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Lodi

El documento narra la experiencia de un grupo de niños que observan un rebaño de ovejas y discuten sobre el papel del pastor, lo que les lleva a descubrir la estructura del lenguaje a través de palabras repetidas. A través de la conversación, se abordan temas de curiosidad infantil y la relación entre los humanos y los animales. Además, se introduce la realidad de la pérdida de empleo a través de la historia de Anna, cuya familia enfrenta dificultades tras el despido de su padre.

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Lodi

El documento narra la experiencia de un grupo de niños que observan un rebaño de ovejas y discuten sobre el papel del pastor, lo que les lleva a descubrir la estructura del lenguaje a través de palabras repetidas. A través de la conversación, se abordan temas de curiosidad infantil y la relación entre los humanos y los animales. Además, se introduce la realidad de la pérdida de empleo a través de la historia de Anna, cuya familia enfrenta dificultades tras el despido de su padre.

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EL PAIS ERRADO
La llave

27 Lle octubre. Aparece en la calle el rebaño del pastor


que vive al lado de la escuda. Las ovejas, que ya han vuelto
del mont~, cstún salkndo del porta] y ocupan toda la calk.
El tráfico está parado. En la clase lo~ niños hahlan del acon-
tecimiento.
!LEAN:\: -El pastor estaba en medio <le las ovejas y tarn-
bién había una cabrita.
ANK\: -Es verdad, yo también he visto las ovejas y el
pastor.
UMBERTA: -Las ovejas pastan en un prado.
A~GELO: -Mi hermana decía que el pastor parecía un
fraile porque llevaba una capa.
CAROLINA: -Yo estaba sobre la acera y también había un
rebaño de ovejas en la misma acera, yo pensé: ahora se n1c
echan encima, pero no.
FIORELLA: -El pastor tenía un perrito castaño que iha
delante de las ovejas para guiarlas.
KATIA: -Una cabrita quería salir del grupo pero el perro
no se lo permitió, la hizo quedarse con las otras. La cn1pujó
hacia ellas, y así no se pudo marchar.
FIORELLA: -El pastor esquila las ovejas porque lic11en el
pelo de lana.
La noticia sorprende a todo el mundo. Casi nadie sabe en
qué consiste la explotación de las ovejas por parle del
hombre. Nos pondremos de acuerdo con el pastor para ir ~
ver el esquileo de las ovejas, así satisfarcn1os la curiosidad.
Ahora alguien quiere saber si las ovejas tienen frío sin su
abrigo de lana. También les gustaría que les dijeran si no
intentan escapar para que no ks corten «el vestidito rizadito».
Y muchas cosas más. El texto que sintetiza nuestra conversa-
ción sohrc ]as ovejas. («El pastor lleva las ovejas a pastar»),
va a representar un morncnto n1uy i1nportnnlL' en la historia
de nuestro aprendizaje de la lengua, ,ligo así cuino el descu-
brimiento de la rueda para el hon1brc primitivo.
AJ transcribir la frase, algunos niños notnn, en efecto, que
hay dos «pedazos» de palabra que son idénticos: el pas de
pastor y de pastar.n Todos se fijan en ello y manifiestan rui-
dosamente su asombro. Pero no termina ahí la co~a. Angelo
cncucu~ra el pas en otras de las frases que están expuestas y,
como s, se hubieran puesto todos de acuerdo, en medio de
un bullicio infernal, cada niño descubre a voz en grito nuevos
«pedazos» de palabra repetidos aquí y allá. Se levantan de
su:-; sitios y scña1an, como una explosión en cadena, el sen-
sacional hallazgo: cada frase que formamos no es «nueva;>,
sino que c5tá hecha con «pedazos» de otras frases, que se
pueden utilizar muchas veces en combinaciones distintas:
con10 un juego.
¿ I·le dicho lodos a la vez? Pues no ha sido así exactamente.
Carolina, la repetidora, que ya sabe leer y escribir y que ha
siclo suspendida no sé por qué, se queda en su sitio un poco
asombrada ante tanto ruido: el hallazgo no la afecta.
Y Virginia tampoco participa, no puede coger unos ~~tos
que para él todavía no han madurado. ll~ana tamb1en se
lnanticne aparte porque es tímida y me confiesa sus descubr~-
1n "iL:n los susu1rándomelos
· en voz b aJa. · y 1O m1-
· S on l as once
nu tos. Desde ahora se abre para los niñ~s el campo ~el a~o-
. d la autonomía expresiva por escnto. an
dictado, o sea, e
encon Lrad? la llave. La :~s
. t . osa realidad de la lengua es-
;::de ahora será una parte viva
crila no tiene ya secretl . risa el grito, la mirada.
de sus personas, como a son ,

iabas a
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la ex.is . esepa1abras pas·
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. .. descubren_ .ón de tr pecore,
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En el ong1~~ de re en fa distint~s. P
13. la repcuc16f ramatícales
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muy grande
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d qu..' ha~ ~0n1 brf•s con la piel diferente: .ª1?-100s la tienen
hlnn.:a. ot:-~s :in1nrú~J. otros oscura. otros ohvacea. Pero todos
son hon1b:--c-. .:-orno n0sotros, Y debemos respetarlos.
iie n1ir.1:1 co1no si di_ieran: pero ¡ qué cosas m:.\s raras
dice ése~ l"''s nt:g-:-os son bonitos. Les gustaría jugar con niños
n~'"", ~
-En un n1omento se me acude pensar en mis adentros:
,hastn cuándo durara este candor? Si alguno de estos niños
tiene que ,·oiYe-rse algún día racista o intolerante con sus
se-meJ:.mte.s. ¿cuanJo empezará a serlo? ¿De quién será la
cwpa? Los maestros, los que estamos en las escuelas. ¿_ cómo
\ .icunaremos 7a sensifillid:id todaY1a Yirgcn de estos níños?
Y, ¿qué \'acuna encont rar~mos contra la intolerancia , contra
cualquier tipo de racismo que abra abismos entre los hom-
bres.
Tomo el sutil hilo de la esperanza y por primera vez hago
una cosa rara: improviso una cancioncilla y la recito inmedia-
tamente~ 1'1i 1e..~to es: e Negros, blancos o amarillos I guapos o
feos todos los hombres I son hermanos I y si se cogen de la
mano ... •
los niños escuchan asombrados este maestro que dice
u na poesía y se q uetla parado porque no sahe má'.,. Pero er
los ojos fijos en mí veo ya algún inL)j cio de a probacíi,n, algur.'1
chispa que brilla.
-Hacen un corro - dice Katia- grande, grande~ ... ha!.·a
Milano.
Incluso con rin1a.
El pap á despedido

10 de novi embr e. Anna dice:


- Voy a hace r un dibu jo de mi papá corta ndo árbo les.
- Se pone mano s a la obra , pero pron to se para y se me qued a
n1irando con10 cada vez que quier e cont ar algo y no sabe cómo
c1npcznr.
-¿ Qué suce de, Anna ?
Con el rostr o triste , la voz ronc a y monó tona, las mano s
abier tas sobr e el dibu jo que acab a de empe zar, Anna da co-
n1ienzo a su monó logo de desa hogo :
-Ah ora a mi papá lo han desp edido porq ue el patro no
-{lo non1 bra) - dice que no traba ja apris a, pero no es ver-
dad. En camb io tiene n a un vieje cito que no pued e traba jar y
no lo desp iden. Y tiene n al vieje cito en la cuad ra. Ento nces
mi papá corta los árbo les. Hoy ha ido a Bozzolo a ver si lo
quier en para trab ajar -. Paus a. -El patro no ese es malo y
feo. Ante s lo man daba siem pre a corta r hierb a de los camp os,
y luego, apen as volví a a casa, lo man daba otra vez para los
camp os; ahor a lo ha desp edido , le ha dicho que coja sus do-
cume ntos, y ha escri to que ya no lo quie re ver más.
Con el dolo r y la rabia impo tente de Anna entra en nues tro
pequ eño mun do el mist erio del mun do de los «may ores» . Otra
llave que nos intro duce en la reali dad hum ana. El patro no,
los docu ment os, el desp ido. El padr e de Anna, que casi cada
día veíam os repre senta do en los dibu jos de su niña , está en
casa sin traba jo y tiene que reco ger leña. El hom bre en busc a
de traba jo, el deso cupa do, es un pers onaj e nuev o y triste de
esta histo ria que vamo s escri bien do un poco cada día y hace
más duro el cuad ro del invierno que está ya en puer tas.

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