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El documento analiza la autoría y participación en el Código Penal venezolano, destacando su evolución histórica y la influencia del Código Zanardelli. Se examinan los artículos 83 y 84 del Código Penal, que regulan las formas de intervención en delitos, y se discuten las distintas figuras delictivas como el autor, coautor, instigador y cómplice. Además, se plantea la necesidad de una interpretación moderna de estos conceptos para adaptarlos a las realidades actuales del derecho penal en Venezuela.

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El documento analiza la autoría y participación en el Código Penal venezolano, destacando su evolución histórica y la influencia del Código Zanardelli. Se examinan los artículos 83 y 84 del Código Penal, que regulan las formas de intervención en delitos, y se discuten las distintas figuras delictivas como el autor, coautor, instigador y cómplice. Además, se plantea la necesidad de una interpretación moderna de estos conceptos para adaptarlos a las realidades actuales del derecho penal en Venezuela.

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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO PUBLICO
ESCUELA NACIONAL DE FISCALES
DIRECCION DE INVESTIGACION Y POSGRADO

AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN EN EL CÓDIGO PENAL VENEZOLANO.

AUTOR: YELEYSIS GRISMAR AGRINZONES B.


Cedula de Identidad N°V-21107616
Asesor Metodologico: Victor Ordaz.

Puerto Ayacucho estado Amazonas 08 de Julio de 2025.-

1
INTRODUCCION

Las disposiciones del Codigo Penal venezolano vigente, que regulan la intervención
criminal en el delito, aparecen por primera vez en el Código Penal venezolano de 1897,
presentando una pequeña similitud con el Código Penal italiano de 1889 (Código
Zanardelli). El origen italiano de los artículos 83 y 84 del Código Penal, reguladores de la
autoría y la participación, ha conducido a que la doctrina venezolana, casi de forma
unánime, haya recurrido a los comentaristas del Código Zanardelli (v. gr. Manzini), para
interpretar las mencionadas normas. Esto podría explicar un cierto anquilosamiento de la
ciencia penal venezolana en relación a la autoría y la participación criminal, como se verá
posteriormente. El derecho penal es de suma importancia en cualquier sistema legal, ya
que regula las conductas punibles y establece las consecuencias para aquellos que
infringen la ley.

En el contexto venezolano, la discusión y análisis de la reforma al Código Penal adquiere


especial relevancia debido a los altos índices de delitos violentos en el país. La
adecuación y actualización de las normativas penales no solo buscan sancionar las
conductas delictivas, sino también garantizar la protección de los derechos humanos y
promover una justicia equitativa. La autoría y participación en el derecho penal
venezolano han evolucionado a lo largo del tiempo, influidas por diversas teorías y
conceptos que han moldeado la forma en que se conceptualiza la responsabilidad penal.
La autoría se refiere a la responsabilidad de aquellos que realizan directamente la
conducta delictiva, mientras que la participación implica la colaboración de una persona
en la comisión de un delito. En este contexto, es importante conocer las formas de
intervención en el delito, así como la diferencia entre la participación y la Evolución
histórica de la autoría y la participación en el ámbito del derecho penal ha sido
significativa a lo largo del tiempo. Desde la antigüedad hasta la actualidad, se han
desarrollado conceptos y teorías que han influido en la comprensión de la
responsabilidad penal de los individuos en la comisión de delitos. En el contexto del
derecho penal venezolano. A lo largo de los años, la doctrina venezolana ha analizado y
adaptado estos conceptos, incorporando elementos propios y jurisprudencia relevante
para definir con precisión las distintas formas de intervención en un delito, como el autor,
el coautor, el instigador, el cómplice necesario y el cómplice no necesario o simple. El
Código Penal venezolano, el cual regulan la intervención criminal en el delito, haciendo

2
total referencia a los artículos 83 y 84 del ejusdem, regula la autoría y la participación,
Los comentaristas como Julio Elías Mayaudón Grau y Ambrogio Laberio. menciona la
influencia del Código Zanardelli en el sistema legal venezolano y destaca la necesidad
de un nuevo Código Penal en Venezuela. Esta evolución histórica de la autoría y
participación ha sido moldeada por la jurisprudencia, la doctrina y la legislación penal,
buscando establecer criterios claros para determinar la responsabilidad de cada individuo
en la comisión de un acto punible. A través de esta evolución, se ha buscado garantizar
la justicia y la equidad en la atribución de responsabilidades penales, considerando tanto
la acción directa como la colaboración indirecta en la realización de un delito.

A continuación expondré mi propia visión del asunto, sin llegar a hacer un estudio
exhaustivo que agote el tema. Mi trabajo se limitará a un breve análisis de las disposiciones
relevantes de la ley penal fundamental venezolana, siguiendo mi particular interpretación de
las mismas, sin obviar en ningún momento la doctrina y la jurisprudencia venezolanas que
considero más importantes. Por otra parte, algunos conceptos generales sobre autoría y
participación, tratados por la doctrina más reconocida, tampoco serán objeto de un
desarrollo detallado. Incluso, muchos de esos conceptos los daré por sobreentendidos,
circunscribiéndome, repito nuevamente, al análisis del Código Penal.

3
1. ESTRUCTURA DE LA AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN EN EL CÓDIGO PENAL
VENEZOLANO.
1.1 REGULACIÓN DE LAS FORMAS DE INTERVENCIÓN EN EL CÓDIGO
PENAL VENEZOLANO.
Establecen los artículos 83 y 83 del Codigo Penal Venezolano, en el título
“De la concurrencia de Varias Personas en un Mismo Hecho Punible”, las
siguientes normas generales de regulación de la autoría y participación en el
delito:
Artículo 83. Cuando varias personas concurren a la ejecución de un hecho
punible, cada uno de los perpetradores y de los cooperadores inmediatos
queda sujeto a la pena correspondiente al hecho perpetrado. En la misma
pena incurre el que ha determinado a otro a cometer el hecho.
Artículo 84. Incurren en la pena correspondiente al respectivo hecho
punible, rebajada por mitad, los que en él hayan participado de cualquiera
de los siguientes modos:
1. Excitando o reforzando la resolución de perpetrarlo o prometiendo
asistencia y ayuda para después de cometido.
2. Dando instrucciones o suministrando medios para realizarlo.
3. Facilitando la perpetración del hecho o prestando asistencia o auxilio
para que se realice, antes de su ejecución o durante ella. La disminución de
pena prevista en este artículo no tiene lugar, respecto del que se encontrare
en algunos de los casos especificados, cuando sin su concurso no se hubiera
realizado el hecho.

1.2 FORMAS DE INTERVENCIÓN DELICTIVA SEGÚN EL CÓDIGO PENAL.


Según los referidos artículos, se distinguen cinco formas de intervención
en el delito: el autor (perpetrador), el cooperador inmediato, el instigador, el
cómplice necesario y el cómplice no necesario o simple. Algunas normas de
otras leyes, e incluso la propia Constitución venezolana, parecieran incluir

4
dentro de las formas de intervención delictiva al encubridor, sin embargo ésta es
una forma de autoría en un delito autónomo que lesiona a la administración.

1.3 CONSECUENCIA DE LA ANTERIOR DISTINCIÓN.


El Codigo Penal Venezolano no hace distinción alguna en cuanto a la pena
del autor (perpetrador), cooperador inmediato, instigador y del cómplice
necesario, aunque los considera figuras delictivas distintas. La única diferencia
de pena que establece dicha ley se refiere al cómplice simple, figura respecto de
la cual contempla una disminución de la mitad de la pena atribuida al autor del
hecho. Sin embargo, aunque la ley atribuya la misma pena a la mayoría de las
formas de intervención en el delito, pareciera hacerlo más por razones de
política criminal que por considerar iguales dichos tipos de intervención
delictiva. Así, la ley establece, por ejemplo, que el perpetrador y el cooperador
inmediato quedarán sujetos “a la pena correspondiente al hecho perpetrado”,
por lo tanto dicho cooperador no es un perpetrador (caso contrario, no habría
porqué hacer la distinción). Queda claro entonces que el Codigo Penal
Venezolano en modo alguno adopta un concepto unitario de autor.

2. DESARROLLO DOGMÁTICO DE LAS DISTINTAS FORMAS DE


INTERVENCIÓN DELICTIVA PREVISTA EN EL CÓDIGO PENAL
VENEZOLANO
2.1 AUTOR.
2.1.1 Sin entrar a desarrollar las distintas formas de concebir el concepto de
autor, análisis que no puede ser objeto de este trabajo, considero que el autor
debe ser definido a partir de un concepto material-teleológico-objetivo, por lo
tanto, al margen de un simple criterio formal, o de una caracterización
exclusivamente subjetiva. Me refiero a un criterio material que combine
perfectamente parámetros objetivos con criterios de fondo, los cuales
permiten catalogar a alguien de autor, aunque materialmente no haya
ejecutado el verbo rector del tipo, ni tampoco porque haya puesto una

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simple condición para la realización del hecho típico. Además, la fórmula
debe hacer una valoración del aporte de cada uno de los que intervienen en el
delito, como pudiera ser su mayor o menor control sobre el hecho típico, o su
mayor reproche.
Como ejemplo de una teoría similar podemos mencionar la de Roxin, para
quien resumidamente, el autor es la figura central del hecho, lo cual lo
diferencia del partícipe, quien está al margen del hecho y se apoya en la figura
central del autor. Igualmente la concepción de Mir Puig, según el cual autor es
el protagonista del hecho, aquel a quien se le puede imputar el hecho como
suyo. Conceptos como los mencionados permitirían abarcar, como formas de
autoría, al autor individual (o autoría directa), al coautor y al autor
mediato. Personalmente considero que sólo desde un concepto semejante,
debe configurarse la noción del autor en el Codigo Penal Venezolano. En efecto,
la misión del intérprete consiste en indagar la voluntad de la ley mediante los
instrumentos que suministra la dogmática moderna. Por lo tanto, no se puede
oponer una supuesta voluntad del legislador histórico, creador de las normas
sobre autoría y participación del CP venezolano, cuando en modo alguno pudo
tener en cuenta dichas construcciones dogmáticas: la interpretación de la ley
tiene como fin determinar la voluntad de la ley: “Ella permite poner de
acuerdo a la ley del pasado con las necesidades y concepciones del presente,
estableciendo de este modo la conexión del ayer con el hoy. no puede ser tarea
nuestra retrotraernos desde el presente con sus problemas hasta años atrás.
Obviamente, para logar la adecuación de la ley a los tiempos actuales se
deben utilizar las herramientas que proporciona la dogmática moderna, con el
fin de lograr la solución más justa del caso. Además, los términos que
normalmente utiliza el legislador son lo bastante amplios para permitir una
interpretación conforme a la ciencia actual del Derecho. Por lo tanto, según lo
anterior, debe interpretarse el artículo 83 del Codigo Penal Venezolano a
la luz de un concepto material de autor, concretamente entendiendo que

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éste es la persona a quien se le puede imputar el hecho como suyo, la persona
protagonista del hecho punible.
Es de destacar que la jurisprudencia del TSJ, de forma incidental, ha
recurrido al concepto de “dominio del hecho” para aludir al autor, aunque sin
explicar qué entiende por el mismo. En efecto, el término “dominio del hecho”
ha sido utilizado por autores diversos dentro de la doctrina penal, de allí que el
Máximo Tribunal venezolano debió haber especificado a cuál versión del
“dominio del hecho” quiso referirse. En todo caso, hablar de dominio del hecho
para definir al autor implica dejar de lado un concepto meramente formal del
mismo, e incluso uno subjetivo.

2.1.2 Según el primer párrafo del artículo 83 CP, cuando “varias personas
concurren a la ejecución de un hecho punible, cada uno de los perpetradores
y de los cooperadores inmediatos queda sujeto a la pena correspondiente al
hecho perpetrado”. En este punto me limitaré a explicar qué es un
perpetrador, término que considero equivalente al de autor. Ahora bien,
la ambigüedad de las palabras utilizadas en dicho párrafo obliga a delimitar y
definir el resto de las mismas, concretamente las expresiones “ejecución del
hecho”, “cooperador inmediato” y “hecho perpetrado”. Sólo así podremos
determinar quién es autor, y cuáles son las formas de autoría que pueden
incluirse dentro de la ley. Para ello ensayaré dos posibles formas de interpretar
el párrafo citado, seleccionando después la más conveniente. Así, una primera
posible interpretación de la anterior norma partiría de entender la concurrencia
en la “ejecución del hecho”, a la cual alude el artículo, como concurrencia en la
ejecución “material” del delito. Según esto, la disposición comentada se referiría
a las personas que, desde un punto de vista espacio-temporal, toman parte en la
realización de la conducta punible. Esta primera vía de interpretación pudiera
apoyarse adicionalmente en la referencia que hace el artículo al aludir, después
del perpetrador, al “cooperador inmediato”, es decir, a la persona que ayuda
(coopera) de forma inmediata a dicha ejecución. Sin embargo, uno de los

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problemas al que conduciría esta primera posible interpretación sería el de
admitir que el perpetrador, para ser considerado como tal, debiera
necesariamente concurrir a la ejecución material del hecho. Entonces, ¿qué
pasaría en el caso de que el autor realizara su actividad, no durante la ejecución
material del hecho sino antes de la misma o a distancia, es decir, en el momento
del hecho pero sin concurrir al lugar de los acontecimientos? La respuesta
pareciera obvia, según esta primera interpretación: quedaría impune, o habría
que fundamentar su punibilidad no como autor sino como partícipe del hecho.
Se observa entonces un vacío regulativo en el caso de que algunos de los
autores no concurran en la ejecución material del hecho punible.
No obstante, habría una posible vía para salvar esta primera
interpretación, basada en la alusión que hace la ley al “hecho perpetrado”. En
efecto, el artículo 83 comentado expresa que los perpetradores y cooperadores
inmediatos quedarán sujetos a la pena “del hecho perpetrado”. Llama la
atención que el legislador no utilice la expresión “hecho ejecutado”, sino “hecho
perpetrado”. Por lo tanto, pudiera concluirse que la voluntad de la ley fue la de
distinguir entre “ejecución” y “perpetración”. Éste sería un concepto más
amplio que aquél: la ejecución haría referencia a la realización material del
hecho punible, mientras que la perpetración implicaría la realización del tipo
penal. Por lo tanto, al hablarse de “perpetrador” se aludiría exclusivamente a
quien realiza el tipo penal en calidad de autor (de allí su distinción del
cooperador inmediato). Así, pudiera afirmarse que aun cuando el CP, en su
referido artículo 83, aluda al perpetrador autor material del hecho, es decir, a
aquel que concurre en la ejecución material del hecho punible, la vinculación de
esa expresión con el término “hecho perpetrado” lleva a la conclusión de que
pueden existir perpetradores que, valga el juego de palabras, “perpetran
hechos” sin concurrir a la ejecución material del mismo. De allí que el legislador
no haya hecho alusión al “hecho ejecutado”. Este sería el caso del autor mediato
y, además, del coautor que no concurre en la ejecución material del hecho
punible, aunque “perpetran” el tipo penal.

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Según esta primera interpretación, el artículo 83 (y los que le siguen) se
aplicarían sólo cuando concurren varias personas a la ejecución material del
hecho punible. Si una persona actúa sola su condición de autor derivaría del
propio tipo penal.
Una segunda forma de interpretar el referido primer párrafo del artículo 83
sería la siguiente: cuando el legislador utiliza el término “ejecución del hecho
punible” alude, no a la realización material del hecho delictivo sino más
bien a la adecuación al tipo penal, es decir, se refiere a la concurrencia de
varias personas en la realización del tipo penal, bien sea material o
idealmente; bien sea a título de autor o de partícipe. Por su parte, el término
“perpetrador” significa realizar el tipo a título de autor. De allí que la ley
haga referencia a la pena del “hecho perpetrado”, es decir, a la pena prevista en
cada tipo penal para el autor del mismo. Interpretado así, el término
“perpetrador” implica un concepto exclusivamente valorativo, según el cual
perpetrador es quien realiza un tipo penal a título de autor, y no sólo
quien “ejecuta” materialmente el hecho punible. Por lo tanto, fácilmente pueden
incluirse dentro de dicho término las distintas formas de autoría aceptadas por
la doctrina penal.
Por otra parte, de acuerdo con lo anterior, el “cooperador inmediato”
referido en el párrafo comentado, sería alguien que no es autor pero que
ayuda de forma inmediata en la realización del tipo penal. Sin embargo,
se mantiene la duda sobre cómo interpretar el término “inmediato”: ¿inmediatez
espacial? ¿inmediatez espacio-temporal? ¿inmediatez en relación a la realización
del tipo? Más adelante ahondaré en este problema.
2.1.3 Sin hacer un estudio más profundo del tema, me inclino por esta
segunda interpretación que parte de una definición valorativa tanto de la
expresión “ejecución del hecho punible”, como del término “perpetrador”,
referidas ambas a la realización del tipo y no sólo a su ejecución material. Ello
permitiría incluir dentro del término “perpetrador” tanto el autor individual,
como al coautor (concurra o no a la ejecución material del hecho: en ambos

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casos dichos coautor realiza el hecho punible a título de autor, es decir, sería un
“perpetrador”) y al autor mediato. Todos realizan el tipo penal a título de
autores: todos son “perpetradores”.
2.1.4 Por último, en relación a la autoría, la jurisprudencia del TSJ ha reconocido
que en el caso de los delitos especiales, la intervención del extraneus mediante
actos propios de la autoría sólo puede ser calificada de participación.

2.2 COOPERADOR INMEDIATO


A esta forma de intervención en el delito se refiere directamente el artículo
83 CP después de nombrar al perpetrador, expresando que el mismo concurren
en la ejecución del hecho. En la doctrina penal venezolana podemos distinguir
dos formas de entender dicha categoría:
2.2.1 Un sector considera al cooperador inmediato como un partícipe del
hecho, no como un autor. Así, según Arteaga Sánchez, el cooperador
inmediato no realiza “…los actos típicos esenciales constitutivos del hecho, pero
prestan su cooperación en forma que podemos calificar de esencial e inmediata
en la ejecución del delito, de manera tal que podemos apreciar que su
comportamiento como partícipe se compenetra o se vincula en forma muy
estrecha con la conducta del ejecutor, lo que nos lleva a considerar en la
realidad de los casos que, aunque no realicen los actos típicos, en virtud de tal
identificación o compenetración con la acción de los autores, deben ser
sancionados con la misma pena correspondiente a éstos. Tal sería el caso, por
ejemplo, de quien sostiene a un sujeto para que otro lo hiera. Esta
actuación del cooperador inmediato, ciertamente se parifica a la del autor y por
ello la ley los equipara en cuanto a la pena. Manzini señala que la sola presencia
preordenada en el lugar del delito, la cual tenga o pueda tener un papel de
utilidad para los ejecutores (de seguridad, guía, intimidación o
respaldo) puede concretar los extremos de la participación inmediata:
asimismo, estaríamos frente a casos de cooperación inmediata, según este
autor, en los ejemplos del sujeto que sigue al carterista para hacer desaparecer

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la cosas que aquél sustrae o en el caso de quien atrae con engaño a la
víctima designada aunque no intervenga en la muerte misma de
aquélla”. Sin embargo, este autor no establece una línea clara que permita
distinguir un acto de autoría de uno de cooperación inmediata, salvo las vagas
referencias a que dicho cooperador no realiza “actos típicos esenciales
constitutivos”. Desde mi punto de vista, estas afirmaciones confirman que
Arteaga Sánchez parte de un concepto formal del autor, según el cual es autor
quien realiza el verbo típico, sin agregar algo más que permita determinar
precisamente cuándo el autor realiza la conducta típica.
2.2.2 Otro sector doctrina considera que el cooperador inmediato
constituye un coautor. Así, Mendoza Troconis sostiene textualmente: “d)
Autores materiales.- la concurrencia de varias personas puede darse en la
ejecución del delito o en su deliberación; esto constituye la “coautoría”… En la
participación en la ejecución puede haber “perpetradores y cooperadores
inmediato”, que se hayan acordado mucho tiempo antes para realizar un delito
o se agreguen al momento de la ejecución o sean colaboradores durante la
permanencia, si se trata de un delito continuado…Esta forma de coautoría está
prevista en el art. 83 del Código Penal venezolano…” Considero que la posición
de Mendoza Troconis sobre esta figura es totalmente ambigua e, incluso
ininteligible. En efecto, después de haber afirmado que el cooperador inmediato
es un coautor, sostiene más adelante en la misma obra, la siguiente definición
del mismo: “Son los que (sc. los cooperadores inmediatos), como enseña
Manzini, sin ser causantes de los actos productores, concurren al resultado junto
con los ejecutores, en el mismo sitio con ellos, tomando parte de acciones
coordinadas, pero distintas, eficaces para la inmediata ejecución del hecho,
aunque no representen elementos materiales esenciales, sino un oficio útil para
los ejecutores, sin el cual no se hubiera producido el resultado. Serían
cooperadores inmediatos los que ejercen la vigilancia, intimidan a la víctima, la
conducen con insidia al lugar adecuado para consumar el delito, hacen las guías,
sirven de respaldo, apoyo o sostén a los perpetradores o aseguran la ejecución.

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Se han denominado también cómplices necesarios o e primer grado”. En esta
segunda cita concibe Mendoza Troconis al cooperador inmediato como un
partícipe del hecho, aunque antes los incluyó en la figura de la coautoría.
Incluso, pareciera de cierta forma aceptar que cualquier forma de concurrencia
implica una coautoría, lo cual es a todas luces errado. En efecto, como afirmé
anteriormente, el artículo 83 del CP venezolano engloba la autoría dentro del
término “perpetrador”, expresión en la cual caben tanto el autor individual
(autor por propia mano), el coautor y el autor mediato. Todos ellos “perpetran”
el hecho, en el sentido de realizar el tipo a título de autor.
También Quintero Prieto sostiene que el cooperador inmediato es un
coautor del hecho: “Mientras el ‘perpetrador’ es aquel sujeto activo del delito
que realiza la acción típica, el ‘cooperador inmediato’ es aquel que, sin haber
realizado la acción, ha cooperado de manera inmediata en su ejecución,
contribuyendo o concurriendo a su realización (rectius ejecución). No es, por
consiguiente, la cooperación inmediata un caso de ‘participación’. A las distintas
formas de participación aluden, por el contrario, las diversas hipótesis del
artículo 84 del Código Penal, que especifican los casos de participación en
sentido propio o complicidad. La ‘cooperación inmediata’ es un caso de autoría
(rectius, de ‘coautoría’ en vista de la concurrencia del ‘perpetrador’ y del
‘cooperador inmediato’). El perpetrador y el cooperador inmediato son, en este
sentido, coautores. Por ello, principalmente, la pena del ‘cooperador inmediato’
es la misma que corresponde al ‘perpetrador’. De seguirse este último
fundamento debería entonces considerarse que el instigador y el cómplice
necesario serían igualmente autores: ellos también se castigan con la misma
pena que el autor. En igual sentido, se pronuncia Colmenares Olívar, para quien
del artículo 83 surgen dos formas de coautores: los perpetradores o ejecutores,
y el cooperador inmediato. Incluso, en otra parte de su obra, Colmenares
pareciera llamar al cooperador inmediato ‘cooperador necesario’, término que
no utiliza la ley venezolana: “Se entenderán como autores, según el Código
Penal patrio, a aquellos que realizan las conductas típicas en forma individual

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(autor directo) o en forma simultánea (coautores), y dentro de éstos (sic) últimos
a todos los ejecutores que realizan una parte de la conducta criminal, sin que
ninguno realice la totalidad – la cual realizan en conjunto -, por lo que su aporte
deberá ser indispensable o necesario (cooperador necesario)”.
2.2.3 Considero que el cooperador inmediato en modo alguno es un
coautor, ya que esta figura se encuentra incluida en el término “perpetrador”
personaje que la propia ley distingue del cooperador inmediato. En efecto, el
solo hecho de que el legislador haya distinguido desde el punto de
vista terminológico entre el perpetrador y el cooperador inmediato,
refleja que no son figuras iguales. Además, nótese que el legislador, en el
comentado primer párrafo del artículo 83 CP, hace alusión a los “perpetradores”
en plural; por lo tanto, si existen varios perpetradores ellos sólo pueden
ser coautores. Es decir, la voluntad de la ley es clara en incluir la figura de la
coautoría dentro del término “perpetrador” (por eso los menciona en plural).
Ahora bien, ¿qué caracteriza al “cooperador inmediato” del hecho punible?
Personalmente considero que se trata de un sujeto, que si bien no es autor, no
es protagonista del hecho o no se le puede imputar como propio, colabora de
forma inmediata, directa, con la realización del mismo. La voluntad del
legislador al crear esta figura es la de sancionar con la misma pena que el autor,
al partícipe que colabora durante la ejecución, bien sea esta colaboración
paralela temporalmente con la ejecución o, además, espacialmente,
independientemente de la calidad del aporte proporcionado. En efecto,
puede que dicho cooperador actúe (ayude) durante la ejecución desde un punto
de vista espacial, es decir, que el sujeto se encuentre en el lugar de los
acontecimientos (v. gr. alcanzándole al autor el cuchillo con el cual matará a la
víctima, que aquél tiene sujeta del brazo). O bien puede que su aporte concurra
solamente desde un punto de vista temporal, aunque el cooperador no se
encuentre en el lugar de los acontecimientos (v. gr. diciéndole al autor por
teléfono la vía más fácil de acceso a la joyería, o revelándole también
telefónicamente la combinación de la caja fuerte que el autor ha olvidado

13
momentáneamente). En ambos casos puede considerarse dicho colaborador
como “cooperador inmediato”. Por lo tanto, para calificar de tal a un partícipe el
criterio determinante va a ser únicamente la inmediatez de su ayuda en la
ejecución del hecho, inmediatez temporal necesariamente o que, además,
puede ser de carácter espacial, independientemente de la calidad del aporte.
2.2.4 Ambiguamente define la jurisprudencia del TSJ esta figura del cooperador
inmediato. Así, establece:
El cooperador inmediato es aquel sin cuyo aporte el hecho no habría podido
cometerse. Es decir, la fórmula legal se refiere a que la cooperación es
complicidad necesaria en cuanto a la tarea propiamente ejecutiva de tipo
penal dentro de los elementos esenciales de la participación: comunidad de
hecho y convergencia intencional.
Llama la atención esta definición de cooperador inmediato, al calificar al
mismo como una forma de “complicidad necesaria”, figura que, como veremos
supra, se encuentra establecida en el numeral 3 del artículo 84 CP. El Máximo
Tribunal pareciera entender de igual manera al cooperador inmediato y al
cómplice necesario. Por otra parte, destaca la sentencia citada que el
cooperador inmediato debe concurrir en la ejecución material del hecho, y
además que su aporte debe ser esencial para la realización del delito. De cierta
forma, esta es la posición seguida por Arteaga Sánchez en Venezuela, quien,
como se evidenció antes, hace énfasis en la calidad del aporte y en la
inmediatez de la colaboración, para definir dicha participación criminal.
En otra sentencia similar, expresa el TSJ:
Por consiguiente, lo ajustado a Derecho es declarar con lugar la presente
denuncia del recurso de casación propuesto por la Defensa, si tomamos en
consideración que el cooperador inmediato es en criterio de esta Sala lo que
la doctrina ha denominado cooperador necesario para diferenciarlo del
cooperador no necesario o simplemente cómplice (no necesario) en los
términos de la distinción que hace nuestro Código Penal al adoptar un
método especial en la determinación de las penas, pero que no puede se

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autor porque no tiene el dominio del hecho. Sin embargo, conceptualmente
se ha tenido el cuidado de establecer los parámetros de la conducta
cooperadora dentro de la “contribución o auxilio, anterior o simultánea, que
ha sido útil para la ejecución del plan del autor”. De manera que el
cooperador inmediato no es otro que aquel que aportó una condición,
sin la cual el autor no hubiera realizado el hecho. Así de simple, sin
recurrir a la teoría de la equivalencia de las condiciones ni a la de los bienes
escasos, se presta una cooperación necesaria al autor del hecho, no se presta
una cooperación inmediata al hecho… (destacados de la propia sentencia).

De nuevo hace énfasis el TSJ en el carácter esencial del aporte (“condición sin la
cual el autor no hubiera realizado el hecho”), calificándolo en esta oportunidad
de “cooperador necesario”, figura que no existe en la ley venezolana.
Este invento jurisprudencial incluso deja de lado el carácter de inmediatez que,
imprescindiblemente, debe tener el aporte para encuadrar dentro de la figura
del cooperador inmediato. Además, no se entiende muy bien la alusión que hace
la sentencia a la teoría de la equivalencia de las condiciones, en el sentido de no
dejar claro si la misma es o no necesaria para calificar a la persona que
interviene en el delito como cooperador inmediato del mismo. No obstante, por
la definición que da del aporte, pareciera que el carácter necesario del mismo se
determina mediante dicha teoría.
La definición del cooperador inmediato, que hace el TSJ en las sentencias
anteriores, es evidentemente contraria a la propia ley, la cual sólo alude
al carácter del aporte en una figura llamada “complicidad necesaria”,
que explicaré más adelante. Como dije antes, la inmediatez del aporte es
esencial para calificar a alguien de cooperador inmediato; sin embargo en modo
alguno la ley se refiere a la calidad del aporte, de allí que no importe el tipo de
contribución realizada sino que ésta coincida espacialmente, o al menos de
forma temporal, en la realización del tipo penal, según expliqué antes.

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No obstante, en una sentencia posterior, afirmó el TSJ: “El cooperador
inmediato, concurre con los ejecutores del hecho, realizando los actos típicos
esenciales constitutivos del delito”. En este párrafo pareciera el Máximo Tribunal
tomar en cuenta la inmediatez del aporte; sin embargo, hace énfasis en la
cualidad del aporte del cooperador inmediato, incluso da la impresión de definir
el cooperador inmediato, en una sentencia dictada meses después de la anterior.
Así, sorprendentemente se expresa:
Los cooperadores inmediatos, según Jurisprudencia de la Sala, no realizan
directamente los actos productivos del delito, sino que concurren o
coadyuvan a la empresa delictiva, tomando parte en operaciones distintas
que no representan elementos esenciales del hecho imputable, pero resultan
eficaces para la inmediata ejecución del delito (GF., Nº 73, p. 856). Así el
comportamiento de los cooperadores inmediatos como partícipes se
compenetra o se vincula en forma muy estrecha con la conducta del
ejecutor, lo que lleva a considerar que, aunque no realicen los actos típicos,
en virtud de tal identificación o compenetración con la acción de los
autores, deben ser sancionados con la misma pena correspondiente a
éstos… En el presente caso, los hechos probados por la recurrida señalan
que el acusado…, se limitó a conducir el vehículo donde se desplazaba
junto con…, quien efectuó el disparo que le quitó la vida a…, a insultar a la
víctima cuando ésta les gritó que tuvieran cuidado y a emprender la huida
después que su compañero efectuara el disparo mortal, pisando con una de
las ruedas traseras del vehículo la pierna izquierda de la víctima. Tal
conducta, en consideración de la Sala, no encuadra dentro de las
previsiones del artículo 83 del Código Penal, aplicado por el juzgador, pues
la misma no constituyó un comportamiento eficaz para la ejecución del
homicidio del ciudadano…Estima la Sala que la acción del acusado…,
limitada como se dijo a conducir el vehículo donde se desplazaba junto
con…, a insultar a la víctima cuando ésta les gritó que tuvieran cuidado y a
emprender la huida después que su compañero, por su propia resolución,

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efectuara el disparo mortal, encuadra dentro de las previsiones del artículo
84, ordinal 3º, del Código Penal, calificando la participación del nombrado
acusado como cómplice en el delito de Homicidio Intencional, pues su
conducta facilitó la perpetración del hecho.

Nótese que en esta sentencia el TSJ considera determinante para calificar


al partícipe de cooperador inmediato, la inmediatez en la ejecución (la sentencia
habla de actos “eficaces para la inmediata ejecución del delito”). Sin embargo,
contradictoriamente a lo sostenido meses antes, expresa que el acto aportado
por el cooperador inmediato no debe ser esencial para el hecho. Concretamente
la sentencia se refiere a “operaciones distintas que no representan elementos
esenciales del hecho imputable”, aunque valora la compenetración o vinculación
del cooperador inmediato “en forma muy estrecha con la conducta del ejecutor”,
En sentencia más reciente, el TSJ consideró que la conducta de uno de los
asaltantes de “…despojar, bajo amenazas con arma de fuego, al parquero (sic)
del local comercial del chaleco que utilizaba para realizar sus labores y
colocárselo, para así quedarse en la puerta del restaurante, vigilante ante la
llegada de algún organismo de seguridad…”, no constituía una conducta de
autoría sino de cooperación inmediata:
…pues su participación se concretó a concurrir con los ejecutores del hecho
en orden a la materialización del mismo, realizando operaciones que eran
eficaces para la culminación de la tarea emprendida. La actuación del
acusado si bien no se concretó en actos típicos constitutivos del hecho,
prestó colaboración en forma que podemos calificar de esencial e inmediata
en la ejecución del delito, de manera tal que podemos apreciar que su
comportamiento como partícipe se compenetra o se vincula en forma muy
estrecha con la conducta de los ejecutores…

Como puede observarse, en esta sentencia vuelve el TSJ a acudir a la


valoración del aporte para calificar la intervención delictiva como “cooperación

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inmediata”. Sin embargo, para ello recurre a criterios ambiguos como son
calificar de “esencial” la conducta, y que la misma “se compenetra o e vincula
en forma muy estrecha con la conducta de los ejecutores”. Pues bien, como dije
antes, considero que el carácter de cooperador inmediato no depende de
la importancia del aporte sino de la inmediatez en la ejecución material
del hecho. Ello implica que el cooperador inmediato concurra en la ejecución
material del hecho, bien espacial o temporalmente. En todo caso, su aporte se
vincula directamente con dicha ejecución material. Por lo tanto, desde mi punto
de vista, la función de vigilar si algún cuerpo de seguridad se acerca al lugar de
la ejecución del robo, no constituye una forma de cooperación inmediata, ya que
dicho “vigilante” no concurre directamente en el acto típico de robar, no
concurre en la ejecución material del hecho.

2.3 INSTIGADOR
La última figura a la cual alude el artículo 83 CP es a la del instigador,
mediante la siguiente frase: “En la misma pena incurre el que ha determinado a
otro a cometer el hecho”. Esta figura es denominada por Mendoza Troconis y
Grisanti Aveledo, “autor intelectual”. Chiossone los llama “autores psicológicos”.
Colmenares también lo considera una forma de autoría.
Partiendo de la definición de autor como el sujeto a quien se le puede
imputar el hecho como propio, o como aquella persona que tiene el dominio del
hecho, no puede concluirse otra cosa que catalogar al instigador como un
partícipe, en modo alguno como autor. En efecto, la realización del hecho
punible en absoluto depende del instigador, quien sólo hace nacer en otra
persona la voluntad criminal. Así, piénsese en el caso del sujeto que paga una
cantidad de dinero para que alguien dé muerte a un tercero, acción que el
sicario no lleva a cabo huyendo con el monto pagado. En este caso se evidencia
que la realización del tipo penal no depende de quién pagó el dinero para hacer
nacer la resolución criminal (instigador), sino de la persona inducida, de allí que
aquél sólo pueda ser un partícipe.

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2.4 CÓMPLICE SIMPLE
El artículo 84 establece diversas formas de colaboración en el delito, las
cuales conforman la llamada “complicidad simple”. Estas figuras son las únicas
que comportan una disminución de pena en relación al autor y a las otras clases
de autoría. Así, el numeral 1 del artículo alude a la colaboración moral en el
hecho que se traduce en excitar o reforzar la resolución delictiva, o prometer
asistencia y ayuda para después de cometido. Como puede apreciarse, se trata
en todo caso de una forma de apoyar al autor en su propósito delictivo, de allí
que incluso se pueda castigar a alguien como cómplice simple cuando éste,
habiendo prometido al autor la asistencia para después de cometido el delito,
posteriormente, una vez realizado efectivamente el mismo, la niega. Aunque en
este caso no haya otorgado la ayuda prometida, la sola promesa fue suficiente
para apuntalar la resolución criminal, de allí el castigo como partícipe. Por su
parte el numeral 2 de este artículo castiga a quien dé instrucciones o
suministre medios para la realización del delito. En este caso se castiga
como partícipe, a diferencia del numeral anterior, la ayuda material en la
realización del hecho. Por último, el numeral 3, contempla el supuesto de
participación cuando se facilita la perpetración del hecho, o se presta
asistencia o auxilio para que se realice, antes de su ejecución o durante ella. En
este supuesto cabe cualquier otra ayuda que no pueda incluirse en los
numerales anteriores.
Desde mi punto de vista y, sobre todo, para que coexistan armónicamente
las figuras del cooperador inmediato, el cómplice simple y el cómplice
necesario (el cual explicaré enseguida), las formas de participación
contempladas en los numerales referidos del artículo 84 presuponen que dichos
cómplices no presten su ayuda de forma inmediata en el hecho, es decir,
que su acto no concurra (desde el punto de vista espacial o temporal) con el
hecho. Caso contrario el sujeto debe ser castigado como cooperador inmediato,
con la misma pena que el autor. Sin embargo, nótese que el supuesto del
numeral 3 del artículo comentado hace referencia a que el aporte facilitador del

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hecho, la asistencia o el auxilio, pueden darse “durante” la ejecución. Ello debe
interpretarse en el sentido de abarcar cualquier forma de aporte, distinto a los
de los numerales anteriores, que use el autor “antes o durante la ejecución”,
partiendo del supuesto que dicho partícipe no concurra (espacial o
temporalmente) en la realización del tipo. Es decir, en este último caso el
cómplice da su ayuda antes del hecho, aunque el autor la use durante la
ejecución, es decir, después de facilitado el aporte.
En suma, todos los aportes a que hacen referencia los numerales citados
deben darse antes del hecho, aunque los mismos sirvan para la preparación del
hecho (aporte antes de la ejecución), o sean utilizados durante la ejecución. Sólo
así pueden compatibilizarse lógicamente estos supuestos con la previsión del
cooperador inmediato, antes explicado.

2.5 CÓMPLICE NECESARIO

El numeral 3 del artículo 84 explicado, establece literalmente su parte


final: “La disminución de pena prevista en este artículo (sc. la del cómplice
simple) no tiene lugar, respecto del que se encontrare en algunos de los casos
especificados, cuando sin su concurso no se hubiera realizado el hecho”
(cursivas mías). Se establece aquí una figura que la doctrina venezolana ha
denominado “cómplice necesario”. El principal problema de esta figura es
diferenciarlo del llamado “cooperador inmediato”, al cual aludí antes. Al
respecto, afirma Arteaga: “Ciertamente no resulta fácil precisar la noción de la
complicidad necesaria; y como se ha notado, in concreto, toda actividad o
conducta que ha contribuido al hecho, en definitiva es necesaria, después de
realizado aquél, por lo que tal necesidad debe considerarse in abstracto. Por
tanto, en este orden ideas, de acuerdo con nuestro código, entendemos que es
necesaria la conducta del partícipe que cae bajo algunos de los supuestos del
artículo 84, no constitutiva por tanto ni de instigación ni de cooperación
inmediata, de la cual se hace depender la realización del hecho, lo que

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se determina por un juicio ex ante. Sería el caso, por ejemplo, de la
conducta del empleado bancario que deja abierta la bóveda del banco para
facilitar así la acción de apoderamiento del dinero allí depositado; o la conducta
de la empleada doméstica que le procura al autor del hurto las llaves del
apartamento; o la conducta de la empleada doméstica que le procura al autor
del hurto las llaves del apartamento; o la conducta del farmaceuta que elabora y
suministra al autor el envenenamiento, de acuerdo con él, la sustancia
mortífera. En todos estos casos se puede apreciar que la conducta del cómplice
reviste una especial importancia en orden a la realización del hecho, de manera
tal que ésta se hace depender de su intervención, por lo que podemos
concluir que el autor no habría realizado el hecho sin tal conducta del
cómplice. Se aprecia en la anterior afirmación que para Arteaga es
determinante también, para definir al cómplice necesario, la calidad del aporte,
diferenciándolo del cooperador inmediato en el valor in abstracto del mismo.

De acuerdo con la interpretación sistemática que he hecho de los artículos


83 y 84 del CP, no tendrían cabida las conclusiones de la doctrina venezolana
precedente. En efecto, la figura del cómplice necesario hace referencia a los
casos de aportes previos fundamentales para el hecho que se usarán por los
autores antes o durantes la ejecución, sin que el sujeto que los aporta tenga el
dominio del hecho, no se le pueda imputar el hecho como suyo. Por lo tanto, a
diferencia del cooperador inmediato, aquí la equiparación de la pena con la del
autor no se explica en razón de la inmediatez (espacial, o sólo temporal) del
aporte, sino por la calidad del mismo, por su importancia para el hecho.
Se trata de un aporte previo, que puede ser usado antes o durante la ejecución
del hecho, pero que fue determinante para su realización. Así, el sujeto que le da
al autor del hecho, antes de la ejecución, la única arma de fuego existente en el
pueblo para la realización del homicidio sería un cómplice necesario.

La jurisprudencia del TSJ complica en grado sumo la diferencia entre el


cómplice simple y el cómplice necesario al expresar:

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…en el artículo 84 del Código Penal, se regula el concurso de
circunstancias que determinan al sujeto en atención a su participación en el
hecho punible, lo cual da origen a la figura del cómplice y del cómplice
necesario…En el primero de ellos se establece la complicidad en una forma
accesoria en la comisión del delito, que a pesar de su participación indirecta
en los hechos coadyuva en la preparación del tipo penal. El legislador,
contempla dentro de esta misma norma al partícipe necesario que incide de
tal manera en la comisión del delito que “sin su concurso no se hubiera
realizado el hecho”; he aquí, la diferencia esencial entre el cooperador, el
cómplice y el cómplice necesario (Subrayado de la Sala).

Como puede apreciarse, el párrafo citado no explica diferencia alguna, sino


que transcribe lo que establece la ley. Sin embargo, afirma que el cómplice
simple “coadyuva en la preparación del tipo penal”, además de participar en
forma indirecta.
Pero la confusión jurisprudencial no acaba aquí. Así, en otra sentencia el
TSJ ha expresado que la figura del cómplice necesario conlleva ¡disminuir la
pena aplicable en la mitad!, rebaja prevista sólo para el llamado cómplice
simple:
Por su participación como CÓMPLICE NECESARIO en el delito de
HOMICIDIO CALIFICADO, en perjuicio del ciudadano…la pena que
debe cumplir el ciudadano acusado es de OCHO AÑOS Y NUEVE MESES
DE PRISIÓN, que resulta de aplicar el límite medio de la pena que estipula
el artículo 406, ordinal 1º del Código Penal y de rebajar a la mitad según el
artículo 84, ordinal 3º ejusdem…La Sala rectifica la pena que le fue
impuesta al ciudadano acusado…de DIEZ AÑOS DE PRESIDIO por la que
deberá cumplir que será de OCHO AÑOS Y NUEVE MESES DE
PRISIÓN, así como las penas accesorias dispuestas en el artículo 16 del
Código Penal vigente concernientes a las penas de prisión. Así se decide.

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La Sentencia referida contradice abiertamente la disposición legal según la
cual al cómplice necesario no se le aplica la rebaja de pena prevista para el
cómplice simple, por lo tanto se le castiga con la misma pena del autor (art. 84,
numeral 3, in fine CP). Al menos que se haya confundido el nombre de la figura
aplicable, resulta sorprendente, además de absurda, la conclusión del Máximo
Tribunal.

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