COLEGIO SECUNDARIO 5034 “DON ENRIQUE CORNEJO”
ALUMNA: BIANCA LÓPEZ CALAMARO
CURSO: 3° 1 TURNO MAÑANA
REALIDAD SOCIAL
Existen muchas definiciones y teorías sobre la realidad social, pero todos
concuerdan en que no es algo de una sola persona, sino de un conjunto de
seres humanos, una sociedad. En lo personal, me convenció más la teoría de
Peter L. Berger y Thomas Luckmann.
Ellos proponen que la realidad social no es algo de un solo individuo, sino que
se necesita de la interacción de varios seres humanos y de toda una sociedad
para crearla y mantenerla. Para ello, estos dos sociólogos establecieron un
proceso de tres etapas:
HABITUALIZACION: se da cuando individuo comienza a realizar una
acción propia de manera repetida y, con el tiempo, otras personas
adoptan esa acción y la convierten en un habito colectivo. Cuando
muchas personas repiten un determinado comportamiento de manera
sistemática, deja de ser un habito propio y se convierte en una norma
aceptada por toda una sociedad.
OBJETIVACION: una vez que dicho habito ha sido adoptado por varias
personas, deja ser un habito individual y pasa a convertirse en
“realidades externas”. Se lo institucionaliza y existe de forma
independiente de su creador. El lenguaje juega un papel clave: cuando
le ponemos un nombre a algo, lo fijamos en la realidad.
INTERNALIZACION: esta última fase ocurre cuando las personas
aceptan la realidad social como algo ya dado y natural, sin cuestionarlo.
Desde pequeños, se aprende y se absorbe estas acciones y normas a
través de la socialización (primaria en la infancia y secundaria en la
adolescencia). Ya no nos preguntamos si podríamos hacer las cosas de
otra manera, porque la lo consideramos normal.
Este proceso explica cómo se construye la realidad social mediante la
interacción entre los individuos, en como las costumbres se transforman en
instituciones y como nosotros, como sociedad, las interiorizamos como
parte de nuestro mundo.
La realidad social en la actualidad es más importante que nunca, ya que
influye en la manera en que las personas trabajan, viven, interactúan y
toman decisiones.
La tecnología ha transformado nuestra forma de relacionarnos y acceder a
la información, modificando nuestra forma de percibir al mundo. La
virtualización de la vida cotidiana ha llevado a que muchas interacciones,
que antes eran de manera presencial, ocurran ahora en espacios digitales,
tal caso de las videollamadas. Desde la educación hasta el comercio, la
digitalización ha redefinido la forma en la que conectamos con los demás y
con el conocimiento. Las redes sociales han cambiado la forma en la que
nos percibimos y nos presentamos socialmente, y también en como
validamos la información.
Con todos estos cambios actuales, ¿hasta qué punto lo que creemos saber
del mundo es nuestro propio pensamiento y no algo que los medios nos
impusieron? ¿Cómo han cambiado nuestra percepción de la realidad social
los medios, redes sociales y la tecnología en general? ¿Y como esto influye
en la creación de nuestra propia identidad?
Bien, sabemos que los medios de comunicación no solo informan, sino que
también moldean nuestra percepción de la realidad mediante la agenda
mediática (agenda setting) y el framing.
La agenda setting es una teoría que dice que los medios no nos dicen
directamente que pensar, pero si sobre que enfocarnos. Sin una noticia
recibe una atención constante, el público tiende a considerarla más
relevante, aunque los datos demuestren lo contrario. Por ejemplo, durante
la pandemia del COVID-19, los medios concentraron su agenda en cifras de
contagios, consejos sanitarios y vacunas, lo que afecto el comportamiento
social y la percepción del peligro. Con esto claramente no quiero minimizar
lo grave que fue el COVID-19 y todas las vidas que se llevó, solo es por dar
un ejemplo.
El framing se refiere a la manera en que los medios estructuran y presentan
la información. Una misma noticia puede mostrarse desde distintos ángulos
y perspectivas, lo que influye en la interpretación pública. Un movimiento
social puede ser descrito como una “lucha por los derechos” o como “una
gran catástrofe mundial”, dependiendo de el enfoque que quieran darle los
medios. Esto altera la forma en la que percibimos los acontecimientos y la
imagen que construimos sobre distintos temas que nos presentan.
Mientras que la agenda setting decide que temas destacar, el framing
decide cómo lo percibimos, reforzando la idea de que los medios no solo
informan, sino que también moldean nuestra realidad.
Con la llegada de la digitalización y las redes sociales, el acceso a la
información se ha transformado drásticamente. Antes los medios
tradicionales fijaban la agenda setting, pero actualmente los algoritmos los
han relevado, decidiendo que contenido llega a nosotros y como lo
percibimos. Esto a generado filtros burbujas, donde las personas solo
reciben información alineada con sus ideas y creencias previas, reduciendo
la exposición a otras opiniones. En lugar de mostrarnos perspectivas
diversas, muchas veces quedamos atrapados es espacios digitales que
refuerzan lo que ya pensamos, dificultando nuestro pensamiento critico y el
debate abierto.
Es sabido que vivimos en una era donde podemos acceder a la información
en un solo clic. Antes, los medios tradicionales -la televisión, los diarios, la
radio- eran los únicos protagonistas de la comunicación. Pero con la llegada
de las redes sociales como TikTok o Instagram, la manera en que
consumimos y construimos la realidad ha cambiado casi completamente.
Los medios tradicionales no han desaparecido, pero tuvieron que
adaptarse. Ahora, las noticias llegan a nosotros de forma audiovisual, con
titulares cortos y colaboraciones con influencers o gente famosa. Es como
un juego de supervivencia: si los medios tradicionales no se adaptan,
pierden su relevancia ante la inmediatez de las redes sociales.
Esta es relación se puede considerar como “simbiótica”, no de competencia
pura. Los medios clásicos buscan mantenerse al tanto en plataformas
digitales, y las redes, a pesar de su rapidez, todavía recurren a fuentes
tradicionales para validar su información. Sin embargo, la velocidad en que
circulan las noticias en redes también genera problemas de
sobreinformación y desinformación, donde ya nadie logra distinguir entre las
noticias reales y las que están manipuladas.
Otro dato que no está tan relacionado al tema, pero considero necesario, es
el hecho de las redes sociales nos han vuelto más insensibles. Gracias a
las redes sociales, imágenes sumamente perturbadoras, como videos
regrabados de lives con personas decapitas o muertas de cualquier otra
manera hasta videos sexuales con dudoso consentimiento, son contenido
que muchas personas consumen de forma habitual y morbosa. Si bien el
mundo siempre a tenido su parte oscura, llena de tragedias y demás, antes
los medios encargados de difundir información tenían ciertos filtros de
censura que los medios actuales no presentan. Lo que genera que menores
de edad consuman contenidos pornográficos que obviamente no son aptos
para ellos, como también la insensibilización a la violencia que muchos
presentan, ya que al tener una exposición constante a ella dan como
resultado que las reacciones al verla vayan disminuyendo, llegando hasta
las formas más morbosas y asquerosas de contenido sexual. Si bien no
podemos culpar del todo a las redes sociales, ya que desde hace tiempo
existe el cine, por ejemplo, quien ha brindado esta clase de contenido,
tampoco podemos ocultar que las redes sociales juegan un papel
fundamental dándole a los usuarios acceso a este contenido y
promoviéndoles más contenido similar.
Volviendo al tema que nos ocupa, la sobreinformación y la desinformación
son problemas en crecimiento. La cantidad de datos disponibles en línea
hace que nos sea difícil diferenciar entre la información real y la
manipulada. Esto afecta nuestra confianza en los medios y puede generar
incertidumbre sobre lo que es verdad y lo que no. Para eso existen los
"curadores de contenido", que son personas con conocimiento y criterio,
capaces de investigar, filtrar y presentar la mejor, y verdadera, información
sobre un tema determinado. Sus roles no son simplemente compartir
enlaces o datos. Lo realmente importante es que aportan un contexto,
análisis y visión, explicando porque una información es valiosa y cómo
encaja en un panorama más amplio. No solo dicen "aquí tienes un dato",
sino que te dicen "esto tiene importancia porque...". La confianza es clave
para este proceso. Los seguidores no confían en un curador de contenido
solo porque comparte información y datos, sino porque demuestra
honestidad y transparencia. No es alguien que intente vender algo sin
explicarlo, sino que comparte con claridad qué sabe y qué no, y como lo
sabe, para que su público pueda tomar decisiones informadas.
Aunque estos “curadores de contenido” también tienen su parte “mala”. Al
elegir confiar en un streamer, periodista, youtuber, influencer o lo que fuera,
creemos que todo lo que salga de su boca es cierto. Pero puede pasar que
no fuera así, que malinformen a la gente, ya sea por accidente o
intencionalmente, para publicitar o vender algo. La mayoría de la gente cree
lo que dice la gente famosa o con un poder o estatus social superior, sin
cuestionarlo. Ya que creemos que gente como ellos no pueden mentirnos,
grave error.
Con toda esta información, ya podemos responder las dos preguntas
propuestas al inicio.
En todo este contexto, la digitalización no solo ha cambiado el acceso a la
información, sino que también cambio nuestra manera de construir
opiniones y percepciones propias. La realidad social actualmente no
depende de forma exclusiva de los medios tradicionales, sino de una red
dinámica donde los algoritmos, curadores, plataformas digitales y usuarios
interactúan de constantemente en la construcción del mundo que
conocemos y entendemos.
Esta digitalización, también afecta a nuestra identidad.
Nuestra identidad ya no se construye solo de las interacciones sociales y
valores transmitidos por instituciones como la familia y la escuela o colegio,
sino también de los medios y las redes sociales. La agenda setting y el
framing moldean lo que consideramos importante y cómo interpretamos los
acontecimientos, afectando nuestras creencias. Y las redes sociales
refuerzan esto con los filtros burbujas, mostrándonos contenido similar a
nuestros gustos, limitando nuestra exposición a ideas nuevas. A esto se le
suma la sobreinformación y desinformación, lo que dificulta la construcción
de la identidad basada en información confiable. Sin olvidarnos de los
curadores de contenido que filtran la información, aunque creer ciegamente
en figuras digitales puede generar una identidad influenciada por los
discursos y opiniones externas, sin dejar margen para la reflexión propia.
Entonces, ¿Cómo podemos construir una identidad autentica, sin tanta
influencia digital?
Si bien los medios, las redes sociales y la tecnología moldean nuestra
identidad, tenemos la capacidad de pensar y razonar, conocida como
“sistema simbólico”, como de explorar y definir quienes somos fuera de los
algoritmos y las narrativas impuestas. La clave está:
Buscar opiniones diversas, no quedarnos con lo primero que vemos
o escuchamos.
Cuestionar la información que consumimos y desarrollar
pensamiento crítico ante lo que vemos en los medios y las redes.
Permitirnos nuestro tiempo para reflexionar, lo que nos acceda a
construir una identidad basada en nuestras propias opiniones y
valores, no solo en lo que lo digital nos muestra.
Parece complicado, sobre todo para mi generación que ya ha nacido con todos
estos avances, pero es mejor tratar de construir una identidad propia y no ser
solo una copia más, con la misma ropa y opiniones cuestionables.
En un mundo donde los medios y las redes sociales moldean nuestras
percepciones, el desafío real esta en recuperar nuestra capacidad de
cuestionar, pero, ¿estamos dispuestos a intentarlo, aunque sea?
BIBLIOGRAFIA
[Link]
realidad/
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setting/
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[Link]
Sin censura: ¿Las redes sociales nos han hecho más insensibles? Por Andy,
Substack.