1. ¿El arbitraje en materia laboral?
En principio, el arbitraje ha sido reconocido como un método efectivo para
resolver conflictos paralelamente a la función jurisdiccional. Así, la Recomendación 92
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), precisó que debe regularse
organismos de conciliación voluntaria, con el fin de contribuir a la prevención y
solución de los conflictos de trabajo entre empleadores y trabajadores.
Respecto a esto, nuestro ordenamiento jurídico ha dado al arbitraje la
naturaleza de ser un mecanismo alternativo de solución de conflictos, el cual
responderá a la voluntad de las partes.
Tal como lo ha conceptualizado la doctrina, una definición del arbitraje laboral
es la siguiente: “La esencia de esta herramienta alternativa a la clásica forma
heterónoma de solución de los conflictos radica, principalmente, en la voluntad de las
partes en decidir que un tercero imparcial solucione definitivamente la controversia
mediante un laudo”.
En materia laboral, el arbitraje toma un matiz distinto, puesto que también debe
asegurar derechos inherentes del trabajador y regular la asimetría de condición en la
que se encuentran las partes. Así, los tipos de arbitrajes en materia laboral serán de
dos tipos según el conflicto que debe resolverse.
2. Principios en el arbitraje laboral
Según la norma aplicable en materia de arbitraje en nuestro ordenamiento, el
Decreto Legislativo 1071, Decreto Legislativo que norma el arbitraje, exactamente en
el artículo 3 el cual estableció 4 principios aplicables:
1) En los asuntos que se rijan por este Decreto Legislativo no intervendrá la
autoridad judicial, salvo en los casos en que esta norma así lo disponga.
2) El tribunal arbitral tiene plena independencia y no está sometido a orden,
disposición o autoridad que menoscabe sus atribuciones.
3) El tribunal arbitral tiene plenas atribuciones para iniciar y continuar con el
trámite de las actuaciones arbitrales, decidir acerca de su propia competencia y
dictar el laudo.
4) Ninguna actuación ni mandato fuera de las actuaciones arbitrales podrá dejar
sin efecto las decisiones del tribunal arbitral, a excepción del control judicial
posterior mediante el recurso de anulación del laudo contemplado en este
Decreto Legislativo. Cualquier intervención judicial distinta, dirigida a ejercer un
control de las funciones de los árbitros o a interferir en las actuaciones
arbitrales antes del laudo, está sujeta a responsabilidad.
Los cuales también integran al proceso de arbitraje en materia laboral.