Las 12 Escuelas Literarias: Un Viaje por la Historia de la Literatura
Introducción
A lo largo del tiempo, la literatura ha sido una de las formas más potentes de expresión
humana. No solo nos cuenta historias, sino que también refleja el pensamiento, los valores,
las emociones y los conflictos de las distintas épocas. Por eso, hablar de escuelas literarias
es mucho más que hablar de estilos; es hacer un recorrido por la evolución de la
humanidad. En este ensayo, me propongo explorar doce de las escuelas literarias más
representativas: desde el clasicismo de la antigua Grecia hasta el posmodernismo
contemporáneo. Analizaré brevemente el contexto de cada una, sus características
principales, autores destacados y el impacto que dejaron en el arte de escribir. Este repaso
es una invitación a comprender mejor por qué leemos como leemos, y por qué escribimos
como escribimos.
1. Clasicismo
El clasicismo tiene sus raíces en la antigua Grecia y Roma. En ese entonces, la literatura
buscaba el equilibrio, la razón y la belleza. Las obras eran armónicas, bien estructuradas y
pretendían educar al lector. Uno de los grandes ejemplos es La Odisea de Homero, donde el
héroe representa virtudes admirables como la inteligencia y la valentía (Eco, 2005).
2. Medievalismo
La Edad Media, que abarca casi mil años, fue profundamente religiosa. La mayoría de los
textos estaban relacionados con la fe cristiana y eran anónimos. Se escribían en verso, con
un fuerte contenido moral. El Cantar de Mio Cid es un buen ejemplo de la literatura de esta
época: un héroe leal, valiente y temeroso de Dios (Curtius, 2001).
3. Renacimiento
Durante el Renacimiento, el ser humano volvió a ser el centro del universo. Se retomaron
ideas del mundo clásico, pero con un enfoque más humano y artístico. La literatura
renacentista exaltó la naturaleza, el conocimiento y la belleza. Autores como Garcilaso de
la Vega en España mezclaron lo culto con lo sentimental (Burke, 2000).
4. Barroco
El Barroco fue una respuesta a la crisis y al desengaño que se vivía en Europa. La literatura
se volvió más compleja, cargada de metáforas, juegos de palabras y contrastes. Mientras
Góngora buscaba la belleza con un lenguaje difícil, Quevedo usaba la sátira y la ironía para
criticar a la sociedad (Maravall, 1975).
5. Neoclasicismo
Tras el Barroco, llegó el Neoclasicismo, que buscaba volver al orden, la razón y la claridad.
La literatura se convirtió en una herramienta educativa. No se permitían los excesos
emocionales, todo debía ser equilibrado. Autores como Voltaire en Francia utilizaron el arte
para denunciar injusticias sociales desde la lógica (Cassirer, 2003).
6. Romanticismo
El Romanticismo fue como una rebelión contra la frialdad del Neoclasicismo. Los
escritores románticos apostaron por los sentimientos, lo individual, la libertad y la
naturaleza. Gustavo Adolfo Bécquer, por ejemplo, nos habla en sus poemas de amores
imposibles y almas atormentadas (Berlin, 1999).
7. Realismo
Ya en el siglo XIX, el Realismo intentó mostrar la vida tal como era. Nada de idealismos o
héroes perfectos: los protagonistas eran personas comunes, con problemas reales. Benito
Pérez Galdós retrató la vida madrileña con detalle y crítica social en novelas como
Fortunata y Jacinta (Lukács, 1970).
8. Naturalismo
El Naturalismo fue más allá del realismo. Inspirado en teorías científicas como el
darwinismo, planteaba que el ser humano estaba determinado por la herencia y el ambiente.
Émile Zola escribía novelas donde los personajes eran casi víctimas de su biología o su
entorno social (Zola, 1880/2002).
9. Modernismo
En América Latina, a finales del siglo XIX, surgió el Modernismo, una corriente que quiso
renovar la poesía con un lenguaje más cuidado, simbólico y musical. Rubén Darío fue su
principal representante, con versos llenos de belleza y exotismo que todavía hoy nos
emocionan (Rama, 1985).
10. Vanguardismo
El siglo XX trajo rupturas con todo lo anterior. Las vanguardias como el surrealismo, el
dadaísmo o el futurismo buscaron experimentar. Se valoró lo onírico, lo absurdo, lo nuevo.
Poetas como Vicente Huidobro quisieron que el poeta fuera un “pequeño dios” capaz de
crear mundos (Guillén, 1991).
11. Existencialismo
Después de las guerras mundiales, la literatura comenzó a hablar del vacío, la angustia y la
falta de sentido. El existencialismo, con autores como Jean-Paul Sartre y Albert Camus,
reflexionó sobre la libertad y el absurdo de la existencia humana. El extranjero de Camus
sigue siendo una lectura inquietante (Sartre, 1943/2003).
12. Posmodernismo
Finalmente, el posmodernismo, aún vigente hoy, rechaza las verdades absolutas y juega con
los géneros, la ironía y la fragmentación. Jorge Luis Borges fue pionero en mezclar
filosofía, cuentos y laberintos en una literatura que desafía al lector constantemente
(Lyotard, 1979/1993).
Conclusión
Las escuelas literarias nos muestran cómo cambia la forma de pensar y sentir con el paso
del tiempo. Cada una es como un espejo del mundo en el que surgió, con sus
preocupaciones, sus valores y su estética. Comprenderlas es entender también algo de
nosotros mismos, de nuestro pasado y del arte que nos forma. La literatura, a través de estas
corrientes, sigue siendo una herramienta vital para explorar lo que significa ser humano.
Referencias
Berlin, I. (1999). El sentido de la realidad. Taurus.
Burke, P. (2000). El Renacimiento europeo. Crítica.
Cassirer, E. (2003). Filosofía de la Ilustración. Fondo de Cultura Económica.
Curtius, E. R. (2001). Literatura europea y Edad Media Latina. Fondo de Cultura
Económica.
Eco, U. (2005). Historia de la belleza. Lumen.
Guillén, C. (1991). Múltiples moradas: Ensayo de literatura comparada. Cátedra.
Lukács, G. (1970). La novela. Grijalbo.
Lyotard, J.-F. (1993). La condición posmoderna (Original publicado en 1979). Cátedra.
Maravall, J. A. (1975). La cultura del Barroco. Ariel.
Rama, A. (1985). Rubén Darío y el modernismo. Ediciones del Norte.
Sartre, J.-P. (2003). El ser y la nada (Original publicado en 1943). Losada.
Zola, É. (2002). El naturalismo (Original publicado en 1880). Alianza Editorial.