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Terrorismo

El documento aborda la problemática del terrorismo en Venezuela, destacando atentados significativos en Caracas a lo largo de los años, incluyendo los de 1993, 2003, 2008 y 2018. Se menciona cómo estos actos buscan desestabilizar la vida democrática del país y manipular intereses económicos. Además, se detallan las implicaciones políticas y sociales de estos atentados, así como la participación de actores tanto nacionales como internacionales.

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El documento aborda la problemática del terrorismo en Venezuela, destacando atentados significativos en Caracas a lo largo de los años, incluyendo los de 1993, 2003, 2008 y 2018. Se menciona cómo estos actos buscan desestabilizar la vida democrática del país y manipular intereses económicos. Además, se detallan las implicaciones políticas y sociales de estos atentados, así como la participación de actores tanto nacionales como internacionales.

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del poder popular para la


educación
U.E. “Colegio 19 de abril”

Soberanía Nacional
Problemática fronteriza del territorio
venezolano

TERRORISMO:

. El objetivo es interrumpir la vida


democrática del país sin importar el costo,
ni económico, ni humano. Matan, queman,
golpean, saquean. La violencia llevada a
su máxima expresión para que la
cotidianidad deje de existir.
Estas prácticas fascistas son
injustificables.
No hay razón para asesinar, perseguir o
insultar a quién opina diferente, eso es lo
que está ocurriendo en Venezuela.
ATENTADOS TERRORISTAS EN
VENEZUELA:

Atentados de Caracas de 1993:

Los atentados de Caracas de 1993 fueron


una serie de atentados terroristas con fines
económicos en Caracas, Venezuela que
iniciaron con 19 de julio con la explosión de
un sobre bomba en la Corte Suprema de
Justicia y entre los cuales destacó la
explosión de un carro bomba el 18 de
agosto de 1993 en el estacionamiento
del Centro Ciudad Comercial
Tamanaco (CCCT) que provocó tres
heridos, cerca del aeropuerto La Carlota,
una de las principales bases militares de
Caracas.
.

Las detenciones fueron anunciadas por el


comisario Orlando Jordán Petit el 8 de
octubre, director de la Policía Técnica
Judicial (PTJ), luego de un interrogatorio
de dos días a Ramiro Helmeyer, quien se
entregó a la policía y confesó su
participación en el atentado. Helmeyer fue
un exfuncionario de la DISIP, dirigió la
fabricación, el transporte, la colocación y la
detonación de las bombas, era buscado
por la policía estadounidense desde 1982
acusado de tráfico de armas y la DEA lo
identificó como parte de una banda de
narcotraficantes de la que formaban parte
el gobernador de Caracas. El comisario
Jordán declaró que el objetivo «era
manipular el mercado bursátil, de manera
de lograr que cada vez que estallara un
artefacto se creara una situación de
inestabilidad, bajaran las acciones de la
Bolsa de Caracas para comprarlas baratas
y luego venderlas a un precio mayor»[4] y
que entre los acusados figuran los más
altos responsables de tres entidades
financieras y el expresidente de CANTV,
Thor Halvrossen. Los arrestos confirmaron
parcialmente la denuncia del ministro del
interior, Carlos Delgado Chapellín, quien
hace tres días había declarado que los
atentados fueron cometidos por miembros
del sector financiero. En 1978, Halvorssen
fue nombrado por el presidente Carlos
Andrés Pérez como enlace oficial de
Venezuela en el Consejo de Seguridad de
Estados Unidos para asuntos de
narcotráfico.
Otros detenidos fueron Álvaro Campins
Camejo, presidente de Asfastrol (financiera
con intereses en el exterior), liberado
inmediatamente luego de hacer su
declaración a las autoridades
investigadoras; Gustavo José Mancera,
abogado y asesor financiero del
expresidente Luis Herrera Campins; José
Ibrahim, presidente de Serfincor
(intermediaria de capitales); Alan Torres
Oliver, presidente de Serfin ST; András
Manuel Rodríguez, de la misma empresa,
y Danilo Diazgranados, de Fisa Unión.
Igualmente, en una población del interior
del país se entregó Carlos Freddy
Gamboa, otro de los implicados por
Helmeyer en su confesión.

Atentados de Caracas de 2003:


Los atentados de Caracas de 2003 fueron
un doble atentado terrorista ocurrido en
horas de la madrugada el 25 de
febrero de 2003 contra la embajada
de España y el consulado
de Colombia en Caracas, Venezuela, que
dejaron un saldo de al menos tres heridos.
La primera explosión ocurrió en la
urbanización La Castellana, en el municipio
Chacao, a las 2:15 de la madrugada, en la
Oficina Técnica de Cooperación (OTC),
dependiente de la Agencia Española de
Cooperación Internacional (AECI), situada
junto a la sede de la embajada de España,
[3] la cual también sufrió daños, afectó a la
garita de guardia y rompió los cristales de
edificios cercanos. El embajador español,
Manuel Viturro, informó que «por la hora,
solo se encontraban en las dependencias
los conserjes y dos guardias, que tampoco
resultaron heridos». El embajador lamentó
los «numerosos daños materiales» en los
edificios, pero declaró que
«afortunadamente solo hubo heridos
leves» Quince minutos después, otra
explosión en el consulado de Colombia, en
Chacaito, destruyó la fachada de vidrio, las
paredes y columnas. La embajadora de
Colombia, María Ángela Holguín, explicó
que de los cuatro pisos del consulado dos
quedaron completamente destruidos.
Según la investigación de los bomberos y
de la policía la explosión del consulado fue
mayor que la de la embajada, y por su
magnitud la bomba tenía 5 k de
explosivo C-4. Leonardo Díaz, director de
la policía de Chacao, expresó que la
potencia de los explosivos no tenía
precedentes en la historia de atentados
registrados en Venezuela.
En ambos atentados aparecieron panfletos
de las Fuerzas Bolivarianas de Liberación,
los cuales también estaban suscritos por
la Coordinadora Simón Bolívar.
Las octavillas hacían mención al
presidente de Colombia, Álvaro Uribe, al
secretario general de la Organización de
Estados Americanos (OEA), César Gaviria,
al expresidente de Estados Unidos, Jimmy
Carter, y a su embajador, Charles Shapiro.
Los panfletos leían «Gaviria, OEA,
Carter, CIA. La revolución no necesita de
su interesada intervención. El pueblo
armado resolverá esta crisis. Nuestros
muertos fortalecerán la revolución. La
lucha continuará. ¡Fuera!». Otro de los
panfletos decía: «La hermandad que nos
une no puede impedir esta lucha pues
están en juego los más altos intereses de
ambos países. No podemos permitir que
los oligarcas sean los dueños de los
intereses del pueblo. Uribe, oligarca
fascista; Bolívar vive, la lucha continúa».

El 12 de abril de 2003, hubo otra explosión


en las puertas del edificio Caracas
Teleport, una de las dos sedes en la capital
venezolana del Consejo Nacional
Electoral (CNE) en Caracas y donde en
aquel momento se reunía una mesa de
negociación y acuerdos entre el gobierno y
la oposición auspiciada por la OEA.

Atentado de Fedecámaras de 2008:

El atentado de Fedecámaras de 2008 fue


un atentado ocurrido en horas de la
madrugada el 24 de febrero de 2008 contra
la sede del gremio
patronal Fedecámaras en Caracas, Venez
uela. A pesar de ocasionar grandes daños,
la única muerte ocurrida fue la del
perpetrador, Héctor Serrano.

En 2008 se colocaron una serie de


explosivos en puntos centrales
de Caracas, siendo el más letal el que
estalló en la sede de Fedecámaras el 24
de febrero de 2008, donde Héctor Serrano
Abreu murió al no saber manipular la carga
y explotarla. Días después se atribuyó la
responsabilidad al "Frente Guerrillero
Venceremos", un grupo que según el
reportaje de Víctor Escalona en el
periódico El Mundo, estaba vinculado al
Estado venezolano y estaba radicado en
la parroquia 23 de Enero de Caracas.
Héctor Serrano tenía una placa de
la Policía Metropolitana y cobraba en
nómina de la Alcaldía Mayor, como parte
de una "Red de Inteligencia Social". Juan
Barreto, entonces alcalde metropolitano,
admitió que tenía más de 8.000 miembros
en dicha red.

Atentados de Caracas de 2018:


El Atentado de Caracas de 2018, también
llamado por diversos medios atentado
contra Nicolás Maduro, denominado por
los organismos de seguridad
como Operación Yunque-Martillo y
llamado por opositores a Maduro
como Operación Fénix tuvieron lugar
el sábado 4 de agosto de 2018, durante un
acto por la conmemoración de los 81 años
de la creación de la Guardia Nacional
Bolivariana (GNB), donde se produjeron al
menos dos explosiones mientras Nicolás
Maduro daba un discurso en la Avenida
Bolívar en Caracas.

El discurso de Maduro se estaba


transmitiendo por cadena
nacional (transmisión obligatoria en todos
los medios de radio y televisión) en frente
de un desfile militar compuesto por
efectivos de la GNB y en compañía de
autoridades como la Primera Dama Cilia
Flores y el Ministro de la Defensa Vladimir
Padrino López cuando súbitamente se vio
interrumpido por lo que se registró como la
explosión de un octacoptero que
sobrevolaba a distancia de la tarima
presidencial, lo que tras unos instantes de
aparente desconcierto instó a la seguridad
presidencial a escudar al mandatario con
chalecos de kevlar, instante capturado por
reporteros independientes pero
inicialmente censurado de la transmisión
oficial, que pasó a cambiar la toma en
pantalla de la transmisión a la del desfile
oficial, en el cual, tras una aparente
segunda explosión (que posteriormente se
divulgaría tuvo lugar en un edificio de
apartamentos aledaños) se aprecia como
los oficiales formados en protocolo
rompieron inesperadamente su formación
en búsqueda de resguardo ante el pánico
desatado mientras el mandatario era
evacuado del evento. Los cuerpos de
seguridad manejan la situación como un
«atentado contra el presidente». Al menos
siete cadetes de la GNB fueron heridos,
mientras que el mandatario, al igual que su
gabinete, salieron ilesos de acuerdo a la
primera declaración oficial de lo sucedido.
Más tarde en una rueda de prensa,
Rodríguez también aseguró que las
explosiones habían sido un intento de
asesinato contra el presidente y que éste
se encontraba ileso al igual que todos los
miembros de su gobierno que en ese
momento lo acompañaban. Afirmó que al
menos siete miembros de la GNB salieron
heridos.

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