Reflexión Fundamentos Pedagógicos de la Gestión Educativa
Evidencia: El texto, “El docente líder Ideas para la auto-mejora continua Alfredo
Gorrochotegui Martell”, 2013, Edit. Miño y Dávila srl.
Imagen extraída del texto evidencia.1
La experiencia o situación se desarrolló en el tiempo de cursada de la materia
Fundamentos Pedagógicos de la Gestión Educativa.
Si bien mi carrera de base es de corte pedagógico y lo visto en la materia en cuanto a
enfoques, miradas y conceptos en educación son conocidos; en este tiempo lo
diferente y novedoso ha sido el planteo de ser un líder educativo y sus implicancias
relacionadas principalmente en la visión que tenemos de aquellos a quienes
educamos. Y aquí encuentro esta conexión con AF, ya que es donde he reflexionado
en esa mirada diferente y renovada de las personas educables e incluso de mi
persona como líder en formación.
Es de notar que incluso habiendo tenido la idea o conceptos de que se educa a una
persona como un todo integrado; en la práctica diaria no haya sido tan expresada esta
visión, y lo que me ha comenzado a “sonar” es el observar con más detenimiento y
reflexión esta traslación del saber al hacer. Comenzar a preguntarme a mí misma si
realmente estoy llevando en la práctica educativa esta visión de integralidad y qué
actitudes o acciones acompañan ese desarrollo.
Todo este proceso de aprendizaje reflexivo no es suelto o al azar, considero haber
recibido en este tiempo unas herramientas que enmarcan la reflexión sobre
conocimientos dados pero no acabados acerca de conceptos claves como, por
ejemplo, que es la educación; las clases sincrónicas han sido espacios de mucho
1
“El docente líder Ideas para la auto-mejora continua”, Gorrochotegui Martell Alfredo,
2013, Edit. Miño y Dávila srl.
pensamiento e intercambio para ampliar miradas y escuchar mucho a las profesoras y
pares, así como las lecturas de la bibliografía de las cuales algunas de ellas han sido
esclarecedoras en conceptos y han abierto la oportunidad de seguir aprendiendo,
como el texto de la materia: “Capítulo II Concepto de Educación Inducción dialéctica
del concepto.”
Es entonces que, entendiendo que el tiempo de la materia tiene una duración
determinada, me parece interesante la bibliografía ofrecida para seguir leyéndola y
enriqueciendo mi aprender. Así es que, en este pensar diario acerca de las miradas al
ejercer mi profesión he realizado un ejercicio que tiene que ver con tomar estos
principios2 dados en la materia, e intentar trasladarlos como un esquema analizador de
lo cotidiano, ver que tanto se desarrollan o llevan acabo para lograr esa educación
completa que se propone siempre. Como dice la autora:
“Hay una serie de principios del aprendizaje, casi de sentido común, que ha tenido
vigencia tradicionalmente y que a pesar de estar éstos fundados en teorías muy distintas
si se los considera unilateralmente, son en la práctica universalmente admitidos. Pueden
ser reguladores de una concepción del aprendizaje orientadora de la práctica educativa.
La utilidad de su formulación radica en que pueden servir como "categorías de
apreciación de una buena enseñanza". Y se pueden formular reglas específicas a partir
de ellos.
Estos principios surgen por la necesidad de superar visiones parcializadas del
aprendizaje y de rescatar de las teorías ciertas pautas que cada una de ellas ha acentuado
unilateralmente, pero que están en el acervo de la cultura pedagógica de siempre.
(Hernández de Lamas, G., 2000, p.167).”
Esto implica para mí un aprendizaje hacía lo que es convertirme en líder en lo
pedagógico, ya que, comienzo a evaluar que teorías, enfoques o conceptos están en
el fondo de mi trabajo, o si con mi ejercer de la profesión provoco un incentivo o motivo
cambios positivos en mis pares para realizar la tarea de educar. Es así, que en esta
capacidad que se propone de reflexión e integración comienzo a ver más claramente
lo que se considera un líder educativo: alguien con una visión del ser humano que
afecta en la concepción de educación y en cómo esto influencia en el
desenvolvimiento de la práctica organizativa institucional, la cultura y clima de la
misma.
Por ello es que mi transformación se relaciona con una renovación al estudiar y leer
desde otra mirada lo que la bibliografía ofrece, ya no con una mirada técnica
solamente sino más personal; como si estas teorías o conceptos tuviera que pasarlos
por mi (persona), procesarlos y luego “sacarlos” a la práctica, como si tuvieran que
atravesarme e impregnarse de mi y yo de ellos. Eso es un sentir que me transmite
haber cursado esta materia a diferencia de cuando cursé el profesorado; donde todo lo
teórico lo relacionaba con lo externo, el foco era el otro y no yo (hacía adentro) como
lo es ahora. Como dije antes, ahora las preguntas que hago (me) no son hacia afuera
sino en como lo que estoy aprendiendo afecta o cambia lo que realizo como trabajo a
diario.
Ver al otro como una persona que aprende en su completitud, y verme en mi
completitud enseñando o trabajando con pares que viven su experiencia personal
también, pensar el hacer cotidiano así, es lo que en este espacio he comenzado a
2
Hernández de Lamas, G. (2000).: Los desafíos del aprendizaje, Buenos Aires,
Argentina, IMD. Capítulo 3. Págs. 167 a 207.
hacer, sin perder que todo va enmarcado en saberes o conocimientos en los que se
funda la educación como tal y que se acumulan en el saber de las Ciencias de la
Educación.
En relación a ello, el texto que elijo como evidencia y del cual quisiera leer el libro
completo; es lo que siempre he querido leer, un texto que se afirme claramente que
tengo una vocación. Muchas veces por vergüenza frente a pares que ven mi “pasión”
en mi trabajo y me lo dicen no he dicho: “esta es mi vocación”, pero hoy siento que ya
no más, el llamado es claro y lo vivo desde siempre, teniendo que ver con mi modo de
vivir en lo cotidiano; y esta bibliografía junto con otras de las otras materias serán
recomendadas, y como dijo una compañera egresada en una clase sincrónica, estará
en mi biblioteca personal como un texto que respalda y enmarca mi profesión docente
y como líder en formación.
Todo este proceso que inicia trae consigo desafíos, y uno importante en este tiempo
ha sido justamente, el tiempo para dedicar la atención profunda que merece cada texto
y cada video visto, seguir reelaborando y pensando en lo trabajado en clase es algo
que me gustaría hacer con más tiempo. Puedo decir relacionado a esto que al
comienzo del cursar las clases la frase o título de líder educativo no era lo que usaría
para definir mi trabajo ni ahora ni en el futuro; pero desde el inicio de esta materia y las
otras dos cursadas he comenzado a cambiar esa idea ya que, estoy empezando a
comprender por qué estoy en ese camino y el significado de esa palabra, líder, uno
que guía… y sí, así quiero ser y espero y creo estar en el camino y lugar correcto para
esa formación.
A partir de esta experiencia, en el futuro, es decir, en un rato y mañana también,
seguiré trayendo a mi mente esa imagen que elegí del texto evidencia: “El docente
líder Ideas para la auto-mejora continua Alfredo Gorrochotegui Martell, 2013.” ya que,
me considero ese diamante que se está puliendo para alcanzar y desarrollar esas
facetas de docente líder que aparecen rodeando al diamante en la imagen.
Para dejarlo como mi tarea diaria tomo las palabras del autor cuando termina el texto
y las hago mías:
Preguntas para la reflexión
• ¿Es mi vocación de docente clara o está dormida? ¿Me reta? ¿Me exige ser
mejor docente cada día?
• ¿Me gusta dar clases? ¿Disfruto dando una clase?
• ¿Disfruto preparando las clases?
• ¿Reconozco que mi profesión es una “llamada” de servicio, de amor, de
entrega?
Sugerencias de mejora
• Busca ejemplos de educadores y estúdialos, analízalos. Pueden ser
biografías o películas de personas que hayan sido buenos y exitosos
educadores.
• Ten un grupo de amigos de tu misma profesión y comparte a menudo tus
experiencias con ellos, y haz que ellos hagan lo mismo con sus propias
experiencias. Tal vez, entre ellos, consigas un “maestro de maestros” con quien
dialogar y desahogar las buenas y no tan buenas experiencias del día a día.
• Examínate y respóndete: ¿para qué y por qué elegí esta profesión? ¿Cuánto
bien puedo hacer con esta profesión?
• Reconoce que ésta no es una profesión para “hacer” dinero, sino para ayudar
a otros a “ser mejores personas”. (Gorrochotegui M.A, 2013.p.22).