sacerdote o diácono, concluye el rito, diciendo:
Dios Padre, con el Hijo y el Espíritu Santo, que ha actuado con vosotros
según la grandeza de su misericordia, os proteja siempre con su
bendición.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
R. Amén.
1435. Si el ministro es laico, concluye el rito santiguándose y diciendo:
Dios Padre, con el Hijo y el Espíritu Santo, que ha actuado con nosotros
según la grandeza de su misericordia, sea bendito ahora y por siempre.
R. Amén.
1436. Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado
Capítulo XLVIII.
BENDICIÓN PARA DIVERSAS OCASIONES
1437. Se ofrece aquí un rito de celebración destinado a santificar con una bendición especial
todas aquellas circunstancias de la vida que en los ritos precedentes no se indican de manera
expresa (por ejemplo, una reunión de los miembros de alguna familia o grupo para celebrar un
acontecimiento determinado, o un conjunto de cosas destinadas a los pobres, etc.). Este rito, al
proponer varios textos de libre elección, puede acomodarse fácilmente a las diversas
circunstancias.
1438. Este rito no pretende en absoluto invalidar los principios. No es conveniente, en efecto,
pretextar cualquier motivo (por ejemplo, la erección de un monumento cualquiera, la
inauguración de unos instrumentos bélicos recién construidos u otras motivaciones similares)
para celebrar una bendición. Cada celebración debe siempre someterse a un ecuánime criterio
pastoral, sobre todo si se prevé el riesgo de que tal celebración pudiera causar extrañeza en los
fieles o en los demás asistentes.
1439. El rito que aquí se describe pueden utilizarlo el sacerdote, el diácono, o un laico, con los
ritos y preces previstos para el laico; todos éstos, respetando la estructura y sus principales
elementos, adaptarán cada una de sus partes a las circunstancias de las personas y del lugar.
RITO DE LA BENDICIÓN
Ritos iniciales
1440. Reunida la comunidad, el ministro dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos se santiguan y responden:
Amén.
1441. Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes diciendo:
Dios, fuente de todo bien, esté con todos vosotros.
U otras palabras adecuadas, tomadas preferentemente de la sagrada Escritura.
Todos responden:
Y con tu espíritu.
O de otro modo adecuado.
1442. Si el ministro es laico, saluda a los presentes, diciendo:
Bendigamos, hermanos, a Dios, fuente de todo bien.
Todos responden:
Amén.
1443. El ministro dispone a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras
semejantes:
Todo lo que Dios ha creado y sustenta, todos los acontecimientos que
él dirige con su providencia, así como las buenas obras de los hombres
que induzcan al bien, son motivo para que los fieles bendigan, de
corazón y de palabra, a Dios, origen y fuente de todo bien. Con esta
celebración, nosotros profesamos nuestra fe en el hecho de que a los
que temen y aman a Dios todo les sirve para el bien, así como nuestra
convicción de que siempre y en toda situación debemos buscar la ayuda
divina para que, uniéndonos a la voluntad de nuestro Padre, podamos
hacerlo todo para gloria de Dios en Cristo.
Lectura de la Palabra de Dios
1444. Luego el lector, uno de los presentes o el mismo ministro lee un texto de la Sagrada
Escritura.
Col 1, 9b-14: Fructificad en toda clase de obras buenas
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los
Colosenses.
No dejamos de rezar a Dios por vosotros y de pedir que consigáis un
conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia
espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo;
fructificaréis en toda clase de obras buenas y
aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará
fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría,
dando gracias al Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia
del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos
recibido la redención, el perdón de los pecados.
Palabra de Dios.
1445. O bien:
Rm 8, 24-28: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a los
Romanos.
En esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es
esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que se ve? Cuando
esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia. Pero
además el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros
no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede
por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones
sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.
Palabra de Dios.
1446. O bien:
l Tm 4, 4-5: Todo lo que Dios ha creado es bueno
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del apóstol san Pablo a
Timoteo. Todo lo que Dios ha creado es bueno; no hay que désechar nada, basta
tomarlo con agradecimiento, pues la palabra de Dios y nuestra oración
lo consagran.
Palabra de Dios.
1447. Pueden también leerse: Nm 6, 22-27; Dt 33, 1. 13b-16a; Sb 13, 1-7; Si 18, 1-9.
1448. Según las circunstancias, se puede decir o cantar un salmo responsorial u otro canto
adecuado.
Salmo responsorial
Sal 104 (105), 1-2. 3-4. 5 y 7. 8-9 (R.: 43)
R. El Señor sacó a su pueblo con alegría.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas; R.
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca.
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.
1449. O bien: Sal 105 (106), 2-3. 4-5. 45-46. 47. 48
R. (1) Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su
misericordia.
Sal 106 (107), 2-3. 8-9. 31-32. 42-43
R. (6) Gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de la tribulación.
1450. El ministro, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles
la
lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.
Preces
1451. Si se estima oportuno, antes de la oración de bendición puede hacerse la plegaria
común.
Entre las invocaciones que aquí se proponen, el ministro puede seleccionar las que le parezcan
más adecuadas o añadir otras más directamente relacionadas con las circunstancias del
momento.
Dios ama todo lo que ha creado y lo conserva con su bendición.
Pidámosle ahora que nos imparta su bendición y su consuelo, diciendo:
R. Descienda sobre nosotros, Señor, tu bendición.
Dios eterno, que nos das un sentido más profundo de esta vida, cuando
nos sometemos de corazón a tu voluntad,
— dígnate llenarnos de tu espíritu de santidad. R.
Tú que deseas que tus dones se devuelvan multiplicados a ti y a los
hermanos,
— acepta el ofrecimiento de nuestra sumisión y de nuestro amor. R.
Tú que nos miras siempre con ojos de piedad,
— escucha la voz de los que esperamos en ti, Señor. R.
Tú que enviaste tu Hijo al mundo para que destruyera la maldición del
pecado y nos trajera tu bendición,
— dígnate bendecirnos en su persona con toda clase de bienes
celestiales. R.
Tú que enviaste a nuestros corazones el Espíritu de tu Hijo, que nos
hace gritar: «Abbá», Padre,
— escúchanos a nosotros, tus hijos, que reconocemos y ensalzamos tu
bondad de Padre. R.
Tú que por la muerte y resurrección de tu Hijo nos has escogido para
ser tu pueblo y tu heredad,
— acuérdate de nosotros en nuestras necesidades y bendice tu heredad.
R.
El celebrante dice la oración de bendición, como se indica más adelante.
1452. Cuando no se dicen las preces, antes de la oración de bendición el celebrante dice:
Oremos.
Y todos oran durante algún tiempo en silencio. Luego el ministro dice la
oración de bendición.
Oración de bendición
1453. El ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las
manos
juntas, dice:
1454. a) Para las cosas creadas
Bendito seas, oh Dios, Creador del universo, que hiciste buenas todas
las cosas y confiaste la tierra al hombre para que la cultivase; haz que
usemos siempre con agradecimiento de las cosas que tú has creado y
que, conscientes de que son un don tuyo, sepamos compartirlas con los
necesitados, en la caridad de Cristo, nuestro Señor, que vive y reina por
los siglos de los siglos.
R. Amén.
1455. O bien:
Te bendecimos, Señor, Padre santo, por cuya palabra y poder fue hecho
todo, y por cuya donación recibimos todo lo necesario para nuestra
subsistencia, te pedimos que nosotros, tus fieles, obedeciendo de buen
grado a tu voluntad, usemos siempre con agradecimiento de estas
criaturas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
1456. O bien:
Dios todopoderoso y eterno, que creaste al hombre adecuadamente
provisto de los bienes de esta vida, para que pudiera aspirar a los dones
eternos, atiende nuestras súplicas y concédenos que, fortalecidos con el
consuelo de los bienes terrenales, dispongamos de lo suficiente para
nuestra subsistencia y alcancemos finalmente la herencia que tú nos
prometes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
1457. b) Para las cosas hechas por mano de hombre
Dios todopoderoso y eterno, que sometiste al hombre el mundo creado
para que nos ayudáramos mutuamente por la caridad, dígnate atender a
nuestras súplicas, con las cuales imploramos tu bendición sobre los que
usarán de estas cosas según su necesidad, para que siempre te
reconozcan a ti como el bien supremo y amen a sus hermanos con
sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
1458. c) Para determinadas circunstancias de la vida
Concede, Señor, a tus fieles encontrar seguridad y riqueza en la
abundancia de tus misericordias y haz que, protegidos por tu bendición, se mantengan en
continua acción de gracias y te bendigan rebosantes de
alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
1459. O bien:
Concede, Señor, que tus fieles, por la fuerza de tu bendición, se
dispongan interiormente al bien, para que realicen todas sus obras
fortalecidos y movidos por tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
1460. O bien:
Conforta, Señor, a tus fieles con la bendición que imploramos de ti, para
que nunca nos apartemos de tu voluntad y siempre podamos agradecer
tus beneficios. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
1461. O bien:
Señor, bendice a tu pueblo que espera siempre en tu misericordia y
concédele recibir de tu mano generosa todo lo que tú mismo le impulsas
a pedir. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
1462. O bien:
Señor, que tu pueblo reciba los frutos de tu generosa bendición para que,
libre de todo pecado, logre alcanzar los bienes que desea. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
R. Amén.
Conclusión del rito
1463. El ministro, si es sacerdote o diácono, concluye el rito diciendo:
Dios, bendito a través de todo, os bendiga por Cristo en todo, para que
todo os sirva para el bien.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
R. Amén.
1464. Si el ministro es laico, concluye el rito santiguándose y diciendo:
Dios, bendito a través de todo, nos bendiga por Cristo en todo, para que
todo nos sirva para el bien.
R. Amén.
1465. Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.
MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS
MONICIÓN DE ENTRADA
Señor, nos reunimos en la Eucaristía para celebrar y dar las gracias porque nos has
acompañado. Sigue haciéndolo porque queremos que seas nuestro mejor amigo.
En esta Eucaristía agradecemos también por nuestros padres y catequistas que nos
ayudan a encontrarnos contigo.
Que Jesús nos siente a todos alrededor de su mesa y dejemos que Él nos enseñe.
PARA EL PERDÓN
• Perdón, Padre, porque muchas veces sólo pensamos en nosotros mismos, y no
tenemos en cuenta a los demás y a Ti mismo.
• Perdón también, Padre, porque a veces hemos creado un ambiente de mínimo
esfuerzo, o por las veces en las que buscamos compañerismo y somos incapaces de
darnos a los demás.
• Perdona también por no haber aprovechado todo lo que hemos recibido de
nuestros padres y catequistas y por las veces que hemos sido irresponsables en lo
poco que se nos pide.
LITURGIA DE LA PALABRA
1ª LECTURA 1 Pe 3,8-12
“Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con
ternura, con humildad. No devolváis mal por mal ni insulto por insulto; al contrario,
responded con una bendición, porque para esto habéis sido llamados. Porque si uno
ama la vida y quiere ver días felices, refrene su lengua del mal y sus labios de la
mentira; apártese del mal y obre el bien, busque la paz y corra tras ella, pues los ojos
del Señor se fijan en los justos y sus oídos atienden a sus ruegos; pero el Señor hace
frente a los que practican el mal”.
PALABRA DE DIOS
EVANGELIO Mt 28, 16-20
“En aquel tiempo los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había
indicado. Al verlo ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús
les dijo: - Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y
sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
PETICIONES
1. Te pedimos, Señor, para que sepamos ver en ti un modelo de vida, y
mantener la ilusión y la esperanza que has puesto en cada uno de nosotros.
Roguemos al Señor
2. Te pedimos también, Señor, que las amistades que hemos hecho no se
olviden, que sepamos agradecer a todas las personas que nos han ayudado y
perdonar a quienes no lo han hecho. Roguemos al Señor
3. Nuestra oración también por todas las personas que forman parte de
nuestra vida: nuestros padres, hermanos, abuelos, nuestros amigos, la gente
que hemos conocido. Dales a todos tu bendición. Roguemos al Señor
4. Por todos los hombres y mujeres que sufren en nuestra tierra y por toda la
gente de buena voluntad. para que podamos hacer entre todos un mundo
más justo y fraterno. Roguemos al Señor
OFERTORIO
• Con el vino y el pan: Te ofrecemos, Señor, este curso, con lo que hemos vivido y
aprendido. También te ofrecemos, Señor, las ilusiones que tenemos con vistas al
próximo año. Hoy te los queremos ofrecer a Ti, para que nos sigas acompañando
siempre.
ACCIÓN DE GRACIAS
Padre, ha llegado el momento de darte gracias. Pero, ¿qué podemos decir? Hay
tantas y tantas cosas que agradecerte..., tantas y tantas por las que alabarte... Y, sin
embargo, aquí nos tienes, sin saber exactamente qué decirte. Pero, sobre todo,
gracias por estar aquí perdonando nuestra ingratitud y acompañándonos siempre.
Queremos que sigas presente en nuestras vidas. Queremos que seas nuestro mejor
amigo, que en Ti encontremos la clave ante la dificultad y los problemas. Ven, Padre,
no nos dejes solos.
6. RENOVACION MATRIMONIAL
7. BENDICION DE CASA
8. ORACIONES POR LOS DIFUNTOS
9. DIA DE LA MADRE
10. ORACIONES DE COLECTA
11. PREFACIOS Y PLEGARIAS
12. COMUN DE VIRGENES
COMÚN DE VÍRGENES
Para una virgen mártir.
I. Para varias vírgenes
Antífona de entrada Cf. Sal 148, 13-14
Las vírgenes alaben el nombre del Señor,
porque sólo su nombre es sublime,
su majestad está sobre el cielo y la tierra. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Sal 44,16
Las vírgenes llevadas hasta el Rey entran con gozo y alegría
en el palacio real. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Padre, danos la abundancia de tu misericordia,
y así como nos alegramos
en la fiesta de tus santas N. y N., vírgenes,
haz que, por tu gracia,
lleguemos al gozo eterno con los santos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Te proclamamos admirable, Padre,
y te ofrecemos estos dones
en la conmemoración de las santas N. y N., vírgenes;
así como sus méritos fueron de tu agrado,
acepta esta liturgia que celebramos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Mt 25, 10
Llegó el esposo,
y las vírgenes que estaban preparadas
entraron con él en la sala nupcial. (T. P. Aleluia).
O bien: Jn 14, 21.23
El que me ama será amado por mi Padre,
iremos a él y habitaremos en él.
Oración después de la comunión
En la celebración de la santas N. y N., vírgenes,
te pedimos, Padre, que los misterios recibidos
nos animen y nos instruyan
para esperar santamente la venida de tu Hijo
y llegar a las bodas eternas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
II. Para una virgen
Antífona de entrada
Ésta virgen sabia y prudente
salió al encuentro de Cristo con la lámpara encendida. (T. P. Aleluia).
O bien:
Eres hermosa, virgen de Cristo,
tú mereciste ser coronada por el Señor con la perpetua virginidad. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Escúchanos, Dios salvador nuestro,
y, así como nos alegramos en la fiesta de santa N., virgen,
haz que aprendamos a servirte con amor.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Padre, te proclamamos admirable
en la conmemoración de santa N., virgen;
y te pedimos humildemente
que, así como sus méritos fueron de tu agrado,
aceptes esta liturgia que celebramos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Mt 25,6
Ya viene el esposo,
salgan al encuentro de Cristo, el Señor. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Sal 26, 4
Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero:
vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Señor y Dios nuestro,
fortalecidos con esta eucaristía
te pedimos que, a ejemplo de santa N.,
asumiendo en nuestro cuerpo los sufrimientos de Cristo,
nos esforcemos por vivir unidos solamente a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada
Alegrémonos y exultemos,
porque el Señor de todas lo creado
amó a esta virgen santa y gloriosa. (T. P. Aleluia).
O bien:
El Señor encontró velando a esta virgen sabia,
que tenía preparado el aceite para su lámpara;
al llegar el Esposo, entró con él a la fiesta nupcial. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Señor Dios,
que has enriquecido con abundantes dones celestiales a santa N., virgen,
concédenos que, imitando sus virtudes en la tierra,
podamos gozar con ella de la felicidad eterna en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
O bien, para una virgen fundadora:
Señor y Dios nuestro,
te pedimos que santa N., virgen, tu fiel esposa,
encienda en nuestro corazón
la llama de la caridad divina
que ella suscitó en otras vírgenes,
para gloria perpetua de tu Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Padre,
que la eficacia de este sacrificio
nos purifique de los pecados de la vida pasada,
y, siguiendo el ejemplo de santa N.,
participemos más plenamente de tu salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Mt. 25,4.6
Las cinco vírgenes prudentes llevaron aceite para sus lámparas.
A medianoche se oyó un grito:
Ya viene el esposo,
salgan al encuentro de Cristo, el Señor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Te pedimos, Padre,
que por la comunión del Cuerpo y Sangre de tu Hijo único
nos libres de la seducción de las cosas transitorias,
y, a ejemplo de santa N.,
se acreciente nuestra caridad en la tierra
y podamos gozar de la gloria eterna en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada
Ven, esposa de Cristo,
recibe la corona que el Señor te preparó
desde toda la eternidad. (T. P. Aleluia).
O bien:
Prefirió el amor de nuestro Señor Jesucristo
a las seducciones del mundo y las cosas pasajeras. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Señor y Dios nuestro,
que prometiste habitar en los limpios de corazón,
concédenos, por la intercesión de santa N., virgen,
ser de tal manera fieles a tu gracia
que merezcamos tenerte siempre con nosotros.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.
O bien:
Padre, escucha nuestras súplicas,
para que cuantos celebramos con devoción
los méritos de santa N., virgen,
permanezcamos en tu amor
y crezcamos en él hasta la muerte.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Padre, nuestra humilde ofrenda
en la conmemoración de santa N., virgen,
y concédenos, por tan puro sacrificio,
vivir con amor ardiente en tu presencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Lc. 10, 42
Esta virgen prudente eligió la parte mejor,
que no le será quitada. (T. P. Aleluia).
O bien: Mt. 25, 6
Se oyó un clamor en medio de la noche:
Ya viene el esposo, salgan a su encuentro. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Alimentados con el pan del cielo,
te pedimos humildemente, Padre,
que quienes nos alegramos
en la conmemoración de santa N., virgen,
recibamos el perdón de los pecados, la salud del cuerpo,
la gracia y la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
12. COMUN DE MARTIRES
COMÚN DE MÁRTIRES
I. Fuera del tiempo pascual
A. Para varios mártires
Antífona de entrada
Gozan con Cristo en el cielo los santos que siguieron sus pasos.
Derramaron la sangre por su amor,
y por eso se alegran con Cristo para siempre.
O bien:
Los santos derramaron su sangre por el Señor,
amaron a Cristo en su vida, lo han imitado en su muerte
y por eso merecieron la corona de gloria.
Oración colecta
Señor Dios, escucha nuestras súplicas
en la celebración del martirio de los santos N. y N.,
y concédenos imitar con gozo su constancia en la fe.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Padre santo, acepta los dones que te presentamos
en la conmemoración de tus santos mártires,
y concédenos la gracia de permanecer fieles
en la confesión de tu nombre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Lc 22, 28-30
Dice el Señor: ustedes son los que han permanecido siempre conmigo
en medio de mis pruebas.
Por eso yo les confiero el Reino,
y ustedes comerán y beberán en mi mesa.
O bien:
Esta es la gran recompensa que reciben los Santos junto a Dios:
Ellos murieron por Cristo, y vivirán eternamente.
Oración después de la comunión
Dios nuestro, que en los santos mártires
manifestaste admirablemente el misterio de la cruz,
concédenos por tu bondad
que, fortalecidos por este sacrificio,
permanezcamos fielmente unidos a Cristo
y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada Cf. Sal 33, 20-21
Los justos padecen muchas tribulaciones,
pero el Señor lo libra de ellas.
Él cuida todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
O bien: Cf. Ap. 7, 14; Dan 3, 95
Estos son los que vienen de la gran tribulación;
ellos han lavado sus vestiduras
y las han blanqueado en la sangre del Cordero.
Entregaron sus cuerpos al suplicio por amor de Dios
y merecieron poseer la corona de gloria.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno
que otorgaste a los santos N. y N.
la gracia de dar la vida por amor a Cristo;
ven en ayuda de nuestra debilidad con tu poder divino
para que, así como ellos no vacilaron en morir por ti,
nosotros podamos confesarte valientemente
con el testimonio de nuestra vida.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
En la conmemoración de este glorioso martirio
acepta, Padre, esta víctima de reconciliación
y, por ella, purifícanos de nuestros pecados
y escucha con bondad nuestras súplicas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Jn 15, 13
Dice el Señor: no hay amor más grande
que dar la vida por los amigos.
O bien: Lc 12, 4
A ustedes, mis amigos, les digo: no teman a quienes los persiguen.
Oración después de la comunión
Alimentados con el Pan celestial,
que hace de nosotros un solo cuerpo en Cristo,
te pedimos, Dios nuestro,
la gracia de no separarnos nunca de su amor
y, a ejemplo de tus santos mártires N. y N.,
superar con valor todas las adversidades
por aquel que tanto nos amó.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Antífona de entrada Cf. Sal 36, 39
La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro.
O bien: Cf. Sab 3, 6-7.9
El Señor probó a sus elegidos como oro en el crisol
y los aceptó como un holocausto.
Por eso brillarán cuando Dios los visite,
porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
Oración colecta
Te pedimos, Padre,
que el triunfo de tus mártires nos llene de alegría,
nos fortalezca en la fe
y su fraterna intercesión nos consuele.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
O bien:
Te pedimos, Padre,
que la oración de los santos mártires N. y N.
interceda por nosotros ante ti
y nos mantenga firmes en la confesión de tu verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Señor Dios nuestro, acepta la ofrenda
que tu pueblo te presenta en honor de tus mártires,
y así como la eucaristía
fortaleció en la persecución a los santos N. y N.,
también a nosotros nos alcance
la constancia en medio de las adversidades.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Mc. 8, 35
Dice el Señor: el que pierda su vida por mí y por el Evangelio,
la salvará.
O bien: Cf. Sab 3, 4
Aunque a los ojos de los hombres padecieron tormentos,
la esperanza de sus elegidos estaba colmada de inmortalidad.
Oración después de la comunión
Padre y Señor nuestro, conserva en nosotros tu gracia,
y, por los dones recibidos
en la fiesta de los santos mártires N. y N.,
concédenos la salvación y la paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada Cf. Sal 33, 18
Los justos clamaron,
y el Señor los escuchó y los libró de todas sus angustias.
O bien:
Por la alianza del Señor y la ley de nuestros Padres,
los Santos de Dios perseveraron en el amor fraterno;
mantuvieron un mismo espíritu y una misma fe.
Oración colecta
Dios nuestro, cada año nos alegras con la fiesta
de los santos mártires N. y N.,
concédenos bondadosamente, a quienes conmemoramos su victoria,
la gracia de imitar también su fortaleza en el sufrimiento.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
O bien:
Dios nuestro, que diste generosamente la gracia del martirio
a tus santos N. y N.,
por su intercesión, perdona nuestros pecados
y líbranos de toda adversidad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, estos dones
en la conmemoración de los santos N. y N.,
y te pedimos que, así como diste a ellos
el esplendor de la fe,
nos concedas el perdón y la paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión 2 Cor 4, 11
Estamos siempre enfrentando la muerte por causa de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
O bien: Mt 10, 28
Dice el Señor: No teman a los que matan el cuerpo,
pero no pueden matar el alma.
Oración después de la comunión
Padre Santo, por estos sacramentos celestiales,
recibidos en la conmemoración de los santos mártires N. y N.,
concédenos la abundancia de tu gracia
para que, con el ejemplo de su glorioso combate,
aprendamos a ser fuertes en la paciencia
y a alegrarnos con una santa victoria.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
5
Antífona de entrada
La sangre de los mártires
fue derramada por Cristo en la tierra;
por eso alcanzaron la recompensa eterna.
O bien: Cf. Sab 3, 1-2.3
Las almas de los justos están en las manos de Dios,
y no les afectará ningún tormento.
A los ojos de los insensatos parecían morir, pero ellos están en paz.
Oración colecta
Padre misericordioso,
concédenos crecer en la fe,
para que, así como los santos mártires N. y N.
la confesaron hasta su muerte gloriosa,
a nosotros nos justifique perseverando fielmente en la verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Mira con bondad este sacrificio, Señor,
y, concédenos, a ejemplo de los santos N. y N.,
alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo,
que celebramos sacramentalmente.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
O bien:
Te pedimos, Señor,
que las ofrendas presentadas en la conmemoración
del triunfo de los santos mártires N. y N.,
enciendan nuestros corazones con el fuego de tu amor
y nos obtengan la perseverancia necesaria
para alcanzar la recompensa prometida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Rm 8, 38-39
Ni la muerte ni la vida,
ni criatura alguna podrá separarnos jamás del amor de Cristo.
O bien: Mt 10, 30.31
Todos sus cabellos están contados.
No teman, pues, porque ustedes valen más que muchos pájaros.
Oración después de la comunión
Señor nuestro,
alimentados con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo único,
en la conmemoración de tus santos mártires N. y N.
concédenos permanecer contigo por la caridad,
vivir de ti y caminar siempre hacia ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
B. Para un mártir
Antífona de entrada
Este santo combatió hasta la muerte en defensa de la ley de Dios
y no temió las amenazas de los impíos: estaba arraigado sobre roca firme.
O bien: Cf. Sab 10, 12
El Señor lo puso en un duro combate, para que venciera;
pues la sabiduría es más poderosa que todo.
Oración colecta
Dios todopoderoso y lleno de misericordia,
que concediste a san N.
superar los tormentos del martirio,
concédenos, a quienes celebramos su triunfo,
no sucumbir nunca a los ataques del enemigo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Santifica con tu bendición
estos dones que te ofrecemos, Señor,
y, por ellos, enciende en nosotros la llama de aquel amor
por el cual san N. venció los tormentos del martirio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Señor nuestro, recibe los dones que te presentamos
en la conmemoración del mártir san N.,
y acéptalos con agrado,
como aceptaste el derramamiento de su sangre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Mt 16, 24
Dice el Señor: El que quiera seguirme,
que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga.
Antífona de comunión Cf. Mt 10, 39
Dice el Señor: el que pierda su vida por mí, la encontrará.
Oración después de la comunión
Señor nuestro, que los sacramentos recibidos
nos concedan aquella fortaleza que dio a tu mártir san N.
la fidelidad en tu servicio
y la victoria en su pasión.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada
Este mártir derramó su sangre por amor a Cristo;
no temió las amenazas en el juicio y alcanzó el reino de los cielos.
O bien: Cf. Flp 3, 8.10
Todo lo consideró como desventaja
comparado con el conocimiento de Cristo
y la comunión con sus padecimientos,
hasta hacerse semejante a Él en la muerte.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno,
que diste a san N. la gracia de luchar hasta la muerte
por practicar la justicia;
concédenos, en virtud de sus ruegos,
soportar por tu amor todas las adversidades
y caminar con valentía hacia ti, que eres la vida verdadera.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Dios clementísimo,
derrama tu bendición sobre estos dones,
y confírmanos en la fe que san N. atestiguó con su sangre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Te ofrecemos, Padre,
estos dones en honor del mártir san N.,
a quien ninguna prueba pudo separar de la unidad de tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Jn 15, 5
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos;
el que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto.
O bien: Jn 8, 12
El que me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida, dice el Señor.
Oración después de la comunión
Renovados por los sagrados misterios,
te pedimos, Padre,
que, imitando la constancia admirable del mártir san N.,
podamos alcanzar la recompensa eterna prometida
a los que perseveran hasta el fin.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
II. Durante el tiempo pascual
A. Para varios mártires
Antífona de entrada Cf. Mt 25, 34
Vengan, benditos de mi Padre,
y reciban en herencia el reino que les fue preparado
desde el comienzo del mundo. Aleluia.
O bien: Cf. Ap 7, 13-14
Los que están revestidos de túnicas blancas
son los que vienen de la gran tribulación;
lavaron sus vestiduras en la sangre del Cordero. Aleluia.
Oración colecta
Dios todopoderoso,
que diste a los santos mártires N. y N.
la gracia de entregar su vida
por amor a tu Palabra y por el testimonio de Jesús;
te pedimos que, por la fuerza del Espíritu Santo,
nos enseñes a permanecer fieles en la fe
y fuertes en la confesión de tu nombre.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.
O bien:
Dios nuestro, que nos das la perseverancia en la fe
y la fortaleza en la debilidad;
concédenos, por el ejemplo y la intercesión de los mártires N. y N.,
participar de la pasión y resurrección de tu Hijo único,
y así alcanzar, con tus santos, la alegría eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Al celebrar la muerte preciosa de los santos,
te ofrecemos, Señor, el sacrificio
que da al martirio todo su valor y fundamento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Ap 2, 7
Al vencedor, le daré de comer del árbol de la vida,
que se encuentra en el paraíso de Dios. Aleluia.
O bien: Cf. Sal 32, 1
Aclamen, justos, al Señor;
es propio de los buenos alabarlo.
Oración después de la comunión
Padre, en este divino banquete
hemos celebrado la victoria de los santos mártires N. y N.;
te pedimos que, alimentados con el Pan de Vida,
nos ayudes a vencer en la lucha,
y, como a los vencedores,
nos permitas comer del árbol de la vida en el paraíso.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
2
Antífona de entrada Cf. Ap. 12, 11
Estos son los santos que han vencido por la sangre del Cordero,
y no amaron tanto su vida como para rechazar la muerte;
por eso reinan con Cristo para siempre. Aleluia.
O bien: Cf. Mt 25, 34
Alégrense los santos en presencia del Cordero;
el Reino les fue preparado desde el comienzo del mundo. Aleluia.
Oración colecta
Dios nuestro, concédenos celebrar con alegría
la fiesta de tus santos mártires N. y N.,
quienes derramaron su sangre gloriosa por ti,
y, por tu gracia, confesaron con valentía
la pasión y resurrección de tu Hijo unigénito.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Señor Dios, mira con bondad estas ofrendas
y derrama sobre ellas la bendición del Espíritu Santo,
de manera que reanimen en nuestros corazones
aquel amor invencible por el cual
los santos N. y N. superaron todos los tormentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. 2 Tim 2, 11-12
Si hemos muerto con Cristo, viviremos con él;
si somos constantes, reinaremos con él. Aleluia.
O bien: Cf. Mt 5, 12
Alégrense y regocíjense,
porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo. Aleluia.
Oración después de la comunión
Alimentados con el pan de la vida
en esta conmemoración de los santos mártires N. y N.,
te pedimos humildemente, Padre,
que nos confirmes siempre en tu amor
y que podamos llevar una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
B. Para un mártir
Antífona de entrada Cf. 4 Esd 2, 35
La luz eterna brillará para tus santos, Señor,
y ellos vivirán para siempre. Aleluia.
O bien:
Este es el hombre que no fue abandonado por Dios el día de la prueba;
fue coronado porque permaneció fiel en los mandatos del Señor. Aleluia.
Oración colecta
Dios nuestro, que para embellecer a tu Iglesia
otorgaste la gloria del martirio a san N.;
concédenos, en tu bondad,
que así como él imitó la pasión del Señor,
también nosotros, siguiendo sus pasos,
podamos alcanzar la felicidad eterna.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
En esta conmemoración del mártir san N.,
recibe, Señor, el sacrificio de reconciliación y alabanza,
que te ofrecemos para que nos obtenga el perdón
y nos ayude a vivir en continua acción de gracias.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Jn 12, 24
Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo;
pero si muere, da mucho fruto.
O bien: Sal 115, 15
Es valiosa a los ojos del Señor
la muerte de sus santos. Aleluia.
Oración después de la comunión
Padre y Señor nuestro, en esta celebración
hemos recibido con alegría tus dones celestiales;
te pedimos que, cuantos anunciamos
la muerte de tu Hijo en el divino banquete,
merezcamos participar de su resurrección y de su gloria
junto con los santos mártires.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
III. Para misioneros mártires
A. Para varios misioneros mártires
Antífona de entrada Cf. Gal 6, 14; 1 Cor 1, 18
Sólo nos gloriaremos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.
El mensaje de la cruz es fuerza de Dios para nosotros,
que hemos sido salvados. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios omnipotente y misericordioso,
por la predicación de los santos mártires N. y N.
infundiste el conocimiento de tu Hijo
en los corazones de los pueblos;
te pedimos humildemente que, gracias a su intercesión,
los confirmes en la fe que recibieron.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Señor, al recordar el martirio de tus santos N. y N.,
haz que por este sacrificio
anunciemos dignamente la muerte de tu Hijo unigénito,
que no sólo exhortó de palabra a sus testigos,
sino que los precedió con el ejemplo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Mt 5, 10
Felices los son perseguidos por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos. (T. P. Aleluia).
O bien: Mt 10, 32
Dice el Señor: Al que me reconozca abiertamente ante los hombres,
yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Saciados con el pan del cielo,
te suplicamos, Padre,
que, a ejemplo de los santos N. y N.,
imprimas en nuestros corazones
los signos del amor y de la pasión de tu Hijo,
y nos permitas gozar siempre de tu paz.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
B. Para un misionero mártir
Antífona de entrada Cf. Flp 2, 30
Este santo alcanzó la muerte entregando por la vida de Cristo,
exponiendo su vida en el servicio. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios omnipotente, te pedimos que aprendamos a imitar,
con entrega sincera, la fe que animó a san N.,
quien por su generosidad mereció alcanzar la corona del martirio.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Padre, te ofrecemos estos dones
en la conmemoración del martirio de san N.,
y te pedimos que nos ayudes llevar a nuestra vida
el misterio de la pasión del Señor que celebramos.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Antífona de comunión Mc. 8, 35
Dice el Señor: el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.
Oración después de la comunión
En la celebración de este banquete celestial, te pedimos, Padre,
que la conmemoración del martirio de san N.
nos estimule a seguir el ejemplo de su fe
y nos ayude su oración.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
IV. Para una virgen mártir
Antífona de entrada
Sigue al Cordero crucificado por nosotros, la virgen valiente,
ofrenda de pureza y castidad. (T. P. Aleluia).
O bien:
Feliz santa N., virgen, que, negándose a sí misma y tomando la cruz,
siguió al Señor, esposo de las vírgenes y príncipe de los mártires (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, que nos alegras cada año
en la conmemoración de santa N.,
te pedimos humildemente
que nos ayuden los méritos de quien nos alienta
con el ejemplo de su castidad y fortaleza.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones que te presentamos
en la conmemoración de santa N.,
así como aceptaste su glorioso martirio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Ap 7, 17
El Cordero que está en medio del trono
los conducirá hacia los manantiales de agua viva. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Señor y Dios nuestro,
que has querido contar a santa N. entre tus elegidos
por la doble victoria de la virginidad y el martirio,
concédenos, por el sacramento,
la gracia de superar con valentía todos los males
y alcanzar la gloria celestial.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
V. Para una santa mujer mártir
Antífona de entrada
El reino de los cielos pertenece a las mujeres
que dieron testimonio con su vida,
lavaron sus vestiduras en la sangre del Cordero
y alcanzaron la recompensa del reino. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, cuyo poder triunfa en la debilidad,
en esta conmemoración de santa N.
te pedimos que nos concedas la gracia de la victoria final,
así como a ella la fortaleciste en el martirio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Padre, te ofrecemos con alegría este sacrificio
y, en la conmemoración del triunfo de santa N.,
proclamamos tus grandezas
y experimentamos los beneficios de su gloriosa intercesión.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Ap 12, 11-12
Alégrense el cielo y cuantos habitan en él,
porque los santos mártires no amaron tanto su vida
que temieran la muerte. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Padre, en la conmemoración de santa N.
hemos participado con gozo de la eucaristía;
te suplicamos que nos permitas comprender debidamente
lo que celebramos mediante nuestro humilde ministerio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
13. COMUN DE SANTOS Y SANTAS
COMÚN DE SANTOS Y SANTAS
Los formularios de las Misas que siguen, si se señalan para una determinada categoría de
santos, utilícense para ellos. Las Misas a las que no se les asigna ningún título, pueden
emplearse para cualquier santo.
I. Para todos los santos
A. Para varios santos
1
Antífona de entrada Cf. Sal 14 4, 10-11
Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno,
por la gloria de los santos
nos ofreces el supremo testimonio de tu amor;
concédenos, por tu bondad,
que ayudados por su intercesión y estimulados por su ejemplo
imitemos fielmente a tu Hijo.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Padre, recibe con bondad nuestros ruegos
y concédenos que, gracias a la intercesión de tus santos,
podamos servirte dignamente en tu altar.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Sal. 67, 4
Los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría. (T. P. Aleluia).
O bien: Lc. 12, 37
Felices los servidores a quienes el Señor encuentra velando a su llegada.
Les aseguro que él mismo recogerá su túnica,
los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno,
Padre del consuelo y de la paz,
concede a tu familia aquí congregada
para alabarte en la conmemoración de tus santos,
que por los misterios recibidos
obtenga el anticipo de la redención eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada Cf. Sal. 63, 11
El justo se alegrará en el Señor y encontrará un refugio en él;
y se gloriarán todos los rectos de corazón. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, tú ves que somos débiles y desfallecemos;
por el ejemplo de tus santos,
afiánzanos misericordiosamente en tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Te suplicamos, Dios todopoderoso,
que este sacrificio ofrecido en honor de los santos,
sea grato a tus ojos
y purifique nuestro cuerpo y nuestro espíritu.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Jn. 12, 26
El que quiera servirme que me siga,
y donde yo esté, estará también mi servidor, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Alimentados con el don celestial en esta fiesta de tus santos,
te pedimos, Padre,
que podamos gozar plenamente en el cielo de los bienes eternos
con los que tu gracia nos ayuda en la tierra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada Cf. Sal 91, 13-14
El justo florecerá como la palmera,
crecerá como los cedros del Líbano;
trasplantado en la casa del Señor,
florecerá en los atrios de nuestro Dios. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Te suplicamos, Padre,
que la oración de tus santos
alcance a tus fieles el auxilio oportuno,
y, a cuantos celebramos con devoción esta fiesta
nos haga partícipes de la suerte
de los bienaventurados en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Por estas ofrendas que presentamos en tu altar,
concédenos, Padre,
la caridad que otorgaste a tus santos,
para que vivamos con alma pura y corazón ferviente
y celebremos un sacrificio
agradable a ti y provechoso para nosotros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Mt. 11, 28
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados,
y yo los aliviaré, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Padre, que la comunión de tus sacramentos
nos alcance la salvación
y nos confirme en la luz de tu verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada Jer 17, 7-8
Feliz el hombre que confía en el Señor,
y en él tiene puesta su confianza.
Será como un árbol plantado al borde de las aguas,
que extiende sus raíces hacia la corriente;
no temerá cuando llegue el verano. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Concédenos, Dios todopoderoso,
que el ejemplo de tus santos
nos estimule a una vida más perfecta,
y, al celebrar la memoria de los santos N. y N.,
sepamos imitarlos en nuestras obras.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Padre,
estos dones en la fiesta de tus santos
e imploramos tu clemencia,
para que este sacrificio glorifique tu nombre
y nos alcance la abundancia de tu gracia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Jn. 15, 9
Así como el Padre me amó,
también yo los he amado a ustedes, dice el Señor;
permanezcan en mi amor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Señor y Dios nuestro,
te rogamos que los divinos misterios celebrados
en la conmemoración de tus santos
realicen en nosotros la paz y la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
B. Para un santo
Antífona de entrada Cf. Sal 20, 2-3
Señor, el justo se regocija por tu fuerza,
y cuánto se alegra por tu victoria.
Tú has colmado los deseos de su corazón. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro,
que has puesto a los santos como ejemplo y ayuda
para facilitar a los débiles el camino de la salvación,
al celebra la fiesta de san N.
concédenos bondadosamente
que, siguiendo sus pasos, caminemos hacia ti.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Padre,
que por esta ofrenda presentada
en la conmemoración de san N.
nos concedas los dones de la unidad y de la paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Mt 16, 24
Dice el Señor: El que quiera seguirme,
que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. (T. P. Aleluia).
O bien, para los santos gobernantes: (Mt. 6,33)
Busquen primero el Reino y su justicia,
y todo lo demás se les dará por añadidura, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Te rogamos, Padre,
que los sacramentos recibidos en la conmemoración de san N.
santifiquen nuestro corazón y nuestra mente,
de manera que podamos participar de la naturaleza divina.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada Mal 2, 6
La doctrina de verdad estaba en su boca
y no se encontró maldad en sus labios;
caminaba conmigo en paz y rectitud
y apartó a muchos de la iniquidad. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, sólo tú eres santo
y nadie puede ser bueno fuera de ti,
por la intercesión de san N.,
danos la gracia de vivir de tal manera
que nunca nos veamos privados de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Dios nuestro, te pedimos humildemente
que el sacrificio que ofrecemos
en la fiesta de san N. sea, al mismo tiempo,
eficaz para nuestra salvación
y agradable a tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Mt 5, 8-9
Felices los limpios de corazón, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Saciados con el don eucarístico,
te pedimos, Padre,
que acrecientes el misterio de tu salvación
en quienes celebramos esta liturgia en la fiesta de san N.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
II. Para monjes y religiosos
A. Para un abad
Antífona de entrada Cf. Sal 91, 13-14
El justo florecerá como la palmera,
crecerá como los cedros del Líbano;
trasplantado en la casa del Señor,
florecerá en los atrios de nuestro Dios. (T. P. Aleluia).
O bien: Sal 36, 30-31
La boca del justo expresa sabiduría
y su lengua dice lo que es recto:
la ley de Dios está en su corazón. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro,
tú nos diste en san N., abad,
un claro testimonio de perfección evangélica;
concédenos, por su intercesión,
que en medio de la inestabilidad de este mundo
tengamos el corazón siempre puesto
en las cosas celestiales.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Congregados en torno al altar,
te pedimos, Padre,
que nos concedas aquel amor que ardía en san N., abad,
para que te ofrezcamos este sacrificio
con un corazón puro y una caridad ferviente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión: Cf. Lc 12, 42
Éste es el administrador fiel y previsor,
a quien el Señor ha puesto al frente de su casa
para distribuir la ración de trigo en el momento oportuno. (T. P. Aleluya).
O bien: Mt 23, 11
El más grande de ustedes,
será el que los sirva, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Renueva nuestros corazones por este sacramento, Padre,
para que siguiendo el ejemplo de san N., abad,
podamos adherirnos a los bienes del cielo y no a los de la tierra,
y así merezcamos estar con Cristo en la gloria.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
B. Para un monje
Antífona de entrada
El Señor bendecirá a los hermanos que,
unidos, glorifican a Dios. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Sal 70, 8.23
Mi boca está llena de tu alabanza
y anuncia tu gloria todo el día;
te cantarán mis labios con alegría. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro,
que llamaste a tu servidor san N.
para vivir en el seguimiento de Cristo,
concédenos, por su intercesión,
que apartándonos de todo egoísmo
podamos unirnos a ti de todo corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Padre,
los dones que te ofrecemos por la salvación de tu pueblo
y concédenos, por la intercesión de san N.,
la gracia de apartarnos de toda ocasión de pecado
y de unirnos a la asamblea de los santos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Lc 8, 15
Los que escuchan la palabra de Dios
con un corazón bien dispuesto, y la retienen,
dan fruto gracias a su constancia. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Sal 83, 5
Felices los que habitan en tu casa,
Señor, alabándote siempre. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Señor, Dios nuestro,
con la ayuda de san N.
concédenos, por este sacramento,
la sabiduría de vivir con justa moderación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
C. Para una monja
Antífona de entrada Cf. Sal 51, 10
Como olivo frondoso en la casa de Dios,
he puesto para siempre mi confianza en la misericordia del Señor. (T. P. Aleluia).
O bien:
Preferí el amor de mi Señor Jesucristo,
al quien vi, al que amé, en quien creí y al que elegí,
por encima de las seducciones del mundo y las cosas pasajeras. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, que llamaste a tu servidora santa N.
para que te buscara sólo a ti,
por su ejemplo e intercesión,
concédenos que, sirviéndote con un corazón puro y humilde,
lleguemos a tu eterna gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
En la conmemoración de santa N.
te presentamos, Padre,
las ofrendas de nuestra devoción
para que, consagradas a ti,
sean para nosotros consuelo en la tierra
y anticipo de vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Sal 44, 2
Me brota del corazón un hermoso poema,
yo dedico mis versos al Rey. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Lc 10, 42
Hay una sola cosa necesaria,
ella eligió la mejor parte, que no le será quitada. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Reanimados en las fuentes de la salvación,
te pedimos, Padre,
que, por la intercesión de santa N.
y uniéndonos cada día más íntimamente a Cristo,
merezcamos tener parte en tu reino
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
D. Para religiosos
1
Antífona de entrada Cf. Sal 15, 5-6
El Señor es mi herencia y mi cáliz;
tú me entregas mi herencia. (T. P. Aleluia).
O bien, para una religiosa: Cf. Os 2, 21-22
El Señor la desposó para siempre,
en la fidelidad y en la misericordia. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, que otorgaste a san N.
la gracia de imitar a Cristo pobre y humilde,
concédenos por sus ruegos
que viviendo con fidelidad nuestra vocación,
podamos alcanzar aquella perfección
que tu Hijo nos propuso con su ejemplo.
Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Dios misericordioso,
que te dignaste hacer de san N.
una nueva creatura según tu imagen,
despojándolo de su antigua condición,
concédenos que, renovados también nosotros,
podamos ofrecer un sacrificio agradable a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Mt 19, 27-29
Yo les digo: Ustedes que lo dejaron todo y me siguieron,
recibirán cien veces más, y poseerán la vida eterna. (T. P. Aleluia).
O bien, para una religiosa: Lam 3, 24-25
Mi porción es el Señor,
él es bondadoso con aquellos que lo buscan. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Por la eficacia de este sacramento
te pedimos, Padre, que a ejemplo de san N.,
nos conduzcas siempre por el camino de tu amor
y perfecciones hasta el día de Cristo Jesús
la buena obra que has comenzado en nosotros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de entrada Cf. Sal 23, 5-6
Éstos santos recibieron la bendición del Señor,
y la misericordia de Dios su salvador,
porque buscaron al Señor. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Sal 104, 3-4
Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor.
Busquen al Señor y serán fuertes,
busquen siempre su rostro. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, que llamaste a san N.
para que buscara tu Reino en este mundo
por la práctica de la caridad perfecta,
concédenos que, fortalecidos por su intercesión,
avancemos por el camino del amor con espíritu gozoso.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Padre, las ofrendas de nuestro servicio
que presentamos en tu altar
en la conmemoración de san N.,
y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo,
seas tú nuestra única riqueza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Sal 33, 9
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Feliz el hombre que espera en él. (T. P. Aleluia).
O bien: Mt 5, 3
Felices los que tienen alma de pobres,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso,
alimentados por este sacramento,
te pedimos que aprendamos a buscarte siempre,
siguiendo el ejemplo de san N.,
y merezcamos revestirnos de la imagen del hombre nuevo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
III. Para los santos dedicados a obras de misericordia
Antífona de entrada Cf. Mt 25, 34.36.40
Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor.
Estuve enfermo y me visitaron.
Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos,
lo hicieron conmigo. (T. P. Aleluia).
O bien: Sal. 111, 9
El Señor da abundantemente a los pobres;
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, que enseñaste a tu Iglesia
a cumplir todos los mandamientos
con el amor a ti y al prójimo,
concédenos que, practicando las obras de misericordia
como lo hizo san N.,
merezcamos ser admitidos entre tus bienaventurados.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Padre, los dones de tu pueblo,
y concede que quienes celebramos el misterio
de la inmensa caridad de tu Hijo,
a ejemplo san N.
seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Jn 15, 13
No hay amor más grande
que dar la vida por los amigos. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Jn 13, 35
Reconocerán que son mis discípulos
en el amor que se tengan los unos a los otros, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Alimentados por los sagrados misterios,
te pedimos, Padre misericordioso,
la gracia de imitar los ejemplos de san N.,
que te sirvió con incansable piedad
y se entregó a tu pueblo con inmenso amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Señor y Padre nuestro,
alimentados con el sacramento de salvación
imploramos tu misericordia,
para que imitando la caridad de san N.
podamos también compartir la gloria de tu reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
IV. Para un santo educador
Antífona de entrada Cf. Mc 10, 14
Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan,
porque de ellos es el reino de Dios, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Mt 5, 19
El que cumpla los mandamientos del Señor y los enseñe,
será grande en el reino de los cielos. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios y Padre nuestro,
que elegiste en tu Iglesia a san N.
para mostrar a los fieles el camino de la salvación,
concédenos que, a ejemplo suyo,
de tal manera sigamos a Cristo, nuestro maestro,
que podamos llegar a ti junto con nuestros hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Padre, los dones de tu pueblo
en la conmemoración de tus santos,
y por la participación de este misterio
concédenos manifestar en nuestra vida
los ejemplos de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Mt. 18, 3
Si no se convierten y no se hacen como niños,
no entrarán en el reino de los cielos, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
O bien: Jn 8, 12
El que me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso,
concédenos los frutos de esta santa comunión,
y, a ejemplo de san N.,
conservemos en el corazón y llevemos a la práctica
el amor a los demás y la luz de tu verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
V. Para santas mujeres
Para una mujer mártir.
Antífona de entrada Cf. Prov 31, 30.28
La mujer que teme al Señor merece ser alabada;
su marido la elogia y sus hijos la felicitan. (T. P. Aleluia).
O bien: Cf. Prov 31,20.27
Abre su mano al desvalido,
tiende sus brazos al indigente
y no come el pan ociosamente. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Señor Dios, que cada año nos alegras
en la fiesta de santa N.,
concede a los que celebramos su memoria
imitar también los ejemplos de su vida admirable.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
O bien, para varias mujeres
Dios todopoderoso,
la vida admirable de santa N.
nos estimula para alcanzar la salvación;
por sus ruegos te pedimos
que nos concedas tu ayuda celestial.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Padre, te presentamos estas ofrendas
en el día de la conmemoración de santa N.,
y te rogamos humildemente
que nos alcancen el perdón y la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Cf. Mt 13, 45-46
El reino de los cielos se parece a un negociante
que se dedicaba a buscar perlas finas;
al encontrar una de gran valor,
vendió todo lo que tenía y la compró. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso,
te suplicamos que la eficacia divina de este sacramento,
celebrado en la conmemoración de santa N.,
nos ilumine siempre,
para que experimentemos el deseo de la santidad
y respondamos fielmente con buenas obras.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
2
Antífona de entrada Cf. Prov 14, 1-2
La mujer sabia construye su casa;
y la que teme al Señor obra con rectitud. (T. P. Aleluia).
Oración colecta
Dios nuestro, gloria de los humildes,
que distinguiste a santa N.
por su caridad y su paciencia,
concédenos, por sus méritos e intercesión,
que, llevando cada día nuestra cruz,
alcancemos un amor duradero.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
O bien:
Padre, derrama sobre nosotros
el espíritu de sabiduría y amor
con el que colmaste a tu hija santa N.,
y, sirviéndote fielmente a imitación suya,
te agrademos con nuestra fe y nuestras obras.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
Oración sobre las ofrendas
Padre, mira con bondad las ofrendas de tu pueblo,
y concédele que, al ofrecerlas con fervor en honor de tus santos,
reciba la ayuda necesaria para alcanzar la salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Mt 12, 50
El que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo,
ése es mi hermano, mi hermana y mi madre, dice el Señor. (T. P. Aleluia).
Oración después de la comunión
Alimentados por la eucaristía
en la celebración de santa N.,
concédenos, Padre, que por estos dones sagrados
seamos purificados y fortalecidos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIOS
PREFACIO DEL BAUTISMO
EL BAUTISMO, INICIO DE LA VIDA NUEVA
Este prefacio se puede decir en la misa del bautismo.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, y exaltar tu nombre, Padre santo y misericordioso, por
Jesucristo, Señor y Redentor nuestro.
Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos por el sacramento del nuevo nacimiento.
Tú has querido que del corazón abierto de tu Hijo manara para nosotros el don nupcial del
Bautismo, primera Pascua de los creyentes, puerta de nuestra salvación, inicio de la vida en
Cristo, fuente de la humanidad nueva.
Del agua y del Espíritu engendras en el seno de la Iglesia, virgen y madre, un pueblo de
sacerdotes y reyes, congregado de entre todas las naciones en la unidad y santidad de tu amor.
Por este don de tu benevolencia tu familia te adora y, unida a los ángeles y a los santos, canta
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
En las plegarias eucarísticas se hace el recuerdo de los recién bautizados.
PREFACIO DE LA CONFIRMACIÓN
MARCADOS CON EL SELLO DEL ESPÍRITU
Este prefacio se puede decir en la misa del confirmación.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre santo, fuente y origen de todo
bien.
Tú, en el Bautismo, das nueva vida a los creyentes y los haces partícipes del misterio pascual de
tu Hijo.
Tú los confirmas con el sello de tu Espíritu, mediante la imposición de manos y la unción real
del crisma.
Así, renovados a imagen de Cristo, el ungido por el Espíritu Santo y enviado para anunciar la
buena nueva de la salvación, los haces tus comensales en el banquete eucarístico y testigos de
la fe en la Iglesia y en el mundo.
Por eso nosotros, reunidos en esta asamblea festiva para celebrar los prodigios de un renovado
Pentecostés, y unidos a los ángeles y a los santos, cantamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
En las plegarias eucarísticas se hace el recuerdo de los recién confirmados.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA I
El SACRIFICIO Y EL SACRAMENTO DE CRISTO
56. El siguiente prefacio se dice en la misa «de la Cena del Señor», también puede decirse en la
solemnidad del santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo y en las misas votivas de la santísima
Eucaristía.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.
El cual, verdadero y eterno Sacerdote, al instituir el sacrificio perenne primero se entregó a ti
como víctima de salvación, y luego nos mandó ofrecerlo en su memoria.
Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, somos fortalecidos, cuando bebemos su
sangre, derramada por nosotros, somos purificados.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles, los tronos y las dominaciones, y con toda la milicia del
ejército celestial, cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA II
LOS FRUTOS DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA
57. El siguiente prefacio se dice en la solemnidad del santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo y en
las misas votivas de la santísima Eucaristía.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.
El cual, mientras comía con sus apóstoles en la última cena, y para perpetuar el Memorial
salvífico de la Cruz, se ofreció a ti como Cordero inmaculado, y culto de la perfecta alabanza.
Por este venerable misterio alimentas y santificas a tus fieles, a fin de que todos los hombres
que conviven en un mismo mundo, sean iluminados por una misma fe y congregados en una
misma caridad.
Por tanto, nos acercamos a la mesa de tan admirable sacramento, para que llenos de la
suavidad de tu gracia seamos transformados en el hombre celestial.
Por eso, Señor, todas las creaturas del cielo y de la tierra te adoran entonando un cántico
nuevo, y también nosotros, unidos a los ángeles, te alabamos, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA III
LA EUCARISTÍA, VIÁTICO PARA LA PASCUA ETERNA
Este prefacio se puede decir en la misa del viático.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, es bueno bendecir tu nombre, Padre santo, Dios de
misericordia y de paz.
Porque has querido que tu Hijo obediente hasta la muerte de cruz, nos precediera en el camino
del retorno a ti, término de toda esperanza humana.
En la Eucaristía, testamento de su amor, él se hace comida y bebida espiritual, para
alimentarnos en nuestro viaje hacia la Pascua eterna.
Con esta prenda de la resurrección futura, en la esperanza participamos ya de la mesa gloriosa
de tu reino y, unidos a los ángeles y a los santos, proclamamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
En las plegarias eucarísticas se hace el recuerdo del que recibe el viático.
PREFACIO DE LA PENITENCIA
EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN EN EL ESPÍRITU
Este prefacio se puede decir en el tiempo de Cuaresma. Se dice también en las misas de
reconciliación en las otras misas de carácter penitencial.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo alabarte y darte gracias, Padre santo, Dios todopoderoso, por tus beneficios,
sobre todo por la gracia del perdón.
Al hombre, náufrago a causa del pecado, con el sacramento de la reconciliación le abres el
puerto de la misericordia y de la paz, en Cristo muerto y resucitado.
Con el poder de tu Espíritu, has dispuesto para la Iglesia, santa y al mismo tiempo necesitada
de penitencia, una segunda tabla de salvación después del Bautismo, y así la renuevas
incesantemente, para congregarla en el banquete festivo de tu amor.
Por este don de tu benevolencia unidos a los ángeles y a los santos, cantamos, a una voz, el
himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PREFACIO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS
EL SUFRIMIENTO, PARTICIPACIÓN EN LA PASCUA DE CRISTO
Este prefacio se puede decir en las misas de Unción de los enfermos.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, Dios de misericordia, Señor todopoderoso, por Jesucristo,
Señor y Redentor nuestro.
Porque has querido que tu único Hijo, autor de la vida, médico de los cuerpos y de las almas,
tomase sobre sí nuestras debilidades, para socorrernos en los momentos de prueba y
santificarnos en la experiencia del dolor.
En el signo sacramental de la Unción, por la oración de la Iglesia, nos libras del pecado, nos
confortas con la gracia del Espíritu Santo y no haces partícipes de la victoria pascual.
Por este signo de tu benevolencia, unidos a los ángeles ya a los santos, cantamos, a una voz, el
himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PREFACIO DE LAS ORDENACIONES
CRISTO, ORIGEN DE TODO MINISTERIO ECLESIAL
Este prefacio se puede decir en las misas de las ordenaciones.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, alabarte y darte gracias, Padre santo, Dios omnipotente y
misericordioso, de quien proviene toda paternidad en la comunión del Espíritu.
En tu Hijo Jesucristo, sacerdote eterno, siervo obediente, pastor de los pastores, has puesto el
origen y la fuente de todo ministerio, en la viva tradición apostólica de tu pueblo peregrino en
el tiempo.
Con la variedad de los dones y de los carismas tú eliges dispensadores de los santos misterios,
para que en todas las naciones de la tierra se ofrezca el sacrificio perfecto, y con la Palabra y los
sacramentos se edifique la Iglesia, comunidad de la nueva alianza, templo de tu gloria.
Por este misterios de salvación, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con gozo el himno
de tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
En las plegarias eucarísticas se hace el recuerdo de los recién ordenados.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA I
LA MATERNIDAD DE LA VIRGEN MARÍA
58. El siguiente prefacio se dice en las misas de la Virgen María haciendo mención, en el lugar
correspondiente, de la fiesta, según se indica en cada misa.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria
en la ... de Santa María, siempre Virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su
virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, todos los ángeles celebran tu grandeza, la adoran las dominaciones, se estremecen las
potestades; los cielos y las virtudes celestiales unidos a los gloriosos serafines la celebran en
común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA II
LA IGLESIA ALABA A DIOS CON LAS PALABRAS DE MARÍA
59. El siguiente prefacio se dice en las misas de la Virgen María.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, reconocer tu grandeza en la
perfección de los santos, y sobre todo, en esta conmemoración de Santa María Virgen,
glorificar tu bondad con su mismo cántico de alabanza.
En verdad hiciste maravillas en toda la tierra y prolongaste de generación en generación la
generosidad de tu misericordia, cuando miraste la humildad de tu servidora, y, por medio de
ella, nos diste al autor de nuestra salvación, tu Hijo, Jesucristo Señor nuestro.
Por él, adoran tu grandeza los ángeles que se alegran eternamente en tu presencia. Permítenos
asociarnos a sus voces, cantando alegremente:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA III
MARÍA, SIGNO DE CONSUELO Y DE ESPERANZA
Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno.
Te alabamos y te bendecimos por Jesucristo, tu Hijo, en esta fiesta (memoria) de la
bienaventurada Virgen María.
Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra y la conservó en su corazón; admirablemente
unida al misterio de la redención, perseveró con los apóstoles en la plegaria, mientras
esperaban al Espíritu Santo, y ahora brilla en nuestro camino como signo de consuelo y de
firme esperanza.
Por este don de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos nuestro
canto y proclamamos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA IV
MARÍA, IMAGEN DE LA HUMANIDAD NUEVA
Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, Padre santo, fuente de la vida y de la alegría.
Porque en esta etapa final de la historia has querido revelarnos el misterio escondido desde
siglos, para que así el mundo entero retorne a la vida y recobre la esperanza.
En Cristo, nuevo Adán, y en María, nueva Eva, se revela el misterio de tu Iglesia, como primicia
de la humanidad redimida.
Por este inefable don la creación entera, con la fuerza del Espíritu Santo, emprende de nuevo
su camino hacia la Pascua eterna.
Por eso nosotros, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PREFACIO DE LOS ÁNGELES
LA GLORIA DE DIOS MANIFESTADA EN LOS ÁNGELES
60. El siguiente prefacio se dice en las misas de los santos ángeles.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabarte en tus ángeles y arcángeles, porque la honra que tributamos a los que te fueron
fieles, se convierte en gloria y alabanza tuya y, por grande que sea su esplendor, tú demuestras
cuán inmenso eres, y que has de ser honrado sobre cualquier creatura, por Jesucristo, Señor
nuestro.
Por quien la multitud de los ángeles celebra tu grandeza; y nosotros nos unimos en exultante
adoración, cantando con ellos el cántico de alabanza:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE SAN JOSÉ ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA
LA MISIÓN DE SAN JOSÉ
61. El siguiente prefacio se dice en las misas de San José.
V.El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la ... de San José. El es el varón justo que diste como
esposo a la Virgen Madre de Dios, y el servidor fiel y prudente que pusiste al frente de tu
familia, para que haciendo las veces de padre, cuidara a tu único Hijo, concebido por obra del
Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, todos los ángeles celebran tu grandeza, la adoran las dominaciones, se estremecen las
potestades; los cielos y las virtudes celestiales unidos a los gloriosos serafines la celebran en
común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS APÓSTOLES I
LOS APÓSTOLES, PASTORES DEL PUEBLO DE DIOS
62. El siguiente prefacio se dice en las misas de los Apóstoles.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque, como Pastor eterno, no abandonas a tu rebaño, sino que por medio de tus santos
Apóstoles siempre lo proteges y conservas, para que sea gobernado por aquellos mismos
pastores que tú le diste como vicarios de tu Hijo.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles, los tronos y las dominaciones, y con toda la milicia del
ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS APÓSTOLES II
EL FUNDAMENTO Y EL TESTIMONIO APOSTÓLICO
63. El siguiente prefacio se dice en las misas de los Apóstoles y Evangelistas.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno: por Jesucristo, Señor nuestro.
Porque quisiste edificar tu Iglesia sobre el fundamento de los Apóstoles, para que ella
permaneciera siempre en la tierra como el signo de tu santidad y anunciara a todos los
hombres las verdades eternas.
Por eso, ahora y para siempre, con la multitud de los ángeles te cantamos fervorosamente
aclamando y diciendo:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS SANTOS I
LA GLORIA DE LOS SANTOS
64.El siguiente prefacio se dice en las misas de los Santos, de los Santos Patronos y titulares de
la iglesia, y en las solemnidades y fiestas de los Santos si no tienen prefacio propio.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Tú eres glorificado en todos tus santos y al coronar sus méritos coronas tus propios dones. Tú
nos das el ejemplo de su vida, nos haces vivir en comunión con ellos y nos aseguras la ayuda de
su intercesión, para que estimulados por esta muchedumbre de testigos, lleguemos victoriosos
a la meta y recibamos con ellos la corona incorruptible de la gloria, por Jesucristo, Señor
nuestro.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, y con la multitud de los santos, te cantamos un himno de
alabanza, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS SANTOS
LA ACCIÓN DE LOS SANTOS
65. El siguiente prefacio se dice en las misas de los Santos, de los Santos Patronos y titulares de
la iglesia, y en las solemnidades y fiestas de los Santos si no tienen prefacio propio.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.
Con el testimonio admirable de tus santos, fecundas a tu Iglesia con vitalidad siempre nueva y
nos das pruebas evidentes de tu amor. A la vez, su valioso ejemplo nos anima y su bondadosa
intercesión nos ayuda para hacer efectiva nuestra salvación.
Por eso, Señor, llenos de alegría, con todos los ángeles y santos, te aclamamos, diciendo sin
cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES
EL SIGNO Y EL EJEMPLO DEL MARTIRIO
66. El siguiente prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de los santos Mártires.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre que derramó el mártir San... por confesar tu nombre, a ejemplo de Cristo,
pone de manifiesto la acción admirable con que tú robusteces nuestra debilidad y nos das
fuerza para ser tus testigos, por Jesucristo, Señor nuestro.
Por eso, con los coros celestiales te alabamos en la tierra, aclamando sin cesar tu grandeza:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
PRESENCIA DE LOS SANTOS PASTORES EN LA IGLESIA
67. El siguiente prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de los santos Pastores.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.
Porque hoy alegras a tu Iglesia en la fiesta de San... fortaleciéndola con el ejemplo de su
piadosa vida, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su valiosa intercesión.
Por eso con la multitud de los ángeles y santos, te cantamos el himno de alabanza, diciendo sin
cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LAS SANTAS VÍRGENES Y DE LOS SANTOS RELIGIOSOS
EL SIGNO DE LA VIDA CONSAGRADA A DIOS
68. El siguiente prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de las santas Vírgenes y de los
santos Religiosos.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y celebrar tu admirable providencia que tanto resplandece en aquellos santos que se
entregaron a Cristo por el Reino de los Cielos. Porque de esa manera tú elevas la naturaleza
humana a su santidad original y nos permites experimentar anticipadamente los bienes que
vamos a poseer en el Cielo.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.