“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL ALTIPLANO PUNO
FACULTAD DE INGENIERÍA CIVIL Y ARQUITECTURA
ESCUELA PROFESIONAL DE ARQUITECTURA Y URBANISMO
TEMA:
ARTICULO DE OPINION SOBRE LA ARQUITECTURA EN LIMA
CURSO:
HISTORIA Y LEGADO DE LA ARQUITECTURA ANDINA
DOCENTE:
ARQ. AMACHI FRISANCHO VANESSA LUCILA
PRESENTADO POR:
1. APAZA RODRIGUEZ CHRISTIAN CESAR
2. APAZA QUISPE LUIS ALBERTO
3. CONDORI NINA ELIZABETH
4. CACERES CHURA LUIS GUSTAVO
5. ROXANA MAMANI QUISPE
6. USCAMAYTA MAMANI MARIA FERNANDA
7. SUCASACA MAMANI CRISTIAN
SEMESTRE-VIII
FECHA:
08/07/2025
PUNO – PERÚ
ÍNDICE
ARTICULO DE OPINION SOBRE LA ARQUITECTURA EN LIMA
1. Introducción………………………………………………………………………………
2. Tesis o postura…………………………………………………………………………..
3. Argumentación…………………………………………………………………………..
4. Conclusión……………………………………………………………………………….
ARTICULO DE OPINION SOBRE LA ARQUITECTURA EN LIMA
1. Introducción
La arquitectura limeña refleja más que estilos, encarna la historia viva de una ciudad en
constante transformación. Del barroco mestizo colonial al eclecticismo republicano y al
funcionalismo contemporáneo, cada etapa ha moldeado el paisaje urbano y la noción de
identidad nacional. Hoy, como estudiantes de arquitectura, creemos que repensar esta
evolución desde una mirada crítica es clave para construir una Lima más consciente,
inclusiva y respetuosa de su legado.
El trazado urbano y las expresiones arquitectónicas de Lima no pueden entenderse sin
reconocer los procesos sociales y políticos que las originaron. Cada fachada, cada plaza y
cada transformación revela cómo se ha negociado el poder, la identidad y el espacio público
en distintos momentos. Más que conservar estilos, la arquitectura limeña exige una lectura
crítica que permita pensar una ciudad donde el legado conviva con la equidad y la
participación ciudadana.
2. Tesis o postura
La arquitectura limeña refleja las transformaciones históricas, sociales y culturales
que ha vivido la ciudad. No debe abordarse como estilos aislados, sino como un
sistema integral donde lo prehispánico, lo colonial, lo republicano y lo contemporáneo
conviven, dialogan y a veces se contradicen.
Como futuros arquitectos, creemos necesario revalorar cada periodo no solo desde la
estética, sino también desde su función social, sostenibilidad y pertinencia cultural.
Cada etapa revela nuevas formas de concebir el poder, la identidad y el desarrollo
urbano.
Sin embargo, la arquitectura contemporánea ha tendido a ignorar esta riqueza
patrimonial, adoptando modelos globalizados que desestiman el contexto local. Esta
desconexión histórica genera una pérdida de continuidad estética e identitaria y
evidencia la débil valoración del patrimonio como eje integrador.
3. Cuerpo o argumentación
Arquitectura prehispánica: raíces ancestrales del valle
Antes de la colonización, el valle del Rímac ya era un centro cultural con edificaciones
adaptadas al entorno. Las huacas, construidas por las culturas Lima e Ichma, destacan por
su técnica en adobe y quincha, y su vínculo simbólico con el paisaje.
Esta arquitectura refleja una armonía entre naturaleza, espiritualidad y poder. Sin embargo,
ha sido marginada por el desarrollo urbano actual, que suele ignorar su valor patrimonial.
Más que vestigios, estas estructuras ofrecen claves para repensar Lima desde una mirada
más sostenible, identitaria y conectada con sus raíces. Rescatar su legado no implica solo
preservar lo existente, sino resignificar su presencia en el diseño urbano. Integrar estos
principios permitiría construir una ciudad más respetuosa con el territorio y su memoria.
Figura 1:cultura Pachacamac
Arquitectura colonial: el orden impuesto y la ciudad del damero
La arquitectura colonial de Lima, nacida con la fundación española de 1535, consolidó un
modelo urbano jerárquico centrado en la Plaza Mayor. Aunque adaptada a las condiciones
locales mediante técnicas como la quincha y el adobe, mantuvo estilos europeos que
reflejaban una clara imposición cultural. Obras como la Catedral de Lima y los balcones
tallados evidencian el poder de la élite criolla y la función ideológica de lo religioso.
Sin embargo, este legado también representa desigualdad social y exclusión espacial. La
persistencia del damero colonial en el centro histórico revela cómo las lógicas urbanas
coloniales aún afectan la forma en que vivimos la ciudad. Por ello, más allá de su valor
estético, es esencial analizar esta arquitectura como producto de un proceso histórico
complejo que aún deja huellas.
Reconocer esa historia permite cuestionar los símbolos del poder en el espacio público. No
se trata solo de conservar edificios, sino de comprender qué narrativas promueven y cuáles
silencian. Así, la memoria arquitectónica puede transformarse en una herramienta crítica
para construir una ciudad más equitativa y plural.
Figura 2: El damero de Pizarro
Arquitectura barroca: la exuberancia estética y el sincretismo
El barroco limeño, surgido entre los siglos XVII y XVIII, no fue solo estética desbordada; fue
una estrategia de poder colonial. Las iglesias de San Pedro, La Merced y San Francisco,
con sus retablos dorados y fachadas recargadas, buscaban impresionar y evangelizar a una
población indígena y mestiza. Así, lo que comenzó como imposición terminó siendo
apropiación. El barroco limeño se transformó en un arte mestizo, donde el sincretismo
reveló una resistencia silenciosa. En cada bóveda tallada y muro de adobe hay una
negociación entre lo sacro y lo popular, entre el mandato colonial y la expresión cultural de
quienes lo reinterpretaron.
Figura 3: Iglesia de San agustin LIma
Arquitectura republicana: Entre la Tradición y la Modernidad
La arquitectura republicana limeña, desarrollada desde 1821 hasta las primeras décadas del
siglo XX, representó la transición de una ciudad colonial hacia una capital moderna
influenciada por estilos europeos como el neoclásico, el art nouveau y el art déco. Aunque
edificaciones como el Palacio de la Exposición, la Estación de Desamparados y el Palacio
de Justicia reflejaban una estética renovadora y símbolos de modernidad, también
reproducían patrones excluyentes heredados de la colonia.
Este proceso estuvo marcado por contradicciones, mientras se proyectaba una imagen de
orden y progreso, la transformación urbana privilegiaba el centro histórico y los intereses
políticos y económicos, dejando fuera a los sectores populares y periféricos. La
monumentalidad arquitectónica primó sobre una planificación inclusiva, mostrando que el
modelo republicano conservaba una estructura urbana elitista.
Así, el legado republicano en Lima puede entenderse como una vitrina de poder antes que
un espacio de integración. Reconocer esta dualidad permite cuestionar hasta qué punto la
arquitectura republicana logró romper con sus raíces coloniales.
Figura 4: Casa Fernandini
Arquitectura contemporánea: el desafío de la modernidad y la memoria
En las últimas décadas, Lima ha vivido una transformación arquitectónica acelerada, influida
por la globalización, el auge económico y un crecimiento urbano desordenado. Aunque
obras como el Gran Teatro Nacional, el Museo de la Memoria y el Centro de Convenciones
destacan por su funcionalidad y sensibilidad con el espacio público, esta modernización
convive con problemas como la pérdida de patrimonio y la débil planificación urbana.
Estilos como el racionalismo o el brutalismo han impulsado edificaciones centradas en la
eficiencia y nuevos materiales, priorizando la imagen corporativa y la competitividad global.
No obstante, muchos de estos proyectos ignoran el contexto urbano preexistente,
reemplazando tejidos tradicionales por estructuras verticales sin diálogo con el entorno
cultural ni con las necesidades sociales.
A pesar de ello, emergen propuestas conscientes de lo ambiental, social y patrimonial que
intentan integrar sostenibilidad y recuperación del espacio público. La arquitectura
contemporánea limeña se encuentra así ante un dilema: cómo construir sin borrar la
memoria, cómo proyectar ciudad sin olvidar sus múltiples capas históricas.
Figura 5: Centro civico de Lima
4. Conclusión
Lima ha sido moldeada por siglos de transformación, donde cada etapa arquitectónica
refleja una visión del poder, el territorio y la forma de habitar. Desde la integración simbólica
prehispánica hasta la imposición colonial, la ciudad construyó su identidad entre tensiones
políticas, sociales y culturales.
Aunque el periodo republicano buscó distanciarse del pasado colonial, terminó
reproduciendo modelos europeos que privilegiaron la monumentalidad por encima de la
inclusión urbana. Esta arquitectura proyectó poder, pero excluyó a sectores populares y
periferias.
Hoy Lima enfrenta una expansión urbana desordenada y una modernización que ignora
muchas veces la memoria colectiva. La demolición de edificios históricos y la falta de
diálogo con el entorno cultural evidencian una desconexión con la identidad urbana.