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Luxaciones

Las luxaciones son la pérdida del contacto entre los huesos de una articulación, pudiendo ser totales (luxación) o parciales (subluxación). Estas lesiones pueden causar daño a ligamentos, músculos y otros tejidos blandos, y requieren un tratamiento que incluye inmovilización y fisioterapia para recuperar la función articular. La valoración médica es crucial para diagnosticar y tratar adecuadamente las luxaciones y sus posibles complicaciones.

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Luxaciones

Las luxaciones son la pérdida del contacto entre los huesos de una articulación, pudiendo ser totales (luxación) o parciales (subluxación). Estas lesiones pueden causar daño a ligamentos, músculos y otros tejidos blandos, y requieren un tratamiento que incluye inmovilización y fisioterapia para recuperar la función articular. La valoración médica es crucial para diagnosticar y tratar adecuadamente las luxaciones y sus posibles complicaciones.

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Luxaciones.

¿Que son las Luxaciones?


Una luxación es la pérdida del contacto o desplazamiento de los huesos que forman las
articulaciones, cuando esta pérdida es total se llama luxación, y cuando es parcial se denomina
subluxación.
Las articulaciones forman parte del sistema musculoesquelético, que está constituido por los
huesos, los músculos y los tejidos que los conectan (ligamentos, tendones y otros tejidos
conjuntivos, llamados tejidos blandos). El sistema musculoesquelético le da al cuerpo su forma, lo
estabiliza y le permite moverse. En las luxaciones, los huesos que forman la articulación están
completamente separados. En la subluxación, los huesos están parcialmente fuera de posición y
no separados por completo. Las luxaciones pueden ir acompañadas de lesiones en otros tejidos del
sistema musculoesquelético, como las siguientes:
• Fracturas: los huesos se pueden agrietar o romper. Por lo general, los tejidos que rodean
los huesos fracturados también están lesionados.
• Esguinces: los ligamentos (que unen los huesos entre sí) pueden haberse desgarrado y los
músculos se pueden desgarrar.
• Rotura de tendón: los tendones (que unen el músculo al hueso) se pueden romper.
Las luxaciones, fracturas, esguinces y distensiones (las denominadas colectivamente lesiones
musculoesqueléticas) varían mucho tanto en gravedad como en el tipo de tratamiento necesario.
Las luxaciones pueden ser abiertas (la piel está desgarrada) o cerradas (la piel no está desgarrada).
¿Causas de las Luxaciones?
Generalmente las luxaciones se producen a causa de un mecanismo traumático de forma directa o
indirecta. También suele generarse por contracciones musculares de forma violenta. Pueden tener
también causas congénitas de las superficies de la articulación y patológicas debido a la
destrucción de ellas como la artritis aguda. Un traumatismo directo, como sucede en caídas o
accidentes de tráfico. Las lesiones por desgaste, como ocurre durante las actividades diarias o
como resultado de movimientos vibratorios o sacudidas. El uso excesivo, como sucede con el sobre
entrenamiento deportivo.
¿Fisiopatología de las Luxaciones?
Una luxación es una lesión en la cual los extremos de un hueso se desplazan de su posición normal
en una articulación. La fisiopatología de las luxaciones implica una serie de eventos que ocurren
en el momento en que se produce la lesión y en el proceso de recuperación posterior. Algunos de
los aspectos clave de la fisiopatología de las luxaciones incluyen:
1. Lesión de los ligamentos: Las luxaciones suelen estar asociadas con la ruptura o elongación de
los ligamentos que estabilizan la articulación. Esto puede resultar en una laxitud articular crónica
y aumentar el riesgo de futuras luxaciones.
2. Daño a los tejidos blandos: Además de los ligamentos, las luxaciones pueden causar daño a otros
tejidos blandos como tendones, músculos, cápsulas articulares y nervios. Este daño puede provocar
dolor, inflamación y limitación en el rango de movimiento de la articulación afectada.
3. Cambios en la estructura articular: La luxación puede alterar la anatomía normal de la
articulación, lo que puede afectar la función articular y predisponer a la degeneración articular a
largo plazo.
4. Complicaciones asociadas: Las luxaciones pueden estar acompañadas de otras lesiones como
fracturas óseas, lesiones vasculares o nerviosas, hemorragias internas, entre otras. Estas
complicaciones pueden requerir tratamiento adicional y afectar el pronóstico del paciente.
En resumen, la fisiopatología de las luxaciones involucra una serie de eventos que afectan la
estabilidad y función de la articulación afectada, así como otros tejidos circundantes. El
tratamiento adecuado y la rehabilitación son fundamentales para prevenir complicaciones a largo
plazo y promover una recuperación completa.
¿Manifestaciones Clínicas de las Luxaciones?
Cuando se produce una luxación, los huesos pueden estar claramente fuera de su posición. La
articulación puede verse deformada o curvada. Un hueso puede sobresalir de forma anormal,
provocando que la piel que lo rodea se estire y sobresalga. Las luxaciones causan las siguientes
manifestaciones:
• Dolor
• Hinchazón
• Incapacidad para usar la parte lesionada con normalidad
• Hematomas o decoloración
• Posiblemente pérdida de la sensibilidad (entumecimiento o sensaciones anómalas)
La zona que rodea la luxación duele, sobre todo cuando la persona afectada trata de cargar peso
sobre la parte lesionada o trata de utilizarla. Es sensible al tacto. Con frecuencia, la parte lesionada
(como un brazo, una pierna, una mano, un dedo de la mano o un dedo del pie) no se puede mover
con normalidad.
Se pueden formar hematomas alrededor de la articulación luxada. Aparecen cuando existe un
sangrado por debajo de la piel. Al principio, el moratón es de color negro violáceo y, lentamente,
con el transcurso de los días, se va tornando entre verde y amarillo a medida que la sangre se
descompone y el organismo la reabsorbe. Debido a que los movimientos de la parte lesionada son
dolorosos, el paciente generalmente no quiere realizar movimientos. Si el paciente no puede hablar
(como en el caso de niños pequeños o ancianos), la negativa a mover una parte del cuerpo puede
ser el único signo de una luxación.
¿Valoración Fisioterapéutica de las luxaciones?
El médico en primer lugar, colocará la articulación de forma correcta con una tracción rápida y
firme, inmovilizando posteriormente la articulación afectada.
Es muy importante que la persona guarde el reposo que el doctor prescriba y siga sus
recomendaciones que suele ser la toma de analgésico y la aplicación de frío local. Cuando el
tiempo de inmovilización ha finalizado, comenzara el periodo de tratamiento de luxación con
fisioterapia. Lo primero a tener en cuenta a la hora de comenzar con el tratamiento de las
luxaciones con fisioterapia es saber que perseguimos unos objetivos concretos, que son:
• Disminuir el dolor e inflamación.
• Aumentar el rango articular que habrá disminuido debido a la inmovilización.
• Reforzar la musculatura, que ayudará a evitar que vuelva a luxarse.
• Reeducar la articulación.
Técnicas para disminuir dolor o inflamación en un tratamiento de luxación
• Electroterapia
• Microonda
• Onda corta
• Ultrasonidos
• Magnetoterapia
• Laser
• Corrientes eléctrica
• Terapia Indiba
• Terapia manual:
- Masaje descontracturante: ayudara a disminuir y contracturas que se forman en torno a la
articulación.
- Masaje circulatorio: que favorece el retorno venoso y ayuda a disminuir la inflamación.
- Drenaje linfático manual: en algunos casos en que hay edema.
Técnicas para aumentar rango articular en un tratamiento de luxación
Es muy importante el hacer uso de los distintos tipos de movilización para devolver a la
articulación el rango articular perdido a consecuencia de la inmovilización.
Realizaremos movilización: pasiva, activo asistida, o activa, dependiendo del estado del paciente
y fomentaremos en todo momento que el paciente realice los ejercicios además en su domicilio
para reforzar el tratamiento de luxaciones que realizamos en clínica.
Es importante si detectamos que el paciente adquiere una posición incorrecta, que hagamos una
corrección postural para evitar que sufran otras partes del cuerpo al tratar de compensar a la
articulación afectado. Para esto último podemos situar al paciente delante de un espejo y pedirle
que haga el movimiento para que sea consciente de forma visual de la realización del ejercicio.
También es importante corregirle en su movimiento normal natural, por ejemplo en caso de
miembros inferiores si anda cojeando o distribuye el peso del cuerpo de forma asimétrica.
Técnicas para el refuerzo muscular en un tratamiento de luxación
Una vez hemos conseguido rango articular es importante hacer hincapié en la potenciación. La
llevaremos a cabo con una serie de ejercicios que le explicaremos al paciente para que realice en
el centro y luego refuerce en su domicilio. La importancia del fortalecimiento radica en devolver
a la articulación su función y evitar posibles recidivas de luxación. Además de ejercicios, podemos
reforzar el tratamiento con la electroterapia en forma de corrientes de potenciación.
Técnicas de propiocepción en un tratamiento de luxación
La finalidad de la propiocepción en el tratamiento de las luxaciones consiste en reeducar la
estabilización dinámica y la sensación de la posición de la articulación. La propiocepción es la
capacidad que tiene nuestro cerebro de detectar la posición exacta de todas las partes de nuestro
cuerpo en cada momento. Es decir, a nuestro cerebro le llegan diferentes órdenes desde las
articulaciones y los músculos de la posición exacta de los mismos. De esta manera, en el sistema
propioceptivo se “procesan” todas estas órdenes y se sabe en qué posición exacta se encuentra
nuestro cuerpo. Este sistema interpreta esto y reacciona en consecuencia activando una u otra
musculatura, corrigiendo una posición articular, estirando un grupo muscular, etc. Para realizar la
reeducación propioceptiva, buscaremos el control muscular de la estabilidad articular para evitar
problemas de inestabilidad y de recidivas.
Consejos al alta en un tratamiento de luxación
• Cuando el paciente haya terminado la rehabilitación y reciba el alta es importante de cara
a la prevención darle unas recomendaciones:
• Evitar ejercicios que pongan muy al límite la articulación
• Continuar con el ejercicio en casa a fin de mantener a la articulación en condiciones
óptimas.
Diagnóstico de las luxaciones
• Evaluación médica
• Radiografías para identificar las fracturas
A veces resonancia magnética nuclear o tomografía computarizada. Si se produce una luxación de
forma brusca, se debe decidir si se acude a un servicio de urgencias, si se avisa al médico de familia
o si se espera para ver si el problema (dolor, hinchazón u otros síntomas) mejora o desaparece por
sí solo. Se debe llevar al paciente al servicio de urgencias, a menudo en ambulancia, si presenta
cualquiera de los siguientes casos:
• El problema es evidentemente grave (por ejemplo, si es el resultado de un accidente de
tráfico o si el paciente no puede mover la parte del cuerpo afectada).
• Se sospecha una luxación grave u otra lesión grave de las partes blandas.
• Se sospecha que el paciente tiene una fractura (una posible excepción es la sospecha de
una fractura del extremo de un dedo del pie).
• Sufre varias lesiones.
• Tiene síntomas de presentar alguna complicación, por ejemplo, pérdida de sensibilidad en
la parte del cuerpo afectada, incapacidad para mover con normalidad la parte afectada, piel
fría o azulada, o pérdida de fuerza en la parte afectada.
• No puede cargar peso ni utilizar la parte del cuerpo afectada.
• Inestabilidad de la articulación lesionada.
Debe llamarse al médico si
• La lesión causa dolor o hinchazón, pero no parece que la parte lesionada esté fracturada o
gravemente lesionada y la persona afectada puede mover la articulación normalmente
• Si nada de lo anterior es aplicable y la lesión parece menor, se puede llamar al médico o
esperar y ver si el problema desaparece por sí solo.
Si las lesiones son el resultado de un accidente grave, la primera prioridad del médico es
• Descartar la presencia de lesiones y complicaciones graves, como un flujo sanguíneo
interrumpido, una pérdida significativa de sangre, una herida abierta, daño neurológico y
síndrome compartimental, que puede aparecer cuando se reduce o se bloquea el suministro
de sangre a una extremidad lesionada
• Si alguna de estas lesiones y complicaciones están presentes, el médico las trata según sea
necesario, y luego continúa con la exploración física.
Descripción de la lesión
El médico pide a la persona afectada (o a alguien que presenciara la situación) que describa lo que
pasó. A menudo, el paciente no recuerda cómo se produjo una lesión o no lo puede describir con
precisión. Saber cómo tuvo lugar la lesión puede ayudar al médico a determinar de qué tipo de
lesión se trata. Además, el médico pregunta en qué dirección se forzó la articulación en el momento
de la lesión.
El médico también pregunta cuándo empezó el dolor. Si se inicia inmediatamente después de la
lesión, la causa puede ser una luxación, una fractura o un esguince grave. Si el dolor comenzó
horas a días después, la lesión suele ser menor. Si el dolor es más intenso de lo esperado para el
traumatismo o si empeora de forma progresiva durante las primeras horas después de la lesión, se
puede haber desarrollado un síndrome compartimental o puede haberse interrumpido el flujo
sanguíneo.
Exploración física
La exploración física incluye los siguientes aspectos (en orden de prioridad):
• Comprobar la presencia de daños en los vasos sanguíneos cercanos a la parte del cuerpo
lesionada
• Comprobar la presencia de lesiones en los nervios próximos a la zona lesionada
• Comprobar la presencia de heridas abiertas, articulaciones que se ven deformadas,
hinchazón, hematomas y movimiento de la articulación deteriorado
• Examinar y mover la parte lesionada
• Explorar las articulaciones situadas por encima y por debajo de la parte lesionada

Para verificar si hay signos de daño en los vasos sanguíneos y alteración del flujo sanguíneo, los
médicos comprueban los pulsos y el color y la temperatura de la piel. Cuando el flujo sanguíneo
se interrumpe (como puede ocurrir en el síndrome compartimental), los pulsos eventualmente
desaparecen o se vuelven débiles y la piel se vuelve pálida y fría. Los médicos miden la presión
arterial, que es baja en personas que han perdido mucha sangre.
Para comprobar la presencia de lesiones nerviosas, los médicos determinan si la persona puede
mover los músculos normalmente. Si no puede mover los músculos afectados, los nervios que
controlan esos músculos (llamados nervios motores) pueden haberse dañado. El médico también
evalúa la sensibilidad de la piel (si la persona afectada puede sentir con normalidad) y pregunta al
paciente si tiene sensaciones anómalas, como una sensación de pinchazos, hormigueo o
entumecimiento. Si la sensibilidad parece anormal o reducida, pueden haberse dañado los nervios
responsables de la sensibilidad de la piel (llamados nervios sensoriales).
El médico palpa con cuidado la zona lesionada para determinar si los huesos se han desplazado de
su lugar habitual y si la zona es dolorosa al tacto. El médico también comprueba si hay inflamación
y hematomas. Además, pregunta si el paciente puede utilizar, apoyar y mover la parte lesionada.
Los médicos prueban la estabilidad de una articulación moviéndola suavemente, pero si es posible
una fractura o dislocación, primero se realizan radiografías para determinar si es seguro mover la
articulación. El médico comprueba si existe crepitación cuando se mueve la parte lesionada. Estos
sonidos pueden indicar una fractura. El movimiento de la articulación afectada también puede
ayudar al médico a determinar la gravedad de la lesión.
El médico también comprueba las articulaciones localizadas por encima y por debajo de la
articulación lesionada. Se pueden realizar pruebas de esfuerzo para evaluar la estabilidad de una
articulación lesionada. Sin embargo, si se sospecha una fractura o una luxación, la prueba de
esfuerzo se pospone hasta que se realicen radiografías para detectar estas lesiones. En una prueba
de esfuerzo de una articulación, los médicos mueven suavemente la articulación en una dirección
que habitualmente es perpendicular a su amplitud normal de movimiento. Si la articulación se
palpa muy inestable, los médicos sospechan una luxación (o una lesión grave del ligamento).
Si el dolor o los espasmos musculares interfieren con el examen, se puede administrar al paciente
un calmante y/o un relajante muscular por vía oral o mediante una inyección, o bien se le puede
inyectar un anestésico local en la zona lesionada. Los médicos también pueden inmovilizar la
articulación lesionada hasta que el espasmo se detenga (por lo general al cabo de unos cuantos
días) y luego examinarla.
Luxaciones Según el Área del Cuerpo.
Luxación de hombro (Escapulohumeral)
Las luxaciones de hombro se producen cuando la cabeza con forma esférica del hueso del brazo
(húmero) sale de su cavidad redondeada en la escápula (omóplato). Esta es la luxación mas
frecuente debido a la escasa contención de la glenoides a la cabeza humeral, según su dirección de
la luxación esta se clasifica en:
1. Anterior: La mas frecuente de todas, esta se produce por un traumatismo con el brazo en
abducción y rotación externa.
2. Posterior. Producida por un mecanismo inverso, es decir, en aducción y rotación interna.
3. Luxación Inferior: Producido por un mecanismo que dirige el brazo hacia una abducción
pura. La cabeza queda enganchada e3n el reborde inferior de la glenoides y el brazo hacia
arriba.
Esta luxación tiene ciertos signos característicos los cuales son:
a. El codo separado de la parilla costal.
b. Signo de la Charratera, en este la cabeza humeral se desplaza hacia adelante por lo que el
hombro achanta y el acromion hacia adelante.
El hombro se luxa cuando una fuerza de intensidad suficiente (como un traumatismo repentino)
tira, empuja, o gira el hombro hacia afuera, hacia arriba o hacia atrás. Por lo general, el hombro se
tira y se gira hacia fuera. Las causas más comunes son las lesiones deportivas (como el bloqueo
de un lanzamiento de baloncesto), un accidente de tráfico o una caída.
Cuando se luxa un hombro, los tejidos situados alrededor de la articulación, como los ligamentos,
los tendones, los vasos sanguíneos y los nervios, también pueden elongarse o desgarrarse. A veces
se produce una fractura, por lo general en la parte superior del hueso del brazo, especialmente en
personas mayores de 45 años.
Si el traumatismo fue grave o si la persona afectada, en particular si es menor de 30 años, tiene
varias luxaciones (por ejemplo, si continúa realizando actividad deportiva), el hombro puede llegar
a ser inestable y es más probable que se vuelva a lesionar.
Síntomas de la luxación de hombro.
El hombro dislocado puede estar visiblemente fuera de lugar o verse distorsionado. El área
alrededor de la articulación puede estar inflamada o amoratada. El dolor suele ser intenso. El sujeto
es incapaz de mover el brazo separándolo del tronco. Las luxaciones de hombro también pueden
hacer que se note entumecido el músculo que recubre la articulación del hombro (el deltoides). La
luxación puede causar espasmos en los músculos del hombro, a menudo haciendo que el dolor
empeore.
Tratamiento de una luxación de hombro
Maniobras para poner la articulación de nuevo en su posición
Un cabestrillo con control de las rotaciones para inmovilizar la articulación
El tratamiento de las luxaciones de hombro consiste en volver a colocar la articulación en su lugar
(reducción). Antes de esta maniobra, se suele administrar al paciente un sedante, analgésicos
potentes y/o una inyección de anestésico en la articulación, aunque sigue estando consciente.
Muchas técnicas, como la técnica de Davos o la de Hennepin, pueden llevarse a cabo sin el uso de
un sedante, pero se requiere tiempo (varios minutos) para que los músculos afectados se relajen lo
suficiente como para reducir el hombro.
Hay varias maneras de recolocar el hombro en su sitio. Entre estos factores se incluyen los
siguientes
• Tracción-contratracción: el paciente permanece inmóvil mientras el médico tracciona del
brazo afectado hacia abajo y afuera.
• Reducción de la luxación de hombro: tracción-contratracción
• Rotación externa: un ejemplo es la técnica de Hennepin. El médico flexiona el brazo por
el codo y, a continuación, gira lentamente el brazo separándolo del cuerpo.
• Manipulación de los omóplatos (escapular): esta maniobra se puede hacer con la persona
sentada o acostada. El médico desplaza el extremo inferior del omóplato hacia la columna
vertebral. Un ayudante tira del brazo, lo gira y puede aplicar una suave presión sobre éste.
• Técnica (masaje) de Cunningham: el médico se sienta frente al paciente y coloca la mano
de este sobre su hombro. A continuación, aplica un masaje sobre los músculos de la parte
superior del brazo y el hombro y da instrucciones al paciente para que se relaje y tire los
hombros hacia atrás, intentando que las escápulas se toquen. El masaje ayuda a los
músculos a relajarse para que la persona afectada pueda deslizar el hombro hacia su sitio.
Luxación del Codo.
Las luxaciones del codo se producen cuando el extremo inferior del hueso del brazo (húmero)
pierde contacto con la parte superior (cabeza) de los huesos del antebrazo (radio y cúbito). Las
luxaciones del codo pueden ser completas (los extremos de los huesos no se tocan) o parciales
(parte de los huesos todavía se tocan).
Tratamiento de una luxación de codo
Por lo general, maniobras para poner la articulación de nuevo en su sitio (reducción). El
tratamiento de las luxaciones del codo suele comportar lo siguiente:
• Administrar un sedante y un analgésico a la persona afectada
• Hacer que la persona afectada se acueste boca arriba
• Flexionar el codo y girar suavemente el antebrazo para que la palma de la mano quede
hacia arriba
• Mantener la parte superior del brazo hacia abajo
• Tirar de la muñeca hacia arriba hasta que la articulación esté de nuevo en su lugar
Una vez colocada en su lugar, se comprueba la estabilidad de la articulación y se obtiene una
radiografía para comprobar que no se ha pasado por alto ninguna fractura. Después la articulación
se suele inmovilizar, generalmente con una férula, durante 1 semana como máximo hasta que el
dolor y la inflamación desaparecen. A continuación se inician los ejercicios de aumento del grado
de movilidad y se lleva un cabestrillo durante 2 a 3 semanas.
Luxaciones de los huesos de la mano
Los huesos en la base de la mano (huesos del carpo), por lo general el semilunar o el hueso grande,
se desplazan fuera de su posición normal.
• Estas luxaciones suelen ocurrir cuando se aplica una gran fuerza a la muñeca y se flexiona
hacia atrás.
• La muñeca y la mano son dolorosas y pueden tener un aspecto deforme, y la persona
afectada no puede moverlas con normalidad.
• Los síntomas y las circunstancias de la lesión sugieren el diagnóstico, pero se realizan
radiografías para confirmarlo.
• El médico coloca los huesos en su posición sin tener que hacer una incisión, aplica una
férula, y remite el sujeto al traumatólogo porque a menudo es necesario el tratamiento
quirúrgico.
Síntomas de luxación de un hueso de la mano o de la muñeca
Cuando se luxa uno de los huesos del carpo, la muñeca y la palma de la mano duelen. El sujeto no
puede mover la muñeca y la mano con normalidad. La muñeca usualmente está deformada y la
mano inflamada.
El paciente puede tener sensación de hormigueo y adormecimiento en los dedos de las manos
porque el hueso luxado ejerce presión sobre el túnel carpiano (un estrecho pasillo de tejido fibroso)
y los nervios y vasos sanguíneos que contiene (causando síntomas de síndrome del túnel carpiano).
La irrigación sanguínea a los huesos de la muñeca puede verse reducida o interrumpida, pudiendo
morir el tejido óseo. Con el tiempo, la articulación de la muñeca puede deteriorarse, causando una
artritis limitante.
Diagnóstico de luxación de un hueso de la mano o de la muñeca
• Radiografías
El rápido diagnóstico y tratamiento de las luxaciones de la muñeca pueden ayudar a reducir el
riesgo de complicaciones, como la artritis y la muerte del tejido óseo.
Si una persona sospecha que ha sufrido una luxación de muñeca debe acudir a un servicio de
urgencias.
Si la muñeca tiene el aspecto habitual y se mueve con normalidad, y si se puede controlar el dolor
con analgésicos de venta sin receta, se puede esperar hasta un día antes de decidir si se debe llamar
al médico. Sin embargo, si los síntomas duran más de un día, se debe consultar con un médico.
Esta sospecha las luxaciones perilunares y semilunares en función de los síntomas y circunstancias
de la lesión. Se toman radiografías para confirmar el diagnóstico.
Tratamiento de una luxación de un hueso de la mano o de la muñeca
• Manipulación para colocar de nuevo los huesos en su posición
• Una férula
• Se remite al afectado a un traumatólogo
• Por lo general, reparación quirúrgica
En las personas con una luxación de muñeca, los médicos colocan los huesos de la muñeca en su
lugar, sin hacer una incisión (lo que se denomina reducción cerrada). A continuación, aplica una
férula para inmovilizar la muñeca y el codo. Por lo general, el médico también remite el sujeto al
traumatólogo de inmediato.
La mayoría de las luxaciones perilunares y del semilunar deben ser reparadas quirúrgicamente
porque la reparación quirúrgica mejora la función de la mano. La recuperación suele tardar meses.
Luxaciones de los dedos
Las luxaciones de los dedos se producen cuando los huesos de los dedos se desplazan fuera de su
posición normal.
• La mayoría de las luxaciones de los dedos de las manos se producen en la articulación del
dedo mediano, habitualmente cuando el dedo se curva hacia atrás.
• Por lo general, el dedo está curvado de forma evidente.
• Para diagnosticar una luxación de un dedo de la mano, los médicos obtienen radiografías
desde varios ángulos diferentes.
• Después de inyectar un anestésico en la base del dedo afectado, los médicos generalmente
pueden manipular los huesos para colocarlos en su lugar sin cirugía.
• Normalmente es necesario llevar una férula durante unas 3 semanas.
La mayoría de las luxaciones de los dedos se producen en la articulación media. Pero pueden
ocurrir en otras articulaciones. Por lo general se producen cuando el dedo se flexiona hacia atrás,
como puede ocurrir cuando una pelota de baloncesto o de béisbol golpea la punta de un dedo
extendido. Pero también pueden ocurrir cuando el dedo se dobla hacia los lados o hacia delante.
Los ligamentos que mantienen unidos los huesos de los dedos se pueden arrancar. Si un hueso del
dedo se separa del tendón al que está conectado, se puede producir una fractura en la que un
fragmento óseo queda unido al tendón (lo que se denomina una fractura por avulsión).
Síntomas de un dedo dislocado
Por lo general, el dedo dislocado se ve torcido. Es doloroso y está hinchado.
Diagnóstico de la luxación de un dedo
• Radiografías
Si una persona sospecha que se ha dislocado un dedo de la mano, debe acudir al médico de
inmediato.
Se obtienen radiografías desde varios ángulos.
Tratamiento de un dedo dislocado
• Manipulación o cirugía para colocar de nuevo los huesos en su posición
• Una férula
Para tratar la mayoría de las luxaciones de los dedos, los médicos inyectan un anestésico en la base
del dedo afectado y los huesos del dedo se vuelven a colocar en su lugar (lo que se denomina
reducción). Por regla general, la reducción se lleva a cabo sin necesidad de cirugía (reducción
cerrada). No obstante, es posible que se requiera cirugía, como por ejemplo cuando
• El médico no puede alinear el dedo de forma manual.
• La articulación sigue siendo inestable después de que se haya reducido manualmente la
luxación.
• El afectado también tiene una fractura importante.
Después de que la articulación se vuelve a poner en su posición, el médico mueve suavemente el
dedo en diferentes direcciones para determinar la gravedad de la lesión de los ligamentos. Por lo
general, se aplica una férula que se utiliza durante aproximadamente 3 semanas.
Luxación de cadera.
Se produce una luxación de cadera cuando la cabeza del fémur, que tiene forma de esfera, se sale
de la cavidad redondeada que existe en la pelvis.
• Por lo general, se produce una luxación de cadera cuando una fuerza muy intensa golpea
la rodilla flexionada y empuja la cabeza del fémur hacia atrás (por ejemplo, cuando la
rodilla impacta contra el salpicadero del vehículo en un accidente de tráfico).
• Los sujetos con una luxación de cadera a menudo tienen otras lesiones.
• La cadera es muy dolorosa, y por lo general el afectado es incapaz de mover la pierna.
• Los médicos diagnostican tales luxaciones examinando la cadera y haciendo radiografías.
• Generalmente, el médico puede colocar la cadera en su lugar sin necesidad de cirugía, por
lo general después de administrar diversos fármacos para hacer que el procedimiento sea
más tolerable.
En la mayoría de las luxaciones de cadera, la cabeza del fémur es empujada hacia atrás, lo que se
denomina una luxación de cadera posterior. Estos trastornos suelen ocurrir cuando la rodilla y la
cadera están flexionadas (como al estar sentado) y una fuerza de gran energía golpea la rodilla.
Una causa común es cuando la rodilla choca contra el salpicadero de un coche en un accidente.
También se puede producir una luxación de cadera cuando el sujeto cae desde una gran altura
(como una escalera) o durante la práctica de un deporte de contacto (como el fútbol y el rugby).
En las personas mayores, se necesita mucha menos fuerza para luxar la cadera.
La fuerza que produce la luxación de cadera a menudo también causa otras lesiones. Por ejemplo,
cuando una luxación de cadera se produce tras una caída o una lesión deportiva, puede existir una
fractura de la pelvis, la rodilla o la pierna, una lesión de la espalda o un traumatismo
craneoencefálico.
Cuando se luxa la cadera, pueden producirse fracturas óseas y pueden lesionarse los nervios, como
por ejemplo el nervio ciático. El suministro de sangre a la cabeza del fémur puede interrumpirse,
causando la muerte del tejido (lo que se denomina osteonecrosis) También se puede luxar
una prótesis de cadera. A veces se luxa después de un traumatismo, pero puede ocurrir también
mientras la persona afectada está haciendo sus actividades diarias, incluso cuando cruza las
piernas.
Síntomas de una cadera luxada
Las dislocaciones de la cadera son muy dolorosas. El sujeto por lo general no puede mover la
pierna. Cuando el fémur está desplazado hacia atrás, la pierna afectada parece más corta y está
girada hacia adentro. Cuando el fémur está desplazado hacia adelante, la pierna está rotada hacia
afuera. Parece acortada, pero no es tan obvio como cuando el fémur está luxado en dirección
posterior. Si los nervios resultan dañados, partes del pie y del tobillo pueden quedar
insensibilizadas.
Diagnóstico de una luxación de cadera
• Radiografías
Si se piensa que puede existir una luxación de cadera, no se debe mover al afectado. Debe ser
trasladado a un servicio de urgencias, por lo general en una ambulancia.
En general, el médico puede identificar una luxación de cadera al examinar la zona. Se
toman radiografías para confirmar el diagnóstico y comprobar si hay fracturas.
Tratamiento de una cadera luxada
• Maniobras para colocar la cadera en su lugar
• Posiblemente reposo en cama o inmovilización por un corto tiempo
• Fisioterapia
Si la luxación de cadera es la única lesión o la lesión más grave, los médicos colocan la cadera en
su lugar (lo que se denomina reducción) lo antes posible. Cualquier retraso aumenta el riesgo de
que el tejido óseo muera. La cirugía no siempre es necesaria.
Antes de la reducción de cadera se administra al paciente un sedante (generalmente por vía
intravenosa), un analgésico y un relajante muscular, si bien el paciente puede permanecer
consciente. O puede ser necesaria una anestesia general o inyectar un anestésico alrededor de la
médula espinal para que el afectado no tenga sensibilidad de la cintura para abajo.
Se puede utilizar una de las diversas maniobras existentes para colocar la cadera nuevamente en
su posición. En una determinada maniobra (técnica del Capitán Morgan), la persona yace boca
arriba, por lo general sobre una tabla rígida sobre el suelo. Las caderas de la persona se mantienen
apretadas por una sábana o un cinturón; el terapeuta flexiona suavemente la rodilla de la persona
y la mueve para que quede por encima de la articulación de la cadera. A continuación, el terapeuta
coloca su rodilla debajo de la rodilla de la persona afectada y la eleva por debajo de la rodilla
mientras empuja el tobillo hacia abajo.
La mayoría de los afectados pueden caminar sin muletas en 1 semana aproximadamente. En
determinados tipos de luxaciones puede ser necesario utilizar muletas durante más tiempo o, en
raras ocasiones, de forma permanente. El reposo en cama no es recomendable, ya que aumenta el
riesgo de complicaciones como la formación de coágulos de sangre.
Luxaciones de Rodilla
Las luxaciones de rodilla se producen cuando el extremo del fémur pierde contacto con la tibia.
Las luxaciones de rodilla pueden interrumpir el suministro de sangre a la parte inferior de la pierna,
lo que a veces conduce a la amputación.
• Por lo general, la rodilla se luxa cuando una fuerza de gran intensidad empuja o flexiona
la rodilla más allá de sus límites normales.
• La rodilla a menudo está de manera obvia fuera de su posición, es siempre dolorosa y está
hinchada, y el sujeto no puede caminar.
• Por lo general, el médico puede diagnosticar una luxación de rodilla mediante el examen
de la articulación, pero se obtienen radiografías desde varios ángulos para confirmar el
diagnóstico.
• Los médicos deben verificar si hay lesiones en las arterias, lo que puede acompañar a una
dislocación de la rodilla, ya que, si se interrumpe el flujo sanguíneo, la cirugía debe
realizarse de inmediato.
• Después de administrar al afectado fármaco para hacer que el procedimiento sea más
tolerable, el médico coloca la articulación en su posición manipulándola y aplica una férula
a la rodilla, aunque más tarde la rodilla necesitará generalmente ser reparada
quirúrgicamente.
Síntomas de una luxación de rodilla
Por lo general, la rodilla luxada está obviamente fuera de lugar. La rodilla es dolorosa y está
hinchada, y el afectado no puede caminar.
A veces la rodilla se reduce a su posición por sí misma antes de que la persona pueda ver a un
médico, pero permanece inflamada e inestable.
La pierna puede estar entumecida y pálida. Estos síntomas pueden indicar que existe una lesión de
una arteria y que se ha interrumpido el suministro de sangre o que un nervio está dañado.
Diagnóstico de luxación de rodilla
• Radiografías
• Exploración física
• Evaluación de las arterias y los nervios, normalmente con angiografía por tomografía or lo
general, el médico puede identificar una luxación de rodilla al examinar la articulación. No
obstante, se toman radiografías desde distintos ángulos. A menos que la rodilla se haya
reducido a su posición de forma espontánea, las radiografías confirman el diagnóstico y
también pueden identificar fracturas.
• Para determinar si las arterias están dañadas, el médico comprueba los pulsos en la pierna,
por lo general en varias ocasiones. También puede comparar la tensión arterial existente en
la pierna afectada con respecto a la tensión arterial del brazo o de la otra pierna. Sin
embargo, la mejor manera de verificar si hay daños en las arterias después de una luxación
de rodilla es mediante la realización de una angiografía por TC.
• Si algún síntoma y hallazgo sugiere que los tejidos no reciben suficiente sangre, los
médicos consultan a un cirujano sobre la reparación de las arterias dañadas. Es esencial
identificar las arterias dañadas con prontitud, ya que si los tejidos de la parte inferior de la
pierna están privados de oxígeno durante más de 8 horas, es mucho más probable que se
necesite la amputación.
• Si las arterias no están lesionadas, el médico moviliza suavemente la articulación para
determinar la gravedad de la lesión de los ligamentos.
• También comprueba una posible lesión de los nervios, por ejemplo pidiendo al afectado
que mueva el pie hacia arriba y hacia abajo, que lo incline hacia adentro y hacia afuera, y
viendo si existen zonas entumecidas.
• Tratamiento de la luxación de rodilla
• Una maniobra para volver a colocar la articulación en su lugar
• Una férula
• En ciertas ocasiones, intervención quirúrgica
• En las personas con una rodilla dislocada, los médicos manipulan inmediatamente la
articulación para volver a colocarla en su lugar (lo que se denomina reducción cerrada).
Antes de realizar esta maniobra, se administra a la persona afectada un sedante y un
analgésico, pero esta permanece consciente. Después de la reducción, se inmoviliza la
rodilla con una férula.
• Si las arterias están dañadas, los médicos consultan a un cirujano especializado en la
reparación de vasos sanguíneos, y las arterias se reparan quirúrgicamente de inmediato. Si
las arterias no están dañadas, la intervención quirúrgica para reparar los ligamentos de la
rodilla dañados se suele realizar una vez ha desaparecido la inflamación.
• Si la rodilla es muy inestable, se puede aplicar un fijador externo. Este dispositivo es una
estructura formada por varillas que se colocan en la parte exterior de la pierna y que están
conectadas a los huesos por medio de tornillos de acero inoxidable que se insertan a través
de la piel.
• Por lo general, se toman radiografías para confirmar que la articulación se ha vuelto a
colocar en su lugar.
• computarizada (TC)
Luxación de Rotula.
La luxación de rótula ocurre cuando la rótula y los ligamentos que la sujetan en su lugar se
deslizan hacia la parte exterior de la rodilla.
• La rótula puede deslizarse fuera de lugar cuando la persona afectada, por lo general una
joven adolescente con una anomalía de rodilla de base, de repente trata de cambiar de
dirección.
• La rótula parece fuera de lugar, y la afectada siente dolor por debajo de la rótula y no puede
enderezar la rodilla.
• El médico puede diagnosticar una luxación de la rótula mediante la exploración de la
rodilla.
• Se vuelve a colocar con suavidad la rótula en su lugar, a continuación, se aplica un
inmovilizador de rodilla o un dispositivo ortopédico con bisagras.
Las luxaciones de rótula difieren de las luxaciones de rodilla (que son mucho más graves).
La luxación de rótula es un proceso frecuente. A menudo se produce en chicas adolescentes que
tienen una anomalía anatómica de la articulación de la rodilla, como los ligamentos elásticos o una
alteración leve en la alineación ósea.
Por lo general, la rótula se desliza fuera de lugar cuando la persona de repente trata de realizar un
cambio de dirección. Las luxaciones de rótula pueden ocurrir en deportes que implican cambios
bruscos de dirección y/o de impacto (como el fútbol, la gimnasia, el béisbol y el hockey sobre
hielo). También pueden ocurrir tras una caída cuando el sujeto se escurre.
A veces la fuerza que causó la luxación fractura el cartílago de la parte posterior de la rótula o
provoca una pequeña fractura del extremo del fémur.
Síntomas de una rótula luxada
La luxación de la rótula parece fuera de lugar. La persona afectada siente dolor debajo de la rótula.
La articulación duele y, a menudo, está hinchada. El sujeto no puede enderezar la rodilla y, a
menudo, puede desplazar la rótula de lado a lado. Puede ser incapaz de andar.
Diagnóstico de una luxación de rótula
• Evaluación médica
• Radiografías para verificar si hay fracturas
Una rótula dislocada puede volver a su lugar por sí sola antes de que la persona visite al un médico.
No obstante, es necesario consultar con un médico para que este pueda determinar la presencia de
fracturas que se pueden haber producido durante la lesión.
El médico puede diagnosticar una luxación de la rótula mediante la exploración de la rodilla. Si la
rótula ya se ha reducido a su posición, puede sospechar la luxación al encontrar sangre dentro de
la articulación y porque la articulación es dolorosa.
Se toman radiografías desde varios ángulos para comprobar si hay fracturas.
Tratamiento de una rótula luxada
• Manipulación para volver a poner la rótula en su lugar
• Por lo general, una venda elástica y muletas o, a veces, un inmovilizador de rodilla
• Si la rótula sigue siendo inestable, cirugía
Los médicos vuelven a colocar suavemente la rótula dislocada en su lugar (lo que se denomina
reducción). Por lo general no se necesitan sedantes ni analgésicos. Luego se verifica la estabilidad
de la rodilla moviéndola a través de su gama de desplazamiento (flexionando y extendiendo la
rodilla). Si la rodilla está estable, se envuelve con una venda elástica y a las personas afectadas se
les proporciona muletas para que las usen. Si la rodilla es inestable, se aplica un inmovilizador de
rodilla. Este dispositivo sostiene la rodilla y evita que se flexione. El inmovilizador se utiliza
durante varios días. Después de su retirada, se necesita fisioterapia para recuperar la fuerza
muscular y mejorar la amplitud de movimiento de la rodilla.
La articulación puede ser reparada quirúrgicamente por un traumatólogo si ocurre cualquiera de
las situaciones siguientes:
• Un hueso está fracturado.
• El cartílago de la articulación está lesionado.
• La rodilla sigue siendo inestable después del tratamiento inicial.
La cirugía puede llevarse a cabo utilizando un pequeño tubo de visualización que se introduce en
la articulación a través de una pequeña incisión (cirugía artroscópica), o mediante cirugía abierta
(que requiere una incisión más grande).

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