Desde el dfa 29 de enero de este año hasta mediados del mes de
abril permanecerá abierta, en Barcelona, en la Fundación "la
Caixa", una exposición sobre la antigua cultura ibera, Después de
haber cosechado un gran éxito de público en París, y a la espera
de volver a despertar el interés de la gente en su siguiente parada,
a partir de abril, en la ciudad alemana de Bonn, la civilización
ibérica se nos muestra en esta exposición en todo su esplendor.
La cultura de los
Anna Puioi-Puigvehí
iberos: exposición en París,
Barcelona y Bonn
B ajo este título se ha presentado en las ga-
lerias del Grand Palais de París, entre me-
diados de octubre de 1997 y el 5 de enero de
sulta menos desconocida del gran público. Y
más si se tiene en cuenta que el descubrimien-
to de una de las piezas escultóricas más em-
1998, una gran exposición sobre esta civiliza- blemáticas de los iberos, la Dama de Elche, se
ción que se desarrolló entre los siglos VI y I produjo hace un siglo, en 1897.
a.C. en todo el litoral mediterráneo de la pe- Un antecedente digno de mención de esta
nínsula Ibérica y del sur de Francia hasta el gran exposición fue la celebrada por el Minis-
río Hérault. Antes de pasar a exhibirse en Ale- terio de Cultura el año 1983, que se presentó
mania, en la ciudad de Bonn, Barcelona ten- también en Barcelona, y que incluía entre sus
drá la suerte de poder disfrutar durante tres piezas réplicas de la famosa Dama de Baza y
meses de un conjunto de piezas de arte y ar- los no menos famosos candelabros de Lebrija.
queología ibérica únicas y que, por su catego- Por más que un público no conocedor de la
ría, nunca habían salido de los museos que historia antigua de la península Ibérica pueda
habitualmente las albergan; algunas de ellas creer que la cantidad de piezas e información
tienen el valor añadido de su relativamente re- recibida a través de esta exposición le permi-
ciente descubrimiento, poniendo de manifies- ten acercarse a sus lejanos antepasados, lo
to el interés que arqueólogos e historiadores cual es cierto, no se debe olvidar que estamos
españoles han volcado en los últimos lustros ante una síntesis sobre la cultura ibérica, por
en esta etapa de la historia peninsular. más años que se hayan dedicado a la realiza-
La exposición consigue ofrecer una visión ción de este magno acontecimiento cultural, y
muy completa sobre los diferentes aspectos de que en Jos grandes museos del mundo ibérico
esta civilización, a través de la~ grandes escul- que tenemos en nuestro país se puede disfru-
turas en piedra, de los pequeños exvotos en tar de la contemplación de gran cantidad de
bronce, de las joyas de fi ligrana, de las figuri- piezas tanto o más representativas que las que
tas, vasos, ánforas o jarras de cerámica para se han presentado. Nos referimos a museos
los más variados usos, de sus monedas y de como el Arqueológico Nacional de Madrid, el
sus inscripciones. Los paneles explicativos Museo de Albacete o el de Ullastret, por citar
van adentrando al visitante en cada una de las sólo una muestra. Es de esperar que la actual
facetas de una cultura que, no por cercana, re- exposición sirva de revulsivo para que, cada
HISTORIA Y VIDA LA CULTURA DE LOS IBEROS 7
La cultura ibérica escultura en bronce, de
tuvo un elevado sentido un silenio danzando,
estético, y una gran hallazgo procedente de
preocupación por la localidad de Capilla,
representar con fuerza en la provincia de
y armonía la figura Badajoz, y que puede
humana. Sobre estas dotarse hacia los años
líneas vemos una 500-450 a.C.
8 LA CULTURA DE LOS IBEROS HISTORIA Y VIDA
vez más, esta etapa de nuestra historia sea me-
jor conocida por todos y reciba el trato y el in-
terés que requiere, en especial en los libros de
texto escolares, donde la cultura ibérica, la
mayoría de las veces, no merece más que unas
pocas líneas.
La importancia de esta exposición reside,
pensamos, en su carácter internacional, en el
hecho de que por primera vez se quiere acer-
car a Europa los trazos distintivos del pueblo
que vivió en las orillas del Mediterráneo pe-
ninsular en la Edad del Hierro, por dar a cono-
cer una alta civilización, la de los iberos, que
no había tenido cabida entre las magnas expo-
siciones que a lo largo de la última década ha-
bían congregado en el Palazzo Grassi de
Venecia a multitud de visitantes llegados de
todos los países europeos, como las dedicadas
a los fenicios o al pueblo celta, o la que sobre • Sobre estas líneas. localidad almeriense de
los etruscos se celebró en París y Berlín. un personaje entre Villaricos. En la página
La presente exposición tiene, además, el caballos. en un bloque siguiellfe, aspecto de
valor añadido de presentar los importantes ha- cuadrangular de piedra las murallas de
llazgos de esculturas monumentales realiza- cali::a descubierto en la Ullastret, en Gerona.
dos y estudiadas en estos ultimes años.
época, los comerciantes de las ciudades etrus-
cas, en el norte y centro de Italia, llegaron a
Una civilización autóctona
las costas más septentrionales de la Península
La civilización ibérica es una civilización para intercambiar sus productos.
autóctona, formada en la zona costera medite- Todos estos contactos con pueblos de una
rránea por contacto con los pueblos navegan- cultura material y una civilización mucho
tes que llegaron a nuestras costas procedentes más desarrolladas que las que existían en
del Mediterráneo oriental, como fenicios y aquellos momentos en la Península, produje-
griegos. o del Mediterráneo central, como los ron un salto cualitativo en los indígenas que
etruscos. Las fuentes escritas griegas nos rela- entraron en contacto con todos estos pueblos
tan que estos contactos se produjeron desde marineros y, con el tiempo, se desarrolló una
un momento tan temprano como antes de la alta civilización que conocemos con el nom-
primera Olimpiada, es decir, desde el siglo IX bre de ibérica, que era como los griegos lla-
'a.C. Los rodios, dicen, antes de la primera maron a estas tribus litorales, por el nombre
Olimpiada, navegaron hasta el extremo occi- del río más importante que desemboca en el
dente y fundaron colonias como Rode, Roses, Mediterráneo, el Hiberus, el Ebro.
en el golfo de su nombre, en Gerona. Junto a Sin embargo, podemos decir, ya de entrada,
los rodios, o antes que ellos, las ciudades feni- aunque ello no queda suficientemente claro en
cias también pusieron proa a las columnas de la visita a la exposición, que la civilización
Hércules, al país de los metales, en la zona de ibérica no es unitaria y que existen matices
la desembocadura del Guadalquivir, y funda- bastante diversificados entre unas tribus y
ron Gadir, Cádiz, en el 1100 a.C. Poco más otras. Así, las que habitaban en la actual An-
tarde, los griegos de distintas polis se dirigie- dalucía, que entablaron los primeros contactos
ron, asimismo, hacia las costas meridionales y que primero evolucionaron cultural y mate-
de la Península y, ya en los últimos momentos rialmente, desarrollaron incluso una literatura
del gran periodo de colonizaciones griegas, escrita y levantaron grandes monumentos fu-
los foceos, desde su lejana ciudad en las ac- nerarios a sus príncipes o jefes, del mismo
tuales costas de Turquía, llegaron también al modo que su riqueza material muestra una so-
golfo de Roses para fundar Emporion, Empú- ciedad mucho más estratificada que la de los
ries, después de haber fundado Massalia, iberos del actual territorio de Cataluña, donde
Marsella, en el golfo de León. Por la misma estos fenómenos no se produjeron debido a la
HISTORIA Y VIDA LA CULTURA DE LOS IBEROS 9
encuentran en la zona andaluza, la Turdetania.
En algunos casos, las defensas pueden ser
muy sofisticadas, como en el poblado de
Ullastret, Gerona, que presenta una interesan-
te muralla reforzada ~or torres redondas y con
una puerta principal que acusa una clara in-
fl uencia de las fortificaciones griegas, lo que
permite suponer una asesoría de técnicos ve-
nidos de Empúries o Roses para su realiza-
ción.
Producción y comercio
Su economía se basaba en la agricultura ce-
realista, trigo, avena y cebada, con la que ob-
tenían su bebida más preciada, la cerveza. Los
cereales se consumían en forma de pan, sopas,
tortas o purés.
Su dieta se completaba con leguminosas
como las lentejas, las habas o los guisantes.
La alternancia de cereales y leguminosas en
los campos ayudaba a mantener la calidad de
los suelos. El cultivo del vino tardó bastante
en introducirse, a partir de la colonias griegas,
presencia de las colonias griegas en su costa, o sea, con posterioridad al 600 a.C.; arqueoló-
que evitaron estas diferencias sociales, por po- gicamente, no es hasta el siglo IV a.C. quepo-
ner sólo un ejemplo. No busquemos, pues, en demos documentar el cultivo de parras.
territorio catalán los grandes monumentos fu- Los animales domésticos más consumidos
nerarios repletos de relieves y esculturas que eran el cordero y la cabra, muy minoritario el
se han hallado en el sudeste y en Andalucía, ni consumo de buey y muy raro el de caballo,
la afición a decorar la cerámica profusamente, mientras iba aumentando el del cerdo. Los
de manera barroca, con magníficas escenas animales que se consumían eran adultos,
que nos ilustran sobre los mas variados cere- cuando ya se ha aprovechado toda su produc-
moniales de las grandes festividades, como ción láctea o textil. En algunos poblados tene-
podemos encontrar en las cerámicas proce- mos también documentada la presencia de
dentes de los poblados de la Comunidad Va- gallos y gallinas . Sin embargo, todavía en
lenciana. época ibérica la caza tenía un porcentaje im-
portante en la dieta de las tribus: los animales
más cazados eran el conejo y el ciervo. En las
Los poblados
zonas de costa, la dieta se complementaba con
Los iberos vivían en poblados fortificados la pesca y la recolección de moluscos. Sin
colocados en altura, ya que un rasgo distintivo embargo, no toda la producción cerealística
de estas tribus era su individualismo y fre- era para el autoconsumo. En alguna zonas, co-
cuentes enfrentamientos, que cartagineses y mo el Emporda, la capacidad extraordinaria
romanos supieron utilizar a partir del siglo III de los silos excavados bajo tierra en las plazas
a.C.; por su valentía en la lucha, los primeros públicas de los poblados o en las eras, eviden-
los enrolaron como mercenarios en sus ejérci- cian que nos encontramos ante una cosecha
tos y los llevaron a lugares tan distantes como colectiva que se intercambiaba por productos
el sur de Italia o Sicilia. manufacturados griegos, que se hicieron su-
Los poblados también podían estar en el mamente abundantes en los poblados indíge-
llano o cerca del mar, en ubicaciones idóneas nas, procedentes de los núcleos coloniales de
para el comercio con los pueblos extranjeros o Emporion y Rode. En otras zonas peninsula-
para la agricultura, por lo que también existía res, estos intercambios se realizaban con los
un poblamiento rural disperso, todavía poco cartagineses. A partir del siglo IV a.C., Mar-
conocido. Los poblados de mayor tamaño se sella intensificó la introducción del comercio
10 LA CULTURA DE LOS IBEROS HISTORIA Y VIDA
El 1110/ILI/11(!/IfO reliei'(!S y esculturas,
funerario de Po:o generalmeme de
Moro, en Chinchilla, animales, de gran
Albacete, es 1111 pilar- importancia éstos para
estela adornado con los antiguos iberos.
HISTORIA Y VIDA LA CULTURA DE LOS IBEROS 11
del vino con la colonia griega de Rode para
poder tener acceso a las abundantes cosechas
de cereales que producen las tierras del traspa-
ís ampurdanés. Parece que el gran poblado de
Ullastret, profundamente influido por los grie-
gos después de más de doscientos años de
contactos continuados, es el poblado que en la
zona concentró este comercio, lo que explica
su riqueza en productos exóticos de origen
griego, especialmente cerámicas finas para el
servicio de mesa y para el consumo de vino,
que exigía todo un ritual.
Lugares de enterramiento
Las necrópolis ibéricas son igual de impor-
tantes que los poblados para obtener informa- Pequeñas esculturas santuarios de la
ción sobre la sociedad de los iberos. Se ibéricas, realizadas en provincia de Jaén. El
situaban siempre alejadas de los poblados y se bronce, de carácter caballo tenía mucho
incineraban los cadáveres. Sin embargo, los votivo, encontradas en valor para los iberos.
recién nacidos o niños de poca edad que morí-
an eran inhumados sin incinerar bajo el suelo necrópolis de Los Villares (Albacete), de ini-
de las viviendas o en espacios reservados en cios del siglo V a.C., otra de las piezas más
las necrópolis. En el caso de los adultos, las interesantes de la muestra, en Porcuna o en el
cenizas se depositaban en una urna que se en- pequeño bronce del caballero del poblado de
terraba a poca profundidad en la tierra, prote- La Bastida de Mogente (Valencia). Los huma-
gida sólo por unas lajas por los lados y por nos aparecen en los relieves luchando con ani-
encima. Pero no todas las necrópolis eran tan males fabulosos, superando las pruebas que
socializadas. En la Alta Andalucía, la Mancha, les valdría la immortalidad. El conjunto de
Murcia o Alicante, encontramos grandes mo- Porcuna, con la interesante escena, de origen
numentos funerarios en forma de tOITe cua- oriental, de la lucha del guerrero, que luce to-
drangular o de pilares-estela adornados con da la panoplia o armamento de los guerreros
relieves y esculturas, como las famosas de Po- ibéricos, con un grifo, está fechado en la pri-
zo Moro, Monforte del Cid o Porcuna (Jaén), mera mitad del siglo V a.C.
la antigua Obulco, cuyas magníficas escultu- Estos monumentos son testimonio de la
ras, conocidas desde la segunda mitad de la presencia de unas tribus fuertemente jerarqui-
década de los setenta, constituyen el conjunto zadas, gobernadas por jefes o príncipes, como
monumental más importante que se presenta el famoso Argantonio de cuyas riquezas ha-
en la exposición. Realizado en tierna piedra blan los textos griegos, que le inmortalizaron
calcárea de color blanco, que facilita una al- gracias al floreciente comercio que permitió a
ternancia de zonas finamente pulidas con sus mercaderes en la Baja Andalucía, no sin
otras de netas incisiones, a una escala un po- gran beneficio propio.
co más pequeña que la natural, se representan
caballos y caballeros, grifos y toros, éste, con
Los santuarios
el león, el animal más representado en la es-
cultura ibérica; junto con las esfinges y los lo- En los santuarios, como el de Collado de
bos, estos animales ocupaban una plaza los Jardines (Jaén), se han encontrado millares
primordial dentro del panteón ibérico, como de figuritas de bronce que representan toda la
representación de fuerzas que a la vez aterro- escala social de la ttibu (guerreros, j inetes a
rizan y protegen. Toros y leones eran a la vez caballo, sacerdotes, or·antes, mujeres y hom-
símbolos de la nobleza, la fuerza y el valor del bres, desnudos o vestidos, aquéllos con mar-
héroe allí enterrado. El caballo constituía el cado caracter hitifálico algunas veces) y
principal signo del estatus social del caballero también aquellas partes del cuerpo humano
y por ello se le representaba coronando los como piernas, ojos, brazos, o animales, como
grandes túmulos funerarios de guerreros en la asnos o caballos, de los que se pediría la cura-
12 LA CULTURA IDE LOS IBEROS HISTORIA Y VIDA
• La célebre escultura
conocida como Dama
de Baza, figura
femenina que no se
sabe con certeza si
corresponde a una
diosa o a una
sacerdotisa, tenía como
misión servir de
recipiente de la urna
funeraria del difunto.
ción . Algunas veces, la esquematización de de estos antepasados. A diferencia de los grie-
estas figuras llega al extremo de reducir la fi- gos o fenicios, los dioses ibéricos son todavía
gura humana a bastoncitos sin ningún rasgo unos desconocidos, una muestra más de la
señalado. originalidad de nuestra primera alta civiliza-
Quizas el santuario más famoso del mundo ción peninsular. Todavía no sabemos si las
ibérico sea el Cerro de los Santos, Albacete, "Damas", la de Baza, la de Elche, la de Cabe-
por la cantidad y riqueza de las esculturas que zo Lucero (en Guardalamar, Alicante), o la
ha proporcionado: damas oferentes de pie o pequeña figura femenina modelada en arcilla
sentadas que muestran la complejidad del tra- del poblado de La Serreta de Alcoi que está
je femenino y la riqueza de las joyas de las amamantando a dos niños, son diosas, sacer-
clases altas. dotisas o cuál era su papel en la sociedad ibé-
rica. Las únicas afirmaciones que podemos
perminitirnos hasta el presente es su finalidad
Las "Damas" religiosa-funeraria y la clara influencia griega
Las necrópolis, a través de los monumen- sobre la uniforme tipología de todas ellas. En
tos, esculturas y relieves funerarios, y los san- el caso de la Dama de Baza, por la cavidad
tuarios, a través de los exvotos y figuras de que se ha reservado debajo del trono de esta
divinidades, nos ilustran sobre las creencias figura de tamaño mayor que el natural, parece
HISTORIA Y VIDA LA CULTURA DE LOS IBEROS 13
Los antiguos iberos
eran buenos guerreros,
que desde la llegada de
cartagineses y romanos
a los penfnsula
sirvieron como
mercenarios en sus
ejércitos. Una de las
armas más conocidas
de los iberos fue la
espada denominada
Jaleara.
evidente que se trata de un lujoso recipiente a veces de considerable tamaño, como en la
para recibir la urna cineraria del difunto, que Dama de Baza. Sin duda que sus largas túni-
quiso ponerse bajo su potección, lo que, junto cas y mantos y sus joyas, la sofisticación de
con el trono alado y la paloma que sostiene en su complicada indumentaria y adornos, tuvie-
la mano, por paralelismos con otras diosas ron la función de mostrar el alto papel de es-
mediterráneas, permitiría atribuirle esta cate- tas damas en la sociedad ibérica.
goría. Tal finalidad tenía también la Dama de
Elche, que igualmente se hallaría sentada so-
Las armas
bre un trono y era una escultura de cuerpo en-
tero, no un busto. Todas ellas se caracterizan Las necrópolis nos ofrecen también un am-
por la riqueza de las joyas, en especial los plio repertorio de armamento que se desamor-
gruesos y decorados collares y pectorales, con tizaba y se co locaba en las tumbas de los
múltiples colgantes de diversas formas, y los guerreros en el momento de su muerte. Espa-
grandes rodetes que posiblemente sujetaban das, lanzas, corazas, escudos, o la parte metá-
los cabellos a ambos lados de la cabeza, al lica no consumida en la incineración por el
modo del peinado que para las grandes cere- fuego, han podido ser rescatados en las exca-
monias utilizan todavía las mujeres del Levan- vaciones arqueológicas. Tambien se encuen-
te español. Más frecuentes son los pendientes, tran gran cantidad de piezas cerámicas en los
14 LA CULTURA DE LOS IBEROS HISTORIA Y V IDA
• A la i:::quierda de
estas líneas, torso de
un guerrero ibero,
perdido en parte, pero
que nos muestra fa
calidad de tos artistas
de la España
prerromana, y el valor
que concedían a fa
actividad bélica. En fa
página siguiente, un
jinete ibero, rodeado de
varias muestras de
escritura ibérica.
enterramientos, producto del banquete funera- largo de varias generaciones, costumbre sin
rio y de las ceremonias que el grupo realizaba duda tomada de los colonos fenicios y cartagi-
en el momento del enterramiento, después de neses en el sur de la Península.
la cremación, o por las ofrendas que familia- En realidad, la mayoría de las· piezas pre-
res y amigos seguían llevando con posteriori- sentadas en la exposición, y todos los aspectos
dad a la ceremonia. En las tumbas femeninas que acabamos de mencionar, están circunscri-
pueden encontrarse distintas piezas de tejer. tos a la vida que llevaban las clases más altas
También se atestigua la presencia de alimen- de una sociedad que no consideró interesante
tos sólidos en forma de cuartos delanteros o representar en su arte la vida cotidiana del tra-
traseros, la mayor patte, de animales, general- bajo. Es un lenguaje de prestigio, de tradición
mente cabritos y ovejas. En menor número, mediterránea, destinado a glorificru· una clase
pero también bien conocida, es la presencia de dirigente. Por ello, como decíamos al comien-
huevos de gallina, de claro significado funera- zo de nuestro escrito, no cabe buscarlas en te-
rio en las civilizaciones mediterráneas, ya que rritorios cuyas tribus no consolidaron esta
el huevo es portador de vida. Cuanto mayor fuerte estratificación social, caso de los indi-
sea el rango social de la persona enterrada ketes y laietanos del litoral catalán.
más cantidad de objetos pueden aparecer en
su tumba, hasta unos doscientos en el caso de
La escritura y las monedas
tumbas principescas, donde no faltarán el ar-
mamento completo del guerrero ni los arneses Otros ámbitos que se contemplan en la ex-
de los caballos, además de cerámicas griegas posición son los referentes a la escritura y la
de importación, de la mejor calidad. Sin em- moneda entre los iberos.
bargo, en algunos casos, la cantidad de obje- La lengua ibérica es también distinta en las
tos atestigua la presencia de una tumba diversas áreas de esta cultura. Sin embargo,
familiar donde se puede haber enterrado a lo los distintos dialectos tienen siempre el mis-
HISTORIA Y VIDA LA CULTURA DE LOS IBEROS 15
mo alfabeto de 28 signos alfabéticos y silábi- co. Mucho más abundantes que los denarios
cos que proceden de las escrituras griega y fe- de plata son las piezas de bronce.
nicia, y que somos capaces de leer pero no de Sin contar con el gran despliegue de me-
interpretar. Las dos variantes más importantes dios que tuvo la gran exposición sobre los fe-
son la meridional o tartéssica y la del Levante. nicios en el Palacio Grassi de Venecia hace
La lectura del idioma ibérico pudo descifrarse ahora diez años, en 1988, la exposición sobre
a partir de las leyendas de algunas monedas nuestros antepasados iberos, por su alto nivel
del territorio levantino que llevan el nombre científico y didáctico, pese a que tampoco os-
de la ciudad que las emitió en ibero y en latín. tenta el desplíegue informático de aquélla, o
La escritura ibérica conocida tiene por soporte mejor dicho, no existe en absoluto la posibili-
trozos de plomo o fragmentos cerámicos. dad de ampliar la información mediante tal
Ya que hablamos de moneda, debemos de- apoyo, merece una larga e interesada visita
cir que éstas no aparecen hasta un momento por todos quienes sienten un interés por la his-
tardío de la civilización ibérica, prácticamente toria, el arte y la civilización del Mediterráneo
en sus últimos momentos, una vez los roma- antiguo. La larga estancia de estas piezas ex-
nos ya se habían instalado en la Península, y cepcionales en Barcelona, coincidiendo en el
por imitación de sus monedas, cuyo patrón o mes de marzo con un congreso científico in-
péso siguen. En el siglo I a.C. aparecen las ternacional sobre las estructuras de poder en
monedas bilingües, con leyendas en las dos la sociedad ibérica, facilitará, sin duda, la di-
lenguas, pero pronto el latín sustituyó al ibéri- vulgación de nuestras raíces culturales.